El documental “La Isleta: 1883-1993” cumple 25 años


El documental “La Isleta (1883-1993)”, de treinta minutos de duración, primero que se realizó sobre el emblemático barrio de Las Palmas de Gran Canaria, es mi primer trabajo como director y cumple un cuarto de siglo. Para celebrarlo, la Asociación Atlas y el Foro por La Isleta se han unido para proyectarlo como inauguración de los actos del Día de La Isleta, conmemorativos del nacimiento del barrio en 1883. La proyección será en el Centro Cultural Pepe Dámaso (c/ Benecharo, 51, La Isleta) hoy miércoles 22 de febrero, a las 19.30 horas. El acto cuenta con la colaboración de Audiovisuales Canarias. La película, realizada en soporte de vídeo magnético Hi8, ha sido digitalizada y restaurada para la ocasión. El documental realizado a iniciativa de la Asociación Canaria de Universidad Populares, hace un recorrido de un siglo por los principales hitos históricos, sociales y festivos de La Isleta.

1. Para El Cachalote

Juan El Cachalote, en una imagen del documental "La Isleta (1883-1993)". / OAC

Juan El Cachalote, en una imagen del documental “La Isleta (1883-1993)”. / OAC

Hubo momentos épicos en el rodaje de “La Isleta (1883-1993)”. Entonces no lo llamábamos rodaje sino grabación y si hacíamos un vídeo no hacíamos cine, como se dice ahora, y en ese caso no eras director sino realizador. Por ejemplo, el día que fuimos a entrevistar a la experta Ana Doreste en su casa de Escaleritas junto al Instituto Alonso Quesada. Había mucho viento en Las Palmas. El cámara Fulgen Saturno cargaba el trípode y la script Mila Melián la cámara, o al revés, y yo debía llevar un cuadrado de corcho de metro y medio de lado y quizás dos centímetros de espesor que usaríamos como difusor de la luz. Era nuestra primera producción, teníamos una media de 22 años, y eran equipamientos que simplemente íbamos probando.

Cuando bajé las escaleras a la plaza que da acceso a la vivienda de Ana Doreste un torbellino de aire empezó a moverme de lado a lado con el corcho haciendo de vela. Luché contra el viento todo lo que pude. Cuando Fulgen se dio la vuelta para advertirme del viento por el peligro que suponía para romper el difusor, yo estaba a mitad de la escalera mirando el pequeño triángulo blanco (de corcho) que había quedado agarrado a los dedos. El resto había salido volando. Todavía recuerdo la carcajada de Fulgen.

Otro momento épico fue el rodaje del lanzamiento del volador en las fiestas de La Naval, algo así como el chupinazo de los Sanfermines. Estábamos en el balcón del Club Victoria, con las autoridades e invitados. Debajo, la multitud esperando que el alcalde (entonces era Emilio Mayoral) encendiera la mecha que haría salir el petardo en dirección al cielo. Mayoral busca un fuego y lo halla en el presidente del patronato del Carnaval de Las Palmas, Manolo García, que le entregó al alcalde el cigarro que se estaba fumando. Mayoral prendió con él la mecha y el petardo sale disparado pero no en la dirección prevista, la bola de fuego empezó a bajar y explotó justo encima de las cabezas del público. No hubo heridos, pero Fulgen paneó con la cámara y captó de forma magistral el momento. A modo de fina ironia, le puse un rótulo con la fecha al plano para darle así como solemnidad histórica y lo monté tal y como fue rodado. En esa misma secuencia entre el público, hay un plano de uno de los personajes de la época, Juanito, el Goleador, moreno, fuerte, pelo negro, que siempre iba por la calle vestido de la Unión Deportiva Las Palmas y un balón bajo el brazo.

Otros personajes históricos como el pescador Juan El Cachalote (en la foto), aparecen en el documental. En este caso reparando unas nasas entre las barcas de La Puntilla. El Cachalote falleció de un golpe de mar en la costa de La Isleta trece años después y la ciudad le ha recordado con una escultura dedicada a él en La Puntilla. La secuencia con Juan es otro de mis momentos preferidos, aunque para descubrir por qué, tienes que ir el miércoles que viene, a las 19.30 horas, al Centro Cultural Pepe Dámaso de La Isleta, en el número 51 de la calle Bencheharo. Yo dedico esta entrada a Juan el Cachalote, cuya pérdida sentí mucho.

2. El extraño caso de las gafas de Pepe El Uruguayo

A la izquierda, Manolo García; a la derecha, José de León (Pepe El Uruguayo), entrevistados en el documental. / OAC

A la izquierda, Manolo García; a la derecha, José de León (Pepe El Uruguayo), entrevistados en el documental. / OAC

Las entrevistas que aparecen en el documental, a José de León (Pepe El Uruguayo), Manolo García, Felipe Bermúdez, José Luis Álamo, Francisco Zumaquero y Ana Doreste, habían sido concienzudamente preparadas previamente por el equipo de guionistas que encabezaba María Eugenia Cardenal, que fue quien me puso sobre la mesa la oprtunidad de dirigirlo. El documental es una iniciativa de la Asociacion Canarias de Universidades Populares y fue respaldado por Cultura del Ayuntamiento de Las Palmás de Gran Canaria, que entonces contaba como gerente con José Tristán Pimienta. Una vez decidida la parte del fragmento que nos interesaba tener registrado en vídeo para el montaje volvíamos a vernos con los personajes indicándoles la parte que debían decir de su parlamento. Es una forma de trabajo que quizás esté en desuso porque exige más tiempo y hoy vivimos tiempos de precipitación, pero es más efectiva, y tambien más segura si tienes claro el discurso que quieres trasladar. Entonces rodar (en vídeo se decía “grabar”) costaba mucho más dinero que hoy, y nosotros rodamos el documental controlando el gasto al milímetro, como se rueda en cine.

De las entrevistas, la de Manolo García (en la foto, a la izquierda), entonces presidente del Patronato del Carnaval de la ciudad e isletero insigne por su rol en la vuelta de estas fiestas a la ciudad en 1976 -después de 40 años de prohibición por el Franquismo-, aportan el humor necesario para que el espectador empatice con el documental. García, fallecido en 2009, carnavalero, líder vecinal, cambullonero, era un auténtico personaje, por su forma de hablar, de voz grave y deje profundamente canario, su característico tartamudeo y la sorna que llevaba escrita en la mirada. Deseo que haya familiares suyos en la proyección del miércoles.

La entrevista a José de León (Pepe El Uruguayo) se hizo más grande de lo inicialmente previsto porque la muerte del abogado y político Fernando Sagaseta, el 3 de diciembre de 1993, canceló la cita prevista ese día al historiador Sergio Millares, que hoy es también concejal de Barrios y Participación Ciudadana y del Distrito Isleta y Guanarteme de Las Palmas de Gran Canaria. Así, Pepe tuvo que “actuar”, es decir, aprenderse los parlamentos que Millares había expuesto en las entrevistas. Lo hizo con gran profesionalidad. Esa es la razón por la que Sergio Millares no aparece en la película -aunque está en los agradecimientos- y Pepe sale en cuatro bloques, en vez de los dos inicialmente previstos.

Es divertido el detalle de que, a partir del segundo bloque, Pepe deja de llevar las gafas que tiene puestas en el primero. No estuve en esa grabación y, desde luego, es un claro fallo de continuidad del que nos dimos cuenta en el montaje. Pero las películas, como la vida, son una suma de aciertos y errores, y a mí este fallo, aunque me fastidia, también me gusta. Teníamos 22 años. ¿Cuál es la razón por la que Pepe El Uruguayo se quita las gafas durante la película? ¿Será una razón que nos desvelará el documental? ¿Volverá a llevar las gafas Pepe en los bloques siguientes? “El extraño caso de las gafas de Pepe El Uruguayo” es un aporte de perplejidad, extrañeza y suspense que enriquece a la obra cinematográfica desde el punto de vista de su dimensión artística. O a mí me gusta pensarlo así.

3. El mejor equipo

Foto de La Isleta en el siglo XIX, isleteros de fiesta y en misa y poblado de chabolas en El Confital. / OAC

Imágenes del documental: foto de La Isleta en el siglo XIX, isleteros de fiesta y en misa y poblado de chabolas en El Confital. / OAC

El montaje de “La Isleta (1883-1993)” se realizó en un local de la calle Olof Palme, encima del gimnasio Vico. El soporte de grabación, Hi8, era un intento de Sony para competir con el Súper-VHS de Panasonic, soportes semi profesionales (o semi domésticos) que buscaban equipararse al U-Matic , pero que estaban muy lejos del Betacam, el soporte magnético profesional. El Hi8 tenía un problema, la fragilidad del soporte magnético, de solo 8 milímetros de ancho en cintas de un tamaño más pequeño que las de los viejos cassettes de música. Esa debilidad hacía que, a pesar del cuidado con que el cámara Fulgencio Saturno trataba el material, por las cabezas magneticas durante la propia reproducción con frecuencia se colaran “drops” (fallos en la cinta) que en el visionado se traducían en una raya que cruzaba de arriba abajo el cuadro o algún destello blanco en la imagen. Los “drops” fueron la mayor pesadilla durante el montaje y determinaron el uso o no de muchos fragmentos. Algunos permanecieron de forma inevitable en el montaje final. Son un testimonio de la evolución de los formatos de vídeo desde los años 70 hasta la aparición del soporte digital.

El documental contó con el mejor equipo posible. Nos habíamos asociado en una cooperativa que se llamaba IMA-G a instancias, creo recordar, de Octavio Cardoso, que entonces coordinaba el área de Vídeo del Cabildo de Gran Canaria. Además de este produjimos otros dos documentales después. Trabajábamos en una casa de la calle Pérez Galdós. Lourdes Rojas fue la jefa de producción. Hoy sigue siendo una técnico de referencia en la Isla en asuntos de localizaciones y atrezzo, fundamentalmente, una auténtica trabajadora del sector, del que no se ha separado nunca, con gran mérito. Como ayudante de producción Lourdes tenía a Loren Saavedra, el más joven de un grupo que tenía una media de 22 años. Loren era entonces cuñado de Octavio Cardoso y actualmente sigue trabajando en todas aquellas producciones a las que puede apuntarse, principalmente en equipos de cámara.

La pareja formada por Fulgencio Saturno y Mila Melián ocupaban los cargos de Cámara e iluminación y Script, respectivamente. Son una pareja de cine, en realidad son “la pareja del cine” de Gran Canaria en los 90. Mila es una reconocida script hoy alejada del mundo profesional (pertenecemos a una generación para la cual hubo muy pocas oportunidades de consolidarse en la profesión). En los 90 trabajó en casi todos los rodajes de cine que se llevaron a cabo en la Isla. Fulgen es hoy cámara de TVE en Canarias, un puesto al que llegó después de ganar unas oposiciones tras 20 años dedicándose al asunto como cámara, iluminador y fotógrafo independiente, en todo tipo de producciones audiovisuales, también muchas de cine. Es un cámara de altísimo nivel, con buen gusto compositivo y un conocimiento profundo y escrupuloso de las herramientas técnicas y los cuidados que hay que tener con el material. Y hombre de pocas palabras. Trece años después, cuando emprendí un nuevo trabajo, lo hice otra vez con él.

25 años después de “La Isleta (1883-1993)”, felices circunstancias de la vida me brindaron la posibilidad de pedirle a Óscar Santamaría, un profesional que admiro de forma especial como montador por sus trabajos en “Julie” (Alba González de Molina, 2016) y “Con cuatro cuerdas” (Amaury Santana, 2014), el favor de darle un baño a las copias en soporte digital que había recibido esta pasada semana, las primeras que tengo en mi poder después de 25 años. Por eso, la copia que veremos el miércoles en el Centro Cultural Pepe Dámaso será la mejor posible, se ha corregido el entrelazado que generaba rayas en las panorámicas, se han realizado unos fallos de sonido que detecté en la digitalización y se ha dado, en general, un tono más compacto al conjunto de la imagen.

4. Amén

El momento del documental que recuerda a los represaliados en el campo de concentración de La Isleta une imágenes de víctimas de Franquismo con la montaña del Vigía mientras se escucha la canción "Ay, Carmela". / OAC

El momento del documental que recuerda a los represaliados en el campo de concentración de La Isleta une imágenes de víctimas de Franquismo con la montaña del Vigía mientras se escucha la canción “Ay, Carmela”. / OAC

En tiempos de tecnologías rudimentarias, antes de que naciera la señal digital, se inventara el móvil e Internet, hacer la gestión de los derechos de la música era un viaje costosísimo en tiempo que con demasiada frecuencia te llevaba a ninguna parte. Más en un trabajo como este cuya difusión iba a ser, exclusivamente, en el ámbito docente, institucional y privado. Y me lancé de cabeza a la piscina con la elección de la música, sabiendo que

a) íbamos a cumplir escrupulosamente el compromiso de difusión no lucrativa, delegando su uso a la Asociación Cultural de Universidad Populares que lo financió y,

b) que la música era esencial para dar ritmo a una propuesta narrativa encorsetada por un guión que tenía que ser necesariamente rígido y que, por eso mismo, no era fácil de hacer entretenida. “Prohibido aburrir”, dice Félix Sabroso que tenía como máxima Dunia Ayaso. Si el documental le resultaba un aburrimiento habría fracasado.

Mi padre vivió de niño en la calle Tenerife. Su madre, Rita, vivió en las casas que colgaban sobre el mar en La Puntilla. Uno de mis mejores amigos vivió allí durante años. No voy a decir que me siento como en casa paseando por el barrio, pero una parte de mí siente La Isleta como algo propio. Fue el primer barrio obrero de Canarias, por la construcción del Puerto de La Luz, y, de los de Las Palmas de Gran Canaria, el que -con diferencia- más arraigado tiene el sentido de pertenencia de sus vecinos, el que trajo el carnaval, el contrapoder popular a las élites de Ciudad Jardin y Vegueta. Es un lugar en una geografía sin par que alberga, además, el mayor tesoro por recuperar de la ciudad, los tres volcanes de la Isleta, desde 1898 bajo dominio militar. Profundizar en las claves del barrio gracias a la oportunidad que me dio el documental ha sido uno de los mejores regalos de mi vida.

Como suele pasar, la elección de la música se debió a circunstancias del momento y otras que se venían fraguando desde hacía años. La música cadenciosa de Erik Satie que abre y cierra el documental (“Gymnopédies”), lo eleva en dos momentos esenciales distanciándolo de lo local. Al compositor francés lo había conocido en mis años de estudiante en Madrid no recuerdo cómo, quizás por alguna película. La Isleta merece una música universal.

La música militar e histórica (“El novio de la muerte”, “Himno de Riego”, “Ay, Carmela”) que acompañan el desarrollo histórico de los primeros diez minutos, fueron extraídos de LPs, discos de vinilo (entonces empezaba a generalizarse el CD) de la colección familiar de María Eugenia Cardenal. El himno “La Internacional”, interpretado por Stéphane Grappelli, está extraído de la banda sonora del filme de Louis Malle, “Milou en Mayo” (1992), una de mis músicas de cine favoritas. Finalmente, el fragmento de “Tatuaje” de Concha Piquer lo extraje de unos singles, discos de vinilo antiquísimos, de 75 rpm, heredados por mi familia de la colección de mi abuelo Rafael Roca. En Madrid había descubierto a Doña Concha con mis compañeros de piso y “Tatuaje” es su mejor canción, un tema que además encajaba perfectamente para dibujar con un brochazo los 40 años de Franquismo que cayeron como un pesadísimo telón sobre el escenario de España.  La voz de Concha Piquer se acompaña en el documental con imágenes de la Sima de Jinámar en Telde, donde eran arrojados muchos de los represaliados por los fascistas. El final de ese bloque histórico, con la Piquer cantado sobre unos planos de telarañas en tuneras en lo alto de la sima es de mis momentos preferidos.

Lo demás del documental mezcla temas del folclore y populares, algunos de los cuales que estaban en boga en ese momento. Ninguno ha perdido vigencia. La isa “De La Isleta al Refugio”, la carnavalera “Una rayita”, el hit local “Somos costeros”…. acompañan, entre otros, el documental durante los últimos veinte minutos de metraje. Hay que observar que el documental se realizó antes del nacimiento de Coalición Canaria, que en estos últimos 24 años en el Gobierno (lleva ya más de la mitad que el dictador Franco) ha usado la música popular y folclórica canaria como un arma de destrucción masiva de identidad, desvirtuando su sentido y ensuciando su pureza. El mismo año 1993 que se proyectó por primera vez el vídeo fue el de la moción de censura al entonces presidente Jerónimo Saavedra por parte de un grupo de insularistas con puerto base en Tenerife que han marcado, finalmente, el devenir histórico del Archipiélago.

Hay un momento de la música que no pude resolver y se me quedó clavado como una espinita, porque en la edición hubo que bajar el sonido justo en el último verso de una copla popular que define de forma genial el ser isletero. No encontré la manera de evitar que el espectador se perdiera ese último verso, pues la edición la hicimos como si fuera un videoclip, montando la imagen sobre una banda de sonido, que estaba en este caso previamente medida para no superar los treinta minutos. Ahora que tengo la oportunidad, pongo por fin la letra completa:

…Soy del barrio de La Isleta
Soy del barrio de La Isleta
Soy canario de Las Palmas
Pero no soy de Vegueta…

Amén.

Tarjetón realizado para promocionar el evento por la Asociación Atlas. / OAC

Tarjetón realizado para promocionar el evento por la Asociación Atlas. / OAC

 

 

“Tout le monde aime le bord de la mer”, primera película de Canarias en los European Film Awards (EFA)


Esta entrada la publiqué en La Provincia en febrero de 2016 bajo el título “Inmensidades en tránsito”. La noticia entonces ya constituía uno de los hitos del cine de Canarias en 2016. Nunca una película de las Islas lograba ser finalista de los European Film Awards (EFA), los premios del cine europeo. Un total de 15 cortometrajes fueron seleccionándose en distintos festivales europeos a lo largo del año. “Tout le monde aime le bord de la mer” (“A todos nos gusta la orilla del mar”), dirigido por la gallega Keina Espiñeira, es un cortometraje documental sobre inmigrantes en Ceuta producido por El Viaje Films, de José Ángel Alayón, ganó el pasaporte a los premios en el festival de Rotterdam.

[Esta nueva entrada coincide con el anuncio realizado hoy por los Premios Feroz de otorgar a otra película el El Viaje Films el Premio Feroz al Mejor Documental. Se trata de “Dead Slow Ahead”, de Mauro Herce, sobre el que escribí tanto en El Asombrario / Público como en La Provincia antes de obtener su primer premio -y el más importante- como ganador de la sección Cineastas del Presente en el Festival de Locarno de 2015].

Un momento del cortometraje dirigido por Keina Espiñeira. / OAC

Un momento del cortometraje dirigido por Keina Espiñeira. / OAC

Quince películas son seleccionadas cada año para competir como los mejores cortometrajes del continente en los Premios del Cine Europeo (EFA). Este año, por primera vez, una producción canaria, “Tout le monde aime le bord de la mer”, está en la final. Para la categoría de cortometrajes, la Academia Europea de Cine, organizadora de los premios, selecciona quince trabajos durante todo el año en festivales europeos. Hasta ahora han sido elegidos cinco en los de Gent (Bélgica), Uppsala (Suecia), Valladolid (España), Cork (Irlanda) y Rotterdam (Holanda). En este último fue seleccionado el corto canario. El mejor cortometraje de la 29 edición de los Premios del Cine Europeo se conocerá el próximo 10 de diciembre en la ceremonia que se celebrará en la ciudad polaca de Wroclaw.

“Tout le monde aime le bord de la mer” (“A todos nos gusta la orilla del mar”) es una película de 16 minutos dirigida por la gallega Keina Espiñeira (1983) y producida por la productora canaria El Viaje Films. El filme, hablado en francés, recrea la estancia de tres inmigrantes africanos, Diakité, Aliou y Boubacar, en Ceuta mientras esperan el momento de ser trasladados al continente europeo. El jurado del 45 festival de cine de Rotterdam, que finalizó el pasado 7 de febrero, defendió así su decisión de seleccionarlo como finalista de los EFA: “Un estado de limbo rodeado por las incertidumbres de las fronteras, la legalidad y el tiempo. Un guion participativo, colaborativo, que viaja entre el mar blanquecino y el bosque dorado, entrecruzando fragmentos míticos, memorias coloniales y realidades migratorias”.

Las fronteras son trazas artificiales en los mapas que separan a los hombres. A veces, se convierten en largas estancias de paso si quienes aspiran a cruzarlas para mejorar sus condiciones de vida son retenidos. Ceuta es un punto caliente fronterizo por su condición de portón de entrada a Europa desde África. En la ciudad española, desde uno de sus miradores y en un bosque, se filmó casi toda la película.

En Ceuta se han vivido momentos dramáticos, hombres abrazados en lo alto de las enormes vallas que separan España de Marruecos hasta que el cansancio y las descargas eléctricas de la policía los obligaban a bajar, otros muertos en el agua al ser tiroteados con pelotas de goma por la Guardia Civil en el momento de pisar la playa… Espiñeira huye de esto. “Buscaba retratar un territorio entre África y Europa que es fronterizo, retratar un tiempo de espera. Para ello necesitaba sumergirme en el lugar, estar y compartir tiempo allí”. La acción clave, ha explicado, “fue montar un cine fórum con los protagonistas que derivó en laboratorio de cine. Nos reuníamos, proyectábamos películas, hablábamos de ellas, nos filmábamos inventando situaciones. En el rodaje sentí como aquella experiencia resonaba en cada paso”. “El planteamiento de la película no era relatar el viaje de unos inmigrantes”, añade al otro lado de la línea el productor José Ángel Alayón, que también dirigió la fotografía, “teníamos la necesidad de ir más allá de los clichés. La estancia en Ceuta es, además, una historia de desesperación, nadie quiere contar su pasado”.

Momento de la película producida por El Viaje Films. / OAC

Momento de la película producida por El Viaje Films. / OAC

Fueron 12 días de rodaje en diciembre de 2014. El cortometraje ha sido, además, la primera película como director de fotografía de Alayón. “La cercanía con que Kenia había trabajado con los actores debía plasmarse en la fotografía, por ejemplo en retratos cercanos”, explica. “Filmamos con objetivos de cámaras antiguas de 16 milímetros, queríamos huir del brillo que suele dar el digital. Pero todo surgió de manera natural. Fuimos al rodaje con mucha libertad, discutiendo entre todos cómo íbamos a hacer la película. Nos dejamos llevar, lo disfrutamos mucho”. Keina añade: “El punto de partida era un guion abierto que debía estar en relación directa con la realidad filmada, adaptándose a ella, pero también provocando situaciones”.

Dos planos de la película se distinguen del resto, los que abren y cierran la película. Imágenes fijas de mar, con una tonalidad parecida, pero radicalmente diferentes. La primera estrepitosamente erizada, la otra un barco en un mar inmenso en brumas con el horizonte desdibujado. Ambas fantasmagóricas y poéticas. “El mar ocupa un papel central en esta película”, explica Keina, “los protagonistas se encuentran en un limbo espacial claramente marcado por dos paisajes, a un lado el bosque, al otro lado el mar. Los paisajes del horizonte del mar con bruma, con nieblas, con líneas desdibujadas, o de ese mar batido, en el que rompen las olas, son interesantes para preparar un viaje”. El bosque donde los protagonistas cuentan sus relatos es la localización central. “Es el espacio donde las reminiscencias se vuelven africanas, leyendas del pasado, el legado del colonialismo, se convierte en un lugar mítico”, concluye la directora.

“El mundo es inmenso. Aquel que viaja por todo el mundo lo sabe”, afirma uno de los personajes en el corto. La película avanza al tiempo que pone a sus protagonistas en barco rumbo a Algeciras. El tránsito es ruidoso y brusco. Cuando tocan puerto el filme vuelve a ser delicado. La enorme pared blanca de un edificio que parece un centro de retención al que se encamina uno de los personajes lo hace parecer una miniatura.

Con selecciones y premios en festivales como Dubai, Locarno, Sevilla y Rotterdam, El Viaje Films, con sede social en La Camella (Arona), se ha significado como productora de referencia en el ámbito nacional en los últimos años. José Ángel Alayón se trasladó a vivir a Madrid hace año y medio. Enumera los siguientes pasos. “Estamos con el montaje de “La mar de los hombres”, de Manuel Muñoz, nos quedan unos cuatro meses. A la vez, preparando el estreno comercial de “Dead Slow Ahead”, de Mauro Herce, y y el rodaje del largometraje “Blanco en blanco”, de Theo Court, que esperamos filmar entre julio y agosto, una parte en Canarias, entre Fuerteventura y una de las capitales canarias, y otra en Tierra del Fuego. Al tiempo, preparamos la nueva película de Víctor Moreno, que filmaremos en Madrid, aún está en fase de cerrar las localizaciones”.

Una imagen de "Tout le monde aime le bord de la mer". / OAC

Una imagen de “Tout le monde aime le bord de la mer”. / OAC

De “La llegada” a “Neruda”, algunos de los mejores estrenos de la temporada


Han sido diez semanas sin publicar en este blog, un período de viajes y demasidos frentes abiertos para poder abrir con la regularidad que merece el lector esta ventana. Primero el festival de San Sebastian, con colaboraciones para El Asombrario/Público y La Provincia. Después, el festival de Sitges, con colaboraciones para La Provincia. En el primer caso, las películas tratadas han sido (añado los enlaces de las publicaciones en El Asombrario, que incluyen también los textos de Manuel Cuéllar): Tú y los demás. Hong Sang-soo; Fuocoammare. Gianfranco Rosi; I, Daniel Blake. Ken Loach; La reconquista. Jonás Trueba; Playground. Bartosz M. Kowalski; Jesús. Fernando Guzzoni; Elle. Paul Verhoeven; Colossal. Nacho Vigalondo; Que Dios nos perdone. Rodrigo Sorogoyen; María (y los demás). Nely Reguera; Nocturama. Bertrand Bonello; El hombre de las mil caras. Alberto Rodríguez; y Neruda. Pablo Larraín. En el segundo caso, con el seguimiento a los estrenos de “Inside” (Miguel Ángel Vivas) y “Proyecto Lázaro” (Mateo Gil). Reproduczco a continuación el especial sobre las películas vistas en el 64 Festival Internacional de Cine de San Sebastián, publicado el mes pasado en La Provincia, aunque ahí en una versión más reducida por cuestiones de espacio. Algunas películas ya se han estrenado, otras lo harán los meses venideros. Sigue leyendo

Entrevista a Sigfrid Monleón: “Descubriré a Pepe Dámaso detrás de sus máscaras”


Sigfrid Monleón, director de la película sobre Pepe Dámaso que produce Andrés Santana, habla en esta entrevista, por primera vez, del proceso creativo que está viviendo junto al pintor canario y ofrece claves para saber cómo será el documental, previsto para 2017. El trabajo fue publicado el pasado viernes en el Suplemento de Cultura de La Provincia. Estas son algunas de sus frases más destacadas: “Para el documental , pienso mucho en “Una historia del viento” (1988), de Joris Ivens. Aparte, no puedo dejar de pensar en Dámaso como un personaje herzogiano”. /  “Estoy en un documental que no quisiera acabar nunca. Quisiera estar acompañando a Pepe mucho más tiempo” / “Dámaso está ahora mismo en ese viaje que califica de último y testamentario, está dispuesto a mostrarse desnudo”.

Montaje con la entrevista como fue publicada el viernes, 5 de julio, en La Provincia.

Montaje con la entrevista como fue publicada el viernes, 5 de julio, en La Provincia.

Diplomado en dirección cinematográfica y televisiva por el Centro Sperimentale de Cinematografia de Roma, Sigfrid Monleón (Valencia,1964) ha dirigido los largometrajes de ficción “La isla del holandés” (2001), “La bicicleta” (2006) y “El cónsul de Sodoma” (2010). Además, participó en el largometraje documental colectivo “¡Hay motivo!” (2004), contra las políticas de Aznar en su segunda legislatura como presidente del gobierno, y ha dirigido los documentales “Karlitos” (2004), “El último truco / Emilio Ruiz del Río” (2009) y “Ciudadano Negrín” (2011), este último con Carlos Álvarez e Imanol Uribe. En teatro ha dirigido las obras “La rendición”, “Un cielo”, “Teatro” y “Suite nupcial”. Actualmente es profesor de dirección en la Escuela de Cine y Audiovisual de la Comunidad de Madrid (Ecam). Sigue leyendo

“Marina”, de Haliam Pérez: Óleo de Cuba con abuela


“Si el resultado de la experiencia cubana no es bueno, las voluntades de quienes lucharon por ella siguen siendo válidas, nobles” y “La democracia en Cuba es inevitable. Una de mis esperanzas es poder ver cómo el país empieza a reconstruirse” son dos de las frases destacadas de la entrevista con el director Haliam Pérez sobre su documental “Marina” que el viernes pasado, 29 de julio, publiqué en el suplemento de Cultura de La Provincia. El documental del cubano residente en Gran Canaria está seleccionado a concurso en septiembre en el 25 Festival de Cine de Biarritz, una de las principales citas europeas para el cine de América Latina.

Marina Pérez protagonizó el documental a los 85 años, el 10 de julio pasado cumplió 90. / COLECTIVO RUCS

Marina Pérez protagonizó el documental a los 85 años, el 10 de julio pasado cumplió 90. / COLECTIVO RUCS

Es llamativo que uno de los más interesantes largometrajes documentales canarios de los últimos años, “Marina”; dirigido por Haliam Pérez (La Habana, 1982), estrenado en marzo de 2015, haya tenido tan escaso eco en la prensa local. Lo corrobora el propio cineasta, residente en Gran Canaria desde 1997. “Marina” se estrenó en la sección de Canarias del festival de Las Palmas y hasta hoy ha pasado por unas quince citas, entre ellas la Muestra de Cine Independiente Cubano de Barcelona, Muestra de Cine Iberoamericano de Nicaragua, Filmar en América Latina (Suiza), el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana y la Cineteca Madrid, donde se proyectó hace tres semanas. Sigue leyendo

Rodar la lucha del pueblo waorani por sus derechos en el Amazonas


El documental “Waoranis: guardianas de la Amazonía“, actualmente en fase de iniciar la edición, explora la lucha de la nacionalidad indígena waorani por recuperar sus derechos sobre la selva del Amazonas. El español Manuel Cardenal y la ecuatoriana Luisana Carcelén lo dirigen. Pasaron tres meses y medio entrando y saliendo de la selva, en contacto con la Asociación de Mujeres Waorani (AMWAE), que son las que lideran la lucha. Este reportaje se realizó después de una entrevista con Manuel Cardenal en su casa de Las Palmas de Gran Canaria, donde pasa unas semanas antes de volver a la capital ecuatoriana de Quito.

Manuel Cardenal, en la terraza de la casa familiar en Las Palmas de Gran Canaria, el lunes pasado. / LUIS ROCA ARENCIBIA

Manuel Cardenal, en la terraza de la casa familiar en Las Palmas de Gran Canaria, el lunes pasado. / LUIS ROCA ARENCIBIA

Lo primero que hizo Manuel Cardenal (Las Palmas de Gran Canaria, 1977) al llegar a su ciudad natal después de tres meses y medio en el Amazonas ecuatoriano filmando su documental sobre la comunidad indígena waorani, actualmente a punto de iniciar la fase de montaje, fue darse un baño en la playa de Las Canteras. Durante esos días en el mayor pulmón del planeta, con una superficie de 5.500 millones de kilómetros cuadrados, Cardenal entraba en la selva por las ciudades de Shell, Coca o Puyo en bloques de “ocho, seis o cuatro días, dependiendo de la distancia, la complejidad para llegar al lugar y las fuerzas que tuviéramos, la mayoría de las veces solo con mi socia y codirectora, Luisana Carcelén, aunque cuando había que registrar sonido se nos sumaba la también ecuatoriana Cristina Arias, alias La pantera, gran experta en grabar en condiciones al límite”. Sigue leyendo

Arantxa Aguirre, cineasta: “No descansaré hasta hacer mi documental sobre Galdós”


Que la cineasta y galdosiana Arantxa Aguirre anuncie su decisión de abordar una película documental sobre Benito Pérez Galdós con el horizonte puesto en 2020, cuando se cumpla el 120 aniversario de su fallecimiento, es una gran noticia. “Es hora de que España reconozca a Galdós su talla de gigante” y “Buñuel sacó de Galdós su frase “soy ateo gracias a Dios” son otros dos de los titulares destacados de esta entrevista que hicimos a medio camino entre Las Palmas y Madrid.

Arantxa Aguirre ha trabajado en el equipo de dirección de cineastas como Mario Camus, Pedro Almodóvar, Carlos Saura, Basilio Martín Patino y Luis García Berlanga. Ha publicado los libros “Buñuel, lector de Galdós” (Premio de Investigación Pérez Galdós, 2003) y “34 actores hablan de su oficio” (Ed. Cátedra, 2008), secuela de su largometraje “Hécuba. Un sueño de pasión”, nominado al Premio Goya al Mejor Documental en 2007. Tras aquella película, ha dirigido documentales como “Un ballet para el siglo XXI” (2008), “Béjart Ballet Lausanne au Palais Garnier” (2011), “An American Swan in Paris” (2011) y “Nuria Espert. Una mujer de teatro” (2012). “El esfuerzo y el ánimo” (2009) obtuvo varios premios internacionales y se estrenó en salas comerciales en Francia, Suiza y Japón. Sus últimos trabajos son los documentales “Una rosa para Soler” (2014) y “Dancing Beethoven”, de inminente estreno. Además, en diciembre grabará el espectáculo que la Béjart Ballet Lausanne, dirigida por Gil Roman, ofrecerá en Lausanne por el centenario de la cantante francesa Edith Piaf, con coreografías creadas por Maurice Béjart. La entrevista que sigue a continuación fue publicada en La Provincia. Sigue leyendo