Los mejores guachinches de Santa Úrsula, comer rico y barato en Tenerife


Este reportaje con los mejores guachinches de Santa Úrsula, en el norte de Tenerife, es la version completa del que publiqué en El Viajero de El País el 19 de mayo pasado. Lo publico en estas fechas por estar próxima la festividad de San Andrés (el 30 de noviembre), la referencia para la apertura de los guachinches en la isla. Para elaborarlo, me desplacé a finales de enero de 2016 al municipio y en menos de 24 horas visité, fotografié y caté los 12 establecimientos que se nombran.

Vista del norte de Tenerife. / LUIS ROCA ARENCIBIA

Vista del norte de Tenerife, desde Santa Úrsula. / LUIS ROCA ARENCIBIA

Un guachinche es el local de Tenerife donde el agricultor da salida a su producción de vino, acompañándolo de algunos platos de comida. Para la mayoría, la palabra viene del inglés “watching”, por los lugares de venta de vino y artesanía donde los comerciantes repetían “watching wine!”, a los turistas que se les acercaban. Sigue leyendo

Un paseo por el risco de San Nicolás de Las Palmas de Gran Canaria


El futuro del turismo de Las Palmas de Gran Canaria pasa por dos frentes: rehabilitar los riscos históricos y facilitar el acceso a ellos con rutas y abrir el acceso de los ciudadanos a las Montañas de La Isleta, restringido a uso militar desde 1898. De lo segundo escribí ya para El País un artículo que repliqué en este blog. De lo primero, me alegra leer esta semana que Urbanismo del ayuntamiento de la ciudad ha pedido  fondos a la Unión Europea para rehabilitar el risco de San Nicolás. Por Alicia Bermejo tuve la ocasión de conocerlo en 2013. De ahí salió este texto para Viajeros Urbanos de El País que ahora comparto completo y revisado. Casi del todo superado el sambenito de marginalidad, este riquísimo enclave es el más poblado de los cinco históricos. Barrio que también fuera de pescadores mientras existía el Muelle de San Telmo en Triana, merece que tanto nativos como viajeros y turistas lo conozcan.

La ladera sur de San Nicolás. / LUIS ROCA ARENCIBIA

La ladera sur de San Nicolás. / LUIS ROCA ARENCIBIA

Los riscos históricos de Las Palmas -San Nicolás, San José, San Roque y San Juan- no son barrios más de la ciudad. Ni San Nicolás un risco cualquiera. Fue de los primeros en habitarse, desde el siglo XVII. Y es también el más poblado, 4.200 habitantes. San Nicolás es el promontorio habitado entre los barrancos de Guiniguada y de Mata. Un escarpe de cien metros de altura que el Franquismo quiso ocultar erigiendo edificios que le enseñan el culo desde la avenida Primero de Mayo, en lo alto de Triana. Un queso gruyer de cuevas que hoy están tapadas por las casas. Una cofa ideal para otear el horizonte. Un belén todas las noches del año por el centenar de puntos naranja dispersos por la ladera que lo iluminan. Sigue leyendo

Lo mejor del festival de Jazz de Canarias, en su 25 cumpleaños


Esta entrada te enlaza a la última entrada en Viajeros Urbanos de El País, en la que hago un recorrido por lo mejor que dará el 25 Festival Internacional de Jazz&Más Heineken de Canarias de la mano de quien mejor te lo puede explicar, Miguel Ramírez, su director y programador. Hermeto Pascoal, Jorge Pardo, Charles Lloyd New Quartet, China Moses, Incógnito y Banda Magda son algunas de sus apuestas principales. Se celebra del 8 al 24 de julio. Sigue leyendo

Crónica del festival de cine de El Cairo (5)


El largometraje “Melbourne”, opera prima del iraní Nima Javidi, sobre un matrimonio que debe enfrentarse a un terrible suceso a noventa minutos de cerrar su vivienda en Teherán para emigrar a Australia, ganó la Pirámide de Oro del 36 Festival Internacional de Cine de El Cairo. El festival finalizó el 20 de noviembre con una clausura en el complejo histórico de las pirámides de Giza, donde también se ubica la famosa Esfinge.

Esta es la quinta parte de la crónica, en su versión completa y con algunas fotos nuevas, que preparé para la revista online El Asombrario, asociada a ElDiario.es.

El lugar donde todos querían hacerse una foto en el festival estaba a la entrada del edificio de la Ópera del Cairo. / LUIS ROCA ARENCIBIA

El lugar donde todos querían hacerse una foto en el festival estaba a la entrada del edificio de la Ópera del Cairo. / LUIS ROCA ARENCIBIA

Todos los festivales de cine son políticos, pero esta circunstancia se revela mas en aquellos con circunstancias políticas más graves. Es el caso del CIFF. Podría ocurrir que antes de la proyección de la brasileña “Casa Grande”, de Fellipe Barbosa, un agente de seguridad rastree con un perro el escenario detrás de la pantalla del cine El Hanager quince minutos antes de la proyección. ¿Inquieta? Algo.

El muy sólido guión de "Casa Grande" transcurre en Rio de Janeiro. Especialmente se agradece la descripción del ambiente en esa casona a punto de ponerse en venta donde convive la familia propietaria con el menguante servicio.

El muy sólido guión de “Casa Grande” transcurre en Rio de Janeiro. Especialmente se agradece la descripción del ambiente en esa casona a punto de ponerse en venta donde convive la familia propietaria con el menguante servicio.

Antes de en la sección Festival of Festivales de El Cairo, el segundo filme de Fellipe Barbosa se pudo ver en el pasado festival de San Sebastián. También participó en la sección oficial de Rotterdam y obtuvo los premios al Mejor Guión, Actor, Actriz y el Premio Especial del Jurado en el carioca Paulínia Film Festival. El filme, dirigido con buen pulso y espléndidas interpretaciones, narra el paso a la madurez de un joven brasileño de 17 años de clase alta en un país en transformación. Sus oportunidades disminuyen cuando una legislación nacional establece cuotas en las universidades para los no blancos del país. Pero Jean (Thales Cavalcanti), contra de la postura de su padre, que trata de aferrarse al pasado, también pertenece a esa generación en cambio. El guión es muy sólido, especialmente se agradece la descripción del ambiente en esa casona a punto de ponerse en venta donde convive la familia propietaria con el menguante servicio. El filme se advierte como espejo de una parte de la compleja realidad del gigante sudamericano. Salimos de la sala tras un pequeño revuelo en el hall que nos impide abandonar. Los que no entendemos árabe somos incapaces de descifrar por qué. Después de unos segundos de incertidumbre decidimos de todas formas salir por el lugar por el que no debemos.

El cine latinoamericano brilla también en El Cairo. Incluida en la sección Festival of Festivals, la película ganadora del pasado festival de Tesalónica, la mejicana “La tirisia” (en inglés “Perpetual Sandness“), cumple bien el difícil desafío de llevar a buen puerto su dos horas de metraje sin apenas diálogos. No es, sin embargo, cine contemplativo, aunque sí la propuesta más cercana vista en el festival a eso que en los últimos años se viene afianzando como un nuevo tipo de narrativa contemporánea. La falta de información que se deriva de los silencios la debe rellenar el espectador. Tres días antes habíamos visitado con su director Jorge Pérez Solano, su mujer y el protagonista del filme, Gustavo Sánchez Parra, la Gran Pirámide y la Esfinge en Giza, a las afueras del casco urbano de El Cairo. Con su personaje de Silvestre, Sánchez Parra obtuvo el premio al Mejor Actor en el último festival de Guadalajara.

En "La Tirisia", Silvestre (Gustavo Sánchez Parra) es un salinero en Zapotiplán, lugar poco conocido incluso para los mejicanos, según confesión del propio director.

En “La Tirisia”, Silvestre (Gustavo Sánchez Parra) es un salinero en Zapotiplán, lugar poco conocido incluso para los mejicanos, según confesión del propio director.

Silvestre (Gustavo Sánchez Parra) es un salinero en Zapotiplán, lugar polvoriento y muy apartado, poco conocido incluso para los mejicanos, según confesión del propio director. Cheba (Adriana Paz), mujer de un emigrado con dos hijos, es una de sus amantes; otra es Ángeles Miguel (Gabriela Cartol), la adolescente hija de su actual pareja. Ambas han quedado embarazadas de él. La acción cobra impulso cuando el marido de Cheba vuelve de Estados Unidos. “La tirisia” habla con cadenciosa calma de emigración en Méjico a través de los que se quedan, tanto o más pobres que los que se van, y cómo sacan adelante sus vidas en la ausencia de los que se fueron. Se pierden afectos e, inevitablemente, se ganan otros, y nacen hijos de nuevas relaciones, unos más deseados que otros. En el Méjico rural que describe Pérez Solano también se refleja la podredumbre política. Momentos del filme recuerdan a escenas de Berlanga y Buñuel.

La colombiana "Los hongos" seduce en grado superlativo es porque la historia que cuenta de dos graffiteros en Cali se despliega en imprevisibles capas.

La colombiana “Los hongos” seduce en grado superlativo es porque la historia que cuenta de dos graffiteros en Cali se despliega en imprevisibles capas.

Si la colombiana “Los hongos”, segundo filme de Óscar Ruiz Navia, seduce en grado superlativo es porque el guión de la historia que cuenta de dos graffiteros en Cali, Calvin y Ras, se despliega en imprevisibles capas. Por un lado es historia de amor y paso a madurez, por otro, es retrato íntimo de Colombia, una blanca y otra negra, a través de sus protagonistas; finalmente, es vigoroso filme político de denuncia. El filme ganó el Premio Especial del Jurado en la sección Cineastas del Presente del festival de Locarno. La historia de esta película, también incluida en la sección Festival of Festivals, transcurre en período electoral, cuando los jóvenes radicales del Street Art lo tienen especialmente difícil. Mientras los candidatos, de la burguesía local, se pasean por las barriadas humildes con Dios como bandera para ofrecer falsas promesas a los desesperados, pintar un muro en propiedad privada o de la municipalidad puede costar a los infractores acabar esposados y vendados a las afueras de la ciudad. En el filme de Ruiz Navia hay personajes como el la abuela Ñañita, el padre cantante melódico y la desesperada madre de Alexis, que dan al filme una dimensión verdaderamente grande. Impagables, por encontrarnos justamente aquí, las continuas referencias en el filme a la Primavera Árabe en Egipto, cuya frase “No vamos a seguir en silencio”, pronunciada megáfono en mano por una joven activista vestida con hijab, sirve a los jóvenes protagonistas de inspiración para una nueva pintada.

(continuará dentro de dos días…)

Crónica del festival de cine de El Cairo (4)


El largometraje “Melbourne”, opera prima del iraní Nima Javidi, sobre un matrimonio que debe enfrentarse a un terrible suceso a noventa minutos de cerrar su vivienda en Teherán para emigrar a Australia, ganó la Pirámide de Oro del 36 Festival Internacional de Cine de El Cairo. El festival finalizó el 20 de noviembre con una clausura en el complejo histórico de las pirámides de Giza, donde también se ubica la famosa Esfinge.

Esta es la cuarta parte de la crónica, en su versión completa y con algunas fotos nuevas, que preparé para la revista online El Asombrario, asociada a ElDiario.es.

Niels Arestrup y  André Dussollier interpretan a los protagonistas de este interesante drama bélico ambientado en París en 1944.

Niels Arestrup (i) y André Dussollier interpretan a los protagonistas de este interesante drama bélico ambientado en París en 1944.

Películas de igual diversidad pero mayor calado tienen las secciones Festival of Festivals, con una selección de películas destacadas en festivales internacionales; Films on Films, con películas que tratan del propio medio cinematográfico; Perspectivas del Cine Árabe y Special Presentations. En “Diplomacy”, de la sección Festival of Festivals, el alemán Völker Schlondorff filma un interesante drama bélico ambientado en París en 1944. El general von Choltitz (Niels Arestrup), al mando de la ciudad, debe decidir entre salvarla de la destrucción o arrasarla, lo que equivale a salvar además de la muerte a su familia, según un contrato secreto que le ha hecho firmar Hitler. Gracias a pasados amores de Napoleón III con una actriz , el hotel donde von Choltitz tiene el cuartel general posee una serie de pasadizos que permiten al cónsul de Suecia (André Dussollier) colarse en su despacho y negociar con el una salida a la situación. Con el apoyo de muy solventes interpretaciones, el director alemán da una lección de puesta en escena con un guión con los giros justos para mantener alerta al espectador. Se echa en falta, eso sí, un mayor presupuesto para ambientar el momento histórico. No son tiempos. Para salvar la circunstancia, el astuto Schlondorff tira de con buena puntería de imágenes de archivo. Interesante la posibilidad de que la salvación de París de la destrucción total fuera en verdad posible gracias a los encuentros infieles del emperador con una cortesana. El filme obtuvo en el pasado festival de Valladolid los premios al mejor actor, para Arestrup, y mejor director, para Schlondorff. Lástima que en la recepción ofrecida para agasajar a sus cineastas en el festival en la embajada alemana la noche del martes, el muy prestigioso septuagenario se mostrara tan esquivo con los presentes.

De izquierda a derecha, Camilo Cabrera (Colombia); Mladjen Minic (Serbia); Darja Pilz (Alemania); Nicolás Aguilar (Méjico); y Falcao (Portugal), algunos de los cortometrajistas del mundo invitados a El Cairo, en la recepción ofrecida en la embajada alemana. EL primero obtendría una mención en el palmarés.

De izquierda a derecha, Camilo Cabrera (Colombia); Mladjen Minic (Serbia); Darja Pilz (Alemania); Nicolás Aguilar (Méjico); y Falcao (Portugal), algunos de los cortometrajistas del mundo invitados a El Cairo, en la recepción ofrecida en la embajada alemana. EL primero obtendría una mención en el palmarés. / LUIS ROCA ARENCIBIA

Más amable y cercano se mostró en el mismo encuentro el director germano de origen turco Fatim Akin, que departió con los invitados, entre los cuales se encontraban algunos de los jóvenes que participan en la competición oficial de cortometrajes. La película de Akin “The Cut” inauguró el festival y llenó el lunes la sala principal de la Ópera de El Cairo, sede del festival. En la presentación, Akin explicó que le ha costado cinco años ver hecho realidad su nuevo filme y que este trata sobre algunas de las sombras de la historia de su “madre patria”, Turquía, en este caso en su relación con Armenia. Explicó además que en su presentación en el pasado festival de Venecia ocurrió justo lo contrario a lo que él preveía, gustó a turcos y armenios, pero no tanto a la prensa occidental, que se mostró especialmente agresiva en aquella comparecencia.

Fatim Akin

Retrato de Fatim Akin

“The Cut” es un filme de época que se desarrolla entre 1915 y 1923 y narra la odisea de un armenio en busca de sus hijas durante el genocidio. Está ambientado en Turquía , Jordania, Cuba y Estados Unidos. La película, con aire a western –cuestión admitida por el propio director-, cierra la trilogía sobre Dios, la Muerte y el Diablo de la que formaban parte “Contra la pared” (2004) y “Al otro lado” (2007). Guardan razón los que cuestionan el uso del inglés durante todo el filme por parte de quienes interpretan los personajes armenios, una decisión que resta veracidad, y ante la cual Akin se defiende apelando a ilustres precedentes como Bertolucci y Polanski, tanto por la necesidad en su caso de hacerse entender durante el rodaje como por razones comerciales.

“The Cut” se desarrolla entre 1915 y 1923. Narra la odisea de un armenio en busca de sus hijas durante el genocidio.

“The Cut” se desarrolla entre 1915 y 1923. Narra la odisea de un armenio en busca de sus hijas durante el genocidio.

Según expresión del propio Akin, el filme pugna también por dar voz a un cine al margen de la hegemonía occidental. Pero quizás lo más decisivo para eso es que funcione también como el mejor filme y Akin, además del problema del idioma elegido para el rodaje, se enfrenta a un personaje principal (Nazaret Manoogian, interpretado por el francés Tahar Rahim), que durante más de la mitad del metraje de la película camina solo y sin antagonistas, enfrentándose en cada escena a otra nueva decepción que lo va llevando aún más lejos en su periplo.

(Próxima entrega dentro de dos días)

Crónica del festival de cine de El Cairo (3)


El largometraje “Melbourne”, opera prima del iraní Nima Javidi, sobre un matrimonio que debe enfrentarse a un terrible suceso a noventa minutos de cerrar su vivienda en Teherán para emigrar a Australia, ganó la Pirámide de Oro del 36 Festival Internacional de Cine de El Cairo. El festival finalizó el 20 de noviembre con una clausura en el complejo histórico de las pirámides de Giza, donde también se ubica la famosa Esfinge.

Esta es la tercera parte de la crónica, en su versión completa y con algunas fotos nuevas, que preparé para la revista online El Asombrario, asociada a ElDiario.es.

Momentos de "O menino e o mundo" recuerdan a momentos que recuerdan a los filmes "Yellow Submarine" y "The Wall”.

Momentos de la brasileña “O menino e o mundo”, de Âle Abreu, recuerdan a momentos que recuerdan a los filmes “Yellow Submarine” y “The Wall”.

Antes de la proyección de la brasileña de 2013 “O menino e o mundo” (“The Boy And The World” en inglés) en la sala 2 de El Hadara, un cine al modo de los pequeños cine clubs de pantalla pequeña y cómodas butacas, nos hacen salir de la sala para que dos pastores alemanes rastreen entre todas las butacas. Los mismos encargados de las salas –hay tantos que no sabes quién hace qué- se disculpan con una sonrisa en los labios por unas molestias que para ellos es puro trámite. Filme premiado en prestigiosos festivales como el de Shanghai y el de animación de Annecy y recibida al final de la proyección con sonoros aplausos el filme de Alê Abreu, también en Sección Oficial, es un virtuoso ejercicio de animación colorista de técnica mixta, especialmente de dibujo naif y collage. El filme narra las peripecias de un niño, Cuca, en busca de su padre. Del ambiente idílico del hogar en el campo la acción se traslada a una ciudad en creciente industrialización, militarización y consumismo, con momentos que recuerdan a dos filmes referentes en este campo: “Yellow Submarine” (George Dunning, 1968), en el diseño de la animación en toda la parte industrial del filme, y a las escenas de animación de Gerald Scarfe en “The Wall” (AlanParker, 1981), en la pelea de las dos grandes aves en el cielo. Su atractiva banda sonora intercala sonidos de flauta dulce, a través de los cuales Cuca identifica a su padre, con potentes temas a ritmo de samba. Queda por preguntarse si tiene sentido mezclar en una misma competición películas de ficción con documentales y animación. La realidad es que si no fuera así perderían siempre los filmes documentales y de animación, ya que se verían confinados solo a festivales de sus especialidades. Así al menos se disfrutan. Bienvenida sea siempre la fusión.

Por su papel en "Les combattants", Adèle Haenel obtuvo la Pirámide de Plata a la Mejor actriz en el festival.

Por su papel en “Les combattants”, Adèle Haenel obtuvo la Pirámide de Plata a la Mejor actriz en el festival.

También en Sección Oficial de largometrajes, “Les combattants” (“Love at First Fight” en su título inglés) es un sencillo y originalísimo filme a medio camino entre el drama y la comedia romántica que vuelve a demostrar el pulso firme del cine francés. El filme obtuvo el premio de la crítica internacional (Fipresci) en la Quincena de Realizadores del pasado festival de Cannes. En España pudo verse en la sección oficial del festival de Gijón. Durante un verano, dos jóvenes se conocen luchando en un ejercicio de autodefensa militar. Ella, Madeleine (Adèle Haenel), es especialmente ruda, una atractiva rubia decidida a ingresar en el ejército para aprender técnicas de supervivencia, convencida del fin del mundo está al caer. Él, Arnaud (Kévin Azaïs), un joven carpintero que junto a su hermano mayor intentar salvar la empresa de su padre recién fallecido. La historia de amor está servida en ese primer encuentro entre llaves de kárate y mordiscos y tiene su punto álgido cuando ambos participan en un campamento militar de dos semanas que les preparará para ingresar en el ejército. El filme no busca rarezas en lo formal. No las necesita. Su novedoso punto de partida solamente está en la historia, un correcto desarrollo del guión bastan para que su director, el novel Thomas Cailley, culmine un filme redondo y muy divertido donde el amor sobrevive.

Adèle Haenel y Kévin Azaïs comparten la insólita comedia romántica francesa “Love At First Fight”.

Adèle Haenel y Kévin Azaïs comparten la insólita comedia romántica francesa “Love At First Fight”.

(continuará dentro de dos días…)

Crónica del 36 festival de cine de El Cairo (2)


El largometraje “Melbourne”, opera prima del iraní Nima Javidi, sobre un matrimonio que debe enfrentarse a un terrible suceso a noventa minutos de cerrar su vivienda en Teherán para emigrar a Australia, se alzó con la Pirámide de Oro del 36 Festival Internacional de Cine de El Cairo. El festival finalizó el martes 20 de noviembre con una clausura en el complejo histórico de las pirámides de Giza, donde también se ubica la famosa Esfinge.

Esta es la segunda parte de la crónica, en su versión completa y con otra selección de fotos, que preparé para la revista online El Asombrario, asociada a ElDiario.es.

El río Nilo desde la habitación 1261 del Hotel Marriott Cairo.

El río Nilo desde la habitación 1261 del Hotel Marriott Cairo.

Vivimos entre fuertes medidas de seguridad. Dos controles con policías y militares hacen falta para entrar en el hotel Marriott Cairo. Instalado en su planta 12, con vistas al viscoso y hechizante Nilo, la perspectiva cambia. La ciudad es extraordinariamente luminosa. Parece un caos ingobernable. El sonido de la naturaleza aquí ha sido sustituido por el bramido de motores y bocinazos que suenan de la mañana a noche en una sinfonía sinfín, el tráfico es denso y veloz, los motociclistas vuelan sin casco al filo del cataclismo.

Un edificio de El Cairo / LUIS ROCA ARENCIBIA

Un edificio de El Cairo / LUIS ROCA ARENCIBIA

¿Cómo es posible que no se produzcan decenas de accidentes y atropellos, con lo cerca que pasan los vehículos de los transeúntes? “Se producen muchos a diario,” me confiesa un empresario local en la fiesta después de la ceremonia de inauguración, celebrada en el exclusivo Club House, a quince minutos en las afueras de la ciudad junto a un campo de golf. Autobuses y coches privados viajaron escoltados hasta aquí. A decir de un colega jordano que se jacta de conocer bien el mundo árabe, los egipcios son especialmente divertidos y hospitalarios. La fiesta fue un despliegue de esmóquines y rebosantes escotazos amenizado por una banda de versiones que interpretaba ‘standards’ occidentales de los años 50 y 60, algunos también en español.

Thomas Allen Harris sostiene una de las fotografías que muestra en “Through a Lens Darkly: Black Photographers and the Emergence of a People”

El director Thomas Allen Harris sostiene una de las fotografías que muestra en el documental “Through a Lens Darkly: Black Photographers and the Emergence of a People”

El filme que abre la sección competitiva del festival es un documental de interesante contenido, pero poco novedoso en lo formal. “Through a Lens Darkly: Black Photographers and the Emergence of a People”, de Thomas Allen Harris, reivindica la figura de los fotógrafos afroamericanos como narradores también de la historia de los Estados Unidos, así como la trascendencia de los álbumes familiares de fotos para señalar el principio de su emancipación en aquel país. Curioso que durante la esclavitud los esclavos negros no pudieran mirar a los ojos a los amos y en cambio sí lo hicieran en las fotografías científicas que se tomaron como registro de sus peculiaridades físicas. Estas fotografías de hombres y mujeres desnudos mirando a la cámara constituyen uno de los momentos más reveladores de este filme de planteamiento más bien televisivo, con entrevistas a historiadores y fotógrafos que complementan la vasta e interesantísima colección de fotos que muestra y la narración del propio director.

El icono de la lucha aborigen australiana, David Gulpilil (c), se alzó con su interpretación de Charlie con el premio “Una cierta mirada” al mejor actor en el pasado festival de Cannes por “Charlie’s Country”, de Rolf de Heer.

El icono de la lucha aborigen australiana, David Gulpilil (c), se alzó con su interpretación de Charlie con el premio “Una cierta mirada” al mejor actor en el pasado festival de Cannes por “Charlie’s Country”, de Rolf de Heer.

Siguiendo con más filmes de la Sección Oficial de largometrajes, dos días más tarde, el filme candidato a los Oscar por Australia, “Charlie’s Country”, del holandés Rolf de Heer, es una bonita película de bella fotografía sobre un aborigen del norte de aquel país, vagabundo y cazador astuto, que se resiste a ser confinado en comunidades por las autoridades y seguir así el modo de vida impuesto por los colonos blancos. Cuando Charlie trata de volver a la vida en estado salvaje su salud no se lo permite y termina siendo llevado a un hospital de la ciudad, donde muchos de su misma raza viven como auténticos homeless alcoholizados. El filme está interpretado por el icono de la lucha aborigen, David Gulpilil, que se alzó con su interpretación con el premio “Una cierta mirada” al mejor actor en el pasado festival de Cannes. La excesiva pulcritud formal del filme, la simpatía que desprende el grupo de protagonistas aborígenes, contrasta con la gravedad del tema, que hubiera requerido un acercamiento menos amable y más contundente.

Panorámica de la Opera de El Cairo, en cuyo recinto se encontraba la sede del festival y se llevaban a cabo todas las proyecciones. / LUIS ROCA ARENCIBIA

La Opera de El Cairo, al fondo, desde el Creativity Cinema. En este espacio se encontraba la sede del festival y se llevaban a cabo todas las proyecciones. / LUIS ROCA ARENCIBIA

 (dentro de dos días continuará…)