Memorias del 61 Festival de Cine de San Sebastián, crónica de una inmersión anunciada


Underwater

Tras ver “Gravity” la emoción hizo saltarnos la rueda de prensa del director Alfonso Cuarón. En vez de eso, nos dimos un baño en la playa de Zurriola, detrás del Kursaal de Moneo. Con Marta de Santa Ana. Foto de JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ.

Además de para el periodico La Provincia, medio con el que he intensificado mis colaboraciones desde octubre de 2012, este año fui con Manuel Cuéllar cronista para el periódico digital ElDiario.es del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

Día tras día, tras el visionado de entre tres y cuatro películas diarias, llegaba el turno de escribir las notas que se volcarían a la revista cultural de Cuéllar con la que colaboro, El Asombrario. De ahí a la portada del diario de Ignacio Escolar.  El título: Zinemaldia Dreaming. Dado el estrecho margen temporal que nos impusimos se trataba de crónicas urgentes, reseñas que respiraban con el oxígeno de la realidad inmediata. Corríamos más rápido que el tiempo.

El resultado ha sido más que satisfactorio:  64.000 visitas en las nueve entradas publicadas (media de 7.111,1 diarias). En el listado de debajo puedes recuperarlas todas. En ellas se reseñan más de treinta películas. Algunas, como ‘Gravity’ de Alfonso Cuarón, recién estrenadas. La mayoría por estrenar.

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Tatiana Hernández, figurinista de “Los amantes pasajeros”: “Pedro Almodóvar es exigente y dialogante. Le gusta arriesgar y que arriesgues.”


Tatiana Hernández

Sobrevuela sobre nuestras cabezas el avión que trae la nueva película de Pedro Almodóvar. Aletean “Los amantes pasajeros”. El viernes 8 de marzo se estrena. Y como cada vez que el manchego enseña película desde “Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón” (1980) eso significa acontecimiento. Se dice que es una vuelta a la comedia sin complejos un cuarto de siglo más tarde, después de “Mujeres al borde de un ataque de nervios” (1988). El Deseo, su productora, está siendo cuidadosa con la promoción. Como siempre. Temerosa de Dios, diría yo. La semana pasada, dos textos del director, que nunca ha escatimado en compartir interioridades de rodajes y pensamientos en primera persona (una de las muchas claves de su éxito), aparecían en el diario El País. Aquí los enlazo por si quieres leerlos. En la ceremonia de entrega de los pasados Premios Goya el trío formado por Javier Cámara, Raúl Arévalo y Carlos Areces apuntaban a repetir el numerito del trailer promocional cuando entregaban un premio. Menos mal que solo metieron la puntita.

“En “Los amantes pasajeros” combiné mis diseños con los de David Delfín. El reto era que el vestuario funcionara como conjunto sin agotar al espectador.”

Hace una semana Paco Delgado, vestuarista de Lanzarote con un año rabiosamente triunfador, optaba a los Oscar de Hollywood por “Los miserables” de Tom Hooper. Delgado ya había ganado el Goya por “Blancanieves” de Pablo Berger la semana anterior y se mostró en el atril tímido y elegante. Un modisto modesto. Esta entrevista con la directora de vestuario de Los amantes pasajeros, la tinerfeña Tatiana Hernández, surgió precisamente por el muro de hormigón que Delgado, acaso sabiamente, levantó a su alrededor para protegerse de la voracidad de los medios, que nunca lo habían tenido en cuenta y de pronto, querían saber hasta el número de zapato que calzaba. Queríamos. Sigue leyendo

Más sobre Paco Delgado, diseñador de vestuario / Sebastián Álvarez, productor / Canarias en los Premios Goya / Balance de la 27 edición


Los Premios Goya, entregados el pasado domingo, tuvieron como única sorpresa para quien escribe este blog el premio a la Mejor Actriz de Reparto para Candela Peña. Debe de estar extraordinaria en la película de Cesc Gay para haber vencido a opciones más claras como las de Ángela Molina por Blancanieves (Pablo Berger) o, mi favorita, Chus Lampreave por El artista y la modelo (Fernado Trueba). Si me resulta injusto que la película de Trueba se haya ido de vacío (el otro que tenía a mano era el de Aida Folch a Mejor Actriz Protagonista, ganado de forma menos merecida a mi juicio por Maribel Verdú), lo que clama al cielo es que no los académicos no hayan aprovechado la coyuntura para dar la estatuilla a la queridísima Lampreave. Pelillos a la mar. Y enhorabuena a Candela, que suma… ¡¿tres Goyas?!

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Mis predicciones para los 27 Premios Goya, en El Asombrario


Pincha aquí si quieres ir directo a la entrada completa en El Asombrario.

El Asombrario, la revista online de Manuel Cuéllar, publicó anoche mis predicciones para los 27 Premios Goya que mañana se entregan en la gala conducida por Eva Hache en el hotel Auditorium de Madrid, retransmitida en directo por TVE-1. Nunca es fácil acertar. Un pleno sería un logro tan difícil como los 14 en una quiniela. Ayer hablé con un profundo conocedor de los premios, tanto que tiene  varios cabezones en su casa,  y no coincidíamos del todo. En lo que sí, que estará entre Blancanieves, de Pablo Berger, y Lo imposible de Jota Bayona. Grupo 7, de Alberto Rodríguez y El artista y la modelo, de Fernando Trueba, parecen, a priori, con menos opciones.

Pero, ¿y si los académicos andaluces votan en bloque para su opción, Grupo 7, mientras los otros filmes dividen sus votos? Entonces sería la noche del cine andaluz. Lo que puede pasar lo tienes resumido en el gráfico de arriba, si quieres saber más, pincha aquí y podrás leer todo Sigue leyendo

Andreas Dresen y Andrés Santana, colaboraciones de cine en El Asombrario de Manuel Cuéllar


AltoEnElCamino

Fotografía tomada durante la proyección de “Alto en el camino”, de Andreas Dresen, en Gran Canaria Espacio Digital. LUIS ROCA ARENCIBIA

Dos han sido mis nuevas colaboraciones en El Asombrario, la revista online del periodista Manuel Cuéllar, donde he decidido compartir textos sobre cine. La primera sobre el director alemán Andreas Dresen, a quien pude entrevistar en noviembre gracias a las gestiones del Consulado de Alemania en Canarias, que organizaba una muestra sobre cine alemán reciente en Las Palmas de Gran Canaria con tres películas del director nacido en Gera (entonces República Democrática de Alemania) en 1963. Sigue leyendo

El canario Paco Delgado, diseñador de vestuario de “Los miserables”, nominado a un Oscar de Hollywood / Al tercer día Delgado resucitó


SeyfredReymaneHathawayLosMiserables

Así posaron en exclusiva para la revista Vogue Amanda Seyfried, Eddie Redmayne y Anne Hathaway, con el vestuario diseñado por Paco Delgado para Los Miserables, de Tom Hooper.

El diseñador de vestuario Paco Delgado es Dios.  ¿O por lo menos su hijo? Al menos lo ha sido en España esta segunda semana de 2013.  No la olvidará fácilmente. El primer día (el martes 8 de enero) logró una nominación a los Premios Goya por Blancanieves, de Pablo Berger. El siguiente (era miércoles 9 de enero) otra a los Premios Bafta ingleses por el diseño de vestuario de Los miserables (Les Misérables, Tom Hooper). Y al tercer día (es decir, hoy mismo, se acaba de saber en la comunicación de nominaciones celebrada en el Academy’s Samuel Goldwyn Theater de Beverly Hills, Los Ángeles, Estados Unidos) la guinda final. Ha sido nominado a los Oscar de Hollywood por Los miserables. Tras tres días que para él seguro que han sido de infarto, Delgado resucitó.

MaribelVerduBlancanieves

Maribel Verdú se ha declarado entusiasta admiradora del vestuario que Delgado hizo para su personaje de la madrastra de Blancanieves, de Pablo Berger.

El figurinista nacido en Lanzarote (islas Canarias) ha entrado así en el selecto club de la treintena de cineastas españoles nominados al premio de cine más importante de el mundo. Y es el segundo figurinista nacido en España que lo consigue.  Sigue leyendo

Mi predicción para los 27 Premios Goya, en El Asombrario de Manuel Cuéllar


peq1 BLOG

Hoy he empezado a colaborar con El Asombrario, “nueva revista online para la cultura libre y la participación”, como reza en su cabecera. Nacida el 12 de diciembre pasado, no lleva ni treinta días -con las Navidades por medio- y el nuevo espacio virtual creado por el periodista Manuel Cuéllar ya va camino de las 43.000 visitas. A este paso antes de que cumpla el mes me ha adelantado, aunque no sé aún si el correcaminos que es Manuel Cuéllar, a quien conozco desde los 3 ó 4 años de edad, no recuerdo bien, lo hará por la derecha o por la izquierda. El Asombrario estará pronto en la zona de blogs de ElDiario.es.

La jornada ha sido intensa. A las diez de Canarias se daban a conocer los finalistas de la 27 edición de los Premios Goya. Con puntualidad alemana la lectura terminó apenas media hora después. A las 4 de la tarde envié este texto,

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Memorias del Zinemaldia: 60 Festival Internacional de Cine de San Sebastián


(En esta entrada incluyo fotos propias, unas tomadas con teléfono móvil y subidas a la red social Instagram –@luisrocaarencibia– y otras con cámara digital convencional. También se incluyen imágenes promocionales de las películas que se mencionan. Las tres panorámicas que se incluyen conmigo de modelo son de José Antonio González)

Viernes, 21 de septiembre

Ambientazo en el restaurante Aldanondo. José Antonio se lanza al bonito con tomate. Marta, Álex y yo mismo a la txuleta con ensalada. Al igual que el año pasado, coincidimos con Santiago Segura, unas mesas más allá. Del comedor interior salen a la calle a fumar Ernesto Alteiro y Benjamín Ávila, actor y director de la argentina Infancia clandestina, que gustó mucho al público. También gustó a Imanol, director de ikastola, que aparece con Manuel y Fer al final de la cena. Nos retiramos a dormir.

Lo imposible batió récords de taquilla en España durante su primer fin de semana. Hay que recordar que fue un fin de semana de puente y… sin fútbol, negocio omnipresente que es uno de los principales escollos para el desarrollo del país.

José Antonio, que ha venido con un documental de Ayoze O`Shanahan filmado en Colombia bajo el brazo, se va de copas. Sigue leyendo

A propósito de “Edificio España”. Entrevista a Víctor Moreno


Aprovecho que próximamente se proyectará la película documental “Edificio España” en el espacio cultural La Casa Encendida de Madrid (Ronda de Valencia, 2) para subir al blog esta entrevista que le hice a su director, Víctor Moreno, durante el 60 Festival Internacional de Cine de San Sebastián, donde participó en la sección Made in Spain. Fue publicada por el periódico La Provincia.

Chocante, pero signo de los tiempos, que una obra de un minuto sea la cima de toda una carrera.

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Especial Festival de Cine de San Sebastián, esta semana en La Provincia y La Opinión de Tenerife


Agradecido estoy a quienes han hecho posible la publicación la semana pasada de cuatro páginas sobre el 60 Festival Internacional de Cine de San Sebastián en el suplemento de Cultura de La Provincia. Desde los apoyos recibidos por los periódicos La Provincia y La Opinión de Tenerife a entrevistados y personas consultadas para los distintos temas pasando por familiares y amigos, que me han permitido que otro año más haya vivido la, hoy por hoy, insuperable experiencia de pasar la semana entera viendo cine en el que es, con notable diferencia, el festival más grande de España. Sigue leyendo

Blade Runner, Carmina o revienta, El esfuerzo y el ánimo, Los seductores, La felicidad nunca viene sola / Meg Ryan, Paco León, Maurice Béjart, Ridley y Tony Scott. Comedias románticas / Más y menos cine. Nuevos tiempos, otras pantallas.


El momento es de los más apasionantes de sus 116 años de historia. El buen cine es cada día más. No el que exhiben las salas comerciales, que es cada día menos, asfixiadas esas pantallas en conglomerados multinacionales. El cambio al nuevo soporte, los nuevos equipos que lo hacen posible, permiten dejarse oír a cineastas sin tanto recurso.

Lo mejor que se puede decir de una comedia romática es que te has olvidado de que lo es. Siempre que pienso en ellas me acuerdo de Meg Ryan. Sin bótox.

Buenos y malos cineastas, claro. Los muy malos proliferan, pero eso, más que malo, es normal. Sigue leyendo

Andrés Santana. El vuelo de la cometa. Capítulo 3: «¿Y éste? ¿De dónde ha salido?»


El tercer capítulo de la biografía del productor de cine Andrés Santana es para mí el más divertido del libro. Por lo menos, aquel en el que se cuentan más cosas divertidas. Habla de sus primeros pasos en Madrid. Y de los primeros pinitos en el cine. De cómo se olvidó de querer ser actor y comprendió que su mundo en el cine era el de la producción. Jesús Franco, José María Zabalza, José Luis García Arrojo y Enrique González Macho son algunos de los muchos nombres que se mencionan. Esta entrada la quiero dedicar a la memoria de Rosa Almirall, más conocida por Lina Romay, fallecida en febrero de este año. Espero que el tío Jess esté bien sin ella. Y si llega a leer esto, que sepa que esa película pendiente la podemos hacer todavía.

Subo el tercer peldaño de “El vuelo de la cometa” el 7 de agosto intencionadamente. Hoy se cumple un mes del homenaje que por iniciativa de la Asociación de Vecinos Barranco de la Mina de Las Lagunetas le organizamos a Andrés Santana en el barrio de San Mateo. Fue la noche más hermosa. Sigue leyendo

Ray Bradbury y el cine en Canarias: “Moby Dick”, John Huston, “Crónicas Marcianas”, “The Martian Chronicle”, Ray Harryhausen


Ahora que el gran Ray Bradbury (1920-2012) llegó por fin al destino que se describe en la foto anterior es ocasión propicia para recordar los vínculos entre el gran escritor de Illinois residente en Los Ángeles y el cine en Canarias. La información la publica hoy Alberto García Saleh en el periódico La Provincia. Reproduzco aquí el texto que le envié la semana pasada y que el periodista ha reproducido fielmente. Yo añado alguna matización que sí tiene cabida en un espacio como este. Finalizo con una mención agradecida a Eduardo García Rojas, escritor, bloguero y crítico fundamental del cine de Canarias. Rastreando el universo google acabé, miren por dónde, en su blog El Escobillón para obtener el dato del rodaje en Lanzarote de la serie “Crónicas Marcianas” (“The Martian Chronicles”). Aquí les entrego el texto:

Tres son los nexos que unen el nombre de Ray Bradbury con el cine en Canarias. Sigue leyendo

Tristana (Luis Buñuel, 1970) vive. Sonríe. / Boicot al negocio del fútbol


Si por algo merece que se siga difundiendo la carta del distribuidor Adolfo Blanco al ministro José Ignacio Wert sobre la difícil coyuntura del cine español en los tiempos que corren es por la disección que hace del fútbol como uno de sus principales enemigos externos. Del negocio del fútbol habría que precisar. Deporte solamente para el forofo y el ingenuo que retrata a España como un país vendido al improductivo encanto de lo irracional que tampoco en esto ha superado la fatal herencia de 40 años de franquismo, dictadura aquella que entronizó no solo el funesto doblaje al español de películas sino tambien al mal llamado deporte rey para, ayer como hoy, mantener distraída a la plebe de lo importante, las cosas que de verdad hacen grande a una comunidad.

Esta diatriba no tiene que ver con el grupo de chiquillos que juega a darle a una pelota de plástico en una plaza soñando con ser futbolistas de mayores. Pero no puede ser que medio país del faro de Orchilla al cabo de Creus Sigue leyendo

Andrés Santana, El vuelo de la cometa (capítulo 2): El sueño de un homenaje a las islas Canarias


Rumiaba la oportunidad de publicar el segundo capítulo del libro que escribí en 2003 sobre el productor de cine Andrés Santana –el correspondiente al rodaje de la película “Mararía” (Antonio José Betancor, 1998)- cuando me llegó un correo electrónico como una señal. Juan Antonio Castaño, el más importante director de fotografía de Canarias, me enviaba el enlace donde podía ver, por primera vez, la colección completa de fotografías que realizó durante el rodaje del filme. Fuimos pocos los canarios que trabajamos como técnicos en aquel equipo de rodaje. Castaño, Marta Miró, Gustavo Benítez, Wilo Spínola, yo mismo… Para mí constituyó la mejor experiencia profesional de mi vida. También, la que clausuró una etapa. Sigue leyendo

Familias de cine y teatro: los King, los Coleman, los Thatcher, Miquel y Alicia, el padre de Silvia, los Hoover, los Miller; Marilyn Monroe, Leo DiCaprio, Meryl Streep, Eduard Fernández, Emma Suárez, Lluís Homar, Michelle Henner, George Clooney


Hawaiano de cuna ricachona, Matt King (George Clooney) se enfrenta a un dramón familiar gracias al cual también podra poner en orden su vida. Su mujer se muere, encima él se entera por su hija de que le era infiel. Los descendientes (The Descendants, Alexander Payne, 2011) no es un filme grande; sí una película modesta y muy bonita que crecerá con el tiempo. Igual que la magnífica Entre copas (Sideways, Alexander Payne, 2004) película que  podría pasar -sin merecerlo- por una de esas de sobremesa que pasan los domingos por la tarde. No es tampoco memorable la interpretación de Clooney (sí lo es la de Paul Giamatti como Miles Raymond en Sideways) aunque lo colocara a un pie de su primer Oscar como protagonista, miel que le arrebató de los labios el primer francés de la historia que se lleva una estatuilla, Jean Dujardin. Arranca Los descendientes con la voz del propio King explicando que vivir en las exóticas Hawaiis no es sinónimo de felicidad, a pesar de que eso sea lo que vendan las autoridades isleñas en los folletos turisticos. Suena enormemente familiar para quienes vivimos en las igualmente volcánicas Canarias. Sigue leyendo

Rodaje en Canarias de Moby Dick (John Huston, 1956): Un insuperable regalo de Navidad


(Al final se ofrece un índice de las imágenes que acompañan a este texto)

El rodaje de Moby Dick (John Huston, 1956) revolucionó entre finales de 1954 y principios de 1955 la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, en las islas Canarias. Movilizó a más de cien personas entre nativos y provenientes de Inglaterra y Estados Unidos, como cuenta el propio John Huston en sus memorias A libro abierto (Espasa Calpe, Madrid, 1986, tercera edición). En dos meses, con participación decisiva de carpinteros locales, se construyó tanto la réplica de la ballena, de más de 65 metros de largo, como los alargados botes balleneros de dos puntas de mitad del siglo XIX en que se sitúa la obra maestra de Melville.

En 2006, coincidiendo con el 50 aniversario de su estreno puse en marcha un proyecto de recuperación documental sobre el más importante rodaje llevado a cabo en las islas Canarias. Un filme basado en la obra maestra de Hermann Melville, escrito por John Huston y Ray Bradbury, con interpretaciones sobresalientes (Gregory Peck y Richard Basehart, entre otros), momentos inolvidables como el sermón del padre Mapple (Orson Welles), que costó 4,5 millones de dólares y recaudó 10,4, el más taquillero del año en Estados Unidos, aunque decepcionara a una parte de la crítica. A pesar de eso John Huston recibió el premio al Mejor Director del Círculo de Críticos de Nueva York.

La respuesta al proyecto fue inmediata, muy numerosa. Los detalles, emocionantes. El texto que incluyo a continuación es una reescritura inédita hasta este momento del que publiqué un mes después de la muerte de Gregory Peck en el periódico local La Provincia, el 19 de julio de 2003, con informaciones obtenidas del proyecto que inicié tres años después.

Un texto que he preparado para un nuevo colega de Madrid -perteneciente a un grupo de grandes fanáticos de la ballena blanca- que me contactó gracias a este blog. Por él descubrió que la película de Huston se había rodado en Canarias. El caso es que en estos momentos preparan en una monografía sobre la gran novela “donde analizarán como a partir de un arquetipo literario Moby Dick se convierte en icono popular gracias a las múltiples reinterpretaciones gráficas de grandes artistas, dibujantes, ilustradores y pintores, cinematográficas, en cómic y televisión.” Parece que ya cuentan con textos y trabajos gráficos de Fernando Savater, Constantino Bértolo, Jaime Chávarri, Moncho Alpuente, Raúl Guerra Garrido, María Rosa Burillo, Juan Tébar y Manuel Hidalgo, Arturo Pérez Reverte, Antonio Muñoz Molina, José Luis Garci, Eduardo Naranjo, Pepe Hernández, Ricardo Martínez, Fernando Vicente y José Ramón Sánchez. Espero que vea la luz muy pronto.

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Durante la Navidad de 1954 el cine cayó como una nevada insólita sobre la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, que entonces era otro lugar, ciento setenta mil almas en una estrecha franja de costa donde si por ejemplo vivías en los barrios cercanos al puerto de la Luz y querías ver cine de estreno debías organizar una verdadera excursión al otro extremo. Un trayecto que llevaba más tiempo que atravesar hoy toda la isla de punta a punta. Cuentan que la secuencia final de Moby Dick, los diez minutos en los que el capitán Ahab se enfrenta cuerpo a cuerpo con el leviatán, debían haberse rodado en costas galesas primero y entre Azores y Madeira después, pero que el mal tiempo lo impidió. Cuenta Huston en sus memorias que la producción del filme había destrozado dos maquetas de la enorme ballena blanca en el intento. Casi tiran la toalla. No consta quien informó a los responsables de la producción de que 338 millas al sur existía otro archipiélago que casi nunca registraba tormentas y cuya principal ciudad, Las Palmas de Gran Canaria, contaba con una de las infraestructuras portuarias más avanzadas del Atlántico. Además de la caza de la ballena, en las costas canarias se filmó el epílogo del filme, aquel que muestra al superviviente Ishmael (Richard Basehart) flotando agarrado al ataúd de Queequeg (Friedrich von Ledebur) en alta mar.

Antonio Quevedo, que vive actualmente en Estados Unidos, tenía 23 años en 1954 y fue de los pocos canarios que participaron en el rodaje. “Debieron ser unas cuarenta personas entre técnicos y actores. También se trajeron gente de producción de la Península.” Su labor consistía en coordinar los traslados de los taxis asignados al director y actores principales. Recuerda a Peck como un “tipo asentado, muy pausado, como la imagen que proyecta en la mayoría de sus películas. Casi todo el equipo se alojó en el hotel Parque, en la zona de Triana junto al antiguo muelle de Las Palmas. Sólo cuatro lo hicieron en el hotel Santa Catalina: los actores principales, Gregory Peck, Leo Genn y Richard Basehart; y el director, John Huston.” Bueno, cinco en realidad si sumamos a la periodista francesa Veronique Passani, entonces novia de Peck. Éste aún estaba casado con su primera esposa. Por eso la pareja “por discreción”, explica Quevedo, ocupaba habitaciones separadas en el hotel. Gregory Peck se casó con Passani un día antes de empezar 1956 , año del estreno comercial de Moby Dick. Vivió con ella hasta su muerte el 12 de junio de 2003 a los 87 años.

Carmen Zumbado era entonces vecina del barrio marinero de La Puntilla, situado en el extremo norte de la Playa de Las Canteras. Con el paso de los años se convirtió en mujer clave del cine de Canarias en el sector de distribución y exhibición de películas. Una mujer a la sombra de su marido, el distribuidor Francisco Melo Sansó. Zumbado, entonces una joven veinteañera, recuerda a Peck como un hombre “extraordinariamente alto. Mi casa daba directamente al mar, así que lo veía pasar cada mañana en su barca por delante. Siempre iba de pie y a veces con la pata de palo que lucía en la película. Yo me asomaba al balcón y le gritaba: “¡Gregory, Gregory!” Siempre devolvía el saludo. Daba la sensación de ser un hombre muy educado.” Carmen recuerda con nitidez la imagen de la enorme maqueta de la ballena blanca varada en la ensenada natural que se forma al norte de La Puntilla, delante de la zona conocida por El Confital. También, que utilizaron el llamado Club de los Millonarios como sala de maquillaje y peluquería. Esta sociedad estaba ubicada en la planta alta del bochinche de Juan Pérez, utilizado también por técnicos y actores como punto de encuentro y refrigerio.

Las jornadas de rodaje no fueron largas y siempre se iniciaban a primerísima hora de la mañana. Se sucedieron por ambos lados de la costa que rodea la ciudad. El profesor Pedro Schlueter me confesó un día hace más de diez años que recuerda perfectamente ver el rodaje frente a la costa de la catedral de la ciudad, en el barrio de Vegueta. El equipo, solo si el clima lo permitía, salía en las barquillas balleneras de dos puntas del siglo XIX cargadas de pescado para atraer a las gaviotas. Así hasta que el excesode luz les impedía seguir. Cuando solo había que filmar tomas lejanas de las barcas se llevaban consigo a pescadores y cambulloneros de La Puntilla como improvisados remeros.

Una anécdota habla ciudadanos que se aprovecharon del rodaje para comerse los kilos de carne de res que la producción mandaba a comprar para atraer a las aves. Manuel Pérez González, hijo del conocido boxeador local Carreta lo confirma de esta manera: “En Moby Dick tenía unos amigos a los que encargaban comprar la carne que debían echar para atraer a las gaviotas. Pero ellos lo que echaban al mar eran sobras de pescado. Entonces los precios de la carne eran prohibitivos para los pobres. Gracias a la película se pudo comer mucha aquellos días.” Por su parte, el abuelo de Juan Antonio Carvallo fue el patrón del remolcador Fortunate, el barco que arrastraba la enorme maqueta. “La ballena subía o hundía la cabeza en el mar según la potencia con que la arrastrara el remolcador. John Huston daba orden de dar mucha potencia para que la ballena levantara el morro. Después le hacían señas a mi abuelo para que parara. De esta forma la ballena hundía su cabeza en el mar.”

Antonio Quevedo recuerda los visionados mudos del filme en el cine Avellaneda del barrio de Vegueta –hoy teatro Guiniguada-. También las frecuentes juergas empapadas en alcohol de los miembros del equipo y cómo muchas de ellas se empataban con el trabajo de la mañana siguiente. Otros han testimoniado partidas de póker de Huston y Peck sobre un yate en Las Canteras entre montañas de dólares. Manuel Márquez, que con trece años fue figurante en el papel del grumete del barco y en las barcas balleneras, recuerda ver a su hermano saltar por la borda del yate “una vez que una ráfaga de viento lanzó la montaña de billetes por los aires hasta el mar. La propina que le dieron no la olvidó nunca.” A él, que no sabía nadar, la producción le facilitó un salvavidas “milagroso” que se abría al contacto con el agua. En una de las fotos aportadas al proyecto de recuperación de materiales aparece Manuel Márquez con 13 años a los pies de Gregory Peck entre otros adultos en el puerto de La Luz. En ella aparece también otro niño de raza negra. Ese niño es su hermano. Manuel nunca había visto la foto. Su hermano había fallecido unos pocos años antes.

Otros testigos rememoran una multitud que se divertía viendo como el actor de raza negra Edric Connor cambiaba el color de sus ojos gracias a unas lentillas de colores, desconocidas en la España de la época. Otros, fiestas en el Club Victoria de Las Canteras, saques de honor el mismo día de Navidad en el viejo Estadio Insular -que entonces tenía diez años- y presentaciones a la alta sociedad en el hotel Santa Catalina. Una juerga acabó con el piano de cola del hotel rodando escaleras abajo por una apuesta entre forzudos canarios y miembros ingleses del equipo sobre quién sería capaz de bajarlo a hombros desde el salón hasta el hall. En una ocasión, rememora Quevedo, “se concertó un combate de boxeo entre Edric Connor y un boxeador local.” También asistió Peck, que hubo de saltar al ring para saludar a la enfervorizada multitud.

En el taller del puerto Carbonera Canaria se construyó la réplica de la ballena, de 65 metros de largo. Francisco Correa trabajó como traductor del ingeniero inglés que dirigió la construcción. Recuerda que los ingleses se trajeron carpinteros especializados de fuera, “pero al comprobar la maña de los locales los mandaron de vuelta a Inglaterra a los pocos días.” Juan Socorro, empleado de la Casa Miller, trabajó en la construcción de la ballena “de madera, metal y látex”, como explica Houston en sus memorias. El cuerpo principal “se hizo sobre una chata o aljibe, que era como le decíamos a las barcas que suministraban agua a los barcos fondeados. Tardamos un mes en hacerla.” La cola se construyó de forma independiente. La familia Betancor puede que conserve en una de sus propiedades la réplica de látex del capitán Ahab que se trajo para el filme, según testimonió el director de cine fallecido en 2006 Antonio José Betancor. Aunque Francisco Correa afirma que el muñeco se lo regalaron a “un inglés que solía recalar en Gran Canaria.” Una miniatura de la maqueta que los ingleses trajeron como modelo, de un metro de largo, sigue en paradero desconocido desde que la fotografíe en 2003 en las oficinas de una consignataria de la calle La Naval de Las Palmas de Gran Canaria.

Por último, Quevedo explica que Gregory Peck contaba también con un especialista expresamente traído de Inglaterra para sustituirlo en las escenas más comprometidas. “Idéntico a él, yo lo confundí muchas veces.” Aún así, Peck hubo de colocarse personalmente sobre la ballena en el complicadísimo plano en que le grita maldiciones al cetáceo mientras le hunde el arpón en el lomo. Francisco Correa recuerda que “Gregory Peck felicitó a un operario que se llamaba Sindo por sus maniobras en la escena en que estaba con el pie metido en la ballena. Le dijo que su vida había estado en sus manos.” Huston también se refiere a este momento en sus memorias. El director de origen irlandés nombra uno de los planos rodados esos días en Canarias como el más importante del filme. Aquel en que el brazo de Ahab se balancea inerte como indicándole a los marineros en las barcas que continúen la caza.

La estancia de Gregory Peck, John Huston y el equipo de rodaje de la compañía inglesa Moulin Productions en Las Palmas de Gran Canaria ha traído consigo buenas dosis de literatura y nostalgia. Pero es menos conocido fuera de Canarias de lo que debiera. Moby Dick –el filme más taquillero del año en Estados Unidos en 1956- se rodó hace 58 años y es la película más importante rodado nunca en las islas. Es curioso, porque de Canarias solo muestra mar, cielo y horizonte. Para la ciudad constituyó un inesperado –insuperable- regalo de Navidad del que los canarios solo echamos en falta un detalle: que también se hubiera incluido el nombre del archipiélago en los agradecimientos del principio del filme, donde solo hay referencias a Gales y Madeira.

Índice de imágenes:

1) Los autógrafos de los actores que se desplazaron a Las Palmas de Gran Canaria fueron recogidos por Juana Bravo de Laguna Blandy.

2) Extraída de la gacetilla Ídolos del Cine sobre el actor Gregory Peck de los años 50, aportada por Luis Serrano Sanz (imagen de la derecha), la imagen de la izquierda muestra a Gregory Peck con Veronique Passani.

3) Gregory Peck entre isleños en el puerto de la Luz. Manuel Márquez aparece a sus pies, junto a su hermano. Aportada por Sergio González Fleitas.

4) Saque de honor en el Estadio Insular. el 25 de diciembre de 1954. La hija del industrial Eufemiano Fuentes, Tere Fuentes le entrega a Gregory Peck un ramo de flores. Aportada por por Juana Bravo de Laguna Blandy.

5) Collage con imágenes de la construcción de la ballena. De un artículo del periodista Mariano de Santa Ana publicado en La Provincia en agosto de 1997. Son de Leonardo Cabrera.

6) A la izquierda, el muñeco que hacía las veces de capitán Ahab para las tomas más lejanas o complicadas. Foto de Leonardo Cabrera. A la derecha, la maqueta de un metro de largo traída para la construcción desde Inglaterra, tal y como la fotografió La Provincia en 1997 para el artículo de Mariano de Santa Ana.

7) En la revista Radiocinema se publicó el 6 de octubre de 1958 esta página anunciando el estreno en España del filme, dos años después que en Estados Unidos. Aportada por Luis Serrano Sanz.

Confidencial: Canarias en los Premios Goya, una fotografía histórica


Los Premios Goya son los más importantes reconocimientos de cine de España. Quienes votan son miembros de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, es decir, profesionales del sector. Sea el que sea el balance del cine de Canarias en los Goya, éste señala su posición en el marco del cine español.

Dicho esto, aterrizamos en Canarias empezando por unas definiciones necesarias:

1) Cine de Canarias es aquel que es producido o coproducido por una empresa de las islas. También a aquel que haya recibido apoyo económico de las subvenciones a producción de películas del Gobierno de Canarias, se ruede dentro o fuera de las islas y cuente o no historias que se desarrollen en las islas. No es cine de Canarias el que se rueda en las islas y eventualmente cuenta historias que suceden en las islas si las empresas productoras que lo llevan a cabo no están radicadas en Canarias.

2) Cineasta canario o canaria es el o la profesional que trabaja en cualquiera de las especialidades necesarias para la producción de un filme, ya sea técnica o artística, que haya nacido en Canarias, viva donde viva, y que se reconozca como tal; también lo es quien que tengan su residencia habitual en Canarias, provenga o donde provenga.

Los resultados del cine de Canarias en los Goya son los que detallaré a continuación. Prefiero que el calificativo lo ponga cada lector. Las 14 nominaciones al cine de Canarias que se han producido en las 26 ediciones de los Premios Goya suponen un 0,59 % del total. Los filmes de Canarias han obtenido un total de 2 estatuillas en la historia de los Premios Goya. Esto supone un 0,31 % del total.

Las 14 nominaciones al cine de Canarias son un 0,59 % del total. Los filmes de Canarias han obtenido dos Goyas, un 0,31 % sobre el total.

Cambiar esta realidad -si es que los profesionales de Canarias quieren cambiarla- solo se logrará con políticas nuevas que ilusionen y den alas a los creadores, técnicos y productores desde la mayor exigencia y respeto. Es responsabilidad de los políticos dar un giro de timón a este barco que, una vez acabadas las vacas gordas, navega sin rumbo y con algunos de sus principales enemigos en sus propias bodegas.

Porque, no lo olvidemos, el desarrollo del cine (del audiovisual) depende en Europa del acierto de las políticas públicas de apoyo por parte de los Gobiernos frente al empuje de la industria multinacional. En el caso español –y canario-, también de la eficiencia de otras administraciones con relación directa en la materia (Cabildos y Ayuntamientos). Ninguna, pues, está exenta de responsabilidad. Si es que los profesionales quieren de verdad cambiar esta realidad deben empezar por exigir que al frente de los departamentos técnicos con competencias en la materia se comience por situar a personas formadas, competentes, capaces. Y, por supuesto, por no dejar de denunciar si fuera necesario, ante los medios de comunicación o un juez, cualquier abuso que pudiera producirse desde las administraciones.

Las nominaciones de los cineastas canarios nada tienen que ver con reconocimientos al cine de Canarias.

También prefiero que sea el lector quien valore los resultados de los cineastas canarios, cuyas nominaciones en prácticamente todos los casos nada tienen que ver con lo que puede denominarse “cine de Canarias”. Las nominaciones de cineastas canarios en las 26 ediciones de los Premios Goya suponen un 2,28 % del total. Los premios a cineastas canarios en los Goya suponen un 2 % del total.

1. Nominaciones al cine de Canarias

En estos 26 años, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España ha realizado un total de 2.369 nominaciones. El número de nominaciones de películas de Canarias es de 14. Las nominaciones al cine de Canarias suponen, pues, un 0,59 % del total.

Guarapo, de los Hermanos Ríos, producida por Ríos Televisión, recibió la primera nominación a un Goya de la historia del cine de Canarias. Teodoro y Santiago Ríos optaban a la Mejor Dirección Novel en la 4 edición (1990) por su primer largometraje. Mararía, de Antonio Betancor, producida por Mararía P.C. (Andrés Santana), recibió 5 nominaciones en la 13 edición (1999). Y Ciudadano Negrín, de Sigfrid Monleón, Carlos Álvarez e Imanol Uribe, igualmente producida por Andrés Santana, fue el primer largometraje documental nominado, en la 15 edición (2011). También fue esta la primera vez que un largometraje de Canarias ha estado nominada como película, no por una de sus especialidades.

Guarapo, de los Hermanos Ríos, recibió en 1990 la primera nominación a un Goya de la historia del cine de Canarias. El largo viaje de Rústico, de Rolando Díaz, fue el primer cortometraje. 2007 fue el único año que dos películas de Canarias obtuvieron nominaciones. El cine de animación ha obtenido en cortometrajes más nominaciones que la ficción o el documental.

El largo viaje de Rústico, del entonces cubano –hoy también canario-Rolando Díaz, producido por La Mirada P.C., fue el primer cortometraje -en este caso, un documental- que recibió una nominación. En la 8 edición (1994). El primer cortometraje de ficción nominado fue Esposados de Juan Carlos Fresnadillo producido por Zodiac Films, La Mirada y Papi Producciones (11 edición, 1997) y Podría ser peor el primer cortometraje de animación, de Damián Perea, Damián Perea P.C. (14 edición, 2000).

Ciudadano Negrín fue el primer largo documental nominado. El hito hasta hoy lo marcan las cinco nominaciones de Mararía en 1999.

En 2007, 21 edición, fue la primera y única vez hasta hoy que dos películas de Canarias obtuvieron nominaciones. Se trató de El viaje de Said, de Coke Riobóo, coproducida por Tembleque Producciones, y La noche de los feos,de Manuel González Mauricio, producida por Oasis Europkikara. En este caso a Mejor Cortometraje de Animación. El último minutero, de Elio Quiroga, y El intruso, de David Cánovas, son los nombres de los otros dos cortos nominados que no han sido mencionados. Sus nominaciones, respectivamente, a Mejor Corto Documental y Mejor Corto de Ficción, se produjeron en 2005 (19 edición) y 2006 (20 edición).

Las tres películas de largometraje nominadas han obtenido un total de siete nominaciones gracias a las cinco de Mararía: Mejor Guión Original (Antonio Betancor,Carlos Álvarez); Mejor Fotografía (Juan Antonio Ruíz Anchía); Mejor Música Original (Pedro Guerra, Joan Valent); Mejor Actriz Revelación (Goya Toledo) y Mejor Dirección de Arte (Félix Murcia).

2. Premios al cine de Canarias

Los premios Goya han repartido en sus 26 ediciones un total de 654 premios. Los filmes de Canarias han obtenido un total de 2 estatuillas en la historia de los Premios Goya. Esto supone un 0,31 % del total.

En 1999, el vasco Juan Antonio Ruíz Anchía obtenía el primer Goya de la historia a una película de Canarias, Mararía, de Antonio Betancor, producida por Mararía P.C. (Andrés Santana). En 2007, El viaje de Said, de Coke Riobóo, coproducida por Tembleque Producciones, obtuvo el Goya al Mejor Cortometraje de Animación.

Estos reconocimientos al cine de Canarias en los Goya vienen determinados por dos circunstancias importantes: el primero era una categoría técnica obtenida por un profesional afincado en Hollywood que nada tiene que ver con Canarias; el otro fue una coproducción que nació en Canarias y se pudo acometer gracias a la ayuda pública de Canarias, pero que fue enteramente desarrollado en Madrid por un director (Riobóo) y una empresa (Jazzy Producciones) no canarios.

Los dos Goyas al cine de Canarias vienen con atenuantes: uno fue a un vasco afincado en Hollywood y el otro a un corto enteramente desarrollado en Madrid. La no obtención del Goya por parte de Esposados fue una gran decepción y lastró la credibilidad de estos premios en las categorías consideradas “menores”.

Por contra, hay que decir que la no obtención en 1997 del premio por Esposados fue una enorme decepción que indicaba que, en las categorías consideradas “menores” (cortometrajes, cine de animación y documentales), el resultado final dependía de las estrategias de los nominados para obtener votos, ya que la mayoría de los académicos no tenían un acceso fácil a esas películas, al menos entonces. Ese año ganó el cortometraje La viga, de Roberto Lázaro, mientras Esposados debía conformarse solamente con haber sido uno de los cortos españoles más premiados en festivales nacionales e internacionales de primer nivel de la historia, y el primer corto español finalista en los Oscar de Hollywood.

3. Nominaciones de cineastas canarios

Las 54 nominaciones de cineastas canarios en las 26 ediciones de los Premios Goya suponen un 2,28 % del total. Estas nominaciones han sido obtenidas por un total de 25 cineastas, 18 de ellos hombres y 7 mujeres. Idéntica proporción por sexos, 72% hombres por 28 % mujeres, se da en el caso de los premios obtenidos.

1988, en el II edición, fue el año de la primera nominación de un canario en los Premios Goya. El honor le corresponde al tinerfeño de Arona José Manuel Cervino, nominado a la Mejor Interpretación Masculina Protagonista por La guerra de los locos, de Manolo Matji. Fue además la única vez hasta hoy que un intérprete -hombre o mujer- lograba una nominación en categoría protagonista. El premio aquel año para Alfredo Landa por El bosque animado, de José Luis Cuerda.

La primera nominación de un canario recayó en José Manuel Cervino. Goya Toledo es la primera mujer de Canarias que optó a ganar una estatuilla. En 2011 se dio el mayor número de nominaciones de cineastas canarios, 9. Desde 1997 siempre ha habido cineastas canarios nominados.

11 años después, en la 13 edición (1999), la lanzaroteña Goya Toledo se convertía en la primera mujer de Canarias que optaba a ganar un premio por su nominación en la categoría Mejor Actriz Revelación por Mararía de Antonio Betancor. Marieta Orozco por Barrio, de Fernando León de Aranoa, le arrebató el premio.

La 25 edición (2011) fue la de mayor número de nominaciones a cineastas canarios (9). Le sigue la 26 edición (2012), con 8. La 13 edición (1999) y 2005 (19 edición) los cineastas canarios obtuvieron 4 nominaciones. En 2000 (14 edición y 2004 (18 edición) se obtuvieron 3. Significativo es también comprobar que desde 1997 (11 edición) siempre ha habido cineastas canarios nominados.

El productor grancanario nacido en San Mateo Andrés Santana es el cineasta canario con más nominaciones, un total de 14 en las 26 ediciones de los Premios. Como dato adicional destaca que sus películas como productor han sumado un total de 72 nominaciones. Santana ostenta además el récord absoluto en el cine español de nominaciones por una película, 19 por Días Contados (1995).

Andrés Santana es el cineasta canario con más nominaciones, 14. Sus películas como productor han sumado 72 nominaciones y ostenta además el récord absoluto en el cine español de nominaciones por una película, 19 por Días Contados (1995).

A Andrés Santana le sigue el director y guionista grancanario Mateo Gil, con 7 nominaciones en total. El peluquero tinerfeño Paco Rodríguez es el único que suma 4. El vestuarista lanzaroteño Paco Delgado y la actriz de Las Palmas de Gran Canacia Ana Wagener suman 3 nominaciones; Juan Carlos Fresnadillo y Tatiana Hernández (tinerfeños de Santa Cruz), José Manuel Cervino, Goya Toledo y la grancanaria Antonia San Juan suman dos nominaciones.

Por oficios son los directores y guionistas los más abundantes entre los nominados de Canarias, un total de 12: Santiago y Teodoro Ríos; Mateo Gil; Juan Carlos Fresnadillo; Antonia San Juan; Damián Perea; Elio Quiroga; Manuel González Mauricio; Antonio Betancor; Carlos Álvarez; Juan Millares y David Cánovas.

Por oficios son los directores y guionistas los más nominados. Le siguen intérpretes, músicos, productores y directores de vestuario. La relación entre hombres y mujeres es igual en el número de nominados que en el de premiados, 72% a favor de los hombres.

Seis son los actores y actrices canarios nominados. De ellos solo un hombre: José Manuel Cervino. Goya Toledo, Antonia San Juan, Mónica López, Ana Wagener y Carolina Bang son las cinco actrices que completan la nómina.

Cuatro son músicos (y los cuatro de la edición de 2012). Carmen Agredano, cordobesa afincada en Las Palmas de Gran Canaria desde 1984, compositora del tema La nana de la Hierbabuena de La voz dormida (Benito Zambrano); y Jorge Pérez Quintero, Borja Jiménez Mérida y Patricio Martín Díaz por Nuestra playa eres tú, de Maktub. 2012 también ha sido el año del primer caso de una nominación compartida por tres canarios.

Productores canarios nominados hay dos: Andrés Santana y Octavio Cardoso. Igual número de directores de vestuario (Paco Delgado y Tatiana Hernández). Solo un canario ha optado a la categoría de Mejor Maquillaje y Peluquería (Paco Rodríguez).

Finalmente, en 1990 y 1999 se dio el caso de dos nominaciones compartidas entre dos canarios: respectivamente, Mejor Dirección Novel para Teodoro y Santiago Ríos por Guarapo; Mejor Guión Adaptado para Antonio Betancor y Carlos Álvarez por Mararía. Por otro lado, Antonia San Juan es la primera y única mujer directora con nominación, en 2002 por su corto V.O. Goya Toledo, Antonia San Juan, Ana Wagener y Carolina Bang son las cuatro actrices que han estado nominadas en la categoría de Mejor Actriz Revelación. Ana Wagener, Mónica López y Goya Toledo las nominadas a Mejor Interpretación Femenina de Reparto.

Andrés Santana (1990, 1995 y 2011), Mateo Gil (2010) y Paco Rodríguez(2011) son los únicos cineastas canarios nominados doblemente un mismo año. Santana el único que lo ha estado en tres ocasiones.

4. Premios de cineastas canarios

El número total de premios obtenidos por canarios en los Goya es de 13. Esto supone un 2 % del total.

Mateo Gil es el cineasta canario con más premios Goya bajo el brazo. Un total de 4, por sus trabajos como guionista con Alejandro Amenábar (2005, Mar adentro; 2010, Ágora) y Marcelo Piñeyro (2006, El Método) y su cortometraje Di me que yo (2010). Le sigue Andrés Santana con 3, dos como Mejor Director de Producción (1992, El rey pasmado; 2012, Blackthorn. Sin destino), y uno como Mejor Película (1995, Días contados). El premio a Santana al Mejor Director de Producción en 1992 por El rey pasmado fue el primero a un canario. El primer –y único- guionista canario premiado es Mateo Gil. En 2005 por Mar adentro.

Mateo Gil es el cineasta canario con más premios Goya bajo el brazo, 4. Con 3 le sigue Andres Santana. Juan Carlos Fresnadillo fue primer director premiado, José Manuel Cervino el primer actor, Tatiana Hernández la primera mujer y Ana Wagener la primera actriz.

Juan Carlos Fresnadillo (primer director premiado, 2002, Intacto), Octavio Cardoso, José Manuel Cervino (primer actor premiado, 2008, Las trece rosas, de Emilio Martínez Lázaro), Tatiana Hernández (primera mujer en obtener un Goya, 2011, Mejor Diseño de Vestuario por Lope, de Andrucha Waddington), Ana Wagener (primera actriz canaria en obtener un Goya) y Carmen Agredano (primera que obtiene un Goya en categoría musical) completan la lista de canarios y canarias cuyos trabajos han recibido un Goya.

2010 fue, finalmente, el año en que por primera vez hubo dos premios a cineastas canarios. Los dos al mismo cineasta, Mateo Gil, por el guión original de Ágora y el cortometraje Di me que yo.

5. Curiosidades

Llama la atención, finalmente, en la relación de Canarias con los grandes premios internacionales, que el cine insular tenga una nominación a los Premios Oscar (nominación que de forma nominal corresponde a Juan Carlos Fresnadillo, Miguel Ángel Toledo, Ana Sánchez-Gijón y Juan Francisco Expósito) y que un cineasta canario (Andrés Santana) haya estado también nominado por el Mejor Largometraje en Habla no Inglesa (por Secretos del corazón (1997), de Montxo Armendáriz).

Finalmente, en la relación de la Canarias con los Premios Goya podemos destacar que una mujer de Canarias, Antonia San Juan, presentó en una ocasión la ceremonia. Fue en 2000, durante la 14 edición. Ese año San Juan estuvo nominada al premio a la Mejor Actriz Revelación por Todo sobre mi madre (Pedro Almodóvar, 1999). La andaluza Ana Fernández, finalista por Solas (Benito Zambrano, 1999) se llevó la estatuilla.

Es significativo que tanto el cine insular como un cineasta canario tengan nominaciones a los Oscar de Hollywood.

Añado también los datos de Javier Bardem, actor nacido en Las Palmas de Gran Canaria aunque no se reconozca como canario, hasta que no se demuestre lo contrario. Bardem ha obtenido las siguientes 8 nominaciones: 1993, Jamón, jamón, Bigas Luna, Mejor Interpretación Protagonista; 1994, Huevos de Oro, Bigas Luna, Mejor Interpretación Protagonista; 1995, Días contados, Imanol Uribe, Mejor Interpretación Masculina de Reparto; 1996, Boca a boca, Manuel Gómez Pereira, Mejor Interpretación Protagonista; 2000, Carne Trémula, Pedro Almodóvar, Mejor Interpretación Protagonista; 2003, Los lunes al sol, Fernando León de Aranoa, Mejor Interpretación Protagonista; 2005, Mar adentro, Alejandro Amenábar, Mejor Interpretación Protagonista; 2011, Biutiful, Alejandro González Iñárritu, Mejor Interpretación Protagonista.

Bardem lleva cinco premios obtenidos, por Días contados, Boca a boca, Los lunes al sol, Mar adentro y Biutiful.

Por último, Santiago Ramos obtuvo el Goya a la Mejor Interpretación Masculina Protagonista en la 11 edición (1997) por el papel de un granadino de origen y canario de adopción en Como un relámpago (Miguel Hermoso, 1996), rodada casi íntegramente en Las Palmas de Gran Canaria. Se trataba además de la única nominación de la película de Hermoso.

26 Premios Goya: 1, X, 2


Si estos académicos no se han vuelto igual de locos que los romanos de Astérix o una conjunción de astros lo impide, el domingo “La piel que habito”, de Pedro Almodóvar, logrará entre 5 y 11 Goyas en la XXVI Gala de los Premios Goya que se celebrará en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid, retransmitida por TVE en directo a partir de las 22.00 horas (las 21.00 horas para los que sintonicemos desde Canarias, Londres o Lisboa). “No habrá paz para los malvados”, de Enrique Urbizu, obtendrá un mínimo asegurado de 1 estatuilla y 8 en el mejor de los casos. “Eva”, de Kike Maíllo, no menos de 2 y no más de 6. “Blackthorn. Sin destino”, de Mateo Gil, entre 1 y 7. Y “La voz dormida”, de Benito Zambrano, entre 2 y 5.

Son los premios más importantes del cine español. Y los más prestigiosos según para quien. También son los únicos que permiten cada año una interpretación a vista de pájaro del cine español. Polémicos siempre por la alargadísima sombra que planea sobre el ritmo de la gala, las expectativas este año son buenas por la elección de Eva Hache como presentadora. Su antecesor, Andreu Buenafuente, triunfó en su primera gala hace dos años pero pinchó en la segunda. Nadie ha superado aún el discreto encanto de Rosa María Sardá. 2010 fue mejor año que 2009 en lo que se refiere al dinero ingresado por las películas españolas en taquilla. El 15,3 % de los espectadores que fueron al cine en España vieron cine español. Mejor que durante 2009 pero exiguo. Y eso que la globalización ha abierto el abanico de filmes que pueden considerarse “españoles”. Midnight in Paris, la última de Woody Allen, es a todos los efectos una película española por la participación en la producción de dos empresas catalanas, Mediapro y Versátil Cinema. Llegado a este punto conviene ponerse la bata de viejo profesor de escuela rural y repasar la tabla de multiplicar. A saber: película española es aquella producida total o parcialmente por una empresa productora española. Que la empresa sea de menor o mayor dimensión, que su participación en la financiación del filme sea en mayor o menor medida, que se ruede dentro o fuera de España, total o íntegramente, son aspectos no irrelevantes, pero secundarios.

La taquilla en 2010 fue mejor pues que en 2009, pero lejos todavía de poder considerarse como satisfactoria. Estamos por debajo de la media europea. El cine francés siempre es referente cuando se tratan estos asuntos, por su política de ayudas y por la respuesta del público en salas. En 2011, Francia registró el 41,6% de cuota de taquilla, casi el triple que España. Suecia, por citar un país menos potente en lo que se refiere a su cine, superó también a España con un 19,8%. Italia supera a Francia en número absoluto de entradas vendidas a sus películas, aunque no en el porcentaje de espectadores respecto a su cine. Dato significativo, que hace afilar los dientes de envidia, es que 17 fines de semana de 2011 fueron liderados en Italiana por películas italianas.

Los Premios Goya sitúan como principal favorito a los premios a La piel que habito, de Pedro Almódovar, con 16 nominaciones. Es con No habrá paz para los malvados la única que también obtuvo respaldo del público en los cines. Es mi favorita para ser la vencedora de la noche en número de estatuillas. También, para ganar los dos premios más importantes, Mejor Película y Mejor Dirección. La vuelta de los hermanos Almodóvar a la Academia en abril del año pasado y la feroz crítica que recibió tras su estreno en mayo en el Festival de Cannes y en salas en septiembre por el principal crítico de cine del más importante medio de prensa del país pueden contribuir a apuntalar su triunfo. Por calidad lo merece. Escribí una reseña en este mismo blog sobre el filme en septiembre pasado.

Los Goya han dado la espalda con justicia a la película española que mayor recaudación obtuvo en 2011, Torrente 4, de Santiago Segura. La cuarta entrega de la saga, la más taquillera también por la proverbial astucia de Segura (en este caso para apuntarse al 3D en el momento oportuno) es también la menos interesante, excesos escatológicos aparte. Su arranque es prometedor, pero es decepcionante salir del cine con la certeza de que la mejor secuencia del filme es precisamente la primera.

No habrá paz para los malvados, de Enrique Urbizu, se coloca como segunda opción para los académicos españoles. Es un buen filme que sin embargo se oye con un sonido ajeno. Y ampuloso. De sus 14 nominaciones, apuesto por que obtenga una de las principales, la de Mejor Interpretación Masculina Protagonista, para José Coronado. Cuando el filme se presentó en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián el actor madrileño ya era uno de los favoritos. Coronado obtuvo hace poco el premio Forqué de los productores españoles. Es un actor con reconocimientos pendientes. Apesta a Goya, si esta expresión se puede usar sin que suene despectiva. El Mejor Interpretación Masculina de Reparto irá directo a Lluís Homar por su papel del androide Max en Eva. Jan Cornet es mi favorito a Mejor Actor Revelación por su Vicente de La piel que habito.

La catalana Eva, de Kike Maíllo, es la gran sorpresa del año con sus 12 nominaciones. Las merece. El premio a la Mejor Dirección Novel para Maíllo está cantado. También el de Mejores Efectos Especiales, trabajo de Arturo Balseiro y Lluís Castells, que además de estar perfectamente logrados desde un punto de vista técnico, tienen la virtud de ser originales y delicados. Martí Roca, Sergi Belbel, Cristina Clemente y Aintza Serra son mis favoritos para el Mejor Guión Original, con permiso de Woody Allen, que compite por Midnight in Paris. En cualquier caso, si cuando este premio se otorgue no lo ganan los representantes de No habrá paz para los malvados significará la garantía de que será la noche de los Almodóvar en los dos premios principales. El premio al Mejor Guión Adaptado se lo auguro a Pedro Almodóvar por La piel que habito, salvo tremenda sopresa si se le impone la adaptación del comic de Pablo Roca en la película de animación Arrugas.

Blackthorn. Sin destino (Mateo Gil, 2011) es la cuarta película del año según los Goya, con 11 nominaciones. En taquilla fue peor que mal, aunque más por su fatídico estreno durante la polvajera estival que por las posibilidades de un filme valiente, rodado en Bolivia, que recupera la historia del mítico Butch Cassidy como si no hubiera muerto. Tiene serias opciones para varias estatuillas en premios técnicos. Juan Antonio Ruiz Anchía es mi gran favorito a la Mejor Dirección de Fotografía, pero para obtenerlo tendría que superar nada menos que a José Luis Alcaine (La piel que habito). Si lo logra, el fotógrafo vasco afincado en Hollywood obtendría su segundo premio tras el de Mararía (Antonio Betancor, 1997). Andrés Santana, productor de Mararía, tiene también las mayores opciones sobre el papel a recibir el premio a la Mejor Dirección de Producción. En los últimos años, los premios -no así las nominaciones- se le han vuelto esquivos al canario. Con su trabajo en Blackthorn. Sin destino podría resarcirse. Toni Carrizosa, por Eva, debería ser su principal rival. Para Santana, sería su tercer Goya. En el apartado de Mejor Música Original, Lucio Godoy podría obtener el tercer Goya de la película del canario Gil. Como Ruíz Anchía con Alcaine, para lograrlo el argentino Godoy debe ser capaz de superar al siempre favorito Alberto Iglesias, que está en la terna con La piel que habito. De ganar, Iglesias obtendría su Goya número 10. Alcaine lleva 5. Finalmente, el Goya al Mejor Montaje podría ir también a parar a David Gallart por Blackthorn. Pablo Blanco, por No habrá paz para los malvados, es su mayor contrincante. No me atrevo a dar favoritos para la Mejor Dirección Artística. Compiten las cuatro favoritas. Y las cuatro hacen trabajos de gran altura.

Un canario, Paco Delgado, es el mejor posicionado para obtener el Goya al Mejor Diseño de Vestuario por La piel que habito. Es su cuarta nominación y este sería su primera estatuilla. Tiene a su favor dos cuestiones: no rivaliza con costosas películas de época que suelen ser las destinatarias de este premio y su funda/prótesis del personaje interpretado por Elena Anaya -implante de personaje que dirían los guionistas profesionales- define como ningún otro elemento la película. Sin apenas margen para las sorpresas, María León obtendrá el Goya a la Mejor Actriz Revelación por su Pepita en La voz dormida. Ya fue ganadora incontestable en el festival de San Sebastián. Aunque esta categoría está reñidísima. Blanca Suárez (La piel que habito), Michelle Henner (No tengas miedo) y Alba García (Verbo) son sus rivales. Al menos las dos primeras cuentan con igual mérito para obtenerlo. Descartada por mejicana Salma Hayek en el premio a la Mejor Interpretación Femenina Protagonista –los actores académicos no suelen premiar a extranjeros- y Verónica Echegui por el estreno tardío de su película (Katmandú, Iciar Bollaín, 2012), el combate por este Goya se libra entre Elena Anaya (La piel que habito) e Imma Cuesta (La voz dormida). Mi debilidad por la actriz palentina desde Familia (Fernando León de Aranoa, 1997) me hace no sólo no dudar, sino además hacer todo tipo de fuerzas para que sea ella la que se lo lleve a casa.

Una granadina afincada en Canarias, Carmen Agredano, parte como favorita para el Goya a la Mejor Canción Original por su Nana de la Hierbabuena, que Imma Cuesta canta con poco veraz quejío en La voz dormida (Benito Zambrano, 2011). Frente a Agredano, tres canarios de El Hierro -Jorge Pérez; Borja Jiménez; Patricio Martín – podrían arrebatarle el premio por el rap Nuestra playa eres tú de Maktub (Paco Arango, 2011). Menos pegadizo (y mejor promocionado) es el rap de Verbo (Eduardo Chapero-Jackson, 2011), interpretado por Nach, principal obstáculo para que un Goya a una categoría musical caiga por primera vez del lado de Canarias.

La categoría de Mejor Interpretación Femenina de Reparto cuenta con similar panorama que el de Mejor Canción Original. Dos canarias, Goya Toledo (Maktub) y Ana Wagener (La voz dormida) compiten frente a frente. Para la lanzaroteña Toledo es su segunda nominación tras la de Actriz Revelación por Mararía. Y la primera que cuenta con opciones reales. Wagener cuenta con las mejores opciones. Es su tercera nominación. Sería también su primer Goya. Maribel Verdú (De tu ventana a la mía, Paula Ortiz, 2011) y Pilar López de Ayala (Intruders, Juan Carlos Fresnadillo, 2011) son las otras dos contendientes. Añadir que esta es para la película del canario Fresnadillo su única opción posible de recibir una estatuilla (en los Efectos Especiales ganará con merecimiento Eva).

Bonito combate entre personajes se presenta en los cuatro filmes que optan a la Mejor Película Documental. Morente, Garzón, Miquel Barceló y Manuel Cortés, como acertadamente adelantó Rocío García en El País. No puedo opinar sobre filmes que no he visto. Sólo sé que la cuota catalana ha sido determinante en esta categoría en los últimos años. Ejemplo de esto son las derrotas en dos ocasiones por parte del productor Andrés Santana frente a sendas producciones de esta comunidad sobre el Alzheimer, Bicicleta, Cuchara, Manzana (Carles Bosch, 2010) y Bucarest, la memoria perdida (Albert Solé, 2008). También, que Isaki Lacuesta compite con El cuaderno de barro, nada menos que el filme complemento al que en 2011 ganó la Concha de Oro en el último Zinemaldia, Los pasos dobles. Lacuesta es el director con la fidelidad en el voto más asegurada por su condición de “moderno maldito” (o “¡maldito moderno!” según para quien). Pero el filme sobre Miquel Barceló tiene enfrente nada menos que a Isabel Coixet y Baltasar Garzón (aunque sin que el efecto inhabilitación haya llegado a tiempo para contar en el voto), y a Enrique Morente, cuya polémica muerte en diciembre de 2010 conmocionó a sus admiradores.

También sobre el papel y por la trayectoria del filme, parece que Arrugas (Ignacio Ferreras, 2011) ganará la Mejor Película de Animación. Está estrenada en salas y se presentó con notable éxito en el pasado Festival de San Sebastián. El premio al Mejor Cortometraje de Ficción irá, a mi juicio sin merecerlo, a Matar a un niño, de los hermanos José y César Esteban Alenda. Escribo sin merecerlo porque los tres que he visto tienen un nivel similar –buena calidad técnica y muy poca originalidad- y el peso de las influencias, o el marketing, en las categorías pequeñas pesa más que en las demás. El corto de los hijos del para muchos de los de mi generación mítico productor y distribuidor José Esteban Alenda, primer Oscar del cine español con Volver a empezar (José Luis Garci, 1982), tiene ínfulas experimentales. Finalmente, la Mejor Película Europea apuesto que será, con total merecimiento, para The Artist (Michael Hazanavicius, 2011). Enfrente solo Melancolía de Lars von Triers, triunfadora en los premios de la Academia Europea, puede hacerle frente.

Los olvidados de esta edición -dejando de lado a todo ese cine que cierta crítica llama “invisible” (precisamente ser invisible en salas ya los descarta para estos premios de forma automática)- son claramente dos: No tengas miedo e Intruders. El primero, sin estar a la altura de los mejores de Montxo Armendáriz, es un filme de muy buena factura, desasosegante y valiente. Se ha debido conformar con una nominación (Michelle Henner). La película de Juan Carlos Fresnadillo, con dos nominaciones, pagó en cambio su decidida vocación internacional. El propio cineasta lo confesó en la entrevista que mantuvimos recientemente en el TEA: debieron titularla Intrusos para el mercado español e Intruders para el internacional. Porque el filme que inauguró la pasada edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián es claramente español a pesar de que su protagonista sea el británico Clive Owen. Y de los pocos ejemplos de películas españolas que este año han podido estrenarse en pantallas internacionales. Menos original que Eva y Blackthorn, sin duda; menos personal que La piel que habito, también. Menos racial que No habrá paz para los malvados y La voz dormida, otro tanto de lo mismo. Pero a excepción de la de Pedro Almodóvar y Mateo Gil, con más capacidad para colocarse en pantallas internacionales que todas las demás juntas. Se merece más. Más en tiempos de crisis.

Arriba, gráfica que muestras las posibilidades de cada película para los premios que se entregan el próximo domingo.

La imagen del centro de esta entrada muestra de forma gráfica todos los finalistas de esta edición. Sus afiches están repetidos tantas veces como nominaciones tiene cada filme.

¿Peplum? ¿Quo vadis? / Inmortales, Furia de Titanes, One Million Years B.C.; John Hurt, Michael Rourke, Rachel Welch; Jasón y los argonautas; Bradbury y Harryhausen; Emilio Ruiz del Río; 300


“¡El culo de la oráculo fue todo un espectáculo!” Mi amigo Xabi el vulcanólogo salió de la película en los cines Artesiete de Telde desencantado pero excitado. Su frase hacía referencia a la imagen dorsal de la visionaria Fedra (interpretada por Freida Pinto, aunque esta escena la rodara una doble), cuyo trasero invicto estaba a punto de caer por primera vez en la vida bajo las caricias de Teseo (Henry Cavill, próximo Superman). “Eso sí”, apuntó Xabi, “el 3D no está todo lo aprovechado que pudiera en esta secuencia. En desnudos y 3D, nada ha superado todavía a Piraña (Alexandre Aja, 2010).”

Inmortales (Tarsem Singh, 2011) es un poderoso –y recomendable- ejercicio visual salpicado de gore. Los goterones de sangre de las cabezas decapitadas de humanos y dioses –atención a Isabel Lucas que hace de Palas Atenea- se espesan en imposibles slow motions (cámara lenta) tal y como los conocimos por primera vez en Matrix (Andy y Lana Wachowski, 1999). “Cierto lo del culo”, repliqué a Xabi, “pero convendrás conmigo en que el look de india bombaití de la actriz no favorece mucho la veracidad de la historia”. “¡Más que eso! Debe escoger entre mantener su capacidad de saber el futuro y pasarse por la piedra a Teseo y… ¡elige al campesino! ¿Pero dónde se ha visto eso?”

Fotografía en permanente HDR (high dinamic range), momentos salvajes, otros épicos, un tsunami y a continuación el primer Prestige de la historia, que deja a Teseo, Fedra y demás semidioses hechos unos zorros. John Hurt, más trascendental aquí en el rol de un viejo que en El topo (Tinker Tailor Soldier Spy, Tomas Alfredson, 2011), donde interpreta al jefe del servicio secreto británico Control que trata de resolver el enrevesado cluedo jubilando al honrado Smiley (Gary Oldman). Lo mejor de El topo, por cierto, su ambientación y música. ¡Bien por Alberto Iglesias por su nueva nominación para los premios Oscar! Ya van tres. Oldmann, también nominado, lo tiene más difícil frente a las candidaturas del favorito George Clooney (Los descendientes, The Descendents, Alexander Payne, 2011) o Jean Dujardin (The Artist, Michael Hazanavicius, 2011).

Nunca se vio un Hércules menos herculíneo. Chaffey, Harryhausen y el productor Charles H. Schneer quisieron alejarse de los péplums de musculitos. Con sus pelucas blancas, su maquillaje de mogollón carnavalero y sus barriguitas nada tabletas de chocolate buscaron humanizar el mito.

No pasará a la historia Inmortales por su fidelidad al mito, pero, queridos, esto es peplum. Una de romanos, que cantaba Joaquín Sabina. O de griegos, egipcios… Agotado el género en los sesenta cuando era mítico en cines de barrio resurge con fuerza en la última década gracias a la tecnología digital y con Gladiator (Ridley Scott, 2000) como bandera. En Inmortales Hiperión el malvado está interpretado por un Michael Rourke muy lejos en diámetro del Stanley White de Manhattan Sur (Michael Cimino, 1985). En aquella exhibía delgadez y sonrisa chulesca, luchaba contra las mafias chinas que empezaban a romper el monopolio de los indiscretos espaguetis y se llevaba a la periodista Tracy Tzu (Ariane) al huerto, que en aquel NY ochentero era un apartamento con vistas al skyline desde amplísimas cristaleras. En Inmortales Rourke es más el perdedor con océanos de bótox de The Wrestler (Darren Aronofsky, 2008): un oso enorme y vencido a pesar de contar con el legendario arco Epiro, capaz de liberar a los mismísimos titanes. “Hiperión, hay que decirlo,” se despidió Xabi, “es un sádico que elige métodos rudos para dejar sin descendencia a los monjes díscolos.” Exactamente. Los abre de piernas en el suelo y el más brutal de sus verdugos escoge el martillo de piedra mayor de su ferretería prehomérica. ¡Jesús! El blamm! es de órdago a la grande.

Furia de titanes (Clash of the Titans, Louis Leterrier, 2010) no pasará a la historia por su calidad artística, pero ¿cuándo película de griegos para adolescentes lo ha pretendido? Sí, en cambio, está ya en la historia con mayúsculas del cine en Canarias: es la película de mayor presupuesto rodada nunca en las islas (112 millones de euros, busquen ejemplos similares en España). También, porque nunca antes se habían rodado secuencias tan espectaculares como en este filme, me refiero a la de los escorpiones gigantes en el parque nacional de Las Cañadas del Teide. Y también porque, cuatro décadas después y gracias a la capacidad de las nuevas tecnologías, retoma el hilo de otra de los filmes de los que los isleños de estos peñascos subtropicales podemos sentirnos más orgullosos, Hace un millón de años (One Million Years B.C., Don Chaffey, 1966), la animación prehistórica de Ray Harryhausen –la número 100 de la Hammer Film Productions-, rodada en invierno de 1965 en Lanzarote, Tenerife y Gran Canaria. Esta joya del stop motion (animación fotograma a fotograma) con permiso de Jasón y los argonautas (Jason and the Argonauts, Don Chaffey, 1963) convirtió en estrella a Rachel Welch en bikini de piel de cabra. Para algunos (no para quien esto suscribe) Hace un millón de años entra la categoría de péplum si tenemos en cuenta que estos filmes son básicamente pelis de aventuras que se desarrollan en la Antigüedad. ¿Y qué más Antigüedad que la prehistoria inverosímil de Hace un millón de años, con hombres y dinosaurios ocupando idéntico tiempo y espacio? La Welch, Loana de la tribu de las Conchas, libera del horror a Tumak (John Richardson) de la tribu de las Rocas, cuyos hermanos eran al menos tan cavernícolas como los acusadores del juez Garzón en el Tribunal Supremo.

Lo demás (es decir, lo de menos) de Furia de titanes es la historia. Otra de griegos. Y la traducción en clave cinematográfica de la mitología griega nunca ha obtenido grandes resultados. Difícil mejorar unos textos clásicos apasionantes, deslumbrantes, altamente recomendables. Sí será recordada en cambio por su torpe versión inflada al 3D, aunque gracias a ella logró recuperar la inversión. Tenerife, La Gomera, Lanzarote y Gran Canaria fueron escenarios naturales de rodaje, aunque la primera se llevó el gato al agua. Esperamos ansiosamente por la segunda parte de Clash of the Titans, que ha sido igualmente rodada en Tenerife.

Tasos medía dos metros en el mito original pero el coloso de los efectos visuales Ray Harryhausen lo convirtió en el Coloso de Rodas para potenciar su aspecto amenazador. Los tripulantes del Argo, los mejores atletas y luchadores de cuando Occidente abría el telón, debían remar al unísono hasta que “sus corazones estallasen y sus músculos se rasgasen” para lograr cruzar el puerto por debajo de las piernas del gigante. No lo consiguieron, pero, gracias a Hera, Jasón descubre que el talón de Aquiles de Tasos está en su talón. Por ahí se desangra. Más adelante es un tritón descomunal de verdad el que estirando los brazos logra que las montañas no se desplomen sobre Jasón y los argonautas. Éstos, para la victoria final que les permitirá volver a la patria con el vellocino de oro sisándolo al padre de Medea, rey de Cólquidas, lucharán y vencerán a siete esqueletos surgidos de la tierra de los dientes arrancados al cadáver de la Hidra de siete cabezas, en la escena culminante del filme.

Muchos quebraderos de cabeza dio Jasón y los argonautas al mago Ray Harryhausen, quien en 1992 recibió el Oscar honorífico de manos de su amigo de adolescencia Ray Bradbury en una ceremonia presentada por Tom Hanks. Hanks finaliza el momentazo con: “¿Casablanca? ¿Ciudadano Kane?¡ Mi favorita fue siempre Jasón y los argonautas! ” Nunca se vio un Hércules menos herculíneo. Chaffey, Harryhausen y el productor Charles H. Schneer quisieron alejarse de los péplums de musculitos. Con sus pelucas blancas, su maquillaje de mogollón carnavalero y sus barriguitas nada tabletas de chocolate buscaron humanizar el mito. Casi 50 años después lo que mejor sobrevive es, en verdad, la magia de Harryhausen, un estadounidense de L.A. que hundió su alma en el cine cuando con 13 años su padre lo llevó a ver King Kong (Merian C. Cooper, Ernest B. Schödsacken, 1933).

Llega el momento de subrayar los dos vínculos esenciales que los dos amigos del alma –grandes nombres de la cultura popular del siglo XX- guardan con el cine de Canarias: Harryhausen, como se ha dicho, filmó a las órdenes del mismo director tres años más tarde One Million Years B.C.; y Bradbury fue con John Huston guionista de Moby Dick (John Huston, 1956), su filme más importante, rodado en la costa de Las Palmas de Gran Canaria. Otro punto de unión: el documental que el canario Andrés Santana produjo sobre el wizard español de Hollywood, Emilio Ruiz del Río, (El último truco, Sigfrid Monleón, 2008), ya que el madrileño coincidió con Harryhausen -así se narra en el filme de Monleón nominado al Goya- como uno de los últimos artesanos de los efectos especiales del cine, antes de la llegada primero del vídeo y después del digital. Emilio Ruiz siguió trabajando hasta su muerte el 14 de septiembre de 2007, cuando el documental para el cual había realizado su último truco había terminado de rodarse. Sin embargo, el mago norteamericano finalizó su carrera profesional como creador de efectos en 1981 con… Furia de titanes (Clash of the Titans, Desmond Davis). 29 años más tarde, como también se ha dicho, otra versión del mismo filme tuvo a Canarias como principal escenario natural de rodaje.

Predominan el oro, la plata y el rojoen las tonalidades de 300 (Zack Snyder, 2006). El dorado de día sobre sobre cielos, pieles humanas y trigales, que en 300 son la piel de la tierra, y el plateado para la noche, incluso si un viejo baboso lame con su lengua pustulante a la joven más bella de Esparta.El rojo es la sangre y capas de los 300 descendientes de Hércules que se enfrentarán al infinito ejército del persa Jerjes, el primer rey de reyes drag de la historia del cine. Al igual que su guardia personal, este Jerjes onmisexual parece sacado de una gala drag del carnaval de Las Palmas.

No es 300 una películas de túnica (péplum) cualquiera. Grandilocuente, redundante, sofocante en la enunciación, sus signos de puntuación son como una tormenta de piedras sobre el coco del espectador. Vendaval de rocas reforzado por una voz que todo lo sabe, ve e interpreta. Algo chirría en esta supuesta oda al hombre libre del judío de Wisconsin Snyder representada por hombres cincelados hasta las cejas con batidos de proteinas y sustentada en el poderío tecnológico del pluscuamperfecto HDR en la fotografía que la hace parecer un videojuego. ¿Pudiera interpretarse como el desahogo de cierta conciencia estadounidense machacada con el miedo al islamismo radical derivado del 11-S? Recurre otra vez Hollywood a la evasión del péplum en tiempos de amenazas. Mejor cuando lo hacía en tiempos de revolución sexual. Pero al igual que antes, reinterpreta los mitos maravillosos como mejor le conviene. Los fotografía, gracias a la tecnología, como nunca. Los teatraliza y manipula, como siempre.

Índice de fotografías:

1) Una imagen de Rita Hayworth en su único peplum, “Salomé” (William Dieterle, 1953); y una imagen del actor Mark Foster, icono del género, acompañan la presentación de esta entrada. Agradezco información y, por ejemplo, estas dos fotografías, al blog Peplum, de obligada visita para quien quiera seguir profundizando.

2) Superposición de dos imágenes de “Piraña 3D”.

3) Seis escenas de “Inmortals”. La de arriba muestra el momento en que Fedra está a punto de renunciar a su carrera de oráculo (quien se quita la túnica es una doble de la actriz Freida Pinto); entre las demás, Isabel Lucas (Atenea) aparece en un primer plano; también el tsunami que precede a la primera catástrofe ecológica de la historia de la Humanidad.

4) Imagen promocional de “Furia de titanes” (2010).

5) Rachel Welch en una imagen promocionaol de “Hace un millón de años”.

6) Tasos persigue a los intrusos en un momento de “Jasón y los Argonautas”.

7) Imagen promocional de la primera versión de “King Kong”, de 1933.

8) Los dos afiches de “Furia de titanes”, a la izquierda el de la versión de 1981, último trabajo de Harryhausen como creador de efectos visuales, con Harry Hamlin como protagonista; y a la derecha de la versión de 2010, rodada principalmente en las islas Canarias, con Sam Worthington de protagonista.

9 y 10) Los trigales dorados de “300” en un momento del filme, con la princesa Gorgo (Lena Headey); “Drag” Jerjes (Rodrigo Santoro) trata de negociar en vano con el rey Leonidas (Gerard Butler); y persas más persas a punto de empezar la lucha.

Andrés Santana: El vuelo de la cometa (capítulo 1)


Congratulándome por la excelente noticia que se hizo pública esta semana, las 11 nominaciones para los Premios Goya 2012 recibidas por “Blackthorn, sin destino”, dirigida por Mateo Gil y producida por Andrés Santana (ambos canarios nacidos en Gran Canaria), comparto el primer capítulo de mi primer libro, la biografía del productor cinematográfico Andrés Santana, publicada en 2003 como complemento al homenaje que le organicé cuando dirigía la sección Foro Canario del festival de Las Palmas en la cuarta edición, y que también incluyó la proyección de un ciclo de películas del productor y la entrega de la Lady Harimaguada de Honor. La entrega de esta distinción, con la presencia en el Auditorio Alfredo Kraus de una amplia representación de su numerosa familia, amigos y colegas de profesión y la interpretación por su amigo el músico Joan Valent de la pieza “Santana”, compuesta ex profeso para ese momento, constituyó, lo digo sin pestañear, el momento más emotivo, honesto y sincero de cuantos se han vivido en este certamen, al menos durante los nueve años que duró mi participación.

El reconocimiento a Andrés Santana como lo que es, el cineasta canario más importante de la historia del cine -entre sus muchos reconocimientos, sus 20 películas como productor han logrado 72 candidaturas a los Premios Goya; a título individual ha obtenido dos estatuillas de 14 nominaciones; ha estado nominado a los Oscar de Hollywood; ganado la Concha de Oro del festival de San Sebastián y el premio Ángel Azul del festival de Berlin -, tuvo su continuidad seis años más tarde con el homenaje -y libro, “El sueño del Monopol”- a Francisco Melo Sansó como principal distribuidor y exhibidor independiente de las islas.

Espero ir subiendo uno a uno los capítulos en entregas sucesivas. Por supuesto que si hay peticiones los puedo adelantar. Solo pondré en estas entradas el texto principal del libro. Me he permitido hacerle pequeñas correcciones que mejoran el original publicado en 2003, así como añadirle algunas imágenes y enlaces que pueden favorecer la comprensión del texto, y ampliar los límites naturales de una publicación en papel.

No incluiré en estas entradas -al menos por ahora- ni el prólogo de Imanol Uribe, el anexo con la filmografía completa, dedicatoria y agradecimientos, fotografías, ni los testimonios que para el libro firmaron Pablo del Amo; Montxo Armendáriz; María Barranco; César Benítez; Gonzalo F. Berridi; Antonio José Betancor; Fernando Bovaira; Mario Camus; José Manuel Cervino; Fernando Colomo; Fernando Fernán-Gómez; José Luis García Arrojo; Carmelo Gómez; Enrique González Macho; Pedro Guerra; Félix Murcia; Gilles Ortion; José María Otero; Juan Potau; José Antonio Rebolledo; Aitana Sánchez-Gijón; José Salcedo; Goya Toledo; Fernando Trueba; Joan Valent y Víctor Manuel. Para eso hay que buscarlo y comprarlo, que aún se puede.

Sí añado la cita del escritor canario Agustín Espinosa que encabezó el volumen. Como suele decirse, una vez publicado, el texto solo pertenece a los lectores. Espero que lo disfruten tanto como yo al escribirlo.

No hay mar tampoco aquí. Que el mar es trama de héroes, selva de perdidos y no jaramago de invernadero.

Agustín Espinosa (Crimen)

Capítulo 1: ¿Un mundo maravilloso?

Le pregunto por la primera imagen cinematográfica que guarda en su memoria y Andrés Santana no lo duda un segundo: se recuerda muy chico, diez años quizás, mucho antes de partir a los diecinueve recién cumplidos en su viaje sin retorno a Madrid, viendo a Joselito cantar en una película aquello de “¡Ay, Campaneeera!” en el cine de Las Lagunetas, el pequeño pago situado en el barranco grancanario de La Mina donde nació.

Las islas Canarias están formadas por siete islas y seis islotes. Situadas en el océano Atlántico, muy cerca de la costa norteafricana, su conquista por parte de la Corona de Castilla fue inmediatamente previa a la expansión del Imperio español por América, tras su descubrimiento en 1492. Son, por ello, geográficamente africanas, política y culturalmente europeas y mantienen fuertes lazos de unión con América, especialmente con los países de Venezuela y Cuba. El desarrollo moderno de Gran Canaria -isla más poblada y desarrollada de la provincia de Las Palmas- comenzó con fuerza a finales del siglo XIX por la construcción del Puerto de La Luz y de Las Palmas, que se convirtió pronto en una escala comercial transatlántica ineludible. El lento declinar del puerto, a partir de los años sesenta del siglo XX, se compensó con el importante desarrollo en las mismas fechas de la industria turística. La isla, que hoy habitan setecientas cincuenta mil personas y recibe casi tres millones de visitantes al año, tiene forma redonda -como una pelota de playa partida por la mitad de cincuenta y seis kilómetros de diámetro- y se caracteriza por un clima excepcionalmente benigno, con temperaturas suaves a lo largo de todo el año.

Andrés Santana nació un 31 de enero de 1949 en Las Lagunetas en el interior de la isla, a mil ochocientos metros de altura, en una de sus zonas más altas y frondosas, pero no en el núcleo principal de casas. Él vio la luz en la “enorme casa” de su abuela materna, en un lugar aislado conocido como El Trigo Diego, situado a un kilómetro de distancia barranco abajo. Las Lagunetas, alrededor de cuya parroquia se había concentrado la población de la zona, no debía de superar en aquellos años las seiscientas personas. San Mateo -el municipio al que pertenece este barrio- tenía un total de ocho mil quinientos habitantes en 1950. Es la cifra más alta de su historia: precisamente a partir de la segunda mitad del siglo pasado, muchas familias -agricultores y ganaderos en su mayoría- se trasladaron a la capital de la isla buscando mejorar su calidad de vida.

Así lo decidieron también los padres de Andrés al poco tiempo de nacer él. Hoy, más de cincuenta años después, Carlos Santana y Sofía Quintana aún viven en la misma casa del barrio de San José de Las Palmas de Gran Canaria donde se instalaron en aquellos años. Andrés es el tercero de siete hermanos y el único de la familia que buscó su destino lejos de las islas.

¿Cuáles son los primeros recuerdos que guardas en tu memoria?

Uno de mis primeros recuerdos fue la muerte de mi abuela paterna, a la que adoraba. Vivía en el cercano barrio de San Nicolás, donde mi abuelo trabajaba como encargado de unas plataneras. Yo acostumbraba visitarlos a menudo y acompaña a mi abuelo a coger plátanos, ordeñar vacas, etc. Cuando regresábamos a la casa, mi abuela se encontraba sentada en su mecedora y yo me sentaba a su lado. Entonces ella me acariciaba la cabeza con su mano derecha mientras se mecía, proporcionándome una serenidad y un placer que, creo, nunca he vuelto a sentir. Cuando murió, mis padres no querían que la viera, porque era muy pequeño; pero conseguí asomarme sin ser visto: la figura de mi abuela transmitía una gran serenidad. Fue la primera pérdida importante de un ser querido y me dejó un recuerdo imborrable.

El barrio de San José se extiende como un brazo de un kilómetro y medio de largo paralelo a la costa en el cono sur de la ciudad. Habitado por familias humildes, remonta sus calles estrechas y empinadas al siglo XVII. Sus casas terreras de no más de una planta de altura se agolpaban, tal y como Andrés lo conoció, en una ladera directamente enfrentada al sol del Atlántico al amanecer. Abajo, entre el sol y el barrio, el verde encendido de extensas plantaciones de plataneras; más allá, solamente el mar, como una sábana añil erizándose al viento, de apariencia infinita.

Escucho a lo lejos un pasacalles risquero que interpreta, a estas horas de la mañana, una melodía popular y pienso en el jolgorio del barrio en fiestas, en cada uno de sus rincones invadidos del calor que solo las personas humildes desprenden. Los nombres de las calles de San José despiertan un mundo de evocaciones que parece extraído del cofre de un tesoro: Amanecer, Ancla, Anillo, Arena, Arpa, Asia, Aurora, Balandro, Bolero, Califa, Centella, Coral, Corsario, Creta, Dragón, Eco, Esfera, Espejo, Estela. Son un laberinto de callejones y callejuelas que Andrés correteó, arriba y abajo, mil veces en su infancia. Para él, que cursó la enseñanza primaria en el colegio del barrio, la vida durante esa primera década de vida consistía en “ir a clase, jugar a fútbol, trastear con los amigos, lanzar las cometas al aire.”

Pero fue la casualidad, o tal vez “la suerte que siempre me ha acompañado”, lo que lo llevaría, acompañado por su madre, de nuevo al pago campesino de Las Lagunetas para vivir con un tío que estaba soltero. Tenía Andrés sólo diez años. Y fue en aquel retorno a su barranco natal donde hizo dos descubrimientos fundamentales para su vida: el del cine, domingo a domingo en las proyecciones vespertinas que se celebraban en la trasera de la casa parroquial; y el más deslumbrante de todos, el de la naturaleza.

Me tocó volver a la casa de El Trigo Diego para ayudar a mi tío, que estaba solo, cultivando la tierra y cuidando vacas. Sobre todo, para hacerle compañía por si pasaba algo. Ese valle fue para mí el descubrimiento de la vida, las plantas, los animales; en él aprendí a amar la naturaleza. Si una cabra paría un cabritillo, era yo quien le daba el biberón, así es que después lo tenías pegado todo el día entre las piernas, como un perrillo. Lo malo es que después había que matarlo. Tengo también una imagen muy cinematográfica: cuando iba a echar la cometa en una era cercana, donde el viento bajaba muy fuerte entre los huecos de la montaña. Solo, en medio de aquel paisaje, con los hilos enlazados entre los dedos y siguiendo con la mirada la cometa en el inmenso cielo azul. A veces sentía deseos de volar, de convertirme en cometa. Con el tiempo, empecé a soñar que volaba como un pájaro y veía, desde el cielo, todo aquél paraje.

El barranco de La Mina constituye el nacimiento de una de las cuatro cuencas que, desde la cordillera central de Gran Canaria, avanzan hacia el este de la isla. Tiene su cabecera a mil ochocientos metros de altura y debe su nombre a una galería horadada en la montaña, que proviene de la vertiente oeste de la isla y por la cual recibe el agua que lo recorre. Muchos habitantes de Las Lagunetas participaron en la construcción de las estrechas conducciones de agua, talladas en la piedra, que recorren su ladera de umbría desde el siglo XVIII. En su tramo inicial, la estrecha garganta de agua es un mundo –hoy único en la isla- de líquenes y musgos, veroles, zarzas y sauces. Las cascadas bajan imparables, especialmente intensas en primavera, golpeando las piedras y dilatando su hendidura hasta formar las dos imponentes laderas del barranco, que cubren su desnudez de roca rojiza y cañahejas amarillas con un denso tapiz de escobonales, codesales y retamares, entre higueras, nogales, castaños, tuneras, pitas y pitones. En las laderas del barranco -especialmente en la zona más cercana a Las Lagunetas-, son numerosas las terrazas o bancales construidos a partir de muros de piedras preparados para el cultivo, principalmente, de papas y maíz.

Los domingos los pasaba enteros en el pueblo, en casa de mi tía Josefa. El día acababa siempre con una película en el cine de Las Lagunetas. Cuando finalizaba la sesión, tenía que volver a la casa de mi tío por aquel barranco. Era un trayecto largo, valle abajo, solo y de noche. Iba con una linterna y me sobresaltaba con cualquier ruido. ¡Era tremendo el miedo que pasaba! Luego oía las historias que contaba mi madre: que si se aparecían leones, que si ballenas… ¡Me aterrorizaba! Afrontar eso en aquella niñez era muy duro; aunque también es verdad que me fue fortaleciendo. Recuerdo también que con once años me peleé con un chico en la fiesta del pueblo. A los dos nos gustaba la misma chica y decidimos pegarnos: el que ganara se quedaba con la chica. Le gané yo, pero al día siguiente alguien me dijo: “¿Cómo has podido pegar a un chico enfermo?” Lloré de rabia, le pedí perdón y nunca más he vuelto a pelearme con nadie. Son recuerdos memorables. Como cuando a mi abuela materna, ya enferma terminal, la trajeron a El Trigo Diego portándola cuatro personas en una silla de mimbre, con su cabello blanco al viento. Yo era muy pequeño y es una imagen que tengo grabada como un sueño. O cuando una noche -en casa con mi tío- de pronto oímos muchos ruidos de voces y griterío por el barranco. No sabíamos qué pasaba. Salimos fuera y estaban buscando a un hombre, un poco retrasado, al que veía y saludaba todos los días. Se había caído por una ladera y se había matado.

La corta edad de Andrés, la abrumadora soledad de la vida en el campo y algunos amigos a los que sólo veía los fines de semana, le procuraron recuerdos intensos e imborrables.

Esos dos años con mi tío fueron los que más han marcado mi forma de ser. Cuando descubrí los pájaros, aprendí a coger los nidos, a alimentar canarios con leche y gofio… Algunas veces los soltaba, aunque no estaban preparados para vivir en libertad. También recuerdo unos lagartos grandes ¡enormes! que había en aquellas montañas. Nunca más los he vuelto a ver. En verano volaba las cometas o me iba a bañar con un vecino a los charcos del barranco. ¡Me encantaba eso de ir a soltar el agua a los estanques, trabajar en el campo, regar el maíz, las papas, el colegio del pueblo! Era un mundo muy diferente al de la ciudad; un mundo maravilloso, que me viene continuamente a la memoria. Siempre que viajo a Las Palmas voy, inevitablemente, a ese lugar y siento que una parte importante de mí se quedó allí. Espero que cuando me muera mis cenizas se esparzan por el agua de ese barranco.

Y esa etapa finaliza cuando tu tío se casa y retornas a Las Palmas.

Sí. Mi madre trabajaba en una pensión por las mañanas y yo empecé a ayudarle; por las tardes iba al colegio de don Andrés, en San José. De los quince a los dieciocho años trabajé en la oficina de una lavandería, en la calle Secretario Artiles, en la otra punta de la ciudad. Por la noche, a la salida, me iba a estudiar intentando sacar el bachillerato. Pero al final no lo acabé. A los dieciocho años me dije: “Tengo que conocer otro mundo.”

Situada en el noreste de la isla, Las Palmas de Gran Canaria se fundó en 1478 y es la ciudad más poblada del Archipiélago canario. Entre 1960 y 1970 -años de pubertad y adolescencia de Andrés-, pasa de ciento noventa mil a casi trescientos mil habitantes, el índice de crecimiento demográfico mayor de su historia. San José linda al noreste con el barrio aristocrático de Vegueta. Al noroeste con el popular de San Juan, apelmazado de casas de colores en uno de los riscos que caracterizan la zona histórica de la ciudad. San José, Vegueta y San Juan: ese fue el triángulo de correrías de Andrés durante su adolescencia, aunque también hacía constantes incursiones al cercano barrio comercial de Triana. Si la magia del cine le había tocado con su varita en las sesiones dominicales de Las Lagunetas, la afición se fue haciendo más intensa tras su vuelta a la capital.

En Las Palmas, en la época en que estudiaba el bachillerato, compraba todos los meses el “Fotogramas” y devoraba todo tipo de películas en los cines de la zona: el Torrecine, el Cairasco, el Cuyás, el Pabellón Recreativo y el Vegueta. Los programas dobles del Torrecine me los tragaba todos. Con los amigos jugaba al fútbol, íbamos a la playa de La Laja, a las discotecas… Estábamos muy unidos aunque respecto al cine había diferencias: yo no sólo iba los domingos con ellos, iba también entre semana. Y las películas que a mí me gustaban, a ellos empezaron a no gustarles. Me decían (risas): “Oye, pero esa película que acabamos de ver, era un poco paquete, ¿no?”

Y ahí comienzas a querer dedicarte a este oficio…

Sí, desde entonces. Yo pensaba diferente; pero no porque tuviera una educación distinta o nuestras familias no dispusieran de los mismos medios, no; quizás es que tenía otras inquietudes. No sé por qué, pero lo cierto es que me llamaban la atención otras cosas. Me gustaba mucho leer historias de aventuras de Jack London, libros de Conrad, los tebeos del Capitán Trueno, El Jabato, El guerrero del antifaz, El príncipe encadenado… Sin quererlo, todas esas lecturas me abrieron otros horizontes; hacían que investigara, que aprendiera. Pero eso sólo se debe a la curiosidad de cada uno, porque, y entonces todavía no era muy consciente, creo que yo quise hacer cine porque lo que me apetecía era contar historias.

Andrés no lo recuerda, pero alguien muy cercano conserva todavía en la memoria su imagen devorando tebeos solo, de noche, en la penumbra del patio de la casa familiar, mientras los demás hermanos dormían en sus habitaciones.

¿Cuáles eran tus películas preferidas?

A todos nos gustaban las películas de vaqueros y de romanos. Esas eran las películas “buenas” de la época. Pero a mí me empezaron a gustar también las películas “raras” que ponían en el cine Vegueta: “El manantial de la doncella”, de Ingmar Bergman, y “Los siete samurais”, de Akira Kurosawa; una que vi en el Torrecine y me impresionó mucho fue “Los Nibelungos”, de Fritz Lang. O las películas francesas de la Nouvelle Vague. Otra que me influyó mucho en aquel momento fue “La busca”, de Angelino Fons, con Jacques Perrin y Emma Penella. Precisamente, esta película la vi en Tenerife el día antes de coger el barco que me traería a la Península.

¿Tus amigos supieron que te ibas?

Yo les decía que quería hacer cine, pero era como decirles que quería ser astronauta. “Ah, sí, sí… vale… ¿y haciendo qué?”, me preguntaban. Y les respondía: “¡Yo, de actor!” Hace ocho o diez años contacté, a través de mi hermana Paula, con uno de ellos, Manolín, quien, a su vez, quedó con Chano y Millares. Habían pasado veinticinco años y, cuando nos vimos, fue un choque enorme, muy duro para todos. Los años transcurridos habían borrado las huellas del tiempo pasado.

Andrés decidió marcharse de la isla para hacer cine un día de febrero de 1968, con 19 años recién cumplidos. No supo cómo fue acogida su decisión en su familia. No pudo saberlo, porque se fue con la excusa de ir a visitar a un amigo que hacía el servicio militar en Tenerife y tardó mas de una semana en entrar en contacto directo con ellos. Esa ausencia le ha marcado durante todos estos años.

Soy el tercero de siete hermanos y todos nos seguimos llevando muy bien, gracias a la relación con mi madre. Ella es una matriarca, dedicada totalmente a sus hijos y preocupada porque todos salgan adelante. Muy pendiente de todos y procurando que el vínculo no se pierda. Hace dos o tres años reunió a más de treinta personas en torno a una comida en el caserón de El Trigo Diego. Ese día vi a familiares que no conocía. Mi madre tiene una personalidad muy fuerte y una gran generosidad. Una tía mía dice que tiene un don especial, que ejerce una atracción intensa sobre los demás. Me recuerda al personaje de la madre en “Las uvas de la ira”: una mujer de una cultura baja -propia de la época-, pero con una sabiduría natural. En situaciones adversas y negativas, ella consigue imprimirles un carácter positivo, esperanzador.

Su casa siempre fue un matriarcado. Las mujeres de la familia, su abuela y su madre, han ejercido en él una fuerza especial: han representado el amor, la protección y también las certezas de una fuga hacia adelante. En contraposición, el silencio presencial de los hombres en el hogar.

Supongo que tu marcha -así, sin avisar- tuvo que resultar dura para todos, tanto para ti como para ellos, y especialmente para tu madre.

Muy dura. Cuando llamé a casa después de mi marcha, ya en Madrid, mi madre me dijo que no podía creerse la información que le estaba dando. Y me dijo: “Hijo, vale, ahora ya estás ahí y está bien, si eso es lo que quieres. Pero trata de ser siempre lo más educado y lo más honrado posible. Y come bien, aunque comas poco, porque eso es la salud.” Yo, que me había ido sin decir nada, hablaba con ella con un miedo terrorífico. Y sé que ella lo llevó muy mal: el hijo que se le va a escondidas y no tiene la valentía de decírselo a la cara. Por ella acepté que se hiciera este libro.

¿Y qué opinaba de que te quisieras dedicar al cine?

Al principio no le gustaba mucho la idea. Pero creo que porque no sabía exactamente en que consistía este mundo y, lógicamente, no se fiaba. Yo tampoco me he molestado mucho en explicarle demasiado. He querido que me vea como un hijo más; que mi actividad no afecte a las costumbres de la convivencia familiar. La última vez que vino a Madrid, cuando vio que estaba bien y que mi casa era “bonita” se quedó más tranquila. Y yo también.

Índice de imágenes:

1) fragmento de la portada de “El vuelo de la cometa”, diseño de Iñaki Cabodevilla. La foto que la preside muestra a Andrés con una lechera al hombro en la casa familiar de El Trigo Diego (Las Lagunetas, San Mateo).

2) Cartel de carretera de Las Lagunetas. Foto de Luis Roca Arencibia realizada durante la preparación del libro.

3) Las Palmas de Gran Canaria en los años 60. En primer término de distingue el castillo de San Cristóbal; en segundo término, las fincas de platanera que ocupaban lo que hoy es el polígono de San Cristóbal. A la izquierda de las plantaciones se distingue el barrio de San José; perpendicular a él, de mayor dimensión y con la catedral asomando, el barrio de Vegueta (fondo fotográfico de la Fedac/Cabildo de Gran Canaria).

4) Cascada de agua en el Barranco de la Mina, realizada durante la preparación del libro en 2002 (foto de Luis Roca Arencibia).

5) De izquierda a derecha y de arriba abajo, afiches de las películas “La busca”, “Las uvas de la ira”, “Los siete samurais”, “El manantial de la doncella” y “Los Nibelungos”.

6) Vista de la plaza de Cairasco con la catedral de Las Palmas en la década de los sesenta del siglo pasado. Está tomada desde el Gabinete Literario (fondo fotográfico de la Fedac/Cabildo de Gran Canaria).

7) De izquierda a derecha y de arriba abajo, distintos momentos de tenderetes organizados en El Trigo Diego en 2003, tras la presentación del libro en Las Palmas; y en 2008: Andrés Santana con su madre, Sofía Quintana, en 2008; parte de la familia Santana Quintana, en 2008; detalle de tenderete en 2003; el alpendre sobre la casa familiar de El Trigo Diego, en 2003; Andrés Santana (2d), junto a un hermano (1d), Antonio Betancor (2i), y mis padres, Daniel Roca (1i) y Yolanda Arencibia(espaldas), en 2003. Andrés Santana es dado a creer en la fuerza del destino. La misma semana de marzo de 2003 que se presentó el libro, y durante su estancia en Las Palmas por el festival, moría el tío con el que había pasado parte de su infancia en El Trigo Diego (Las Lagunetas, San Mateo).

“Seis puntos sobre Emma”, Aldeguer, Echegui, Pérez Toledo; Polanski, “Carnage”; Fassbender; sexo y cine negro; “Fuga de cerebros 2”, cheeseburgers vs. donettes; “Puss in Boots”


Seis puntos sobre Emma es una película muy pequeña con un corazón muy grande. Llamo películas pequeñas a las que se hacen al límite de lo posible desde el punto de vista de su presupuesto sin ceder ante el compromiso con unos estándares básicos de calidad técnica y artística que agradece -y aprecia- el espectador. Tienen un enorme peligro: son como un corredor por un camino de barro en una noche lluviosa al borde de un precipicio. Pero en su primer largometraje Roberto Pérez Toledo es un heroico corredor de ultra trail que logra no despeñarse.

Seis puntos sobre Emma es una película muy pequeña con un corazón muy grande. Un dios salvaje un gran filme pequeño con un cerebro grande. Fuga de cerebros 2 sustituye la obsesión  por la cheeseburger por el donette (en la jerga, el sexo femenino por el ano). Los chicos se están haciendo mayores y empiezan a mirar hacia atrás sin ira.

Merece, pues, por talento, estar en las nominaciones de los Premios Goya este año, cuyo plazo para las votaciones arranca mañana jueves, 15 de diciembre. En apenas una hora. La comunicación de los finalistas será el 10 de enero. Por el alto nivel interpretativo de sus personajes principales y de -casi todos- sus secundarios (mención especial para Verónica Echegui –Emma- y Nacho Aldeguer –Ricky-) y, especialmente, por la complejidad psicológica de la historia, que no da nada por definitivo ni después del plano final. Como todo el cine de Rober, y según expresión que él mismo reivindica, Seis puntos sobre Emma también recuerda a “esas cursis dedicatorias que se escriben en las carpetas del instituto”. Navega entre el sentimentalismo y la verdad. Ganan la sensibilidad y la honestidad. Enhorabuena a todo el equipo por demostrar que productos profesionales y de calidad pueden hacerse también desde Canarias. Es por eso también que escribo, que estamos trabajando.

Otro film pequeño, aunque inconmensurablemente grande al lado del producido por La Mirada, es Un dios salvaje (Carnage, 2011), lo último del director de Repulsión (Repulsion, Roman Polanski, 1965), película que ha adquirido el status de clásico a sus 46 años y felizmente restaurada en fechas recientes para su pase en salas comerciales. Resulta insultante comparar los 25 millones de euros de presupuesto de Carnage con los de Seis puntos sobre Emma, que a duras penas ronda el 5% de esta cantidad. Podría decirse entonces que Un dios salvaje es un gran filme pequeño con un cerebro grande. Excepto dos secuencias muy sencillas en un parque -que abren y cierran el filme-, todo se desarrolla en esta coproducción -con una empresa española como uno de los socios, Versátil Cinema– en un decorado parisino transformado en pisito neoyorkino con vistas a Manhattan. Poderosas interpretaciones (mi favorito es el matrimonio Nowan formado por Christopher Waltz -Alan- y Kate Winslet -Nancy-, aunque tanto Jodie Foster –Penelope Longstreet- como John C. Reilly –Michael Longstreet- están igualmente a gran nivel) y, al final, una reflexión sobre lo absurdo de los ideales en las vidas opulentas al ocaso que tanto recuerdan a las tribulaciones de los personajes en los mismos estándares que retrata Woody Allen. Ideales especialmente al ocaso cuando se construyen en una sociedad que por superior en lo económico también se cree por encima en lo moral.

2011 ha sido el año del alemán Michael Fassbender. En cartel con la decepcionante Un método peligroso (A Dangerous Method, David Cronenberg) -acartonada y aburrida película de los noventa a la que le faltan más sesiones de spanking en el metraje y no sólo las dos que se intuyen en el trailer, vaya estafa- y la bonita, aunque algo larga y de ritmo plano, Jane Eyre, melodramón romántico también protagonizado por la Alicia de Tim Burton (Mia Wasikowska), filme este –Alicia en el País de las Maravillas (Alice in Wonderland, 2010)- que motivó un inusual comentario editorial nada menos que del diario El País donde lamentaba la supuesta deriva de su director como si de un asunto de interés general se tratara (a mí esa Alicia me encantó). Fassbender, actor nacido en Heidelberg tiene al menos otro filme pendiente, y este gustará especialmente a cinéfilos: Shame (2011), opera prima del publicista Steve McQueen que gustó más en Venecia que en San Sebastián y  donde interpreta a un neoyorkino treintañero adicto al sexo traumatizado por una relación incestuosa con su hermana.

Mucho sexo en ¿Ángel o diablo?, Shame, Un método peligroso, La última seducción y Fuga de Cerebros 2. ¿Menos que en El gato con botas?

Mucho sexo -aunque inducido, que es como debía ser obligatoriamente en el cine comercial casi hasta anteayer- hay en Ángel o diablo (Fallen Angel, Otto Preminger, 1945) donde el desesperado Dana Andrews (el publicista Eric Stanton) resuelve el crimen de su enamorada Linda Darnell (la camarera Stella) como única salida para no verse él mismo en la sombra. Filme de cine negro en blanco y negro –como debe ser-, de enorme fotografía y gran guión. Más sexo, aquí ya también explícito, ofrece la espléndida La última seducción (The Last Seduction, John Dahl, 1994), protagonizada por una inolvidable Linda Fiorentino en el papel de Bridget Gregory. Película de cine neonoir -diría un recursi- que responde sin margen para el malentendido a la pregunta: ¿qué es una femme fatale? Si te lo preguntan, ponles la película. Sigue la vida… Sexo con travesti y travestido de humor descerebrado, gamberro, soez, grueso, grosero, escatológico, inmaduro, infantil, casposo, juvenil, reprimido, hilarante, estúpido, desconchabante, insultante, explosivo es lo que ofrece Fuga de cerebros 2 (Carlos Therón, 2011), que da lo mismo que ya daba mejor el primer filme de la saga. La Universidad de Oxford se cambia aquí por la de Harvard, Mario Casas por Adrián Lastra, Amaia Salamanca por Patricia Montero y la obsesión febril por la cheeseburger por el recurso más a mano del donette (traduciendo la jerga, el sexo femenino por el ano). Los chicos se están haciendo mayores y empiezan a mirar hacia atrás sin ira. Canco Rodríguez (El Cabra) y Alberto Amarilla (Chuli) vuelven a destacar en el elenco. Sus personajes son los mejores de la saga.

No hay apenas sexo en El gato con botas (Puss in Boots, Chris Milles, 2011) divertidísima película de animación para niños que se pasa igual que como se olvida, en un suspiro. ¿O sí lo hay? El espectador lo pasa bien, pero no menos que, se adivina, debieron pasarlo Antonio Banderas y Salma Hayek para ponerles las voces a los intrépidos protagonistas, él oportunamente andaluz, ella oportunamente mejicana. Entre ambos, un huevo frito por su ambición. La sola presencia de ambos en el reparto de voces haciendo de dulces mininos es una invitación al público adulto para que dejen volar su imaginación más allá de donde les alcanza a los niños.

Seis puntos sobre Roberto Pérez Toledo


Punto 1. Apoyar al sector audiovisual no es echar de comer a las palomas en el parque.

Seis puntos sobre Emma, primer largometraje del lanzaroteño Roberto Pérez Toledo (Arrecife, 1978), director, guionista, bloguero de referencia, es la esperanza blanca de los últimos siete años de política audiovisual del Gobierno de Canarias. Si sale bien, que nadie dude que servirá para justificar solemnes faltas de fundamento anteriores. Por supuesto que no sería justo, pero los gobiernos no suelen compartir la misma idea de justicia que los ciudadanos, al menos de éste que se sienta a las 08.06 de la mañana para escribir estas líneas cargado con la desazón que le supone haber visto tanto dinero público malempleadito, tan poco pie y tan poca cabeza en los años de vacas bulímicas para algunos.

Punto 2. Pero andando.

Lo que sigue a continuación es la entrevista que en mayo de 2005 le hice a Roberto Pérez Toledo en el periódico La Provincia a propósito del estreno de su primer –y único- corto en soporte de celuloide, Vuelco, producido por El Cielo Digital, una escisión de la productora La Mirada. Fue de mis esporádicas intervenciones en ese periódico durante la primera década del nuevo siglo por lo que consideraba una incompatibilidad con mi trabajo como director del Foro Canario del festival de Las Palmas. Pero de entrevistar a RPT no me pude sustraer. Vuelco está entre los diez mejores cortos rodados en la historia del cine de Canarias. Y Pérez Toledo es, y solamente debido a su trabajo, por calidad y cantidad, el principal exponente de los directores de las islas que erupcionaron después de 2000. Porque cantidad y calidad se demuestran primero andando y después otra vez andando, a pie o sobre una silla de ruedas, como es su caso. Buscando, estudiando, errando, perseverando, compartiendo, sorteando. Pero andando.

Punto 3. Lechugas en Groenlandia.

Seis puntos sobre Emma se estrenará en enero en salas españolas. Antes, el día 25 de noviembre, lo hará en Canarias. Así podrá optar a ser nominado en los Premios Goya de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España de este año. De la película había sabido de primera mano por Tommixito, foquero de honor, actualmente en Miami de paso a su barrio natal de La Víbora (La Habana). Supe por él que se rodó en diciembre de 2010 en Tenerife con la madrileña Verónica Echegi y el lagunero Álex García encabezando el reparto y que su último día de rodaje fue, si ahora no me falla la memoria, justo antes del día de Navidad. “Imposible tener en Canarias mejor aval si se quiere rodar un largo con profesionales de las islas que intentarlo con la productora La Mirada.” Así le dije a RPT años antes de Vuelco cuando quiso asesorarse para sus proyectos. El equipo que encabezan Ana Sánchez-Gijón y Juan Antonio Castaño (Mengue) remonta su origen a mediados de los ochenta, cuando pensar en desarrollar un cine en Canarias era como pretender hacer negocio con el cultivo de lechugas en Groenlandia.

Nuestro propio cielo, por su perversión naif, que da que pensar que cuando Rober de verdad explore esta vía puede dejar al mismísimo Haneke a la altura del oso Yogui.

Punto 4. “Yo sí”.

El talento de Roberto Pérez Toledo -de los directores canarios el de mayor sensibilidad que he conocido junto con el añorado Antonio José Betancor– sumado a los conocimientos de Ana y Mengue difícilmente puede tener mejor pasaporte para el éxito, hablando de hacer cine desde Canarias. Por eso estoy seguro (cruzo los dedos) de que Seis puntos sobre Emma no va a errar. Por eso y porque en el encuentro de canarios del Zinemaldia le pregunté entre queso y queso mirándole a los ojos si él estaba satisfecho con la película y Rober con la mayor tranquilidad del mundo me respondió: “Yo sí.” A pesar de esto, los que hemos hecho películas en lugares con nulo o escaso soporte industrial (respectivamente Canarias, España) sabemos que no errar es, justamente, el milagro. El éxito es la excepción. El puente que separa acertar de fallar está construido igual que los colgantes de las películas de aventuras en la jungla.

Punto 5. Fogonazos de poesía.

Entre la entrevista a propósito de Vuelco que transcribo a continuación y Seis puntos sobre Emma Roberto Pérez Toledo firmó seis trabajos más, si las cuentas no me fallan. Soy especialmente fan de Globos (2005). Nuestro propio cielo (2008); Manguitos (2010); y Los gritones (2010). Globos, codirigido con Carlos Lorenzo y Pedro A. Loma, por ese final a cuchillo con guiño preciso al cine español; Nuestro propio cielo, por su perversión naif, que da que pensar que cuando Rober explore esta vía de verdad puede dejar al mismísimo Michael Haneke (La cinta blanca, Funny Games) a la altura del oso Yogui. Manguitos por su inquietante dulzura. ¿Y “Los gritones”? ¿Cuál es el secreto del éxito de este filme de solo un minuto que ha llevado a Roberto al reconocimiento internacional y a su protagonista, la galdense Ruth Armas, a la portada de Interviú bajo el titular, cien veces desproporcionado, de “el último grito del cine español”? Que condensa todo su cine en 60 segundos: fogonazos de poesía en un relato de apariencia cándida con el que cualquiera puede sentirse identificado gracias también al conseguidísimo naturalismo de su puesta en escena. Gracias a la aparente invisibilidad de Pérez Toledo, que parece que no moja pero empapa igual que la lluvia que ahora mismo cae detrás de los cristales. Les dejo con la entrevista. Que hable Rober.

Punto 6. La entrevista.

Roberto Pérez Toledo: “Indago en la importancia de sucesos a priori intrascendentes en la vida”

Dice que la vida se ve “en plano contrapicado” desde la silla de ruedas que ocupa desde los 14 años debido a una enfermedad. “Mentiría si dijera que mi vida es plena y maravillosa. Pues no, es una mierda en muchísimos aspectos; es complicada, agotadora y muy frustrante, pero creo que de momento tengo las suficientes motivaciones como para tirar hacia adelante. Ya no me hago preguntas que sé que no tienen respuestas, así que simplemente intento que mi discapacidad repercuta lo menos posible en las metas que me propongo en cada momento.” Roberto Pérez Toledo (Arrecife, 1978), el más interesante director canario surgido después del cambio de siglo, acaba de estrenar su primer cortometraje realizado en cine, Vuelco, una historia de catorce minutos bella y melancólica como sus mejores trabajos anteriores.

¿Cuándo te nace tu vocación de hacer cine?

Es difícil responder a esta pregunta, porque creo que no existe un porqué para las cosas que no concibes de otra manera. No sé si creo en eso de las vocaciones, o si todo es mucho más sencillo y aquello a lo que nos dedicamos es simplemente el resultado de un proceso. Recuerdo que desde muy pequeño me apasiona el cine y ver películas, e imagino que esta fascinación da paso a un interés por lo que se cuece detrás de una cámara, y que este interés genera en tu cabeza mil historias que te gustaría contar a ti con las mismas herramientas. Nací y crecí en una isla, Lanzarote, donde no hay nada propicio para generar esta inquietud en un niño o en un adolescente, así que la única semilla está en las propias películas que me he tragado en cine, en vídeo, en la tele…

No me considero un ejemplo de superación ni de nada; no me gusta que me hagan aparecer como tal. Sólo soy alguien, con sus circunstancias, intentando hacer lo que quiere hacer, como todo el mundo.

Una de las constantes de tu cine es la ausencia de conflictos que hagan avanzar la historia, un mandamiento inviolable para muchos guionistas. ¿Qué beneficios crees que aporta esta elección?

No es una fórmula consciente. Los profesores de guión siempre te dicen que en un guión debes escribir sólo lo que se oye y se ve en pantalla, pero a mí me intriga demasiado lo que no se ve y no se oye. No sé si lo hago bien o mal, pero tiendo a escribir historias con un alto nivel introspectivo, con conflictos aparentemente nimios o triviales que, sin embargo, son los que se quedan dentro y marcan tu vida. Mis personajes se expresan y se comunican con sus palabras, con lo que dicen y también con lo que no dicen. Por ahora, no me interesa el tremendismo argumental ni las tramas rebuscadas. Me gusta indagar en la importancia que tienen en nuestras vidas sucesos a priori intrascendentes, y por ahí va encaminado lo que hago. Busco la identificación del espectador pero no me interesa la coloquialidad. De hecho, a veces me reprochan que escribo diálogos acartonados, no naturales, pero ciertamente me parece un elogio. No me interesa el lenguaje de la calle ni lo realista por encima de todo. Aspiro, sin que suene pedante, a crear un mundo aparte donde, aún así, el espectador encuentre historias en las que se reconozca fácilmente: historias que cambian vidas y que ocurren a la vuelta de la esquina, con personajes que hablan en voz baja, sin aspavientos ni estruendos.

El cine de Pérez Toledo recuerda a “esas cursis dedicatorias que se escriben en las carpetas del instituto”, expresión que él mismo reivindica.

Tus trabajos se centran siempre en una misma etapa de la vida, la frontera entre la adolescencia y la juventud.

Puede que sea por conocimiento de causa, pero también porque me parece una franja de edad riquísima, muy cinematográfica, repleta de contradicciones, de inestabilidad, de comecocos, de expectativas frustradas, de sentimientos que atormentan. Quizás es que me inspiro demasiado en lo que veo a mi alrededor, entre mi grupo de amigos, o por esa carga introspectiva que tiene lo que escribo, pero ahora mismo no me siento demasiado capaz de crear una historia sobre personajes mayores de cuarenta o cincuenta años, aunque todo se andará.

“Ahora tengo ganas de ampliar miras y géneros, de adentrarme en territorios argumentales más manifiestamente oscuros o de abrir una puerta a la comedia”

¿Tu discapacidad ha sido un hándicap a la hora de dedicarte a este oficio?

No, porque jamás se me ha ocurrido que pudiera ser un hándicap. El principal problema habría sido que yo mismo pensara que lo es. Recuerdo que hace años llamé a una escuela de cine para informarme de si sus instalaciones tenían barreras arquitectónicas, y el tipo que me contestó me enumeró problemas con los que me iba a encontrar al intentar dirigir cine en una silla de ruedas. Yo no le estaba pidiendo en absoluto su punto de vista sobre mi situación, sólo quería saber si el sitio estaba adaptado o no, pero él se sintió con la libertad de opinar. Por supuesto, no me matriculé en semejante escuela de cine, pero desde entonces no he vuelto a permitir que nadie opine sobre lo que puedo hacer o no. Lo hago y ya está. Y no me considero un ejemplo de superación ni de nada; no me gusta que me hagan aparecer como tal. Sólo soy alguien, con sus circunstancias, intentando hacer lo que quiere hacer, como todo el mundo.

Has hablado de culminación de una etapa con Vuelco. ¿Cuáles son tus intenciones a partir de ahora?

Todos cambiamos y crecemos, y Vuelco es un corto que escribí hace dos años y que ahora, inevitablemente, noto un poco lejos de mí y de lo que escribo actualmente. Cada historia es fruto de un momento particular y me cuesta reconocerme en guiones y cortos que escribí o dirigí hace años. Vuelco es la culminación de una etapa porque es el corto en 35 milímetros que tenía ganas de hacer desde que empecé en esto. De alguna forma, todo lo que he estado haciendo en vídeo digital antes de Vuelco han sido ensayos o pruebas para esta pequeña historia de catorce minutos. Ahora sí que tengo ganas de ampliar miras y géneros, de adentrarme en territorios argumentales más manifiestamente oscuros o de abrir una puerta a la comedia. Algunos objetivos ya los he empezado a poner en marcha en mi último corto en vídeo digital, Bailad para mí, que grabé en julio del año pasado, en plena preproducción de Vuelco. Ahora estoy con el guión de mi largometraje y en él reconozco aspectos nuevos y temas que ya he tocado. Supongo que resultará un híbrido a medio camino de muchas cosas, pero ahora sí que siento que materializar este guión y debutar en el metraje largo está entre mis objetivos a corto plazo.

“Aspiro a crear historias que cambian vidas y que ocurren a la vuelta de la esquina, con personajes que hablan en voz baja, sin aspavientos ni estruendos”

El cine de Pérez Toledo recuerda a “esas cursis dedicatorias que se escriben en las carpetas del instituto”, expresión que él mismo reivindica. Construye historias sencillas con los elementos mínimos y las inquietudes de sus personajes -siempre jóvenes o adolescentes- se revelan a través de profusos diálogos y prolongados silencios. Sus películas hablan de una edad idealizada por la sociedad, pero no por sus introspectivos protagonistas, con los cuales el director parece confundirse. En Vuelco un chico acude a un cruce de caminos para despedirse de una amiga sorda de la infancia de la que se siente enamorado, aunque todavía es incapaz de identificar el sentimiento. “Es, en definitiva, el relato de una primera y desoladora encrucijada, la primera de muchas que vendrán.”

¿De qué trabajos anteriores a “Vuelco” te sientes más satisfecho?

Es complicado decirlo, porque algunos de estos trabajos ahora los veo como si no tuvieran nada que ver conmigo, como si no los hubiera escrito y dirigido yo. A pesar de su precariedad técnica y de mi inexperiencia en el momento en que lo dirigí, creo que me siento satisfecho del devenir que ha tenido un corto como Lluvia, que con presupuesto cero ha tenido un camino largo y ha conseguido distribución hasta en Estados Unidos. Luego, mi corto En otra vida es de los que mayor desconcierto provoca en algunos espectadores, pero también sigue siendo la expresión de muchos de mis miedos y preocupaciones.

Índice de fotografías:

1) Roberto Pérez Toledo, en la imagen que en 2005 proporcionó para su entrevista en La Provincia.

2) Cartel de Seis puntos sobre Emma.

3) Portada de la revista Interviú con la canaria Ruth Armas como “chica de portada”.

3) Viñeta de El Roto publicada este mes de noviembre en el diario El País, después de haber escrito el texto (v. Punto 1). La viñeta pareció predestinada para ser reflejada en el blog.

4) Imagen promocional de Vuelco.

5) La entrevista, tal y como fue publicada en 2005 en La Provincia.

Steven Spielberg / Óliver Laxe; “Tintín: El secreto del Unicornio” / “Todos vosotros sois capitanes”; atardecer / amanecer


Ojalá, uno a uno, todos los Gobiernos pongan herramientas para hacer cumplir la frase del ‘underground’ Jonas Mekas. También en Canarias, donde el Plan Audiovisual ha relegado a la Filmoteca Canaria a un segundo escalón que no merece.

No es solo apabullante el calificativo que merece un filme como Tintín: El secreto del Unicornio (The Adventures of Tintin, Steven Spielberg, 2011), último que dirige el Rey Midas de Hollywood, en este caso caso asociado con otro de los gordos más gordos del cine mundial desde El señor de los anillos (Lord of The Rings, 2001) , el neozelandés Peter Jackson. Tampoco vertiginoso sería el único calificativo. Ni brillante, o carísimo. Se podría formular así: Tintín: El secreto del Unicornio es un apabullante, vertiginoso y brillantísimo filme de Steven Spielberg que ha costado, salta a la vista, un ojo de la cara. Es, en cualquier caso, lo que un maketingnócrata redicho llamarían un must del cine de 2011. Un filme que hay que ver, en salas y, si es posible, en 3D. Así conoceremos de primera mano qué es lo último que ofrece hoy en día la tecnología aplicada a la creación de imágenes en movimiento, que no es poco conocer para quien disfrute viendo cine. Y de paso también asistiremos a uno de los mejores filmes de Spielberg desde que en 1975 tocara su techo -aún insuperado- con Tiburón (Jaws). Y desde E.T., como él mismo ha dicho -confío en que no es para la galería-, el filme con el que ha disfrutado más el de Cincinnati.

La dirección de arte de Tintín: El secreto del Unicornio, basada fielmente en el original de Hergé, deja el mismo sabor excelso que degustar un polvito uruguayo en El Novillo Precoz, el restaurante de la calle Portugal que creó el postre más pirateado en los últimos años de Gran Canaria. La animación por ordenador y el uso 3-D es especialmente brillante en la reproducción del agua y el mar, antes tan dificultosa. El filme tiene momentos de gran fuerza icónica. La lluvia de monedas sobre el agua en alta mar tras la explosión del Unicornio es uno de ellos. También la rotura del vidrio de la tercera maqueta por mor del imposible agudo de la Castafiore. Toda esa secuencia en la ciudad costera marroquí es un placer para los sentidos. Lo mismo que la persecucion al final de la misma, el momento del filme que deja al espectador (y al propio Tintín) más con la lengua fuera de todos sus 107 minutos de metraje.

La dirección de arte de Tintín: El secreto del Unicornio, deja el mismo sabor que degustar un polvito uruguayo en El Novillo Precoz de la calle Portugal, el restaurante que creó el postre más copiado en los últimos años de Gran Canaria: excelso.

Quizás esto sea lo único discutible del Tintín de Spielberg: que desde el encuentro del reportero con el capitán Haddock -o sea, a los veinte minutos de empezar- hasta el final sea una sucesión imparable y creciente de secuencias sin freno, un corre corre asfixiante e imparable que parece querer competir cuerpo a cuerpo con filmes recientes de similar run run, como Cars 2 (John Lasseter, 2011). ¿De qué sirve esa competición delirante por ser el más veloz de la clase? ¿Adónde llevará si precisamente lo que hace de Tiburón su mejor película es esa calmada secuencia nocturna previa a la caza final donde el excéntrico Quint (Robert Shaw) cuenta al sheriff Martin Brody (Roy Sheider) terribles experiencias sufridas en la guerra de Corea sentado alrededor de la mesa en la cabina del barco? Es ese punto de inflexión psicológica del excéntrico personaje al que le faltan menos de doce horas para ser salvajemente devorado desde los pies hasta el tronco por el monstruo lo que da aire a la narración y grandeza al filme. Lo que lo hace, además, imperecedero

Finalmente, los guiños en Tintín hacia el propio cine del director y productor son varios: Tiburón sin ir mas lejos y La guerra de los mundos (War of the worlds, 2005) son los más notorios. Más importante, sin embargo, es su fidelidad al espíritu de la obra de Hergé. Nadie dudaria en afirmar que este es el mejor Tintín adaptado al cine. Da gusto -produce sorpresa también- comprobar que el brutal alcoholismo del capitan Hadock se muestra sin tapujos y en positivo (como era en Hergé), sin filtros “para el publico familiar” que hubieran sido tan previsibles en Spielberg. Hadock, todo chispa y corazón, como en los comics originales es el reverso caliente al cerebral Tintín, inteligente y aburrido.

No podía terminar esta referencia sin mencionar el magnífico texto de Manuel Mora Lourido publicado en Canarias 7 que documenta el paso del periodista por Canarias en la primera edición de Tintín en el Congo, aunque -como explica el propio articulista- en la siguiente edición Hergé quitara la referencia al tener que reducir el número de páginas de la misma. Tintín pasó en sus aventuras por Canarias, y Canarias fue el único lugar de España presente en sus viñetas.

Cierto es que el filme de Spielberg representa lo mejor de un cine comercial para pantallas comerciales, mientras que el de Laxe representa un cine para minorías que deberá ser exhibido, lógicamente, en pantallas minoritarias, certámenes o festivales públicos (pagamos todos), y mostrado en esa enorme ventana de exhibición para este tipo de filmes menos comerciales que es Internet. Si alguien espera una valoración sobre lo que es mejor o peor, no obtendrá respuesta.

No nos deja el calor en Las Palmas hasta finales de octubre, cuando por fin comienzo a sentir frescor matutino en los viajes a eso de las siete a la fábrica de cristal de donde mes a mes saco para comer. En la muestra Ibértigo tuve la ocasión de ver una de las películas que perseguía desde que saltó en el pasado festival de Cannes por su premio Fipresci (el de ¡ay! los críticos) en la prestigiosa sección Quincena de Realizadores. Todos vosotros sois capitanes (Todos vós sodes capitáns), del gallego afincado en París Óliver Laxe, narra el intento del director de realizar en Tánger (Marruecos) una película usando chicos de una asociación de apoyo a jóvenes problemáticos para la que trabaja. Y es un bonito filme, casi íntegramente en blanco y negro, que a su vez reflexiona sobre el mismo sér -con acento por el sentido de plenitud césarvallejiano– del cine. Una reflexión que, cabe recordar para los que profesan una especie de devoción mística por este tipo de acercamientos, es tan vieja como el propio cine.

Más importante, el filme de Laxe, hablado en francés, árabe y español, es además un acercamiento honesto y modesto a los chicos desarraigados de retrata. No en vano, hace el filme que ellos quieren sin oponer resistencia, como si el propio cambio de rumbo de la idea inicial -forzada en realidad por profesores celosos-, formara parte de su premisa a la hora de abordarlo: hacer lo que se pueda, dejarse llevar. Así el director, que como profesor al inicio del filme riñe a sus alumnos por “mirar a la cámara”, o lo que es lo mismo, romper la apariencia de neutralidad del sujeto que filma la película, base elemental de la narrativa clásica, al final rueda una especie de documental donde también tiene cabida la excursión de los chicos por montañas y riachuelos. Filma la naturaleza, que es lo que ellos quieren.

Más allá, una lectura profunda del filme nos habla de la necesidad de filmar, algo que lo acerca a una de las ideas del cineasta ‘underground’ Jonas Mekas expresadas estos días en El País durante su visita a España. No la principal expresada en la entrevista, que fue esta: “Dígalo, escríbalo. Todos los gobiernos tienen la obligación de salvaguardar esa memoria, la que está en todas las películas, de todos los tipos”, fue la frase de Mekas a la periodista. Ojalá, uno a uno, todos los Gobiernos pongan herramientas para hacerla cumplir. También en Canarias, donde el ampuloso Plan Audiovisual ha relegado a la Filmoteca Canaria a un segundo escalón que no merece.

Finalmente, ¿pueden unirse filmes tan dispares como Tintín. El secreto del Unicornio y Todos vós sodes capitáns en una misma crítica? ¿Significa el primero una nueva muestra del ocaso del cine como pregonan críticos afrancesados de aquí, allá y maracuyá? ¿Significa el largo de Laxe el orto del cine del provenir, como algunos pesados de la versión española del Cahiers de Cinéma se afanan por pregonar? ¿Es Spielberg un monstruo que logra sus objetivos comerciales apoyado en una insultante campaña comercial que tiene como objetivo comer los tarros del sufrido personal, indefenso y en paro si forma parte de los 5.000.000 de récord anunciados en España el viernes 28 de octubre? ¿Es Laxe un ángel, un nuevo Che Guevara del cine como inspira su look, si interpretamos al Che como el hombre sin mácula que cayó en la selva boliviana para mejorarnos a todos como personas y el sistema en que vivimos?

Permítanme que ponga todas estas afirmaciones en duda. Cierto es que uno representa lo mejor de un cine comercial para pantallas comerciales, mientras que el otro representa un cine para minorías que deberá ser exhibido, lógicamente, en pantallas minoritarias, certámenes o festivales públicos (pagamos todos), y mostrado en esa enorme ventana de exhibición para este tipo de filmes menos comerciales que es Internet. Si alguien espera una valoración sobre lo que es mejor o peor, no obtendrá respuesta. Uno, el de Laxe, lo verán cientos de personas, miles con el paso de los años; y el otro, el de Spielberg, millones, decenas de millones con el paso de los meses. Si alguien quiere restar méritos a una u otra forma de remediar esa pulsión por hacer cine de la que hablaba Mekas es que no sabe de lo que está hablando.

Índice de fotos:

1) Tintín y Milú huyen del cartel de la película de Laxe.

2) Imagen del cartel de Tiburón (Jaws, Steven Spielberg, 1975)

3) Imagen promocional de Tintín: El secreto del Unicornio.

4) Viñeta alusiva a Canarias en la primera edición de Tintín en el Congo.

5) Collage de cuatro fotos promocionales de Todos vosotros sois capitanes sobre la imagen de Óliver Laxe en la misma película.

6) Tintín y Milú corren hacia el cartel de la película de Laxe. 

“Blackthorn”, Weerasethakul, simios, “Super 8”, Dardenne: el cine de unos meses de verano


Si el tailandés Weerasethakul supiera qué disfraces visten algunos de sus defensores cambiaba no de oficio sino de especie. Se haría simio, por nombrar una que tiene más futuro por lo que este verano pasado nos ha vuelto a recordar el cine.

Nada bueno ha traído casi nunca el verano para el buen cine de estreno. Solo sobrevive el filme que ya desde los cajones de salida partía como caballo ganador. Blackthorn, sin destino, el western de Mateo Gil, funcionaría mucho mejor en los fríos ambientes de salas de V.O. que cabalgando bajo el sol inclemente sobre la arena estival. Y así sucumbió en una taquilla para la cual nunca estuvo pensado. ¿Quién decidió que se expusiera al veredicto popular en plena alerta por temperaturas? El talento del canario Gil en cambio sí aguantó el tipo, y hoy, con Juan Carlos Fresnadillo, es de esos cineastas raros de producción lenta y prestigio creciente. Para Canarias es un hito sin precedentes que dos isleños sean referencia para el cine español de vocación más internacional. Este otoño Blackthorn mide sus fuerzas nada menos que en la taquilla USA. Ojalá la presencia de Sam Shepard -a quien descubrí también este verano haciendo de cornudo irresistible treinta años ha en la hermosísima Días del Cielo (Days of Heaven, 1978) de Terrence Malick- ayude a la película producida por Andrés Santana en su tránsito por esa otra vida que es el mercado norteamericano.

Una de las grandes apuestas de Hollywood para el verano que pasó, El origen del planeta de los simios (Rise of the Planet of the Apes, Rupert Wyatt, 2011), mata la magia de la inestable, técnicamente imperfecta, película inaugural de Franklin J. Schaffner (El planeta de los simios, Planet of the Apes, 1968) como parábola del destino de la Humanidad. La nueva de Hollywood solo ofrece una tecnología tan impecable como hortera, huera. Desde el título es pretenciosa y eso ya la hace lindar con el ridículo. Dicen los que saben de eso que los guiños a la protagonizada por Charlton Heston son muchos y reverenciales. No se trata de hacer leña de la secuoya caída. No es más que una película del montón, de las muchas que Hollywood ha venido produciendo para rentabilizarlas bajo la protección de una costosísima sombrilla promocional.

Algo mejor me fue con Super 8 (J.J. Abrams, 2011), aunque a uno le hubiera gustado más que en vez de inspirarse en el mejor cine comercial USA de la década de los 80 lo hubiera hecho en el cine de los 70, ó 60, 50, 40, 30, 20. Cualquiera de esas décadas fue mejor para el séptimo arte, también el entendido en su versión más comercial. La de los ochenta instauró gracias a Steven Spielberg en su faceta de productor –E.T. (1992), Poltergeist (1982), Gremlins (1982), En los límites de la realidad (Twilight Zone: The Movie, 1983), Los Goonies (The Goonies, 1985)- la moda de las tontorronas películas con protagonistas en la adolescencia o sus límites. Nada más que una estrategia de marketing para atraer a toda la familia a las salas. Estrategia que por suerte ha colapsado 30 años después.

Poderosos filmes técnicamente modestos pero narrativamente ambiciosos. Y hermosos. La indomable Rosetta y el fiel Igor ambos prematuramente adultos, viven sus conflictos con la cámara de los belgas detrás del hombro.

Mucho bueno -casi siempre- ha traído sin embargo el verano para el buen cine de reestreno. Rosetta (1999, Palma de Oro y Mejor Actriz en Cannes, Émilie Dequenne) y La promesa (La promesse, 1996, Premio Mejor Película Extranjera de la Asociación de Críticos USA), películas del último lustro de los noventa de Luc et Jean Pierre Dardenne, y El silencio de Lorna (Le silence de Lorna, 2008, Mejor Guión en Cannes), son justamente lo contrario. Poderosos filmes técnicamente modestos pero narrativamente ambiciosos. Y hermosos. La indomable Rosetta y el fiel Igor ambos prematuramente adultos, viven sus conflictos con la cámara de los belgas detrás del hombro. El compromiso de los directores es no separarse ni un momento de sus personajes. Lo cumplen literalmente. Cualquier propuesta que muestre las grietas de la opulenta Europa es un filme vencedor aunque sea ya solo por la apuesta, más si la historia se desarrolla en Bélgica como su propio aneurisma cerebral. Así es el caso de las tres. El hijo (Le fils, 2002, Mejor Actor en Cannes, Olivier Gourmet) no tiene nada que envidiar a las anteriores. Poderosas interpretaciones, personajes (per)seguidos en clave documental y un bello mensaje de perdón y superación de la tragedia personal e intrasnferible.

La ganadora del festival de Cannes de 2010, la tailandesa El tío Bomme recuerda sus vidas pasadas (Uncle Boonmee Who Can Recall His Past Lives; en thai: ลุงบุญมีระลึกชาติ) es una buena declaración de intenciones, pero su victoria en el certamen más importante del mundo lo explica -dicen- la baja calidad de los contendientes ese año. Yo añado: y esta crisis de la percepción en que vivimos desde que Internet llegara para quedarse. Es un cine, además, que aprovecha el atávico sentido de culpa del occidental con respecto al tercer mundo, además de nuestra inevitable vocación de turistas de parajes exóticos (Tailandia en este caso).

La tecnología digital ha posibilitado lograr productos de alta factura técnica, como este, sin necesidad de filtros industriales. Para quien entienda lo industrial como una rémora, la cuestión solo puede ser beneficiosa. La tecnología también ha cambiado en lo que se refiere a la distribución y exhibición de cine. Pero no, en cambio, la simplísima ecuación de que para que un filme sea rentable (o sea, no infle la deuda) es necesario que haya un número de gente suficiente dispuesta a pagar por verlo. Lo cierto es que la propuesta del joven tailandés Apichatpong Weerasethakul es imposible que vaya más lejos de algunas salas (públicas) festivaleras (y museos). A medio camino entre el cine narrativo inmóvil de silencios prolongados y el cine-ensayo de toda la vida es un cine condenado a ser ineficiente en lo económico desde su planteamiento. Casi una decena de productores multinacionales en este caso se asocian a la caza y captura de unas ayudas (públicas) para un filme que desde su concepción sabe que no ofrecerá retorno. Entre estos, el catalán Lluís Miñarro, a quien hemos visto pasearse de monje tibetano por la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y en cuyo festival, después de mimarlo años y años, lo condecoraron hace apenas seis meses (inflaron su currículo y la ciudadanía, ajena por supuesto a estos tejemanejes, respondió con el lógico vacío estrepitoso). Queremos pensar que si el tailandés supiera qué disfraces visten algunos de sus defensores (o de qué manera mudan las chaquetas en función del color político) cambiaba no de oficio sino de especie. Se haría simio, por nombrar una que tiene más futuro por lo que este verano pasado nos ha vuelto a recordar el cine.

Fotografías, de arriba a abajo:

1) Sam Sheppard en Días del cielo (arriba) y Blackthorn, sin destino.

2) El simio promocional de la original El planeta de los simios (izqda.) junto al digital de El origen del planeta de los simios.

3) Arta Dobroshi (Lorna) y Jérémie Renier (Claudy) en El silencio de Lorna.

4) Cartel promocional en alemán de El tío Boonmee recuerda sus vidas pasadas.

Memorias del Zinemaldia: 59 edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián


(Al final de este texto se ofrece información de las 23 imágenes que lo acompañan)

16 de septiembre

Lluvia. Buenas impresiones el primer día por la programación de este año. Intruders (2011), lo nuevo del tinerfeño Juan Carlos Fresnadillo gusta a casi todos. Para El árbol de la vida (The Tree of Life, Terrence Malick, 2011, Palma de Oro en el festival de Cannes) no vale la pena ni intentarlo. Cena con ensalada, txuleta –traducido es chuletón de buey- y vino en Aldanondo. José Coronado y el equipo de “No hay paz para los malvados” (Enrique Urbizu, 2011) en la mesa de enfrente. Marta y Aída planean foto con el actor. Los hombres nos negamos en redondo. Demasiado pronto. Nada más levantarse dos mujeres de otra mesa le reclaman para lo mismo. El también protagonista del corto “El intruso” del tinerfeño David Cánovas (2005, nominado al Goya) acepta con mucha amabilidad.

17 de septiembre

Me estreno con el surcoreano de la ciudad de Boghwa Kim Ki Duk. Como homenaje a Librada Melo y Gabriel Trenzado -dos grandes ausentes este año- me sitúo en lo más alto del K-1, la sala grande del Auditorio Kursaal de Moneo. En el primer número del periódico del festivalJuan Carlos Fresnadillo habla de los miedos transmitidos de padres a hijos –también de su madre a él mismo- y Wim Wenders hace una encendida defensa de las posibilidades 3-D. Cierro el móvil donde apunto estas notas. Empieza mi Zinemadia.

Nada justificaría seleccionar la muy arisca Amen (Kim Ki duk, 2011) para ninguna cosa de provecho en un festival si no es el nombre de su director, autor de importantes filmes como El arco (2006), Hierro 3 (2004) y Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera (2003). A no ser que con el viva la pepa de los nuevos lenguajes del cine contemporáneo post-digital alguien quiera poner un huevo nuevo. Aquí, una chica que no tiene donde caerse muerta busca a un amigo pintor por distintas ciudades de Europa. Parece una excusa del director para darse un garbeo turístico por París, Venecia…. La chica recurre a la mendicidad y acaba siendo violada en un tren por un tipo enfundado en una mascara antigás. Quemarla –la película, no al personaje, menos a la actriz, tampoco al director- sería un bonito gesto que evitaría la superpoblación inflaccionista de este tipo de boberías que nacen para llegar a ningún sitio. Según el surcoreano en la revista del Festival, la hizo harto del sometimiento a los estándares industriales y para demostrar que cualquiera puede dirigir una película. Lo diría días más tarde en una entrevista el director de fotografía José Luis Alcaine: hay una amplísima mayoría de filmes que se ruedan sin casi presupuesto y con una calidad técnica pésima. El mismo día en el mismo periódico Ripstein lo apuntalaría: se ha perdido el valor de la paciencia. Yo añado: y ha crecido el del despilfarro de los recursos públicos a través de la simplonería. Aguanté “Amén”, mi primera película del festival, 40 heroicos minutos.

Los finales abruptos y abiertos son marcas del cine de hoy cuando éste quiere caminar de la mano de este mundo en que vivimos, ajeno a las certezas de antaño. Martha Marcy May Marlene (Sean Durkin, 2011), premiada en Sundance y aquí en Zabaltegui, la sección mas fiable del certamen, narra la historia de una chica que son varias –de ahí su título- tras su traumatizante paso por una secta. Cine norteamericano independiente pulcro en lo narrativo y estilístico (quizás demasiado), donde destaca la interpretación de su joven protagonista Elizabeth Olsen. Momentos turbadores y un desconcertante, aunque valiente, final.

Fugaz encuentro con Juan Carlos Fresnadillo en el hall del hotel María Cristina –refugio de invitados VIP del festival- antes del inicio del último pase de su Intruders (Intrusos), que inauguró el festival este año. Foto a las chicas con Clive Owen a las afueras del hotel. La estrella se muestra amable y profesional; ellas nerviosas, a solo un paso de la risilla (jijiji) histérica. ¡Qué momento! El filme es una de miedo más psicológico que de sustos que confirma el talento del tinerfeño, que no descuida oportunos requiebros en el relato que lo alejan de lo consabido. Intruders, basado en un relato de Nicolás Casariego, tiene como puntos mas fuertes: en lo productivo, haber logrado un filme 100% español que alcance sin pedir permiso la cima del exigentísimo mercado mundial de la distribución y exhibición de películas; en lo estilístico, apuntalar marcas propias del director desde Esposados, señal inequívoca de que estamos ante un cineasta no solo muy capaz –lo dejó claro sin lugar a dudas en 28 semanas después (2007)-, sino también con voz propia. Si Intacto recuperaba de aquel primer corto español nominado al Oscar la suerte como tema central, Intruders recupera el gusto de Fresnadillo por los adosados (Adosados era justamente el título provisional del histórico corto), la celebración de un cumpleaños con tarta y velas y la imagen de un rostro hundiéndose en lodo (en Esposados era el de Anabel Alonso que se hundía en la arena de la playa en el sueño/pesadilla del protagonista). En lo temático, la pesadilla recurrente sobrevuela todos los trabajos de Fresnadillo hasta hoy. Bonita noticia adicional es que el tinerfeño de Santa Cruz haya recuperado a la también tinerfeña Tatiana Hernández –Goya este año por Lope– para hacerse cargo del vestuario. Hernández ya había sido directora de arte de Esposados y vestuarista en Intacto.

En la fiesta del filme Mugaritz BSO, que inaugura la nueva sección Culinary Zinema en el Kursaal, una desconcertante banda de batucada formada íntegramente por txicarrones del norte irrumpe con un estruendo ensordecedor después de que Antonio intentara infructuosamente retratar a las txicas con Santiago Segura. Regalan gin-tonics de Beefeater en la barra y posavasos de Silestone a la salida. Parte del grupo nos retratamos de vuelta junto a la ría.

18 de septiembre

En Albert Nobbs (Rodrigo García, 2011), Glenn Close -Premio Donostia este año- interpreta a una mujer que para sobrevivir ha ocultado su verdadero sexo en la Irlanda del siglo XIX, haciéndose pasar por hombre. Y lo más sobresaliente de su sobresaliente interpretación es que en el momento del filme en que se quita su traje de camarero para vestirse con ropas de la mujer que en realidad es al espectador le da la sensación de que ¡¡la actriz es un hombre!! El pulcro Mr. Nobbs lleva un traje de waiter que se le ajusta tan bien al cuerpo como el filme a la actriz de Greenwich (Connecticut). No en vano Close es también coguionista y productora. El hijo de Gabriel García Márquez –interesantísima filmografía lejos de la imposible genialidad del padre- construye el filme con precisa y ribeteada caligrafía.

Caligrafía igualmente precisa aunque aquí con cero ornamentos es lo que ofrece la iraní Nader y Simin: una separación (Jodaeiye Nader az Simin, Asghar Farhadi, 2011). Poderosísima crónica de un divorcio anunciado desde el magnífico arranque del filme que deviene en auténtico drama familiar. La gran película -retrato de Irán a ras de suelo- se filma siempre en encuadres cerrados que transmiten el agobio de la telaraña en que sus personajes acaban. Si al principio los dos protagonistas se dirigían directamente a la cámara para convertir al espectador en el juez de su situación –ella quiere salir del país, él quedarse también para cuidar a su padre enfermo de alzheimer, los dos pugnan por quien se quedará con la niña- en el espléndido final Farhadi deja otra vez al espectador en la tesitura de reflexionar. ¿Quién de los dos merece más quedarse con la hija visto lo visto? Sin respuesta. Clap-clap-clap-clap (aplausos).

El revés justamente de la iraní, que fue Oso de Oro de en el pasado festival deBerlín, es The Deep Blue Sea (Terence Davies, 2011), de esas películas con elenco de alto caché que dan la sensación de haber caído en esta Sección Oficial después de haberlo intentado en vano en otros certámenes. La misteriosa Rachel Weisz protagoniza aquí un filme situado en Londres alrededor de 1950, de aire experimental, tedioso, lleno de lugares comunes, con fotografia en cursilísimo flou y decorados de inspiración teatral.


Shame, segundo filme del publicista Steve MacQueen, cuenta sosteniéndose en una fotografía de tonos fríos el vacío existencial de un adicto al sexo, enfermedad más que común que con la generalización de Internet ha encontrado picos históricos. En este caso un treintañero de éxito (Michael Fassbender) en la ciudad de Nueva York. El filme tiene un momento sublime cuando Carey Mulligan, que interpreta a su inestable y dependiente hermana -con la que se sugiere una relación incestuosa, acaso madre de todos los traumas del protagonista- interpreta casi a capela la canción New York, New York. A la semana de verla sigo sorprendiéndome silbando la famosa musiquilla (I wanna wake up in the city / that doesn´t sleep…) de John Kander y Fred Ebb popularizada por Frank Sinatra. Shame se estrenaba en España con el aval de haber sido la gran favorita del último festival de Venecia. Uno sale con la sospetxa de que más que al espectador el filme le ha servido de terapia personal al director.

19 de septiembre

La terrible primera visión del nuevo día ha sido coger in fraganti al director del festival de Las Palmas colándose para entrar en una película. Marca de la casa que repite año tras año y nos ridiculiza. El filme es Los pasos dobles lo último del interesante -y sobrevalorado- Isaki Lacuesta. En este caso un documental ficcionado sobre la búsqueda de unas pinturas ocultas bajo una duna en Mali, país que a nuestros ojos es como si nos dijeran el mismo corazón de África. Potente padrino (Miquel Barceló, el artista español vivo mejor pagado), bonita fotografía, brotes verdes de humor entre tanto desierto y una música con aire a spaguetti western que finalmente impone su tono despojando al irregular filme de buena parte de la trascendencia que en principio parecía tener. Llaman la atención los ojos abiertos en permanente movimiento del albino africano ciego. Como si con esa mirada desconcertada el catalán Lacuesta quisiera hacer una metáfora del cine actual. O de su propio cine.

Vergonzoso fue que al día siguiente la prensa informará que el director del festival de Las Palmas dijo sus palabras “ante unos 200 profesionales entre medios especializados, productores, distribuidores y actores.” A la cantidad le sobraban exactamente las tres cifras.

El encuentro de Canarias -mejor llamarlo el encuentro entre canarios en el Zinemaldia- volvió a presentar los éxitos (sic) del fragilísimo cine isleño tras siete años de apuesta decidida por parte del Gobierno de Canarias (importante inversión cuando las vacas eran gordas con más negros que blancos en el balance provisional). Aunque si algo zafio tuvo la jornada fueron las palabras del director del festival de Las Palmas, quien tras repetir la lección aprendida sobre ciclos y novedades de la próxima edición desmintió lo que aseguró “haber leído en algunos blogs: el rumor de que el año que viene no se iba a celebrar el festival”. Una mentira -es otra de las marcas de la casa, en este caso aliñada con gotas de txulería pasada de fetxa- destinada a alimentar la falsa idea de que sin él muere el invento. Vergonzoso, patético, fue que después declarara a la prensa que “unos 200 profesionales entre medios especializados, productores, distribuidores y actores conocieron de manos del director del certamen los ciclos que… (bla bla bla)”. A la cantidad le sobraban exactamente las tres cifras teniendo en cuenta que habría que restar del total aproximado de 40 personas presentes -y en el Zinemaldia hay unos cuantos miles de acreditados- a técnicos institucionales, políticos, compromisos, personal del catering y conocidos, el 99,9% de ellos canarios, muchos de los cuales aguantaron esa oda al lugar común confiando en que las bandejas con queso y vino canarios empezaran a rular más pronto que tarde por la exigua sala. “El mal tiene el poder que queramos otorgarle”, reza la frase publicitaria del filme El monje (Dominik Möll, 2011) que puede leerse en uno de los grandes carteles que durante la semana llenan la ciudad.

Pina, de Wim Wenders, presidente de la Academia de Cine Europeo desde 1996, es un hermoso documental en 3-D homenaje del director de Düsseldorf a la prestigiosa coreógrafa y bailarina Pina Bausch, fallecida en 2009. Sus bailarines desnudan pensamientos en tres dimensiones a la cámara entre potentísimas coreografías rodadas lo mismo sobre la tarima de un escenario que en las calles y paisajes de Wuppertal (Renania del Norte, Alemania) donde reside la Compañía. Frente a los que solo ven en el desarrollo del 3-D una (fallida) fuente de ingresos de los grandes estudios multinacionales para hacer caja, Wenders demuestra que no cae en saco roto su encendida defensa de la nueva tecnología como materia fundamental de expresión artística para el documental del futuro. ¡Gracias, Wim!

Cuatro horas y media –se dice pronto- duró el menú degustación del chef Rubén Trincado en el restaurante El Mirador de Ulía (poseedor de una estrella Michelín), dentro de Culinary Zinema. Es un lugar con vistas impresionantes de la ciudad y desde el cual tiré mis primeras fotos. El plato denominado “Alfombra roja” nos llamó especialmente la atención por su presentación: daditos de foie y gelatina sobre una tira… de nabo. Así se lo hicimos saber a la reportera de la Sexta que iba de mesa en mesa cual rubia Betty Boop entrevistando a los comensales.

20 de septiembre

Día de sol radiante después de 3 dias de txubascos intermitentes. Kiseki (Milagro) del “maestro” japonés Hirokazu Kore-Eda (así reza la información de publicidad del filme; ignoro por qué Kaurismaki, Moretti o Almodóvar son “directores” finlandés, italiano y español, respectivamente, y el japonés en cambio es “maestro”); Kiseki, decía, es un bellísimo filme dirigido con maestría sobre dos hermanos que viven en ciudades diferentes (Kagoshima y Osaka) debido a la separación de sus padres. En Kagoshima un enorme volcán desprende amenazantes cenizas sobre la ciudad. Filmado con arrolladora ternura y continuos guiños de humor -aquí he sido testigo de la mayor carcajada del Festival-, los simpatiquísimos niños –los dos protagonistas son también hermanos en la vida real, Koki y Oshito Maeda- se adueñan de la narración, y son tratados de forma radicalmente opuesta a como lo hacen las películas USA. Respetándolos en su condición de niños, no como objeto de explotación para la venta de entradas. Comparto con Carlos Boyero en El País la impresión de que a veces parece que los niños están haciendo la película por su cuenta, tan naturales parecen. Difícil será encontrar un filme más merecedor de la Concha de Oro.

Life Without Principle (Johnnie To, 2011) es una muestra de ese cine chino realizado a la americana en Hong Kong -cine cantonés le llaman-. Gran factura técnica en el que convive un atractivo mejunje de ultraviolencia, mafias, humor amarillo y belleza. Aquí la crisis del euro motivada por la bancarrota de Grecia -dos películas en el Zinemaldia tienen por ahora a la crisis económica como telón de fondo- da al traste con las inversiones de muchos y sirve de catalizador para la evolución dramática de sus protagonistas, un policía heroico sin tiempo para atender como es debido a su novia y una empleada de banca dispuesta a cambiar de vida aunque para ello deba apañarse cinco millones que no son suyos. Tres días mas tarde, el viernes 23, el titular de El País rezará a cinco columnas: “Los mercados entran otra vez en caída libre”. ¿De verdad lo perderemos todo?

De la mano otra vez de Antonio Pérez y Maestranza Films, el andaluz Benito Zambrano recupera su mejor pulso con La voz dormida y empuja a María León por la rampa de la candidatura para la Concha de Plata a la Mejor Actriz. La actriz, como el filme, divierte, emociona y estremece con su personaje Pepita a un paso del tópico andaluz, aunque León no llega a cruzar el umbral por un pelo… “del coño, mi niño”, en milimétrica expresión de Manolo. Zambrano construye una película contundente, de guión muy sólido, cuya única rémora es cierto exceso de teatralidad en algunas interpretaciones y un no sé qué estético que recuerda a película-de-la-Guerra-Civil-de-toda-la-vida. Una convención que afecta a su dirección de arte y fotografía que ya ha sido superada por algunos filmes como El laberinto del fauno (Guillermo del Toro, 2006), Pa Negre (Agustí Villalonga, 2010) y Balada triste de trompeta (Alex de la Iglesia, 2010). Por cierto, del director bilbaíno, miembro de un jurado oficial este año presidido por la actriz Frances McDormand, me han txivado que tuitea incluso mientras rueda. Así parece que ocurrió en el rodaje de “La txispa de la vida”, aún por estrenar. Nosotros lo cazamos dos días antes de la llegada de su novia Bang (¡bang!) interrumpiendo su almuerzo en Aldanondo para darse al móvil.

21 de septiembre

Sería demasiado obvio vincular la austriaca Stillleben (Still Life, Sebastian Meise, 2011) con los terribles sucesos descubiertos en los últimos años en ese país centroeuropeo del tipo “monstruo de Amstetten”. Pero las escopetas apuntan -y con mira telescópica- en esa dirección. En este caso, con estilo seco y conciso -el filme no llega a 80 minutos-, el descubrimiento por parte de toda la familia de las perversiones de una padre que desde hace veinte años se excita -y alivia- secretamente con su hija Lydia al compás de la famosa canción ochentera de Desireless “Voyage, voyage” (Au dessus des vieux volcans, / glisse des ailes sous les tapis du vent, / voyage, voyage, / eternellement. / de nuages en marécages, / de vent d’espagne en pluie d’équateur, / voyage, voyage, / vole dans les hauteurs / au dessus des capitales, / des idées fatales, / regarde l’océan… / Voyage, voyage / plus loin que la nuit et le jour, / voyage / dans l’espace inouï de l’amour / voyage, voyage…). A esta opera prima, inscrita en Nuevos Directores de la sección Zabaltegui, le sobra frialdad y falta profundidad. La cobardía del padre descubierto por su hijo tras un encuentro de aquel con una prostituta –a las putas les hace actuar como si fueran Lydia- le lleva a fingir un atraco a un banco para verse entre rejas antes que enfrentarse con los suyos.

Tiranosaurio (Tyranosaur, Paddy Considine, 2011), protagonizada por el ganador de la pasada edición del Zinemaldia, Peter Mullan, por Neds (2010), comienza con rudeza y una violencia que hace prever -y temer- picos de ultraviolencia. El filme es un duro y hermoso alegato sobre el mal y la redención gracias al amor en el suburbio de una ciudad inglesa habitada por ciudadanos vencidos. Hermoso cartel y perturbadora metáfora en el título del filme, que da a entender la causa del carácter fuertemente irascible, indomable, de su protagonista. Como destacado rasgo del cine contemporáneo, ejemplos que hemos visto en Martha Marcy May Marlene, Shame, Los pasos dobles o Stillleben, estas películas dejan numerosos huecos esperando a ser rellenados por el espectador. Tiranosaurio ganó el premio al Mejor Director y dos Premios Especiales del Jurado en el pasado festival de Sundance.

El japonés Kore-Eda vuelve a mostrarnos destellos de su sensibilidad en The Days After (Nochi-no-hi, 2011), película de terror sutil de 51 minutos de duración que forma parte de una serie fantástica de televisión japonesa sobre un joven matrimonio que recibe la visita de su hijo fallecido. Respecto a la hermosa Kiseki de la Sección Oficial esta destaca por su bella fotografía.

Rampart (Oren Moverman, 2011), protagoniza por Woody Harrelson, puede leerse como la cuota de cine USA de la Sección Oficial. Cuenta con dos participaciones destacadas: Sigourney Weaver en un papel secundario y el escritor James Ellroy como autor de la novela en que se inspira y, por primera vez, co-guionista de un filme. Rampart cuenta una historia sin happy end. La del inadaptado Rophynol Dave, policía en Los Angeles, ex veterano del Vietnam, lastrado por una estética y convicciones fuera de lugar y que durante el metraje se ve envuelto en circunstancias que le pondrán su capacidad de supervivencia cada vez más al límite.

22 de septiembre

En los festivales cada sesión es una entrega a lo desconocido. Así debe ser. Por eso quienes programan deben ser respetuosos con el público sin margen para la prepotencia y el capricho. Sin subestimarlo. Hoy el día ha vuelto a lucir plomizo. Está siendo el Zinemaldia con peor tiempo de los cuatro que he vivido, solo dos días de sol. En cambio el de mejor Sección Oficial.

La hispano-argentina Las acacias (Pablo Giorgelli, 2011), la película de las 9.30 horas, la única de la sección Horizontes Latinos que veré en esta edición -la número 17 desde que llegué a la ciudad- promete por su palmarés: Cámara de Oro a la mejor opera Prima y premio de la Crítica Joven en Cannes; Mejor Guión en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana… No defraudó. Es una historia sin música, silenciosa a pesar del permanente runrún del camión maderero donde se desarrolla todo el viaje de Asunción a Buenos Aires que es esta historia. Un filme de amor lleno de espejos retrovisores que emociona delicadamente y que cuenta con la actriz promesa más joven que he conocido, Nayra Calle Mamani, de solo cinco meses de edad. Su papel de Anahí, hija presente de la emigrante Jacinta (Hebe Duarte), futura de Jacinta y el camionero Rubén (Germán de Silva), rompe esquemas. Uno por su corta edad necesita entender que esos resultados han sido fruto de la pericia del equipo, pero eso no quita para no poder olvidar esos precisos bostezos, estornudos, sonrisas, llantos en su rostro redondo de india de enormes y expresivos ojos negros.

La portuguesa Sangre de mi sangre (Sangue do meu sangue), de Joao Canijo, destrona en mi ranking a Kiseki (Milagro) en la candidatura para la Concha de Oro. Melodramón urdido en el marginal barrio lisboeta de Padre Cruz en torno a una madre, cocinera de profesión, que convive con su hermana, hijo e hija y respectivos novios. Rita Blanco, que interpreta a esta madre coraje de registros almodovarianos -por momentos el filme recuerda a “¿Qué he hecho yo para merecer esto?” (1984)-, lleva a cabo un trabajo merecedor de gran premio, aunque no de mayor nivel que el resto de actrices y actores del elenco (Anabela Moreira, Cleia Almeida, Rafael Morais, Marcello Urgeghe, Nuno Lopes). Inolvidable secuencia en karaoke donde el film comienza a hacerse grande e historias de barrio, truculentas, tiernas, cotidianas, incestuosas, violentas, contadas con mucha veracidad y potencia cinematográfica de gama alta.

La francesa Amerikano (Mathieu Demy, 2011), sobre un joven que marcha de Francia a Estados Unidos y Méjico en busca de su madre fallecida, es el primer filme del hijo del director francés Jacques Demy. En ningún sitio está escrito que el talento sea asunto que se herede. El viaje de descubrimientode Martin (interpretado por el propio director) y su conocimiento final en Tijuana de Rosita/Lola (Salma Hayek) en un sórdido bar de strip-tease regentado por Luis (Carlos Bardem en un papel para el que le solicitan una y otra vez) a ti no te lleva a ningún sitio.

Sí te lleva en cambio a El Havre (Le Havre, Finlandia-Francia-Alemania, 2011) el finlandés Aki Kaurismäki en el filme del mismo nombre que transcurre casi íntegramente en esa ciudad portuaria de la Alta Normandía francesa a la altura del Canal de la Mancha. Premio FIPRESCI de los críticos en el pasado festival de Cannes, el filme es una mirada entre nostálgica e irónica al cine de los años 50 y al mundo del cómic comprometida con la inmigración ilegal como unos de las principales desgracias del presente. La generosidad de un limpiabotas sesentón (André Wilms) y la solidaridad entre vecinos permitirá al joven gaboniano Idrissa (Blondin Miguel) seguir rumbo a Londres para cumplir el deseo de encontrarse con su madre, “negra ilegal pero excelente trabajadora en una lavandería china”. El filme esta contado en tono de fábula, con divertidas interpretaciones gesticulantes y diálogos en staccato, persecuciones hilarantes por su falta de veracidad y silencios prolongados. Un película extraña y con un poso de mala leche, de esas por las cuales los críticos suspiran. Y una película hermosa, que contribuye a ensanchar los limites del cine. Alexandra, que había llegado al mediodía en coche desde Madrid -y que por la tarde ya había visionado la herrmosa “Kiseki”- la aguantó como una auténtica campeona berlinesa de resistencia a pesar de que la sesión en la sala pequeña del Kursaal comenzó a las 12 de la noche.

Justo antes de iniciarse el filme cruzaba el puente de la ría José Luis Rebordinos, director por primera vez del Festival, que tendrá el reto también de organizar la 60 edición. En esta la programación va superando a anteriores y algunas colas han rebosado el aforo, dejando a acreditados de prensa fuera. Esta cuestión imprevista ha obligado a hacer colas separadas para tranquilidad de la canallesca. Los puntos débiles de esta 59 edición: las cuotas euskaldunas en filmes de secciones importantes y la poca presencia de artisteo internacional.

23 de septiembre

Último día. Otra vez sol. A Aurora se le ha caído el televisor donde yo pensaba ver Match Point (Woody Allen, 2005) antes de irme. Quedó boca abajo, desplomado, como superado por las circunstancias.

La germano-griega Mundo injusto (Adikos Kosmos, Filippos Tsitos, 2011) tiene algo de “El Havre” por el minimalismo poético de la historia. Un policía maduro alcohólico harto de defender una justicia que perjudica a los ciudadanos (Antonis Kafetzopoulos) y una limpiadora inadaptada (Alexandra Boussiou) conviven en el mismo edificio, comparten el mismo parque y coinciden –también como los de Kaurismäki- en su amor por el rock. Bien tejida, algo procelosa en los tiempos, impertérrita en muchos rictus, el filme sobrevuela los tejados de un país que se ha quedado como nuestro televisor: boca abajo, desplomado, como superado por las circunstancias. En realidad Grecia es el iceberg más a la deriva de un sistema donde los beneficios sociales han dejado de ser sostenibles también porque fueron esquilmados, y no necesariamente por bancos y poderosos. Termina la película, mivecino de butaca, donostiarra en los cincuenta con cuatro hermanos en Chile en el negocio del vino, deja de dar cabezadas.

Sol y primer baño -histórico- en la playa de La Contxa. En medio de la calma, ratxas de olas grandes y preciosas que rompen como a cámara lenta. Mi última de este es francesa y se titula The Artist (Michael Hazanavicius, 2011). La dan a las 16.30 en el Principal. La veo con Manolo, los dos con el salitre del Cantábrico encima, que es el mismo salitre del Atlántico. ¿Es posible terminar mejor que con este bellísimo homenaje al cine mudo réplica casi exacta de filmes rodados a finales de la década de los 20 y principios de los 30 del siglo pasado? Manolo me mete un codazo que no entiendo. Me pide que no bostece, quizás por lo contagioso. En blanco y negro y con intertítulos, sin diálogos, cuenta la bonita historia de George Valentin, una estrella del mudo (Jean Dujardin, premio al Mejor Actor en Cannes) que no se adapta a la llegada del cine sonoro y una joven actriz, Peppy Miller (Bérénice Bejo) -con el nombre del personaje que interpreta María León en “La voz dormida” tenemos dos Pepitas en este Zinemaldia- que se abre paso en el nuevo medio. Si en Las Acacias, el bebé era el gran descubrimiento, aquí quien roba protagonismo es Uggy, el perrillo-actor de Valentin, auténtica estrella circense y a la postre verdadero héroe de la película que ganó en el pasado festival de Cannes el premio Palm Dog de los críticos. Un triángulo de tres estrellas (Valentin, Miller, Uggy) con momentos estelares durante todo el filme. El más divertido, la pesadilla con sonido de un Valentin en cambio incapaz de oir su propia voz. El más dulce, cuando George pinta con un lápiz de maquillaje junto a la boca a Peppy el falso lunar (“simplemente necesitas algo que te distinga de los demás”) gracias al cual será mundialmente conocida como estrella.

La despedida la celebramos con fiesta en Bataplán, bajo el mismo paseo de la playa. El local no de pintxos donde una vez al año pintxa David Guetta pone hoy rockabilly cincuentero. Está a reventar. A mi lado cruza Hello Kitty en forma de tatuaje sobre un omoplato desnudo. Fuera llueve a mares. Esperamos a que escampe para regresar. Mañana volaremos de vuelta. Conoceremos el palmarés. Aúpa, Real. Adiós, Donosti. Ciudad fantástica. Agur.

Descripción de las fotografías:

1) el Kursaal desde el margen opuesto de la ría (imagen propia).

2) Elisabeth Olsen (i) y Sarah Paulson, su hermana en el filme, en un momento de Martha Marcy May Marlene (Sean Durkin, 2011).

3) Entrada para el pase de Intruders en el Teatro Victoria Eugenia.

4) De izquierda a derecha: Aída, Clive Owen y Marta delante del hotel María Cristina. (foto propia).

5) Antonio, Fer, Manolo, el que suscribe y, delante, Rafa, después de la fiesta del filme Mugaritz BSO (foto de Aída Alvarado).

6) Glenn Close en un momento de Albert Nobbs.

7) Imagen del Oso de Oro, principal premio del Festival de Berlín.

8) Carey Mulligan interpretando el tema New York, New York en Shame (Steve McQueen, 2011)

9) Cartel de Los pasos dobles, de Isaki Lacuesta (2011), finalmente vencedora de la Concha de Oro del Festival (foto propia).

10) Imagen promocional de Pina (Wim Wenders, 2011).

11) Donosti desde el restaurante El Mirador de Ulía (foto propia).

12) Un momento de Kiseki (Hirokazu Kore-Eda, 2011) (foto propia).

13) Cartel de La voz dormida (Benito Zambano, 2011). María León obtendría finalmente la Concha de Plata a la Mejor Actriz.

14) Álex de la Iglesia dándose al móvil fuera del restaurante Aldanondo (foto propia).

15) Afiche de Tiranosaurio (Paddy Considine, 2011).

16) Woody Harrelson con Rophynol Dave en Rampart.

17) Fragmento del afiche de Las acacias (Pablo Giorgelli, 2011).

18) Imagen promocional de Sangre de mi sangre (Joao Canijo, 2011).

19) Imagen promocional de Le Havre (Akis Kaurismäki, 2011)

20) Fragmento de la revista del Zinemaldia con información de Un mundo injusto (Filippos Tsitos, 2011).

21) La playa de la Contxa, el viernes al mediodía (foto propia).

22) Fragmento del afiche de The Artist (Michael Hazanavicius, 2011).

23) De izquierda a derecha: Marta, Alexandra y Aurora, de fiesta final (foto propia).

Recuperar, divulgar, salvar (1): Tirma (Paolo Moffa, 1956) y Moby Dick (John Huston, 1956)


(Al final de este texto se ofrece información de las 18 imágenes que lo acompañan)

En los últimos 6 años he dirigido dos proyectos de recuperación de materiales históricos. Entre 2005 y 2007, “Salvar la Memoria: 50 años de Tirma y Moby Dick”, sobre las películas dirigipos por Paolo Moffa y John Huston, respectivamente, dos de los rodajes más importantes de la historia de Canarias, ambos en Gran Canaria y en 1954. En 2010 y 2011, “La Memoria Encendida”, proyecto de recuperación de materiales históricos de la eléctrica Endesa (antes Unelco) en las islas. La razón para ambos es la misma: necesidad de conocer en primera persona datos veraces sobre ambos acontecimientos. En ambos casos, también el mismo origen del problema: quien debía llevar a cabo estos trabajos desde la administración o la empresa pública no lo hacía por falta de cualificación. Y nadie ejercía sobre ellos la debida función de control.

Pero aquí toda esa responsabilidad la tiene quien la gestionó mal cuando Filmoteca Canaria era el principal referente del cine de las islas. Vació sus arcas, la despojó de prestigio, hipotecó su futuro.

En el caso del cine, al que voy a dedicarme hoy en esta entrada aprovechando la proyección de “Tirma” ayer en el Teatro Guiniguada, Filmoteca Canaria nadó desde su nacimiento en 1984 y durante casi veinte años en aguas estancadas. La decisión desde sus inicios de compartir la responsabilidad de la misma entre Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria benefició de forma justa a la primera ciudad, pues mientras en Gran Canaria todo el trabajo se orientaba a perpetuar la lógica del trepa -la vanidad del vividor-, Tenerife -que contaba en cambio con un coordinador con estudios y conocimientos del cine como actividad profesional y no solo como mero cinéfilo- se hizo cargo de la misión fundamental: velar por los fondos fílmicos históricos, buscarlos, catalogarlos, archivarlos.

Así ocurrió que con el paso del tiempo la dirección de la empresa pública SOCAEM (hoy Canarias Cultura en Red), dependiente de Cultura del Gobierno de Canarias, consiguió desprenderse del coordinador de Las Palmas y la dirección total de Filmoteca Canaria acabó en la isla donde se rodó el primer filme canario de la historia, “El ladrón de los guantes blancos” (José González Rivero, 1926). Isla donde también los estudios de Historia del Arte de la Universidad de La Laguna dirigidos por el catedrático Fernando Gabriel Martín imprimieron el hasta hoy principal haz de rigor histórico al cine isleño. Hoy dirige los destinos de Filmoteca Canaria una mujer nombraba en diciembre de 2004 extraída del propio personal de la institución en esta isla, María González-Calimano, con el foco puesto principalmente en la recuperación y archivo de fondos históricos. Obvio que esa debe ser la prioridad.

A nadie se le escapa que Filmoteca Canaria no cuenta hoy con los medios mínimos necesarios. Fue de las primeras regionales en nacer, pero la impresión es que hoy las demás le han tomado la delantera. Por desgracia, no es la única cosa en que Canarias ha acabado estando en el vagón de cola. Pero aquí toda esa responsabilidad la tiene quien no estuvo a la altura cuando era el principal referente del cine de las islas. Y los políticos que lo pusieron. Vació buena parte de sus arcas, la despojó de buena parte de su prestigio, hipotecó buena parte de su futuro. Su puesta al día sigue siendo una deuda pendiente fundamental del Gobierno de Canarias.

Un proyecto en varios frentes

Precisamente fue María González-Calimano la que en primavera de 2005 me comunicó (en los postres de un almuerzo tras una reunión de los Comités de Valoración de Ayudas del Gobierno de Canarias) que se había encontrado una copia de la película “Tirma” en un viejo búnker de los estudios Cinecittá de Roma (Italia). Al parecer una copia de la versión española en buen estado de conservación. Hasta ese momento, la única que circulaba en Canarias era una de calidad defectuosa, en italiano, con múltiples cortes y sin el color original. Dirigir el Foro Canario del festival de Las Palmas –oportunidad que tuve gracias a la cineasta María Miró- me facilitó la tarea de emprender al año siguiente el proyecto “Salvar la Memoria: 50 años de Tirma y Moby Dick”, una de las experiencias más emocionantes de mi vida. La edición reciente del DVD de “Tirma” por la distribuidora canaria Impulso con participación de Filmoteca Canaria según el máster de la copia encontrada en 2005 es hoy una feliz realidad. Y uno de los hitos principales de su historia de 27 años. Aquí se puede comprar online. Pero no olvidemos nunca por qué llegó con tan lamentable retraso.

El proyecto se abordó desde varios frentes: por un lado se hicieron entrevistas en vídeo digital con una selección de participantes que se habían sumado a una convocatoria pública –la mayoría realizada por un equipo de estudiantes del IES Politécnico Las Palmas encabezados por José Antonio Benítez y Carlos de la Peña-. Por otro se localizaron y recopilaron fotografías, recortes de prensa y otros materiales relacionados con los filmes aportados en su mayoría por los propios participantes. Por último, se transcribieron los testimonios de todos los participantes, según las conversaciones mantenidas telefónica o personalmente. También se incluyó el listado completo con los datos de contacto de todos para facilitar el acceso a los materiales originales.

El proyecto fue recibido con gran interés. Quedó demostrado con el alto índice de respuesta durante los primeros días después hacer la convocatoria pública. En la edicion de papel de El Mundo fue noticia a nivel nacional. Obtuvo resonancia en revistas internacionales de viaje. Lo apoyaron con entusiasmo los medios de comunicación locales.

El primer logro del proyecto fue la proyección de la copia de “Tirma” en color y en versión española, lo que se logró en el marco del séptimo festival de cine de Las Palmas en la Sala Sinfónica del Auditorio Alfredo Kraus, con el aforo completo y la presencia del actor protagonista Gustavo Rojo como invitado especial. Falló la estrella italiana Silvana Pampanini en el último momento por enfermedad, aunque ella insistió en entrar en directo por teléfono durante la presentación. Se trató de una proyección única, posible gracias a la tenacidad de Filmoteca Canaria, que constituyó el reestreno mundial absoluto en salas del filme cincuenta años después. El ayuntamiento de Tejeda, en el centro de la isla y pueblo principal de rodaje, desplazó a varios cientos vecinos en guaguas. Se da la circunstancia, además, de que muchos participantes en el rodaje –entre ellos el actor Gustavo Rojo- no habían tenido ocasión de verla hasta ese momento. Entre ellas, el actor aficionado canario Albino Graziani, quien fue acompañado por enfermeras desde la residencia de ancianos donde vivía. Graziani, aquejado de alzheimer, había sido actor en varias películas del director de cine español Jesús Franco, conocedor de “Tirma” por su amistad con lo actores Elvira Quintillá y José María Rodero y a cuyo rodaje dedicó varias páginas en su libro de memorias. Franco Manera, tres años después Goya de Honor de la Academia del Cine de España, estuvo presente también en la sala.

“Salvar la Memoria: 50 años de Tirma y Moby Dick”, realizado con el apoyo del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, Cabildo de Gran Canaria, Gobierno de Canarias, IES Politécnico Las Palmas y Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria localizó más de 400 documentos entre fotografías, recortes de prensa y otros materiales (como documentos acreditativos de participación). Destacado y generoso fue el esfuerzo de Filmoteca Canaria de recopilación y puesta al día de los materiales que guardan en sus fondos de las dos películas.

Detalle de lo recuperado

El proyecto estaba abierto a personas que habían participado en los rodajes de las películas y también a personas que los vivieron o guardaban recuerdos de los mismos. Se hicieron entrevistas a un total de 140 personas, 94 (67%) de “Tirma” y 46 (33%) de “Moby Dick”. Del total, un 43% habían trabajado en las películas (60). De éstos el 82% trabajaron en “Tirma”, y el 18% en “Moby Dick”. El 48% de participantes fue obtenido durante los 15 días siguientes a la presentación pública del proyecto. En vídeo se entrevistaron un total de 54 personas, el 86% habían trabajado en “Tirma” y el 14% en “Moby Dick”.

A continuación se ofrecen extractos de algunas entrevistas:

Gustavo Rojo – ACTOR. INTERPRETÓ EL PAPEL DE  BENTEJUÍ EN TIRMA – “A raíz de “Tirma” retomé mi carrera cinematográfica en España” – “Nunca vi la película. Ni siquiera proyecciones durante el rodaje” – “La película marcó una época en mi vida personal, porque mi madre [la escritora Mercedes Pinto] era canaria y me permitió conocer un lugar del que ella hablaba en Méjico con mucha nostalgia.” – “En ”Tirma” hice una amistad muy profunda y duradera con Marcello Mastroianni” – “Tirma empezó con mucha ambición y terminó con muchas dificultades ”

Jesús Franco (‘Jess’ Franco)  – DIRECTOR DE CINE. TRABAJABA EN EL CINE ESPAÑOL DE LA ÉPOCA. CONOCIÓ EN MADRID DATOS DE LA PREPARACIÓN Y RODAJE DE TIRMA  –  “Paolo Moffa era un ambicioso y un trepa de espanto, y consiguió hacerse con la dirección de la película de forma cruel e injusta, arrebatándosela a Carlos Serrano de Osma. La película ahí perdió toda grandeza poética, porque Carlos era un loco insensato con un sentido plástico bastante interesante y el otro era un vendedor de gallinas.”

Sergio Calvo  – DIRECTOR DE ESCENOGRAFÍA DE TIRMA – “Carlos Serrano de Osma llevaba una dirección de la película perfecta, pero negoció mal con los italianos y con el dinero de la subvención. Por eso tenía que viajar cada semana a Madrid a buscar más dinero.”

María Victoria Carballo –  ACTUÓ COMO DOBLE DE SILVANA PAMPANINI EN TIRMA DURANTE LOS MESES DE RODAJE – “La noche que me eligieron no pude dormir, yo tenía quince años. Trabajé desde el primer hasta el último día. Tras el rodaje mi padre no me dejó irme a otros rodajes fuera de Canarias con los italianos.”

Francisco Correa – TRABAJÓ EN MOBY DICK COMO TRADUCTOR DEL DIRECTOR DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA BALLENA –– “El trabajo de construcción lo iban a hacer especialistas ingleses venidos de fuera, pero aquí se dieron cuenta de que lo podían hacer los carpinteros canarios y mandaron a los ingleses de vuelta a Inglaterra.” – “Gregory Peck felicitó a un operario que se llamaba Sindo por sus maniobras en la escena en que estaba con el pie metido en la ballena. Le dijo que su vida había estado en sus manos.”

Juan Socorro  – EMPLEADO DE LA CASA MILLER, TRABAJÓ EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA BALLENA –– “La ballena se hizo sobre una chata o aljibe, que era como le decíamos a las barcas que suministraban agua a los barcos fondeados. Se tardó un mes en hacerla.”

Juan Antonio Carvallo – SU ABUELO, JOSÉ CARVALLO, FUE EL PATRÓN DEL REMOLCADOR DE LA BALLENA EN MOBY DICK – “Mi abuelo era el patrón del Fortunate, el barco que arrastraba a Moby Dick. La ballena subía o hundía la cabeza en el mar según la potencia con que la arrastrara el remolcador. John Huston daba orden de dar mucha potencia, para que la ballena levantara el morro. Después le hacían señas a mi abuelo para que parara y de esta forma la ballena hundía su cabeza en el mar.”

Manuel Márquez  – CON TRECE AÑOS FIGURANTE EN MOBY DICK, EN EL PAPEL DE GRUMETE DEL BARCO –  “Rodábamos fuera del Muelle Grande. A las ocho de la mañana nos venían a buscar y salíamos en una lancha a motor desde el muelle Santa Catalina hasta la gabarra donde se suponía que estaba la ballena”

Alfredo Martín  “El Palmero” – LUCHADOR. HIZO EL PAPEL DE BENAFRE EN TIRMA (FIGURANTE CON DIÁLOGO), RODÓ EN GRAN CANARIA Y EN MADRID – “Semanalmente cobraba 800 pesetas, pero había 200.000 que eran para el final, y esas no las cobré. Denuncié a la productora, pero el abogado que dijo defenderme resultó estar a favor de ellos. Cuando me enteré lo perseguí y se escondió en el Hotel Madrid hasta las tres de la madrugada. Después no lo vi más.”

Carmelo Ortega – SU PADRE, JOSÉ ORTEGA ESTUPIÑÁN, MAESTRO CARPINTERO DE RIBERA, CONSTRUYÓ LA CARABELA QUE APARECE EN TIRMA – “Asistí a la botadura de la carabela en el Muelle de Santa Catalina. Cuando pasó por la Comandancia de Marina le lanzaron una salva por lo bien que quedó todo. No llegó a dos meses lo que mi padre tardó en construirla.”

Manuel Pérez González –  HIJO DEL BOXEADOR “CARRETA”, FIGURANTE EN TIRMA. ÉL TAMBIÉN FUE FIGURANTE CON SIETE AÑOS – “En “Moby Dick” tenía unos amigos a los que encargaban comprar la carne que debían echar para atraer a las gaviotas, pero ellos se quedaban con la carne y lo que echaban al mar eran sobras de pescado. Entonces los precios de la carne eran prohibitivos para los pobres. Gracias a “Moby Dick” se pudo comer mucha.”

José Aurelio Rosas  – PARTICIPÓ DE NIÑO EN EL RODAJE DE TIRMA EN GÁLDAR – “En junio nos habían dado vacaciones en el colegio cuando nos enteramos de que se iba a rodar una película en El Agujero. Los niños y niñas participamos en el cortejo del entierro. A los niños nos pusieron unos taparrabillos y nos dieron unos palmitos, y a las niñas unos tamarcos de una piel muy fina. Ellas iban tirando pétalos de flores al paso del féretro.”

Flavio Velázquez  – AYUDANTE DE DECORADOS EN TIRMA – “En Gáldar íbamos a rodar en el túmulo verdadero, pero me pidieron colocar un tronco seco para dar un efecto más impresionante y cuando me puse a excavar la tierra arenosa me encontré restos humanos, por eso rodamos un poquito más allá. – A la batalla en Tejeda fueron invitados autoridades de Las Palmas. Creo que al final tuvo que intervenir la policía. ¡Aquello fue tremendo!”

Ilse Court – TRABAJÓ COMO TRADUCTORA PARA UN PERIODISTA ALEMÁN EN TIRMA – “¡No veas el follón que se armó, porque los canarios luchaban contra los castellanos y no se dejaban vencer! ¡Y el pobre director estaba que echaba chispas…!”

Antonio Rivero  – FIGURANTE EN TIRMA Y EN MOBY DICK – “Una vez casi mato a un tío de tan fuerte que le di con el hacha de goma en el casco. El director nos decía a [el boxeador] Carreta y a mí: “¡ustedes no ganan, ustedes pierden!”. Y nos mandaba a repetir la toma.”

Salvador Mujica –  FIGURANTE COMO SOLDADO CASTELLANO EN TIRMA – “El trabajo que yo hacía en la película era, según decían, de “pajullo”. Los guanches eran los que pelaron haciendo una cresta. Y nosotros en cambio nos vestimos de soldados “de antes”. Y los que trabajan en la película, menos siendo “el muchacho y la muchacha”, a los demás le llaman de “pajullo”. Es el nombre que ellos le dan.”

Claudio Díaz – FIGURANTE EN TIRMA, PARTICIPÓ DE TONSURADO DURANTE TODO EL RODAJE – “Por las noches, la Pampanini se acercaba al fuego de campamento que hacíamos en Tejeda a escuchar cantar canciones sudamericanas y mejicanas, que le gustaban mucho”

María Felisa del Valle  –  HIJA DEL MÉDICO DE TEJEDA EN 1954, FUE FIGURANTE EN EL PAPEL DE UNA DE LAS SEIS MAGUADAS DE LA PRINCESA GUAYARMINA – Eso de subir a los caballos, salir huyendo, ir a pasear con la princesa, fue tremendo, precioso. Una vivencia que no se nos ha olvidado nunca”

Porfirio Suárez  – VECINO DE TEJEDA. TRABAJÓ DURANTE TODO EL RODAJE DE TIRMA, EN LA CONSTRUCCIÓN DE DECORADOS Y COMO FIGURANTE “En el desembarco en Maspalomas se produjo una vía de agua en la barca que traía al franciscano que bendeciría la tierra. Los actores tuvieron que achicar agua con los cascos que llevaban, porque la barca se hundía. “¡Que se nos ahoga el padrito, que se nos ahoga el padrito” , gritaban”

 Juan Perera  – VECINO DE TEJEDA. TRABAJÓ DURANTE TODO EL RODAJE DE TIRMA, DE FIGURANTE Y CONDUCIENDO UN CAMIÓN – “Trabajaba con un señor que tenía un camión aquí en Tejeda. Empecé trayendo piedras para las casetas que se estaban haciendo, después trayendo del monte las retamas para techarlas y luego me quedé en la película hasta que se terminó” – “Don Juan del Río Ayala llegó a Tejeda unos días antes de empezar el rodaje, pero nosotros en aquella época no teníamos ni idea de lo que era una película, ni idea de cómo se iba a rodar, ni idea de lo que iban a hacer” – “Mi impresión era que aquello no tenía ni pies ni cabeza. Desde luego se gastó pero mucho, mucho, mucho dinero, ¡pero mucho!”

Fotografías

“Salvar la Memoria: 50 años de Tirma y Moby Dick” localizadó 285 fotografías aportadas por un total de 39 participantes. Además, hay que añadir el desglose exhaustivo que proporcionó Filmoteca Canaria de las fotografías de su archivo, con la incorporación al proyecto de algunos ejemplos.

De TIRMA se obtuvieron por primera vez los 30 cromos de la colección especial que editó la fábrica de chocolatinas del mismo nombre a partir de las aportaciones de tres participantes. Por el rango temático de las fotos, destacan sobre todo las aportaciones de Juana Teresa del Río, hija de Juan del Río Ayala, y Sergio Calvo, director artístico del filme, fallecido en octubre del pasado año. Ofrecen fotos en muchos imágenes desconocidas o inéditas como, en el caso de Juana Teresa del Río, las pruebas de cámara de Pastora Martín (quien inicialmente iba a interpretar el papel de Guayarmina), una fiesta en la casa del autor de la obra teatral con presencia de los actores del filme, fotos del rodaje o de visitas a las localizaciones. En el caso de Sergio Calvo, destacan las fotos de la construcción de los decorados del fortín de los conquistadores en Maspalomas o de la carabela en el Puerto de la Luz. Por la calidad de las fotografías destacan las aportaciones de Ilse Court, quien ejerció de traductora durante el rodaje para un periodista alemán. Estas fotografías fueron tomadas por el reportero que cubría la información. Por su cantidad destacan también las aportaciones de Fernando Morales –entonces concejal del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria- y Ricardo Reyes –entonces concejal del Ayuntamiento de Gáldar-. En ambos casos la imágenes se centran en el rodaje de la película en Gáldar. Igualmente destacan las 13 copias aportadas por Consuelo Rodríguez del Valle, quien participó junto a sus hermanas María Felisa y María del Pilar. Se trata de hijas del médico de Tejeda en el momento del rodaje, y las instantáneas se refieren a distintos momentos del rodaje en este pueblo de la cumbre de Gran Canaria. En lo que se refiere al resto de imágenes, la mayoría son fotos de extras en distintos emplazamientos de Gran Canaria, aportados por ellos mismos o por familiares, bien sean retratos individuales o en grupo. Por su calidad destaca la aportada por Juan Melián. También destaca la foto de casting de Narciso Peñate, quien finalmente sería doble de luces de Marcelo Mastroianni durante el rodaje.

De MOBY DICK, la foto aportada por Pedro González y en la cual vemos a Gregory Peck rodeado de isleños en algún lugar del Puerto de la Luz destaca sobre el resto. En la parte inferior de la foto destacan dos niños de piel negra. Ambos participaron como extras en el rodaje y se da la circunstancia de que uno de ellos es Manuel Márquez, propietario en la actualidad de una agencia de viajes, que también participó en el proyecto. Márquez no había visto nunca esa foto, en la que además aparece junto a su hermano, fallecido hace unos años. La mayor parte de las imágenes aportadas pertenecen a recepciones y fiestas a los actores y director de la película. En este sentido destacan las aportadas por Juana Bravo de Laguna Blandy, quien realizó el esfuerzo de enviar desde Madrid copias por correo de unas fotografías en las que aparece junto a un grupo de amigas en una fiesta organizada para los cineastas por la alta sociedad isleña de la época y en un acto organizado en el antiguo Estadio Insular de Las Palmas de Gran Canaria en el que participó Gregory Peck.

También destaca la imagen de los padres de Elena Jorge Padrón, propietarios del varadero donde se construyó la ballena, en la recepción del cónsul británico Gerardo Miller a John Huston y Gregory Peck y que en el reverso incluye la fecha de realización: 20 de enero de 1955. Aportada por Alejandro Ramos, una fotografía de Totoyo Millares junto a Gregory Peck coincide, según el timplista, con la llegada a Canarias del armador Aristóteles Onasis y su mujer, la cantante de ópera María Callas, a bordo del yate que fondeaba en el Puerto de la Luz. Entre las fotos de Moby Dick me he incluido como “participante” con unas fotos realizadas por mí cuando, coincidiendo con el fallecimiento en 2003 de Gregory Peck, me dirigí a una empresa consignataria canaria para fotografiar la maqueta (de unos 80 centímetros de largo, expuesta en una vitrina de cristal) de la ballena blanca, realizada durante su construcción en 1954. Esta maqueta es uno de los materiales originales más preciados que quedan del rodaje y su localización es incierta. Algunas fuentes apuntan a un conocido coleccionista (que sin embargo participó en el proyecto sin mencionar nada del asunto) y las de la propia consignataria ponen la pista en un marino mercante residente en Tenerife. Lamentablemente, la película más importante rodada nunca en Canarias ofrece menos cantidad de material. Esto coincide con lo que la Filmoteca Canaria posee en sus fondos y puede deberse a la menor participación de extras locales en el filme, además de su menor tiempo de rodaje en la isla (diciembre 1954-enero 1955). En lo que se refiere a la aportación de Filmoteca Canaria, hay que añadir el desglose exhaustivo que ha proporcionado de las fotografías de su archivo, con la incorporación al proyecto de algunos ejemplos.

 Recortes de prensa

El total de materiales de prensa recopilados y digitalizados fue 67, el 46% correspondiente a “Tirma” y el 54% correspondiente a “Moby Dick”.

De TIRMA destaca la aportación del coleccionista Luis Serrano, quien aportó entre otros recortes de la revista española Radiocinema con información sobre la presencia del filme en el segundo Festival Internacional de Cine de San Sebastián. “Tirma” fue la película elegida para clausurar el Festival. Una página publicitaria aparecida en la misma publicación marca el estreno en salas de la película en España en 1956. Los recortes también incluyen una entrevista con Paolo Moffa y otra con Carlos Serrano de Osma. Asimismo, destacan los recortes de prensa obtenidos de Delmira Fuentes sobre la visita que Silvana Pampanini realizó a Gran Canaria, en junio de 1988 y 1991, con visitas al municipio de Gáldar. En lo que se refiere a la aportación de Filmoteca Canaria, hay que añadir el desglose exhaustivo que ha proporcionado de los materiales de obtenidos de la prensa de sus archivos y la recopilación de todos los artículos aparecidos en la prensa de las provincias de Las Palmas y Tenerife, en total 127 inserciones, 99 inserciones en la prensa de Las Palmas y 28 inserciones en la prensa de Santa Cruz de Tenerife.

 De MOBY DICK destaca nuevamente la generosidad de Luis Serrano, quien aportó recortes que se hacían eco del paso por Madrid de Gregory Peck, previo al rodaje en Canarias. Destaca asimismo el coleccionable “Ídolos del Cine”, dedicado de forma monográfica a Gregory Peck y que incluye tanto fotos como textos de su recorrido vital y artístico, incluyendo imágenes de “Moby Dick”. De Francisco Correa destaca el recorte aparecido en marzo de 1989 sobre el proceso de construcción de la ballena, escrito por Felipe del Rosario Betancor, en el que aparece mencionado de manera destacada el nombre de Leonardo Cabrera como el constructor principal de la ballena. Del artículo publicado en 1996 en La Provincia por Mariano de Santa Ana pudieron escanearse las fotos de la construcción de la ballena cedidas en aquel caso por Leonardo Cabrera y que esta vez no pudieron localizarse. En lo que se refiere a la aportación de Filmoteca Canaria, hay que añadir el desglose exhaustivo que ha proporcionado de los materiales de obtenidos de la prensa de sus archivos y la recopilación de todos los artículos aparecidos en la prensa de las provincias de Las Palmas y Tenerife, un total de 87 inserciones, 60 en la prensa de Las Palmas y 27 inserciones en la prensa de Santa Cruz de Tenerife.

Otros materiales, otras películas

Destacan copias de los autógrafos aportados por Juana Bravo de Laguna Blandy con los nombres de John Huston y todos los actores de “Moby Dick” desplazados a Gran Canaria, Gregory Peck, Richard Basehart, Leo Genn, Harry Andrews, Bernard Milles, Edric Connor y Seamus Kelly. Asimismo destaca -también del rodaje de Moby Dick- la carta de recomendación realizada por la productora Elstree para Manuel Márquez, quien participó de extra como grumete en la misma. Finalmente, destaca el hecho de referencias de participantes a otras películas que no fueron “Tirma” y “Moby Dick”.

En este sentido, Amparo Santana aportó siete fotos de su marido Roque Castellano, ya fallecido, durante el rodaje de la película alemana “La Estrella de África” (Alfred Weidenmann, 1957) en el sur de Gran Canaria. Destacan también las referencias a rodajes de películas alemanas e inglesas en Gran Canaria por parte de Juana Teresa Roque y Anita Wernicke, incluido la referencia al rodaje en Gran Canaria de la película “One Million Years, B.C.” (Don Chaffey, 1966), hasta ahora desconocida. O el rodaje de este mismo filme en Lanzarote, por parte de Agustín García, quien asimismo participó en las películas “Ulises contra Hércules” (Mario Caiano, 1961), “Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra” (Val Guest, 1970) y “También los enanos nacieron pequeños” (Werner Herzog, 1971). De “One Million Years, B.C.” (Don Chaffey, 1966) habló también Violeta Sánchez por la participación de su marido, y el ex luchador Pepín Ruano, quien habló del papel de los luchadores como figurantes de los rodajes de muchas películas de los años 60 y 70 del siglo pasado.

 USO DE LOS MATERIALES DEL PROYECTO

El material de “Salvar la Memoria: 50 años de Tirma y Moby Dick” será cedido de forma gratuita para visionado a terceros sin solicitud de ninguna contrapartida económica. Para el uso de materiales expuestos en el proyecto los interesados deberán gestionar las autorizaciones con sus legítimos propietarios. Cada entidad colaboradora se compromete a comunicar la cesión de uso al director del proyecto y demás entidades. Las iniciativas que utilicen de forma directa o indirecta documentación obtenida del proyecto deberán mencionar de forma destacada en los títulos de crédito el proyecto, según la siguiente fórmula: “Con la ayuda del Proyecto “Salvar la Memoria: 50 años de Tirma y Moby Dick”, incluyendo asimismo el logotipo y créditos completos de los participantes del proyecto.

Descripción de las fotografías, de arriba a abajo:

1) detalle de la foto de grupo del personal de la casa Miller que trabajó en la construcción de la ballena, tomada una vez finalizados los trabajos;

2) En el centro de la imagen, Gustavo Rojo en una fiesta en casa de Juan del Río Ayala en Santa Brígida. A la derecha de la imagen, Marcelo Mastroianni (1d) y José María Lado (2d). Aportada por Juan Teresa del Río, hija del autor del poema  “Tirma” y coguionista del filme, Juan del Río Ayala; 

3) en 2006, año de proyección de “Tirma” en el Auditorio Alfredo Kraus, el premio del Foro Canario que dirigía lo quiso entregar el presidente del Gobierno canario, Adán Martín. Eran otros tiempos. Ganaron ex aequo David Cánovas (i) y Carlos Miranda, con los cortometrajes “El intruso” y “A mano”;

4) recorte de prensa de la edición nacional del diario El Mundo, con el artículo firmado por Teresa Cruz sobre el proyecto;

5) Ilse Court, traductora durante el rodaje de “Tirma” aportó las más bellas fotografías. Aquí, Mastroianni y Pampanini caracterizados del capitán Diego y la princesa Guayarmina;

6) Gustavo Rojo, en el centro de la imagen, momentos antes de la proyección de “Tirma” en el Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas de Gran Canaria, que constituyó el reestreno absoluto en salas del filme 52 años después de su rodaje. Rojo no había visto nunca la película. A su derecha, su hija; al fondo, la actriz cubana Mirtha Ibarra conversa con el artisita local Pepe Dámaso;

7) imagen aportada por Juana Teresa del Río, que muestra al director y productor Carlos Serrano de Osma (2i), al director de arte Sergio Calvo (tumbado), y a su ayudante Flavio Velázquez (1i, que también participó en el proyecto), junto a otras dos personas durante un descanso en una cueva;

8) documento aportado por Manuel Márquez que acredita su participación en el filme “Moby Dick”;

9) fotografía aportada por Fernando Morales que muestra las guaguas del rodaje de “Tirma” aparcadas en la zona de El Agujero de Gáldar; el figurante Juan Melián caracterizado de “tonsurado” en una fotografía aportada por el mismo;

10) Gustavo Rojo (4i) en el Lomo de las Moradas (Tejeda) entre vecinos y figurantes, a su derecha María Felisa del Valle, hija del médico de Tejeda, primera persona en ser entrevistada. La foto la aportó su hermana Consuelo;

11) prueba de cámara de Pastora Martín-Fernández, hija del arquitecto Miguel Martín-Fernández de la Torre, y sobrina del pintor Néstor, cuando ella iba a ser quien interpretara a la princesa Guayarmina en el filme antes de la entrega de los italianos en la producción. La foto fue aportada por Juana Teresa del Río; 

12) ficha de rodaje de Narciso Peñate, figurante que también trabajaría como doble de luces de Marcelo Mastroianni. Aportada por el propio Peñate;

13) aportada por Teresa Lleó, invitación personal impresa a nombre de Gregory Peck para una recepción en el hotel Santa Catalina de Las Palmas de Gran Canaria; fotografía aportada por Elena Jorge Padrón, que muestra a John Huston (2i) y Gregory Peck (1d) en la recepción del cónsul británico Gerardo Miller (2d) en el hotel Santa Catalina. Con ellos, los padres de Elena Jorge (1i y 3i), propietarios del varadero donde se construyó la ballena. En el reverso la foto incluye la fecha de realización: 20 de enero de 1955;

14) aportados por Luis Serrano, páginas publicitarias de los estrenos de “Moby Dick” y “Tirma” en el cine Lope de Vega de Madrid, publicadas en la revista Radiocinema en 1956;

15) autógrafos de John Huston y Gregory Peck firmados a Juana Bravo de Laguna Blandy, aportados por ella misma;

16) el figurante Roque Castellano delante de uno de los aviones utilizados para el rodaje de “La Estrella de África” en Maspalomas. Fotografía aportada por su viuda Amparo Santana;

17) collage con 29 de los 30 cromos coleccionable de “Tirma”, que venían en los envoltorios de caramelos de la fábrica de chocolates “Tirma” de Las Palmas de Gran Canaria;

18) créditos del proyecto “Salvar la Memoria: 50 años de “Tirma” y “Moby Dick”

Almodóvar: El laberinto habitado


“La piel que habito” (Pedro Almodóvar, 2011). Hace treinta años Pedro Almodovar rodó “Laberinto de pasiones”, su primera película de hechura profesional, segundo largometraje de su carrera tras “Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón” (1980). La película sobre los traumatizados Riza Niro (Imanol Arias) y Sexilia (Cecilia Roth) en el Madrid de la movida fue la primera en la que el manchego trabajó con Antonio Banderas (en aquel caso terrorista tiraní) y la única de las del de Calzada de Calatrava en la que participó el canario Andrés Santana (jefe de producción). 30 años después, ahí sigue Banderas (Hollywood mediante), la cuota canaria del hoy productor de “Blackthorn” ha sido sustituida por el figurinista Paco Delgado en el diseño de vestuario (con agradecimiento en los créditos a Jean Paul Gaultier) y las constantes del laberinto estético y narrativo almodovariano siguen igual de vivas, solo que con millones más de espectadores y un prestigio que no conoce límites. “Laberinto de pasiones” entronca además de forma directa con “La piel que habito”, pues contiene la primera operación de cirujía plástica de su cine –rudimentaria pero decisiva, convierte a la hasta entonces apocada Queti (Marta Fernández Muro) en Sexilia, librando a ésta de las rémoras derivadas de su ninfomanía-. Es pues, claro aviso de la obsesión del manchego por el intercambio (de pieles, roles, sexos) que en su último filme acaba por convertirse, junto con el mal, en tema central.

No hay otro director español que despierte la misma expectación ante cada estreno. Por eso, la crítica del viernes pasado de Carlos Boyero en El País (siempre hubiera quedada mejor publicada en El Mundo) solo puede leerse como la del desgañitado en su laberinto de filias y fobias, aunque también pudiera ser un mensaje a sus jefes para acelerar la prejubilación. Si Boyero hubiera hecho daño a la recaudación de la película número 18 del manchego con su texto (hasta el momento de publicar este post contabilizaba 217.000 visitas) solamente sobre su conciencia y prestigio debería recaer el peso. Lástima que también recaiga sobre el prestigio del diario que le paga. Boyero vino a llenar el hueco de Ángel Fernández-Santos y constituye una evidencia más de que el periodismo (tampoco el de opinión) no es lo que era. “La piel que habito” es, mal que le pese al muy ególatra crítico, efectivamente una de las mejores obras del manchego. El tiempo lo dirá. Quizás el inicio de un nuevo giro, más introspectivo y profundo, en su carrera. Con ella, algo hace pensar que Almodóvar empieza a ver su propia muerte en el horizonte.

Da ternura ver al hermano y productor Agustín Almodóvar en “Laberinto de pasiones” como compinche de Banderas a la caza y captura del heredero al trono tiraní Riza Niro y treinta años después en “La piel que habito” vendiendo con su hijo las ropas de la esposa nuevamente huída. Lo mismo que se agradece ver reducidos a la expresión menos que cero los tics del actor español más internacional. Gracias a ello, Banderas sale airoso de un papel complicadísimo que otro actor de mayor enjundia hubiera llevado a cotas memorables. Pero son las rémoras del manchego, que bien haría ya por cumplir lo que ha prometido, lanzarse a una producción internacional de verdad, no con lo mejor del cine español, sino del cine mundial. Cuando lo haga, su cine alcanzaría alturas que ni él mismo imaginó.

“La piel que habito” es seguro la película más oscura de Almodóvar gracias también a los violines chirriantes, chorreantes, del oscarizado Alberto Iglesias y al fotógrafo José Luis Alcaine (su trabajo fue premio a la Mejor Fotografía en el Festival de Cannes), profesionales de quien cualquier cosa que se diga a estas alturas sobra. Sólo un pero, más achacable seguramente a Almodóvar que al fotógrafo nacido en Tánger: esos planos inclinados reforzando el expresionismo gótico de la historia están de más a mi juicio. Pero “La piel que habito” es también una película luminosa si la analizamos desde la perspectiva de las constantes que el manchego repite y desarrolla de forma machacona desde “Pepi, Luci, Bom…” y que apuntalan con contundencia de mortero el éxito de su cine: una arriesgada y acertada elección del elenco de actores; una enrevesada trama que va desvelándose hasta el inesperado final; la canción como momento de reposo sublime; personajes extravagantes y exóticos; una dirección de arte (decorados, atrezzo, vestuario, maquillaje, peluquería) personal y exigente; y sexo a mansalva con buenas dosis de morbo.

“La piel que habito” es una de las mejores obras del manchego. Quizás el inicio de un nuevo giro, más introspectivo y profundo, en su carrera. Algo hace pensar que Almodóvar empieza a ver su propia muerte en el horizonte.

Elena Anaya (Vera), Bárbara Lennie (Cristina), Blanca Suárez (Norma), Jan Cormet (Vicente) dan fe de la espléndida generación de actores españoles del cine actual, deudores de grandes cómicos históricos. Es una generación que en muchos casos se bate el cobre en series de televisión de escaso encaje cinéfilo y que se encuentra a nivel profesional décadas por delante de nuestros atrofiados políticos, algo similar a lo que ocurre con los deportistas. Brillan en “La piel que habito” a un nivel insuperable. De los de antes, Marisa Paredes (Marilia, ¿Alguien duda del paralelismo de este nombre con el de Sexilia de “Laberinto de pasiones”?) está en uno de sus papeles más sobrios y la falta de afectación la favorece. En cuanto a los personajes extravagantes y veraces, donde en “Laberinto de pasiones” brillaba Fabio McNamara desde la primera secuencia aquí lo hace el tigre Zeca (Roberto Álamo). Su acento e interpretación confunden al espectador hasta que el filme avanza. Sus frases (“¡al aire libre no! estoy harto de follar al aire libre”), tan esperadas en los filmes del manchego como las apariciones fugaces de Hitchcock en los suyos. Otra memorable de las muchísimas de Almodóvar es “¡Ay, Cristal, a veces pienso que solo tienes sensibilidad en el chocho!” que le dice Juani (Kiti Manver) a la prostituta Cristal (Verónica Forqué) en “¿Qué he hecho yo para merecer esto?” (1984).

La trama de “La piel que habito” es enrevesada y sin embargo nítida a pesar de las idas y vueltas en el tiempo. Y está llena de sombras que la favorecen. La más estremecedora, la propia confusión sobre la culpabilidad de Vicente (Jan Cormet) en la violación de Norma (Blanca Suárez), lo que impulsa su secuestro. Bien es cierto que Robert Ledgard (Antonio Banderas, ¿homenaje al gran Kiko?) solo necesitaba cualquier excusa, pero bueno hubiera sido que hubiera estado mejor justificada desde un punto de vista moral, pues Ledgard y Vicente son víctimas de sendos malentendidos. Nada en la historia es arbitrario salvo quizás el origen brasileiro de los protagonistas. Pero este exotismo estaba también en el origen tiraní de la reina Toraya y Riza Niro de “Laberinto de pasiones”. “La piel que habito” tiene por otra parte uno de los mejores finales del manchego con el de “Átame” (1991). En aquel caso irradiaba emoción ver y escuchar a Loles León, Victoria Abril y Antonio Banderas cantar el “Resistiré” del Dúo Dinámico en el coche carretera a través. En este caso, por lo imprecedible y también por la ambigüedad que plantea al espectador: ¿es más feliz para el/la protagonista el final con asesinato de su creador y reencuentro con su familia o asumiendo el rol y viviendo con su querido Frankenstein de por vida? ¿Si el final fuera la primera opción, acabaría Vicente/Vera (Jan Cormet/Elena Anaya) finalmente emparejado con Cristina (Bárbara Lennie), como había sido su deseo cuando era un chico y no tuvo opción por la homosexualidad de ésta?

“Por el amor de Amar” es el tema estelar del nuevo filme de Almodóvar, interpretado por Concha Buika. A nadie se le escapa que la elección de una intérprete negra en un filme sobre la piel como funda del alma no es accidental. El tiempo dirá si brillará a la altura de los interpretados por Miguel Bosé/Luz Casal en “Tacones Lejanos” (1991) o el “Volver” de Estrella Morente en el filme de 2006. Sus primeros versos son hermosos. En “Laberinto de pasiones”, en plena movida, el registro era bien distinto: “Gran Ganga” [calamares por aquí/boquerones por allá/ahhhhhhhhhh], interpretado en playback por Imanol Arias aunque cantado por el propio Almodóvar y McNamara. La elección de los temas musicales, central también en el éxito de sus películas, se ha ido depurando desde el punky-pop de “Pepi, Luci, Bom…” (solo pienso en ti, murciana/porque eres una marrana) y la canción española (“La bien pagá” de Miguel de Molina en “¿Qué he hecho yo para merecer esto?” (1984), interpretada en playback por el propio Almodóvar) hasta los boleros latinos (“Espérame en el cielo”, por Mina, en Matador (1985) y la música brasileña. En “Hable con ella” (2002) el “Currucucucú paloma” versionado por Caetano Veloso marca otra de sus cimas más estremecedoras.

Y finalmente, sexo. Mucho, sin tapujos y morboso como es costumbre en el antiguo empleado de Telefónica. Explícito, implícito, verbal y anal. Libre en todo caso.

En “Laberinto de pasiones” Almodóvar firmaba como decorador además de director y guionista. La dirección de arte es una de las marcas más distintivas de su universo. Su pasión por los colores básicos y el diseño extravagante o de tendencia, sea en objetos, peinados o maquillaje, son evidentes desde este filme y alcanza cotas máximas en “Mujeres al borde de un ataque de nervios” (1988) y “La flor de mi secreto” (1995). En “La piel que habito”, el maquiavelismo de Robert Ledgard invita a la contención cromática en la decoración de la lujosa residencia El Cigarral. La elección se centra en muebles, lámparas y cuadros. Aspecto directamente relacionado con el arte del filme es la elección del cartel. Finalmente, la productora El Deseo se ha decantado por el más americano (en el sentido de comercial) de las 18 películas hasta hoy del manchego, una imagen frontal de los dos personajes protagonistas, él levemente desenfocado en segundo término, ella enfundada en su máscara, que tiene antecedente solo en el de “Hable con ella” (2002), también la imagen de los dos rostros protagonistas, en este caso de perfil Leonor Watling y frontal Rosario Flores, pero fuertemente reforzados estéticamente con los colores rojo y azul. Contrasta el minimalismo del cartel de “La piel que habito” con aquel que diseñara el mítico Iván Zulueta para “Laberinto de pasiones”. Otras versiones de cartel anteriores al definitivo que se pueden rastrear en Internet se acercan más a una estética más identificada con ‘lo tradicional almodovariano’.

Y finalmente, sexo. Mucho, sin tapujos y morboso como es costumbre en el antiguo empleado de Telefónica. Explícito, implícito, verbal, anal. Libre, descarnado, descarado en todo caso, como en uno de los mejores momentos del filme, cuando el doctor Ledgard sale a buscar a su hija por el jardín del pazo donde se celebra una fiesta y se topa con los invitados más jóvenes de la celebración follando en grupo en el jardín. Pero sin duda la piel es razón poderosa que justifica perturbadoras imágenes. En “La piel que habito”, el momento más turbador se logra cuando Robert manipula la funda que es una reproducción realista a escala del cuerpo femenino sin cabeza. En un cine mundial donde el último tabú es mostrar planos explícitos de los genitales, tabú que poco a poco comienza a romperse y que el que suscribe este texto no le augura una década más, Almodóvar, como ya lo hiciera en “Hable con ella” –en aquel caso construyendo una vagina de cartón piedra gigante-, lo sortea de forma tan impúdica como elegante. Y es que a pesar de no dejar ser un maniquí en apariencia inocuo (la piel donde todo este tiempo ha estado habitando Vicente/Vera), Almodóvar sabe de muy buena tinta que buena parte de la audiencia –especialmente la masculina- concentrara su natural imaginación córvida en la repelada hendidura del personaje interpretado por Elena Anaya. Que es como decir en el sexo de la actriz misma.

(Las imágenes que acompañan este texto, de arriba a abajo: afiches de “Laberinto de pasiones” y “La piel que habito”; Antonio Banderas con Imanol Arias en “Laberinto de pasiones” y Banderas, de espaldas, delante de la prensa gráfica durante la presentación en el pasado Festival de Cannes de “La piel que habito”; Blanca Suárez (Norma) y Antonio Banderas (Robert Ledgard) en un momento de “La piel que habito”; Roberto Álamo (Zeca) y Marisa Paredes (Marilia) en un momento del filme; Banderas y Elena Anaya (Vera) en “La piel que habito”).

Juan Carlos Fresnadillo: Entrevista Intacta


Lo que sigue es una entrevista que publiqué en el periódico La Provincia en 2002. Juan Carlos Fresnadillo visitaba Las Palmas de Gran Canaria con motivo de la programación de su primer largometraje, ‘Intacto’, en el Foro Canario que dirigí desde 2001 hasta 2009. Fue el año también la proyección especial de ‘Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra’ (‘When Dinosaurs Ruled The Earth’, Val Guest, 1970) y de la llegada de la familia Izaguirre – Rodolfo, Boris y Belén Lobo- por el ciclo de cine venezolano que también incluyó la sección, cuando se había ideado dedicar cada año un ciclo a países que tuvieran vínculos especiales con Canarias (iniciativa seccionada de cuajo al año siguiente por su buena acogida). 20 cineastas y actrices de las islas y venezolanos participaron en los cuatro coloquios organizados. Estos éxitos, de forma que puede parecer paradójica para quien no conozca los entresijos, fueron minando las posibilidades de mi trabajo al frente de la sección de Canarias del Festival de Las Palmas donde aún así resistí nueve años sorteando las zancadillas del director. Una de las muchas se produjo ese mismo año, con la supuesta concesión de un premio de honor del Festival al joven director tinerfeño objeto de esta entrevista que resultó después ser una despreciable burla a su persona. Y también a la mía.
“Intacto” fue una película irregular en su guión, aunque su idea de partida era brillante: el hombre con más suerte del mundo. Su destacadísima personalidad visual ya anticipaba el desarrollo, lento pero firme, del cineasta tinerfeño en el ámbito internacional, consolidado con el gran éxito de ‘28 semanas después’ (‘28 Weeks Later’, 2007). Y también es el filme donde el paraje natural de Las Cañadas del Teide ha quedado mejor retratado. Juan Carlos Fresnadillo-que está a punto de inaugurar el 59 Festival Internacional de Cine de San Sebastián con ‘Intruders’ y que tiene previsto comenzar el octubre el rodaje de “El cuervo”- había logrado en 1996 un éxito descomunal: llegar a Hollywood desde Canarias sin escalas. Una conquista sin parangón hasta hoy no solo en el cine insular, sino en el de la cultura de Canarias en su totalidad. Nunca fue debidamente reconocido este mérito. La cultura oficial de Canarias siempre estuvo más orientada a destacar los méritos (nunca llegaron a este nivel) de músicos, teatreros o artistas plásticos. Y esto ocurría, fundamentalmente, por la dificultad de desarrollar un tejido industrial mínimo debido a su superior coste de producción y a la presencia en la gestión pública de vividores de largo recorrido y enchufados sin estudios ni preparación como el antes referido. Este es el único histórico que a día de hoy sigue, con el visto bueno lo mismo de supuestos prohombres de la cultura como Jerónimo Saavedra (sus actos estos últimos cuatro años lo han delatado para la historia) como de políticos de los restantes partidos, que confunden lo barato con lo ridículo y lo pernicioso con lo bueno y útil para la comunidad a la que sirven.
El titular de la entrevista se eligió de forma especialmente intencionada para un territorio como el canario, donde el desarrollo del sector audiovisual es aún precario a pesar de los muchos millones de euros invertidos en los últimos siete años. La suerte –tema de los dos trabajos del tinerfeño hasta ese momento- es talento, sí, y también formación y determinación. Los retratos los realicé en la azotea de mi casa. Las demás fotos son de promoción del filme. Y al final del texto se reproduce la entrevista tal y como fue publicada, sin la portada del suplemento. Espero que la disfruten.

Juan Carlos Fresnadillo: “La suerte no existe”

“‘Intacto’ es un thriller que esconde un drama romántico sobre el corazón como un lugar desde el cual podemos dominar al destino”

“Es cierto que mi inconsciente me lleva a Canarias. Y esto tiene que ver con que sé de la capacidad de contar historias que tiene el paisaje canario. Eso me ha condicionado y me seguirá condicionando”

“Me gustaría tener siempre la oportunidad de lograr que cada plano de mis películas tenga realmente sentido, que es la mejor manera de que la gente sienta que eso está contado para emocionarla, que te has dejado el corazón”

Acaba de regresar a Madrid de uno de los festivales de cine independiente más prestigiosos, Sundance (Utah, EEUU), donde Intacto, su primer largometraje, fue una de los dos únicas obras españolas seleccionadas. Este próximo sábado competirá en ocho categorías, entre ellas la de Mejor Director Novel, en la XVI edición de los Premios Goya, que se celebrará en el Palacio Municipal de Congresos del parque ferial Juan Carlos I de Madrid, en una ceremonia presentada y dirigida por Rosa María Sardà. “Fue curioso, porque me llamaron por teléfono y me dijeron: -Tienes seis nominaciones. A la media hora, me volvieron a llamar: -¡No, tienes siete! Y luego por la noche, me volvieron a llamar: -¡¡No, son ocho!!” Pero Juan Carlos Fresnadillo (Santa Cruz de Tenerife, 1967) no quiere hacerse ilusiones. Compite, entre otras, con películas como Los otros (Alejandro Aménabar); Lucía y el sexo (Julio Medem), con la que participó en Sundance; Juana la Loca (Vicente Aranda) o Sin noticias de Dios (Agustín Díaz Llanes). Para él, “haber sido ocho veces finalista entre películas de tanta altura ya es un privilegio”. Y no le falta razón. Ser propuesto para ocho Goyas en una opera prima es un dato que sitúa su película, en las estadísticas de la Academia española del Cine, muy cerca de films como Solas (Benito Zambrano, 1999) y‘Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto (Agustín Díaz Yanes, 1995), que sumaron en su día once y diez nominaciones, respectivamente, y a la misma altura de Tesis (Alejandro Aménabar, 1996), con también ocho candidaturas.

‘El niño’, como le llaman aún algunos de los que trabajaron con él en su cortometraje Esposados (1996), marchó a Madrid en 1985 para estudiar Sociología. “No me admitieron en Imagen y Sonido por dos décimas, y la sociología fue casi una excusa ante mi familia para quedarme allí.” En Madrid, se inscribe en la escuela Taller de Artes Imaginarias, donde finaliza sus estudios de cine con el trabajo El extraño pacto. Regresa a Canarias en 1991 y ese año produce el cortometraje Por los viejos tiempos, dirigido por Miguel Ángel Toledo. “Ahora tengo la sensación de que necesito contar historias y la manera que he encontrado para contarlas es a través del cine. Mi objetivo es, en primer lugar, seguir haciendo películas. En segundo lugar, me gustaría tener siempre la oportunidad de lograr que cada plano de mis películas tenga realmente sentido, que es la mejor manera de respetar al público, de que la gente, cuando lo vea, sienta que está contado para emocionarla, que te has dejado el corazón.”

¿Cuándo le nace la vocación de dirigir cine? Surgió de una noche que fue fundamental en mi vida: en la tele pasaban una película que se llamaba Encadenados (Notorious, 1946), de Alfred Hitchcock y, no sé por qué, sentí en ese momento que aquello era lo que yo quería hacer. Esa noche no pensaba salir, pero me sentía tan emocionado que al final lo hice. Pues bien, esa misma noche conocí a Eduardo García Rojas, guionista del primer cortometraje que produje, que a su vez me condujo a Miguel Ángel Toledo, productor de ‘Esposados’. Curiosamente, ‘Encadenados’ es también un thriller que esconde un drama romántico, como ‘Intacto’.

Después de ‘Esposados’, Vd. barajaba dos proyectos, ‘Un día de estos’ y ‘Hándicap’. Finalmente, se decidió por ‘Intacto’. ¿Por qué? Mi forma de trabajar es indagar e investigar en las historias, construirlas, sacarles los personajes, hacer prácticamente el guión y, cuando he acabado, si no siento al cien por cien que esa película es realmente la que quiero hacer, entonces empiezo a mirar para otro lado. Yo creo que la primera película tenía que ser algo muy personal, que fuera una película casi ‘de tripas’. Finalmente llegué a ‘Intacto’, que yo creo que insiste en las mismas claves que venía investigando desde hacía tiempo, no solamente con las dos citadas, sino también con ‘Esposados’: la suerte, la pérdida, el desamor… A partir de ahí surge un universo que me atrapa desde el principio, prácticamente me vampiriza, y que finaliza con un guión del que me siento satisfecho, animado y convencido para convertirlo en mi primera película.

¿Qué fue lo que le resultó más complicado de este primer largometraje? Sin duda, lo más complicado fue el rodaje propiamente dicho. No hubo absolutamente ningún momento donde poder bajar la guardia. Ha sido una gran lección y yo me siento casi como un superviviente de él. Pero la confección de la escritura fue también ardua y muy compleja, y creo el tratamiento final que se le dio no tiene precedentes en otras películas. Esto hace la historia apetecible y atractiva, pero a la vez muy complicado lograr que eso realmente tenga interés y sea entretenido, que creo que es uno de los mandamientos que hay que cumplir al hacer una historia para un público. Siempre digo que ‘Intacto’ es un thriller disfrazado porque, en el fondo, esconde un drama romántico que establece una conexión entre la suerte y el amor (o el desamor). O sobre cómo el corazón es, quizás, un lugar desde el cual se puede dominar al destino. En la película los personajes creen que pueden, como dioses, dominar la suerte, y la roban a las personas. Finalmente, se descubre que todos son víctimas de una pérdida anterior no asumida o redimida.

En ‘Esposados’, la suerte (o la desgracia), también era un elemento muy importante de la historia. Parece que es un tema que ejerce sobre usted una fascinación especial. La suerte es aquello contra lo que, aparentemente, no podemos luchar, el destino al que estamos sometidos, pero aplicado a una forma más cotidiana, más cercana. Todos nos hemos planteado alguna vez por qué la buena suerte nos sonríe, o bien todo lo contrario. ‘Intacto’ es una indagación sobre eso, y me apetecía sacarla de una manera más sugerida que explicativa.

Juan Carlos Fresnadillo ya pasó por los premios Goya en 1996 con ‘Esposados’, su primer cortometraje, producido y rodado íntegramente en Canarias. No lo ganó, pero apenas dos meses más tarde, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas norteamericana lo nominaba a los Oscar. Era la primera vez –única hasta hoy- que un cortometraje español recibía tal distinción. ‘El niño’, en compañía del productor Miguel Ángel Toledo y de su novia y directora de arte del corto, Tatiana Hernández, viajaban de Santa Cruz de Tenerife a la alfombra roja del Shrine Auditorium de Hollywood prácticamente sin pisar la Península Ibérica, y la prestigiosa compañía americana Miramax volvió los ojos hacia Tenerife, ofreciéndole un preacuerdo de distribución y producción entonces inédito en el cine español. Más de una cincuentena de premios y distinciones en los más prestigiosos foros nacionales e internacionales avalan un trabajo en el que se fusionaron los dos factores que él considera fundamentales para salir adelante como cineasta: el talento y la paciencia. Tan sólo dos trabajos y ya ha obtenido reconocimiento nacional e internacional.

¿La (buena) suerte es también un factor clave en la vida de Juan Carlos Fresnadillo? Yo me siento un hombre profundamente afortunado, pero la he buscado. Pienso que hay que saber interpretar y asumir los acontecimientos que, aparentemente, se nos presentan como de mala suerte. Realmente, la suerte es algo que no existe. Lo que existe es cómo colocarnos delante de lo que nos sucede día a día, sea bueno o malo.

En ‘Intacto’, la interpretación de los actores, la fotografía, el montaje y la dirección han sido elementos altamente valorados por los críticos.