“Blackthorn”, Weerasethakul, simios, “Super 8”, Dardenne: el cine de unos meses de verano


Si el tailandés Weerasethakul supiera qué disfraces visten algunos de sus defensores cambiaba no de oficio sino de especie. Se haría simio, por nombrar una que tiene más futuro por lo que este verano pasado nos ha vuelto a recordar el cine.

Nada bueno ha traído casi nunca el verano para el buen cine de estreno. Solo sobrevive el filme que ya desde los cajones de salida partía como caballo ganador. Blackthorn, sin destino, el western de Mateo Gil, funcionaría mucho mejor en los fríos ambientes de salas de V.O. que cabalgando bajo el sol inclemente sobre la arena estival. Y así sucumbió en una taquilla para la cual nunca estuvo pensado. ¿Quién decidió que se expusiera al veredicto popular en plena alerta por temperaturas? El talento del canario Gil en cambio sí aguantó el tipo, y hoy, con Juan Carlos Fresnadillo, es de esos cineastas raros de producción lenta y prestigio creciente. Para Canarias es un hito sin precedentes que dos isleños sean referencia para el cine español de vocación más internacional. Este otoño Blackthorn mide sus fuerzas nada menos que en la taquilla USA. Ojalá la presencia de Sam Shepard -a quien descubrí también este verano haciendo de cornudo irresistible treinta años ha en la hermosísima Días del Cielo (Days of Heaven, 1978) de Terrence Malick- ayude a la película producida por Andrés Santana en su tránsito por esa otra vida que es el mercado norteamericano.

Una de las grandes apuestas de Hollywood para el verano que pasó, El origen del planeta de los simios (Rise of the Planet of the Apes, Rupert Wyatt, 2011), mata la magia de la inestable, técnicamente imperfecta, película inaugural de Franklin J. Schaffner (El planeta de los simios, Planet of the Apes, 1968) como parábola del destino de la Humanidad. La nueva de Hollywood solo ofrece una tecnología tan impecable como hortera, huera. Desde el título es pretenciosa y eso ya la hace lindar con el ridículo. Dicen los que saben de eso que los guiños a la protagonizada por Charlton Heston son muchos y reverenciales. No se trata de hacer leña de la secuoya caída. No es más que una película del montón, de las muchas que Hollywood ha venido produciendo para rentabilizarlas bajo la protección de una costosísima sombrilla promocional.

Algo mejor me fue con Super 8 (J.J. Abrams, 2011), aunque a uno le hubiera gustado más que en vez de inspirarse en el mejor cine comercial USA de la década de los 80 lo hubiera hecho en el cine de los 70, ó 60, 50, 40, 30, 20. Cualquiera de esas décadas fue mejor para el séptimo arte, también el entendido en su versión más comercial. La de los ochenta instauró gracias a Steven Spielberg en su faceta de productor –E.T. (1992), Poltergeist (1982), Gremlins (1982), En los límites de la realidad (Twilight Zone: The Movie, 1983), Los Goonies (The Goonies, 1985)- la moda de las tontorronas películas con protagonistas en la adolescencia o sus límites. Nada más que una estrategia de marketing para atraer a toda la familia a las salas. Estrategia que por suerte ha colapsado 30 años después.

Poderosos filmes técnicamente modestos pero narrativamente ambiciosos. Y hermosos. La indomable Rosetta y el fiel Igor ambos prematuramente adultos, viven sus conflictos con la cámara de los belgas detrás del hombro.

Mucho bueno -casi siempre- ha traído sin embargo el verano para el buen cine de reestreno. Rosetta (1999, Palma de Oro y Mejor Actriz en Cannes, Émilie Dequenne) y La promesa (La promesse, 1996, Premio Mejor Película Extranjera de la Asociación de Críticos USA), películas del último lustro de los noventa de Luc et Jean Pierre Dardenne, y El silencio de Lorna (Le silence de Lorna, 2008, Mejor Guión en Cannes), son justamente lo contrario. Poderosos filmes técnicamente modestos pero narrativamente ambiciosos. Y hermosos. La indomable Rosetta y el fiel Igor ambos prematuramente adultos, viven sus conflictos con la cámara de los belgas detrás del hombro. El compromiso de los directores es no separarse ni un momento de sus personajes. Lo cumplen literalmente. Cualquier propuesta que muestre las grietas de la opulenta Europa es un filme vencedor aunque sea ya solo por la apuesta, más si la historia se desarrolla en Bélgica como su propio aneurisma cerebral. Así es el caso de las tres. El hijo (Le fils, 2002, Mejor Actor en Cannes, Olivier Gourmet) no tiene nada que envidiar a las anteriores. Poderosas interpretaciones, personajes (per)seguidos en clave documental y un bello mensaje de perdón y superación de la tragedia personal e intrasnferible.

La ganadora del festival de Cannes de 2010, la tailandesa El tío Bomme recuerda sus vidas pasadas (Uncle Boonmee Who Can Recall His Past Lives; en thai: ลุงบุญมีระลึกชาติ) es una buena declaración de intenciones, pero su victoria en el certamen más importante del mundo lo explica -dicen- la baja calidad de los contendientes ese año. Yo añado: y esta crisis de la percepción en que vivimos desde que Internet llegara para quedarse. Es un cine, además, que aprovecha el atávico sentido de culpa del occidental con respecto al tercer mundo, además de nuestra inevitable vocación de turistas de parajes exóticos (Tailandia en este caso).

La tecnología digital ha posibilitado lograr productos de alta factura técnica, como este, sin necesidad de filtros industriales. Para quien entienda lo industrial como una rémora, la cuestión solo puede ser beneficiosa. La tecnología también ha cambiado en lo que se refiere a la distribución y exhibición de cine. Pero no, en cambio, la simplísima ecuación de que para que un filme sea rentable (o sea, no infle la deuda) es necesario que haya un número de gente suficiente dispuesta a pagar por verlo. Lo cierto es que la propuesta del joven tailandés Apichatpong Weerasethakul es imposible que vaya más lejos de algunas salas (públicas) festivaleras (y museos). A medio camino entre el cine narrativo inmóvil de silencios prolongados y el cine-ensayo de toda la vida es un cine condenado a ser ineficiente en lo económico desde su planteamiento. Casi una decena de productores multinacionales en este caso se asocian a la caza y captura de unas ayudas (públicas) para un filme que desde su concepción sabe que no ofrecerá retorno. Entre estos, el catalán Lluís Miñarro, a quien hemos visto pasearse de monje tibetano por la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y en cuyo festival, después de mimarlo años y años, lo condecoraron hace apenas seis meses (inflaron su currículo y la ciudadanía, ajena por supuesto a estos tejemanejes, respondió con el lógico vacío estrepitoso). Queremos pensar que si el tailandés supiera qué disfraces visten algunos de sus defensores (o de qué manera mudan las chaquetas en función del color político) cambiaba no de oficio sino de especie. Se haría simio, por nombrar una que tiene más futuro por lo que este verano pasado nos ha vuelto a recordar el cine.

Fotografías, de arriba a abajo:

1) Sam Sheppard en Días del cielo (arriba) y Blackthorn, sin destino.

2) El simio promocional de la original El planeta de los simios (izqda.) junto al digital de El origen del planeta de los simios.

3) Arta Dobroshi (Lorna) y Jérémie Renier (Claudy) en El silencio de Lorna.

4) Cartel promocional en alemán de El tío Boonmee recuerda sus vidas pasadas.

Memorias del Zinemaldia: 59 edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián


(Al final de este texto se ofrece información de las 23 imágenes que lo acompañan)

16 de septiembre

Lluvia. Buenas impresiones el primer día por la programación de este año. Intruders (2011), lo nuevo del tinerfeño Juan Carlos Fresnadillo gusta a casi todos. Para El árbol de la vida (The Tree of Life, Terrence Malick, 2011, Palma de Oro en el festival de Cannes) no vale la pena ni intentarlo. Cena con ensalada, txuleta –traducido es chuletón de buey- y vino en Aldanondo. José Coronado y el equipo de “No hay paz para los malvados” (Enrique Urbizu, 2011) en la mesa de enfrente. Marta y Aída planean foto con el actor. Los hombres nos negamos en redondo. Demasiado pronto. Nada más levantarse dos mujeres de otra mesa le reclaman para lo mismo. El también protagonista del corto “El intruso” del tinerfeño David Cánovas (2005, nominado al Goya) acepta con mucha amabilidad.

17 de septiembre

Me estreno con el surcoreano de la ciudad de Boghwa Kim Ki Duk. Como homenaje a Librada Melo y Gabriel Trenzado -dos grandes ausentes este año- me sitúo en lo más alto del K-1, la sala grande del Auditorio Kursaal de Moneo. En el primer número del periódico del festivalJuan Carlos Fresnadillo habla de los miedos transmitidos de padres a hijos –también de su madre a él mismo- y Wim Wenders hace una encendida defensa de las posibilidades 3-D. Cierro el móvil donde apunto estas notas. Empieza mi Zinemadia.

Nada justificaría seleccionar la muy arisca Amen (Kim Ki duk, 2011) para ninguna cosa de provecho en un festival si no es el nombre de su director, autor de importantes filmes como El arco (2006), Hierro 3 (2004) y Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera (2003). A no ser que con el viva la pepa de los nuevos lenguajes del cine contemporáneo post-digital alguien quiera poner un huevo nuevo. Aquí, una chica que no tiene donde caerse muerta busca a un amigo pintor por distintas ciudades de Europa. Parece una excusa del director para darse un garbeo turístico por París, Venecia…. La chica recurre a la mendicidad y acaba siendo violada en un tren por un tipo enfundado en una mascara antigás. Quemarla –la película, no al personaje, menos a la actriz, tampoco al director- sería un bonito gesto que evitaría la superpoblación inflaccionista de este tipo de boberías que nacen para llegar a ningún sitio. Según el surcoreano en la revista del Festival, la hizo harto del sometimiento a los estándares industriales y para demostrar que cualquiera puede dirigir una película. Lo diría días más tarde en una entrevista el director de fotografía José Luis Alcaine: hay una amplísima mayoría de filmes que se ruedan sin casi presupuesto y con una calidad técnica pésima. El mismo día en el mismo periódico Ripstein lo apuntalaría: se ha perdido el valor de la paciencia. Yo añado: y ha crecido el del despilfarro de los recursos públicos a través de la simplonería. Aguanté “Amén”, mi primera película del festival, 40 heroicos minutos.

Los finales abruptos y abiertos son marcas del cine de hoy cuando éste quiere caminar de la mano de este mundo en que vivimos, ajeno a las certezas de antaño. Martha Marcy May Marlene (Sean Durkin, 2011), premiada en Sundance y aquí en Zabaltegui, la sección mas fiable del certamen, narra la historia de una chica que son varias –de ahí su título- tras su traumatizante paso por una secta. Cine norteamericano independiente pulcro en lo narrativo y estilístico (quizás demasiado), donde destaca la interpretación de su joven protagonista Elizabeth Olsen. Momentos turbadores y un desconcertante, aunque valiente, final.

Fugaz encuentro con Juan Carlos Fresnadillo en el hall del hotel María Cristina –refugio de invitados VIP del festival- antes del inicio del último pase de su Intruders (Intrusos), que inauguró el festival este año. Foto a las chicas con Clive Owen a las afueras del hotel. La estrella se muestra amable y profesional; ellas nerviosas, a solo un paso de la risilla (jijiji) histérica. ¡Qué momento! El filme es una de miedo más psicológico que de sustos que confirma el talento del tinerfeño, que no descuida oportunos requiebros en el relato que lo alejan de lo consabido. Intruders, basado en un relato de Nicolás Casariego, tiene como puntos mas fuertes: en lo productivo, haber logrado un filme 100% español que alcance sin pedir permiso la cima del exigentísimo mercado mundial de la distribución y exhibición de películas; en lo estilístico, apuntalar marcas propias del director desde Esposados, señal inequívoca de que estamos ante un cineasta no solo muy capaz –lo dejó claro sin lugar a dudas en 28 semanas después (2007)-, sino también con voz propia. Si Intacto recuperaba de aquel primer corto español nominado al Oscar la suerte como tema central, Intruders recupera el gusto de Fresnadillo por los adosados (Adosados era justamente el título provisional del histórico corto), la celebración de un cumpleaños con tarta y velas y la imagen de un rostro hundiéndose en lodo (en Esposados era el de Anabel Alonso que se hundía en la arena de la playa en el sueño/pesadilla del protagonista). En lo temático, la pesadilla recurrente sobrevuela todos los trabajos de Fresnadillo hasta hoy. Bonita noticia adicional es que el tinerfeño de Santa Cruz haya recuperado a la también tinerfeña Tatiana Hernández –Goya este año por Lope– para hacerse cargo del vestuario. Hernández ya había sido directora de arte de Esposados y vestuarista en Intacto.

En la fiesta del filme Mugaritz BSO, que inaugura la nueva sección Culinary Zinema en el Kursaal, una desconcertante banda de batucada formada íntegramente por txicarrones del norte irrumpe con un estruendo ensordecedor después de que Antonio intentara infructuosamente retratar a las txicas con Santiago Segura. Regalan gin-tonics de Beefeater en la barra y posavasos de Silestone a la salida. Parte del grupo nos retratamos de vuelta junto a la ría.

18 de septiembre

En Albert Nobbs (Rodrigo García, 2011), Glenn Close -Premio Donostia este año- interpreta a una mujer que para sobrevivir ha ocultado su verdadero sexo en la Irlanda del siglo XIX, haciéndose pasar por hombre. Y lo más sobresaliente de su sobresaliente interpretación es que en el momento del filme en que se quita su traje de camarero para vestirse con ropas de la mujer que en realidad es al espectador le da la sensación de que ¡¡la actriz es un hombre!! El pulcro Mr. Nobbs lleva un traje de waiter que se le ajusta tan bien al cuerpo como el filme a la actriz de Greenwich (Connecticut). No en vano Close es también coguionista y productora. El hijo de Gabriel García Márquez –interesantísima filmografía lejos de la imposible genialidad del padre- construye el filme con precisa y ribeteada caligrafía.

Caligrafía igualmente precisa aunque aquí con cero ornamentos es lo que ofrece la iraní Nader y Simin: una separación (Jodaeiye Nader az Simin, Asghar Farhadi, 2011). Poderosísima crónica de un divorcio anunciado desde el magnífico arranque del filme que deviene en auténtico drama familiar. La gran película -retrato de Irán a ras de suelo- se filma siempre en encuadres cerrados que transmiten el agobio de la telaraña en que sus personajes acaban. Si al principio los dos protagonistas se dirigían directamente a la cámara para convertir al espectador en el juez de su situación –ella quiere salir del país, él quedarse también para cuidar a su padre enfermo de alzheimer, los dos pugnan por quien se quedará con la niña- en el espléndido final Farhadi deja otra vez al espectador en la tesitura de reflexionar. ¿Quién de los dos merece más quedarse con la hija visto lo visto? Sin respuesta. Clap-clap-clap-clap (aplausos).

El revés justamente de la iraní, que fue Oso de Oro de en el pasado festival deBerlín, es The Deep Blue Sea (Terence Davies, 2011), de esas películas con elenco de alto caché que dan la sensación de haber caído en esta Sección Oficial después de haberlo intentado en vano en otros certámenes. La misteriosa Rachel Weisz protagoniza aquí un filme situado en Londres alrededor de 1950, de aire experimental, tedioso, lleno de lugares comunes, con fotografia en cursilísimo flou y decorados de inspiración teatral.


Shame, segundo filme del publicista Steve MacQueen, cuenta sosteniéndose en una fotografía de tonos fríos el vacío existencial de un adicto al sexo, enfermedad más que común que con la generalización de Internet ha encontrado picos históricos. En este caso un treintañero de éxito (Michael Fassbender) en la ciudad de Nueva York. El filme tiene un momento sublime cuando Carey Mulligan, que interpreta a su inestable y dependiente hermana -con la que se sugiere una relación incestuosa, acaso madre de todos los traumas del protagonista- interpreta casi a capela la canción New York, New York. A la semana de verla sigo sorprendiéndome silbando la famosa musiquilla (I wanna wake up in the city / that doesn´t sleep…) de John Kander y Fred Ebb popularizada por Frank Sinatra. Shame se estrenaba en España con el aval de haber sido la gran favorita del último festival de Venecia. Uno sale con la sospetxa de que más que al espectador el filme le ha servido de terapia personal al director.

19 de septiembre

La terrible primera visión del nuevo día ha sido coger in fraganti al director del festival de Las Palmas colándose para entrar en una película. Marca de la casa que repite año tras año y nos ridiculiza. El filme es Los pasos dobles lo último del interesante -y sobrevalorado- Isaki Lacuesta. En este caso un documental ficcionado sobre la búsqueda de unas pinturas ocultas bajo una duna en Mali, país que a nuestros ojos es como si nos dijeran el mismo corazón de África. Potente padrino (Miquel Barceló, el artista español vivo mejor pagado), bonita fotografía, brotes verdes de humor entre tanto desierto y una música con aire a spaguetti western que finalmente impone su tono despojando al irregular filme de buena parte de la trascendencia que en principio parecía tener. Llaman la atención los ojos abiertos en permanente movimiento del albino africano ciego. Como si con esa mirada desconcertada el catalán Lacuesta quisiera hacer una metáfora del cine actual. O de su propio cine.

Vergonzoso fue que al día siguiente la prensa informará que el director del festival de Las Palmas dijo sus palabras “ante unos 200 profesionales entre medios especializados, productores, distribuidores y actores.” A la cantidad le sobraban exactamente las tres cifras.

El encuentro de Canarias -mejor llamarlo el encuentro entre canarios en el Zinemaldia- volvió a presentar los éxitos (sic) del fragilísimo cine isleño tras siete años de apuesta decidida por parte del Gobierno de Canarias (importante inversión cuando las vacas eran gordas con más negros que blancos en el balance provisional). Aunque si algo zafio tuvo la jornada fueron las palabras del director del festival de Las Palmas, quien tras repetir la lección aprendida sobre ciclos y novedades de la próxima edición desmintió lo que aseguró “haber leído en algunos blogs: el rumor de que el año que viene no se iba a celebrar el festival”. Una mentira -es otra de las marcas de la casa, en este caso aliñada con gotas de txulería pasada de fetxa- destinada a alimentar la falsa idea de que sin él muere el invento. Vergonzoso, patético, fue que después declarara a la prensa que “unos 200 profesionales entre medios especializados, productores, distribuidores y actores conocieron de manos del director del certamen los ciclos que… (bla bla bla)”. A la cantidad le sobraban exactamente las tres cifras teniendo en cuenta que habría que restar del total aproximado de 40 personas presentes -y en el Zinemaldia hay unos cuantos miles de acreditados- a técnicos institucionales, políticos, compromisos, personal del catering y conocidos, el 99,9% de ellos canarios, muchos de los cuales aguantaron esa oda al lugar común confiando en que las bandejas con queso y vino canarios empezaran a rular más pronto que tarde por la exigua sala. “El mal tiene el poder que queramos otorgarle”, reza la frase publicitaria del filme El monje (Dominik Möll, 2011) que puede leerse en uno de los grandes carteles que durante la semana llenan la ciudad.

Pina, de Wim Wenders, presidente de la Academia de Cine Europeo desde 1996, es un hermoso documental en 3-D homenaje del director de Düsseldorf a la prestigiosa coreógrafa y bailarina Pina Bausch, fallecida en 2009. Sus bailarines desnudan pensamientos en tres dimensiones a la cámara entre potentísimas coreografías rodadas lo mismo sobre la tarima de un escenario que en las calles y paisajes de Wuppertal (Renania del Norte, Alemania) donde reside la Compañía. Frente a los que solo ven en el desarrollo del 3-D una (fallida) fuente de ingresos de los grandes estudios multinacionales para hacer caja, Wenders demuestra que no cae en saco roto su encendida defensa de la nueva tecnología como materia fundamental de expresión artística para el documental del futuro. ¡Gracias, Wim!

Cuatro horas y media –se dice pronto- duró el menú degustación del chef Rubén Trincado en el restaurante El Mirador de Ulía (poseedor de una estrella Michelín), dentro de Culinary Zinema. Es un lugar con vistas impresionantes de la ciudad y desde el cual tiré mis primeras fotos. El plato denominado “Alfombra roja” nos llamó especialmente la atención por su presentación: daditos de foie y gelatina sobre una tira… de nabo. Así se lo hicimos saber a la reportera de la Sexta que iba de mesa en mesa cual rubia Betty Boop entrevistando a los comensales.

20 de septiembre

Día de sol radiante después de 3 dias de txubascos intermitentes. Kiseki (Milagro) del “maestro” japonés Hirokazu Kore-Eda (así reza la información de publicidad del filme; ignoro por qué Kaurismaki, Moretti o Almodóvar son “directores” finlandés, italiano y español, respectivamente, y el japonés en cambio es “maestro”); Kiseki, decía, es un bellísimo filme dirigido con maestría sobre dos hermanos que viven en ciudades diferentes (Kagoshima y Osaka) debido a la separación de sus padres. En Kagoshima un enorme volcán desprende amenazantes cenizas sobre la ciudad. Filmado con arrolladora ternura y continuos guiños de humor -aquí he sido testigo de la mayor carcajada del Festival-, los simpatiquísimos niños –los dos protagonistas son también hermanos en la vida real, Koki y Oshito Maeda- se adueñan de la narración, y son tratados de forma radicalmente opuesta a como lo hacen las películas USA. Respetándolos en su condición de niños, no como objeto de explotación para la venta de entradas. Comparto con Carlos Boyero en El País la impresión de que a veces parece que los niños están haciendo la película por su cuenta, tan naturales parecen. Difícil será encontrar un filme más merecedor de la Concha de Oro.

Life Without Principle (Johnnie To, 2011) es una muestra de ese cine chino realizado a la americana en Hong Kong -cine cantonés le llaman-. Gran factura técnica en el que convive un atractivo mejunje de ultraviolencia, mafias, humor amarillo y belleza. Aquí la crisis del euro motivada por la bancarrota de Grecia -dos películas en el Zinemaldia tienen por ahora a la crisis económica como telón de fondo- da al traste con las inversiones de muchos y sirve de catalizador para la evolución dramática de sus protagonistas, un policía heroico sin tiempo para atender como es debido a su novia y una empleada de banca dispuesta a cambiar de vida aunque para ello deba apañarse cinco millones que no son suyos. Tres días mas tarde, el viernes 23, el titular de El País rezará a cinco columnas: “Los mercados entran otra vez en caída libre”. ¿De verdad lo perderemos todo?

De la mano otra vez de Antonio Pérez y Maestranza Films, el andaluz Benito Zambrano recupera su mejor pulso con La voz dormida y empuja a María León por la rampa de la candidatura para la Concha de Plata a la Mejor Actriz. La actriz, como el filme, divierte, emociona y estremece con su personaje Pepita a un paso del tópico andaluz, aunque León no llega a cruzar el umbral por un pelo… “del coño, mi niño”, en milimétrica expresión de Manolo. Zambrano construye una película contundente, de guión muy sólido, cuya única rémora es cierto exceso de teatralidad en algunas interpretaciones y un no sé qué estético que recuerda a película-de-la-Guerra-Civil-de-toda-la-vida. Una convención que afecta a su dirección de arte y fotografía que ya ha sido superada por algunos filmes como El laberinto del fauno (Guillermo del Toro, 2006), Pa Negre (Agustí Villalonga, 2010) y Balada triste de trompeta (Alex de la Iglesia, 2010). Por cierto, del director bilbaíno, miembro de un jurado oficial este año presidido por la actriz Frances McDormand, me han txivado que tuitea incluso mientras rueda. Así parece que ocurrió en el rodaje de “La txispa de la vida”, aún por estrenar. Nosotros lo cazamos dos días antes de la llegada de su novia Bang (¡bang!) interrumpiendo su almuerzo en Aldanondo para darse al móvil.

21 de septiembre

Sería demasiado obvio vincular la austriaca Stillleben (Still Life, Sebastian Meise, 2011) con los terribles sucesos descubiertos en los últimos años en ese país centroeuropeo del tipo “monstruo de Amstetten”. Pero las escopetas apuntan -y con mira telescópica- en esa dirección. En este caso, con estilo seco y conciso -el filme no llega a 80 minutos-, el descubrimiento por parte de toda la familia de las perversiones de una padre que desde hace veinte años se excita -y alivia- secretamente con su hija Lydia al compás de la famosa canción ochentera de Desireless “Voyage, voyage” (Au dessus des vieux volcans, / glisse des ailes sous les tapis du vent, / voyage, voyage, / eternellement. / de nuages en marécages, / de vent d’espagne en pluie d’équateur, / voyage, voyage, / vole dans les hauteurs / au dessus des capitales, / des idées fatales, / regarde l’océan… / Voyage, voyage / plus loin que la nuit et le jour, / voyage / dans l’espace inouï de l’amour / voyage, voyage…). A esta opera prima, inscrita en Nuevos Directores de la sección Zabaltegui, le sobra frialdad y falta profundidad. La cobardía del padre descubierto por su hijo tras un encuentro de aquel con una prostituta –a las putas les hace actuar como si fueran Lydia- le lleva a fingir un atraco a un banco para verse entre rejas antes que enfrentarse con los suyos.

Tiranosaurio (Tyranosaur, Paddy Considine, 2011), protagonizada por el ganador de la pasada edición del Zinemaldia, Peter Mullan, por Neds (2010), comienza con rudeza y una violencia que hace prever -y temer- picos de ultraviolencia. El filme es un duro y hermoso alegato sobre el mal y la redención gracias al amor en el suburbio de una ciudad inglesa habitada por ciudadanos vencidos. Hermoso cartel y perturbadora metáfora en el título del filme, que da a entender la causa del carácter fuertemente irascible, indomable, de su protagonista. Como destacado rasgo del cine contemporáneo, ejemplos que hemos visto en Martha Marcy May Marlene, Shame, Los pasos dobles o Stillleben, estas películas dejan numerosos huecos esperando a ser rellenados por el espectador. Tiranosaurio ganó el premio al Mejor Director y dos Premios Especiales del Jurado en el pasado festival de Sundance.

El japonés Kore-Eda vuelve a mostrarnos destellos de su sensibilidad en The Days After (Nochi-no-hi, 2011), película de terror sutil de 51 minutos de duración que forma parte de una serie fantástica de televisión japonesa sobre un joven matrimonio que recibe la visita de su hijo fallecido. Respecto a la hermosa Kiseki de la Sección Oficial esta destaca por su bella fotografía.

Rampart (Oren Moverman, 2011), protagoniza por Woody Harrelson, puede leerse como la cuota de cine USA de la Sección Oficial. Cuenta con dos participaciones destacadas: Sigourney Weaver en un papel secundario y el escritor James Ellroy como autor de la novela en que se inspira y, por primera vez, co-guionista de un filme. Rampart cuenta una historia sin happy end. La del inadaptado Rophynol Dave, policía en Los Angeles, ex veterano del Vietnam, lastrado por una estética y convicciones fuera de lugar y que durante el metraje se ve envuelto en circunstancias que le pondrán su capacidad de supervivencia cada vez más al límite.

22 de septiembre

En los festivales cada sesión es una entrega a lo desconocido. Así debe ser. Por eso quienes programan deben ser respetuosos con el público sin margen para la prepotencia y el capricho. Sin subestimarlo. Hoy el día ha vuelto a lucir plomizo. Está siendo el Zinemaldia con peor tiempo de los cuatro que he vivido, solo dos días de sol. En cambio el de mejor Sección Oficial.

La hispano-argentina Las acacias (Pablo Giorgelli, 2011), la película de las 9.30 horas, la única de la sección Horizontes Latinos que veré en esta edición -la número 17 desde que llegué a la ciudad- promete por su palmarés: Cámara de Oro a la mejor opera Prima y premio de la Crítica Joven en Cannes; Mejor Guión en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana… No defraudó. Es una historia sin música, silenciosa a pesar del permanente runrún del camión maderero donde se desarrolla todo el viaje de Asunción a Buenos Aires que es esta historia. Un filme de amor lleno de espejos retrovisores que emociona delicadamente y que cuenta con la actriz promesa más joven que he conocido, Nayra Calle Mamani, de solo cinco meses de edad. Su papel de Anahí, hija presente de la emigrante Jacinta (Hebe Duarte), futura de Jacinta y el camionero Rubén (Germán de Silva), rompe esquemas. Uno por su corta edad necesita entender que esos resultados han sido fruto de la pericia del equipo, pero eso no quita para no poder olvidar esos precisos bostezos, estornudos, sonrisas, llantos en su rostro redondo de india de enormes y expresivos ojos negros.

La portuguesa Sangre de mi sangre (Sangue do meu sangue), de Joao Canijo, destrona en mi ranking a Kiseki (Milagro) en la candidatura para la Concha de Oro. Melodramón urdido en el marginal barrio lisboeta de Padre Cruz en torno a una madre, cocinera de profesión, que convive con su hermana, hijo e hija y respectivos novios. Rita Blanco, que interpreta a esta madre coraje de registros almodovarianos -por momentos el filme recuerda a “¿Qué he hecho yo para merecer esto?” (1984)-, lleva a cabo un trabajo merecedor de gran premio, aunque no de mayor nivel que el resto de actrices y actores del elenco (Anabela Moreira, Cleia Almeida, Rafael Morais, Marcello Urgeghe, Nuno Lopes). Inolvidable secuencia en karaoke donde el film comienza a hacerse grande e historias de barrio, truculentas, tiernas, cotidianas, incestuosas, violentas, contadas con mucha veracidad y potencia cinematográfica de gama alta.

La francesa Amerikano (Mathieu Demy, 2011), sobre un joven que marcha de Francia a Estados Unidos y Méjico en busca de su madre fallecida, es el primer filme del hijo del director francés Jacques Demy. En ningún sitio está escrito que el talento sea asunto que se herede. El viaje de descubrimientode Martin (interpretado por el propio director) y su conocimiento final en Tijuana de Rosita/Lola (Salma Hayek) en un sórdido bar de strip-tease regentado por Luis (Carlos Bardem en un papel para el que le solicitan una y otra vez) a ti no te lleva a ningún sitio.

Sí te lleva en cambio a El Havre (Le Havre, Finlandia-Francia-Alemania, 2011) el finlandés Aki Kaurismäki en el filme del mismo nombre que transcurre casi íntegramente en esa ciudad portuaria de la Alta Normandía francesa a la altura del Canal de la Mancha. Premio FIPRESCI de los críticos en el pasado festival de Cannes, el filme es una mirada entre nostálgica e irónica al cine de los años 50 y al mundo del cómic comprometida con la inmigración ilegal como unos de las principales desgracias del presente. La generosidad de un limpiabotas sesentón (André Wilms) y la solidaridad entre vecinos permitirá al joven gaboniano Idrissa (Blondin Miguel) seguir rumbo a Londres para cumplir el deseo de encontrarse con su madre, “negra ilegal pero excelente trabajadora en una lavandería china”. El filme esta contado en tono de fábula, con divertidas interpretaciones gesticulantes y diálogos en staccato, persecuciones hilarantes por su falta de veracidad y silencios prolongados. Un película extraña y con un poso de mala leche, de esas por las cuales los críticos suspiran. Y una película hermosa, que contribuye a ensanchar los limites del cine. Alexandra, que había llegado al mediodía en coche desde Madrid -y que por la tarde ya había visionado la herrmosa “Kiseki”- la aguantó como una auténtica campeona berlinesa de resistencia a pesar de que la sesión en la sala pequeña del Kursaal comenzó a las 12 de la noche.

Justo antes de iniciarse el filme cruzaba el puente de la ría José Luis Rebordinos, director por primera vez del Festival, que tendrá el reto también de organizar la 60 edición. En esta la programación va superando a anteriores y algunas colas han rebosado el aforo, dejando a acreditados de prensa fuera. Esta cuestión imprevista ha obligado a hacer colas separadas para tranquilidad de la canallesca. Los puntos débiles de esta 59 edición: las cuotas euskaldunas en filmes de secciones importantes y la poca presencia de artisteo internacional.

23 de septiembre

Último día. Otra vez sol. A Aurora se le ha caído el televisor donde yo pensaba ver Match Point (Woody Allen, 2005) antes de irme. Quedó boca abajo, desplomado, como superado por las circunstancias.

La germano-griega Mundo injusto (Adikos Kosmos, Filippos Tsitos, 2011) tiene algo de “El Havre” por el minimalismo poético de la historia. Un policía maduro alcohólico harto de defender una justicia que perjudica a los ciudadanos (Antonis Kafetzopoulos) y una limpiadora inadaptada (Alexandra Boussiou) conviven en el mismo edificio, comparten el mismo parque y coinciden –también como los de Kaurismäki- en su amor por el rock. Bien tejida, algo procelosa en los tiempos, impertérrita en muchos rictus, el filme sobrevuela los tejados de un país que se ha quedado como nuestro televisor: boca abajo, desplomado, como superado por las circunstancias. En realidad Grecia es el iceberg más a la deriva de un sistema donde los beneficios sociales han dejado de ser sostenibles también porque fueron esquilmados, y no necesariamente por bancos y poderosos. Termina la película, mivecino de butaca, donostiarra en los cincuenta con cuatro hermanos en Chile en el negocio del vino, deja de dar cabezadas.

Sol y primer baño -histórico- en la playa de La Contxa. En medio de la calma, ratxas de olas grandes y preciosas que rompen como a cámara lenta. Mi última de este es francesa y se titula The Artist (Michael Hazanavicius, 2011). La dan a las 16.30 en el Principal. La veo con Manolo, los dos con el salitre del Cantábrico encima, que es el mismo salitre del Atlántico. ¿Es posible terminar mejor que con este bellísimo homenaje al cine mudo réplica casi exacta de filmes rodados a finales de la década de los 20 y principios de los 30 del siglo pasado? Manolo me mete un codazo que no entiendo. Me pide que no bostece, quizás por lo contagioso. En blanco y negro y con intertítulos, sin diálogos, cuenta la bonita historia de George Valentin, una estrella del mudo (Jean Dujardin, premio al Mejor Actor en Cannes) que no se adapta a la llegada del cine sonoro y una joven actriz, Peppy Miller (Bérénice Bejo) -con el nombre del personaje que interpreta María León en “La voz dormida” tenemos dos Pepitas en este Zinemaldia- que se abre paso en el nuevo medio. Si en Las Acacias, el bebé era el gran descubrimiento, aquí quien roba protagonismo es Uggy, el perrillo-actor de Valentin, auténtica estrella circense y a la postre verdadero héroe de la película que ganó en el pasado festival de Cannes el premio Palm Dog de los críticos. Un triángulo de tres estrellas (Valentin, Miller, Uggy) con momentos estelares durante todo el filme. El más divertido, la pesadilla con sonido de un Valentin en cambio incapaz de oir su propia voz. El más dulce, cuando George pinta con un lápiz de maquillaje junto a la boca a Peppy el falso lunar (“simplemente necesitas algo que te distinga de los demás”) gracias al cual será mundialmente conocida como estrella.

La despedida la celebramos con fiesta en Bataplán, bajo el mismo paseo de la playa. El local no de pintxos donde una vez al año pintxa David Guetta pone hoy rockabilly cincuentero. Está a reventar. A mi lado cruza Hello Kitty en forma de tatuaje sobre un omoplato desnudo. Fuera llueve a mares. Esperamos a que escampe para regresar. Mañana volaremos de vuelta. Conoceremos el palmarés. Aúpa, Real. Adiós, Donosti. Ciudad fantástica. Agur.

Descripción de las fotografías:

1) el Kursaal desde el margen opuesto de la ría (imagen propia).

2) Elisabeth Olsen (i) y Sarah Paulson, su hermana en el filme, en un momento de Martha Marcy May Marlene (Sean Durkin, 2011).

3) Entrada para el pase de Intruders en el Teatro Victoria Eugenia.

4) De izquierda a derecha: Aída, Clive Owen y Marta delante del hotel María Cristina. (foto propia).

5) Antonio, Fer, Manolo, el que suscribe y, delante, Rafa, después de la fiesta del filme Mugaritz BSO (foto de Aída Alvarado).

6) Glenn Close en un momento de Albert Nobbs.

7) Imagen del Oso de Oro, principal premio del Festival de Berlín.

8) Carey Mulligan interpretando el tema New York, New York en Shame (Steve McQueen, 2011)

9) Cartel de Los pasos dobles, de Isaki Lacuesta (2011), finalmente vencedora de la Concha de Oro del Festival (foto propia).

10) Imagen promocional de Pina (Wim Wenders, 2011).

11) Donosti desde el restaurante El Mirador de Ulía (foto propia).

12) Un momento de Kiseki (Hirokazu Kore-Eda, 2011) (foto propia).

13) Cartel de La voz dormida (Benito Zambano, 2011). María León obtendría finalmente la Concha de Plata a la Mejor Actriz.

14) Álex de la Iglesia dándose al móvil fuera del restaurante Aldanondo (foto propia).

15) Afiche de Tiranosaurio (Paddy Considine, 2011).

16) Woody Harrelson con Rophynol Dave en Rampart.

17) Fragmento del afiche de Las acacias (Pablo Giorgelli, 2011).

18) Imagen promocional de Sangre de mi sangre (Joao Canijo, 2011).

19) Imagen promocional de Le Havre (Akis Kaurismäki, 2011)

20) Fragmento de la revista del Zinemaldia con información de Un mundo injusto (Filippos Tsitos, 2011).

21) La playa de la Contxa, el viernes al mediodía (foto propia).

22) Fragmento del afiche de The Artist (Michael Hazanavicius, 2011).

23) De izquierda a derecha: Marta, Alexandra y Aurora, de fiesta final (foto propia).

Recuperar, divulgar, salvar (1): Tirma (Paolo Moffa, 1956) y Moby Dick (John Huston, 1956)


(Al final de este texto se ofrece información de las 18 imágenes que lo acompañan)

En los últimos 6 años he dirigido dos proyectos de recuperación de materiales históricos. Entre 2005 y 2007, “Salvar la Memoria: 50 años de Tirma y Moby Dick”, sobre las películas dirigipos por Paolo Moffa y John Huston, respectivamente, dos de los rodajes más importantes de la historia de Canarias, ambos en Gran Canaria y en 1954. En 2010 y 2011, “La Memoria Encendida”, proyecto de recuperación de materiales históricos de la eléctrica Endesa (antes Unelco) en las islas. La razón para ambos es la misma: necesidad de conocer en primera persona datos veraces sobre ambos acontecimientos. En ambos casos, también el mismo origen del problema: quien debía llevar a cabo estos trabajos desde la administración o la empresa pública no lo hacía por falta de cualificación. Y nadie ejercía sobre ellos la debida función de control.

Pero aquí toda esa responsabilidad la tiene quien la gestionó mal cuando Filmoteca Canaria era el principal referente del cine de las islas. Vació sus arcas, la despojó de prestigio, hipotecó su futuro.

En el caso del cine, al que voy a dedicarme hoy en esta entrada aprovechando la proyección de “Tirma” ayer en el Teatro Guiniguada, Filmoteca Canaria nadó desde su nacimiento en 1984 y durante casi veinte años en aguas estancadas. La decisión desde sus inicios de compartir la responsabilidad de la misma entre Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria benefició de forma justa a la primera ciudad, pues mientras en Gran Canaria todo el trabajo se orientaba a perpetuar la lógica del trepa -la vanidad del vividor-, Tenerife -que contaba en cambio con un coordinador con estudios y conocimientos del cine como actividad profesional y no solo como mero cinéfilo- se hizo cargo de la misión fundamental: velar por los fondos fílmicos históricos, buscarlos, catalogarlos, archivarlos.

Así ocurrió que con el paso del tiempo la dirección de la empresa pública SOCAEM (hoy Canarias Cultura en Red), dependiente de Cultura del Gobierno de Canarias, consiguió desprenderse del coordinador de Las Palmas y la dirección total de Filmoteca Canaria acabó en la isla donde se rodó el primer filme canario de la historia, “El ladrón de los guantes blancos” (José González Rivero, 1926). Isla donde también los estudios de Historia del Arte de la Universidad de La Laguna dirigidos por el catedrático Fernando Gabriel Martín imprimieron el hasta hoy principal haz de rigor histórico al cine isleño. Hoy dirige los destinos de Filmoteca Canaria una mujer nombraba en diciembre de 2004 extraída del propio personal de la institución en esta isla, María González-Calimano, con el foco puesto principalmente en la recuperación y archivo de fondos históricos. Obvio que esa debe ser la prioridad.

A nadie se le escapa que Filmoteca Canaria no cuenta hoy con los medios mínimos necesarios. Fue de las primeras regionales en nacer, pero la impresión es que hoy las demás le han tomado la delantera. Por desgracia, no es la única cosa en que Canarias ha acabado estando en el vagón de cola. Pero aquí toda esa responsabilidad la tiene quien no estuvo a la altura cuando era el principal referente del cine de las islas. Y los políticos que lo pusieron. Vació buena parte de sus arcas, la despojó de buena parte de su prestigio, hipotecó buena parte de su futuro. Su puesta al día sigue siendo una deuda pendiente fundamental del Gobierno de Canarias.

Un proyecto en varios frentes

Precisamente fue María González-Calimano la que en primavera de 2005 me comunicó (en los postres de un almuerzo tras una reunión de los Comités de Valoración de Ayudas del Gobierno de Canarias) que se había encontrado una copia de la película “Tirma” en un viejo búnker de los estudios Cinecittá de Roma (Italia). Al parecer una copia de la versión española en buen estado de conservación. Hasta ese momento, la única que circulaba en Canarias era una de calidad defectuosa, en italiano, con múltiples cortes y sin el color original. Dirigir el Foro Canario del festival de Las Palmas –oportunidad que tuve gracias a la cineasta María Miró- me facilitó la tarea de emprender al año siguiente el proyecto “Salvar la Memoria: 50 años de Tirma y Moby Dick”, una de las experiencias más emocionantes de mi vida. La edición reciente del DVD de “Tirma” por la distribuidora canaria Impulso con participación de Filmoteca Canaria según el máster de la copia encontrada en 2005 es hoy una feliz realidad. Y uno de los hitos principales de su historia de 27 años. Aquí se puede comprar online. Pero no olvidemos nunca por qué llegó con tan lamentable retraso.

El proyecto se abordó desde varios frentes: por un lado se hicieron entrevistas en vídeo digital con una selección de participantes que se habían sumado a una convocatoria pública –la mayoría realizada por un equipo de estudiantes del IES Politécnico Las Palmas encabezados por José Antonio Benítez y Carlos de la Peña-. Por otro se localizaron y recopilaron fotografías, recortes de prensa y otros materiales relacionados con los filmes aportados en su mayoría por los propios participantes. Por último, se transcribieron los testimonios de todos los participantes, según las conversaciones mantenidas telefónica o personalmente. También se incluyó el listado completo con los datos de contacto de todos para facilitar el acceso a los materiales originales.

El proyecto fue recibido con gran interés. Quedó demostrado con el alto índice de respuesta durante los primeros días después hacer la convocatoria pública. En la edicion de papel de El Mundo fue noticia a nivel nacional. Obtuvo resonancia en revistas internacionales de viaje. Lo apoyaron con entusiasmo los medios de comunicación locales.

El primer logro del proyecto fue la proyección de la copia de “Tirma” en color y en versión española, lo que se logró en el marco del séptimo festival de cine de Las Palmas en la Sala Sinfónica del Auditorio Alfredo Kraus, con el aforo completo y la presencia del actor protagonista Gustavo Rojo como invitado especial. Falló la estrella italiana Silvana Pampanini en el último momento por enfermedad, aunque ella insistió en entrar en directo por teléfono durante la presentación. Se trató de una proyección única, posible gracias a la tenacidad de Filmoteca Canaria, que constituyó el reestreno mundial absoluto en salas del filme cincuenta años después. El ayuntamiento de Tejeda, en el centro de la isla y pueblo principal de rodaje, desplazó a varios cientos vecinos en guaguas. Se da la circunstancia, además, de que muchos participantes en el rodaje –entre ellos el actor Gustavo Rojo- no habían tenido ocasión de verla hasta ese momento. Entre ellas, el actor aficionado canario Albino Graziani, quien fue acompañado por enfermeras desde la residencia de ancianos donde vivía. Graziani, aquejado de alzheimer, había sido actor en varias películas del director de cine español Jesús Franco, conocedor de “Tirma” por su amistad con lo actores Elvira Quintillá y José María Rodero y a cuyo rodaje dedicó varias páginas en su libro de memorias. Franco Manera, tres años después Goya de Honor de la Academia del Cine de España, estuvo presente también en la sala.

“Salvar la Memoria: 50 años de Tirma y Moby Dick”, realizado con el apoyo del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, Cabildo de Gran Canaria, Gobierno de Canarias, IES Politécnico Las Palmas y Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria localizó más de 400 documentos entre fotografías, recortes de prensa y otros materiales (como documentos acreditativos de participación). Destacado y generoso fue el esfuerzo de Filmoteca Canaria de recopilación y puesta al día de los materiales que guardan en sus fondos de las dos películas.

Detalle de lo recuperado

El proyecto estaba abierto a personas que habían participado en los rodajes de las películas y también a personas que los vivieron o guardaban recuerdos de los mismos. Se hicieron entrevistas a un total de 140 personas, 94 (67%) de “Tirma” y 46 (33%) de “Moby Dick”. Del total, un 43% habían trabajado en las películas (60). De éstos el 82% trabajaron en “Tirma”, y el 18% en “Moby Dick”. El 48% de participantes fue obtenido durante los 15 días siguientes a la presentación pública del proyecto. En vídeo se entrevistaron un total de 54 personas, el 86% habían trabajado en “Tirma” y el 14% en “Moby Dick”.

A continuación se ofrecen extractos de algunas entrevistas:

Gustavo Rojo – ACTOR. INTERPRETÓ EL PAPEL DE  BENTEJUÍ EN TIRMA – “A raíz de “Tirma” retomé mi carrera cinematográfica en España” – “Nunca vi la película. Ni siquiera proyecciones durante el rodaje” – “La película marcó una época en mi vida personal, porque mi madre [la escritora Mercedes Pinto] era canaria y me permitió conocer un lugar del que ella hablaba en Méjico con mucha nostalgia.” – “En ”Tirma” hice una amistad muy profunda y duradera con Marcello Mastroianni” – “Tirma empezó con mucha ambición y terminó con muchas dificultades ”

Jesús Franco (‘Jess’ Franco)  – DIRECTOR DE CINE. TRABAJABA EN EL CINE ESPAÑOL DE LA ÉPOCA. CONOCIÓ EN MADRID DATOS DE LA PREPARACIÓN Y RODAJE DE TIRMA  –  “Paolo Moffa era un ambicioso y un trepa de espanto, y consiguió hacerse con la dirección de la película de forma cruel e injusta, arrebatándosela a Carlos Serrano de Osma. La película ahí perdió toda grandeza poética, porque Carlos era un loco insensato con un sentido plástico bastante interesante y el otro era un vendedor de gallinas.”

Sergio Calvo  – DIRECTOR DE ESCENOGRAFÍA DE TIRMA – “Carlos Serrano de Osma llevaba una dirección de la película perfecta, pero negoció mal con los italianos y con el dinero de la subvención. Por eso tenía que viajar cada semana a Madrid a buscar más dinero.”

María Victoria Carballo –  ACTUÓ COMO DOBLE DE SILVANA PAMPANINI EN TIRMA DURANTE LOS MESES DE RODAJE – “La noche que me eligieron no pude dormir, yo tenía quince años. Trabajé desde el primer hasta el último día. Tras el rodaje mi padre no me dejó irme a otros rodajes fuera de Canarias con los italianos.”

Francisco Correa – TRABAJÓ EN MOBY DICK COMO TRADUCTOR DEL DIRECTOR DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA BALLENA –– “El trabajo de construcción lo iban a hacer especialistas ingleses venidos de fuera, pero aquí se dieron cuenta de que lo podían hacer los carpinteros canarios y mandaron a los ingleses de vuelta a Inglaterra.” – “Gregory Peck felicitó a un operario que se llamaba Sindo por sus maniobras en la escena en que estaba con el pie metido en la ballena. Le dijo que su vida había estado en sus manos.”

Juan Socorro  – EMPLEADO DE LA CASA MILLER, TRABAJÓ EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA BALLENA –– “La ballena se hizo sobre una chata o aljibe, que era como le decíamos a las barcas que suministraban agua a los barcos fondeados. Se tardó un mes en hacerla.”

Juan Antonio Carvallo – SU ABUELO, JOSÉ CARVALLO, FUE EL PATRÓN DEL REMOLCADOR DE LA BALLENA EN MOBY DICK – “Mi abuelo era el patrón del Fortunate, el barco que arrastraba a Moby Dick. La ballena subía o hundía la cabeza en el mar según la potencia con que la arrastrara el remolcador. John Huston daba orden de dar mucha potencia, para que la ballena levantara el morro. Después le hacían señas a mi abuelo para que parara y de esta forma la ballena hundía su cabeza en el mar.”

Manuel Márquez  – CON TRECE AÑOS FIGURANTE EN MOBY DICK, EN EL PAPEL DE GRUMETE DEL BARCO –  “Rodábamos fuera del Muelle Grande. A las ocho de la mañana nos venían a buscar y salíamos en una lancha a motor desde el muelle Santa Catalina hasta la gabarra donde se suponía que estaba la ballena”

Alfredo Martín  “El Palmero” – LUCHADOR. HIZO EL PAPEL DE BENAFRE EN TIRMA (FIGURANTE CON DIÁLOGO), RODÓ EN GRAN CANARIA Y EN MADRID – “Semanalmente cobraba 800 pesetas, pero había 200.000 que eran para el final, y esas no las cobré. Denuncié a la productora, pero el abogado que dijo defenderme resultó estar a favor de ellos. Cuando me enteré lo perseguí y se escondió en el Hotel Madrid hasta las tres de la madrugada. Después no lo vi más.”

Carmelo Ortega – SU PADRE, JOSÉ ORTEGA ESTUPIÑÁN, MAESTRO CARPINTERO DE RIBERA, CONSTRUYÓ LA CARABELA QUE APARECE EN TIRMA – “Asistí a la botadura de la carabela en el Muelle de Santa Catalina. Cuando pasó por la Comandancia de Marina le lanzaron una salva por lo bien que quedó todo. No llegó a dos meses lo que mi padre tardó en construirla.”

Manuel Pérez González –  HIJO DEL BOXEADOR “CARRETA”, FIGURANTE EN TIRMA. ÉL TAMBIÉN FUE FIGURANTE CON SIETE AÑOS – “En “Moby Dick” tenía unos amigos a los que encargaban comprar la carne que debían echar para atraer a las gaviotas, pero ellos se quedaban con la carne y lo que echaban al mar eran sobras de pescado. Entonces los precios de la carne eran prohibitivos para los pobres. Gracias a “Moby Dick” se pudo comer mucha.”

José Aurelio Rosas  – PARTICIPÓ DE NIÑO EN EL RODAJE DE TIRMA EN GÁLDAR – “En junio nos habían dado vacaciones en el colegio cuando nos enteramos de que se iba a rodar una película en El Agujero. Los niños y niñas participamos en el cortejo del entierro. A los niños nos pusieron unos taparrabillos y nos dieron unos palmitos, y a las niñas unos tamarcos de una piel muy fina. Ellas iban tirando pétalos de flores al paso del féretro.”

Flavio Velázquez  – AYUDANTE DE DECORADOS EN TIRMA – “En Gáldar íbamos a rodar en el túmulo verdadero, pero me pidieron colocar un tronco seco para dar un efecto más impresionante y cuando me puse a excavar la tierra arenosa me encontré restos humanos, por eso rodamos un poquito más allá. – A la batalla en Tejeda fueron invitados autoridades de Las Palmas. Creo que al final tuvo que intervenir la policía. ¡Aquello fue tremendo!”

Ilse Court – TRABAJÓ COMO TRADUCTORA PARA UN PERIODISTA ALEMÁN EN TIRMA – “¡No veas el follón que se armó, porque los canarios luchaban contra los castellanos y no se dejaban vencer! ¡Y el pobre director estaba que echaba chispas…!”

Antonio Rivero  – FIGURANTE EN TIRMA Y EN MOBY DICK – “Una vez casi mato a un tío de tan fuerte que le di con el hacha de goma en el casco. El director nos decía a [el boxeador] Carreta y a mí: “¡ustedes no ganan, ustedes pierden!”. Y nos mandaba a repetir la toma.”

Salvador Mujica –  FIGURANTE COMO SOLDADO CASTELLANO EN TIRMA – “El trabajo que yo hacía en la película era, según decían, de “pajullo”. Los guanches eran los que pelaron haciendo una cresta. Y nosotros en cambio nos vestimos de soldados “de antes”. Y los que trabajan en la película, menos siendo “el muchacho y la muchacha”, a los demás le llaman de “pajullo”. Es el nombre que ellos le dan.”

Claudio Díaz – FIGURANTE EN TIRMA, PARTICIPÓ DE TONSURADO DURANTE TODO EL RODAJE – “Por las noches, la Pampanini se acercaba al fuego de campamento que hacíamos en Tejeda a escuchar cantar canciones sudamericanas y mejicanas, que le gustaban mucho”

María Felisa del Valle  –  HIJA DEL MÉDICO DE TEJEDA EN 1954, FUE FIGURANTE EN EL PAPEL DE UNA DE LAS SEIS MAGUADAS DE LA PRINCESA GUAYARMINA – Eso de subir a los caballos, salir huyendo, ir a pasear con la princesa, fue tremendo, precioso. Una vivencia que no se nos ha olvidado nunca”

Porfirio Suárez  – VECINO DE TEJEDA. TRABAJÓ DURANTE TODO EL RODAJE DE TIRMA, EN LA CONSTRUCCIÓN DE DECORADOS Y COMO FIGURANTE “En el desembarco en Maspalomas se produjo una vía de agua en la barca que traía al franciscano que bendeciría la tierra. Los actores tuvieron que achicar agua con los cascos que llevaban, porque la barca se hundía. “¡Que se nos ahoga el padrito, que se nos ahoga el padrito” , gritaban”

 Juan Perera  – VECINO DE TEJEDA. TRABAJÓ DURANTE TODO EL RODAJE DE TIRMA, DE FIGURANTE Y CONDUCIENDO UN CAMIÓN – “Trabajaba con un señor que tenía un camión aquí en Tejeda. Empecé trayendo piedras para las casetas que se estaban haciendo, después trayendo del monte las retamas para techarlas y luego me quedé en la película hasta que se terminó” – “Don Juan del Río Ayala llegó a Tejeda unos días antes de empezar el rodaje, pero nosotros en aquella época no teníamos ni idea de lo que era una película, ni idea de cómo se iba a rodar, ni idea de lo que iban a hacer” – “Mi impresión era que aquello no tenía ni pies ni cabeza. Desde luego se gastó pero mucho, mucho, mucho dinero, ¡pero mucho!”

Fotografías

“Salvar la Memoria: 50 años de Tirma y Moby Dick” localizadó 285 fotografías aportadas por un total de 39 participantes. Además, hay que añadir el desglose exhaustivo que proporcionó Filmoteca Canaria de las fotografías de su archivo, con la incorporación al proyecto de algunos ejemplos.

De TIRMA se obtuvieron por primera vez los 30 cromos de la colección especial que editó la fábrica de chocolatinas del mismo nombre a partir de las aportaciones de tres participantes. Por el rango temático de las fotos, destacan sobre todo las aportaciones de Juana Teresa del Río, hija de Juan del Río Ayala, y Sergio Calvo, director artístico del filme, fallecido en octubre del pasado año. Ofrecen fotos en muchos imágenes desconocidas o inéditas como, en el caso de Juana Teresa del Río, las pruebas de cámara de Pastora Martín (quien inicialmente iba a interpretar el papel de Guayarmina), una fiesta en la casa del autor de la obra teatral con presencia de los actores del filme, fotos del rodaje o de visitas a las localizaciones. En el caso de Sergio Calvo, destacan las fotos de la construcción de los decorados del fortín de los conquistadores en Maspalomas o de la carabela en el Puerto de la Luz. Por la calidad de las fotografías destacan las aportaciones de Ilse Court, quien ejerció de traductora durante el rodaje para un periodista alemán. Estas fotografías fueron tomadas por el reportero que cubría la información. Por su cantidad destacan también las aportaciones de Fernando Morales –entonces concejal del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria- y Ricardo Reyes –entonces concejal del Ayuntamiento de Gáldar-. En ambos casos la imágenes se centran en el rodaje de la película en Gáldar. Igualmente destacan las 13 copias aportadas por Consuelo Rodríguez del Valle, quien participó junto a sus hermanas María Felisa y María del Pilar. Se trata de hijas del médico de Tejeda en el momento del rodaje, y las instantáneas se refieren a distintos momentos del rodaje en este pueblo de la cumbre de Gran Canaria. En lo que se refiere al resto de imágenes, la mayoría son fotos de extras en distintos emplazamientos de Gran Canaria, aportados por ellos mismos o por familiares, bien sean retratos individuales o en grupo. Por su calidad destaca la aportada por Juan Melián. También destaca la foto de casting de Narciso Peñate, quien finalmente sería doble de luces de Marcelo Mastroianni durante el rodaje.

De MOBY DICK, la foto aportada por Pedro González y en la cual vemos a Gregory Peck rodeado de isleños en algún lugar del Puerto de la Luz destaca sobre el resto. En la parte inferior de la foto destacan dos niños de piel negra. Ambos participaron como extras en el rodaje y se da la circunstancia de que uno de ellos es Manuel Márquez, propietario en la actualidad de una agencia de viajes, que también participó en el proyecto. Márquez no había visto nunca esa foto, en la que además aparece junto a su hermano, fallecido hace unos años. La mayor parte de las imágenes aportadas pertenecen a recepciones y fiestas a los actores y director de la película. En este sentido destacan las aportadas por Juana Bravo de Laguna Blandy, quien realizó el esfuerzo de enviar desde Madrid copias por correo de unas fotografías en las que aparece junto a un grupo de amigas en una fiesta organizada para los cineastas por la alta sociedad isleña de la época y en un acto organizado en el antiguo Estadio Insular de Las Palmas de Gran Canaria en el que participó Gregory Peck.

También destaca la imagen de los padres de Elena Jorge Padrón, propietarios del varadero donde se construyó la ballena, en la recepción del cónsul británico Gerardo Miller a John Huston y Gregory Peck y que en el reverso incluye la fecha de realización: 20 de enero de 1955. Aportada por Alejandro Ramos, una fotografía de Totoyo Millares junto a Gregory Peck coincide, según el timplista, con la llegada a Canarias del armador Aristóteles Onasis y su mujer, la cantante de ópera María Callas, a bordo del yate que fondeaba en el Puerto de la Luz. Entre las fotos de Moby Dick me he incluido como “participante” con unas fotos realizadas por mí cuando, coincidiendo con el fallecimiento en 2003 de Gregory Peck, me dirigí a una empresa consignataria canaria para fotografiar la maqueta (de unos 80 centímetros de largo, expuesta en una vitrina de cristal) de la ballena blanca, realizada durante su construcción en 1954. Esta maqueta es uno de los materiales originales más preciados que quedan del rodaje y su localización es incierta. Algunas fuentes apuntan a un conocido coleccionista (que sin embargo participó en el proyecto sin mencionar nada del asunto) y las de la propia consignataria ponen la pista en un marino mercante residente en Tenerife. Lamentablemente, la película más importante rodada nunca en Canarias ofrece menos cantidad de material. Esto coincide con lo que la Filmoteca Canaria posee en sus fondos y puede deberse a la menor participación de extras locales en el filme, además de su menor tiempo de rodaje en la isla (diciembre 1954-enero 1955). En lo que se refiere a la aportación de Filmoteca Canaria, hay que añadir el desglose exhaustivo que ha proporcionado de las fotografías de su archivo, con la incorporación al proyecto de algunos ejemplos.

 Recortes de prensa

El total de materiales de prensa recopilados y digitalizados fue 67, el 46% correspondiente a “Tirma” y el 54% correspondiente a “Moby Dick”.

De TIRMA destaca la aportación del coleccionista Luis Serrano, quien aportó entre otros recortes de la revista española Radiocinema con información sobre la presencia del filme en el segundo Festival Internacional de Cine de San Sebastián. “Tirma” fue la película elegida para clausurar el Festival. Una página publicitaria aparecida en la misma publicación marca el estreno en salas de la película en España en 1956. Los recortes también incluyen una entrevista con Paolo Moffa y otra con Carlos Serrano de Osma. Asimismo, destacan los recortes de prensa obtenidos de Delmira Fuentes sobre la visita que Silvana Pampanini realizó a Gran Canaria, en junio de 1988 y 1991, con visitas al municipio de Gáldar. En lo que se refiere a la aportación de Filmoteca Canaria, hay que añadir el desglose exhaustivo que ha proporcionado de los materiales de obtenidos de la prensa de sus archivos y la recopilación de todos los artículos aparecidos en la prensa de las provincias de Las Palmas y Tenerife, en total 127 inserciones, 99 inserciones en la prensa de Las Palmas y 28 inserciones en la prensa de Santa Cruz de Tenerife.

 De MOBY DICK destaca nuevamente la generosidad de Luis Serrano, quien aportó recortes que se hacían eco del paso por Madrid de Gregory Peck, previo al rodaje en Canarias. Destaca asimismo el coleccionable “Ídolos del Cine”, dedicado de forma monográfica a Gregory Peck y que incluye tanto fotos como textos de su recorrido vital y artístico, incluyendo imágenes de “Moby Dick”. De Francisco Correa destaca el recorte aparecido en marzo de 1989 sobre el proceso de construcción de la ballena, escrito por Felipe del Rosario Betancor, en el que aparece mencionado de manera destacada el nombre de Leonardo Cabrera como el constructor principal de la ballena. Del artículo publicado en 1996 en La Provincia por Mariano de Santa Ana pudieron escanearse las fotos de la construcción de la ballena cedidas en aquel caso por Leonardo Cabrera y que esta vez no pudieron localizarse. En lo que se refiere a la aportación de Filmoteca Canaria, hay que añadir el desglose exhaustivo que ha proporcionado de los materiales de obtenidos de la prensa de sus archivos y la recopilación de todos los artículos aparecidos en la prensa de las provincias de Las Palmas y Tenerife, un total de 87 inserciones, 60 en la prensa de Las Palmas y 27 inserciones en la prensa de Santa Cruz de Tenerife.

Otros materiales, otras películas

Destacan copias de los autógrafos aportados por Juana Bravo de Laguna Blandy con los nombres de John Huston y todos los actores de “Moby Dick” desplazados a Gran Canaria, Gregory Peck, Richard Basehart, Leo Genn, Harry Andrews, Bernard Milles, Edric Connor y Seamus Kelly. Asimismo destaca -también del rodaje de Moby Dick- la carta de recomendación realizada por la productora Elstree para Manuel Márquez, quien participó de extra como grumete en la misma. Finalmente, destaca el hecho de referencias de participantes a otras películas que no fueron “Tirma” y “Moby Dick”.

En este sentido, Amparo Santana aportó siete fotos de su marido Roque Castellano, ya fallecido, durante el rodaje de la película alemana “La Estrella de África” (Alfred Weidenmann, 1957) en el sur de Gran Canaria. Destacan también las referencias a rodajes de películas alemanas e inglesas en Gran Canaria por parte de Juana Teresa Roque y Anita Wernicke, incluido la referencia al rodaje en Gran Canaria de la película “One Million Years, B.C.” (Don Chaffey, 1966), hasta ahora desconocida. O el rodaje de este mismo filme en Lanzarote, por parte de Agustín García, quien asimismo participó en las películas “Ulises contra Hércules” (Mario Caiano, 1961), “Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra” (Val Guest, 1970) y “También los enanos nacieron pequeños” (Werner Herzog, 1971). De “One Million Years, B.C.” (Don Chaffey, 1966) habló también Violeta Sánchez por la participación de su marido, y el ex luchador Pepín Ruano, quien habló del papel de los luchadores como figurantes de los rodajes de muchas películas de los años 60 y 70 del siglo pasado.

 USO DE LOS MATERIALES DEL PROYECTO

El material de “Salvar la Memoria: 50 años de Tirma y Moby Dick” será cedido de forma gratuita para visionado a terceros sin solicitud de ninguna contrapartida económica. Para el uso de materiales expuestos en el proyecto los interesados deberán gestionar las autorizaciones con sus legítimos propietarios. Cada entidad colaboradora se compromete a comunicar la cesión de uso al director del proyecto y demás entidades. Las iniciativas que utilicen de forma directa o indirecta documentación obtenida del proyecto deberán mencionar de forma destacada en los títulos de crédito el proyecto, según la siguiente fórmula: “Con la ayuda del Proyecto “Salvar la Memoria: 50 años de Tirma y Moby Dick”, incluyendo asimismo el logotipo y créditos completos de los participantes del proyecto.

Descripción de las fotografías, de arriba a abajo:

1) detalle de la foto de grupo del personal de la casa Miller que trabajó en la construcción de la ballena, tomada una vez finalizados los trabajos;

2) En el centro de la imagen, Gustavo Rojo en una fiesta en casa de Juan del Río Ayala en Santa Brígida. A la derecha de la imagen, Marcelo Mastroianni (1d) y José María Lado (2d). Aportada por Juan Teresa del Río, hija del autor del poema  “Tirma” y coguionista del filme, Juan del Río Ayala; 

3) en 2006, año de proyección de “Tirma” en el Auditorio Alfredo Kraus, el premio del Foro Canario que dirigía lo quiso entregar el presidente del Gobierno canario, Adán Martín. Eran otros tiempos. Ganaron ex aequo David Cánovas (i) y Carlos Miranda, con los cortometrajes “El intruso” y “A mano”;

4) recorte de prensa de la edición nacional del diario El Mundo, con el artículo firmado por Teresa Cruz sobre el proyecto;

5) Ilse Court, traductora durante el rodaje de “Tirma” aportó las más bellas fotografías. Aquí, Mastroianni y Pampanini caracterizados del capitán Diego y la princesa Guayarmina;

6) Gustavo Rojo, en el centro de la imagen, momentos antes de la proyección de “Tirma” en el Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas de Gran Canaria, que constituyó el reestreno absoluto en salas del filme 52 años después de su rodaje. Rojo no había visto nunca la película. A su derecha, su hija; al fondo, la actriz cubana Mirtha Ibarra conversa con el artisita local Pepe Dámaso;

7) imagen aportada por Juana Teresa del Río, que muestra al director y productor Carlos Serrano de Osma (2i), al director de arte Sergio Calvo (tumbado), y a su ayudante Flavio Velázquez (1i, que también participó en el proyecto), junto a otras dos personas durante un descanso en una cueva;

8) documento aportado por Manuel Márquez que acredita su participación en el filme “Moby Dick”;

9) fotografía aportada por Fernando Morales que muestra las guaguas del rodaje de “Tirma” aparcadas en la zona de El Agujero de Gáldar; el figurante Juan Melián caracterizado de “tonsurado” en una fotografía aportada por el mismo;

10) Gustavo Rojo (4i) en el Lomo de las Moradas (Tejeda) entre vecinos y figurantes, a su derecha María Felisa del Valle, hija del médico de Tejeda, primera persona en ser entrevistada. La foto la aportó su hermana Consuelo;

11) prueba de cámara de Pastora Martín-Fernández, hija del arquitecto Miguel Martín-Fernández de la Torre, y sobrina del pintor Néstor, cuando ella iba a ser quien interpretara a la princesa Guayarmina en el filme antes de la entrega de los italianos en la producción. La foto fue aportada por Juana Teresa del Río; 

12) ficha de rodaje de Narciso Peñate, figurante que también trabajaría como doble de luces de Marcelo Mastroianni. Aportada por el propio Peñate;

13) aportada por Teresa Lleó, invitación personal impresa a nombre de Gregory Peck para una recepción en el hotel Santa Catalina de Las Palmas de Gran Canaria; fotografía aportada por Elena Jorge Padrón, que muestra a John Huston (2i) y Gregory Peck (1d) en la recepción del cónsul británico Gerardo Miller (2d) en el hotel Santa Catalina. Con ellos, los padres de Elena Jorge (1i y 3i), propietarios del varadero donde se construyó la ballena. En el reverso la foto incluye la fecha de realización: 20 de enero de 1955;

14) aportados por Luis Serrano, páginas publicitarias de los estrenos de “Moby Dick” y “Tirma” en el cine Lope de Vega de Madrid, publicadas en la revista Radiocinema en 1956;

15) autógrafos de John Huston y Gregory Peck firmados a Juana Bravo de Laguna Blandy, aportados por ella misma;

16) el figurante Roque Castellano delante de uno de los aviones utilizados para el rodaje de “La Estrella de África” en Maspalomas. Fotografía aportada por su viuda Amparo Santana;

17) collage con 29 de los 30 cromos coleccionable de “Tirma”, que venían en los envoltorios de caramelos de la fábrica de chocolates “Tirma” de Las Palmas de Gran Canaria;

18) créditos del proyecto “Salvar la Memoria: 50 años de “Tirma” y “Moby Dick”

Not this way, Mr. Lasseter! ¿Así no, Mr. Jobs?


Cars 2 (John Lasseter, Brad Lewis, 2011). SIDE A: Solo un momento de magia en hora y media de película ciertamente no es mucho, pero ¡qué momento en la recta final de este filme con centenas de coches y carreras como centellas! Un segundo sí, pero de los que hinchan el corazón. Esa opresión en el pecho significa vivir, escribía Mario Benedetti en La Tregua a propósito de los sentimientos que el viejo oficinista Martín Santomé experimentaba hacia su joven enamorada. Para los que somos fans declarados de Tom Mater, Mate para los amigos, la vieja grúa aparentemente boba de Radiator Springs, Sancho Panza viejo y paletudo de un secundario Rayo McQueen que por méritos propios no llega a Quijote (la habilidad al volante es casi nada a pesar del circo Ecclestone); para los que disfrutamos como enanos con sus cuentos de torero en España, astronauta en la luna, tuneado en Japón, rockero heavy metal en Las Vegas, bombero en el infierno; para, en fin, sus incondicionales, verlo seducir de verdad a una chica-coche son toneladas más de magia de las que el cuerpo pueda soportar. ¡VAYA TOALLA! Merece toda la película, aunque ésta sea no más que un mero ejercicio de virtuosismo técnico inapelable (debe de ser deslumbrante en 3D), construido sobre un guión lleno de guiños pero poco inspirado por ser el más previsible de todos los filmes de largometraje de la factoría Pixar hasta la fecha (que son 12 si no he contado mal, desde la inaugural Toy Story (1995). Un guión que de principio a fin sigue el ABC de la estructura de las películas de acción de Hollywood. Por ejemplo, el de Star Wars (1977). En eso Cars 2 es una película muy antigua.

SIDE B: Coincido con el crítico de El País, Carlos Boyero, en que del padre de todas las criaturas de Pixar, John Lasseter, se esperaba mucho más teniendo en cuenta que coestampa su prestigiosa firma en esta historia con el productor de Ratatouille (2007). ¿O que su nombre firme el filme es sólo una estrategia comercial para minimizar su previsible impacto negativo conocidos los antecedentes? Coincido también con el sentido común en que ya le vale al señor de las camisas hawaianas ir acercando su otrora espíritu liberal-demócrata cada vez más a la peligrosa linde del republicanismo USA. Así no, Mr. Lasseter. No es el mejor momento para enseñar a niños remedos de principados monegascos y viejas monarquías precisamente ahora que la deriva económica -cuyos culpables estaban precisamente en los codiciosos especuladores de la costa este de su país cada vez menos poderoso- avanza sin contemplaciones por la vieja Europa (Grecia, Portugal, España, Italia). El poder, la referencia de Pixar como herederos del trono de la animación mundial tras la muy conservadora y sin embargo revolucionariamente deliciosa Disney, hace exigible hoy otro acercamiento. ¿O fue precisamente la absorción por Disney en 2006 por 7,4 millones de dólares el punto de inflexión final de todas las esperanzas para una renovación también moral e intelectual en este sector tan influyente para el imaginario colectivo? Steve Jobs, mandamás de Apple y entonces principal accionista de Pixar, quedó entonces como el principal accionista individual de Disney, con el 7% de las acciones. Un hito que el milmillonario gurú del iPhone debería utilizar también para predicar con el ejemplo en estos tiempos de pánico económico.

(En la imagen superior, Mate charla de forma distendida durante un vuelo con la novata Holley Shiftwell en presencia del agente secreto Finn Mc Missile)

Egeda premia con un curso en Los Ángeles al corto de Cinexprés más visionado en la Red



Un joven estudiante de audiovisual de Gran Canaria compartirá experiencias en Hollywood durante una semana con profesionales españoles e iberoamericanos del sector. La Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales de España correrá con los gastos de matrícula, estancia y desplazamiento desde Las Palmas a Los Ángeles.

Trabajando, que sigue siendo gerundio, a pesar de la no obtención de la capitalidad cultural para la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria en 2016. Felicidades al extenuado equipo de trabajo de la candidatura, que apoyó también este proyecto modestísimo en recursos que hoy da el salto de esta capital del Atlántico a la capital del cine. Juan Cambreleng, Victor de la Nuez, Lara Perdomo, Fátima Morito y tantos otros: ¡gracias!

Toca pensar que esa bocanada de luz fresca que formaba una pequeña oficina con pequeños recursos –incomparables con San Sebastián, claro- no se quede en nada. Lo que sigue a continuación es la nota de prensa enviada hoy a medios informando de la noticia.

Los cinco cortometrajes elaborados en 2011 en la séptima edición del Taller CINEXPRÉS por jóvenes estudiantes de audiovisual de Gran Canaria participarán a partir del 1 de julio en el concurso online promovido por Egeda (Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales), con sede en Madrid, a través del portal de cine filmotech.com.

Los cortometrajes podrán verse a través de esta web hasta el 31 de agosto en una página especial dedicada a CINEXPRÉS. El director del corto que más visitas reciba tendrá la oportunidad de participar en el US Film Industry Inmersion Program, un programa, organizado por EGEDA en colaboración con LATC (Centro Latino-Americano de Entrenamiento y Asesoría Audiovisual), que congregará en la ciudad de Los Ángeles, desde el 31 de octubre y hasta el 5 de noviembre, a alrededor de treinta cineastas latinoamericanos y españoles para conocer y profundizar en los aspectos artísticos y nuevos medios de comunicación de la industria de EEUU.

Además, el ganador podrá familiarizarse con los aspectos académicos, comerciales y legales del sector audiovisual a través de un intenso programa de reuniones, presentaciones, mesas redondas y otras actividades de la industria. (EGEDA) correrá con los gastos de matrícula, desplazamiento y estancia del ganador.

El programa LATC está dirigido a incrementar la presencia de las nuevas generaciones de cineastas independientes en el mercado de EEUU y a promover la coproducción con el país. Los participantes tendrán la posibilidad, entre otras, de hacerse con una guía exclusiva de información privilegiada y tendrán acceso a los eventos seleccionados por la American Film Market, el mercado global de películas de estreno.

Este año 2011, además de la colaboración de EGEDA, CINEXPRÉS, proyecto dirigido por Luis Roca Arencibia, contó con el apoyo de la Concejalía de Juventud del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria; Viceconsejería de Educación y Cultura del Gobierno de Canarias; Oficina de la Capitalidad Cultural 2016; Cabildo de Gran Canaria; Gran Canaria Espacio Digital; CICCA; y Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria.

Actuación sin ánimo de lucro

Como sociedad de servicios para la defensa de los intereses de los productores audiovisuales, la actuación de EGEDA se realiza sin ánimo de lucro. Entre sus principios fundacionales, figura la vocación de servicio al productor y a la industria audiovisual. En este sentido, EGEDA ha puesto en marcha numerosas iniciativas de apoyo al sector. Entre ellas destacan sus últimos proyectos destinados a fomentar el uso de las nuevas tecnologías en la distribución de contenidos culturales.

Es el caso de filmotech.com, un completo portal de Internet dedicado a la distribución legal de cine a través de la Web y los entornos VEO, una serie de plataformas profesionales que facilitan a los productores la promoción, difusión y distribución de las obras audiovisuales.

Estos proyectos colocan a EGEDA a la cabeza de un movimiento que demuestra que el consumo de cine legal a través de Internet es posible y que el uso responsable de las nuevas tecnologías convierte a éstas en un aliado imprescindible de la industria audiovisual.

Iniciativa recibida con entusiasmo

La iniciativa de EGEDA –primera con este grado de implicación que lleva a cabo en España– ha sido recibida con gran entusiasmo por parte de los jóvenes cineastas que participaron en CINEXPRÉS, un proyecto pionero en España, avalado por sus seis ediciones anteriores, y en el que ya han participado alrededor de 500 estudiantes, con una media de veinte años, y se han producido 35 cortometrajes.

CINEXPRÉS consiste en la producción de cortometrajes realizados por los alumnos de los tres centros centros de formación reglada relacionados con este sector de la isla de Gran Canaria. Estos centros son el IES Politécnico Las Palmas, la Escuela de Actores de Canarias y el Conservatorio Superior de Música de Canarias. La actividad está supervisada por sus profesores y coordinada por un experto. Rodaje y edición de los trabajos se realizan a contrarreloj.

Gracias a CINEXPRÉS, una misma generación de estudiantes de centros diferentes se pone por primera vez en conocimiento mutuo y comparten el reto de trabajar en equipo en una experiencia compleja en condiciones y niveles de exigencia similares a los que encontrarán en el mercado laboral.

CINEXPRÉS cuenta con el decidido apoyo de tres centros de formación, que avalan este proyecto como complemento de interés a la formación regular de los alumnos permitiéndoles afrontar la complejidad de una producción audiovisual profesional y beneficiándose de sus aspiraciones para introducirse en el sector.

En este curso lectivo 2010-2011 participaron 65 alumnos y ellos mismos fueron los que después de preparar los guiones, con temática y formato libre, seleccionaron los que consideraron mejores.

En esta edición los cortos participantes han sido: Para gustos colores (Georgina Gelos, 10 minutos); Lena (Joaquín Rodríguez, José Francisco González, 14 mnts.); Death Pills (José Luis Delgado, 9 mnts.); Hay que ser maraña de Telde (Arasaho Silva, 15 mnts) y El marrón (Edray Peña, Diego Velázquez, 14 mnts.).

Ni en Canarias ni en España existen precedentes de un proyecto como CINEXPRÉS. Su fortaleza reside en incentivar la creatividad de los jóvenes a través de un programa formativo gracias al cual se ponen en común y necesariamente riguroso para una actividad que involucra a estudiantes de distintos centros oficiales.

Fichas de los cinco cortometrajes

HAY QUE SER MARAÑA DE TELDE

Dir.: Arasaho Silva; Prod.: Carolina Henríquez; Fotografía: Esteban Ojeda; Sonido: Jonathan Salinas, Iván Vega, Pablo Trujillo; Intérpretes: Leonor González, Cindy Pérez; Música: Giusseppe Lorenzoni; Dur.: 15 min.

Sinopsis: La mañana siguiente a la cabalgata de los carnavales de Telde, Arabia y Valeria, aun de fiesta, se dirigen a un after-hour en el barrio de San Francisco. En su camino irán descubriendo que las aventuras de esa noche de locura y ebriedad pueden repercutir en ilógicos sucesos mañaneros, pues apenas recuerdan nada de lo que pasó en la cabalgata, aunque llegarán al meollo del asunto justo a tiempo.

PARA GUSTOS COLORES

Dir.: Georgina Gelos; Prod.: Cel María Ruíz; Fotografía: Daniel Amador; Sonido: Gerardo Bonilla; Intérpretes: Cathy Pulido, Josepote Rodríguez; Música: Nauzet Pérez; Dur.: 10 min.

Sinopsis: Cada persona es un mundo y cada mundo es de un color… Algo tan común como una discusión de pareja puede hacerte ver la vida de otra manera. Lo malo está cuando empiezas a verla en blanco y negro.

LENA

Dir.: Joaquín Rodríguez, José Francisco González; Prod.: Iván Pérez; Fotografía: Airam Martín; Sonido: Gustavo Luna; Intérpretes: Carla León, Jenifer Artiles, Nicolás Barrera, Paco Sancho, Yania Talavera, Lucía Fernández, Pablo Molina; Música: Filiberto Díaz; Dur.: 14 min.

Sinopsis: Lena es una chica que desde pequeña sufre un trauma; tiene miedo al agua. De mayor le ocurre un accidente por el cual se encuentra ingresada en un psiquiatrico.

EL MARRÓN

Dir.: Edray Peña, Diego Velázquez; Prod.: Diana Navarrete; Fotografía: Eduardo Camprubí; Sonido: Alejandro Alonso; Intérpretes: Raquel García, Adriana Cabrera, Romina Vives, Gustavo Mendoza, José Luis Rubio, Airam Santana; Música: Marcos Pulido; Dur.: 14 min.

Sinopsis: Tres prostitutas se disponen a realizar una sesión sadomasoquista con un cliente que no sale del todo como esperaban y se ven envueltas en una trama cargada de acción, intriga y sangre.

DEATH PILLS

Dir.: José Luis Delgado; Prod.: Richard Roukoz; Fotografía: Sara Cruz; Sonido: Lorena Izjzerman; Intérpretes: Selenia Alvarado, Thania Gil, David López, Gianfranco Bermúdez, Cristian López; Música: Jacinto Valido; Dur.: 9 min.

Sinopsis: ¿Hasta donde serías capaz de llegar por los celos? La música, el alcohol y los celos hacen llegar a los protagonistas de una fiesta a hacer cosas que nunca hubieran hecho.

“Cisne negro” (Darren Aronofsky, 2010)


La dimensión del cambio que los personajes protagonistas experimentan en el transcurso la narración -lo que los guionistas llaman el “arco de transformación” del personaje- determina en mucha medida el éxito de un filme desde la perspectiva de la escritura de la historia. Más si pensamos en cine comercial dirigido a las masas. Muy sagazmente, el filme de Darren Aronovsky aprovecha la circunstancia para plantar desde el propio arranque la semilla del engaño. Hace creer al espectador que asiste a la transformación del cisne blanco en negro a la vez que la bailarina Nina Sayers (portentosa Natalie Portman) para darle una muy pertinente vuelta de tuerca en su prolongadísimo, intensísimo clímax, mas de 15 minutos sostenidos de cine en estado puro, al final del cual descubrimos que Nina fue siempre la misma desde el principio: el arco de transformación se nos había dibujado tramposamente en nuestra cabeza. Todo lo visto había estado filtrado por su mirada fatalmente enferma.

Poderoso drama psicológico de los llamados “de atmósfera”, poco original en el arranque por la proliferación de lugares comunes, la (o)presión en la que vive la exigente, reprimida y solitaria Nina está presente en una fotografía sombría y granulada que convierte los ensayos para una próxima puesta en escena de El lago de los cisnes en una danza del terror. El ballet frente a espejos deformantes sugiere también una crítica a los estándares de la fama y el prestigio social, ridículos para esta población sobreinformada (y descreída). Dicen que, como buen hijo del cine actual, “Cisne negro” es la superposición de interfaces de varias películas a la vez, al modo de un mashup. A mí la escena de Portman entrando en el teatro me remitió de forma inmediata a Eva (Anne Baxter) dirigiéndose entre bambalinas a por Margo (Bette Davis) en Eva al desnudo.

“Valor de ley” (Joel y Ethan Coen, 2010)



“Un viejo estúpido en una aventura absurda” es como se define  Reuben J. Rooster Cogburn (Jeff Bridges), un alguacil tuerto, alcohólico y con sobrepeso al calor de un fuego nocturno justo antes de iniciarse el desenlace del ultimo filme de los hermanos Coen, remake del homónimo de Henry Hathaway de 1969, con John Wayne en papel protagónico  -el único con el que ganó el Oscar-. La sentencia refuerza el carácter de antihéroe de su personaje, de cuyo pasado, como debe ser en todo western que se precie, poco mas sabemos. Y marca la diferencia con el filme precedente. Porque aquí es la niña Mattie Ross (Hailee Steinfeld) la verdadera heroína, capaz de unir las destrezas de dos hombres dispares (Cogburn y el ranger Le Boeuf) para vengar la muerte de su padre.

Valor de ley, nominada a diez Oscar, es un hermoso western de espléndida ambientación y delicada fotografía. La historia principal, lineal hasta la gran elipsis final, se embellece con la impronta de realidad que le da su acertado diseño de minitramas secundarias donde destacan niños indios tullidos, forajidos indigentes y saqueadores de cadáveres. No suele ser la sutil ironía recurso característico de los filmes de vaqueros, habitualmente rudos hasta en su sentido del humor. Por suerte aquí sí, también como marca de la casa habitual de Joel y Ethan Coen, dos hermanos que constituyen bajo una única impronta el director cine norteamericano más destacado de los últimos veinticinco años.