Recuperar, divulgar, salvar (2): “La Memoria Encendida”, recuperación de materiales históricos del sector energético en Canarias


(Al final se ofrece un índice de las imágenes que acompañan este texto)

Quizás sea más oportuno que nunca publicar esta entrada esta semana que hemos sabido que el nuevo ministro del ramo es canario, el teldense nacido en Las Palmas de Gran Canaria José Manuel Soria López. La energía, delicada y de enorme potencial en lo experimental en Canarias, será por segunda vez dirigida por un paisano desde el Gobierno de España. El primero fue el aruquense Luis Carlos Croissier Batista. Soria López es, ahora sí, el primer canario que asume otra de las carteras esenciales para las islas, Turismo. Enhorabuena y suerte.

El segundo de los dos proyectos de recuperación de materiales históricos que he dirigido en los últimos 6 años es “La Memoria Encedida”, proyecto de recuperación de materiales históricos de la eléctrica Endesa en Canarias, en cuya dirección de Comunicación trabajo desde 1998. Para abordar “La Memoria Encedida” fue decisiva la experiencia de haber dirigido entre 2005 y 2007 “Salvar la Memoria: 50 años de Tirma y Moby Dick”, sobre dos de los rodajes más importantes de la historia de Canarias. Si la razón fundamental para la segunda era conocer en primera persona datos veraces sobre ambos rodajes cuando todavía podía haber supervivientes de los mismos (nos encontrábamos necesariamente con un rango de participantes de 65 años hacía arriba y muchos fallecieron durante el proyecto), en el caso de «La Memoria Encendida» se combinaba la necesidad de conocer en primera persona el máximo de detalles sobre la empresa para la cual llevaba trabajando 12 años con dos factores que tienen gran importancia en el trabajo de cualquier dirección de Comunicación: en lo externo, proporcionar informaciones de gran atractivo a medios de comunicación, en este caso relacionadas con imágenes que al contar la historia de la empresa de forma inevitable contarán también la historia de Canarias, estratégicamente decisivo si además tenemos en cuenta la presencia de nuevos actores en el sistema eléctrico incorporados recientemente que rompían el monopolio histórico de facto de Unelco/Endesa. Y en lo interno, promover entre los empleados una actividad que les iba a generar cohesión en tiempos de fuertes –e inciertos- cambios accionariales, factor de importancia decisiva adicional en un territorio fragmentado y alejado como Canarias, con todo lo que eso conlleva.

“La Memoria Encendida” se fraguó en verano de 2010 y aún sigue en marcha para aquellos empleados que quieran aportar materiales. Su sombra es alargada. Pronto informaremos de una relevante noticia sobre nuevos hallazgos.

En ambos casos, el origen del problema también era el mismo: quienes debían llevar a cabo estos trabajos no estaban sensibilizados, por lo tanto tampoco cualificados. Y no se ejercía sobre ellos la debida función de control. ¿Cuántas miles de veces veces nos habrá sucedido lo mismo? ¿Cuántas veces la historia se ha escrito sobre supuestos infundados? En el caso de Canarias, ¿por qué la canaria Unelco dejó sin atender su departamento de Fondo Histórico que sí se conservó en filiales de Endesa en Cataluña, Andalucía, Aragón y Baleares? ¿Por qué se puso a dirigir la Filmoteca Canaria sus primeros doce años a alguien sin estudios ni trayectoria profesional? ¿Quiénes, con nombre y apellidos, han sido en ambos casos los responsables?

“La Memoria Encendida” aún sigue en marcha para aquellos empleados que quieran aportar materiales. Algún día transcribiré el artículo de dos dobles páginas publicado en el número de noviembre la revista interna -con difusión a 25.000 empleados de España y Latinoamérica- Actualidad Endesa que incluye los testimonios de más de veinte jubilados de la empresa y una selección de fotografías. Además, el proyecto ha sido tomado como modelo para una iniciativa puesta en marcha este mes de diciembre por compañeros de comunicación de Baleares. Su sombra es alargada. Estos últimos meses he estado trabajando en una aplicación del mismo para expositores, con la idea de trasladarlos a los principales centros de trabajo de Canarias. Espero que pronto pueda informar de una muy relevante noticia referida a nuevos hallazgos en el marco del mismo.

Detalles del proyecto

Un total de 2.297 materiales es el balance de documentos recibidos por el proyecto durante los tres meses que estuvo abierto el plazo de recepción de materiales, del 20 de octubre de 2010 al 20 de enero de 2011. Participaron un total de 70 empleados de Endesa en Canarias, unos a título particular y otros en nombre de su departamento. De éstas, 44 trabajan en Gran Canaria; 9 de Tenerife; 5 de La Palma; 5 de Fuerteventura y 4 de La Gomera; y 3 de Lanzarote. Por la isla de origen de los materiales, se recibieron 1.395 de Gran Canaria; 455 de La Palma; 96 de Tenerife; 64 de Lanzarote; 34 de Fuerteventura; y 8 de La Gomera. En cuanto a la tipología de materiales, la amplia mayoría (1.804) son fotografías. Los documentos de papel recuperados son 184; 54 los elementos de patrimonio tecnológico y 11 las películas o vídeos.

Todos los materiales recibidos son de gran valor, pero de forma especial destaca la fotografía más antigua. Es de la central hidroeléctrica palmera El Electrón, la primera central de Canarias, que data de 1893. También destaca la primera memoria de la compañía palmera Riegos y Fuerzas de La Palma (Rifu), de 1949; y la copia simple de la modificación de contrato de arrendamiento del servicio del alumbrado eléctrico de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, fechada el 24 de enero de 1900; y planos de 1929 de la central de Guanarteme de la Compañía Insular Colonial de Electricidad y Riegos (Cicer) de Las Palmas de Gran Canaria y la Fábrica de Gas de Santa Cruz de Tenerife de 1962; y reglamentos laborales de Unión Eléctrica de Canarias de los años 1930 y 1939; y Estatutos de la misma empresa de 1953 y su Reglamento de Régimen Interior de 1962. Entre los títulos de acciones, el más antiguo recuperado es de la Compañía Eléctrica Industrial de Tenerife (Ceit), de 1927.

«La Memoria Encendida» también recibió la donación de escaneados de una serie de fotografías únicas –el soporte original es placa sobre cristal- sobre la construcción de la central de Guanarteme por la Cicer a finales de los años 20 en Las Palmas de Gran Canaria. Entonces esta zona pertenecía al municipio de San Lorenzo. Asimismo, el proyecto recuperó la colección completa de revistas editadas en la década de los 70 del siglo pasado por el departamento de Dirección Social y Relaciones Públicas de Unelco, con información amplia sobre el papel y objetivos de la empresa en esa década. También salió a la luz pública el museo privado con equipos, máquinas y herramientas de gran antigüedad y valor que guarda en su casa el que fuera capataz de Unelco de la zona norte de Gran Canaria, Manuel Medina. Finalmente, se admitió para asegurar su conservación materiales que aunque no cumplían algunas de las condiciones del proyecto se consideraron de especial interés. Entre ellos, las valiosas maquetas realizadas por el tinerfeño Gregorio González, y la impresión sobre papel de un sello de Riegos y Fuerzas de La Palma.

«La Memoria Encendida» estaba dirigida a empleados -en activo, prejubilados y jubilados, ex empleados- y sus descendientes. Estos fueron los participantes, personas y departamentos, por orden alfabético: Juana Teresa Abellá Socorro; José Luis Araña Matos; Blas Artiles Toledo; Bartolomé Bonilla Santana; Beatriz Borges Fajardo; María Victoria Cabello Duchement; Andrés Manuel Cabrera Cabrera; José Alberto Campos Barreto; Fernando Capote Lavers; Luis Carrasco Araña; Pablo Casado Reboiro; Juan Ramón Cerdeña Rodríguez; Luis Cobiella Cuevas; José Manuel de la Cruz Arquero; Cristo del Castillo Melián; Francisco Juan Déniz Macías; José Ramón Déniz Ortega; Eduardo Díaz García; Juan Salvador Díaz Melián; José Manuel García Muñoz; Maria Del Carmen García Rodríguez; Carlos Escuela González; Gregorio González Hernández; José Gonzalo Marrero; Blas Hernández Carrillo; Lorenzo Hernández Mateo; Rafael Hernández Romero; Germán López Molina; Francisco Rubén López Pérez; Agustín López Rodríguez; Rogelio López Rodríguez; Salvador Marrero Marrero; David Martín Lemes; David Martín Santana; Anastasio Medina Conrado; Manuel Medina Marrero; Juan Melián Cabrera; Armado Melián Martínez; José Antonio Melián Reyes; Alonso Méndez Santana; Ignacio Ángel Ortega Ramírez; Juan Manuel Perdomo Ojeda; Inocencio Pérez Cejas; Juan Francisco Pérez Moreno; Mateo Gabriel Pérez Reina; Antonio Piñero Herrera; José María Plans Gómez ; José Luis Pulido Santana; Carlos Francisco Reguera Bonilla; Jesús Javier Rivero Santana; Luis Roca Arencibia; Fátima Rodríguez Afonso; Delfín Rodríguez Albornoz; Carlos Rodríguez Díaz; José Antonio Rodríguez Domínguez; José Manuel Rodríguez Jiménez; Ramón Rodríguez Mesa; Lidia Rodríguez Rodríguez; Ramón Rodríguez Tomás; Fermín Romero Bañolas; Manuel Sánchez Díaz; Javier Sánchez Paz; Carmelo Lorenzo Sánchez Sánchez; María Del Carmen Santana Ramírez; Adolfo Santana Santiago; Laureano Sosa Rodríguez; Lidia Fabiola Suárez Barrios; Manuel Suárez Bautista; Jesús Triana Pérez; Luis Varela Collazo; departamento de Gestión de la Medida Las Palmas de Gran Canaria; departamento de Nuevos Suministros de Fuerteventura; departamento de Servicios Generales; dirección provincial Santa Cruz de Tenerife.

Además de por los canales habituales de comunicación interna, el proyecto se promocionó con soportes físicos realizados ex profeso en todos los centros de trabajo. El trabajo de elaboración de la imagen del proyecto lo llevé a cabo codo con codo con la empresa canaria Daute. No sólo se utilizaron los carteles y expositores de pie habituales en este tipo de iniciativas. También se innovó con unos carteles colgantes que representaban la arqueta que simbolizó el proyecto y con el uso de postales electrónicas como medio de difusión por primera vez en Canarias. «La Memoria Encendida» ha tenido una importante repercusión en medios de comunicación, tanto en medios de prensa en papel e Internet, radios y televisiones. Desde aquí quiero agradecer el apoyo de las direcciones de Comunicación territorial y corporativa de Endesa, la dirección general de Endesa en Canarias, representantes sindicales, jefaturas de centrales, asociaciones de jubilados y delegados de Endesa en las islas.

Documental recuperado

A punto de finalizar el plazo de admisión de materiales, llegaron a mi mesa en la cuarta planta del edificio Woermann de Las Palmas de Gran Canaria dos latas de películas de procedencia y contenido desconocidos que incluían dos bobinas de distinta duración. Inicié entonces una colaboración con Filmoteca Canaria. La digitalización de los filmes desveló su contenido: un documental entre propagandístico y promocional sobre la electrificación de Canarias de 1976. La película, en soporte de celuloide de 16 milímetros y 20 minutos de duración, se titula “Las islas de la luz” y los especialistas creen que puede formar parte de una serie producida por el Instituto Nacional de Industria (INI) sobre el desarrollo de la electrificación en España, cuyo nombre genérico era “Los caminos del INI”. Con asesoría de Gustavo Brandstetter, dirigido por Juan Cobos y fotografía de Ramón Sempere la película muestra, tras una introducción genérica sobre el archipiélago y la pujanza de la industria turística, imágenes de la electrificación en las siete islas. Helicópteros depositando material en montañas de difícil acceso, el montaje de nuevos apoyos de alta tensión en la cresta de barrancos e imágenes de la instalación del primer cable submarino de la historia de Canarias, entre Lanzarote y Fuerteventura, son algunos de los documentos visuales que incluye el filme.

La colaboración de Filmoteca Canaria se ha extendido a la obtención de datos sobre el filme fuera de las islas. Así, Filmoteca Española, por su parte, tenía referencia de la película en sus archivos, aunque no conserva una copia. Esta entidad estatal había recibido el fondo documental de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI, heredera del INI) en 2000. Sus responsables piensan que entre los negativos de películas de cine realizadas por el INI en su poder puede estar el original de este filme ahora recuperado.

Final

Con la presentación del proyecto el 28 de junio de 2011 en la sede de la Obra Social de La Caja de Canarias (Cicca) de Las Palmas de Gran Canaria bajó el telón el proyecto. Al menos oficialmente. Anteriormente, había sido presentado por primera vez en el Palacio Salazar de Santa Cruz de La Palma, el 8 de junio. Quise que fuera esta isla por ser la primera de Canarias en recibir suministro eléctrico. También lo presentamos en la sede de la Obra Social de Cajacanarias de Santa Cruz de Tenerife, el 23 de junio. Estos actos se iniciaban siempre con la proyección de un vídeo recopilatorio del proyecto corealizado por El Viaje Producciones y concluían con la entrega de un diploma conmemorativo, el vídeo y otros regalos a las personas que aportaron materiales.

Quedé satisfecho con el vídeo conmemorativo, que se llevó a cabo con un presupuesto muy limitado. Entregué a José Ángel Alayón (El Viaje Producciones) una selección de 300 fotografías que había mejorado personalmente en la oficina con el Photoshop, unos textos para intertítulos, y el documental de 1976 recuperado. Él tuvo una propuesta muy acertada: añadirle en el montaje a cada una el sonido que esa imagen congelada y muda podría tener. Las fotos cobraron vida. El trabajo, de 15 minutos de duración, se puso después de verano a disposición de todos los empleados de Endesa en Canarias para su descarga. También, un resumen en 5 minutos del mismo editado por la productora madrileña Vivocom, se sigue distribuyendo en las 55 pantallas de televisión de Canal Endesa de España. Además de en Canarias, pudo verse en instalaciones de A Coruña, León, Ceuta, todas las provincias andaluzas, catalanas y aragonesas, Andorra y las islas baleares de Mallorca, Menorca e Ibiza. Otra versión de 6 minutos se proyectó en la Jornada Estratégica de Endesa en Canarias celebrada el 28 de noviembre en el Cicca. La proyección fue aplaudida por los más de 300 empleados presentes. Finalmente, el expositor principal rotará hasta julio de 2012 por los principales centros de trabajo y centrales de producción de Canarias.

Como se dice en los créditos del trabajo audiovisual, el propósito de «La Memoria Encendida» es que el proyecto sirva de inspiración para nuevas iniciativas a partir de ahora. Así está siendo.

Índice de imágenes:

1. 1927. Construcción de la central eléctrica de la CICER situada en el barrio de Guanarteme de Las Palmasde Gran Canaria. Entonces pertenecía al municipio de San Lorenzo. Fondo fotográfico Teodoro Maisch / Museo Canario. Imagen aportada por José Gonzalo.

2. Mientras las islas orientales recibían el suministro a cuentagotas por su falta de recursos naturales durante las primeras décadas del siglo XX, la frondosidad de las occidentales les permitía lograrlo gracias a pequeños ingenios hidroeléctricos. Interior de la central de Icod de Los Vinos (Tenerife). 1919 ca. Imagen aportada por Jesús Triana.

3. Construcción de la central eléctrica de El Palmar, en San Sebastián de La Gomera. Principio de la década de los 70. Imagen aportada por Carlos Escuela.

4. Cartel del proyecto.

5. La mayoría de los trabajadores del sector en Lanzarote en los años 70 habían sido antes marineros. La central de Punta Grande, en Arrecife, convivió durante esa década con la central flotante Nuestra Señora de la Luz, un antiguo barco de guerraalemán que ya había permanecido en el puerto de Santa Cruz deTenerife entre 1962 y 1969. Trabajadores en la central de Punta Grande. 1974 ca. Imagen aportada por Carlos Reguera.

6. Antonio Perdomo (en la foto) trabajaba en la central municipal de Puerto del Rosario (Fuerteventura). También vivía en ella, que disponía de dos habitaciones, cocina, baño y un molino de gofio. Pequeños grupos de producción al sur y norte de la isla suministraban energía eléctrica a otras localidades de la isla. Imagen de 1966 aportada por Carmelo Sánchez.

7. Varios fotogramas del documental «Las islas de la luz». Recuperado por la aportación de José Luis Pulido.

8. En la isla de La Palma había suministro eléctrico en la isla las 24 horas desde la adquisición de cuatro nuevos motores en la central de Bajamar de la capital en 1949, aunque en el oeste dos ingenios hidráulicos estaban desde los años veinte. La central hidroeléctrica de El Mulato, en el municipio de San Andrés y Sauces, fue puesta en marcha en 1955. Imagen de la construcción de El Mulato. 1954 ca. Imagen aportada por Carlos Rodríguez.

9. Postal electrónica que se envió a todos los empleados de Endesa en Canarias con el diseño del DVD oficial del proyecto, de 15 minutos de duración, para el visionado del mismo en streaming.

10 y 11. La idea de la arqueta sobre el asfalto (10) me inspiró el elemento principal del diseño del proyecto: la arqueta dorada con algunos de los logotipos que marcan el desarrollo del sector en las islas (11).

«Seis puntos sobre Emma», Aldeguer, Echegui, Pérez Toledo; Polanski, «Carnage»; Fassbender; sexo y cine negro; «Fuga de cerebros 2», cheeseburgers vs. donettes; «Puss in Boots»


Seis puntos sobre Emma es una película muy pequeña con un corazón muy grande. Llamo películas pequeñas a las que se hacen al límite de lo posible desde el punto de vista de su presupuesto sin ceder ante el compromiso con unos estándares básicos de calidad técnica y artística que agradece -y aprecia- el espectador. Tienen un enorme peligro: son como un corredor por un camino de barro en una noche lluviosa al borde de un precipicio. Pero en su primer largometraje Roberto Pérez Toledo es un heroico corredor de ultra trail que logra no despeñarse.

Seis puntos sobre Emma es una película muy pequeña con un corazón muy grande. Un dios salvaje un gran filme pequeño con un cerebro grande. Fuga de cerebros 2 sustituye la obsesión  por la cheeseburger por el donette (en la jerga, el sexo femenino por el ano). Los chicos se están haciendo mayores y empiezan a mirar hacia atrás sin ira.

Merece, pues, por talento, estar en las nominaciones de los Premios Goya este año, cuyo plazo para las votaciones arranca mañana jueves, 15 de diciembre. En apenas una hora. La comunicación de los finalistas será el 10 de enero. Por el alto nivel interpretativo de sus personajes principales y de -casi todos- sus secundarios (mención especial para Verónica Echegui –Emma- y Nacho Aldeguer –Ricky-) y, especialmente, por la complejidad psicológica de la historia, que no da nada por definitivo ni después del plano final. Como todo el cine de Rober, y según expresión que él mismo reivindica, Seis puntos sobre Emma también recuerda a “esas cursis dedicatorias que se escriben en las carpetas del instituto”. Navega entre el sentimentalismo y la verdad. Ganan la sensibilidad y la honestidad. Enhorabuena a todo el equipo por demostrar que productos profesionales y de calidad pueden hacerse también desde Canarias. Es por eso también que escribo, que estamos trabajando.

Otro film pequeño, aunque inconmensurablemente grande al lado del producido por La Mirada, es Un dios salvaje (Carnage, 2011), lo último del director de Repulsión (Repulsion, Roman Polanski, 1965), película que ha adquirido el status de clásico a sus 46 años y felizmente restaurada en fechas recientes para su pase en salas comerciales. Resulta insultante comparar los 25 millones de euros de presupuesto de Carnage con los de Seis puntos sobre Emma, que a duras penas ronda el 5% de esta cantidad. Podría decirse entonces que Un dios salvaje es un gran filme pequeño con un cerebro grande. Excepto dos secuencias muy sencillas en un parque -que abren y cierran el filme-, todo se desarrolla en esta coproducción -con una empresa española como uno de los socios, Versátil Cinema– en un decorado parisino transformado en pisito neoyorkino con vistas a Manhattan. Poderosas interpretaciones (mi favorito es el matrimonio Nowan formado por Christopher Waltz -Alan- y Kate Winslet -Nancy-, aunque tanto Jodie Foster –Penelope Longstreet- como John C. Reilly –Michael Longstreet- están igualmente a gran nivel) y, al final, una reflexión sobre lo absurdo de los ideales en las vidas opulentas al ocaso que tanto recuerdan a las tribulaciones de los personajes en los mismos estándares que retrata Woody Allen. Ideales especialmente al ocaso cuando se construyen en una sociedad que por superior en lo económico también se cree por encima en lo moral.

2011 ha sido el año del alemán Michael Fassbender. En cartel con la decepcionante Un método peligroso (A Dangerous Method, David Cronenberg) -acartonada y aburrida película de los noventa a la que le faltan más sesiones de spanking en el metraje y no sólo las dos que se intuyen en el trailer, vaya estafa- y la bonita, aunque algo larga y de ritmo plano, Jane Eyre, melodramón romántico también protagonizado por la Alicia de Tim Burton (Mia Wasikowska), filme este –Alicia en el País de las Maravillas (Alice in Wonderland, 2010)- que motivó un inusual comentario editorial nada menos que del diario El País donde lamentaba la supuesta deriva de su director como si de un asunto de interés general se tratara (a mí esa Alicia me encantó). Fassbender, actor nacido en Heidelberg tiene al menos otro filme pendiente, y este gustará especialmente a cinéfilos: Shame (2011), opera prima del publicista Steve McQueen que gustó más en Venecia que en San Sebastián y  donde interpreta a un neoyorkino treintañero adicto al sexo traumatizado por una relación incestuosa con su hermana.

Mucho sexo en ¿Ángel o diablo?, Shame, Un método peligroso, La última seducción y Fuga de Cerebros 2. ¿Menos que en El gato con botas?

Mucho sexo -aunque inducido, que es como debía ser obligatoriamente en el cine comercial casi hasta anteayer- hay en Ángel o diablo (Fallen Angel, Otto Preminger, 1945) donde el desesperado Dana Andrews (el publicista Eric Stanton) resuelve el crimen de su enamorada Linda Darnell (la camarera Stella) como única salida para no verse él mismo en la sombra. Filme de cine negro en blanco y negro –como debe ser-, de enorme fotografía y gran guión. Más sexo, aquí ya también explícito, ofrece la espléndida La última seducción (The Last Seduction, John Dahl, 1994), protagonizada por una inolvidable Linda Fiorentino en el papel de Bridget Gregory. Película de cine neonoir -diría un recursi- que responde sin margen para el malentendido a la pregunta: ¿qué es una femme fatale? Si te lo preguntan, ponles la película. Sigue la vida… Sexo con travesti y travestido de humor descerebrado, gamberro, soez, grueso, grosero, escatológico, inmaduro, infantil, casposo, juvenil, reprimido, hilarante, estúpido, desconchabante, insultante, explosivo es lo que ofrece Fuga de cerebros 2 (Carlos Therón, 2011), que da lo mismo que ya daba mejor el primer filme de la saga. La Universidad de Oxford se cambia aquí por la de Harvard, Mario Casas por Adrián Lastra, Amaia Salamanca por Patricia Montero y la obsesión febril por la cheeseburger por el recurso más a mano del donette (traduciendo la jerga, el sexo femenino por el ano). Los chicos se están haciendo mayores y empiezan a mirar hacia atrás sin ira. Canco Rodríguez (El Cabra) y Alberto Amarilla (Chuli) vuelven a destacar en el elenco. Sus personajes son los mejores de la saga.

No hay apenas sexo en El gato con botas (Puss in Boots, Chris Milles, 2011) divertidísima película de animación para niños que se pasa igual que como se olvida, en un suspiro. ¿O sí lo hay? El espectador lo pasa bien, pero no menos que, se adivina, debieron pasarlo Antonio Banderas y Salma Hayek para ponerles las voces a los intrépidos protagonistas, él oportunamente andaluz, ella oportunamente mejicana. Entre ambos, un huevo frito por su ambición. La sola presencia de ambos en el reparto de voces haciendo de dulces mininos es una invitación al público adulto para que dejen volar su imaginación más allá de donde les alcanza a los niños.

Se desaprobó el reglamento (de la ley Sinde)


Considerando las muchas opiniones que expresan hasta gozo por la no aprobación (la desaprobación) el viernes 2 de diciembre del reglamento de la llamada ley Sinde (ley antidescargas ilegales, antipiratería son nombres más adecuados) por parte de tuiteros de referencia (perdonen que no me levante -que se le ocurriría a Groucho Marx para su lápida– y opine solemnemente que tener 100.000 seguidores en Twitter es algo bien distinto a ser el Mesías de cien mil almas ni el empresario de otros tantos trabajadores, tampoco tener en Twitter 100.000 seguidores es ser un grupo musical y haber vendido o que te hayan pirateado cien mil discos).

Que la industria cultural nacional no se haya adaptado a una tecnología que rompe con desgarro las fronteras no es razón para no tenerla en cuenta. ¿El sector que impone tan rápido cambio vela por el Bien Supremo de la Humanidad o tiene también sus interesillos llamémosles, llanamente humanos?

Respetando que efectivamente hay –seguro- opciones más efectivas y brillantes (otra cosa sería la puesta en práctica de las mismas y la premisa irrenunciable que eso corresponde hacerlo a los Gobiernos, buenos o malos, hasta que cambiemos el sistema de gobernarnos, igual que los libios o de forma distinta a ellos), permítanseme estas líneas para volver a reivindicar sin acritud ni ambages el desarrollo de la dichosa ley por parte del Gobierno entrante y refrendarme en el calificativo que un muy prestigioso cineasta, Fernando Trueba –Mejor Película de Animación de la Academia del Cine Europeo 2011, ¿cuántos amigos en Facebook, cuántos seguidores en Twitter?-, ha dedicado al saliente: “cobardes impresentables”.

Perdonen que no me levante y opine que tener 100.000 seguidores en Twitter es algo bien distinto a ser el Mesías de cien mil almas. Permítaseme volver a reivindicar el desarrollo de la ley y refrendarme en el calificativo que un cineasta ha dedicado al gobierno saliente: “cobardes impresentables”.

El próximo viernes 16 hay una última oportunidad de aprobar in extremis el reglamento. Si no fuera así, como apuntan que va a suceder voces cualificadas, la papa caliente, es decir la PC, se la deja el PSOE al PP llegante. Sería una prueba más de la debacle moral y, fundamentalmente, organizacional del partido de los 100 años de honradez –“y cuarenta de vacaciones” que repetiría con sofoco mi abuelo comunista en la década de los ochenta del siglo pasado, la última de su vida-. Quizás, como muchos apuran, se trata para todos las fuerzas políticas de izquierda de aprovechar la debacle como oportunidad para refundarse, aunque para ello haya que pasar por el penoso trance de renunciar a privilegios, vicios adquiridos, prebendas. Superar traumas. A quitarse los muchos enquistes morales e intelectuales de encima. A pensar, siquiera, en asumir con inteligencia la necesidad de que quizás haya que adoptar entre tantas alguna política tradicionalmente ligada al corpus incorrupto de la derecha. ¿No hace la derecha lo mismo pero en sentido contrario? Hacerlo es, a mi juicio, la salida para no quedarnos en manos del capitalismo trasnacional. Del mundo gobernado por las empresas. En esa dirección sopla el viento sobre la Tierra.

Recapitulando, sí al cambio de modelo, sí consensuando los tiempos y plazos. Y sí con una ley (y un reglamento) que le diga a la ciudadanía que por encima de la tecnología existe un derecho establecido sobre un compromiso social que para anularlo primero procede cambiarlo.

Abrí este blog escribiendo que la mera formulación de la ley era una victoria del hombre sobre la jungla, poner puntos sobre las íes, y que ya solo por eso merecía la pena. A sabiendas de que la jungla en relación a los contenidos audiovisuales muchos consumidores la entienden como el paraíso para ellos por la siguiente mera certeza insuperable: “Me sale gratis”. Entiendo –quizás me equivoque- que ese no puede ser el razonamiento que hace avanzar las sociedades. No ha sido el razonamiento que me haya hecho avanzar ni a mí mismo ni a todas las personas que conozco a mi alrededor, sin excepción. Tampoco a los propietarios de las webs de descarga ni las operadoras. Nadie que aplaude las descargas gratuitas aplaudiría que le robaran el producto de su trabajo, sea presidente de una corporación, frutero, deportista, panadero, actriz o portero de discoteca. Por eso la ley, al margen de su aplicación más o menos exitosa (sobre eso hay teorías que seguirán siendo solo eso hasta que se ponga en marcha), separa con voz alta lo que está bien de lo que está mal en base a nuestra tradición y ordenamiento jurídicos. En base al modelo existente. Hay que recordar que hasta los debates iniciales que la propiciaron, la piratería no sólo se practicaba con fruición y descaro, sino además estaba socialmente muy bien vista. En el país de los pícaros, en el país de la crisis, el pirata era el machito, el espabilao, el líder de la manada. Ya no es así.

Refundar las fuerzas políticas de izquierda, renunciar a privilegios, vicios adquiridos, prebendas, quitarse enquistes morales e intelectuales de encima es la salida para no quedarnos en manos de un mundo gobernado por las empresas.

Que la industria cultural (nacional) no se haya adaptado a la velocidad del rayo a una tecnología extranjera que rompe con desgarro las fronteras no es razón para no tenerla en cuenta; podemos pensar lo mismo de los gobiernos nacionales, diputaciones, cabildos o ayuntamientos. Son lentos como tortugas respecto a la realidad. También los tribunales van con insoportable retraso respecto al avance social; lo vemos día a día y ahí los tenemos y respetamos. Nos aguantamos. ¿Es necesariamente la capacidad tecnológica lo que debe ordenar el modus vivendi? ¿Es imprescindible que ese modus desarrollandi cambie al ritmo que la capacidad tecnológica ordena, es decir, de hoy para ayer en los tiempos que corren? ¿El sector que impone tan rápido cambio vela por el Bien Supremo de la Humanidad o tiene también sus interesillos llamémosles, meramente humanos?

A pesar de que desde el lado de los que se proclaman “representantes de los internautas” se hayan destacado los insultos provenientes del otro extremo de la fuerza no es menos cierto que el territorio Internet si es rey de algo, también lo es del insulto, el exabrupto, muchas veces feroz, anónimo, cobarde.

No me siento capaz de responder a todo, pero sí de olfatear algunas respuestas. Para mirar alrededor y ver si el efecto del cambio es de verdad beneficioso para alguien, y en tal caso, para quién. De la ley antidescargas, con y sin reglamento, pienso que es aún poco valiente (o generosa) por no penalizar al consumidor como han hecho en otros países/civilizaciones más avanzados/as que el nuestro, entre otros/as en aquel de donde viene la tecnología. El miedo a la multa, como pasa al volante, evita que descarrilen muchos coches llevándose por delante -eso es lo peor- peatones inocentes. También que el futuro pasa de forma evidente por una evolución consensuada del sector de la industria cultural, como piden algunos tuiteros con muchos seguidores, pero no necesariamente al ritmo que éstos piden. Porque los actores del modelo existente no están obligados a ser tan inteligentes ni ágiles como popes e internautas; ellos no son nada más -y nada menos- que los dueños de los resultados que hacen existir y moverse al modelo. Así que el ritmo debe ser también consensuado. Con plazos necesariamente, pero plazos consensuados. Por otro lado, no creo que sea hilar fino demonizar a todo un sector por los cables de Wikileaks que hablaban de presiones de multinacionales USA sobre los legisladores españoles. Pertenezco al sector y no soy multinacional. Esas presiones las entiendo, pero no son parte de mi mundo. No me creo que González-Sinde sea la Johnny Terrori del capitalismo multinacional.

Hay que recordar que hasta los debates iniciales la piratería se practicaba con fruición y descaro. En el país de los pícaros, en el país de la crisis, el pirata era el machito, el espabilao, el líder de la manada. Ya no es así.

«Nosotros intentamos luchar contra la piratería con un nuevo modelo de negocio y no con una ley. Nuestro modelo intenta ser mucho más sencillo que piratear un libro y a un precio asequible. Si a un usuario se lo pones fácil va acudir a plataformas legales». Las palabras de Aitor Grandes, responsable de 24symbols, plataforma para leer libros digitales en Internet, en el especial de El País a propósito del tema, son de las más sensatas que he oído, aunque hay que aclarar que no estamos ante ningún editor de libros en papel, a alguien con currículo reconocido en la materia. Insultos y descalificaciones haberlos, hahabídolos desde ambas partes. A pesar de que desde el lado de los que se autoproclaman (falsedad) “representantes de los internautas” se hayan destacado los insultos provenientes del otro extremo de la fuerza (“ganapanes” y “cuatro tuiteros” se les vino a malllamar de forma despectiva) no es menos cierto que el territorio Internet si es rey de algo -que lo es de muchas cosas- también lo es del insulto, el exabrupto, muchas veces feroz, anónimo, cobarde. Si es cierto es que la palabra clave de la red es esta que ha dado pie (involuntario) a la polémica actual: compartir, no lo es menos que otra debería igualarla en importancia: respetar.

De la ley antidescargas pienso que es aún poco valiente (o generosa) por no penalizar al consumidor como han hecho en otros países/civilizaciones más avanzados/as que el nuestro. El miedo a la multa, como pasa al volante, evita que descarrilen muchos coches llevándose por delante -eso es lo peor- peatones inocentes.

Recapitulando, sí al cambio de modelo, sí consensuando los tiempos y plazos. Y sí con una ley (y un reglamento) que le diga a la ciudadanía que por encima de la tecnología ¿y acaso, intereses igualmente innombrables e igualmente transnacionales? existe un derecho establecido sobre un compromiso social que para anularlo primero procede cambiarlo. Y procede exigir cambiarlo. Pero es inadmisible decidir de forma unilateral su derogación espontánea con el argumento de que una tecnología inocente así nos lo ha impuesto.