Natalia de Molina: “Las mujeres somos las diosas que hay en la Tierra”


Es Belén en “Vivir es fácil con los ojos cerrados” (David Trueba, 2013); Rocío en “Techo y comida” (Juan Miguel del Castillo, 2015); Sofia en “Pozoamargo” (Enrique Rivero, 2015); Natalia en “Kiki, el amor se hace” (Paco León, 2016); Nora en “Cómo sobrevivir a una despedida” (Manuela Moreno, 2015); Miriam en “Los del túnel” (Pepón Montero, 2016). Esta entrevista a a Natalia de Molina la publiqué el pasado 8 de agosto en el periódico La Provincia. Esa mañana la actriz andaluza rodaba sus últimos planos en “No dormirás” y se marchaba de Gran Canaria, isla donde ya había rodado en 2014 “Cómo sobrevivir a una despedida”. En la película, dirigida por el uruguayo Gustavo Hernández, Natalia de Molina es Cecilia y comparte rol protagonista con Belén Rueda y Eva de Domenici.

De promesa a garantía en solo dos años. Natalia de Molina logró lo que nadie antes a su edad en el cine español, pasar de ser mejor actriz revelación en 2014 a mejor actriz protagonista en 2016 en los Premios Goya. “No dormirás” es la primera incursión de la actriz andaluza en el cine de terror.

¿Si le digo el nombre Gena Rowlands qué me responde?

Es mi actriz favorita y una de las mejores de la historia. Fascinante el trabajo de construcción de esos personajes de mujeres que hacía. Cada vez que la veo descubro algo nuevo.

¿Cuál es el cine que le gusta ver a Natalia de Molina?

Depende del día. Pero el que prefiero es el de autor más raro y difícil, ese que a la gente le parece más denso y lento. Es el que me descubre cosas que no había visto antes.

¿La secuencia de sexo en “Pozoamargo” (Enrique Rivero, 2015) es la más difícil que ha rodado?

La más duras por lo que le pasa emocionalmente a mi personaje está en la nueva película de Carlos Vermut, “¿Quién te cantará?”, que se estrenará en 2018. No sé qué habrá salido de ahí, pero tengo muchas ganas de verla. A nivel técnico, “No dormirás” está siendo la más difícil. La secuencia de “Pozoamargo” no fue dura porque nos cuidaron muchísimo y nada es verdad, es la magia del cine. Pero sí, en realidad después de ella ya no me da vergüenza nada.

¿Qué tiene su personaje de Cecilia en “No dormirás” distinto respecto a los anteriores?

La Cecilia del final de la película no tiene nada que ver con la del principio. Es muy poliédrico, en ella nada es lo que parece.

¿Cómo se mete uno en la piel de un personaje que lleva 120 horas sin dormir?

Lo máximo que he estado en la vida real son 24 horas. Y entré en una energía muy extraña, a mí me daba por reírme. Pero esta gente de “No dormirás” están en el siguiente nivel. Existe un enfermedad letal relacionada con el insomnio. A mí pensar en eso me da mucho agobio. Para saber lo que puede pasar hay que ver la película.

También es su primer personaje en que habla con acento argentino.

Suelo hacer bromas haciéndome pasar por argentina y antes de viajar al país estaba súper cómoda y segura. Pero fue llegar al país y darme mucho miedo. Me han ayudado mucho.

¿Se está reforzando el inglés para dar el salto internacional?

El premio al nuevo talento europeo en la Berlinale en 2015 me puso en esa necesidad. Mejoro mi inglés, pero no es algo que me obsesiona. A pesar de los reconocimientos que he recibido, mi carrera es muy corta, soy muy joven y tengo muchas cosas por aprender.

¿Elige los papeles que hace?

Sí, tengo esa suerte. Pero pasé una época, de los 15 a los 23 años, en que iba de casting en casting sin mucho éxito, hasta que David Trueba me eligió para “Vivir es fácil con los ojos cerrados” (2013). Se lo debo todo a él. Después de esa película siempre he tenido muy claro que las cosas que hecho ha sido porque he querido, siempre he elegido.

Sus películas son muy diferentes unas de otras.

Así es como más se aprende. En eso soy un poco masoquista, me gusta pasar miedo en cada personaje que elijo, pasar vértigo, sentir que hay cosas que no controlo, esa es la magia de la actuación.

¿Siente que está todavía en período de formación?

Un actor se forma siempre. Somos como los médicos. Trabajas con la vida y la vida cambia.

¿Qué cine no ha hecho y le gustaría hacer?

Tengo muchas ganas de cantar. Fue lo primero que estudié y quiero que se me quite la vergüenza que me da. Un musical me gustaría. Mi personaje favorito es Sally Bowles, de “Cabaret”. Me gustaría hacer algún día ese personaje. También me gustan mucho las películas de acción, como las de Luc Besson. Me encantaría ser una de esas heroínas justicieras.

¿Qué es lo mas raro que ha hecho para preparar un personaje?

A la hora de construir mis personajes me gusta observar a las personas. Voy a sitios donde pasa mucha gente y a veces he seguido a personas que me han llamado la atención. Una vez que una chica se giró y me preguntó si me pasaba algo.

¿Cuál es el personaje más raro que ha interpretado?

Hasta ahora creo que ninguno. La Natalia de “Kiki, el amor se hace” (Paco León, 2016) tiene esa filia sexual, que le gustaba ser asaltada o robada con violencia, pero no me parece una chica excéntrica. Todos tenemos un punto raro.

“El cine gana cuando se le da más espacio a las mujeres”, dijo al recoger su último Goya, por “Techo y comida” (Juan Miguel del Castillo, 2015).

El mundo gana. El cine es un espejo de la sociedad. Somos muchas mujeres y tenemos que ser iguales. Cuesta mucho encontrar personajes que se salgan del estereotipo. Por no hablar de los sueldos. Todos venimos de una mujer. Hay que cuidarnos, somos las diosas que hay en la Tierra.

¿Con qué director o directora sueña para hacer una película?

Soy muy supersticiosa. Hasta hoy nunca lo he dicho y ha pasado que me han llamado. Ocurrió con Paco León, Carlos Vermut… Lo que puedo decir es que me gustaría repetir con todos.

¿Siente que la Academia del Cine representa bien al conjunto de la profesión?

Se está abriendo. Están invitando a mucha gente joven. Este año habrá representación de toda esa nueva generación. Aunque es verdad que los jóvenes tenemos un muro grande en todo, he recibido guiones fascinantes que no hay forma de levantarlos porque es gente novel. Hay que arriesgar. Es ley de vida. El que arriesga, gana.

De la mano de un productor de Gran Canaria, Adrián Guerra, vino a trabajar a esta isla hace tres años en “Cómo sobrevivir a una despedida” (Manuela Moreno, 2015). ¿Qué recuerdo conserva de aquel rodaje?

Me quedo con la ilusión que tenía la gente de aquí por que se vinieran a rodar películas. Hoy Canarias está considerada un plató fantástico. Hay gente en el equipo de “No dormirás” que estaban en aquella película. Ha sido un reencuentro bonito.

Páginas de La Provincia donde salió publicada la entrevista (derecha), con fotografía de la actriz en la planta 23 del hotel AC Gran Canaria realizada por Tony Hernández. / OAC

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