Recuperar, divulgar, salvar (1): Tirma (Paolo Moffa, 1956) y Moby Dick (John Huston, 1956)


(Al final de este texto se ofrece información de las 18 imágenes que lo acompañan)

En los últimos 6 años he dirigido dos proyectos de recuperación de materiales históricos. Entre 2005 y 2007, “Salvar la Memoria: 50 años de Tirma y Moby Dick”, sobre las películas dirigipos por Paolo Moffa y John Huston, respectivamente, dos de los rodajes más importantes de la historia de Canarias, ambos en Gran Canaria y en 1954. En 2010 y 2011, “La Memoria Encendida”, proyecto de recuperación de materiales históricos de la eléctrica Endesa (antes Unelco) en las islas. La razón para ambos es la misma: necesidad de conocer en primera persona datos veraces sobre ambos acontecimientos. En ambos casos, también el mismo origen del problema: quien debía llevar a cabo estos trabajos desde la administración o la empresa pública no lo hacía por falta de cualificación. Y nadie ejercía sobre ellos la debida función de control.

Pero aquí toda esa responsabilidad la tiene quien la gestionó mal cuando Filmoteca Canaria era el principal referente del cine de las islas. Vació sus arcas, la despojó de prestigio, hipotecó su futuro.

En el caso del cine, al que voy a dedicarme hoy en esta entrada aprovechando la proyección de “Tirma” ayer en el Teatro Guiniguada, Filmoteca Canaria nadó desde su nacimiento en 1984 y durante casi veinte años en aguas estancadas. La decisión desde sus inicios de compartir la responsabilidad de la misma entre Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria benefició de forma justa a la primera ciudad, pues mientras en Gran Canaria todo el trabajo se orientaba a perpetuar la lógica del trepa -la vanidad del vividor-, Tenerife -que contaba en cambio con un coordinador con estudios y conocimientos del cine como actividad profesional y no solo como mero cinéfilo- se hizo cargo de la misión fundamental: velar por los fondos fílmicos históricos, buscarlos, catalogarlos, archivarlos.

Así ocurrió que con el paso del tiempo la dirección de la empresa pública SOCAEM (hoy Canarias Cultura en Red), dependiente de Cultura del Gobierno de Canarias, consiguió desprenderse del coordinador de Las Palmas y la dirección total de Filmoteca Canaria acabó en la isla donde se rodó el primer filme canario de la historia, “El ladrón de los guantes blancos” (José González Rivero, 1926). Isla donde también los estudios de Historia del Arte de la Universidad de La Laguna dirigidos por el catedrático Fernando Gabriel Martín imprimieron el hasta hoy principal haz de rigor histórico al cine isleño. Hoy dirige los destinos de Filmoteca Canaria una mujer nombraba en diciembre de 2004 extraída del propio personal de la institución en esta isla, María González-Calimano, con el foco puesto principalmente en la recuperación y archivo de fondos históricos. Obvio que esa debe ser la prioridad.

A nadie se le escapa que Filmoteca Canaria no cuenta hoy con los medios mínimos necesarios. Fue de las primeras regionales en nacer, pero la impresión es que hoy las demás le han tomado la delantera. Por desgracia, no es la única cosa en que Canarias ha acabado estando en el vagón de cola. Pero aquí toda esa responsabilidad la tiene quien no estuvo a la altura cuando era el principal referente del cine de las islas. Y los políticos que lo pusieron. Vació buena parte de sus arcas, la despojó de buena parte de su prestigio, hipotecó buena parte de su futuro. Su puesta al día sigue siendo una deuda pendiente fundamental del Gobierno de Canarias.

Un proyecto en varios frentes

Precisamente fue María González-Calimano la que en primavera de 2005 me comunicó (en los postres de un almuerzo tras una reunión de los Comités de Valoración de Ayudas del Gobierno de Canarias) que se había encontrado una copia de la película “Tirma” en un viejo búnker de los estudios Cinecittá de Roma (Italia). Al parecer una copia de la versión española en buen estado de conservación. Hasta ese momento, la única que circulaba en Canarias era una de calidad defectuosa, en italiano, con múltiples cortes y sin el color original. Dirigir el Foro Canario del festival de Las Palmas –oportunidad que tuve gracias a la cineasta María Miró- me facilitó la tarea de emprender al año siguiente el proyecto “Salvar la Memoria: 50 años de Tirma y Moby Dick”, una de las experiencias más emocionantes de mi vida. La edición reciente del DVD de “Tirma” por la distribuidora canaria Impulso con participación de Filmoteca Canaria según el máster de la copia encontrada en 2005 es hoy una feliz realidad. Y uno de los hitos principales de su historia de 27 años. Aquí se puede comprar online. Pero no olvidemos nunca por qué llegó con tan lamentable retraso.

El proyecto se abordó desde varios frentes: por un lado se hicieron entrevistas en vídeo digital con una selección de participantes que se habían sumado a una convocatoria pública –la mayoría realizada por un equipo de estudiantes del IES Politécnico Las Palmas encabezados por José Antonio Benítez y Carlos de la Peña-. Por otro se localizaron y recopilaron fotografías, recortes de prensa y otros materiales relacionados con los filmes aportados en su mayoría por los propios participantes. Por último, se transcribieron los testimonios de todos los participantes, según las conversaciones mantenidas telefónica o personalmente. También se incluyó el listado completo con los datos de contacto de todos para facilitar el acceso a los materiales originales.

El proyecto fue recibido con gran interés. Quedó demostrado con el alto índice de respuesta durante los primeros días después hacer la convocatoria pública. En la edicion de papel de El Mundo fue noticia a nivel nacional. Obtuvo resonancia en revistas internacionales de viaje. Lo apoyaron con entusiasmo los medios de comunicación locales.

El primer logro del proyecto fue la proyección de la copia de “Tirma” en color y en versión española, lo que se logró en el marco del séptimo festival de cine de Las Palmas en la Sala Sinfónica del Auditorio Alfredo Kraus, con el aforo completo y la presencia del actor protagonista Gustavo Rojo como invitado especial. Falló la estrella italiana Silvana Pampanini en el último momento por enfermedad, aunque ella insistió en entrar en directo por teléfono durante la presentación. Se trató de una proyección única, posible gracias a la tenacidad de Filmoteca Canaria, que constituyó el reestreno mundial absoluto en salas del filme cincuenta años después. El ayuntamiento de Tejeda, en el centro de la isla y pueblo principal de rodaje, desplazó a varios cientos vecinos en guaguas. Se da la circunstancia, además, de que muchos participantes en el rodaje –entre ellos el actor Gustavo Rojo- no habían tenido ocasión de verla hasta ese momento. Entre ellas, el actor aficionado canario Albino Graziani, quien fue acompañado por enfermeras desde la residencia de ancianos donde vivía. Graziani, aquejado de alzheimer, había sido actor en varias películas del director de cine español Jesús Franco, conocedor de «Tirma» por su amistad con lo actores Elvira Quintillá y José María Rodero y a cuyo rodaje dedicó varias páginas en su libro de memorias. Franco Manera, tres años después Goya de Honor de la Academia del Cine de España, estuvo presente también en la sala.

“Salvar la Memoria: 50 años de Tirma y Moby Dick”, realizado con el apoyo del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, Cabildo de Gran Canaria, Gobierno de Canarias, IES Politécnico Las Palmas y Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria localizó más de 400 documentos entre fotografías, recortes de prensa y otros materiales (como documentos acreditativos de participación). Destacado y generoso fue el esfuerzo de Filmoteca Canaria de recopilación y puesta al día de los materiales que guardan en sus fondos de las dos películas.

Detalle de lo recuperado

El proyecto estaba abierto a personas que habían participado en los rodajes de las películas y también a personas que los vivieron o guardaban recuerdos de los mismos. Se hicieron entrevistas a un total de 140 personas, 94 (67%) de “Tirma” y 46 (33%) de “Moby Dick”. Del total, un 43% habían trabajado en las películas (60). De éstos el 82% trabajaron en “Tirma”, y el 18% en “Moby Dick”. El 48% de participantes fue obtenido durante los 15 días siguientes a la presentación pública del proyecto. En vídeo se entrevistaron un total de 54 personas, el 86% habían trabajado en “Tirma” y el 14% en “Moby Dick”.

A continuación se ofrecen extractos de algunas entrevistas:

Gustavo Rojo – ACTOR. INTERPRETÓ EL PAPEL DE  BENTEJUÍ EN TIRMA – “A raíz de “Tirma” retomé mi carrera cinematográfica en España” – “Nunca vi la película. Ni siquiera proyecciones durante el rodaje” – “La película marcó una época en mi vida personal, porque mi madre [la escritora Mercedes Pinto] era canaria y me permitió conocer un lugar del que ella hablaba en Méjico con mucha nostalgia.” – “En ”Tirma” hice una amistad muy profunda y duradera con Marcello Mastroianni” – “Tirma empezó con mucha ambición y terminó con muchas dificultades ”

Jesús Franco (‘Jess’ Franco)  – DIRECTOR DE CINE. TRABAJABA EN EL CINE ESPAÑOL DE LA ÉPOCA. CONOCIÓ EN MADRID DATOS DE LA PREPARACIÓN Y RODAJE DE TIRMA  –  “Paolo Moffa era un ambicioso y un trepa de espanto, y consiguió hacerse con la dirección de la película de forma cruel e injusta, arrebatándosela a Carlos Serrano de Osma. La película ahí perdió toda grandeza poética, porque Carlos era un loco insensato con un sentido plástico bastante interesante y el otro era un vendedor de gallinas.”

Sergio Calvo  – DIRECTOR DE ESCENOGRAFÍA DE TIRMA – “Carlos Serrano de Osma llevaba una dirección de la película perfecta, pero negoció mal con los italianos y con el dinero de la subvención. Por eso tenía que viajar cada semana a Madrid a buscar más dinero.”

María Victoria Carballo –  ACTUÓ COMO DOBLE DE SILVANA PAMPANINI EN TIRMA DURANTE LOS MESES DE RODAJE – “La noche que me eligieron no pude dormir, yo tenía quince años. Trabajé desde el primer hasta el último día. Tras el rodaje mi padre no me dejó irme a otros rodajes fuera de Canarias con los italianos.”

Francisco Correa – TRABAJÓ EN MOBY DICK COMO TRADUCTOR DEL DIRECTOR DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA BALLENA –– “El trabajo de construcción lo iban a hacer especialistas ingleses venidos de fuera, pero aquí se dieron cuenta de que lo podían hacer los carpinteros canarios y mandaron a los ingleses de vuelta a Inglaterra.” – “Gregory Peck felicitó a un operario que se llamaba Sindo por sus maniobras en la escena en que estaba con el pie metido en la ballena. Le dijo que su vida había estado en sus manos.”

Juan Socorro  – EMPLEADO DE LA CASA MILLER, TRABAJÓ EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA BALLENA –– “La ballena se hizo sobre una chata o aljibe, que era como le decíamos a las barcas que suministraban agua a los barcos fondeados. Se tardó un mes en hacerla.”

Juan Antonio Carvallo – SU ABUELO, JOSÉ CARVALLO, FUE EL PATRÓN DEL REMOLCADOR DE LA BALLENA EN MOBY DICK – “Mi abuelo era el patrón del Fortunate, el barco que arrastraba a Moby Dick. La ballena subía o hundía la cabeza en el mar según la potencia con que la arrastrara el remolcador. John Huston daba orden de dar mucha potencia, para que la ballena levantara el morro. Después le hacían señas a mi abuelo para que parara y de esta forma la ballena hundía su cabeza en el mar.”

Manuel Márquez  – CON TRECE AÑOS FIGURANTE EN MOBY DICK, EN EL PAPEL DE GRUMETE DEL BARCO –  “Rodábamos fuera del Muelle Grande. A las ocho de la mañana nos venían a buscar y salíamos en una lancha a motor desde el muelle Santa Catalina hasta la gabarra donde se suponía que estaba la ballena”

Alfredo Martín  “El Palmero” – LUCHADOR. HIZO EL PAPEL DE BENAFRE EN TIRMA (FIGURANTE CON DIÁLOGO), RODÓ EN GRAN CANARIA Y EN MADRID – “Semanalmente cobraba 800 pesetas, pero había 200.000 que eran para el final, y esas no las cobré. Denuncié a la productora, pero el abogado que dijo defenderme resultó estar a favor de ellos. Cuando me enteré lo perseguí y se escondió en el Hotel Madrid hasta las tres de la madrugada. Después no lo vi más.”

Carmelo Ortega – SU PADRE, JOSÉ ORTEGA ESTUPIÑÁN, MAESTRO CARPINTERO DE RIBERA, CONSTRUYÓ LA CARABELA QUE APARECE EN TIRMA – “Asistí a la botadura de la carabela en el Muelle de Santa Catalina. Cuando pasó por la Comandancia de Marina le lanzaron una salva por lo bien que quedó todo. No llegó a dos meses lo que mi padre tardó en construirla.”

Manuel Pérez González –  HIJO DEL BOXEADOR “CARRETA”, FIGURANTE EN TIRMA. ÉL TAMBIÉN FUE FIGURANTE CON SIETE AÑOS – “En “Moby Dick” tenía unos amigos a los que encargaban comprar la carne que debían echar para atraer a las gaviotas, pero ellos se quedaban con la carne y lo que echaban al mar eran sobras de pescado. Entonces los precios de la carne eran prohibitivos para los pobres. Gracias a “Moby Dick” se pudo comer mucha.”

José Aurelio Rosas  – PARTICIPÓ DE NIÑO EN EL RODAJE DE TIRMA EN GÁLDAR – “En junio nos habían dado vacaciones en el colegio cuando nos enteramos de que se iba a rodar una película en El Agujero. Los niños y niñas participamos en el cortejo del entierro. A los niños nos pusieron unos taparrabillos y nos dieron unos palmitos, y a las niñas unos tamarcos de una piel muy fina. Ellas iban tirando pétalos de flores al paso del féretro.”

Flavio Velázquez  – AYUDANTE DE DECORADOS EN TIRMA – “En Gáldar íbamos a rodar en el túmulo verdadero, pero me pidieron colocar un tronco seco para dar un efecto más impresionante y cuando me puse a excavar la tierra arenosa me encontré restos humanos, por eso rodamos un poquito más allá. – A la batalla en Tejeda fueron invitados autoridades de Las Palmas. Creo que al final tuvo que intervenir la policía. ¡Aquello fue tremendo!”

Ilse Court – TRABAJÓ COMO TRADUCTORA PARA UN PERIODISTA ALEMÁN EN TIRMA – “¡No veas el follón que se armó, porque los canarios luchaban contra los castellanos y no se dejaban vencer! ¡Y el pobre director estaba que echaba chispas…!”

Antonio Rivero  – FIGURANTE EN TIRMA Y EN MOBY DICK – “Una vez casi mato a un tío de tan fuerte que le di con el hacha de goma en el casco. El director nos decía a [el boxeador] Carreta y a mí: “¡ustedes no ganan, ustedes pierden!”. Y nos mandaba a repetir la toma.”

Salvador Mujica –  FIGURANTE COMO SOLDADO CASTELLANO EN TIRMA – “El trabajo que yo hacía en la película era, según decían, de “pajullo”. Los guanches eran los que pelaron haciendo una cresta. Y nosotros en cambio nos vestimos de soldados “de antes”. Y los que trabajan en la película, menos siendo “el muchacho y la muchacha”, a los demás le llaman de “pajullo”. Es el nombre que ellos le dan.”

Claudio Díaz – FIGURANTE EN TIRMA, PARTICIPÓ DE TONSURADO DURANTE TODO EL RODAJE – “Por las noches, la Pampanini se acercaba al fuego de campamento que hacíamos en Tejeda a escuchar cantar canciones sudamericanas y mejicanas, que le gustaban mucho”

María Felisa del Valle  –  HIJA DEL MÉDICO DE TEJEDA EN 1954, FUE FIGURANTE EN EL PAPEL DE UNA DE LAS SEIS MAGUADAS DE LA PRINCESA GUAYARMINA – Eso de subir a los caballos, salir huyendo, ir a pasear con la princesa, fue tremendo, precioso. Una vivencia que no se nos ha olvidado nunca”

Porfirio Suárez  – VECINO DE TEJEDA. TRABAJÓ DURANTE TODO EL RODAJE DE TIRMA, EN LA CONSTRUCCIÓN DE DECORADOS Y COMO FIGURANTE “En el desembarco en Maspalomas se produjo una vía de agua en la barca que traía al franciscano que bendeciría la tierra. Los actores tuvieron que achicar agua con los cascos que llevaban, porque la barca se hundía. “¡Que se nos ahoga el padrito, que se nos ahoga el padrito” , gritaban”

 Juan Perera  – VECINO DE TEJEDA. TRABAJÓ DURANTE TODO EL RODAJE DE TIRMA, DE FIGURANTE Y CONDUCIENDO UN CAMIÓN – “Trabajaba con un señor que tenía un camión aquí en Tejeda. Empecé trayendo piedras para las casetas que se estaban haciendo, después trayendo del monte las retamas para techarlas y luego me quedé en la película hasta que se terminó” – “Don Juan del Río Ayala llegó a Tejeda unos días antes de empezar el rodaje, pero nosotros en aquella época no teníamos ni idea de lo que era una película, ni idea de cómo se iba a rodar, ni idea de lo que iban a hacer” – “Mi impresión era que aquello no tenía ni pies ni cabeza. Desde luego se gastó pero mucho, mucho, mucho dinero, ¡pero mucho!”

Fotografías

“Salvar la Memoria: 50 años de Tirma y Moby Dick” localizadó 285 fotografías aportadas por un total de 39 participantes. Además, hay que añadir el desglose exhaustivo que proporcionó Filmoteca Canaria de las fotografías de su archivo, con la incorporación al proyecto de algunos ejemplos.

De TIRMA se obtuvieron por primera vez los 30 cromos de la colección especial que editó la fábrica de chocolatinas del mismo nombre a partir de las aportaciones de tres participantes. Por el rango temático de las fotos, destacan sobre todo las aportaciones de Juana Teresa del Río, hija de Juan del Río Ayala, y Sergio Calvo, director artístico del filme, fallecido en octubre del pasado año. Ofrecen fotos en muchos imágenes desconocidas o inéditas como, en el caso de Juana Teresa del Río, las pruebas de cámara de Pastora Martín (quien inicialmente iba a interpretar el papel de Guayarmina), una fiesta en la casa del autor de la obra teatral con presencia de los actores del filme, fotos del rodaje o de visitas a las localizaciones. En el caso de Sergio Calvo, destacan las fotos de la construcción de los decorados del fortín de los conquistadores en Maspalomas o de la carabela en el Puerto de la Luz. Por la calidad de las fotografías destacan las aportaciones de Ilse Court, quien ejerció de traductora durante el rodaje para un periodista alemán. Estas fotografías fueron tomadas por el reportero que cubría la información. Por su cantidad destacan también las aportaciones de Fernando Morales –entonces concejal del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria- y Ricardo Reyes –entonces concejal del Ayuntamiento de Gáldar-. En ambos casos la imágenes se centran en el rodaje de la película en Gáldar. Igualmente destacan las 13 copias aportadas por Consuelo Rodríguez del Valle, quien participó junto a sus hermanas María Felisa y María del Pilar. Se trata de hijas del médico de Tejeda en el momento del rodaje, y las instantáneas se refieren a distintos momentos del rodaje en este pueblo de la cumbre de Gran Canaria. En lo que se refiere al resto de imágenes, la mayoría son fotos de extras en distintos emplazamientos de Gran Canaria, aportados por ellos mismos o por familiares, bien sean retratos individuales o en grupo. Por su calidad destaca la aportada por Juan Melián. También destaca la foto de casting de Narciso Peñate, quien finalmente sería doble de luces de Marcelo Mastroianni durante el rodaje.

De MOBY DICK, la foto aportada por Pedro González y en la cual vemos a Gregory Peck rodeado de isleños en algún lugar del Puerto de la Luz destaca sobre el resto. En la parte inferior de la foto destacan dos niños de piel negra. Ambos participaron como extras en el rodaje y se da la circunstancia de que uno de ellos es Manuel Márquez, propietario en la actualidad de una agencia de viajes, que también participó en el proyecto. Márquez no había visto nunca esa foto, en la que además aparece junto a su hermano, fallecido hace unos años. La mayor parte de las imágenes aportadas pertenecen a recepciones y fiestas a los actores y director de la película. En este sentido destacan las aportadas por Juana Bravo de Laguna Blandy, quien realizó el esfuerzo de enviar desde Madrid copias por correo de unas fotografías en las que aparece junto a un grupo de amigas en una fiesta organizada para los cineastas por la alta sociedad isleña de la época y en un acto organizado en el antiguo Estadio Insular de Las Palmas de Gran Canaria en el que participó Gregory Peck.

También destaca la imagen de los padres de Elena Jorge Padrón, propietarios del varadero donde se construyó la ballena, en la recepción del cónsul británico Gerardo Miller a John Huston y Gregory Peck y que en el reverso incluye la fecha de realización: 20 de enero de 1955. Aportada por Alejandro Ramos, una fotografía de Totoyo Millares junto a Gregory Peck coincide, según el timplista, con la llegada a Canarias del armador Aristóteles Onasis y su mujer, la cantante de ópera María Callas, a bordo del yate que fondeaba en el Puerto de la Luz. Entre las fotos de Moby Dick me he incluido como “participante” con unas fotos realizadas por mí cuando, coincidiendo con el fallecimiento en 2003 de Gregory Peck, me dirigí a una empresa consignataria canaria para fotografiar la maqueta (de unos 80 centímetros de largo, expuesta en una vitrina de cristal) de la ballena blanca, realizada durante su construcción en 1954. Esta maqueta es uno de los materiales originales más preciados que quedan del rodaje y su localización es incierta. Algunas fuentes apuntan a un conocido coleccionista (que sin embargo participó en el proyecto sin mencionar nada del asunto) y las de la propia consignataria ponen la pista en un marino mercante residente en Tenerife. Lamentablemente, la película más importante rodada nunca en Canarias ofrece menos cantidad de material. Esto coincide con lo que la Filmoteca Canaria posee en sus fondos y puede deberse a la menor participación de extras locales en el filme, además de su menor tiempo de rodaje en la isla (diciembre 1954-enero 1955). En lo que se refiere a la aportación de Filmoteca Canaria, hay que añadir el desglose exhaustivo que ha proporcionado de las fotografías de su archivo, con la incorporación al proyecto de algunos ejemplos.

 Recortes de prensa

El total de materiales de prensa recopilados y digitalizados fue 67, el 46% correspondiente a “Tirma” y el 54% correspondiente a “Moby Dick”.

De TIRMA destaca la aportación del coleccionista Luis Serrano, quien aportó entre otros recortes de la revista española Radiocinema con información sobre la presencia del filme en el segundo Festival Internacional de Cine de San Sebastián. “Tirma” fue la película elegida para clausurar el Festival. Una página publicitaria aparecida en la misma publicación marca el estreno en salas de la película en España en 1956. Los recortes también incluyen una entrevista con Paolo Moffa y otra con Carlos Serrano de Osma. Asimismo, destacan los recortes de prensa obtenidos de Delmira Fuentes sobre la visita que Silvana Pampanini realizó a Gran Canaria, en junio de 1988 y 1991, con visitas al municipio de Gáldar. En lo que se refiere a la aportación de Filmoteca Canaria, hay que añadir el desglose exhaustivo que ha proporcionado de los materiales de obtenidos de la prensa de sus archivos y la recopilación de todos los artículos aparecidos en la prensa de las provincias de Las Palmas y Tenerife, en total 127 inserciones, 99 inserciones en la prensa de Las Palmas y 28 inserciones en la prensa de Santa Cruz de Tenerife.

 De MOBY DICK destaca nuevamente la generosidad de Luis Serrano, quien aportó recortes que se hacían eco del paso por Madrid de Gregory Peck, previo al rodaje en Canarias. Destaca asimismo el coleccionable “Ídolos del Cine”, dedicado de forma monográfica a Gregory Peck y que incluye tanto fotos como textos de su recorrido vital y artístico, incluyendo imágenes de “Moby Dick”. De Francisco Correa destaca el recorte aparecido en marzo de 1989 sobre el proceso de construcción de la ballena, escrito por Felipe del Rosario Betancor, en el que aparece mencionado de manera destacada el nombre de Leonardo Cabrera como el constructor principal de la ballena. Del artículo publicado en 1996 en La Provincia por Mariano de Santa Ana pudieron escanearse las fotos de la construcción de la ballena cedidas en aquel caso por Leonardo Cabrera y que esta vez no pudieron localizarse. En lo que se refiere a la aportación de Filmoteca Canaria, hay que añadir el desglose exhaustivo que ha proporcionado de los materiales de obtenidos de la prensa de sus archivos y la recopilación de todos los artículos aparecidos en la prensa de las provincias de Las Palmas y Tenerife, un total de 87 inserciones, 60 en la prensa de Las Palmas y 27 inserciones en la prensa de Santa Cruz de Tenerife.

Otros materiales, otras películas

Destacan copias de los autógrafos aportados por Juana Bravo de Laguna Blandy con los nombres de John Huston y todos los actores de “Moby Dick” desplazados a Gran Canaria, Gregory Peck, Richard Basehart, Leo Genn, Harry Andrews, Bernard Milles, Edric Connor y Seamus Kelly. Asimismo destaca -también del rodaje de Moby Dick- la carta de recomendación realizada por la productora Elstree para Manuel Márquez, quien participó de extra como grumete en la misma. Finalmente, destaca el hecho de referencias de participantes a otras películas que no fueron “Tirma” y “Moby Dick”.

En este sentido, Amparo Santana aportó siete fotos de su marido Roque Castellano, ya fallecido, durante el rodaje de la película alemana “La Estrella de África” (Alfred Weidenmann, 1957) en el sur de Gran Canaria. Destacan también las referencias a rodajes de películas alemanas e inglesas en Gran Canaria por parte de Juana Teresa Roque y Anita Wernicke, incluido la referencia al rodaje en Gran Canaria de la película “One Million Years, B.C.” (Don Chaffey, 1966), hasta ahora desconocida. O el rodaje de este mismo filme en Lanzarote, por parte de Agustín García, quien asimismo participó en las películas “Ulises contra Hércules” (Mario Caiano, 1961), “Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra” (Val Guest, 1970) y “También los enanos nacieron pequeños” (Werner Herzog, 1971). De “One Million Years, B.C.” (Don Chaffey, 1966) habló también Violeta Sánchez por la participación de su marido, y el ex luchador Pepín Ruano, quien habló del papel de los luchadores como figurantes de los rodajes de muchas películas de los años 60 y 70 del siglo pasado.

 USO DE LOS MATERIALES DEL PROYECTO

El material de “Salvar la Memoria: 50 años de Tirma y Moby Dick” será cedido de forma gratuita para visionado a terceros sin solicitud de ninguna contrapartida económica. Para el uso de materiales expuestos en el proyecto los interesados deberán gestionar las autorizaciones con sus legítimos propietarios. Cada entidad colaboradora se compromete a comunicar la cesión de uso al director del proyecto y demás entidades. Las iniciativas que utilicen de forma directa o indirecta documentación obtenida del proyecto deberán mencionar de forma destacada en los títulos de crédito el proyecto, según la siguiente fórmula: “Con la ayuda del Proyecto “Salvar la Memoria: 50 años de Tirma y Moby Dick”, incluyendo asimismo el logotipo y créditos completos de los participantes del proyecto.

Descripción de las fotografías, de arriba a abajo:

1) detalle de la foto de grupo del personal de la casa Miller que trabajó en la construcción de la ballena, tomada una vez finalizados los trabajos;

2) En el centro de la imagen, Gustavo Rojo en una fiesta en casa de Juan del Río Ayala en Santa Brígida. A la derecha de la imagen, Marcelo Mastroianni (1d) y José María Lado (2d). Aportada por Juan Teresa del Río, hija del autor del poema  «Tirma» y coguionista del filme, Juan del Río Ayala; 

3) en 2006, año de proyección de «Tirma» en el Auditorio Alfredo Kraus, el premio del Foro Canario que dirigía lo quiso entregar el presidente del Gobierno canario, Adán Martín. Eran otros tiempos. Ganaron ex aequo David Cánovas (i) y Carlos Miranda, con los cortometrajes «El intruso» y «A mano»;

4) recorte de prensa de la edición nacional del diario El Mundo, con el artículo firmado por Teresa Cruz sobre el proyecto;

5) Ilse Court, traductora durante el rodaje de «Tirma» aportó las más bellas fotografías. Aquí, Mastroianni y Pampanini caracterizados del capitán Diego y la princesa Guayarmina;

6) Gustavo Rojo, en el centro de la imagen, momentos antes de la proyección de «Tirma» en el Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas de Gran Canaria, que constituyó el reestreno absoluto en salas del filme 52 años después de su rodaje. Rojo no había visto nunca la película. A su derecha, su hija; al fondo, la actriz cubana Mirtha Ibarra conversa con el artisita local Pepe Dámaso;

7) imagen aportada por Juana Teresa del Río, que muestra al director y productor Carlos Serrano de Osma (2i), al director de arte Sergio Calvo (tumbado), y a su ayudante Flavio Velázquez (1i, que también participó en el proyecto), junto a otras dos personas durante un descanso en una cueva;

8) documento aportado por Manuel Márquez que acredita su participación en el filme «Moby Dick»;

9) fotografía aportada por Fernando Morales que muestra las guaguas del rodaje de «Tirma» aparcadas en la zona de El Agujero de Gáldar; el figurante Juan Melián caracterizado de «tonsurado» en una fotografía aportada por el mismo;

10) Gustavo Rojo (4i) en el Lomo de las Moradas (Tejeda) entre vecinos y figurantes, a su derecha María Felisa del Valle, hija del médico de Tejeda, primera persona en ser entrevistada. La foto la aportó su hermana Consuelo;

11) prueba de cámara de Pastora Martín-Fernández, hija del arquitecto Miguel Martín-Fernández de la Torre, y sobrina del pintor Néstor, cuando ella iba a ser quien interpretara a la princesa Guayarmina en el filme antes de la entrega de los italianos en la producción. La foto fue aportada por Juana Teresa del Río; 

12) ficha de rodaje de Narciso Peñate, figurante que también trabajaría como doble de luces de Marcelo Mastroianni. Aportada por el propio Peñate;

13) aportada por Teresa Lleó, invitación personal impresa a nombre de Gregory Peck para una recepción en el hotel Santa Catalina de Las Palmas de Gran Canaria; fotografía aportada por Elena Jorge Padrón, que muestra a John Huston (2i) y Gregory Peck (1d) en la recepción del cónsul británico Gerardo Miller (2d) en el hotel Santa Catalina. Con ellos, los padres de Elena Jorge (1i y 3i), propietarios del varadero donde se construyó la ballena. En el reverso la foto incluye la fecha de realización: 20 de enero de 1955;

14) aportados por Luis Serrano, páginas publicitarias de los estrenos de «Moby Dick» y «Tirma» en el cine Lope de Vega de Madrid, publicadas en la revista Radiocinema en 1956;

15) autógrafos de John Huston y Gregory Peck firmados a Juana Bravo de Laguna Blandy, aportados por ella misma;

16) el figurante Roque Castellano delante de uno de los aviones utilizados para el rodaje de «La Estrella de África» en Maspalomas. Fotografía aportada por su viuda Amparo Santana;

17) collage con 29 de los 30 cromos coleccionable de «Tirma», que venían en los envoltorios de caramelos de la fábrica de chocolates «Tirma» de Las Palmas de Gran Canaria;

18) créditos del proyecto «Salvar la Memoria: 50 años de «Tirma» y «Moby Dick»

Almodóvar: El laberinto habitado


“La piel que habito” (Pedro Almodóvar, 2011). Hace treinta años Pedro Almodovar rodó “Laberinto de pasiones”, su primera película de hechura profesional, segundo largometraje de su carrera tras “Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón” (1980). La película sobre los traumatizados Riza Niro (Imanol Arias) y Sexilia (Cecilia Roth) en el Madrid de la movida fue la primera en la que el manchego trabajó con Antonio Banderas (en aquel caso terrorista tiraní) y la única de las del de Calzada de Calatrava en la que participó el canario Andrés Santana (jefe de producción). 30 años después, ahí sigue Banderas (Hollywood mediante), la cuota canaria del hoy productor de “Blackthorn” ha sido sustituida por el figurinista Paco Delgado en el diseño de vestuario (con agradecimiento en los créditos a Jean Paul Gaultier) y las constantes del laberinto estético y narrativo almodovariano siguen igual de vivas, solo que con millones más de espectadores y un prestigio que no conoce límites. “Laberinto de pasiones” entronca además de forma directa con “La piel que habito”, pues contiene la primera operación de cirujía plástica de su cine –rudimentaria pero decisiva, convierte a la hasta entonces apocada Queti (Marta Fernández Muro) en Sexilia, librando a ésta de las rémoras derivadas de su ninfomanía-. Es pues, claro aviso de la obsesión del manchego por el intercambio (de pieles, roles, sexos) que en su último filme acaba por convertirse, junto con el mal, en tema central.

No hay otro director español que despierte la misma expectación ante cada estreno. Por eso, la crítica del viernes pasado de Carlos Boyero en El País (siempre hubiera quedada mejor publicada en El Mundo) solo puede leerse como la del desgañitado en su laberinto de filias y fobias, aunque también pudiera ser un mensaje a sus jefes para acelerar la prejubilación. Si Boyero hubiera hecho daño a la recaudación de la película número 18 del manchego con su texto (hasta el momento de publicar este post contabilizaba 217.000 visitas) solamente sobre su conciencia y prestigio debería recaer el peso. Lástima que también recaiga sobre el prestigio del diario que le paga. Boyero vino a llenar el hueco de Ángel Fernández-Santos y constituye una evidencia más de que el periodismo (tampoco el de opinión) no es lo que era. “La piel que habito” es, mal que le pese al muy ególatra crítico, efectivamente una de las mejores obras del manchego. El tiempo lo dirá. Quizás el inicio de un nuevo giro, más introspectivo y profundo, en su carrera. Con ella, algo hace pensar que Almodóvar empieza a ver su propia muerte en el horizonte.

Da ternura ver al hermano y productor Agustín Almodóvar en “Laberinto de pasiones” como compinche de Banderas a la caza y captura del heredero al trono tiraní Riza Niro y treinta años después en “La piel que habito” vendiendo con su hijo las ropas de la esposa nuevamente huída. Lo mismo que se agradece ver reducidos a la expresión menos que cero los tics del actor español más internacional. Gracias a ello, Banderas sale airoso de un papel complicadísimo que otro actor de mayor enjundia hubiera llevado a cotas memorables. Pero son las rémoras del manchego, que bien haría ya por cumplir lo que ha prometido, lanzarse a una producción internacional de verdad, no con lo mejor del cine español, sino del cine mundial. Cuando lo haga, su cine alcanzaría alturas que ni él mismo imaginó.

“La piel que habito” es seguro la película más oscura de Almodóvar gracias también a los violines chirriantes, chorreantes, del oscarizado Alberto Iglesias y al fotógrafo José Luis Alcaine (su trabajo fue premio a la Mejor Fotografía en el Festival de Cannes), profesionales de quien cualquier cosa que se diga a estas alturas sobra. Sólo un pero, más achacable seguramente a Almodóvar que al fotógrafo nacido en Tánger: esos planos inclinados reforzando el expresionismo gótico de la historia están de más a mi juicio. Pero “La piel que habito” es también una película luminosa si la analizamos desde la perspectiva de las constantes que el manchego repite y desarrolla de forma machacona desde “Pepi, Luci, Bom…” y que apuntalan con contundencia de mortero el éxito de su cine: una arriesgada y acertada elección del elenco de actores; una enrevesada trama que va desvelándose hasta el inesperado final; la canción como momento de reposo sublime; personajes extravagantes y exóticos; una dirección de arte (decorados, atrezzo, vestuario, maquillaje, peluquería) personal y exigente; y sexo a mansalva con buenas dosis de morbo.

“La piel que habito” es una de las mejores obras del manchego. Quizás el inicio de un nuevo giro, más introspectivo y profundo, en su carrera. Algo hace pensar que Almodóvar empieza a ver su propia muerte en el horizonte.

Elena Anaya (Vera), Bárbara Lennie (Cristina), Blanca Suárez (Norma), Jan Cormet (Vicente) dan fe de la espléndida generación de actores españoles del cine actual, deudores de grandes cómicos históricos. Es una generación que en muchos casos se bate el cobre en series de televisión de escaso encaje cinéfilo y que se encuentra a nivel profesional décadas por delante de nuestros atrofiados políticos, algo similar a lo que ocurre con los deportistas. Brillan en “La piel que habito” a un nivel insuperable. De los de antes, Marisa Paredes (Marilia, ¿Alguien duda del paralelismo de este nombre con el de Sexilia de «Laberinto de pasiones»?) está en uno de sus papeles más sobrios y la falta de afectación la favorece. En cuanto a los personajes extravagantes y veraces, donde en “Laberinto de pasiones” brillaba Fabio McNamara desde la primera secuencia aquí lo hace el tigre Zeca (Roberto Álamo). Su acento e interpretación confunden al espectador hasta que el filme avanza. Sus frases (“¡al aire libre no! estoy harto de follar al aire libre”), tan esperadas en los filmes del manchego como las apariciones fugaces de Hitchcock en los suyos. Otra memorable de las muchísimas de Almodóvar es “¡Ay, Cristal, a veces pienso que solo tienes sensibilidad en el chocho!” que le dice Juani (Kiti Manver) a la prostituta Cristal (Verónica Forqué) en “¿Qué he hecho yo para merecer esto?” (1984).

La trama de “La piel que habito” es enrevesada y sin embargo nítida a pesar de las idas y vueltas en el tiempo. Y está llena de sombras que la favorecen. La más estremecedora, la propia confusión sobre la culpabilidad de Vicente (Jan Cormet) en la violación de Norma (Blanca Suárez), lo que impulsa su secuestro. Bien es cierto que Robert Ledgard (Antonio Banderas, ¿homenaje al gran Kiko?) solo necesitaba cualquier excusa, pero bueno hubiera sido que hubiera estado mejor justificada desde un punto de vista moral, pues Ledgard y Vicente son víctimas de sendos malentendidos. Nada en la historia es arbitrario salvo quizás el origen brasileiro de los protagonistas. Pero este exotismo estaba también en el origen tiraní de la reina Toraya y Riza Niro de “Laberinto de pasiones”. “La piel que habito” tiene por otra parte uno de los mejores finales del manchego con el de “Átame” (1991). En aquel caso irradiaba emoción ver y escuchar a Loles León, Victoria Abril y Antonio Banderas cantar el “Resistiré” del Dúo Dinámico en el coche carretera a través. En este caso, por lo imprecedible y también por la ambigüedad que plantea al espectador: ¿es más feliz para el/la protagonista el final con asesinato de su creador y reencuentro con su familia o asumiendo el rol y viviendo con su querido Frankenstein de por vida? ¿Si el final fuera la primera opción, acabaría Vicente/Vera (Jan Cormet/Elena Anaya) finalmente emparejado con Cristina (Bárbara Lennie), como había sido su deseo cuando era un chico y no tuvo opción por la homosexualidad de ésta?

“Por el amor de Amar” es el tema estelar del nuevo filme de Almodóvar, interpretado por Concha Buika. A nadie se le escapa que la elección de una intérprete negra en un filme sobre la piel como funda del alma no es accidental. El tiempo dirá si brillará a la altura de los interpretados por Miguel Bosé/Luz Casal en “Tacones Lejanos” (1991) o el “Volver” de Estrella Morente en el filme de 2006. Sus primeros versos son hermosos. En “Laberinto de pasiones”, en plena movida, el registro era bien distinto: “Gran Ganga” [calamares por aquí/boquerones por allá/ahhhhhhhhhh], interpretado en playback por Imanol Arias aunque cantado por el propio Almodóvar y McNamara. La elección de los temas musicales, central también en el éxito de sus películas, se ha ido depurando desde el punky-pop de “Pepi, Luci, Bom…” (solo pienso en ti, murciana/porque eres una marrana) y la canción española (“La bien pagá” de Miguel de Molina en “¿Qué he hecho yo para merecer esto?” (1984), interpretada en playback por el propio Almodóvar) hasta los boleros latinos (“Espérame en el cielo”, por Mina, en Matador (1985) y la música brasileña. En “Hable con ella” (2002) el “Currucucucú paloma” versionado por Caetano Veloso marca otra de sus cimas más estremecedoras.

Y finalmente, sexo. Mucho, sin tapujos y morboso como es costumbre en el antiguo empleado de Telefónica. Explícito, implícito, verbal y anal. Libre en todo caso.

En “Laberinto de pasiones” Almodóvar firmaba como decorador además de director y guionista. La dirección de arte es una de las marcas más distintivas de su universo. Su pasión por los colores básicos y el diseño extravagante o de tendencia, sea en objetos, peinados o maquillaje, son evidentes desde este filme y alcanza cotas máximas en “Mujeres al borde de un ataque de nervios” (1988) y “La flor de mi secreto” (1995). En “La piel que habito”, el maquiavelismo de Robert Ledgard invita a la contención cromática en la decoración de la lujosa residencia El Cigarral. La elección se centra en muebles, lámparas y cuadros. Aspecto directamente relacionado con el arte del filme es la elección del cartel. Finalmente, la productora El Deseo se ha decantado por el más americano (en el sentido de comercial) de las 18 películas hasta hoy del manchego, una imagen frontal de los dos personajes protagonistas, él levemente desenfocado en segundo término, ella enfundada en su máscara, que tiene antecedente solo en el de “Hable con ella” (2002), también la imagen de los dos rostros protagonistas, en este caso de perfil Leonor Watling y frontal Rosario Flores, pero fuertemente reforzados estéticamente con los colores rojo y azul. Contrasta el minimalismo del cartel de “La piel que habito” con aquel que diseñara el mítico Iván Zulueta para “Laberinto de pasiones”. Otras versiones de cartel anteriores al definitivo que se pueden rastrear en Internet se acercan más a una estética más identificada con ‘lo tradicional almodovariano’.

Y finalmente, sexo. Mucho, sin tapujos y morboso como es costumbre en el antiguo empleado de Telefónica. Explícito, implícito, verbal, anal. Libre, descarnado, descarado en todo caso, como en uno de los mejores momentos del filme, cuando el doctor Ledgard sale a buscar a su hija por el jardín del pazo donde se celebra una fiesta y se topa con los invitados más jóvenes de la celebración follando en grupo en el jardín. Pero sin duda la piel es razón poderosa que justifica perturbadoras imágenes. En “La piel que habito”, el momento más turbador se logra cuando Robert manipula la funda que es una reproducción realista a escala del cuerpo femenino sin cabeza. En un cine mundial donde el último tabú es mostrar planos explícitos de los genitales, tabú que poco a poco comienza a romperse y que el que suscribe este texto no le augura una década más, Almodóvar, como ya lo hiciera en “Hable con ella” –en aquel caso construyendo una vagina de cartón piedra gigante-, lo sortea de forma tan impúdica como elegante. Y es que a pesar de no dejar ser un maniquí en apariencia inocuo (la piel donde todo este tiempo ha estado habitando Vicente/Vera), Almodóvar sabe de muy buena tinta que buena parte de la audiencia –especialmente la masculina- concentrara su natural imaginación córvida en la repelada hendidura del personaje interpretado por Elena Anaya. Que es como decir en el sexo de la actriz misma.

(Las imágenes que acompañan este texto, de arriba a abajo: afiches de «Laberinto de pasiones» y «La piel que habito»; Antonio Banderas con Imanol Arias en «Laberinto de pasiones» y Banderas, de espaldas, delante de la prensa gráfica durante la presentación en el pasado Festival de Cannes de «La piel que habito»; Blanca Suárez (Norma) y Antonio Banderas (Robert Ledgard) en un momento de «La piel que habito»; Roberto Álamo (Zeca) y Marisa Paredes (Marilia) en un momento del filme; Banderas y Elena Anaya (Vera) en «La piel que habito»).

Juan Carlos Fresnadillo: Entrevista Intacta


Lo que sigue es una entrevista que publiqué en el periódico La Provincia en 2002. Juan Carlos Fresnadillo visitaba Las Palmas de Gran Canaria con motivo de la programación de su primer largometraje, ‘Intacto’, en el Foro Canario que dirigí desde 2001 hasta 2009. Fue el año también la proyección especial de ‘Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra’ (‘When Dinosaurs Ruled The Earth’, Val Guest, 1970) y de la llegada de la familia Izaguirre – Rodolfo, Boris y Belén Lobo- por el ciclo de cine venezolano que también incluyó la sección, cuando se había ideado dedicar cada año un ciclo a países que tuvieran vínculos especiales con Canarias (iniciativa seccionada de cuajo al año siguiente por su buena acogida). 20 cineastas y actrices de las islas y venezolanos participaron en los cuatro coloquios organizados. Estos éxitos, de forma que puede parecer paradójica para quien no conozca los entresijos, fueron minando las posibilidades de mi trabajo al frente de la sección de Canarias del Festival de Las Palmas donde aún así resistí nueve años sorteando las zancadillas del director. Una de las muchas se produjo ese mismo año, con la supuesta concesión de un premio de honor del Festival al joven director tinerfeño objeto de esta entrevista que resultó después ser una despreciable burla a su persona. Y también a la mía.
“Intacto” fue una película irregular en su guión, aunque su idea de partida era brillante: el hombre con más suerte del mundo. Su destacadísima personalidad visual ya anticipaba el desarrollo, lento pero firme, del cineasta tinerfeño en el ámbito internacional, consolidado con el gran éxito de ‘28 semanas después’ (‘28 Weeks Later’, 2007). Y también es el filme donde el paraje natural de Las Cañadas del Teide ha quedado mejor retratado. Juan Carlos Fresnadillo-que está a punto de inaugurar el 59 Festival Internacional de Cine de San Sebastián con ‘Intruders’ y que tiene previsto comenzar el octubre el rodaje de “El cuervo”- había logrado en 1996 un éxito descomunal: llegar a Hollywood desde Canarias sin escalas. Una conquista sin parangón hasta hoy no solo en el cine insular, sino en el de la cultura de Canarias en su totalidad. Nunca fue debidamente reconocido este mérito. La cultura oficial de Canarias siempre estuvo más orientada a destacar los méritos (nunca llegaron a este nivel) de músicos, teatreros o artistas plásticos. Y esto ocurría, fundamentalmente, por la dificultad de desarrollar un tejido industrial mínimo debido a su superior coste de producción y a la presencia en la gestión pública de vividores de largo recorrido y enchufados sin estudios ni preparación como el antes referido. Este es el único histórico que a día de hoy sigue, con el visto bueno lo mismo de supuestos prohombres de la cultura como Jerónimo Saavedra (sus actos estos últimos cuatro años lo han delatado para la historia) como de políticos de los restantes partidos, que confunden lo barato con lo ridículo y lo pernicioso con lo bueno y útil para la comunidad a la que sirven.
El titular de la entrevista se eligió de forma especialmente intencionada para un territorio como el canario, donde el desarrollo del sector audiovisual es aún precario a pesar de los muchos millones de euros invertidos en los últimos siete años. La suerte –tema de los dos trabajos del tinerfeño hasta ese momento- es talento, sí, y también formación y determinación. Los retratos los realicé en la azotea de mi casa. Las demás fotos son de promoción del filme. Y al final del texto se reproduce la entrevista tal y como fue publicada, sin la portada del suplemento. Espero que la disfruten.

Juan Carlos Fresnadillo: “La suerte no existe”

“‘Intacto’ es un thriller que esconde un drama romántico sobre el corazón como un lugar desde el cual podemos dominar al destino”

“Es cierto que mi inconsciente me lleva a Canarias. Y esto tiene que ver con que sé de la capacidad de contar historias que tiene el paisaje canario. Eso me ha condicionado y me seguirá condicionando”

“Me gustaría tener siempre la oportunidad de lograr que cada plano de mis películas tenga realmente sentido, que es la mejor manera de que la gente sienta que eso está contado para emocionarla, que te has dejado el corazón”

Acaba de regresar a Madrid de uno de los festivales de cine independiente más prestigiosos, Sundance (Utah, EEUU), donde Intacto, su primer largometraje, fue una de los dos únicas obras españolas seleccionadas. Este próximo sábado competirá en ocho categorías, entre ellas la de Mejor Director Novel, en la XVI edición de los Premios Goya, que se celebrará en el Palacio Municipal de Congresos del parque ferial Juan Carlos I de Madrid, en una ceremonia presentada y dirigida por Rosa María Sardà. “Fue curioso, porque me llamaron por teléfono y me dijeron: -Tienes seis nominaciones. A la media hora, me volvieron a llamar: -¡No, tienes siete! Y luego por la noche, me volvieron a llamar: -¡¡No, son ocho!!” Pero Juan Carlos Fresnadillo (Santa Cruz de Tenerife, 1967) no quiere hacerse ilusiones. Compite, entre otras, con películas como Los otros (Alejandro Aménabar); Lucía y el sexo (Julio Medem), con la que participó en Sundance; Juana la Loca (Vicente Aranda) o Sin noticias de Dios (Agustín Díaz Llanes). Para él, «haber sido ocho veces finalista entre películas de tanta altura ya es un privilegio”. Y no le falta razón. Ser propuesto para ocho Goyas en una opera prima es un dato que sitúa su película, en las estadísticas de la Academia española del Cine, muy cerca de films como Solas (Benito Zambrano, 1999) y‘Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto (Agustín Díaz Yanes, 1995), que sumaron en su día once y diez nominaciones, respectivamente, y a la misma altura de Tesis (Alejandro Aménabar, 1996), con también ocho candidaturas.

‘El niño’, como le llaman aún algunos de los que trabajaron con él en su cortometraje Esposados (1996), marchó a Madrid en 1985 para estudiar Sociología. “No me admitieron en Imagen y Sonido por dos décimas, y la sociología fue casi una excusa ante mi familia para quedarme allí.” En Madrid, se inscribe en la escuela Taller de Artes Imaginarias, donde finaliza sus estudios de cine con el trabajo El extraño pacto. Regresa a Canarias en 1991 y ese año produce el cortometraje Por los viejos tiempos, dirigido por Miguel Ángel Toledo. “Ahora tengo la sensación de que necesito contar historias y la manera que he encontrado para contarlas es a través del cine. Mi objetivo es, en primer lugar, seguir haciendo películas. En segundo lugar, me gustaría tener siempre la oportunidad de lograr que cada plano de mis películas tenga realmente sentido, que es la mejor manera de respetar al público, de que la gente, cuando lo vea, sienta que está contado para emocionarla, que te has dejado el corazón.»

¿Cuándo le nace la vocación de dirigir cine? Surgió de una noche que fue fundamental en mi vida: en la tele pasaban una película que se llamaba Encadenados (Notorious, 1946), de Alfred Hitchcock y, no sé por qué, sentí en ese momento que aquello era lo que yo quería hacer. Esa noche no pensaba salir, pero me sentía tan emocionado que al final lo hice. Pues bien, esa misma noche conocí a Eduardo García Rojas, guionista del primer cortometraje que produje, que a su vez me condujo a Miguel Ángel Toledo, productor de ‘Esposados’. Curiosamente, ‘Encadenados’ es también un thriller que esconde un drama romántico, como ‘Intacto’.

Después de ‘Esposados’, Vd. barajaba dos proyectos, ‘Un día de estos’ y ‘Hándicap’. Finalmente, se decidió por ‘Intacto’. ¿Por qué? Mi forma de trabajar es indagar e investigar en las historias, construirlas, sacarles los personajes, hacer prácticamente el guión y, cuando he acabado, si no siento al cien por cien que esa película es realmente la que quiero hacer, entonces empiezo a mirar para otro lado. Yo creo que la primera película tenía que ser algo muy personal, que fuera una película casi ‘de tripas’. Finalmente llegué a ‘Intacto’, que yo creo que insiste en las mismas claves que venía investigando desde hacía tiempo, no solamente con las dos citadas, sino también con ‘Esposados’: la suerte, la pérdida, el desamor… A partir de ahí surge un universo que me atrapa desde el principio, prácticamente me vampiriza, y que finaliza con un guión del que me siento satisfecho, animado y convencido para convertirlo en mi primera película.

¿Qué fue lo que le resultó más complicado de este primer largometraje? Sin duda, lo más complicado fue el rodaje propiamente dicho. No hubo absolutamente ningún momento donde poder bajar la guardia. Ha sido una gran lección y yo me siento casi como un superviviente de él. Pero la confección de la escritura fue también ardua y muy compleja, y creo el tratamiento final que se le dio no tiene precedentes en otras películas. Esto hace la historia apetecible y atractiva, pero a la vez muy complicado lograr que eso realmente tenga interés y sea entretenido, que creo que es uno de los mandamientos que hay que cumplir al hacer una historia para un público. Siempre digo que ‘Intacto’ es un thriller disfrazado porque, en el fondo, esconde un drama romántico que establece una conexión entre la suerte y el amor (o el desamor). O sobre cómo el corazón es, quizás, un lugar desde el cual se puede dominar al destino. En la película los personajes creen que pueden, como dioses, dominar la suerte, y la roban a las personas. Finalmente, se descubre que todos son víctimas de una pérdida anterior no asumida o redimida.

En ‘Esposados’, la suerte (o la desgracia), también era un elemento muy importante de la historia. Parece que es un tema que ejerce sobre usted una fascinación especial. La suerte es aquello contra lo que, aparentemente, no podemos luchar, el destino al que estamos sometidos, pero aplicado a una forma más cotidiana, más cercana. Todos nos hemos planteado alguna vez por qué la buena suerte nos sonríe, o bien todo lo contrario. ‘Intacto’ es una indagación sobre eso, y me apetecía sacarla de una manera más sugerida que explicativa.

Juan Carlos Fresnadillo ya pasó por los premios Goya en 1996 con ‘Esposados’, su primer cortometraje, producido y rodado íntegramente en Canarias. No lo ganó, pero apenas dos meses más tarde, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas norteamericana lo nominaba a los Oscar. Era la primera vez –única hasta hoy- que un cortometraje español recibía tal distinción. ‘El niño’, en compañía del productor Miguel Ángel Toledo y de su novia y directora de arte del corto, Tatiana Hernández, viajaban de Santa Cruz de Tenerife a la alfombra roja del Shrine Auditorium de Hollywood prácticamente sin pisar la Península Ibérica, y la prestigiosa compañía americana Miramax volvió los ojos hacia Tenerife, ofreciéndole un preacuerdo de distribución y producción entonces inédito en el cine español. Más de una cincuentena de premios y distinciones en los más prestigiosos foros nacionales e internacionales avalan un trabajo en el que se fusionaron los dos factores que él considera fundamentales para salir adelante como cineasta: el talento y la paciencia. Tan sólo dos trabajos y ya ha obtenido reconocimiento nacional e internacional.

¿La (buena) suerte es también un factor clave en la vida de Juan Carlos Fresnadillo? Yo me siento un hombre profundamente afortunado, pero la he buscado. Pienso que hay que saber interpretar y asumir los acontecimientos que, aparentemente, se nos presentan como de mala suerte. Realmente, la suerte es algo que no existe. Lo que existe es cómo colocarnos delante de lo que nos sucede día a día, sea bueno o malo.

En ‘Intacto’, la interpretación de los actores, la fotografía, el montaje y la dirección han sido elementos altamente valorados por los críticos. Sin embargo, ha sido en el guión donde se han encontrado las opiniones más reticentes. Se le ha achacado una excesiva frialdad a los personajes y que la historia, a medida que avanza, se enmaraña en sus propias trampas. La frialdad la asumo, pero la sentía como una apuesta que la película necesitaba para que la historia llegara al espectador de una manera más contundente. ‘Intacto’ es una película donde los personajes no se tocan, y es fría también en su atmósfera. Creo que había que ser frío y calculador para que en el último acto, cuando estalla la emoción, éste estallido tuviera la mayor fuerza posible, como un volcán que permanecía apagado.

El retorno a Canarias para su primer largometraje, en la utilización de los paisajes de Tenerife, en la participación de los canarios Andrés Koppel, como co-guionista, o Mónica López, como actriz protagonista, ¿quiso ser una reivindicación de las posiblidades del cine en Canarias? Fue algo inconsciente. Yo no sabía que Mónica era canaria hasta que traté con ella en la fase previa al rodaje. Como tampoco sabía que la cicatriz que tiene en la cara era producto de un accidente de tráfico, igual que su personaje en la película. Pero sí sentí que esa historia había que rodarla allí, y que esos lugares y esas personas eran los perfectos para la película. No sé si seguirá siendo así, pero es cierto que mi inconsciente me lleva a Canarias. Y esto tiene que ver con que, al haber nacido y crecido allí, he descubierto la capacidad de contar historias que tiene el paisaje canario. Eso creo que me ha condicionado y me seguirá condicionando.

“Madrid es la capital financiera del cine español, pero no la capital del talento”

¿Cómo valora el cine español actual, con la proliferación de nuevos realizadores y la creciente internacionalización de las obras? Este año ha sido magnífico para el cine español, pero fundamentalmente por el carro que han supuesto dos películas muy comerciales, Torrente 2 y Los otros, ambas, además, en extremos absolutamente opuestos. Esto muestra un abanico muy amplio y extremo que, se ha visto, conecta además con todo tipo de gente y está haciendo que el público español sienta la necesidad de ver su cine. Creo que esta globalización general en que vivimos, también en el ámbito de la cultura, es positiva. Y el mejor ejemplo lo ofrece ‘Los otros’, película que dibuja una jugada muy habilidosa: tiene el aparataje de una película norteamericana, pero propone una mirada que tiene mucho que ver con una película española y, de hecho, se ha rodado en España. Y yo creo que el cine español está abocado a eso.

Y, en este contexto, ¿qué papel juega o, en fin, puede jugar Canarias? He visto una noticia sobre que el Parlamento canario le ha pedido al Gobierno una ley que organice el sector audiovisual. Creo que Canarias tiene ahí una asignatura pendiente. Ya se ha dado muestra de que hay talento: ahora hay que apoyarlo para convertirlo en una industria que dé a conocer nuestra cultura, lugares e idiosincrasia. También opino que el canario no tiene interés por las películas o el audiovisual que se hace en Canarias, y eso tiene que ver con una mala promoción y un mal aprovechamiento de nuestros recursos mediáticos. Canarias puede convertirse en una plataforma de descubrimiento de talentos y de lanzamiento de películas, con una producción que evidentemente tendrá que ser acorde con sus recursos y límites, fundamentalmente los que se derivan de factores geográficos. Pero es una producción que podría competir a nivel mundial. Madrid es la capital financiera del cine español, pero no la capital del talento, ni mucho menos. Creo que es urgente, además de necesario, que haya una regularización de nuestra práctica audiovisual de cine, televisión y publicidad. La Televisión Autonómica es, lógicamente, algo más que podría ayudar, pero no veo aún que esté haciendo grandes cosas para conseguir la regularización y estabilidad necesarias en el sector. Evidentemente, está empezando y queda mucho por hacer. Hace dos años declaró: «Soy optimista respecto a la gente que hace cine en Canarias, pero muy pesimista respecto a la sensibilidad de las instituciones». ¿Hoy diría lo mismo? Exactamente lo mismo. No he visto hasta ahora ningún resultado. El desarrollo en los últimos años ha sido absolutamente individualizado y por iniciativa privada, producto de francotiradores. Las instituciones públicas han ayudado sólo esporádicamente. Y lo digo desde la perspectiva de alguien que ha rodado parte de su película en Canarias y que ha tenido el apoyo por parte del Cabildo de Tenerife, a través de su Film Commission. Yo tengo que agradecer en mi película ese apoyo, pero poco más.

Not this way, Mr. Lasseter! ¿Así no, Mr. Jobs?


Cars 2 (John Lasseter, Brad Lewis, 2011). SIDE A: Solo un momento de magia en hora y media de película ciertamente no es mucho, pero ¡qué momento en la recta final de este filme con centenas de coches y carreras como centellas! Un segundo sí, pero de los que hinchan el corazón. Esa opresión en el pecho significa vivir, escribía Mario Benedetti en La Tregua a propósito de los sentimientos que el viejo oficinista Martín Santomé experimentaba hacia su joven enamorada. Para los que somos fans declarados de Tom Mater, Mate para los amigos, la vieja grúa aparentemente boba de Radiator Springs, Sancho Panza viejo y paletudo de un secundario Rayo McQueen que por méritos propios no llega a Quijote (la habilidad al volante es casi nada a pesar del circo Ecclestone); para los que disfrutamos como enanos con sus cuentos de torero en España, astronauta en la luna, tuneado en Japón, rockero heavy metal en Las Vegas, bombero en el infierno; para, en fin, sus incondicionales, verlo seducir de verdad a una chica-coche son toneladas más de magia de las que el cuerpo pueda soportar. ¡VAYA TOALLA! Merece toda la película, aunque ésta sea no más que un mero ejercicio de virtuosismo técnico inapelable (debe de ser deslumbrante en 3D), construido sobre un guión lleno de guiños pero poco inspirado por ser el más previsible de todos los filmes de largometraje de la factoría Pixar hasta la fecha (que son 12 si no he contado mal, desde la inaugural Toy Story (1995). Un guión que de principio a fin sigue el ABC de la estructura de las películas de acción de Hollywood. Por ejemplo, el de Star Wars (1977). En eso Cars 2 es una película muy antigua.

SIDE B: Coincido con el crítico de El País, Carlos Boyero, en que del padre de todas las criaturas de Pixar, John Lasseter, se esperaba mucho más teniendo en cuenta que coestampa su prestigiosa firma en esta historia con el productor de Ratatouille (2007). ¿O que su nombre firme el filme es sólo una estrategia comercial para minimizar su previsible impacto negativo conocidos los antecedentes? Coincido también con el sentido común en que ya le vale al señor de las camisas hawaianas ir acercando su otrora espíritu liberal-demócrata cada vez más a la peligrosa linde del republicanismo USA. Así no, Mr. Lasseter. No es el mejor momento para enseñar a niños remedos de principados monegascos y viejas monarquías precisamente ahora que la deriva económica -cuyos culpables estaban precisamente en los codiciosos especuladores de la costa este de su país cada vez menos poderoso- avanza sin contemplaciones por la vieja Europa (Grecia, Portugal, España, Italia). El poder, la referencia de Pixar como herederos del trono de la animación mundial tras la muy conservadora y sin embargo revolucionariamente deliciosa Disney, hace exigible hoy otro acercamiento. ¿O fue precisamente la absorción por Disney en 2006 por 7,4 millones de dólares el punto de inflexión final de todas las esperanzas para una renovación también moral e intelectual en este sector tan influyente para el imaginario colectivo? Steve Jobs, mandamás de Apple y entonces principal accionista de Pixar, quedó entonces como el principal accionista individual de Disney, con el 7% de las acciones. Un hito que el milmillonario gurú del iPhone debería utilizar también para predicar con el ejemplo en estos tiempos de pánico económico.

(En la imagen superior, Mate charla de forma distendida durante un vuelo con la novata Holley Shiftwell en presencia del agente secreto Finn Mc Missile)

Víctor Moreno y el Long Tail


Dos buenas noticias convergen estos días. Por un lado la creación en Filmin del Atlántida Film Fest, autodenominado “primer festival online de películas hispanas”, que se desarrolla hasta el 5 de marzo. Filmin es por ahora la más interesante ventana de cine de autor de pago en español. Y un ejemplo de lo que se ha venido en llamar economía del Long Tail (“larga cola” en español). A saber, a través de un catálogo tan ilimitado como se pueda que despierte el interés entre el mayor número posible de usuarios (la principal virtud de lo virtual es no saber de fronteras) obtener el mayor número posible de clicks, en este caso a través de un coste mínimo por visionado. Larga vida a la larga cola también en el cine. No sólo hace visible lo invisible; en territorios como Canarias nos salva además de la fatal inexistencia de salas comerciales en V.O.

La segunda noticia es que el cineasta canario Víctor Moreno participa en la sección oficial de Atlántida con Holidays (2010), su largo documental sobre turismo rodado en Lanzarote. Es una buena noticia para un cineasta cuyo cine documental es de lo más interesante de los producidos por canarios en los últimos tiempos. No por lo que descubre, que ahí han tenido más que decir trabajos más virtuosos técnicamente o necesarios (Pedro Felipe Acosta, Miguel G. Morales, David Baute, José Ángel Alayón), por hablar sólo de cineastas de la última década. Pero sí por estilo, algo que le ha bastado para alzar su voz también en foros internacionales. Con sus minicortos Fauna humana (2007), Fajas y corsés (2007), de apenas tres minutos, el tinerfeño ha retratado situaciones cotidianas con la cámara como un mueble invisible que asiste a los hechos dejando que sea la propia realidad la que se dé sentido en las mentes de cada espectador. Bajo una apariencia de neutralidad y distancia alimenta, pues, la participación del espectador como en ninguno de los casos de cineastas antes mencionados. Es el caso de su corto más laureado, El extraño (2009), apenas dos minutos cuya capacidad para tejer sentido a partir de la más absoluta simplicidad ha fascinado a muchos. Felices fiestas (2008, 6 min) es la excepción que confirma la regla, su trabajo más cerrado desde el punto de vista del sentido. Quizás por eso, el menos valorado.

De Holidays ya he hablado públicamente. Es la -primera- transposición a largometraje de sus experiencias anteriores. No es ofensivo decir que aburre hasta a las lapas, porque pienso que Moreno -fiel a su estilo- es plenamente consciente de ello. Tampoco el filme aporta vanguardia al tema que trata. Pero ambas cosas no son sinónimo de fracaso en el Long Tail, modelo permeable a todo tipo de exploraciones fílmicas por la enorme masa potencial de usuarios a la que se accede. Por lo pronto ha sabido posicionar a Moreno como documentalista de prestigio mejor que ningún otro cineasta de Canarias. Y es un claro indicio de que dotar de imágenes al espectador para que él mismo diseñe su reflexión sobre lo que enseñan es un valor en alza en el cine actual e Internet.

La foto superior corresponde a la  III edición del festival de Las Palmas de Gran Canaria, en marzo de 2002, segunda mía como director del Foro Canario. Muestra a una parte de los cortometrajistas durante su presentación pública. De izquierda a derecha, Nayra Bethencourt, Luis Adern, yo mismo, Víctor Moreno, Luna Escribano y Aarón Melián.

«Valor de ley» (Joel y Ethan Coen, 2010)



«Un viejo estúpido en una aventura absurda» es como se define  Reuben J. Rooster Cogburn (Jeff Bridges), un alguacil tuerto, alcohólico y con sobrepeso al calor de un fuego nocturno justo antes de iniciarse el desenlace del ultimo filme de los hermanos Coen, remake del homónimo de Henry Hathaway de 1969, con John Wayne en papel protagónico  -el único con el que ganó el Oscar-. La sentencia refuerza el carácter de antihéroe de su personaje, de cuyo pasado, como debe ser en todo western que se precie, poco mas sabemos. Y marca la diferencia con el filme precedente. Porque aquí es la niña Mattie Ross (Hailee Steinfeld) la verdadera heroína, capaz de unir las destrezas de dos hombres dispares (Cogburn y el ranger Le Boeuf) para vengar la muerte de su padre.

Valor de ley, nominada a diez Oscar, es un hermoso western de espléndida ambientación y delicada fotografía. La historia principal, lineal hasta la gran elipsis final, se embellece con la impronta de realidad que le da su acertado diseño de minitramas secundarias donde destacan niños indios tullidos, forajidos indigentes y saqueadores de cadáveres. No suele ser la sutil ironía recurso característico de los filmes de vaqueros, habitualmente rudos hasta en su sentido del humor. Por suerte aquí sí, también como marca de la casa habitual de Joel y Ethan Coen, dos hermanos que constituyen bajo una única impronta el director cine norteamericano más destacado de los últimos veinticinco años.

Se aprobó la Ley


Un cine (español) que debe mirarle a su misma altura al español de a pie.  Sin complejos ni arrogancias. Contar historias que descubran,  no de las que ciegan los ojos deslumbrando. Contra ese cine no se puede competir. Películas que respiren verdad, autenticidad. El futuro de la exhibición se ha abierto paso en la maleza a machetazos, decapitando al más débil.  No están pensadas las gradas de los cineplex para ver El sur, Los santos inocentes o El cant del ocell”.  Ni siquera Volver. El formato de exhibición es ampuloso y sólo admite películas así. El siguiente escalón son los festivales, la televisión y, masivamente, Internet. Ni en salas ampulosas, festivales, televisiones o Internet puede no existir regulación.  Ayer se aprobó una ley que es necesaria aunque sea de forma simbólica. Aunque no funcione. El Estado no puede consentir la indefensión. Ni permitir el cinismo de imponer un modelo de negocio a un sector al que no se pertenece con el argumento de que no hay puertas en Internet. Y al que se acusa de vago y maleante. Claro que hay puertas en Internet. Y ventanas. Y enormes rendijas. Y grietas. Otra cosa es que la distribución gratuita de cine por Internet es casi todo el futuro, como ocurre con la música. Pero nadie debería defender que sea presente ni futuro quien se lucra con el copia, pega y vende de contenidos que no son suyos. Y por los que no ha pagado. El modelo lo tendrá que consensuar el sector teniendo en cuenta la mentalidad que se extiende por el nuevo escenario. Pero sabiendo que la distribución en salas comerciales del cine español en salas es cosa del pasado y que hay una lluvia de meteoritos apuntándole por si se mueve con la agilidad de un dinosaurio. Algunos con una incomprensible voracidad por destruir.