Cine español y series españolas que vienen / Canarias en el 65 Festival Internacional de Cine de San Sebastián


Esta primera entrega resumen del 65 Festival Internacional de Cine de San Sebastián #65ssiff contiene referencias a las series de televisión “La peste” (Alberto Rodríguez) y “Vergüenza” (Juan Cavestany y Álvaron Fernández Armero), y las películas “El secreto de Marrowbone” (Sergio G. Sánchez), “La vida y nada más” (Antonio Méndez Esparza), “El autor” (Manuel Martín Cuenca), “Fe de etarras” (Borja Cobeaga) y “La gran enfermedad del amor” (Michael Showalter). También da detalles de la presencia de cineastas y el cine de Canarias en el 65 Zinemaldia y hace un reseña del habitual acto de Canarias en el festival de cine más importante de España.

Pablo Molinero y Paco León, protagonistas de “La Peste” / OAC

TELA BLANCA, CRISTAL NEGRO

Ver proyectados sobre la tela blanca de la enorme pantalla del cubo grande del Kursaal del premio Pritzker Rafael Moneo en San Sebastián los dos primeros capítulos de la serie de televisión “La peste”, que llegará a los cristales negros de los televisores de plasma en los hogares en enero de 2018 a través de una plataforma de televisión de pago, es lo mismo que tener la oportunidad de ver en todo su esplendor la última obra de Alberto Rodríguez, uno de los mejores directores del cine español actual.

También es la enésima demostración de que cine y ficción televisiva están llamados a converger. Los dos capítulos exhibidos –de un total de seis, de 60 minutos- son una obra audiovisual potentísima de un cineasta mayúsculo. “La peste”, protagonizada por Paco León, Pablo Molinero, Cecilia Gómez, Patricia López-Arnaiz y Manolo Solo, arranca contando cómo la enfermedad contagiosa empieza a propagarse por Sevilla en el siglo XVI, una ciudad que aspira a ser capital del Reino de España por su privilegiada situación para el comercio con el Nuevo Continente.

Alberto Rodríguez, director de “7 vírgenes” (2005) y “La Isla Mínima” (2014), recordó en la rueda de prensa sus orígenes como realizador de televisión. “Reivindico el cine hecho para verse en pantalla grande, espero que no desaparezca, pero también tenemos la memoria muy corta, porque el cine empezó haciendo muchas series”. El actor Paco León, uno de los protagonistas, opinó que hay que “desterrar ese concepto de “cine bueno, televisión mala”. En la televisión de pago se está dando ahora mismo una libertad que no se da en las abiertas”. “La peste” forma parte de la importante inversión en series de la plataforma Movistar+ , un total de 80 millones de euros repartidos en ocho proyectos. Esta se comenzará a emitir en enero de 2018.

Cartel de “Vergüenza”, con Javier Gutiérrez y Malena Alterio. / OAC

“Vergüenza”, dirigida por Juan Cavestany y Álvaro Fernández Armero, es la otra serie de televisión que Movistar+ presentó en San Sebastián. Su protagonista es Jesús Gutiérrez, un fotógrafo de bodas que reivindica su condición de artista y tiene la siguiente caracterísitica definitoria: cada vez que habla mete la pata. El elenco principal lo forman Javier Gutiérrez, Malena Alterio, Miguel Rellán, Lola Casamayor y Vito Sanz. El festival proyectó en una misma sesión sus diez capítulos de 25 minutos.

Si “La peste” bebe de la tradición narrativa española de la intriga y la picaresca, “Vergüenza” es humor intelectual en la senda de Valle-Inclán, Buñuel, Berlanga y Almodóvar. La serie une a un autor de perfil conservador, Álvaro Fernández Armero, director de “El columpio” (1993) y “Las ovejas no pierden el tren” (2014), con otro que es un completo insensato, Juan Cavestany, director de piezas incendiarias como “Gente en sitios” (2013) y “Esa sensación” (2016). Armero se centra en la puesta en escena y Cavestany en el discurso. Como ocurre con el cine de este último, “Vergüenza” nos hace comprender que gran parte de lo que nos pasa durante el día contiene un lado perturbador e inasible que, por miedo, tratamos de encerrarlo en nuestras jaulas de “lo normal”, en vez de recibirlo libre como realmente es.

Michael Showalter, director de “La gran enfermedad del amor”. / OAC

Además de estas dos series, un enorme y provocador cartel del operador Netflix en el margen derecho de la ría de la ciudad anunciaba la película de televisión “Fe de etarras” (Borja Cobeaga), con Javier Cámara, Julián López y Miren Ibarguren. También fue presentada en el festival. Las películas de los nuevos agentes (Netflix, Amazon) son como pizzas con extra de marketing. Sin ir más lejos, de Amazon se proyectó “La gran enfermedad del amor” (Michael Showalter), avalada por el premio del Público del festival de Locarno. Se trata de un lacrimógeno telefilme sobre un cómico monologuista paquistaní en Chicago que se enamora de una americana desoyendo a su familia. El premio de Locarno indica que, en el elitista festival suizo que pasa por ser altar de los nuevos lenguajes cinematográfico, el público también prefiere películas triviales de los domingos por la tarde.

El director Sergio G. Sánchez, a la derecha, dirigiendo a los actores en “El secreto de Marrowbone”. / OAC

También el tema de estos nuevos agentes del sector fue objeto de preguntas en la rueda de prensa de “El secreto de Marrowbone”, ópera prima de Sergio G. Sánchez, guionista de “Lo imposible” (2012) y “Palmeras en la nieve” (2015). La polémica se arrastra desde el festival de Cannes y se produce porque las cadenas de televisión de pago no tienen las mismas obligaciones por ley de invertir en cine nacional que las que emiten en abierto. Dos de sus productores, el director Juan Antonio Bayona y el consejero delegado de Mediaset, Paolo Vasile, pidieron que estos poderosos agentes contribuyan en las mismas condiciones que el resto al mantenimiento del sector.

Jota Bayona lo expresó de esta manera: “Creo que todos los agentes son compatibles, y deben serlo. Hay que tener en cuenta que hay diferentes ventanas para la emisión de películas en televisión y eso debe respetarse porque supone dos pagos diferentes que permiten financiar la película. Si lo dejamos en un único pago, y la película se pasa de repente solo por un canal, esa múltiple vía de financiación se perdería, y es necesaria”.

Fotograma de “El secreto de Marrowbone”. / OAC

“El secreto de Marrowbone” cuenta la historia de cuatro hermanos que se refugian con su madre en una mansión apartada para huir de un padre asesino. Es una bonita película que mezcla en dosis casi perfectas amor romántico y terror, con sustos de los que te hacen saltar en la butaca. La ópera prima de Sergio G. Sánchez lo revela como un eficaz director. Se estrenará en salas el 27 de octubre. La película, ambientada en zona rural costera de Estados Unidos en 1969, se rodó en Asturias, en el valle de Arango, Pravia. “Buscaba una luz muy naturalista”, explicó Sergio G. Sánchez, “para mí era importante que la atmosfera fuera como la del último verano de tu infancia. También que la casa respirase y estuviese vivida. Mis películas siempre tratan de gente que busca un hogar que ya no existe, ese lugar en “El secreto de Marrobone” es el cuaderno de Jack. Lo que me conmueve es esa necesidad que tenemos todas las personas de buscarnos nuestro lugar seguro, ese sitio donde nadie te puede arrebatar las cosas que te pertenecen”. En la rueda de prensa se echaron en falta los preciosos ojos almendrados de su protagonista Anya Taylor-Joy, una mujer guapa hasta cuando bosteza.

Robert Williams y Regina Williams en “La vida y nada más”. / OAC

Siguiendo con el cine español, “La vida y nada más”, segunda película de Antonio Méndez Esparza, obtuvo el premio de la crítica del 65 festival de cine, el Fipresci. Trata de una madre afroamericana que lucha por sacar adelante a sus dos hijos en la ciudad de Tallahassee (Florida) mientras su marido cumple condena en prisión. Está rodada con actores no profesionales a partir de un hilo argumental que fue desarrollándose mientras se filmaba. “Me inspiraron mucho los primeros neorrealistas italianos, esa idea suya de huir de la historia preconcebida y abrazar el presente, lo que suceda”, dijo Méndez Esparza.

Con interpretaciones naturalistas de alto nivel, “La vida y nada más” mantiene una impronta de veracidad que la pega a la realidad cotidiana, con momentos en los que la película parece a punto de dar un vuelco. Fiel a sí misma, no lo hará. La película dibuja una sociedad desesperanzada. Como dice un personaje, son nuestras decisiones las que determinan nuestro paso por la vida. Lo mismo pasa con las colectivas. Por eso es muy pertinente que esté ambientada durante las últimas elecciones presidenciales norteamericanas, cuando contra todo pronóstico ganó Donald Trump. Se estrenará en España el 1 de diciembre.

Javier Gutiérrez, en un momento de “El autor”, de Manuel Martín Cuenca. / OAC

“El autor” (Manuel Martín Cuenca) venía a San Sebastián de ganar el premio de la crítica en el festival de Toronto. El almeriense es el primer director español en lograrlo. La película está basada en la primera novela de Javier Cercas. “Adaptar una novela es respetar su esencia, quedarnos con su almendra. Justamente no hay que respetar la letra de una novela si quieres respetar su espíritu”, dijo el director en rueda de prensa. Javier Gutiérrez es su protagonista. “Nunca he disfrutado tanto en el proceso creativo como aquí”, afirmó.

Alrededor del personaje protagónico de Álvaro, los secundarios aportan luz a una historia que juega a lo del regador regado. Incluso uno, interpretado por Antonio de la Torre, para emula a Hemingway hace poner a Gutiérrez las pelotas encima de la mesa, literalmente. “Mi madre se cogerá un sofocón cuando lo vea”, dijo el actor. La película mezcla lo desternillante y lo siniestro. Juega bien con el desconcierto y la perplejidad, aunque es  brusca en la elección de algunos encuadres en los cambios de secuencias, sobra esa necesidad de aportar marca de autor. La mejicana Adriana Paz está excelente y la música de José Luis Perales, principal elemento irónico que sirve para cohesionar todo el filme, tiene ese efecto de meterte de lleno en el universo del filme ya desde los créditos de inicio. Llegará a los cines el 17 de noviembre.

Un momento del acto de Canarias en el 65 Festival Internacional de Cine de San Sebastián. / LUIS ROCA ARENCIBIA

CANARIAS EN EL ZINEMALDIA

La presencia de cineastas canarios en el principal festival de cine de España fue este año exigua, se limitó a la participación del cortometraje “Plus Ultra” en Zabaltegui-Tabakalera, una sección ecléctica que reúne, sobre todo, películas de eso tan impreciso y moldeable que llaman nuevos lenguajes cinematográficos. Desde 2016 la sección cuenta con premio propio. El cortometraje, dirigido por la pareja formada por el tinerfeño Samuel M. Delgado y la gallega Helena Girón, rodado en La Palma y con la momia Número 6 del Museo Canario de Las Palmas de Gran Canaria de estrella protagonista, competía, nada menos, que con la Palma de Oro del último festival de Cannes, entre otras propuestas de corto y largometraje. Las francesas Braguino (Clément Cogitore) y Spell Reel (Filipa César) fueron, respectivamente, premio y mención especial de esta sección. También la actriz Darya Zhovner recibió una mención especial por su papel en la rusa Closeness.

La momia No.6 del Museo Canario, en una imagen del corto “Plus Ultra”, única película con sello canario del 65 Zinemaldia. / OAC

Delgado y Girón también participaron en el Foro de Coproducción España-América Latina del festival con “Ellos transportan la muerte”, el proyecto de su primer largometraje. Antes del festival, la pareja de cineastas había ganado con él una residencia de seis semanas en el centro Tabakalera de la ciudad. Exceptuando vascos, fueron los únicos españoles en lograrlo. En un momento que nos vimos durante la fiesta del cine chileno sobre un barco en la bahía donostiarra, el cortometrajista expresó su gran satisfacción por la experiencia. Tanto “Plus Ultra” como “Ellos transportan la muerte” están producidas por la productora canaria El Viaje Films.

Entre las más de 200 películas proyectadas este año, solo la comedia “Operación Concha” (Antoni Cuadri) había sido parcialmente rodada en las Islas, en Tenerife.

El habitual acto del cine de Canarias en el festival se celebró este año en el Espacio Keler. Acudieron unas 50 personas, entre ellos muchos canarios. Por parte del Gobierno de Canarias, Natacha Mora, técnico que coordina el audiovisual desde el área de Cultura, hizo referencia especial al sector de la animación con actividades destacadas en 2018 en Tenerife y Gran Canaria. Mora destacó también el nuevo mercado para la producción Canary Islands Internacional Film Market , dirigido por Guillermo Ríos, un foro de coproduccion sobre proyectos que se celebrará en marzo en Tenerife.

El productor José Ángel Alayón, de El Viaje Films, ostenta además la presidencia del Clúster Audiovisual de Canarias desde principios de 2017. Destacó de sus palabras que pusiera en valor la función de los empresarios como eje fundamental para hacer crecer el sector en las Islas, marcándoles el paso a las administraciones públicas. Auguró un futuro “bastante bueno para el audiovisual de las Islas” y recalcó que Canarias no debía ser un territorio donde solo se viniera a filmar, sino que las empresas canarias deben poder participar como socios coproductores en las películas que llegan atraídas por los incentivos fiscales.

Habló a continuación Juan Cano, productor de Sur Film, la empresa que ha traído a las Islas los grandes rodajes de Hollywood desde 2009. Cano puso el acento en reivindicar que ha sido el rodaje de esas súper producciones lo que ha puesto a Canarias -y a sus cineastas- en el mapa del cine mundial en todo tipo de foros y eventos como este. También destacó que, gracias a la proliferación de rodajes de los últimos ocho años, “muchos técnicos canarios han conseguido abrirse hueco de forma destacada e grandes filmaciones internacionales que se llevan a cabo por todo el mundo”.

Cerró la sesión Jaime Romero, consejero delegado de Macaronesia Films, la empresa que, además de proveer servicios de producción a los rodajes, financia películas gracias a la aportación de grandes empresarios canarios por las ventajas que les ofrecen los incentivos fiscales. Romero dio datos: “En 2016, Macaronesia Films aportó 6 millones de euros para producciones, este año un poco más, si bien en 2017 ha habido dificultades. Para el inversor”, explicó, “la clave es minimizar riesgos. En Macaronesia elegimos los proyectos que, además de venir a rodar, invierten en el tejido productivo local y gastan en el territorio”. Que el asunto de los incentivos fiscales es el principal motor del interés del cine nacional e internacional por Canarias lo demuestra que todas las preguntas del público asistente en el turno de debate fueron dirigidas a Jaime Romero.

De izqda. a dcha., José Ángel Alayón, Natacha Mora, Juan Cano y Jaime Romero, en San Sebastián. / LUIS ROCA ARENCIBIA

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2 pensamientos en “Cine español y series españolas que vienen / Canarias en el 65 Festival Internacional de Cine de San Sebastián

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