Diálogos cinéfagos / “Maus. Relato de un superviviente” (Art Spiegelman, 1980-1991) o cómo vencer al mal con democracia


Richieu, el hermano mayor de Art Spiegelman, asesinado siendo un niño por los nazis en uno de los guetos judíos de Polonia / RESERVOIR BOOKS

– Apúntatelo: “Maus. Relato de un superviviente”, de Art Spiegelman. No hay cómic más angustioso, ni forma en que se haya contado el Holocausto más desoladora.

– ¿Y qué necesidad hay de pasar angustia?

– No solo es entender lo que no puede repetirse, también es sentirlo en tu propio organismo. El Holocausto es la máxima expresión de la maldad de la historia. Una de las virtudes del cómic de Spiegelman es que te hace reflexionar sobre cómo puede ser la vida de un ser humano que ha sobrevivido a aquello. Los supervivientes lo fueron por mera suerte. Ese pensamiento te descoloca, te perturba.

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Se aprobó la Ley


Un cine (español) que debe mirarle a su misma altura al español de a pie.  Sin complejos ni arrogancias. Contar historias que descubran,  no de las que ciegan los ojos deslumbrando. Contra ese cine no se puede competir. Películas que respiren verdad, autenticidad. El futuro de la exhibición se ha abierto paso en la maleza a machetazos, decapitando al más débil.  No están pensadas las gradas de los cineplex para ver El sur, Los santos inocentes o El cant del ocell”.  Ni siquera Volver. El formato de exhibición es ampuloso y sólo admite películas así. El siguiente escalón son los festivales, la televisión y, masivamente, Internet. Ni en salas ampulosas, festivales, televisiones o Internet puede no existir regulación.  Ayer se aprobó una ley que es necesaria aunque sea de forma simbólica. Aunque no funcione. El Estado no puede consentir la indefensión. Ni permitir el cinismo de imponer un modelo de negocio a un sector al que no se pertenece con el argumento de que no hay puertas en Internet. Y al que se acusa de vago y maleante. Claro que hay puertas en Internet. Y ventanas. Y enormes rendijas. Y grietas. Otra cosa es que la distribución gratuita de cine por Internet es casi todo el futuro, como ocurre con la música. Pero nadie debería defender que sea presente ni futuro quien se lucra con el copia, pega y vende de contenidos que no son suyos. Y por los que no ha pagado. El modelo lo tendrá que consensuar el sector teniendo en cuenta la mentalidad que se extiende por el nuevo escenario. Pero sabiendo que la distribución en salas comerciales del cine español en salas es cosa del pasado y que hay una lluvia de meteoritos apuntándole por si se mueve con la agilidad de un dinosaurio. Algunos con una incomprensible voracidad por destruir.