El 15 de febrero de 2012 publiqué una entrada titulada Historia de una barriada. Era un relato en forma de parábola que pretendía dar a conocer –sorteando los odiosos tecnicismos- las deficiencias de un sistema electoral, el de Canarias, cuya reforma es la más importante de cuántas puedan acometerse en las islas, si llega a acometerse alguna. Debo recordar aquí que en cada una de las elecciones al parlamento de Canarias hay decenas de miles de votos que se tiran a la basura -literalmente, no se tienen en cuenta- solo por el hecho de que los electores viven en las islas más pobladas; que un 83% de la población tiene la misma representación que el 17% restante; que los mínimos necesarios para acceder al parlamento son, con insultante diferencia, los más altos de España y países de nuestro entorno; que el número par de parlamentarios dificulta de forma adicional la formación de mayorías absolutas; que las minireformas que en este tiempo se han realizado sobre el texto original de 1982 han sido para hacer aún más restrictivo y desproporcional el sistema. Como si los canarios debiéramos conformarnos con aparecer como los más tontos -o expresándolo de forma más precisa: los últimos- ante la comunidad internacional. Sigue leyendo
Archivo por meses: mayo 2012
Tristana (Luis Buñuel, 1970) vive. Sonríe. / Boicot al negocio del fútbol
Si por algo merece que se siga difundiendo la carta del distribuidor Adolfo Blanco al ministro José Ignacio Wert sobre la difícil coyuntura del cine español en los tiempos que corren es por la disección que hace del fútbol como uno de sus principales enemigos externos. Del negocio del fútbol habría que precisar. Deporte solamente para el forofo y el ingenuo que retrata a España como un país vendido al improductivo encanto de lo irracional que tampoco en esto ha superado la fatal herencia de 40 años de franquismo, dictadura aquella que entronizó no solo el funesto doblaje al español de películas sino tambien al mal llamado deporte rey para, ayer como hoy, mantener distraída a la plebe de lo importante, las cosas que de verdad hacen grande a una comunidad.
Esta diatriba no tiene que ver con el grupo de chiquillos que juega a darle a una pelota de plástico en una plaza soñando con ser futbolistas de mayores. Pero no puede ser que medio país del faro de Orchilla al cabo de Creus Sigue leyendo

