Andrés Koppel ennegrece Canarias con “La niebla y la doncella”


“La niebla y la doncella’, primer largometraje del director tinerfeño Andrés Koppel, es un thriller basado en la novela homónima de Lorenzo Silva que se presentó en Sección Oficial del 20 Festival de Málaga, Cine en Español. La película se estrena el 8 de septiembre. “La niebla y la doncella es un thriller muy tranquilo, una película atípica. En realidad hemos hecho una especie de Agatha Christie”; “Lo importante es que tus hijos estén vivos“; y “Si los canarios no ven el cine propio, no tiene sentido hacerlo” son algunos de los titulares que dio esta entrevista realizada en Málaga el día de la premier de la película y publicada el sábado pasado en el suplemento Cultura de La Provincia. Esta versión online viene con el texto completo y nuevas fotografías.

Así salió publicado el tema en La Provincia el pasado sábado. / LRA

Para terminar la entrevista le pregunto a Andrés Koppel (Friburgo, 1964), padre de dos hijos, Tomás y Clara, de 13 y 10 años, por el mensaje que subyace en su primer largometraje. “Lo que “La niebla y la doncella” cuenta está ejemplificado en una frase que le dicen al padre de una de las víctimas: “Le van a decir cosas de su hija que no le van a gustar, pero que sepa que fue una buena guardia civil”. Esto ya se le dice sabiendo que es una mentira. Pero es que encima el padre contesta: “¿Y eso que importancia tiene? Si tú hubieras hecho bien tu trabajo, mi hija estaría viva”. Ante la muerte violenta de un hijo, ni la violencia ni la justicia te ayudarán a curar esa herida. Eso es lo importante, que tus hijos estén vivos”. La película se estrenará en salas de cine el 8 de septiembre.

Durante el festival de cine, Málaga huele más que nunca a biznaga, la flor de penetrante fragancia que da nombre a los premios del certamen. El cineasta tinerfeño se muestra relajado en la terraza del Hotel AC Málaga Palacio. Entre aquí y el Molina Lario, situado enfrente, pasa en una semana todo el cine español, del más cabreado al más ilusionado, todos valientes, porque el cine no es oficio de cobardes. Alrededor, el casco histórico de la capital de la Costa del Sol junta gitanos y payos, cristianos y musulmanes, zeñoritos y trabajadores en medio de una riada de turistas que se detiene solo de madrugada.

Andrés Koppel en la terraza del hotel AC Málaga Palacio, el domingo 19 de marzo, día de la premier de “La niebla y la doncella”. / LUIS ROCA ARENCIBIA

Koppel lucía barba antes de todo el hormiguero de barbas actual. Quien escribe lo conoce desde 1994, él es muy poco dado a hacer las cosas al dictado. La suya siempre fue rubia y lampiña, herencia de su origen alemán por parte de madre. Me había olvidado que habla a la velocidad del rayo. “La niebla y la doncella” la estrenó en Málaga 20 años después de “La raya”, el corto protagonizado por Saturnino García como el farero de Orchilla que puso en el mapa a  la isla de El Hierro. La fotografía que acompaña este texto se la hago en plena hora bruja, la misma en que se rodaron los más bellos planos de la película fotografiada por Juan Antonio Castaño (Mengue). Con inicios a la sombra del Colectivo Yaiza Borges en los 80, Koppel perteneció a una destacada generación de cineastas, Javier Fernández-Caldas, Rolando Díaz, Roberto Santiago, Juan Carlos Fresnadillo, que realizaron sus mejores trabajos a la sombra de la productora La Mirada de Ana Sánchez-Gijón en los 90. En esos tiempos, cortometrajes canarios optaron a un Óscar de Hollywood y una Palma de Oro en Cannes. El más premiado, “Esposados” (Juan Carlos Fresnadillo), una comedia negra.

“La niebla y la doncella”, basado en la novela del Premio Planeta Lorenzo Silva, es oscura y sinuosa como todo thriller que se precie. Las mil curvas de La Gomera le vienen de fábula, pero no así su exceso de luz. “Los colores de mi película son los de Canarias, pero la luz es más oscura que la luz de las islas. La fotografía de Álvaro Gutiérrez contribuye a eso, nos empeñamos en evitar ese exceso de luz. Además, Gutiérrez eligió iluminar a los personajes desde arriba, con lo cual pocas veces podía poner la cámara mirando hacia el cielo”, dice el director. Koppel buscaba que la película mostrara “la Canarias que se vive todo los días, porque los paisajes son maravillosos, pero los canarios los vivimos con la misma naturalidad quien vive al lado de la Torre Eiffel y pasa todo los días por debajo de ella. Estoy especialmente orgulloso del plano que rodamos cerca de Radazul (Tenerife) en que se ve al helicóptero partir con ese esqueleto de edificio a medio construir, un mamotreto que nunca se hará y que nadie se ha preocupado en derribar, un lugar muy surrealista”.

Verónica Echegui y Quim Gutiérrez, en un fotograma de “La niebla y la doncella”. / LUCAS PINTOS

Koppel destaca también el trabajo del tinerfeño de Puerto de la Cruz Aarón Melián para rodar la trepidante secuencia de acción con que arranca la película. El filme empieza así, pero, como el director admite, después “se convierte en un thriller muy tranquilo, es una película atípica. En realidad hemos hecho una especie de Agatha Christie, un “Muerte en el Nilo”, gente que habla, habla y habla hasta que le desvelamos al espectador lo que ha pasado”. Se ríe cuando le comento que en eso se da un aire a las películas del francés Eric Rohmer. “He tenido mi primera mala crítica ya, espero que vengan otras y que sean distintas. Hay gente que le ha gustado mucho, solo espero que no pase desapercibida. El productor Pere Roca lo expresó una vez así: “No se puede mantener una cinematografía sin la complicidad y las ganas de ver esa cinematografía por parte de la gente para que está hecha. Si la gente no quiere ver cine español, entonces no tiene sentido hacer cine español. Si los canarios no van a ver el cine canario, entonces tampoco tiene sentido hacerlo. “La niebla y la doncella” es una película de industria, todo su sentido pasa por que la gente vaya a verla”.

Todo sale

Koppel tiene trabajo. Ahora mismo escribe con Isabel Peña y Lorenzo Silva, también para Tornasol, una serie policíaca para Movistar de la que no puede adelantar más. Le pregunto por si considera que haber podido dirigir su primer largometraje tiene que ver con el boom de rodajes que viven las Islas. “Mucho”, responde, “sería muy ingenuo no pensarlo así. “La niebla y la doncella” se hace con dinero y sin el aparataje fiscal que se ha montado en los últimos años no existiría la película. Así que tenemos que seguir nutriendo el modelo e intentar de alguna forma que aporte más aún para el talento en Canarias. Pero el crecimiento es brutal. Comparado con la época en qué nosotros rodábamos “La raya” me he quedado asombrado con el nivel de técnicos canarios que hay. En mi caso, dos jefes de equipo, la figurinista Gara Hamad y el director de arte, Rafa Castro. Y un montón de actores”.

Koppel, visionando planos de “La niebla y la doncella” durante el rodaje de la película en Tenerife. / LUCAS PINTOS

Las palabras de Koppel ponen frente al espejo a los que afirman que los rodajes en las Islas no ayudan al cineasta canario, ni al cine en Canarias.No por nacer en Canarias tienes el derecho de hacer una película, este es un trabajo duro y lo que importa es lo que puedas ofrecer. Hay que decir que yo he visto cosas rodadas sobre Canarias por gente que no son de Canarias y son maravillosas. También es verdad que existe una generación canaria muy potente que, por la falta de las ayudas del Gobierno de Canarias desde 2011 se ha quedado sin esa oportunidad, al filo de poder entrar en una escala industrial del cine. Tengo muchas ganas de ver en pantalla la película de David Pantaleón “Dientes de leche”, producida por Sebastián Álvarez. Pero el reto ahora es estar todos juntos. Que la frustración propia no les lleve a tirar piedras hacia otros lados, ir en contra de otra gente. A mí me ha costado 20 años en el exilio hacer mi primera película, viviendo y trabajando en Madrid”.

Su primer largometraje fue un ofrecimiento. “Me vino a mí. El productor Gustavo Ferrada me propone adaptar la novela por mi condición de canario. Y con toda la libertad del mundo, sin ser aún el director, escribí el guión sobre la novela, yo solo. Como decía el guionista argentino Jorge Goldemberg en uno de aquellos talleres Sources que tú organizaste en los 90: “mientras la película no tenga un director, como guionista tienes que usurpar su papel”. Koppel había leído la novela cuando se publicó en 2002. “Recuerdo la sorpresa que me llevé cuando matan a un determinado personaje y la perplejidad después de saber quién es el asesino. Y también lo mucho que comen los personajes en la novela. En la película no comen tanto”, añade entre risas. “Cuando recibieron el guión Ferrada y el productor Gerardo Herrero, me ofrecieron que la dirigiera yo. Después Herrero tuvo que pelear con las televisiones para que yo fuera el director, porque “La niebla y la doncella” no es una película pequeña para el cine español. Herrero se empeñó ante Mikel Lejarza y Mercedes Gamero, de Atresmedia (Antena 3). Y lo consiguió”.

Andrés Koppel durante la rueda de prensa. En segundo término, Aura Garrido, Roberto Álamo, Lorenzo Silva y Mercedes Gamero. / ANA BELÉN FERNÁNDEZ

Como todas película de este nivel de exigencia, “La niebla y la doncella” tuvo momentos difíciles. Koppel cuenta dos. “El primero fue cuando le entregaron mi guión a Lorenzo Silva sin yo saberlo y me citaron al día siguiente con él. Iba muy nervioso. Quien mata a uno de los personajes no era el mismo en mi guión que en la novela y no sabía cómo se lo tomaría. Para mi sorpresa, no le importó eso, y sí en cambio la forma en qué moría ese personaje. Y tenía razón, lo cambiamos. Empezar a rodar fue también duro. Recuerdo que la cuarta noche seguida, en el puerto de Radazul (Tenerife), tardábamos horas entre plano y plano para poner luz. Fue un rodaje de ocho semanas con una exigencia física brutal. Cinco en Tenerife, todos los interiores menos Radazul y una secuencia en la Punta del Hidalgo, y tres en La Gomera para el resto de exteriores. Ahí me di cuenta que había escrito un guión donde no permaneces en una localización más de cinco días. Hubo momentos en que pensaba que no acababa la película, pero como decían en la película “Shakespeare in Love” (John Madden, 1998), “al final todo sale”.

Maravillosas actrices jóvenes

En el polo opuesto, Koppel recuerda como los mejores momentos de felicidad cuando obtuvo el sí a su guión y Antena 3 aceptó que él fuera el director. “El momento de hacer el casting para el papel de Virginia Chamorro, que finalmente hizo Aura Garrido, fue especialmente bonito, porque me dio la oportunidad de conocer a las maravillosas actrices jóvenes que hay en este país”.

“La niebla y la doncella” está sostenida por un elenco inapelable. El último ganador de Premio Goya al mejor actor, Roberto Álamo, es el Teniente Nava, a quien el dossier presenta como el “primer investigador del caso. El líder y el carisma. Al mando del destacamento de la Guardia Civil en La Gomera. De fuertes convicciones y padre de familia…y antiguo amante de Ruth Anglada”. Para Koppel, “Roberto Álamo es una bestia, yo digo que un actor en tres dimensiones, es un hombre que trabaja mucho con su cuerpo”. El actor madrileño deslumbró a sus compañeros de equipo y la prensa especializada en Málaga con sus palabras: “Mi secreto como actor es abordar a mis personajes como si en vez de actor fuera poeta”, afirmó con solemnidad. Especialmente a Aura Garrido, que estaba a su lado durante la comparecencia.

Roberto Álamo y Aura Garrido, durante la rueda de prensa em Málaga de “La niebla y la doncella”, el día de la premier. / LUIS ROCA ARENCIBIA

“Aura Garrido tiene un rostro espectacular para el cine, la cámara la embellece, tiene la magia de la fotogenia más allá”, afirma el director. “Y es otra gran trabajadora. La elegí por la química que tiene con Quim Gutiérrez, otro trabajador incansable. Él hace un Sargento Bevilacqua, raro, algo marciano. ¡Tienes que ver el guión de trabajo de Quim! Parece el diario de un loco, lleno de anotaciones”. Me hizo un montón de preguntas y trabajó de forma muy cómplice con Aura”.

Le confieso la impresión que me causó la presencia en pantalla de Marián Álvarez, quien se diera a conocer por la Concha de Plata a la Mejor Actriz en el 61 festival de cine de San Sebastián por “La herida”, de Fernando Franco. “Marián es un regalo”, dice, “pero me hicieron una cosa muy graciosa, porque en pleno rodaje de la secuencia que desvela el final de la película, me viene con Roberto Álamo y me dicen: “tal y como lo tienes escrito, este final no funciona. Los personajes no actuarían así en una situación como esta, tienes que reescribirla”. Y tenían razón, me tuve que sentar a reescribirlo completamente a toda marcha”.

Del personaje que interpreta Verónica Echegui, Ruth Anglada, se lee en el dossier de prensa: “Es parte del equipo que llevó a cabo la primera investigación. Anglada es una fuerza de la naturaleza. Una guardia civil atípica. Por su energía y vitalidad. Por su capacidad de saltarse las reglas y la disciplina… y conseguir resultados. Y va a encontrar la segunda oportunidad para cerrar definitivamente el caso…” “Verónica Echegui es una fuerza de la naturaleza”, dice Koppel. “Trabaja mucho desde la intuición y tienes que darle las tomas que pide para que llegue a la que ella cree que es la buena. A veces es la primera, pero ella quiere seguir haciendo. Consigue una cosa esencial, que el espectador se identifique con su personaje, pero no por la policía que es, sino por lo personal. Sabes que a esta mujer le pasa algo terrible, pero no sabes qué es”.

El plano que Andrés Koppel prefiere de la película es uno “muy sencillo. Dos de los personajes acaban de hacer el amor y están acostados en la cama y con un movimiento de cámara le vemos una gran cicatriz a la mujer y el personaje masculino, que la ha descubierto al mismo tiempo que el espectador, la mira y la toca, en ese momento desaparece la música y se oye el roce del dedo del hombre contra la cicatriz. Entonces él le pregunta a ella: “¿tú eres una buena persona?” Él ya sabe que no lo es”.

CLAVES CANARIAS EN LA PELÍCULA

La actriz Alba Tonini. / Pedro Pérez Martín

También los actores locales funcionan en la película. No es un asunto menor, para el exigente espectador de cine una interpretación que no esté a la altura puede tumbar fácilmente el conjunto. Koppel coincide en dar valor al elenco canario, entre otros, Paola Bontempi, Cristóbal Pinto, Beneharo Hernández; Nay Díaz y Alba Tonini. “Es trabajo de la directora de casting, Juana Hernández, y, de forma especial para la parte canaria, de Diego Betancor. Hay gente con mucha trayectoria y otra que no había hecho nada nunca. Y es cierto que no desentonan. Alba Tonini, que hace de Desirée, está estupenda. Mi indicación para la secuencia del interrogatorio que mantiene con el Sargento Bevilacqua y Virginia Chamorro fue: “fóllatelo todo el tiempo con los ojos. Ese tipo te ha visto cómo lo has hecho salvajemente con otro tipo, ¿te lo tirarías? Pues hazlo mirándolo los ojos”. Y está espectacular”.

Alba Tonini (Barcelona, 1993) vive en Tenerife en el barrio de San Andrés de la capital. Sus raíces son italianas, españolas y argentinas. Actualmente vive. Terminó los estudios en la Escuela Actores de Canarias en 2016, a los 23 años, y nada más salir la escogieron para ser Desirée en “La niebla y la doncella”, la menor que tenía una relación con la víctima del filme y cuyo vídeo sexual desencadena la detención de un consejero del cabildo gomero. “Desirée es una chica de 16 años que vive en un lugar y con un status que, haga lo que haga, siempre va a ser criticada”, dice mientras se baja de un taxi y entra en un bar a ensayar el espectáculo de cabaret que estrena hoy sábado en el Regia Comedy de Santa Cruz, en funciones de 9 y 10 de la noche. “La escena de la relación sexual la rodamos con mucho respeto, con equipo mínimo en el plato. Pero la viví como una escena más, mi cuerpo también es parte de mi trabajo como actriz”. Tonini, que contó con un pequeño papel de alumna de la academia de diseño de Inma Cuesta en “Las ovejas no pierden el tren” (Álvaro Fernández Armero, 2015), rodada en Gran Canaria, prefiere la secuencia cuando se llevan preso a su padre. “La disfruté mucho. Ahí Desirée, por mucho que pudiera estar avergonzada por el video que su padre ha visto, vive un gran momento de contrariedad con él. Por eso estalla y dice cosas que no le ha dicho abiertamente antes, entra en un estado de emoción incontrolada, explosiva”.

Gara Hamad, fotografiada la pasada semana en Madrid mientras rueda su nueva película, “Memorias de un calabozo”. / OAC

La jefa de vestuario Gara Hamad (Santa Cruz de Tenerife, 1981) empezó su carrera como ayudante de vestuario de la figurinista grancanaria Paola Torres en la película de Antonia San Juan “Del lado del verano” (2012). Hamad trabaja actualmente de ayudante de vestuario en la película de Álvaro Brechner, “Memorias del calabozo”, la historia sobre los años de preso del presidente uruguayo José Mujica que iba a rodarse en Gran Canaria y que, en el último momento, se marchó a Pamplona. Ahora filman en Madrid y después viajarán a Uruguay. “La niebla y la doncella” es la primera experiencia de Hamad como jefa de equipo. “Lo bonito de nuestra profesión es poder contar historias que nos hagan tomar conciencia. Aunque a mí me gusta mucho la ciencia ficción, imaginarme el mundo en el futuro”. Le pregunto inmediatamente por su película favorita y espero algún clásico del género. “Doctor Zhivago”, recuerdo verla por la televisión”, me responde, “me marcó mucho la historia; el relato que hace de la Revolución Bolchevique; la estética; el vestuario, que es de Yvonne Blake; la arquitectura, la música…”

En “La niebla y la doncella” apostó por Gara Hamad el director de producción Iñaki Ros. “Me costó mucho decir que sí, por una mezcla de miedo y respeto a la profesión, pero vi que el proyecto estaba en mis posibilidades y consideré que sí que merecía hacerlo yo. Hacer vestuario para cine en época actual es muy difícil, aunque parezca muy sencillo”, continua Hamad, “porque caer en el estereotipo es muy fácil. De lo más orgullosa que estoy es de la ropa de los personajes de Margarethe (Sanny van Heteren) y Machaquito (Beneharo Hernández), son los está más logrado el look que tienen respecto al personaje que representan. “La niebla y la doncella” es subir otro escalón. De la experiencia me quedo con que hacer cine es algo muy bonito. Empecé en esto del cine en Canarias y crecí profesionalmente en las Islas, desde hace unos años hay mucho trabajo, bastante cine y mucha publicidad, y con buenos proyectos. No cambiaré la residencia pero sé que voy a pasar más temporadas fuera de casa. No me importa. Siempre he ido poco a poco, convencida de que si trabajas bien y te gusta lo que haces las cosas vienen solas. En esta película sobre José Mugica, por ejemplo, trabajo a las órdenes de la diseñadora uruguaya Alejandra Rosasco y al principio no me iban a llevar a Uruguay, pero ahora saben que me necesitan ahí. E iré”.

Roberto Álamo, Aura Garrido y Quim Gutiérrez, en un fotograma de “La niebla y la doncella”. / LUCAS PINTOS

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4 pensamientos en “Andrés Koppel ennegrece Canarias con “La niebla y la doncella”

  1. El pie de foto “Koppel, durante la postproducción de la película en Madrid” es equivocado, en cualquier caso sería – Koppel, durante el rodaje de la película en Tenerife.

      • Total certeza, soy el videoassist de la pelicula. Parte de mi cabeza esta en la foto, donde aparece todo mi equipo de videoasistencia en set. Por otro lado, es sencillo ver que no se trata de una sala de montaje. Saludos!

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