Juliette Binoche: “En ‘Nadie quiere la noche’ hay sentimientos potentes que te transforman”


Juliette Binoche, en un momento de "Nadie quiere la noche" / LEANDRO BETANCOR

Juliette Binoche, en una imagen  de “Nadie quiere la noche” / LEANDRO BETANCOR

El encuentro con Isabel Coixet y Juliette Binoche, directora y actriz protagonista de la película inaugural de la 65 edición del Festival Internacional de Cine de Berlín, “Nadie quiere la noche”, se produjo la mañana del jueves 5 de febrero en el lujoso hotel Regent de Charlottenstrasse de la capital alemana, a cinco minutos en coche de la plaza de Postdam, donde en apenas una hora arrancarían los dos pases de prensa de la película. Fueron las primeras entrevistas que concedió la productora en la capital alemana. Por la noche sería la gala inaugural en el Berlinale Palast, ante mil seiscientos espectadores. La entrevista fue publicada en el periódico La Provincia.

Inaugurar el festival de cine de Berlín es un hito. Además, se cumplen veinte años desde el estreno de su primera película, “Cosas que nunca te dije”, en este mismo festival. ¿Qué siente?

ISABEL COIXET: Es como lo de hacerse mayor. Podría decir que no es importante, pero lo es, aunque yo creo que he venido tantas veces que han dicho: “venga, este año que inaugure”. Cuando me lo dijeron me quedé un poco alucinada, ni se me había ocurrido la posibilidad. Para la película, pase lo que pase, es importante, porque lo que queremos es que se venda en todos los mercados. Y sí, ahora se coloca en un escaparate mucho más grande. Respecto a “Cosas que nunca te dije”, recientemente he vuelto al mismo pueblo de Portland donde la rodé. Fue muy extraño. Todo estaba prácticamente igual. Más que la magdalena de Proust, podría hablarse del donuts de Proust, porque allí eso es casi lo único que hay. También se acaba de morir Juan Potau, la persona que creyó en mí cuando ni yo mismo lo hacía. Lo conocí con dieciocho años, me llevó a mi primer rodaje, me acompañó a aquel viaje a Berlín con “Cosas que nunca te dije”. Todas estas cosas te hacen pensar en la mortalidad, el tiempo que pasa, los sitios que cambian. Bueno, menos aquel pueblo de Portland donde rodamos “Cosas que nunca te dije”, ese está igual. Sigue leyendo