Entrevista a Sigfrid Monleón: “Descubriré a Pepe Dámaso detrás de sus máscaras”


Sigfrid Monleón, director de la película sobre Pepe Dámaso que produce Andrés Santana, habla en esta entrevista, por primera vez, del proceso creativo que está viviendo junto al pintor canario y ofrece claves para saber cómo será el documental, previsto para 2017. El trabajo fue publicado el pasado viernes en el Suplemento de Cultura de La Provincia. Estas son algunas de sus frases más destacadas: “Para el documental , pienso mucho en “Una historia del viento” (1988), de Joris Ivens. Aparte, no puedo dejar de pensar en Dámaso como un personaje herzogiano”. /  “Estoy en un documental que no quisiera acabar nunca. Quisiera estar acompañando a Pepe mucho más tiempo” / “Dámaso está ahora mismo en ese viaje que califica de último y testamentario, está dispuesto a mostrarse desnudo”.

Montaje con la entrevista como fue publicada el viernes, 5 de julio, en La Provincia.

Montaje con la entrevista como fue publicada el viernes, 5 de julio, en La Provincia.

Diplomado en dirección cinematográfica y televisiva por el Centro Sperimentale de Cinematografia de Roma, Sigfrid Monleón (Valencia,1964) ha dirigido los largometrajes de ficción “La isla del holandés” (2001), “La bicicleta” (2006) y “El cónsul de Sodoma” (2010). Además, participó en el largometraje documental colectivo “¡Hay motivo!” (2004), contra las políticas de Aznar en su segunda legislatura como presidente del gobierno, y ha dirigido los documentales “Karlitos” (2004), “El último truco / Emilio Ruiz del Río” (2009) y “Ciudadano Negrín” (2011), este último con Carlos Álvarez e Imanol Uribe. En teatro ha dirigido las obras “La rendición”, “Un cielo”, “Teatro” y “Suite nupcial”. Actualmente es profesor de dirección en la Escuela de Cine y Audiovisual de la Comunidad de Madrid (Ecam). Sigue leyendo

Confidencial: Canarias en los Premios Goya, una fotografía histórica


Los Premios Goya son los más importantes reconocimientos de cine de España. Quienes votan son miembros de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, es decir, profesionales del sector. Sea el que sea el balance del cine de Canarias en los Goya, éste señala su posición en el marco del cine español.

Dicho esto, aterrizamos en Canarias empezando por unas definiciones necesarias:

1) Cine de Canarias es aquel que es producido o coproducido por una empresa de las islas. También a aquel que haya recibido apoyo económico de las subvenciones a producción de películas del Gobierno de Canarias, se ruede dentro o fuera de las islas y cuente o no historias que se desarrollen en las islas. No es cine de Canarias el que se rueda en las islas y eventualmente cuenta historias que suceden en las islas si las empresas productoras que lo llevan a cabo no están radicadas en Canarias.

2) Cineasta canario o canaria es el o la profesional que trabaja en cualquiera de las especialidades necesarias para la producción de un filme, ya sea técnica o artística, que haya nacido en Canarias, viva donde viva, y que se reconozca como tal; también lo es quien que tengan su residencia habitual en Canarias, provenga o donde provenga.

Los resultados del cine de Canarias en los Goya son los que detallaré a continuación. Prefiero que el calificativo lo ponga cada lector. Las 14 nominaciones al cine de Canarias que se han producido en las 26 ediciones de los Premios Goya suponen un 0,59 % del total. Los filmes de Canarias han obtenido un total de 2 estatuillas en la historia de los Premios Goya. Esto supone un 0,31 % del total.

Las 14 nominaciones al cine de Canarias son un 0,59 % del total. Los filmes de Canarias han obtenido dos Goyas, un 0,31 % sobre el total.

Cambiar esta realidad -si es que los profesionales de Canarias quieren cambiarla- solo se logrará con políticas nuevas que ilusionen y den alas a los creadores, técnicos y productores desde la mayor exigencia y respeto. Es responsabilidad de los políticos dar un giro de timón a este barco que, una vez acabadas las vacas gordas, navega sin rumbo y con algunos de sus principales enemigos en sus propias bodegas.

Porque, no lo olvidemos, el desarrollo del cine (del audiovisual) depende en Europa del acierto de las políticas públicas de apoyo por parte de los Gobiernos frente al empuje de la industria multinacional. En el caso español –y canario-, también de la eficiencia de otras administraciones con relación directa en la materia (Cabildos y Ayuntamientos). Ninguna, pues, está exenta de responsabilidad. Si es que los profesionales quieren de verdad cambiar esta realidad deben empezar por exigir que al frente de los departamentos técnicos con competencias en la materia se comience por situar a personas formadas, competentes, capaces. Y, por supuesto, por no dejar de denunciar si fuera necesario, ante los medios de comunicación o un juez, cualquier abuso que pudiera producirse desde las administraciones.

Las nominaciones de los cineastas canarios nada tienen que ver con reconocimientos al cine de Canarias.

También prefiero que sea el lector quien valore los resultados de los cineastas canarios, cuyas nominaciones en prácticamente todos los casos nada tienen que ver con lo que puede denominarse “cine de Canarias”. Las nominaciones de cineastas canarios en las 26 ediciones de los Premios Goya suponen un 2,28 % del total. Los premios a cineastas canarios en los Goya suponen un 2 % del total.

1. Nominaciones al cine de Canarias

En estos 26 años, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España ha realizado un total de 2.369 nominaciones. El número de nominaciones de películas de Canarias es de 14. Las nominaciones al cine de Canarias suponen, pues, un 0,59 % del total.

Guarapo, de los Hermanos Ríos, producida por Ríos Televisión, recibió la primera nominación a un Goya de la historia del cine de Canarias. Teodoro y Santiago Ríos optaban a la Mejor Dirección Novel en la 4 edición (1990) por su primer largometraje. Mararía, de Antonio Betancor, producida por Mararía P.C. (Andrés Santana), recibió 5 nominaciones en la 13 edición (1999). Y Ciudadano Negrín, de Sigfrid Monleón, Carlos Álvarez e Imanol Uribe, igualmente producida por Andrés Santana, fue el primer largometraje documental nominado, en la 15 edición (2011). También fue esta la primera vez que un largometraje de Canarias ha estado nominada como película, no por una de sus especialidades.

Guarapo, de los Hermanos Ríos, recibió en 1990 la primera nominación a un Goya de la historia del cine de Canarias. El largo viaje de Rústico, de Rolando Díaz, fue el primer cortometraje. 2007 fue el único año que dos películas de Canarias obtuvieron nominaciones. El cine de animación ha obtenido en cortometrajes más nominaciones que la ficción o el documental.

El largo viaje de Rústico, del entonces cubano –hoy también canario-Rolando Díaz, producido por La Mirada P.C., fue el primer cortometraje -en este caso, un documental- que recibió una nominación. En la 8 edición (1994). El primer cortometraje de ficción nominado fue Esposados de Juan Carlos Fresnadillo producido por Zodiac Films, La Mirada y Papi Producciones (11 edición, 1997) y Podría ser peor el primer cortometraje de animación, de Damián Perea, Damián Perea P.C. (14 edición, 2000).

Ciudadano Negrín fue el primer largo documental nominado. El hito hasta hoy lo marcan las cinco nominaciones de Mararía en 1999.

En 2007, 21 edición, fue la primera y única vez hasta hoy que dos películas de Canarias obtuvieron nominaciones. Se trató de El viaje de Said, de Coke Riobóo, coproducida por Tembleque Producciones, y La noche de los feos,de Manuel González Mauricio, producida por Oasis Europkikara. En este caso a Mejor Cortometraje de Animación. El último minutero, de Elio Quiroga, y El intruso, de David Cánovas, son los nombres de los otros dos cortos nominados que no han sido mencionados. Sus nominaciones, respectivamente, a Mejor Corto Documental y Mejor Corto de Ficción, se produjeron en 2005 (19 edición) y 2006 (20 edición).

Las tres películas de largometraje nominadas han obtenido un total de siete nominaciones gracias a las cinco de Mararía: Mejor Guión Original (Antonio Betancor,Carlos Álvarez); Mejor Fotografía (Juan Antonio Ruíz Anchía); Mejor Música Original (Pedro Guerra, Joan Valent); Mejor Actriz Revelación (Goya Toledo) y Mejor Dirección de Arte (Félix Murcia).

2. Premios al cine de Canarias

Los premios Goya han repartido en sus 26 ediciones un total de 654 premios. Los filmes de Canarias han obtenido un total de 2 estatuillas en la historia de los Premios Goya. Esto supone un 0,31 % del total.

En 1999, el vasco Juan Antonio Ruíz Anchía obtenía el primer Goya de la historia a una película de Canarias, Mararía, de Antonio Betancor, producida por Mararía P.C. (Andrés Santana). En 2007, El viaje de Said, de Coke Riobóo, coproducida por Tembleque Producciones, obtuvo el Goya al Mejor Cortometraje de Animación.

Estos reconocimientos al cine de Canarias en los Goya vienen determinados por dos circunstancias importantes: el primero era una categoría técnica obtenida por un profesional afincado en Hollywood que nada tiene que ver con Canarias; el otro fue una coproducción que nació en Canarias y se pudo acometer gracias a la ayuda pública de Canarias, pero que fue enteramente desarrollado en Madrid por un director (Riobóo) y una empresa (Jazzy Producciones) no canarios.

Los dos Goyas al cine de Canarias vienen con atenuantes: uno fue a un vasco afincado en Hollywood y el otro a un corto enteramente desarrollado en Madrid. La no obtención del Goya por parte de Esposados fue una gran decepción y lastró la credibilidad de estos premios en las categorías consideradas “menores”.

Por contra, hay que decir que la no obtención en 1997 del premio por Esposados fue una enorme decepción que indicaba que, en las categorías consideradas “menores” (cortometrajes, cine de animación y documentales), el resultado final dependía de las estrategias de los nominados para obtener votos, ya que la mayoría de los académicos no tenían un acceso fácil a esas películas, al menos entonces. Ese año ganó el cortometraje La viga, de Roberto Lázaro, mientras Esposados debía conformarse solamente con haber sido uno de los cortos españoles más premiados en festivales nacionales e internacionales de primer nivel de la historia, y el primer corto español finalista en los Oscar de Hollywood.

3. Nominaciones de cineastas canarios

Las 54 nominaciones de cineastas canarios en las 26 ediciones de los Premios Goya suponen un 2,28 % del total. Estas nominaciones han sido obtenidas por un total de 25 cineastas, 18 de ellos hombres y 7 mujeres. Idéntica proporción por sexos, 72% hombres por 28 % mujeres, se da en el caso de los premios obtenidos.

1988, en el II edición, fue el año de la primera nominación de un canario en los Premios Goya. El honor le corresponde al tinerfeño de Arona José Manuel Cervino, nominado a la Mejor Interpretación Masculina Protagonista por La guerra de los locos, de Manolo Matji. Fue además la única vez hasta hoy que un intérprete -hombre o mujer- lograba una nominación en categoría protagonista. El premio aquel año para Alfredo Landa por El bosque animado, de José Luis Cuerda.

La primera nominación de un canario recayó en José Manuel Cervino. Goya Toledo es la primera mujer de Canarias que optó a ganar una estatuilla. En 2011 se dio el mayor número de nominaciones de cineastas canarios, 9. Desde 1997 siempre ha habido cineastas canarios nominados.

11 años después, en la 13 edición (1999), la lanzaroteña Goya Toledo se convertía en la primera mujer de Canarias que optaba a ganar un premio por su nominación en la categoría Mejor Actriz Revelación por Mararía de Antonio Betancor. Marieta Orozco por Barrio, de Fernando León de Aranoa, le arrebató el premio.

La 25 edición (2011) fue la de mayor número de nominaciones a cineastas canarios (9). Le sigue la 26 edición (2012), con 8. La 13 edición (1999) y 2005 (19 edición) los cineastas canarios obtuvieron 4 nominaciones. En 2000 (14 edición y 2004 (18 edición) se obtuvieron 3. Significativo es también comprobar que desde 1997 (11 edición) siempre ha habido cineastas canarios nominados.

El productor grancanario nacido en San Mateo Andrés Santana es el cineasta canario con más nominaciones, un total de 14 en las 26 ediciones de los Premios. Como dato adicional destaca que sus películas como productor han sumado un total de 72 nominaciones. Santana ostenta además el récord absoluto en el cine español de nominaciones por una película, 19 por Días Contados (1995).

Andrés Santana es el cineasta canario con más nominaciones, 14. Sus películas como productor han sumado 72 nominaciones y ostenta además el récord absoluto en el cine español de nominaciones por una película, 19 por Días Contados (1995).

A Andrés Santana le sigue el director y guionista grancanario Mateo Gil, con 7 nominaciones en total. El peluquero tinerfeño Paco Rodríguez es el único que suma 4. El vestuarista lanzaroteño Paco Delgado y la actriz de Las Palmas de Gran Canacia Ana Wagener suman 3 nominaciones; Juan Carlos Fresnadillo y Tatiana Hernández (tinerfeños de Santa Cruz), José Manuel Cervino, Goya Toledo y la grancanaria Antonia San Juan suman dos nominaciones.

Por oficios son los directores y guionistas los más abundantes entre los nominados de Canarias, un total de 12: Santiago y Teodoro Ríos; Mateo Gil; Juan Carlos Fresnadillo; Antonia San Juan; Damián Perea; Elio Quiroga; Manuel González Mauricio; Antonio Betancor; Carlos Álvarez; Juan Millares y David Cánovas.

Por oficios son los directores y guionistas los más nominados. Le siguen intérpretes, músicos, productores y directores de vestuario. La relación entre hombres y mujeres es igual en el número de nominados que en el de premiados, 72% a favor de los hombres.

Seis son los actores y actrices canarios nominados. De ellos solo un hombre: José Manuel Cervino. Goya Toledo, Antonia San Juan, Mónica López, Ana Wagener y Carolina Bang son las cinco actrices que completan la nómina.

Cuatro son músicos (y los cuatro de la edición de 2012). Carmen Agredano, cordobesa afincada en Las Palmas de Gran Canaria desde 1984, compositora del tema La nana de la Hierbabuena de La voz dormida (Benito Zambrano); y Jorge Pérez Quintero, Borja Jiménez Mérida y Patricio Martín Díaz por Nuestra playa eres tú, de Maktub. 2012 también ha sido el año del primer caso de una nominación compartida por tres canarios.

Productores canarios nominados hay dos: Andrés Santana y Octavio Cardoso. Igual número de directores de vestuario (Paco Delgado y Tatiana Hernández). Solo un canario ha optado a la categoría de Mejor Maquillaje y Peluquería (Paco Rodríguez).

Finalmente, en 1990 y 1999 se dio el caso de dos nominaciones compartidas entre dos canarios: respectivamente, Mejor Dirección Novel para Teodoro y Santiago Ríos por Guarapo; Mejor Guión Adaptado para Antonio Betancor y Carlos Álvarez por Mararía. Por otro lado, Antonia San Juan es la primera y única mujer directora con nominación, en 2002 por su corto V.O. Goya Toledo, Antonia San Juan, Ana Wagener y Carolina Bang son las cuatro actrices que han estado nominadas en la categoría de Mejor Actriz Revelación. Ana Wagener, Mónica López y Goya Toledo las nominadas a Mejor Interpretación Femenina de Reparto.

Andrés Santana (1990, 1995 y 2011), Mateo Gil (2010) y Paco Rodríguez(2011) son los únicos cineastas canarios nominados doblemente un mismo año. Santana el único que lo ha estado en tres ocasiones.

4. Premios de cineastas canarios

El número total de premios obtenidos por canarios en los Goya es de 13. Esto supone un 2 % del total.

Mateo Gil es el cineasta canario con más premios Goya bajo el brazo. Un total de 4, por sus trabajos como guionista con Alejandro Amenábar (2005, Mar adentro; 2010, Ágora) y Marcelo Piñeyro (2006, El Método) y su cortometraje Di me que yo (2010). Le sigue Andrés Santana con 3, dos como Mejor Director de Producción (1992, El rey pasmado; 2012, Blackthorn. Sin destino), y uno como Mejor Película (1995, Días contados). El premio a Santana al Mejor Director de Producción en 1992 por El rey pasmado fue el primero a un canario. El primer –y único- guionista canario premiado es Mateo Gil. En 2005 por Mar adentro.

Mateo Gil es el cineasta canario con más premios Goya bajo el brazo, 4. Con 3 le sigue Andres Santana. Juan Carlos Fresnadillo fue primer director premiado, José Manuel Cervino el primer actor, Tatiana Hernández la primera mujer y Ana Wagener la primera actriz.

Juan Carlos Fresnadillo (primer director premiado, 2002, Intacto), Octavio Cardoso, José Manuel Cervino (primer actor premiado, 2008, Las trece rosas, de Emilio Martínez Lázaro), Tatiana Hernández (primera mujer en obtener un Goya, 2011, Mejor Diseño de Vestuario por Lope, de Andrucha Waddington), Ana Wagener (primera actriz canaria en obtener un Goya) y Carmen Agredano (primera que obtiene un Goya en categoría musical) completan la lista de canarios y canarias cuyos trabajos han recibido un Goya.

2010 fue, finalmente, el año en que por primera vez hubo dos premios a cineastas canarios. Los dos al mismo cineasta, Mateo Gil, por el guión original de Ágora y el cortometraje Di me que yo.

5. Curiosidades

Llama la atención, finalmente, en la relación de Canarias con los grandes premios internacionales, que el cine insular tenga una nominación a los Premios Oscar (nominación que de forma nominal corresponde a Juan Carlos Fresnadillo, Miguel Ángel Toledo, Ana Sánchez-Gijón y Juan Francisco Expósito) y que un cineasta canario (Andrés Santana) haya estado también nominado por el Mejor Largometraje en Habla no Inglesa (por Secretos del corazón (1997), de Montxo Armendáriz).

Finalmente, en la relación de la Canarias con los Premios Goya podemos destacar que una mujer de Canarias, Antonia San Juan, presentó en una ocasión la ceremonia. Fue en 2000, durante la 14 edición. Ese año San Juan estuvo nominada al premio a la Mejor Actriz Revelación por Todo sobre mi madre (Pedro Almodóvar, 1999). La andaluza Ana Fernández, finalista por Solas (Benito Zambrano, 1999) se llevó la estatuilla.

Es significativo que tanto el cine insular como un cineasta canario tengan nominaciones a los Oscar de Hollywood.

Añado también los datos de Javier Bardem, actor nacido en Las Palmas de Gran Canaria aunque no se reconozca como canario, hasta que no se demuestre lo contrario. Bardem ha obtenido las siguientes 8 nominaciones: 1993, Jamón, jamón, Bigas Luna, Mejor Interpretación Protagonista; 1994, Huevos de Oro, Bigas Luna, Mejor Interpretación Protagonista; 1995, Días contados, Imanol Uribe, Mejor Interpretación Masculina de Reparto; 1996, Boca a boca, Manuel Gómez Pereira, Mejor Interpretación Protagonista; 2000, Carne Trémula, Pedro Almodóvar, Mejor Interpretación Protagonista; 2003, Los lunes al sol, Fernando León de Aranoa, Mejor Interpretación Protagonista; 2005, Mar adentro, Alejandro Amenábar, Mejor Interpretación Protagonista; 2011, Biutiful, Alejandro González Iñárritu, Mejor Interpretación Protagonista.

Bardem lleva cinco premios obtenidos, por Días contados, Boca a boca, Los lunes al sol, Mar adentro y Biutiful.

Por último, Santiago Ramos obtuvo el Goya a la Mejor Interpretación Masculina Protagonista en la 11 edición (1997) por el papel de un granadino de origen y canario de adopción en Como un relámpago (Miguel Hermoso, 1996), rodada casi íntegramente en Las Palmas de Gran Canaria. Se trataba además de la única nominación de la película de Hermoso.

¿Peplum? ¿Quo vadis? / Inmortales, Furia de Titanes, One Million Years B.C.; John Hurt, Michael Rourke, Rachel Welch; Jasón y los argonautas; Bradbury y Harryhausen; Emilio Ruiz del Río; 300


“¡El culo de la oráculo fue todo un espectáculo!” Mi amigo Xabi el vulcanólogo salió de la película en los cines Artesiete de Telde desencantado pero excitado. Su frase hacía referencia a la imagen dorsal de la visionaria Fedra (interpretada por Freida Pinto, aunque esta escena la rodara una doble), cuyo trasero invicto estaba a punto de caer por primera vez en la vida bajo las caricias de Teseo (Henry Cavill, próximo Superman). “Eso sí”, apuntó Xabi, “el 3D no está todo lo aprovechado que pudiera en esta secuencia. En desnudos y 3D, nada ha superado todavía a Piraña (Alexandre Aja, 2010).”

Inmortales (Tarsem Singh, 2011) es un poderoso –y recomendable- ejercicio visual salpicado de gore. Los goterones de sangre de las cabezas decapitadas de humanos y dioses –atención a Isabel Lucas que hace de Palas Atenea- se espesan en imposibles slow motions (cámara lenta) tal y como los conocimos por primera vez en Matrix (Andy y Lana Wachowski, 1999). “Cierto lo del culo”, repliqué a Xabi, “pero convendrás conmigo en que el look de india bombaití de la actriz no favorece mucho la veracidad de la historia”. “¡Más que eso! Debe escoger entre mantener su capacidad de saber el futuro y pasarse por la piedra a Teseo y… ¡elige al campesino! ¿Pero dónde se ha visto eso?”

Fotografía en permanente HDR (high dinamic range), momentos salvajes, otros épicos, un tsunami y a continuación el primer Prestige de la historia, que deja a Teseo, Fedra y demás semidioses hechos unos zorros. John Hurt, más trascendental aquí en el rol de un viejo que en El topo (Tinker Tailor Soldier Spy, Tomas Alfredson, 2011), donde interpreta al jefe del servicio secreto británico Control que trata de resolver el enrevesado cluedo jubilando al honrado Smiley (Gary Oldman). Lo mejor de El topo, por cierto, su ambientación y música. ¡Bien por Alberto Iglesias por su nueva nominación para los premios Oscar! Ya van tres. Oldmann, también nominado, lo tiene más difícil frente a las candidaturas del favorito George Clooney (Los descendientes, The Descendents, Alexander Payne, 2011) o Jean Dujardin (The Artist, Michael Hazanavicius, 2011).

Nunca se vio un Hércules menos herculíneo. Chaffey, Harryhausen y el productor Charles H. Schneer quisieron alejarse de los péplums de musculitos. Con sus pelucas blancas, su maquillaje de mogollón carnavalero y sus barriguitas nada tabletas de chocolate buscaron humanizar el mito.

No pasará a la historia Inmortales por su fidelidad al mito, pero, queridos, esto es peplum. Una de romanos, que cantaba Joaquín Sabina. O de griegos, egipcios… Agotado el género en los sesenta cuando era mítico en cines de barrio resurge con fuerza en la última década gracias a la tecnología digital y con Gladiator (Ridley Scott, 2000) como bandera. En Inmortales Hiperión el malvado está interpretado por un Michael Rourke muy lejos en diámetro del Stanley White de Manhattan Sur (Michael Cimino, 1985). En aquella exhibía delgadez y sonrisa chulesca, luchaba contra las mafias chinas que empezaban a romper el monopolio de los indiscretos espaguetis y se llevaba a la periodista Tracy Tzu (Ariane) al huerto, que en aquel NY ochentero era un apartamento con vistas al skyline desde amplísimas cristaleras. En Inmortales Rourke es más el perdedor con océanos de bótox de The Wrestler (Darren Aronofsky, 2008): un oso enorme y vencido a pesar de contar con el legendario arco Epiro, capaz de liberar a los mismísimos titanes. “Hiperión, hay que decirlo,” se despidió Xabi, “es un sádico que elige métodos rudos para dejar sin descendencia a los monjes díscolos.” Exactamente. Los abre de piernas en el suelo y el más brutal de sus verdugos escoge el martillo de piedra mayor de su ferretería prehomérica. ¡Jesús! El blamm! es de órdago a la grande.

Furia de titanes (Clash of the Titans, Louis Leterrier, 2010) no pasará a la historia por su calidad artística, pero ¿cuándo película de griegos para adolescentes lo ha pretendido? Sí, en cambio, está ya en la historia con mayúsculas del cine en Canarias: es la película de mayor presupuesto rodada nunca en las islas (112 millones de euros, busquen ejemplos similares en España). También, porque nunca antes se habían rodado secuencias tan espectaculares como en este filme, me refiero a la de los escorpiones gigantes en el parque nacional de Las Cañadas del Teide. Y también porque, cuatro décadas después y gracias a la capacidad de las nuevas tecnologías, retoma el hilo de otra de los filmes de los que los isleños de estos peñascos subtropicales podemos sentirnos más orgullosos, Hace un millón de años (One Million Years B.C., Don Chaffey, 1966), la animación prehistórica de Ray Harryhausen –la número 100 de la Hammer Film Productions-, rodada en invierno de 1965 en Lanzarote, Tenerife y Gran Canaria. Esta joya del stop motion (animación fotograma a fotograma) con permiso de Jasón y los argonautas (Jason and the Argonauts, Don Chaffey, 1963) convirtió en estrella a Rachel Welch en bikini de piel de cabra. Para algunos (no para quien esto suscribe) Hace un millón de años entra la categoría de péplum si tenemos en cuenta que estos filmes son básicamente pelis de aventuras que se desarrollan en la Antigüedad. ¿Y qué más Antigüedad que la prehistoria inverosímil de Hace un millón de años, con hombres y dinosaurios ocupando idéntico tiempo y espacio? La Welch, Loana de la tribu de las Conchas, libera del horror a Tumak (John Richardson) de la tribu de las Rocas, cuyos hermanos eran al menos tan cavernícolas como los acusadores del juez Garzón en el Tribunal Supremo.

Lo demás (es decir, lo de menos) de Furia de titanes es la historia. Otra de griegos. Y la traducción en clave cinematográfica de la mitología griega nunca ha obtenido grandes resultados. Difícil mejorar unos textos clásicos apasionantes, deslumbrantes, altamente recomendables. Sí será recordada en cambio por su torpe versión inflada al 3D, aunque gracias a ella logró recuperar la inversión. Tenerife, La Gomera, Lanzarote y Gran Canaria fueron escenarios naturales de rodaje, aunque la primera se llevó el gato al agua. Esperamos ansiosamente por la segunda parte de Clash of the Titans, que ha sido igualmente rodada en Tenerife.

Tasos medía dos metros en el mito original pero el coloso de los efectos visuales Ray Harryhausen lo convirtió en el Coloso de Rodas para potenciar su aspecto amenazador. Los tripulantes del Argo, los mejores atletas y luchadores de cuando Occidente abría el telón, debían remar al unísono hasta que “sus corazones estallasen y sus músculos se rasgasen” para lograr cruzar el puerto por debajo de las piernas del gigante. No lo consiguieron, pero, gracias a Hera, Jasón descubre que el talón de Aquiles de Tasos está en su talón. Por ahí se desangra. Más adelante es un tritón descomunal de verdad el que estirando los brazos logra que las montañas no se desplomen sobre Jasón y los argonautas. Éstos, para la victoria final que les permitirá volver a la patria con el vellocino de oro sisándolo al padre de Medea, rey de Cólquidas, lucharán y vencerán a siete esqueletos surgidos de la tierra de los dientes arrancados al cadáver de la Hidra de siete cabezas, en la escena culminante del filme.

Muchos quebraderos de cabeza dio Jasón y los argonautas al mago Ray Harryhausen, quien en 1992 recibió el Oscar honorífico de manos de su amigo de adolescencia Ray Bradbury en una ceremonia presentada por Tom Hanks. Hanks finaliza el momentazo con: “¿Casablanca? ¿Ciudadano Kane?¡ Mi favorita fue siempre Jasón y los argonautas! ” Nunca se vio un Hércules menos herculíneo. Chaffey, Harryhausen y el productor Charles H. Schneer quisieron alejarse de los péplums de musculitos. Con sus pelucas blancas, su maquillaje de mogollón carnavalero y sus barriguitas nada tabletas de chocolate buscaron humanizar el mito. Casi 50 años después lo que mejor sobrevive es, en verdad, la magia de Harryhausen, un estadounidense de L.A. que hundió su alma en el cine cuando con 13 años su padre lo llevó a ver King Kong (Merian C. Cooper, Ernest B. Schödsacken, 1933).

Llega el momento de subrayar los dos vínculos esenciales que los dos amigos del alma –grandes nombres de la cultura popular del siglo XX- guardan con el cine de Canarias: Harryhausen, como se ha dicho, filmó a las órdenes del mismo director tres años más tarde One Million Years B.C.; y Bradbury fue con John Huston guionista de Moby Dick (John Huston, 1956), su filme más importante, rodado en la costa de Las Palmas de Gran Canaria. Otro punto de unión: el documental que el canario Andrés Santana produjo sobre el wizard español de Hollywood, Emilio Ruiz del Río, (El último truco, Sigfrid Monleón, 2008), ya que el madrileño coincidió con Harryhausen -así se narra en el filme de Monleón nominado al Goya- como uno de los últimos artesanos de los efectos especiales del cine, antes de la llegada primero del vídeo y después del digital. Emilio Ruiz siguió trabajando hasta su muerte el 14 de septiembre de 2007, cuando el documental para el cual había realizado su último truco había terminado de rodarse. Sin embargo, el mago norteamericano finalizó su carrera profesional como creador de efectos en 1981 con… Furia de titanes (Clash of the Titans, Desmond Davis). 29 años más tarde, como también se ha dicho, otra versión del mismo filme tuvo a Canarias como principal escenario natural de rodaje.

Predominan el oro, la plata y el rojoen las tonalidades de 300 (Zack Snyder, 2006). El dorado de día sobre sobre cielos, pieles humanas y trigales, que en 300 son la piel de la tierra, y el plateado para la noche, incluso si un viejo baboso lame con su lengua pustulante a la joven más bella de Esparta.El rojo es la sangre y capas de los 300 descendientes de Hércules que se enfrentarán al infinito ejército del persa Jerjes, el primer rey de reyes drag de la historia del cine. Al igual que su guardia personal, este Jerjes onmisexual parece sacado de una gala drag del carnaval de Las Palmas.

No es 300 una películas de túnica (péplum) cualquiera. Grandilocuente, redundante, sofocante en la enunciación, sus signos de puntuación son como una tormenta de piedras sobre el coco del espectador. Vendaval de rocas reforzado por una voz que todo lo sabe, ve e interpreta. Algo chirría en esta supuesta oda al hombre libre del judío de Wisconsin Snyder representada por hombres cincelados hasta las cejas con batidos de proteinas y sustentada en el poderío tecnológico del pluscuamperfecto HDR en la fotografía que la hace parecer un videojuego. ¿Pudiera interpretarse como el desahogo de cierta conciencia estadounidense machacada con el miedo al islamismo radical derivado del 11-S? Recurre otra vez Hollywood a la evasión del péplum en tiempos de amenazas. Mejor cuando lo hacía en tiempos de revolución sexual. Pero al igual que antes, reinterpreta los mitos maravillosos como mejor le conviene. Los fotografía, gracias a la tecnología, como nunca. Los teatraliza y manipula, como siempre.

Índice de fotografías:

1) Una imagen de Rita Hayworth en su único peplum, “Salomé” (William Dieterle, 1953); y una imagen del actor Mark Foster, icono del género, acompañan la presentación de esta entrada. Agradezco información y, por ejemplo, estas dos fotografías, al blog Peplum, de obligada visita para quien quiera seguir profundizando.

2) Superposición de dos imágenes de “Piraña 3D”.

3) Seis escenas de “Inmortals”. La de arriba muestra el momento en que Fedra está a punto de renunciar a su carrera de oráculo (quien se quita la túnica es una doble de la actriz Freida Pinto); entre las demás, Isabel Lucas (Atenea) aparece en un primer plano; también el tsunami que precede a la primera catástrofe ecológica de la historia de la Humanidad.

4) Imagen promocional de “Furia de titanes” (2010).

5) Rachel Welch en una imagen promocionaol de “Hace un millón de años”.

6) Tasos persigue a los intrusos en un momento de “Jasón y los Argonautas”.

7) Imagen promocional de la primera versión de “King Kong”, de 1933.

8) Los dos afiches de “Furia de titanes”, a la izquierda el de la versión de 1981, último trabajo de Harryhausen como creador de efectos visuales, con Harry Hamlin como protagonista; y a la derecha de la versión de 2010, rodada principalmente en las islas Canarias, con Sam Worthington de protagonista.

9 y 10) Los trigales dorados de “300” en un momento del filme, con la princesa Gorgo (Lena Headey); “Drag” Jerjes (Rodrigo Santoro) trata de negociar en vano con el rey Leonidas (Gerard Butler); y persas más persas a punto de empezar la lucha.

“Bicicleta, cuchara, manzana” (Carles Bosch, 2010)


El político socialista catalán Pasqual Maragall comunicó públicamente que padecía la enfermedad de Alzheimer en octubre de 2007. En esa comparecencia habló claro: después de lograr como alcalde los Juegos Olímpicos para Barcelona y como presidente de la Generalitat el refrendo del Estatut catalán, ahora tocaba “ir a por el Alzheimer”. Como ciudadano. La enfermedad se asume que irá a más en el político, pero hay esperanzas de que en quince años se encuentre la forma de matar a la proteína enquistada en el cerebro que la provoca. No en vano, como se dice en el filme, hoy vive el noventa por ciento de todos los científicos que ha dado la historia de la Humanidad. Es apasionante pensar en lo que ocurriría si la cura llega y personas afectadas por la enfermedad vuelven a recuperar progresivamente la memoria perdida.

De los cuatro filmes nominados al Goya al Mejor Documental en 2011 uno era más necesario (Ciudadano Negrín, Sigfrid Monelón, Carlos Álvarez, e Imanol Uribe); otro contó con mayor potencia de producción (¿Cuánto pesa su edificio, Sr. Foster?, Norberto López-Amado y Carlos Carcas), y otro era más delicado (María y yo, Félix Fernández de Castro). Y los tres vinculados con Canarias. Pero si finalmente el de Bosch se alzó con la estatuilla fue porque de los cuatro era el que mejor reunía de forma equilibrada parte de estos tres elementos. Bicicleta, cuchara, manzana es una producción de alto nivel técnico y presupuestario que traza una ruta por la enfermedad con paradas en Barcelona, Houston, Chicago, Rochester, Buenos Aires, Holanda y La India. Pero también es el retrato familiar de uno de los grandes políticos de la escena española contemporánea. El seguimiento a las mesas de especialistas y afectados por la enfermedad en el mundo -respectivamente, para señalar las características hoy de la enfermedad y dejar claro que el caso de Maragall no es más que uno entre millones- es lo más prescindible del filme; sin embargo, el viaje íntimo por una familia de la burguesía catalana le aporta momentos de emoción y poesía que distancia felizmente del reportaje televisivo a este filme que también participó en la Sección Oficial del pasado Festival de San Sebastián. Aunque muchos echaran en falta en la terna documentales más arriesgados, precisamente en ese riesgo está también la posibilidad de no optar a unos premios que favorecen la explotación comercial de los filmes.

Para el productor canario Andrés Santana, nominado este año doblemente con sus propuestas sobre Juan Negrín y Norman Foster, es la cuarta vez que el Goya al Mejor Documental se le escapa de las manos. La primera vez (¡Hay motivo!, 2004) frente a Fernando Trueba y su El milagro de Candeal. ¿Alguien se acuerda hoy de Carlihnos Brown? ¿Sigue en cambio vigente el atrevimiento de ¡Hay motivo! y su objeto de denuncia? Las tres veces siguientes con El último truco: Emilio Ruiz del Río, 2008; “¿Cuánto pesa su edificio, Sr. Foster?” y “Ciudadano Negrín”. Curiosamente, si dos de estas tres propuestas del canario tenían el altísimo valor de recuperar la memoria de dos personajes trascendentales para la política (Juan Negrín) y el trucaje de cine (Emilio Ruiz) han sido dos documentales catalanes sobre la enfermedad de la desmemoria los que le han impedido llevarse a casa la estatuilla. Hace dos años frente a Bucarest. La memoria perdida, de Albert Solé. No hay que subestimar la circunstancia -adicional- de que el voto catalán es desde hace varios años una piña difícil de roer en los premios de cine más populares de España.