Especial “Cien años de perdón”, el rodaje en Las Palmas de Gran Canaria


De las ocho semanas de rodaje de “Cien años de perdón”, dos y media se llevaron a cabo en Las Palmas de Gran Canaria. Hablamos con su director, Daniel Calparsoro; el productor, Juan Gordon; el productor local Antonio Batista, y el especialista de acción Gonzalo Hernández. Si en la ficción el atraco ocurre en Valencia, en Buenos Aires se rodaron las escenas del banco y en Las Palmas donde policía y políticos negocian la resolución. “La película está rodada en dos hemisferios, dos continentes, una isla, ha sido una aventura maravillosa”, dice Daniel Calparsoro.

La película de atracadores fue estrenada el pasado 4 de marzo. Lideró las preferencias de los espectadores de cine en España durante su primer fin de semana. La previsión es que el filme de Morena Films, Vaca Films y Telecinco Cinema, distribuido en salas por Twentieth Century Fox, pueda llegar a los seis millones de euros en total. Producirla costó 3,7 millones de euros. [Si te ha gustado esta entrada, quizás puedas seguirme en @LuisRocaA 😉 Twitter] Sigue leyendo

Crónica del festival de cine de El Cairo (6)


El largometraje “Melbourne”, opera prima del iraní Nima Javidi, sobre un matrimonio que debe enfrentarse a un terrible suceso a noventa minutos de cerrar su vivienda en Teherán para emigrar a Australia, ganó la Pirámide de Oro del 36 Festival Internacional de Cine de El Cairo. El festival finalizó el 20 de noviembre con una clausura en el complejo histórico de las pirámides de Giza, donde también se ubica la famosa Esfinge.

Esta es la sexta parte de la crónica, en su versión completa y con algunas fotos nuevas, que preparé para la revista online El Asombrario, asociada a ElDiario.es.

En “Red Amnesia”, de Xiaoshuai Wang, Lü Zhong interpreta a Deng, una anciana con graves deudas en su pasado adquiridas durante la Revolución Cultural.

En “Red Amnesia”, de Xiaoshuai Wang, Lü Zhong interpreta a Deng, una anciana con graves deudas en su pasado adquiridas durante la Revolución Cultural.

Todas la proyecciones del festival se desarrollan en el interior del complejo de la Opera de El Cairo. De camino a los cines El Hadara, junto al edificio principal de la Ópera, produce extrañeza las voces un coro que calienta sus voces saliendo de una de sus puertas. Es como si de pronto estuvieras en otro país. En la china “Red Amnesia”, de Xiaoshuai Wang, la actriz septuagenaria Lü Zhong interpreta magníficamente a Deng, una anciana con graves deudas en su pasado adquiridas durante la Revolución Cultural. La anciana traidora vive hoy viuda en Pekín con sus dos hijos y debe resolver el misterio de una llamadas que recibe sin que el interlocutor se identifique. En medio de las grandes transformaciones del país asiático, a medio camino entre el thriller y el drama, “Red Amnesia”, igualmente incluida en la sección Festival of Festivals, describe a un país de ventanas quebradas que hacen caer a los muchachos al vacío. El filme también ha sido leído como una metáfora de la amnesia colectiva selectiva de un gigante en su sprint para convertirse en la principal superpotencia del planeta.

Por primera vez en la historia del festival, una actriz egipcia, Yousra, fue presidenta del jurado de la Sección Oficial de largometrajes.

Por primera vez en la historia del festival, una actriz egipcia, Yousra, fue presidenta del jurado de la Sección Oficial de largometrajes.

El festival en El Cairo es mil veces político porque el cine con el gobierno islamista de los Hermanos Musulmanes tenía en el país los días contados. Y si no que se lo digan a los cineastas iraníes, que desde 1979 sufren las consecuencias de los dogmas de su Revolución Islámica. De esto trata precisamente el documental “A Cinema of Discontent”, dirigido en Estados Unidos por el iraní Jamsheed Akrami. Doce directores de este país, entre ellos Asghar Farhadi, Bahman Farmanara, Bahman Ghobadi, Noureddin Kelk, Jafar Panahi, Babak Payami, Mojtaba Raee y Reza Mirkarimi, exploran en las consecuencias que para su trabajo tienen los estrictos códigos por motivos religiosos impuestos por la censura de su país. Ghobadi llega a decir que el 90% de su trabajo creativo lo dedica a esquivar las absurdas prerrogativas del Gobierno, que tienen el dudoso mérito de haber convertido el cine de su país en un arte del medievo.

En "A Cinema of Discontent", doce directores iraníes exploran las consecuencias que para su trabajo tienen los estrictos códigos de la censura de su país.

En “A Cinema of Discontent”, doce directores iraníes exploran las consecuencias que para su trabajo tienen los estrictos códigos de la censura de su país.

Entre otros, los filmes obligan a la mujer a llevar la hijab (el pañuelo que les cubre la cabeza) en todas las escenas, incluidas las que se desarrollan en el interior del propio hogar, cosa que no ocurre en la vida real. Por ejemplo, en el baño, la cama o, de forma especialmente insólita, mientras el personaje se seca el pelo. Tampoco hombres y mujeres pueden tocarse ni abrazarse, ni siquiera en encuentros entre padres e hijas o madres con hijos. La excepción a la norma es que se golpeen. Y hay buenos mamporros en las escenas de los filmes que se muestran. Tampoco se pueden oír la voces de mujeres cantando o bailando en escenas. Aunque sus labios se muevan, la voz que se oirá siempre será la de un hombre.

En el cine iraní, Tampoco hombres y mujeres pueden tocarse ni abrazarse, a no ser que se golpeen.

En el cine iraní,  hombres y mujeres no pueden tocarse ni abrazarse, a no ser que se golpeen.

El filme es sencillo en la forma, con una sucesión de testimonios intercalados con fragmentos de las películas y animaciones con rótulos que separan sus diferentes capítulos, pero al mismo tiempo estremecedor y divertido. Por ejemplo, cuando se muestra la escena de un filme donde un hombre hace el boca a boca a su gato, cosa que sería impensable –reflexiona la narradora- en el caso de que quien lo precisara fuera una mujer. Como es sabido, consecuencia de esta política de censura que dura más de tres décadas es que muchos de sus principales cineastas, algunas de cuyas películas han dado gran prestigio internacional a su país, hayan sido arrestados, encarcelados y empujados al exilio. En el documental de Akrami, estén donde estén, todos los directores declaran su amor sin fisuras a su país. Rueden dentro o en el extranjero, consideran que el territorio Irán seguirá mostrándose para el mundo en sus películas. Haga lo que haga el obcecado censor.

Imagen de la Gran Pirámide en el complejo histórico de Giza, a las afueras de El Cairo. / LUIS ROCA ARENCIBIA

Imagen de la Gran Pirámide en el complejo histórico de Giza, a las afueras de El Cairo. / LUIS ROCA ARENCIBIA

 (dentro de dos días continuará…)

Crónica del festival de cine de El Cairo (5)


El largometraje “Melbourne”, opera prima del iraní Nima Javidi, sobre un matrimonio que debe enfrentarse a un terrible suceso a noventa minutos de cerrar su vivienda en Teherán para emigrar a Australia, ganó la Pirámide de Oro del 36 Festival Internacional de Cine de El Cairo. El festival finalizó el 20 de noviembre con una clausura en el complejo histórico de las pirámides de Giza, donde también se ubica la famosa Esfinge.

Esta es la quinta parte de la crónica, en su versión completa y con algunas fotos nuevas, que preparé para la revista online El Asombrario, asociada a ElDiario.es.

El lugar donde todos querían hacerse una foto en el festival estaba a la entrada del edificio de la Ópera del Cairo. / LUIS ROCA ARENCIBIA

El lugar donde todos querían hacerse una foto en el festival estaba a la entrada del edificio de la Ópera del Cairo. / LUIS ROCA ARENCIBIA

Todos los festivales de cine son políticos, pero esta circunstancia se revela mas en aquellos con circunstancias políticas más graves. Es el caso del CIFF. Podría ocurrir que antes de la proyección de la brasileña “Casa Grande”, de Fellipe Barbosa, un agente de seguridad rastree con un perro el escenario detrás de la pantalla del cine El Hanager quince minutos antes de la proyección. ¿Inquieta? Algo.

El muy sólido guión de "Casa Grande" transcurre en Rio de Janeiro. Especialmente se agradece la descripción del ambiente en esa casona a punto de ponerse en venta donde convive la familia propietaria con el menguante servicio.

El muy sólido guión de “Casa Grande” transcurre en Rio de Janeiro. Especialmente se agradece la descripción del ambiente en esa casona a punto de ponerse en venta donde convive la familia propietaria con el menguante servicio.

Antes de en la sección Festival of Festivales de El Cairo, el segundo filme de Fellipe Barbosa se pudo ver en el pasado festival de San Sebastián. También participó en la sección oficial de Rotterdam y obtuvo los premios al Mejor Guión, Actor, Actriz y el Premio Especial del Jurado en el carioca Paulínia Film Festival. El filme, dirigido con buen pulso y espléndidas interpretaciones, narra el paso a la madurez de un joven brasileño de 17 años de clase alta en un país en transformación. Sus oportunidades disminuyen cuando una legislación nacional establece cuotas en las universidades para los no blancos del país. Pero Jean (Thales Cavalcanti), contra de la postura de su padre, que trata de aferrarse al pasado, también pertenece a esa generación en cambio. El guión es muy sólido, especialmente se agradece la descripción del ambiente en esa casona a punto de ponerse en venta donde convive la familia propietaria con el menguante servicio. El filme se advierte como espejo de una parte de la compleja realidad del gigante sudamericano. Salimos de la sala tras un pequeño revuelo en el hall que nos impide abandonar. Los que no entendemos árabe somos incapaces de descifrar por qué. Después de unos segundos de incertidumbre decidimos de todas formas salir por el lugar por el que no debemos.

El cine latinoamericano brilla también en El Cairo. Incluida en la sección Festival of Festivals, la película ganadora del pasado festival de Tesalónica, la mejicana “La tirisia” (en inglés “Perpetual Sandness“), cumple bien el difícil desafío de llevar a buen puerto su dos horas de metraje sin apenas diálogos. No es, sin embargo, cine contemplativo, aunque sí la propuesta más cercana vista en el festival a eso que en los últimos años se viene afianzando como un nuevo tipo de narrativa contemporánea. La falta de información que se deriva de los silencios la debe rellenar el espectador. Tres días antes habíamos visitado con su director Jorge Pérez Solano, su mujer y el protagonista del filme, Gustavo Sánchez Parra, la Gran Pirámide y la Esfinge en Giza, a las afueras del casco urbano de El Cairo. Con su personaje de Silvestre, Sánchez Parra obtuvo el premio al Mejor Actor en el último festival de Guadalajara.

En "La Tirisia", Silvestre (Gustavo Sánchez Parra) es un salinero en Zapotiplán, lugar poco conocido incluso para los mejicanos, según confesión del propio director.

En “La Tirisia”, Silvestre (Gustavo Sánchez Parra) es un salinero en Zapotiplán, lugar poco conocido incluso para los mejicanos, según confesión del propio director.

Silvestre (Gustavo Sánchez Parra) es un salinero en Zapotiplán, lugar polvoriento y muy apartado, poco conocido incluso para los mejicanos, según confesión del propio director. Cheba (Adriana Paz), mujer de un emigrado con dos hijos, es una de sus amantes; otra es Ángeles Miguel (Gabriela Cartol), la adolescente hija de su actual pareja. Ambas han quedado embarazadas de él. La acción cobra impulso cuando el marido de Cheba vuelve de Estados Unidos. “La tirisia” habla con cadenciosa calma de emigración en Méjico a través de los que se quedan, tanto o más pobres que los que se van, y cómo sacan adelante sus vidas en la ausencia de los que se fueron. Se pierden afectos e, inevitablemente, se ganan otros, y nacen hijos de nuevas relaciones, unos más deseados que otros. En el Méjico rural que describe Pérez Solano también se refleja la podredumbre política. Momentos del filme recuerdan a escenas de Berlanga y Buñuel.

La colombiana "Los hongos" seduce en grado superlativo es porque la historia que cuenta de dos graffiteros en Cali se despliega en imprevisibles capas.

La colombiana “Los hongos” seduce en grado superlativo es porque la historia que cuenta de dos graffiteros en Cali se despliega en imprevisibles capas.

Si la colombiana “Los hongos”, segundo filme de Óscar Ruiz Navia, seduce en grado superlativo es porque el guión de la historia que cuenta de dos graffiteros en Cali, Calvin y Ras, se despliega en imprevisibles capas. Por un lado es historia de amor y paso a madurez, por otro, es retrato íntimo de Colombia, una blanca y otra negra, a través de sus protagonistas; finalmente, es vigoroso filme político de denuncia. El filme ganó el Premio Especial del Jurado en la sección Cineastas del Presente del festival de Locarno. La historia de esta película, también incluida en la sección Festival of Festivals, transcurre en período electoral, cuando los jóvenes radicales del Street Art lo tienen especialmente difícil. Mientras los candidatos, de la burguesía local, se pasean por las barriadas humildes con Dios como bandera para ofrecer falsas promesas a los desesperados, pintar un muro en propiedad privada o de la municipalidad puede costar a los infractores acabar esposados y vendados a las afueras de la ciudad. En el filme de Ruiz Navia hay personajes como el la abuela Ñañita, el padre cantante melódico y la desesperada madre de Alexis, que dan al filme una dimensión verdaderamente grande. Impagables, por encontrarnos justamente aquí, las continuas referencias en el filme a la Primavera Árabe en Egipto, cuya frase “No vamos a seguir en silencio”, pronunciada megáfono en mano por una joven activista vestida con hijab, sirve a los jóvenes protagonistas de inspiración para una nueva pintada.

(continuará dentro de dos días…)

Crónica del festival de cine de El Cairo (4)


El largometraje “Melbourne”, opera prima del iraní Nima Javidi, sobre un matrimonio que debe enfrentarse a un terrible suceso a noventa minutos de cerrar su vivienda en Teherán para emigrar a Australia, ganó la Pirámide de Oro del 36 Festival Internacional de Cine de El Cairo. El festival finalizó el 20 de noviembre con una clausura en el complejo histórico de las pirámides de Giza, donde también se ubica la famosa Esfinge.

Esta es la cuarta parte de la crónica, en su versión completa y con algunas fotos nuevas, que preparé para la revista online El Asombrario, asociada a ElDiario.es.

Niels Arestrup y  André Dussollier interpretan a los protagonistas de este interesante drama bélico ambientado en París en 1944.

Niels Arestrup (i) y André Dussollier interpretan a los protagonistas de este interesante drama bélico ambientado en París en 1944.

Películas de igual diversidad pero mayor calado tienen las secciones Festival of Festivals, con una selección de películas destacadas en festivales internacionales; Films on Films, con películas que tratan del propio medio cinematográfico; Perspectivas del Cine Árabe y Special Presentations. En “Diplomacy”, de la sección Festival of Festivals, el alemán Völker Schlondorff filma un interesante drama bélico ambientado en París en 1944. El general von Choltitz (Niels Arestrup), al mando de la ciudad, debe decidir entre salvarla de la destrucción o arrasarla, lo que equivale a salvar además de la muerte a su familia, según un contrato secreto que le ha hecho firmar Hitler. Gracias a pasados amores de Napoleón III con una actriz , el hotel donde von Choltitz tiene el cuartel general posee una serie de pasadizos que permiten al cónsul de Suecia (André Dussollier) colarse en su despacho y negociar con el una salida a la situación. Con el apoyo de muy solventes interpretaciones, el director alemán da una lección de puesta en escena con un guión con los giros justos para mantener alerta al espectador. Se echa en falta, eso sí, un mayor presupuesto para ambientar el momento histórico. No son tiempos. Para salvar la circunstancia, el astuto Schlondorff tira de con buena puntería de imágenes de archivo. Interesante la posibilidad de que la salvación de París de la destrucción total fuera en verdad posible gracias a los encuentros infieles del emperador con una cortesana. El filme obtuvo en el pasado festival de Valladolid los premios al mejor actor, para Arestrup, y mejor director, para Schlondorff. Lástima que en la recepción ofrecida para agasajar a sus cineastas en el festival en la embajada alemana la noche del martes, el muy prestigioso septuagenario se mostrara tan esquivo con los presentes.

De izquierda a derecha, Camilo Cabrera (Colombia); Mladjen Minic (Serbia); Darja Pilz (Alemania); Nicolás Aguilar (Méjico); y Falcao (Portugal), algunos de los cortometrajistas del mundo invitados a El Cairo, en la recepción ofrecida en la embajada alemana. EL primero obtendría una mención en el palmarés.

De izquierda a derecha, Camilo Cabrera (Colombia); Mladjen Minic (Serbia); Darja Pilz (Alemania); Nicolás Aguilar (Méjico); y Falcao (Portugal), algunos de los cortometrajistas del mundo invitados a El Cairo, en la recepción ofrecida en la embajada alemana. EL primero obtendría una mención en el palmarés. / LUIS ROCA ARENCIBIA

Más amable y cercano se mostró en el mismo encuentro el director germano de origen turco Fatim Akin, que departió con los invitados, entre los cuales se encontraban algunos de los jóvenes que participan en la competición oficial de cortometrajes. La película de Akin “The Cut” inauguró el festival y llenó el lunes la sala principal de la Ópera de El Cairo, sede del festival. En la presentación, Akin explicó que le ha costado cinco años ver hecho realidad su nuevo filme y que este trata sobre algunas de las sombras de la historia de su “madre patria”, Turquía, en este caso en su relación con Armenia. Explicó además que en su presentación en el pasado festival de Venecia ocurrió justo lo contrario a lo que él preveía, gustó a turcos y armenios, pero no tanto a la prensa occidental, que se mostró especialmente agresiva en aquella comparecencia.

Fatim Akin

Retrato de Fatim Akin

“The Cut” es un filme de época que se desarrolla entre 1915 y 1923 y narra la odisea de un armenio en busca de sus hijas durante el genocidio. Está ambientado en Turquía , Jordania, Cuba y Estados Unidos. La película, con aire a western –cuestión admitida por el propio director-, cierra la trilogía sobre Dios, la Muerte y el Diablo de la que formaban parte “Contra la pared” (2004) y “Al otro lado” (2007). Guardan razón los que cuestionan el uso del inglés durante todo el filme por parte de quienes interpretan los personajes armenios, una decisión que resta veracidad, y ante la cual Akin se defiende apelando a ilustres precedentes como Bertolucci y Polanski, tanto por la necesidad en su caso de hacerse entender durante el rodaje como por razones comerciales.

“The Cut” se desarrolla entre 1915 y 1923. Narra la odisea de un armenio en busca de sus hijas durante el genocidio.

“The Cut” se desarrolla entre 1915 y 1923. Narra la odisea de un armenio en busca de sus hijas durante el genocidio.

Según expresión del propio Akin, el filme pugna también por dar voz a un cine al margen de la hegemonía occidental. Pero quizás lo más decisivo para eso es que funcione también como el mejor filme y Akin, además del problema del idioma elegido para el rodaje, se enfrenta a un personaje principal (Nazaret Manoogian, interpretado por el francés Tahar Rahim), que durante más de la mitad del metraje de la película camina solo y sin antagonistas, enfrentándose en cada escena a otra nueva decepción que lo va llevando aún más lejos en su periplo.

(Próxima entrega dentro de dos días)

Crónica del festival de cine de El Cairo (3)


El largometraje “Melbourne”, opera prima del iraní Nima Javidi, sobre un matrimonio que debe enfrentarse a un terrible suceso a noventa minutos de cerrar su vivienda en Teherán para emigrar a Australia, ganó la Pirámide de Oro del 36 Festival Internacional de Cine de El Cairo. El festival finalizó el 20 de noviembre con una clausura en el complejo histórico de las pirámides de Giza, donde también se ubica la famosa Esfinge.

Esta es la tercera parte de la crónica, en su versión completa y con algunas fotos nuevas, que preparé para la revista online El Asombrario, asociada a ElDiario.es.

Momentos de "O menino e o mundo" recuerdan a momentos que recuerdan a los filmes "Yellow Submarine" y "The Wall”.

Momentos de la brasileña “O menino e o mundo”, de Âle Abreu, recuerdan a momentos que recuerdan a los filmes “Yellow Submarine” y “The Wall”.

Antes de la proyección de la brasileña de 2013 “O menino e o mundo” (“The Boy And The World” en inglés) en la sala 2 de El Hadara, un cine al modo de los pequeños cine clubs de pantalla pequeña y cómodas butacas, nos hacen salir de la sala para que dos pastores alemanes rastreen entre todas las butacas. Los mismos encargados de las salas –hay tantos que no sabes quién hace qué- se disculpan con una sonrisa en los labios por unas molestias que para ellos es puro trámite. Filme premiado en prestigiosos festivales como el de Shanghai y el de animación de Annecy y recibida al final de la proyección con sonoros aplausos el filme de Alê Abreu, también en Sección Oficial, es un virtuoso ejercicio de animación colorista de técnica mixta, especialmente de dibujo naif y collage. El filme narra las peripecias de un niño, Cuca, en busca de su padre. Del ambiente idílico del hogar en el campo la acción se traslada a una ciudad en creciente industrialización, militarización y consumismo, con momentos que recuerdan a dos filmes referentes en este campo: “Yellow Submarine” (George Dunning, 1968), en el diseño de la animación en toda la parte industrial del filme, y a las escenas de animación de Gerald Scarfe en “The Wall” (AlanParker, 1981), en la pelea de las dos grandes aves en el cielo. Su atractiva banda sonora intercala sonidos de flauta dulce, a través de los cuales Cuca identifica a su padre, con potentes temas a ritmo de samba. Queda por preguntarse si tiene sentido mezclar en una misma competición películas de ficción con documentales y animación. La realidad es que si no fuera así perderían siempre los filmes documentales y de animación, ya que se verían confinados solo a festivales de sus especialidades. Así al menos se disfrutan. Bienvenida sea siempre la fusión.

Por su papel en "Les combattants", Adèle Haenel obtuvo la Pirámide de Plata a la Mejor actriz en el festival.

Por su papel en “Les combattants”, Adèle Haenel obtuvo la Pirámide de Plata a la Mejor actriz en el festival.

También en Sección Oficial de largometrajes, “Les combattants” (“Love at First Fight” en su título inglés) es un sencillo y originalísimo filme a medio camino entre el drama y la comedia romántica que vuelve a demostrar el pulso firme del cine francés. El filme obtuvo el premio de la crítica internacional (Fipresci) en la Quincena de Realizadores del pasado festival de Cannes. En España pudo verse en la sección oficial del festival de Gijón. Durante un verano, dos jóvenes se conocen luchando en un ejercicio de autodefensa militar. Ella, Madeleine (Adèle Haenel), es especialmente ruda, una atractiva rubia decidida a ingresar en el ejército para aprender técnicas de supervivencia, convencida del fin del mundo está al caer. Él, Arnaud (Kévin Azaïs), un joven carpintero que junto a su hermano mayor intentar salvar la empresa de su padre recién fallecido. La historia de amor está servida en ese primer encuentro entre llaves de kárate y mordiscos y tiene su punto álgido cuando ambos participan en un campamento militar de dos semanas que les preparará para ingresar en el ejército. El filme no busca rarezas en lo formal. No las necesita. Su novedoso punto de partida solamente está en la historia, un correcto desarrollo del guión bastan para que su director, el novel Thomas Cailley, culmine un filme redondo y muy divertido donde el amor sobrevive.

Adèle Haenel y Kévin Azaïs comparten la insólita comedia romántica francesa “Love At First Fight”.

Adèle Haenel y Kévin Azaïs comparten la insólita comedia romántica francesa “Love At First Fight”.

(continuará dentro de dos días…)

Félix Sabroso: “La impresión es que Dunia Ayaso estará presente en mi obra para siempre”


El director de cine Félix Sabroso concede su primera entrevista tras el fallecimiento de su compañera Dunia Ayaso el 28 de febrero pasado. Sabroso habla del rodaje de “El tiempo de los monstruos”, que rodó con la ayuda de amigos en una mansión de Madrid durante cuatro semanas el pasado mes de agosto.

Félix Sabroso fotografiado en su casa de Madrid.

Félix Sabroso fotografiado en su casa de Madrid.

“Estoy todavía conmovido por lo que ha supuesto el rodaje de “El tiempo de los monstruos”. Fue un tiempo de cine mayúsculo”

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Pedro Almodóvar y Damián Szifrón regalan el cine más brutal / Crónica del 62 Festival Internacional de Cine de San Sebastián


“Rebelde, alegre, violenta y contundente.” Así calificó el actor Leonardo Sbaraglia el filme “Relatos salvajes” cuando recogió en nombre de su director, Damián Szifrón, el Premio del Público a la Mejor Película Europea, en la gala de clausura del pasado festival de cine de San Sebastián, celebrado entre el 19 y el 26 de septiembre pasados. Yo solo añadiría excepcional. La película es una coproducción hispano-argentina en la que participa la productora de cine, El Deseo, de los hermanos Pedro y Agustín Almodóvar. Se estrena el próximo 17 de octubre.

Aunque “Relatos salvajes” es el mejor filme de los vistos durante el festival sería injusto no destacar que fue el documental de Wim Wenders “La sal de la tierra”, sobre el fotógrafo social brasileño Sebastiao Salgado, el que se alzó con el Premio del Público en su categoría absoluta. Lo codirige con Wenders el hijo del fotógrafo Juliano Ribeiro Salgado. Quienes lo han visto dicen que el relato de algunas de las mejores imágenes de Salgado, explicadas por él mismo y con la voz del propio Wenders, es necesario y conmovedor. Sigue leyendo