La Declaración y el Manifiesto por la Reforma Electoral de Canarias se presentan en Tenerife y Gran Canaria el lunes 21 de mayo


El 15 de febrero de 2012 publiqué una entrada titulada Historia de una barriada. Era un relato en forma de parábola que pretendía dar a conocer –sorteando los odiosos tecnicismos- las deficiencias de un sistema electoral, el de Canarias, cuya reforma es la más importante de cuántas puedan acometerse en las islas, si llega a acometerse alguna. Debo recordar aquí que en cada una de las elecciones al parlamento de Canarias hay decenas de miles de votos que se tiran a la basura -literalmente, no se tienen en cuenta- solo por el hecho de que los electores viven en las islas más pobladas; que un 83% de la población tiene la misma representación que el 17% restante; que los mínimos necesarios para acceder al parlamento son, con insultante diferencia, los más altos de España y países de nuestro entorno; que el número par de parlamentarios dificulta de forma adicional la formación de mayorías absolutas; que las minireformas que en este tiempo se han realizado sobre el texto original de 1982 han sido para hacer aún más restrictivo y desproporcional el sistema. Como si los canarios debiéramos conformarnos con aparecer como los más tontos -o expresándolo de forma más precisa: los últimos- ante la comunidad internacional. Sigue leyendo