Entrevista a Andrés Santana: “La próxima será mi última película”


“Nadie quiere la noche” (“Nobody Wants The Night”), dirigida por Isabel Coixet, protagonizada por Juliette Binoche, Rinko Kikuchi y Gabriel Byrne, es la película número 19 de Andrés Santana como productor. Como director de producción es la número 31. Santana ha trabajado desde 1969 en más de cien películas. “Nadie quiere la noche” es también es su película de mayor presupuesto, 6,3 millones de euros. Actualmente está iniciando la fase de montaje.

Esta entrevista exclusiva con el productor fue publicada en la edición de papel del periódico La Provincia el pasado viernes, 25 de julio. Tenía varios titulares, por ejemplo: “La interpretación de Juliette Binoche es tan grande que supera al propio personaje”; “Nunca haré una película que no sienta con el corazón”; “El guión de Miguel Barros es lo más sorprendente y maravilloso que he leído en los último años” y “Si Montoro no rectifica, el cine español dejará de existir.” Pero Santana se adelantó y, como otras veces, provocó el mismo la solución. Quizás, como adelanta aquí, su filme número 20, el siguiente después de este que acaba de finalizar de rodar, sea el último. En tal caso, una historia rodada en Canarias con la conquista de las islas de trasfondo histórico no podría ser mejor guinda para su carrera. En la entrevista habla de “Nadie quiere la noche” y de la propuesta del ministro del Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, sobre la ley de incentivos fiscales presentada el 23 de junio pasado.

Juliette Binoche (i) e Isabel Coixet, durante el rodaje de la película en Finse (Noruega). / Foto: LEANDRO BETANCOR

Juliette Binoche (i) e Isabel Coixet, durante el rodaje de la película en Finse (Noruega). / Foto: LEANDRO BETANCOR

Antes que propietario de sus películas, Andrés Santana (San Mateo, 1949) es dueño de la voz de su cine. Fallecido hace un año uno de sus dos principales referentes, el vasco Elías Querejeta, el productor canario se ha quedado en España como uno de los principales productores independientes, valedor, como él mismo precisa refiriéndose al de Hernani, “de un cine de vanguardia y calidad. Una película son años de tu vida y el cine es mi vida, por eso solo hago historias en las que creo.” Un cine triplemente comprometido con su país, política, cultural e industrialmente.

Pero Santana superó los sesenta en 2009 y desde entonces ha puesto a revolucionar sus motores emulando a su segundo referente, el productor madrileño Emiliano Piedra, famoso por entregarse a producciones que  en los años sesenta del siglo pasado en España parecían lo imposible, por ejemplo “Campanadas a medianoche” (Orson Welles, 1966). El de Las Lagunetas primero cruzó el charco para rodar en Bolivia con Mateo Gil su primera película en inglés con un elenco internacional, “Blackthorn.” El filme que continuaba la historia de la celebre “Dos hombres y un destino” estuvo a punto de ser la triunfadora en los Goya de 2012. Al productor le valió su tercera estatuilla. Supo a gloria por los diecisiete años pasados desde la que había sido la última, por “Días contados” (Imanol Uribe, 1994). En una nueva vuelta de tuerca, Santana se nos ha ido al lugar más inhóspito posible de la Tierra, el Polo Norte. Pero él, como Piedra, es hombre de riesgo y aventura.

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Andrés Santana (i), con el guionista Miguel Barros y la script Belén Funes, durante el rodaje en Tenerife de “Nadie quiere la noche”, de Isabel Coixet. / Foto: LEANDRO BETANCOR

Andrés Santana finalizó el rodaje de “Nadie quiere la noche”, su película número diecinueve como productor, el miércoles 2 de julio en Tenerife. La película ha ocupado a un equipo técnico y artístico de altísimo nivel formado por más de trescientas personas, entre ellos doscientas contratadas en Bulgaria para construir los decorados. Has rodado durante ocho semanas y media, desde el 5 de mayo hasta el 2 de julio, en exteriores en Finse (Noruega) y en interiores en los estudios Nu Boyana de Sofía (Bulgaria) y el Plató del Atlántico de Santa Cruz de Tenerife (España). La película, en fase de montaje en estos momentos, se advierte como una de los grandes faros del cine español para 2015.

La cita para esta entrevista se fija tras una llamada que coincidió justamente con el instante en que había terminado el rodaje. Santana estaba en la Dársena Pesquera del puerto de Santa Cruz de Tenerife. Tras unos días de trabajo en Madrid y una semana de descanso en Lanzarote con escapada fugaz a Punta Jandía en Fuerteventura, -localización principal de “La caja” (Juan Carlos Falcón, 2006)- la entrevista se concluye tres semanas después.

Según información de la producción ‘Nadie quiere la noche’ es “la historia de una mujer Josephine Peary (Juliette Binoche), que quiere reunirse con su marido, el explorador Robert Peary (Gabriel Byrne), y compartir con él el instante de gloria de descubrir el Polo Norte. La película narra el viaje temerario y épico de esta mujer por el más inhóspito de los lugares del mundo, sus aventuras y su encuentro con una mujer innuit Allaka (Rinko Kikuchi) que va a cambiar sus rígidas ideas sobre el mundo y su vida, para siempre. Es una historia de aventuras, de descubrimiento, de dolor, de supervivencia y, por encima de todo, una maravillosa historia de amor”.

El filme está producido por Ariane Garoé S.L., Mediapro y Neo Art Producciones, en coproducción con Noodles Production (Francia) y One More Movie (Bulgaria). Su estreno está previsto para el primer semestre de 2015.

Visto desde la perspectiva de los últimos cuarenta y cinco años que llevas dedicados a este oficio. ¿Es este el momento más difícil para hacer películas con el que se ha encontrado?

Desde que trabajo en el cine (hace muchos años) el cine siempre ha estado en crisis, es verdad que unas más graves y otras más pasajeras, a las cuales se les buscaron soluciones con los diferentes Gobiernos, pero una situación como la que estamos viviendo en estos momentos, no la recuerdo, sobre todo el divorcio total entre el mundo del cine y el Ministerio de Cultura, creo que este Gobierno desde la guerra de Irak, no ha perdonado que los representante de la cultura en general y los del cine en particular se pusieran con una pancarta al frente de las manifestaciones que se produjeron en toda España. Esta es, además, la película más cara como productor de mi carrera, 6,3 millones de euros. Levantar una película de más de tres millones de euros en estos momentos en el cine español, solo es posible si coproduces con otros países y la orientas al mercado internacional. En este caso se trata de una coproducción mayoritaria española (70%), junto a Francia (20%) y Bulgaria (10%). Esto te lleva inevitablemente a que las historias se desarrollen en inglés con actores de reconocimiento mundial. En “Nadie quiere la noche” tuvimos que recurrir a todas la ayudas de la comunidad europea, española, francesa, búlgara, coproductores financieros, incentivos fiscales etc. Si no consigues dichas ayudas sería prácticamente imposible realizar la película. Esta película me ha costado tres años para conseguir que un sueño se convirtiera en realidad.

Desde ‘Blackthorn’ te has lanzado a un modelo de producción de películas en inglés con directores españoles, y en lugares internacionales. ¿Es el modelo inevitable también por la globalización?

Nunca me planteo que las películas tengan que ser rodadas en unas determinas localizaciones, más bien todo lo contrario, son proyectos que me llegan en un momento determinado y siento la curiosidad y el sentimiento de que debo implicarme en ellos. En cuanto a la globalización es verdad que se tira a un modelo más estereotipado para llegar a un mercado más amplio, pero en mi caso siempre me dejo llevar por los sentimientos que siento a la hora de afrontar un proyecto, entre otras razones por que la vida es muy corta y no quiero perder el tiempo en hacer películas que no siento. Nunca haré una película que no sienta con el corazón.

Panorámica del rodaje, tomada el primer día durante la filmación en Finse (Noruega). / Foto: LEANDRO BETANCOR

Panorámica del rodaje, tomada el primer día durante la filmación en Finse (Noruega). / Foto: LEANDRO BETANCOR

¿Cómo surge “Nadie quiere la noche”?

El guionista Miguel Barros, que había sido el guionista de mi película anterior, “Blackthorn”, me comentó que tenía un guión que era muy complicado y caro para hacerlo bien. Le dije que me lo mandará y que ya le comentaría si era posible o no. Mes y pico después me lo mandó. Tenía tanta curiosidad por su contenido que me lo leí de un tirón. Cuando lo acabe lo primero que pensé fue que era uno de los guiones más sorprendentes y maravillosos que me había leído en mucho tiempo. Le llamé y le dije que quería producirlo costara lo que costara. Me pareció una idea muy original, situada además en un espacio inhóspito, casi mágico, el Polo Norte, con muchísimos matices y elementos que nunca habías visto. Después de que Miguel me diera el sí, los dos llegamos a la idea de que Isabel Coixet era la persona ideal para dirigirlo. La historia entre otros temas trata la sensibilidad femenina. Se lo mandamos a Isabel y le entusiasmo. Y ahí empezó la historia de esta película.

El filme cuenta con un reparto de técnicos de primera línea: Alanin Bainée como diseñador de producción, Jean-Claude Larrieu como director de fotografía, Sylvie Imbert en maquillaje, Paco Rodríguez en peluquería. ¿Cuál ha sido a su juicio el trabajo más destacado desde el punto de vista técnico?

Aún sabiendo que nos queda un mundo para terminarla, lo que hemos visto está muy bien. Estamos muy contentos y tenemos una gran película. Como Juliette Binoche dijo en la rueda de prensa de despedida en Tenerife, todos los equipos han funcionado como un reloj, cosa que no siempre ocurre. Hay películas que ya mientras la ruedas sabes que una determinada especialidad no ha estado al nivel del resto, que lo más probable es que quede descompensada. Aquí durante el rodaje todo ha ido conjuntándose, decorados, fotografía, actuaciones, maquillaje, peluquería, sonido. Los departamentos han funcionado todos al cien por cien. Espero tener una primera copia entre noviembre y diciembre de este año.

¿Dónde le gustaría que se estrenase la película?

Indudablemente, es una película para competir en festivales. Nunca se sabe qué pasará, entre otras cosas porque depende de factores como que te la seleccionen. Pero Berlín, Cannes, San Sebastián o Venecia pueden ser festivales para una película como esta.

¿Es la película más difícil a la que se ha enfrentado en lo técnico?

Financieramente es la más complicada de las que he hecho como productor. A nivel de director de producción al principio daba la sensación que era difícil, pero la realidad es que se hizo fácil, gracias al gran equipo que teníamos, salvo el rodaje en Noruega donde rodamos durante ocho días los exteriores del Polo Norte en condiciones en algunos casos durísimas. Tengo que agradecer el trabajo de los técnicos y los actores, que se dejaron la piel. Se portaron magníficamente. Sabíamos que esas imágenes nunca se podían producir en un estudio.

¿No se planteó rodar también esos exteriores en una localización real?

No podíamos arriesgarnos a que pasara lo que le sucedió a Coppola en “Apocalipsis Now”, que construyó todo un pueblo en exteriores que un temporal arrasó al día siguiente.

Es la primera vez que produce una película dirigida por una mujer. ¿Cómo ha sido la experiencia con Isabel Coixet?

Genial. Es una directora que lucha por la película, hablando y resolviendo de manera coherente las cosas cuando surgen las dificultades.

La película cumple además el viejo sueño de rodar con Juliette Binoche. Recuerdo que en tu biografía “El vuelo de la cometa” la nombrabas por su participación en “El paciente inglés” (Anthony Minghella, 1996).

Me enamoré de ella como actriz en “Azul” (Krzysztof Kieslowski, 1993). La posibilidad de rodar con ella vino por Isabel Coixet. Pero tuvimos que esperar un año hasta que pudo cumplir con todos sus compromisos. Valió la pena. Su interpretación es tan grande que supera al propio personaje.

En el elenco, además del personaje de Rinko Kikuchi, hay espacio para dos personajes del pueblo inuit.

A Rinko Kikuchi la vi por primera vez en “Babel” y me dejó sorprendido por su interpretación, que por cierto fue nominada al Oscar. Fue una idea de Isabel Coixet con la que había trabajado en “El mapa de los sonidos de Tokio”. Uno de los actores inuit los trajimos de Groenlandia, en el tiempo que estuvo con nosotros se porto maravillosamente. El otro personaje inuit lo hace un coreano que vive en Barcelona. Pero nadie sabrá cuál de los dos es el real.

¿Seguirá viniendo a rodar a Canarias?

Tengo un proyecto en mente que llevo años dándole vueltas sobre la conquista de una isla de Canarias, que quisiera hacer, pero sé que será difícil porque es una película de un presupuesto estimativo de diez millones de euros, pero voy a intentarlo una vez que termine esta película, porque sé que probablemente sea la última que haga.

Rinko Kikuchi durante el rodaje en los estudios Plató del Atlántico en Santa Cruz de Tenerife / Foto: Leandro Betancor

Rinko Kikuchi durante el rodaje en los estudios Plató del Atlántico en Santa Cruz de Tenerife / Foto: LEANDRO BETANCOR

Quién le iba a decir que de buenas a primeras Canarias se haya convertido en paraíso para rodajes de España.

Me parece formidable que Canarias se esté convirtiendo en un importante plató cinematográfico a nivel mundial, porque eso significa que se crearán puestos de trabajo, y se recibirán inversiones que repercutirán no solo en la creación de películas, sino también en otros segmentos industriales de servicios; y, sobre todo, será una ventana abierta que pondrá a las islas en el mapa mundial a través de las imágenes que se rueden en las islas.

Hay un lamento recurrente entre técnicos locales sobre lo poco que participan en los rodajes que se hacen en las islas.

Yo viví una situación similar en los años ochenta. Cuando el cine vasco empezó a despuntar se contrataban a técnicos cualificados de Madrid e hicieron falta varios años para que los futuros técnicos vascos fueran formándose profesionalmente hasta formar un tejido de técnicos e industrias de servicios. Ahora hay técnicos de primer nivel que están trabajando dentro y fuera del País Vasco. El cine canario está en esa fase y ya hay técnicos de primer orden como Paco Delgado, Paco Rodríguez, Marta Miró y otros muchos, y lo bueno que tiene ahora Canarias es esa posibilidad de conseguir crear esa red de industrial cinematográfica de primer orden a través de la películas que se están rodando en las islas.

En “Nadie quiere la noche” una buena cantidad de técnicos son búlgaros.

Yo no conocía la industria cinematográfica búlgara, hasta que por necesidades de un plató de dos mil quinientos metros cuadrados para recrear una parte del Polo Norte para la película descubrí los estudios cinematográficos Boyana, en Sofía, donde hay una industria muy potente, ya que se ruedan continuamente películas americanas por sus desgravaciones fiscales. El director de arte Alain Bainée, que ya había rodado una película americana en ese estudio con prácticamente todo el equipo técnico búlgaro, me recomendó que los tuviera en cuenta porque eran muy buenos. Y, efectivamente eran muy buenos.

¿En qué medida han sido importantes los incentivos fiscales de Canarias en el conjunto de la financiación de la película?

Efectivamente, una parte de la financiación proviene de los incentivos fiscales de Canarias. Estuvimos viendo la posibilidad de rodar todos los interiores en Canarias, pero ante la imposibilidad de encontrar un estudio con las dimensiones adecuadas para reproducir una parte del Polo Norte que además estuviera insonorizado, tuvimos que partirlos en dos partes hacer los grandes decorados en Bulgaria y los más pequeños en los estudios Atlántico de Tenerife.

¿Qué opina de la reforma fiscal presentada por Cristóbal Montoro en junio pasado?

En España, los incentivos fiscales compensan la caída en las subvenciones. También, compensan la bajada de las compras que hacen las televisiones y el efecto de la piratería, que en España sigue siendo especialmente nocivo. La propuesta, sin embargo, es negativa, muy lejos de las expectativas que se habían creado.

Parece que abocan a los rodajes más grandes a buscar mejores lugares.

Si la ley que trata sacar adelante Montoso sigue así, los rodajes muy grandes, de más de veinte millones de euros, se van a acabar. Y esos rodajes son los que generan un movimiento económico que percibe la sociedad. Acabo de llegar de Fuerteventura y he conocido el caso de una empresa de transporte que estaba a punto de quebrar antes del rodaje de “Exodus”, de Ridley Scott. Gracias al rodaje no solo no ha quebrado, sino que ahora se ha recuperado. Eso solo es un ejemplo. El cine es la industria más sana, y siempre aporta beneficios. Trae dinero al lugar donde se ruedan y solo se lleva unas imágenes que publicitan dichos lugares en todos los medios de proyección del mundo. ¡¡Qué mayor publicidad puede tener Canarias!!

¿Qué explicación da entonces a la propuesta de Montoro?

Demuestra que no les interesa ni la cultura en general ni el cine en particular. Dice que hay que traer inversores para que inviertan en el país y generar puestos de trabajo y cuando tienen la oportunidad de tener a grandes producciones que vienen a invertir y ha publicitar los lugares donde ruedan a nivel internacional, decide que hay que recortar los beneficios fiscales a estos proyectos para que no vengan ¡¡No consigo entenderlo!! El cine es una industria cultural que mueve muchísimo dinero, crea infraestructuras nuevas, da trabajo a una infinidad de servicios. Y con esa propuesta de limitar la desgravación por película a tres millones de euros están renunciando a esos inversores. Deja espacio solamente para las películas medias, pero a las grandes no les compensará venir a rodar, Cuando otros lugares ofrecen más incentivos fiscales que prácticamente es toda Europa.

¿Es optimista respecto a que el Gobierno rectificará su propuesta?

Tengo muchas dudas, prueba de ello ha sido el empeño que le estaba poniendo la ex directora de cinematografía Susana de la Sierra para sacar una ley prevista para este año consensuada con las diferentes asociaciones gremiales del sector y el Ministerio Cultura le ha dado la espalda a las promesas iniciales que le habían prometido, teniendo que dimitir por su propio honor. Lo que si sé, es que si no rectifican el cine español dejara de existir.

¿Es partidario de poner un tope a la desgravación por película?

¿Si Spielberg te dice que viene a gastar 300 millones de dólares en tu país y le dices que la desgravación fiscal que le aportara este país es de tres millones de euros, crees que se va a quedar? Cuando tiene toda Europa a sus pies que le dan de un 30 a un 40% del gasto que genere el rodaje. El problema es que el Gobierno no sea consciente del despropósito que esta creando con esta ley. Como cuando creó la subida al 21 % del I.V.A. para actividades culturales ya fue otra medida que nos ha llevado al desastre total.

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