“Los amigos raros”, el pequeño filme secreto de Roberto Pérez Toledo


Roberto Pérez Toledo, director de “Seis puntos sobre Emma” (2011), habla de cine y generación a propósito de su segundo largometraje, “Los amigos raros”: “Seguirá habiendo películas inspiradoras que arrasen con todo y las seguiremos viendo en las salas por mucho tiempo.”

Laura Díaz y Roberto Pérez Toledo, durante el rodaje de "Los amigos raros",

Laura Díaz y Roberto Pérez Toledo durante el rodaje de “Los amigos raros”. / Foto: Romina Peñate

El segundo largometraje en solitario de Roberto Pérez Toledo (Arrecife, 1978) se titula “Los amigos raros” (2014) y se enmarca en el movimiento #littlesecretfilms, peliculitas de sesenta minutos de duración que deben hacerse en las condiciones especificas que detalla su manifiesto. Entre otras, rodarse en veinticuatro horas sin apenas presupuesto, que los actores participen en su desarrollo creativo, con un número limitado de diez personas entre equipo técnico y artístico y que su estreno sea gratuito sin que se pueda avanzar nada de él hasta el mismo día. Así, esta película coral protagonizada por Laura Díaz, Andrea Duro, Adrián ExpósitoDani Herrera, Néstor Losán, David Mora, Violeta Orgaz, Román Reyes, Ventura Rodríguez y Javier Zapata se difundió a través de las redes sociales el mismo 29 de marzo que se estrenó en la Cineteca Matadero de Madrid. Días antes, tuvo un adelanto en el festival de cine de Málaga, al que acudió Pérez Toledo para participar en la presentación de otro largometraje en que participa, esta vez de autoría compartida, “Al final todos mueren” (2013), cuatro capítulos con personajes ante el fin del mundo y prólogo de Javier Fesser.

A Pérez Toledo le cuesta hacer recuento de la veintena de cortos que ha dirigido, producido y montado desde 1999 bajo la firma Generación 78. “Hago cosas sin ton ni son.” Es el más prolífico de los cineastas canarios nacidos entre 1970 y 1980. También, el que más reconocimientos ha cosechado. Desde el primer largometraje, “Seis puntos sobre Emma” (2011), protagonizado por Verónica Echegui y Álex García, que sin apenas promoción alargó su vida en salas comerciales gracias al boca a boca, ha realizado los cortos “Blanco escayola” (2011); “Chico especial” (2011);  “Rotos” (2012); “Halloween Love” (2013); “Tenemos de todo” (2013) y “An Instagram Story” (2014). Casi todos fácilmente disponibles en Internet. “Seis puntos sobre Emma” salió a la venta en DVD el pasado 16 de abril. Roberto Pérez Toledo es, además, colaborador de la revista Fotogramas desde 2009 con la sección “La vida es corta”. Su blog “Mi vida rueda”, inaugurado el 1 de abril de 2005, es de los primeros -y mejores- de cineastas en España. Desde entonces arrastra un ejército creciente y bien armado de incondicionales.

Roberto Pérez Toledo tiene entre manos dos nuevos largometrajes, uno más barato que quiere rodar “muy pronto en Lanzarote” y otro “más ambicioso que espero materializar en condiciones lo más óptimas posibles. Hace tiempo que desistí de intentar diseñar una estrategia para mi trayectoria. Eso no sirve para nada o solo genera frustraciones. Invertí unos cuantos años de mi vida en sacar adelante “Seis puntos sobre Emma” de una forma convencional, pero luego he participado en un largo colectivo que solo costó nueve mil euros (“Al final todos mueren”), y que también consiguió estrenarse en salas, y ahora acabo de lanzar una peli de dos mil euros hecha en unas cuantas horas y con equipo mínimo que ha ido directamente a un canal de televisión y ahora la gente la ve en YouTube. En poco tiempo he experimentado la locura de este momento: mis últimos trabajos han podido verse en salas, en la red, DVD, Youtube, el top manta  y todas las webs piratas. Estamos inmersos en este tiempo extraño e incierto en el que un día se grita que ver cine en salas ya no interesa ni compensa y a la semana siguiente contemplamos un fenómeno estratosférico como el de “Ocho apellidos vascos”.

David Mora y Adrián Expósito en un momento de "Los amigos raros".

David Mora y Adrián Expósito en un momento de “Los amigos raros” / Foto: Romina Peñate

¿Amar el cine es hacer películas sin presupuesto y ofrecerlas gratuitamente al público como promueve #littlesecretfilms?

Buf, no sé, creo que bastante esfuerzo me cuesta ya la lucha pequeña, la personal. Mi mayor preocupación es seguir haciendo cine de la manera más digna, intentando que los medios y los recursos de los que disponga en cada momento sean los mejores. No tengo ni idea de lo que va a pasar la próxima semana o de aquí a dos años, pero mi mayor responsabilidad como cineasta es seguir generando proyectos y luchar para dignificarlos.

¿Dignificarlos?

Sí, poder pagar a mi equipo técnico y artístico y contar con el dinero justo para hacer las cosas bien, sin pasar penurias ni sufrir por el hecho de que no puedes contar con la factura profesional que quieres porque no tienes pasta para irte a un laboratorio a etalonar. No pagar a tu equipo y no tener presupuesto para lo básico no es amor al arte ni es nada: es simplemente un sinvivir.

 

SEXO Y MUERTE

“Si alguien deja de quererte ya no hay vuelta atrás.” Es la frase de uno de los nueve amigos de Sam que se juntan para hablar de él tras su entierro en la película. El por qué y cómo se suicidó el carismático cortometrajista lo debes descubrir viendo el filme. Es un cluedo que esconde uno de sus varios tesoros. Y transforma en puro arte las dudas que te pudieron haber asaltado mientras lo veías. “Me gusta contar las cosas con cierta ligereza, sin subrayar demasiado, sin darles ni darme demasiada importancia. Por eso me resulta cada vez más esencial el humor como ingrediente esencial en historias aparentemente dramáticas. Y disfruto mucho cuando una sala entera se ríe con lo que he escrito para luego permanecer en silencio a partir del momento en el que las cosas se ponen más serias. Así es la experiencia de ver “Seis puntos sobre Emma”, por ejemplo, y como director me resulta muy estimulante este juego mano a mano con el espectador.”

Andrea Duro (c) y Roberto Pérez Toledo, durante el rodaje de "Los amigos raros".

Andrea Duro (c) y Roberto Pérez Toledo, durante el rodaje de “Los amigos raros” / Foto: Romina Peñate

“Los amigos raros” marca diferencias con respecto al cine anterior de Pérez Toledo porque aborda un sexo sin corsés. “Sois la clase de amigos raros que siempre estáis juntos hablando de chicas, pero que en realidad deseáis hacerlo entre vosotros,” lanza una de las amantes de Sam.  ¿Homosexual, bisexual, hetero? Aquí todos juegan en el mismo campo. Hermoso es también el episodio entre Sam y la amiga de infancia que ha decidido tener su primer hijo. El tema del filme, amigos que se reúnen en torno al amigo muerto, recuerda a uno de sus cortos, “En otra vida” (2002). “Es uno de los trabajos que mayor desconcierto provoca en algunos espectadores, pero también sigue siendo la expresión de muchos de mis miedos y preocupaciones.”

¿Teme a la muerte?

Sí, pero no es un tabú para mí. A mis amigos ya les he dicho que quiero que vayan muy monos a mi entierro, que se hagan muchos selfies con filtros para Instagram y que los etiqueten con un ‘hashtag’ tipo #HazteUnSelfieEnElFuneralDeRober.

El momento del beso en la boca entre los dos hombres es de los más logrados del filme.

Para mí “Los amigos raros” habla en realidad de cómo se difumina la orientación sexual cuando debemos enfrentarnos a sentimientos que nos desbordan.  Cuando esto ocurre, da igual la etiqueta que tengas. Los sentimientos pringan, nos vuelven tarumbas, nos convierten en versiones extrañas de nosotros mismos, haciendo y diciendo cosas que jamás creímos que haríamos y diríamos. Y esto es lo que muestra la película, sin hacer énfasis en que Sam, el protagonista, es heterosexual, gay o bisexual, sino centrándonos en el efecto que tienen los sentimientos que despierta en una serie de personajes.

AmigosRaros6

Javier Zapata y Adrián Expósito en “Los amigos raros”. / Foto: Cris López Noda

 

VERDAD Y ORIGINALIDAD

Dos de las mayores virtudes como cineasta de Pérez Toledo son su talento para dirigir actores y, de forma especial, la originalidad de su voz, expresada a través de historias en apariencia intrascendentes que son el mejor retrato de su generación visto en el cine español. Su cine no remite a ningún otro. Y desprende verdad. Pérez Toledo ve la vida a contrapicado (en expresión suya), sobre una silla de ruedas desde los catorce años por una enfermedad. Pérez Toledo no mira -nada ni a nadie- por encima del hombro. Sus historias no se salen de los márgenes que establecen los diálogos. Evita juzgar a sus personajes. La respetuosa equidistancia que mantiene con ellos es otra de sus marcas.

¿Lo naif es sello de identidad suyo o generacional?

Un amigo dice que soy un director que está demasiado a gusto “en la edad del pavo”. A lo mejor es verdad. Pero hay gente que me dice que hago cosas naifs y luego otra gente me cuenta que mis guiones les parecen oscuros y perturbadores. Hay algunos que piensan que soy “un realizador inmaduro”, como han dicho en alguna crítica, y a otros que hablo de asuntos muy profundos que conectan con sus mayores preocupaciones vitales.

¿Existe falta de compromisos político entre los de su generación?

Los políticos viven en una dimensión de la realidad que no es la de los ciudadanos. Y esta separación entre su vida y la nuestra, esta falta de empatía tan abismal, es la gran fuente de la indignación que provocan. Entre los de mi generación hay empuje pero también decepción, desencanto, apatía. Y creo que estaría genial unirnos más, pero también confío en el efecto que tiene y tendrá la lucha individual: la de cada uno de nosotros intentando sacar adelante sus propios proyectos contra viento y marea para seguir demostrando que el cine interesa y es alimento imprescindible para nuestras vidas. Ahora me siento más optimista que hace unos meses: creo que veremos la luz y que el cine está muy vivo porque es como una fuerza de la naturaleza que se nutre de ideas que muchas veces no precisan grandes cantidades de dinero para ser materializadas. Seguirá habiendo películas inspiradoras que arrasen con todo y las seguiremos viendo en las salas por mucho tiempo.

¿Qué palabra les define?

Insatisfacción, supongo. Profesional pero también afectiva. Todo nos parece poco, siempre es posible mejorar con lo que puede venir, con un trabajo mejor, con una pareja mejor. Y esto está muy bien dependiendo del día, cuando nos decimos a nosotros mismos que solo pretendemos mejorar y crecer, pero también nos vuelve locos, tóxicos, insatisfechos crónicos.

Laura Díaz, Andrea Duro, Dani Herrera, Néstor Losán, David Mora, Violeta Orgaz, Román Reyes, Ventura Rodríguez y Javier Zapata. FOTO: Romina Peñate

De izquierda a derecha, los personajes interpretados por Javier Zapata, Román Reyes, Laura Díaz, Néstor Losán, David Mora, Violeta Orgaz, Ventura Rodríguez, Dani Herrera y Andrea Duro asisten al entierro del carismático cortometrajista Sam en “Los amigos raros”. / Foto: Cris López Noda

¿No ha pensado nunca hacer las maletas y probar suerte, como otros cineastas españoles, en lugares donde haya mayores oportunidades?

No lo descarto, pero tengo compis que están ahora mismo en Nueva York y Los Ángeles y lo que cuentan tampoco es demasiado alentador. Aquello es una jungla saturada de proyectos donde todo es muy complicado también. Me gustaría dar ese salto mediante una película. Es decir, conseguir que una película hecha aquí por mí destaque lo suficiente internacionalmente como para que algunas puertas se abran más fácilmente en otros países. Eso estaría bien. Pero sí, claro, me atrae mucho la idea de rodar fuera y en otro idioma.

¿Sueña con hacer películas grandes desde el punto de vista del presupuesto?

Sí, claro, quién no. Que mis dos últimas pelis se hayan movido en un terreno tan ‘low cost’ no ha sido deseado ni elegido. Cómo no voy a desear hacer pelis con presupuestos holgados, pagar bien a todo el mundo, no preocuparte de lo que cuesta esto o lo otro. Sería absurdo decir que no. El dinero nunca estorba. Conseguirlo es lo complicado. Ahora esos presupuestos “grandes” están en los despachos de las televisiones, a los que cuesta especialmente acceder.

En lo bueno y en lo malo, ¿qué han aportado Internet y la tecnología digital al cine?

Han aportado rapidez, inmediatez, la posibilidad de que yo grabe una película de sesenta minutos y con cuatro duros en unas cuantas horas de febrero, la monte y postproduzca en mi portátil, que se estrene en un canal de televisión a finales de marzo y que a principios de abril la pueda estar viendo gente de todo el mundo en un enlace de YouTube a través de sus ordenadores, tablets o teléfonos. Esto es maravilloso. Y además en el caso de “Los amigos raros” he hecho lo que he querido con la libertad creativa que me han permitido esos cuatro duros de presupuesto y sin tener que agotar tu energía dando explicaciones a una productora que te obliga a quitar frases de un guión porque a ella le suenan literarias o yo qué sé.

Pasa con “Los amigos raros” lo mismo que ocurrió con “Seis puntos sobre Emma”, que la película crece a medida que se ve y comparte. Pérez Toledo es de los grandes directores españoles de su generación. El día que un productor con capacidad de lograr financiación lo descubra, el cine habrá sumado un nuevo nombre a su historia mayúscula. “Ahora estoy recibiendo reacciones geniales hacia “Los amigos raros”, la está descubriendo y recomendando mucha gente cada día. Y esto, repito, es maravilloso y estamos muy contentos y agradecidos, pero en este proceso ni yo ni mi equipo hemos ganado 50 céntimos para comprarnos un paquete de pipas. Ese es el agujero negro y agridulce de este parto de “Los amigos raros” y lo que hace que para mí sea insostenible convertir este modelo de producción en mi ‘modus operandi’ habitual.”

Violeta Orgaz y Adrián Expósito con Roberto Pérez Toledo de espaldas, durante el rodaje de "Los amigos raros".

Violeta Orgaz y Adrián Expósito con Roberto Pérez Toledo de espaldas, durante el rodaje de “Los amigos raros”. Foto: Romina Peñate

Coda: UN E.T. TIPO FURBY QUE ESTÁ MEDIO LOCO

En el cine Rex de la calle Eusebio Navarro de Las Palmas “Tiburón” (Steven Spielberg, 1975) con la madre y hermanos. “Star Wars” (George Lucas, 1977) en el cine Royal de León y Castillo de la misma ciudad con los hermanos después de hacer la mayor cola nunca vista. “Furia de titanes” (Desmond Davis, 1979) con un primo mayor en el cine Pabellón Recreativo de Perdomo con Juan de Padilla. Sabemos que el impacto emocional de una película es especial no porque recordemos sus detalles, sino porque no olvidamos el momento de la proyección, qué cine y con quién. Para Roberto Pérez Toledo la película es “E.T. El extraterreste” (Steven Spielberg, 1982): “Es la que siempre coloco en el inicio de mi pasión por el cine. Mis padres me llevaron a verla con cuatro años y no sé si es porque yo mismo he fabricado ese recuerdo, pero tengo nítida esa tarde en el cine y la fascinación que me despertó esa película. El nombre de Steven Spielberg es el primer nombre de un director que me aprendí y el que me hizo preguntarme qué ocurría detrás de la cámara para generar esa magia que luego llegaba al espectador. Y como he repetido tanto que me fascina (me sigue fascinando aún viéndola con mis ojos de adulto) ya se ha convertido en un tópico entre amigos y conocidos a la hora de regalarme algo. Sí, tengo E.T.’s de todos los tamaños, que hablan, de peluche, hasta uno que es tipo Furby y está medio loco.”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s