Más fondo de armario: Entrevista a Mateo Gil


La primera entrevista que se le hacía al cineasta Mateo Gil en un medio de Canarias la firmé mientras colaboraba con la desaparecida revista Anarda. La publicación -financiada por el empresario Jaime Cortezo- la dirigía entonces José Antonio Alemán, de la sección de Cultura se encargaba Pedro Schluetter y yo compartía la sección de cine con Gregorio Martín Gutiérrez. Desde septiembre de 1999 hasta mayo de 2000 colaboré de esta forma en nueve números hasta que un cambio en la dirección empujó al leonés Sergio Cao a la dirección y a mí a la coordinación y edición de las páginas de Cultura, que llevé a cabo durante 9 números entre julio de 2000 y abril de 2001. La etapa concluyó unos números después de la llegada de Laly Sánchez al frente de la dirección de la publicación. La revista se siguió editando, al menos, hasta agosto de 2003.

Mientras Martín Gutiérrez se ocupaba más de asuntos teóricos sin vínculo con las islas, mi compromiso con el sector en el archipiélago me hacía interesarme principalmente por temas relacionados con los cineastas canarios. Promoverlos a través de la prensa se había hecho de manera muy precaria. Y era esencial hacerlo con solvencia y contundencia para dar visibilidad a una actividad que carecía de espacio frente a otras disciplinas culturales que contaban con el favor de la prensa. Después de haber dirigido el área Audiovisual del Gobierno de Canarias, el área de Cine del Cabildo de Gran Canaria, trabajado en largometrajes y cortometrajes y colaborado en diversos medios de comunicación de prensa escrita y televisión, tenía muy madura esta idea de promoción del cine favoreciendo el desarrollo de un tejido profesional que al poco tiempo inspiró mi trabajo al frente del Foro Canario del festival de cine de Las Palmas, en la segunda edición.

Volviendo a Mateo Gil y al año 2000, ahora ocurría que un director canario residente en Madrid sin vínculo con las islas más que el propio de haber nacido y crecido aquí se enfrentaba a su primer largometraje, un thriller de jugadores de rol ambientado en la Semana Santa sevillana. Una gran oportunidad. Hoy, la segunda película de Mateo Gil “Blackthorn. Sin destino” está nominada a 11 premios Goya, mérito que la sitúa en cuarta posición de las preferencias de los académicos, tras «La piel que habito» (Pedro Almodóvar), «No hay paz para los malvados» (Enrique Urbizu) y «Eva» (Kike Maíllo). Un enorme éxito que contrasta con la muy pobre acogida del filme en salas comerciales. De hacer un cine de calidad que no necesariamente esté al servicio de la taquilla habla Mateo Gil en esta entrevista. Pero también de otras muchas cosas. Se publicó en enero de 2000 en el número 14 de la revista Anarda. Espero que la disfruten.

Mateo Gil, director de cine: “Me daba vergüenza admitir que quería ser cineasta”

He visto Esposados [Juan Carlos Fresnadillo, 1996] y La Raya [Andrés Koppel, 1997] y me parecen dos cortos magníficos. Pienso que es inevitable que la industria esté centrada en un sitio, pero también estoy convencido de que se puede hacer cine en cualquier lado.” La pregunta es inevitable. Mateo Gil (Las Palmas de Gran Canaria, 1972) es, hoy por hoy, el director canario que mejor posición ocupa en la industria cinematográfica española. “Veo más difícil que se cree un industria en las islas. Lo que se puede hacer es apostar por la formación actoral y técnica. Potenciar el que se conviertan en un gran centro de formación y también en un gran decorado para producciones. También hay que generar iniciativas culturales que fomenten y expandan el aprecio hacia este oficio. En este sentido, la idea de poner en marcha un festival de cine en Las Palmas de Gran Canaria me parece excelente.”

Íntimo amigo de Alejandro Amenábar y estrecho colaborador suyo en dos de los grandes éxitos del cine español de los noventa, Tesis (1996) y Abre los ojos (1997), dibujó trazos de gran cineasta en Allanamiento de morada (1998), su primer cortometraje. A finales del pasado mes de noviembre estrenó Nadie conoce a nadie, un largo que él define como “un thriller psicológico que habla, sobre todo, de la desorientación en la que vive la gente hoy en día. Sin creencias religiosas y sin referentes claros ni políticos ni sociales. O, como escribió Juan Bonilla en la novela en que está basada, “sin una guerra en la que caerse muerto.”

Le leo una cita. Mankiewicz dijo que los críticos son «tan esenciales para la obra de arte como las hormigas en un almuerzo en el campo.” Suelta una carcajada. “Las críticas son necesarias. No sólo es importante que se vea cine, sino también que se hable de él. Claro que con el volumen actual de películas muchos críticos tienden a la generalización. Pero eso es inevitable. La crítica es necesaria y no hay que tomársela muy en serio. Yo, por Nadie conoce a nadie he recibido malas, y duelen en el alma. Pero también buenas. Esas te ponen las cosas en su sitio.”

“Hay que reivindicar el cine sin taquilla. Si no creyera que el cine es, fundamentalmente, arte, no me dedicaría a esto.”

¿Qué fue lo que más te preocupó al escribir el guión? En sus orígenes se me encargó para que lo rodara un director consagrado. Por ello me preocupé muchísimo de crear una trama potente, con mucho suspense y mucha acción. Después, cuando acepté dirigirlo, me lo fui llevando más a mi terreno, incorporando elementos propios. Allanamiento de morada la escribí a la inversa. Partí de una idea y unos personajes y lo tuve escrito en un fin de semana. Quizás esta sea la manera más acertada. En todo caso, son las historias las que te van marcando el proceso. Eso es prácticamente incontrolable.

¿Y el mayor obstáculo al que te enfrentaste en el momento del rodaje? Un rodaje es una constante carrera de obstáculos con un denominador común: la lucha contra el tiempo. En Allanamiento de morada me preocupé sobre todo de la interpretación de los actores. En Nadie conoce a nadie mi prioridad fue, en medio de esa lucha, que ningún elemento de la película (cámara, interpretación, decorados, vestuario, música, sonido…) estuviera desequilibrado con respecto a los demás.

Mateo Gil no es de los que afirman que lo del cine lo tuvo claro desde siempre. “No hubo un momento que yo recuerde en concreto, una chispa. Ocurrió a lo largo del bachillerato. Lo curioso, en mi caso, es que no se lo decía a nadie. Cuando estaba en Madrid estudiando Imagen y me preguntaban, decía que estudiaba periodismo. Me daba vergüenza admitirlo. Me sentía como una persona de pueblo –viví hasta entonces en el barrio de El Calero, en Telde- y lo del cine lo veía como algo inalcanzable.” En abril, le comento, Víctor Erice (El espíritu de la colmena, El sur, El sol del membrillo) levantó acta oficial de la muerte del cine como arte: “Ahora se hace industria pura y dura y su máxima expresión, la taquilla como punto de referencia.” Frente a la ingenuidad del cine de antes el director vizcaíno opuso la inmersión del séptimo arte en el “gran monstruo audiovisual de los tiempos actuales, una magma trufado de publicidad y susceptible de caer bajo los efectos nocivos de la televisión.” “Tiene razón, pero es una valoración demasiado peyorativa. Es cierto que el cine de hoy ha perdido la ingenuidad, y eso es malo. Hay que reivindicar el cine sin taquilla. Si no creyera que el cine es, fundamentalmente, arte, no me dedicaría a esto.”

¿Imitar al cine norteamericano es la salvación del cine español y europeo? Es que pienso que el concepto de “norteamericano” es muy difuso. Mi película es profundamente española, al igual que las de Amenábar, y a ambos se nos ha tachado de hacer un cine ‘a la americana’. Creo que esto no tiene mucho sentido. Lo realmente importante es que sea un cine de calidad.

Se expresa con la claridad de quien sabe de cine desde dentro, pero también con sensatez para reconocer que su maratón particular no ha hecho más que empezar. “Claro que tengo proyectos para rodar en Canarias, pero mi primer objetivo es asentarme en Madrid. Es la única manera de poder elegir. Ahora no tengo nada sobre la mesa. Por lo pronto, me gustaría cambiar de registro. Una historia de amor tal vez. Una comedia seguro que no. Me parece el género más complicado y todavía no me siento capaz de afrontarlo.” Por lo pronto, con solo veitisiete años, Mateo Gil ya ha conseguido entrar en el estadio. Muchos otros atletas se siguen empujando para entrar. Muchos más lo dejaron en el camino.

Índice de imágenes:

1) La entrevista, tal y como salió publicada, ocupó una página y una columna de la revista.

2) Eduardo Noriega y Natalia Verbeke en una imagen promocional de «Nadie conoce a nadie». En la película actuaban también Jordi Mollá y Paz Vega.

3) Portada de la revista Anarda donde fue publicada la entrevista.

¿Peplum? ¿Quo vadis? / Inmortales, Furia de Titanes, One Million Years B.C.; John Hurt, Michael Rourke, Rachel Welch; Jasón y los argonautas; Bradbury y Harryhausen; Emilio Ruiz del Río; 300


“¡El culo de la oráculo fue todo un espectáculo!” Mi amigo Xabi el vulcanólogo salió de la película en los cines Artesiete de Telde desencantado pero excitado. Su frase hacía referencia a la imagen dorsal de la visionaria Fedra (interpretada por Freida Pinto, aunque esta escena la rodara una doble), cuyo trasero invicto estaba a punto de caer por primera vez en la vida bajo las caricias de Teseo (Henry Cavill, próximo Superman). “Eso sí”, apuntó Xabi, “el 3D no está todo lo aprovechado que pudiera en esta secuencia. En desnudos y 3D, nada ha superado todavía a Piraña (Alexandre Aja, 2010).”

Inmortales (Tarsem Singh, 2011) es un poderoso –y recomendable- ejercicio visual salpicado de gore. Los goterones de sangre de las cabezas decapitadas de humanos y dioses –atención a Isabel Lucas que hace de Palas Atenea- se espesan en imposibles slow motions (cámara lenta) tal y como los conocimos por primera vez en Matrix (Andy y Lana Wachowski, 1999). “Cierto lo del culo”, repliqué a Xabi, “pero convendrás conmigo en que el look de india bombaití de la actriz no favorece mucho la veracidad de la historia”. “¡Más que eso! Debe escoger entre mantener su capacidad de saber el futuro y pasarse por la piedra a Teseo y… ¡elige al campesino! ¿Pero dónde se ha visto eso?”

Fotografía en permanente HDR (high dinamic range), momentos salvajes, otros épicos, un tsunami y a continuación el primer Prestige de la historia, que deja a Teseo, Fedra y demás semidioses hechos unos zorros. John Hurt, más trascendental aquí en el rol de un viejo que en El topo (Tinker Tailor Soldier Spy, Tomas Alfredson, 2011), donde interpreta al jefe del servicio secreto británico Control que trata de resolver el enrevesado cluedo jubilando al honrado Smiley (Gary Oldman). Lo mejor de El topo, por cierto, su ambientación y música. ¡Bien por Alberto Iglesias por su nueva nominación para los premios Oscar! Ya van tres. Oldmann, también nominado, lo tiene más difícil frente a las candidaturas del favorito George Clooney (Los descendientes, The Descendents, Alexander Payne, 2011) o Jean Dujardin (The Artist, Michael Hazanavicius, 2011).

Nunca se vio un Hércules menos herculíneo. Chaffey, Harryhausen y el productor Charles H. Schneer quisieron alejarse de los péplums de musculitos. Con sus pelucas blancas, su maquillaje de mogollón carnavalero y sus barriguitas nada tabletas de chocolate buscaron humanizar el mito.

No pasará a la historia Inmortales por su fidelidad al mito, pero, queridos, esto es peplum. Una de romanos, que cantaba Joaquín Sabina. O de griegos, egipcios… Agotado el género en los sesenta cuando era mítico en cines de barrio resurge con fuerza en la última década gracias a la tecnología digital y con Gladiator (Ridley Scott, 2000) como bandera. En Inmortales Hiperión el malvado está interpretado por un Michael Rourke muy lejos en diámetro del Stanley White de Manhattan Sur (Michael Cimino, 1985). En aquella exhibía delgadez y sonrisa chulesca, luchaba contra las mafias chinas que empezaban a romper el monopolio de los indiscretos espaguetis y se llevaba a la periodista Tracy Tzu (Ariane) al huerto, que en aquel NY ochentero era un apartamento con vistas al skyline desde amplísimas cristaleras. En Inmortales Rourke es más el perdedor con océanos de bótox de The Wrestler (Darren Aronofsky, 2008): un oso enorme y vencido a pesar de contar con el legendario arco Epiro, capaz de liberar a los mismísimos titanes. “Hiperión, hay que decirlo,” se despidió Xabi, “es un sádico que elige métodos rudos para dejar sin descendencia a los monjes díscolos.” Exactamente. Los abre de piernas en el suelo y el más brutal de sus verdugos escoge el martillo de piedra mayor de su ferretería prehomérica. ¡Jesús! El blamm! es de órdago a la grande.

Furia de titanes (Clash of the Titans, Louis Leterrier, 2010) no pasará a la historia por su calidad artística, pero ¿cuándo película de griegos para adolescentes lo ha pretendido? Sí, en cambio, está ya en la historia con mayúsculas del cine en Canarias: es la película de mayor presupuesto rodada nunca en las islas (112 millones de euros, busquen ejemplos similares en España). También, porque nunca antes se habían rodado secuencias tan espectaculares como en este filme, me refiero a la de los escorpiones gigantes en el parque nacional de Las Cañadas del Teide. Y también porque, cuatro décadas después y gracias a la capacidad de las nuevas tecnologías, retoma el hilo de otra de los filmes de los que los isleños de estos peñascos subtropicales podemos sentirnos más orgullosos, Hace un millón de años (One Million Years B.C., Don Chaffey, 1966), la animación prehistórica de Ray Harryhausen –la número 100 de la Hammer Film Productions-, rodada en invierno de 1965 en Lanzarote, Tenerife y Gran Canaria. Esta joya del stop motion (animación fotograma a fotograma) con permiso de Jasón y los argonautas (Jason and the Argonauts, Don Chaffey, 1963) convirtió en estrella a Rachel Welch en bikini de piel de cabra. Para algunos (no para quien esto suscribe) Hace un millón de años entra la categoría de péplum si tenemos en cuenta que estos filmes son básicamente pelis de aventuras que se desarrollan en la Antigüedad. ¿Y qué más Antigüedad que la prehistoria inverosímil de Hace un millón de años, con hombres y dinosaurios ocupando idéntico tiempo y espacio? La Welch, Loana de la tribu de las Conchas, libera del horror a Tumak (John Richardson) de la tribu de las Rocas, cuyos hermanos eran al menos tan cavernícolas como los acusadores del juez Garzón en el Tribunal Supremo.

Lo demás (es decir, lo de menos) de Furia de titanes es la historia. Otra de griegos. Y la traducción en clave cinematográfica de la mitología griega nunca ha obtenido grandes resultados. Difícil mejorar unos textos clásicos apasionantes, deslumbrantes, altamente recomendables. Sí será recordada en cambio por su torpe versión inflada al 3D, aunque gracias a ella logró recuperar la inversión. Tenerife, La Gomera, Lanzarote y Gran Canaria fueron escenarios naturales de rodaje, aunque la primera se llevó el gato al agua. Esperamos ansiosamente por la segunda parte de Clash of the Titans, que ha sido igualmente rodada en Tenerife.

Tasos medía dos metros en el mito original pero el coloso de los efectos visuales Ray Harryhausen lo convirtió en el Coloso de Rodas para potenciar su aspecto amenazador. Los tripulantes del Argo, los mejores atletas y luchadores de cuando Occidente abría el telón, debían remar al unísono hasta que «sus corazones estallasen y sus músculos se rasgasen» para lograr cruzar el puerto por debajo de las piernas del gigante. No lo consiguieron, pero, gracias a Hera, Jasón descubre que el talón de Aquiles de Tasos está en su talón. Por ahí se desangra. Más adelante es un tritón descomunal de verdad el que estirando los brazos logra que las montañas no se desplomen sobre Jasón y los argonautas. Éstos, para la victoria final que les permitirá volver a la patria con el vellocino de oro sisándolo al padre de Medea, rey de Cólquidas, lucharán y vencerán a siete esqueletos surgidos de la tierra de los dientes arrancados al cadáver de la Hidra de siete cabezas, en la escena culminante del filme.

Muchos quebraderos de cabeza dio Jasón y los argonautas al mago Ray Harryhausen, quien en 1992 recibió el Oscar honorífico de manos de su amigo de adolescencia Ray Bradbury en una ceremonia presentada por Tom Hanks. Hanks finaliza el momentazo con: «¿Casablanca? ¿Ciudadano Kane?¡ Mi favorita fue siempre Jasón y los argonautas! » Nunca se vio un Hércules menos herculíneo. Chaffey, Harryhausen y el productor Charles H. Schneer quisieron alejarse de los péplums de musculitos. Con sus pelucas blancas, su maquillaje de mogollón carnavalero y sus barriguitas nada tabletas de chocolate buscaron humanizar el mito. Casi 50 años después lo que mejor sobrevive es, en verdad, la magia de Harryhausen, un estadounidense de L.A. que hundió su alma en el cine cuando con 13 años su padre lo llevó a ver King Kong (Merian C. Cooper, Ernest B. Schödsacken, 1933).

Llega el momento de subrayar los dos vínculos esenciales que los dos amigos del alma –grandes nombres de la cultura popular del siglo XX- guardan con el cine de Canarias: Harryhausen, como se ha dicho, filmó a las órdenes del mismo director tres años más tarde One Million Years B.C.; y Bradbury fue con John Huston guionista de Moby Dick (John Huston, 1956), su filme más importante, rodado en la costa de Las Palmas de Gran Canaria. Otro punto de unión: el documental que el canario Andrés Santana produjo sobre el wizard español de Hollywood, Emilio Ruiz del Río, (El último truco, Sigfrid Monleón, 2008), ya que el madrileño coincidió con Harryhausen -así se narra en el filme de Monleón nominado al Goya- como uno de los últimos artesanos de los efectos especiales del cine, antes de la llegada primero del vídeo y después del digital. Emilio Ruiz siguió trabajando hasta su muerte el 14 de septiembre de 2007, cuando el documental para el cual había realizado su último truco había terminado de rodarse. Sin embargo, el mago norteamericano finalizó su carrera profesional como creador de efectos en 1981 con… Furia de titanes (Clash of the Titans, Desmond Davis). 29 años más tarde, como también se ha dicho, otra versión del mismo filme tuvo a Canarias como principal escenario natural de rodaje.

Predominan el oro, la plata y el rojoen las tonalidades de 300 (Zack Snyder, 2006). El dorado de día sobre sobre cielos, pieles humanas y trigales, que en 300 son la piel de la tierra, y el plateado para la noche, incluso si un viejo baboso lame con su lengua pustulante a la joven más bella de Esparta.El rojo es la sangre y capas de los 300 descendientes de Hércules que se enfrentarán al infinito ejército del persa Jerjes, el primer rey de reyes drag de la historia del cine. Al igual que su guardia personal, este Jerjes onmisexual parece sacado de una gala drag del carnaval de Las Palmas.

No es 300 una películas de túnica (péplum) cualquiera. Grandilocuente, redundante, sofocante en la enunciación, sus signos de puntuación son como una tormenta de piedras sobre el coco del espectador. Vendaval de rocas reforzado por una voz que todo lo sabe, ve e interpreta. Algo chirría en esta supuesta oda al hombre libre del judío de Wisconsin Snyder representada por hombres cincelados hasta las cejas con batidos de proteinas y sustentada en el poderío tecnológico del pluscuamperfecto HDR en la fotografía que la hace parecer un videojuego. ¿Pudiera interpretarse como el desahogo de cierta conciencia estadounidense machacada con el miedo al islamismo radical derivado del 11-S? Recurre otra vez Hollywood a la evasión del péplum en tiempos de amenazas. Mejor cuando lo hacía en tiempos de revolución sexual. Pero al igual que antes, reinterpreta los mitos maravillosos como mejor le conviene. Los fotografía, gracias a la tecnología, como nunca. Los teatraliza y manipula, como siempre.

Índice de fotografías:

1) Una imagen de Rita Hayworth en su único peplum, «Salomé» (William Dieterle, 1953); y una imagen del actor Mark Foster, icono del género, acompañan la presentación de esta entrada. Agradezco información y, por ejemplo, estas dos fotografías, al blog Peplum, de obligada visita para quien quiera seguir profundizando.

2) Superposición de dos imágenes de «Piraña 3D».

3) Seis escenas de «Inmortals». La de arriba muestra el momento en que Fedra está a punto de renunciar a su carrera de oráculo (quien se quita la túnica es una doble de la actriz Freida Pinto); entre las demás, Isabel Lucas (Atenea) aparece en un primer plano; también el tsunami que precede a la primera catástrofe ecológica de la historia de la Humanidad.

4) Imagen promocional de «Furia de titanes» (2010).

5) Rachel Welch en una imagen promocionaol de «Hace un millón de años».

6) Tasos persigue a los intrusos en un momento de «Jasón y los Argonautas».

7) Imagen promocional de la primera versión de «King Kong», de 1933.

8) Los dos afiches de «Furia de titanes», a la izquierda el de la versión de 1981, último trabajo de Harryhausen como creador de efectos visuales, con Harry Hamlin como protagonista; y a la derecha de la versión de 2010, rodada principalmente en las islas Canarias, con Sam Worthington de protagonista.

9 y 10) Los trigales dorados de «300» en un momento del filme, con la princesa Gorgo (Lena Headey); «Drag» Jerjes (Rodrigo Santoro) trata de negociar en vano con el rey Leonidas (Gerard Butler); y persas más persas a punto de empezar la lucha.

Andrés Santana: El vuelo de la cometa (capítulo 1)


Congratulándome por la excelente noticia que se hizo pública esta semana, las 11 nominaciones para los Premios Goya 2012 recibidas por «Blackthorn, sin destino», dirigida por Mateo Gil y producida por Andrés Santana (ambos canarios nacidos en Gran Canaria), comparto el primer capítulo de mi primer libro, la biografía del productor cinematográfico Andrés Santana, publicada en 2003 como complemento al homenaje que le organicé cuando dirigía la sección Foro Canario del festival de Las Palmas en la cuarta edición, y que también incluyó la proyección de un ciclo de películas del productor y la entrega de la Lady Harimaguada de Honor. La entrega de esta distinción, con la presencia en el Auditorio Alfredo Kraus de una amplia representación de su numerosa familia, amigos y colegas de profesión y la interpretación por su amigo el músico Joan Valent de la pieza «Santana», compuesta ex profeso para ese momento, constituyó, lo digo sin pestañear, el momento más emotivo, honesto y sincero de cuantos se han vivido en este certamen, al menos durante los nueve años que duró mi participación.

El reconocimiento a Andrés Santana como lo que es, el cineasta canario más importante de la historia del cine -entre sus muchos reconocimientos, sus 20 películas como productor han logrado 72 candidaturas a los Premios Goya; a título individual ha obtenido dos estatuillas de 14 nominaciones; ha estado nominado a los Oscar de Hollywood; ganado la Concha de Oro del festival de San Sebastián y el premio Ángel Azul del festival de Berlin -, tuvo su continuidad seis años más tarde con el homenaje -y libro, «El sueño del Monopol»- a Francisco Melo Sansó como principal distribuidor y exhibidor independiente de las islas.

Espero ir subiendo uno a uno los capítulos en entregas sucesivas. Por supuesto que si hay peticiones los puedo adelantar. Solo pondré en estas entradas el texto principal del libro. Me he permitido hacerle pequeñas correcciones que mejoran el original publicado en 2003, así como añadirle algunas imágenes y enlaces que pueden favorecer la comprensión del texto, y ampliar los límites naturales de una publicación en papel.

No incluiré en estas entradas -al menos por ahora- ni el prólogo de Imanol Uribe, el anexo con la filmografía completa, dedicatoria y agradecimientos, fotografías, ni los testimonios que para el libro firmaron Pablo del Amo; Montxo Armendáriz; María Barranco; César Benítez; Gonzalo F. Berridi; Antonio José Betancor; Fernando Bovaira; Mario Camus; José Manuel Cervino; Fernando Colomo; Fernando Fernán-Gómez; José Luis García Arrojo; Carmelo Gómez; Enrique González Macho; Pedro Guerra; Félix Murcia; Gilles Ortion; José María Otero; Juan Potau; José Antonio Rebolledo; Aitana Sánchez-Gijón; José Salcedo; Goya Toledo; Fernando Trueba; Joan Valent y Víctor Manuel. Para eso hay que buscarlo y comprarlo, que aún se puede.

Sí añado la cita del escritor canario Agustín Espinosa que encabezó el volumen. Como suele decirse, una vez publicado, el texto solo pertenece a los lectores. Espero que lo disfruten tanto como yo al escribirlo.

No hay mar tampoco aquí. Que el mar es trama de héroes, selva de perdidos y no jaramago de invernadero.

Agustín Espinosa (Crimen)

Capítulo 1: ¿Un mundo maravilloso?

Le pregunto por la primera imagen cinematográfica que guarda en su memoria y Andrés Santana no lo duda un segundo: se recuerda muy chico, diez años quizás, mucho antes de partir a los diecinueve recién cumplidos en su viaje sin retorno a Madrid, viendo a Joselito cantar en una película aquello de “¡Ay, Campaneeera!” en el cine de Las Lagunetas, el pequeño pago situado en el barranco grancanario de La Mina donde nació.

Las islas Canarias están formadas por siete islas y seis islotes. Situadas en el océano Atlántico, muy cerca de la costa norteafricana, su conquista por parte de la Corona de Castilla fue inmediatamente previa a la expansión del Imperio español por América, tras su descubrimiento en 1492. Son, por ello, geográficamente africanas, política y culturalmente europeas y mantienen fuertes lazos de unión con América, especialmente con los países de Venezuela y Cuba. El desarrollo moderno de Gran Canaria -isla más poblada y desarrollada de la provincia de Las Palmas- comenzó con fuerza a finales del siglo XIX por la construcción del Puerto de La Luz y de Las Palmas, que se convirtió pronto en una escala comercial transatlántica ineludible. El lento declinar del puerto, a partir de los años sesenta del siglo XX, se compensó con el importante desarrollo en las mismas fechas de la industria turística. La isla, que hoy habitan setecientas cincuenta mil personas y recibe casi tres millones de visitantes al año, tiene forma redonda -como una pelota de playa partida por la mitad de cincuenta y seis kilómetros de diámetro- y se caracteriza por un clima excepcionalmente benigno, con temperaturas suaves a lo largo de todo el año.

Andrés Santana nació un 31 de enero de 1949 en Las Lagunetas en el interior de la isla, a mil ochocientos metros de altura, en una de sus zonas más altas y frondosas, pero no en el núcleo principal de casas. Él vio la luz en la “enorme casa” de su abuela materna, en un lugar aislado conocido como El Trigo Diego, situado a un kilómetro de distancia barranco abajo. Las Lagunetas, alrededor de cuya parroquia se había concentrado la población de la zona, no debía de superar en aquellos años las seiscientas personas. San Mateo -el municipio al que pertenece este barrio- tenía un total de ocho mil quinientos habitantes en 1950. Es la cifra más alta de su historia: precisamente a partir de la segunda mitad del siglo pasado, muchas familias -agricultores y ganaderos en su mayoría- se trasladaron a la capital de la isla buscando mejorar su calidad de vida.

Así lo decidieron también los padres de Andrés al poco tiempo de nacer él. Hoy, más de cincuenta años después, Carlos Santana y Sofía Quintana aún viven en la misma casa del barrio de San José de Las Palmas de Gran Canaria donde se instalaron en aquellos años. Andrés es el tercero de siete hermanos y el único de la familia que buscó su destino lejos de las islas.

¿Cuáles son los primeros recuerdos que guardas en tu memoria?

Uno de mis primeros recuerdos fue la muerte de mi abuela paterna, a la que adoraba. Vivía en el cercano barrio de San Nicolás, donde mi abuelo trabajaba como encargado de unas plataneras. Yo acostumbraba visitarlos a menudo y acompaña a mi abuelo a coger plátanos, ordeñar vacas, etc. Cuando regresábamos a la casa, mi abuela se encontraba sentada en su mecedora y yo me sentaba a su lado. Entonces ella me acariciaba la cabeza con su mano derecha mientras se mecía, proporcionándome una serenidad y un placer que, creo, nunca he vuelto a sentir. Cuando murió, mis padres no querían que la viera, porque era muy pequeño; pero conseguí asomarme sin ser visto: la figura de mi abuela transmitía una gran serenidad. Fue la primera pérdida importante de un ser querido y me dejó un recuerdo imborrable.

El barrio de San José se extiende como un brazo de un kilómetro y medio de largo paralelo a la costa en el cono sur de la ciudad. Habitado por familias humildes, remonta sus calles estrechas y empinadas al siglo XVII. Sus casas terreras de no más de una planta de altura se agolpaban, tal y como Andrés lo conoció, en una ladera directamente enfrentada al sol del Atlántico al amanecer. Abajo, entre el sol y el barrio, el verde encendido de extensas plantaciones de plataneras; más allá, solamente el mar, como una sábana añil erizándose al viento, de apariencia infinita.

Escucho a lo lejos un pasacalles risquero que interpreta, a estas horas de la mañana, una melodía popular y pienso en el jolgorio del barrio en fiestas, en cada uno de sus rincones invadidos del calor que solo las personas humildes desprenden. Los nombres de las calles de San José despiertan un mundo de evocaciones que parece extraído del cofre de un tesoro: Amanecer, Ancla, Anillo, Arena, Arpa, Asia, Aurora, Balandro, Bolero, Califa, Centella, Coral, Corsario, Creta, Dragón, Eco, Esfera, Espejo, Estela. Son un laberinto de callejones y callejuelas que Andrés correteó, arriba y abajo, mil veces en su infancia. Para él, que cursó la enseñanza primaria en el colegio del barrio, la vida durante esa primera década de vida consistía en “ir a clase, jugar a fútbol, trastear con los amigos, lanzar las cometas al aire.”

Pero fue la casualidad, o tal vez “la suerte que siempre me ha acompañado”, lo que lo llevaría, acompañado por su madre, de nuevo al pago campesino de Las Lagunetas para vivir con un tío que estaba soltero. Tenía Andrés sólo diez años. Y fue en aquel retorno a su barranco natal donde hizo dos descubrimientos fundamentales para su vida: el del cine, domingo a domingo en las proyecciones vespertinas que se celebraban en la trasera de la casa parroquial; y el más deslumbrante de todos, el de la naturaleza.

Me tocó volver a la casa de El Trigo Diego para ayudar a mi tío, que estaba solo, cultivando la tierra y cuidando vacas. Sobre todo, para hacerle compañía por si pasaba algo. Ese valle fue para mí el descubrimiento de la vida, las plantas, los animales; en él aprendí a amar la naturaleza. Si una cabra paría un cabritillo, era yo quien le daba el biberón, así es que después lo tenías pegado todo el día entre las piernas, como un perrillo. Lo malo es que después había que matarlo. Tengo también una imagen muy cinematográfica: cuando iba a echar la cometa en una era cercana, donde el viento bajaba muy fuerte entre los huecos de la montaña. Solo, en medio de aquel paisaje, con los hilos enlazados entre los dedos y siguiendo con la mirada la cometa en el inmenso cielo azul. A veces sentía deseos de volar, de convertirme en cometa. Con el tiempo, empecé a soñar que volaba como un pájaro y veía, desde el cielo, todo aquél paraje.

El barranco de La Mina constituye el nacimiento de una de las cuatro cuencas que, desde la cordillera central de Gran Canaria, avanzan hacia el este de la isla. Tiene su cabecera a mil ochocientos metros de altura y debe su nombre a una galería horadada en la montaña, que proviene de la vertiente oeste de la isla y por la cual recibe el agua que lo recorre. Muchos habitantes de Las Lagunetas participaron en la construcción de las estrechas conducciones de agua, talladas en la piedra, que recorren su ladera de umbría desde el siglo XVIII. En su tramo inicial, la estrecha garganta de agua es un mundo –hoy único en la isla- de líquenes y musgos, veroles, zarzas y sauces. Las cascadas bajan imparables, especialmente intensas en primavera, golpeando las piedras y dilatando su hendidura hasta formar las dos imponentes laderas del barranco, que cubren su desnudez de roca rojiza y cañahejas amarillas con un denso tapiz de escobonales, codesales y retamares, entre higueras, nogales, castaños, tuneras, pitas y pitones. En las laderas del barranco -especialmente en la zona más cercana a Las Lagunetas-, son numerosas las terrazas o bancales construidos a partir de muros de piedras preparados para el cultivo, principalmente, de papas y maíz.

Los domingos los pasaba enteros en el pueblo, en casa de mi tía Josefa. El día acababa siempre con una película en el cine de Las Lagunetas. Cuando finalizaba la sesión, tenía que volver a la casa de mi tío por aquel barranco. Era un trayecto largo, valle abajo, solo y de noche. Iba con una linterna y me sobresaltaba con cualquier ruido. ¡Era tremendo el miedo que pasaba! Luego oía las historias que contaba mi madre: que si se aparecían leones, que si ballenas… ¡Me aterrorizaba! Afrontar eso en aquella niñez era muy duro; aunque también es verdad que me fue fortaleciendo. Recuerdo también que con once años me peleé con un chico en la fiesta del pueblo. A los dos nos gustaba la misma chica y decidimos pegarnos: el que ganara se quedaba con la chica. Le gané yo, pero al día siguiente alguien me dijo: “¿Cómo has podido pegar a un chico enfermo?” Lloré de rabia, le pedí perdón y nunca más he vuelto a pelearme con nadie. Son recuerdos memorables. Como cuando a mi abuela materna, ya enferma terminal, la trajeron a El Trigo Diego portándola cuatro personas en una silla de mimbre, con su cabello blanco al viento. Yo era muy pequeño y es una imagen que tengo grabada como un sueño. O cuando una noche -en casa con mi tío- de pronto oímos muchos ruidos de voces y griterío por el barranco. No sabíamos qué pasaba. Salimos fuera y estaban buscando a un hombre, un poco retrasado, al que veía y saludaba todos los días. Se había caído por una ladera y se había matado.

La corta edad de Andrés, la abrumadora soledad de la vida en el campo y algunos amigos a los que sólo veía los fines de semana, le procuraron recuerdos intensos e imborrables.

Esos dos años con mi tío fueron los que más han marcado mi forma de ser. Cuando descubrí los pájaros, aprendí a coger los nidos, a alimentar canarios con leche y gofio… Algunas veces los soltaba, aunque no estaban preparados para vivir en libertad. También recuerdo unos lagartos grandes ¡enormes! que había en aquellas montañas. Nunca más los he vuelto a ver. En verano volaba las cometas o me iba a bañar con un vecino a los charcos del barranco. ¡Me encantaba eso de ir a soltar el agua a los estanques, trabajar en el campo, regar el maíz, las papas, el colegio del pueblo! Era un mundo muy diferente al de la ciudad; un mundo maravilloso, que me viene continuamente a la memoria. Siempre que viajo a Las Palmas voy, inevitablemente, a ese lugar y siento que una parte importante de mí se quedó allí. Espero que cuando me muera mis cenizas se esparzan por el agua de ese barranco.

Y esa etapa finaliza cuando tu tío se casa y retornas a Las Palmas.

Sí. Mi madre trabajaba en una pensión por las mañanas y yo empecé a ayudarle; por las tardes iba al colegio de don Andrés, en San José. De los quince a los dieciocho años trabajé en la oficina de una lavandería, en la calle Secretario Artiles, en la otra punta de la ciudad. Por la noche, a la salida, me iba a estudiar intentando sacar el bachillerato. Pero al final no lo acabé. A los dieciocho años me dije: “Tengo que conocer otro mundo.”

Situada en el noreste de la isla, Las Palmas de Gran Canaria se fundó en 1478 y es la ciudad más poblada del Archipiélago canario. Entre 1960 y 1970 -años de pubertad y adolescencia de Andrés-, pasa de ciento noventa mil a casi trescientos mil habitantes, el índice de crecimiento demográfico mayor de su historia. San José linda al noreste con el barrio aristocrático de Vegueta. Al noroeste con el popular de San Juan, apelmazado de casas de colores en uno de los riscos que caracterizan la zona histórica de la ciudad. San José, Vegueta y San Juan: ese fue el triángulo de correrías de Andrés durante su adolescencia, aunque también hacía constantes incursiones al cercano barrio comercial de Triana. Si la magia del cine le había tocado con su varita en las sesiones dominicales de Las Lagunetas, la afición se fue haciendo más intensa tras su vuelta a la capital.

En Las Palmas, en la época en que estudiaba el bachillerato, compraba todos los meses el “Fotogramas” y devoraba todo tipo de películas en los cines de la zona: el Torrecine, el Cairasco, el Cuyás, el Pabellón Recreativo y el Vegueta. Los programas dobles del Torrecine me los tragaba todos. Con los amigos jugaba al fútbol, íbamos a la playa de La Laja, a las discotecas… Estábamos muy unidos aunque respecto al cine había diferencias: yo no sólo iba los domingos con ellos, iba también entre semana. Y las películas que a mí me gustaban, a ellos empezaron a no gustarles. Me decían (risas): “Oye, pero esa película que acabamos de ver, era un poco paquete, ¿no?”

Y ahí comienzas a querer dedicarte a este oficio…

Sí, desde entonces. Yo pensaba diferente; pero no porque tuviera una educación distinta o nuestras familias no dispusieran de los mismos medios, no; quizás es que tenía otras inquietudes. No sé por qué, pero lo cierto es que me llamaban la atención otras cosas. Me gustaba mucho leer historias de aventuras de Jack London, libros de Conrad, los tebeos del Capitán Trueno, El Jabato, El guerrero del antifaz, El príncipe encadenado… Sin quererlo, todas esas lecturas me abrieron otros horizontes; hacían que investigara, que aprendiera. Pero eso sólo se debe a la curiosidad de cada uno, porque, y entonces todavía no era muy consciente, creo que yo quise hacer cine porque lo que me apetecía era contar historias.

Andrés no lo recuerda, pero alguien muy cercano conserva todavía en la memoria su imagen devorando tebeos solo, de noche, en la penumbra del patio de la casa familiar, mientras los demás hermanos dormían en sus habitaciones.

¿Cuáles eran tus películas preferidas?

A todos nos gustaban las películas de vaqueros y de romanos. Esas eran las películas “buenas” de la época. Pero a mí me empezaron a gustar también las películas “raras” que ponían en el cine Vegueta: “El manantial de la doncella”, de Ingmar Bergman, y “Los siete samurais”, de Akira Kurosawa; una que vi en el Torrecine y me impresionó mucho fue “Los Nibelungos”, de Fritz Lang. O las películas francesas de la Nouvelle Vague. Otra que me influyó mucho en aquel momento fue “La busca”, de Angelino Fons, con Jacques Perrin y Emma Penella. Precisamente, esta película la vi en Tenerife el día antes de coger el barco que me traería a la Península.

¿Tus amigos supieron que te ibas?

Yo les decía que quería hacer cine, pero era como decirles que quería ser astronauta. “Ah, sí, sí… vale… ¿y haciendo qué?”, me preguntaban. Y les respondía: “¡Yo, de actor!” Hace ocho o diez años contacté, a través de mi hermana Paula, con uno de ellos, Manolín, quien, a su vez, quedó con Chano y Millares. Habían pasado veinticinco años y, cuando nos vimos, fue un choque enorme, muy duro para todos. Los años transcurridos habían borrado las huellas del tiempo pasado.

Andrés decidió marcharse de la isla para hacer cine un día de febrero de 1968, con 19 años recién cumplidos. No supo cómo fue acogida su decisión en su familia. No pudo saberlo, porque se fue con la excusa de ir a visitar a un amigo que hacía el servicio militar en Tenerife y tardó mas de una semana en entrar en contacto directo con ellos. Esa ausencia le ha marcado durante todos estos años.

Soy el tercero de siete hermanos y todos nos seguimos llevando muy bien, gracias a la relación con mi madre. Ella es una matriarca, dedicada totalmente a sus hijos y preocupada porque todos salgan adelante. Muy pendiente de todos y procurando que el vínculo no se pierda. Hace dos o tres años reunió a más de treinta personas en torno a una comida en el caserón de El Trigo Diego. Ese día vi a familiares que no conocía. Mi madre tiene una personalidad muy fuerte y una gran generosidad. Una tía mía dice que tiene un don especial, que ejerce una atracción intensa sobre los demás. Me recuerda al personaje de la madre en “Las uvas de la ira”: una mujer de una cultura baja -propia de la época-, pero con una sabiduría natural. En situaciones adversas y negativas, ella consigue imprimirles un carácter positivo, esperanzador.

Su casa siempre fue un matriarcado. Las mujeres de la familia, su abuela y su madre, han ejercido en él una fuerza especial: han representado el amor, la protección y también las certezas de una fuga hacia adelante. En contraposición, el silencio presencial de los hombres en el hogar.

Supongo que tu marcha -así, sin avisar- tuvo que resultar dura para todos, tanto para ti como para ellos, y especialmente para tu madre.

Muy dura. Cuando llamé a casa después de mi marcha, ya en Madrid, mi madre me dijo que no podía creerse la información que le estaba dando. Y me dijo: “Hijo, vale, ahora ya estás ahí y está bien, si eso es lo que quieres. Pero trata de ser siempre lo más educado y lo más honrado posible. Y come bien, aunque comas poco, porque eso es la salud.” Yo, que me había ido sin decir nada, hablaba con ella con un miedo terrorífico. Y sé que ella lo llevó muy mal: el hijo que se le va a escondidas y no tiene la valentía de decírselo a la cara. Por ella acepté que se hiciera este libro.

¿Y qué opinaba de que te quisieras dedicar al cine?

Al principio no le gustaba mucho la idea. Pero creo que porque no sabía exactamente en que consistía este mundo y, lógicamente, no se fiaba. Yo tampoco me he molestado mucho en explicarle demasiado. He querido que me vea como un hijo más; que mi actividad no afecte a las costumbres de la convivencia familiar. La última vez que vino a Madrid, cuando vio que estaba bien y que mi casa era “bonita” se quedó más tranquila. Y yo también.

Índice de imágenes:

1) fragmento de la portada de «El vuelo de la cometa», diseño de Iñaki Cabodevilla. La foto que la preside muestra a Andrés con una lechera al hombro en la casa familiar de El Trigo Diego (Las Lagunetas, San Mateo).

2) Cartel de carretera de Las Lagunetas. Foto de Luis Roca Arencibia realizada durante la preparación del libro.

3) Las Palmas de Gran Canaria en los años 60. En primer término de distingue el castillo de San Cristóbal; en segundo término, las fincas de platanera que ocupaban lo que hoy es el polígono de San Cristóbal. A la izquierda de las plantaciones se distingue el barrio de San José; perpendicular a él, de mayor dimensión y con la catedral asomando, el barrio de Vegueta (fondo fotográfico de la Fedac/Cabildo de Gran Canaria).

4) Cascada de agua en el Barranco de la Mina, realizada durante la preparación del libro en 2002 (foto de Luis Roca Arencibia).

5) De izquierda a derecha y de arriba abajo, afiches de las películas «La busca», «Las uvas de la ira», «Los siete samurais», «El manantial de la doncella» y «Los Nibelungos».

6) Vista de la plaza de Cairasco con la catedral de Las Palmas en la década de los sesenta del siglo pasado. Está tomada desde el Gabinete Literario (fondo fotográfico de la Fedac/Cabildo de Gran Canaria).

7) De izquierda a derecha y de arriba abajo, distintos momentos de tenderetes organizados en El Trigo Diego en 2003, tras la presentación del libro en Las Palmas; y en 2008: Andrés Santana con su madre, Sofía Quintana, en 2008; parte de la familia Santana Quintana, en 2008; detalle de tenderete en 2003; el alpendre sobre la casa familiar de El Trigo Diego, en 2003; Andrés Santana (2d), junto a un hermano (1d), Antonio Betancor (2i), y mis padres, Daniel Roca (1i) y Yolanda Arencibia(espaldas), en 2003. Andrés Santana es dado a creer en la fuerza del destino. La misma semana de marzo de 2003 que se presentó el libro, y durante su estancia en Las Palmas por el festival, moría el tío con el que había pasado parte de su infancia en El Trigo Diego (Las Lagunetas, San Mateo).

Recuperar, divulgar, salvar (2): “La Memoria Encendida”, recuperación de materiales históricos del sector energético en Canarias


(Al final se ofrece un índice de las imágenes que acompañan este texto)

Quizás sea más oportuno que nunca publicar esta entrada esta semana que hemos sabido que el nuevo ministro del ramo es canario, el teldense nacido en Las Palmas de Gran Canaria José Manuel Soria López. La energía, delicada y de enorme potencial en lo experimental en Canarias, será por segunda vez dirigida por un paisano desde el Gobierno de España. El primero fue el aruquense Luis Carlos Croissier Batista. Soria López es, ahora sí, el primer canario que asume otra de las carteras esenciales para las islas, Turismo. Enhorabuena y suerte.

El segundo de los dos proyectos de recuperación de materiales históricos que he dirigido en los últimos 6 años es “La Memoria Encedida”, proyecto de recuperación de materiales históricos de la eléctrica Endesa en Canarias, en cuya dirección de Comunicación trabajo desde 1998. Para abordar “La Memoria Encedida” fue decisiva la experiencia de haber dirigido entre 2005 y 2007 “Salvar la Memoria: 50 años de Tirma y Moby Dick”, sobre dos de los rodajes más importantes de la historia de Canarias. Si la razón fundamental para la segunda era conocer en primera persona datos veraces sobre ambos rodajes cuando todavía podía haber supervivientes de los mismos (nos encontrábamos necesariamente con un rango de participantes de 65 años hacía arriba y muchos fallecieron durante el proyecto), en el caso de «La Memoria Encendida» se combinaba la necesidad de conocer en primera persona el máximo de detalles sobre la empresa para la cual llevaba trabajando 12 años con dos factores que tienen gran importancia en el trabajo de cualquier dirección de Comunicación: en lo externo, proporcionar informaciones de gran atractivo a medios de comunicación, en este caso relacionadas con imágenes que al contar la historia de la empresa de forma inevitable contarán también la historia de Canarias, estratégicamente decisivo si además tenemos en cuenta la presencia de nuevos actores en el sistema eléctrico incorporados recientemente que rompían el monopolio histórico de facto de Unelco/Endesa. Y en lo interno, promover entre los empleados una actividad que les iba a generar cohesión en tiempos de fuertes –e inciertos- cambios accionariales, factor de importancia decisiva adicional en un territorio fragmentado y alejado como Canarias, con todo lo que eso conlleva.

“La Memoria Encendida” se fraguó en verano de 2010 y aún sigue en marcha para aquellos empleados que quieran aportar materiales. Su sombra es alargada. Pronto informaremos de una relevante noticia sobre nuevos hallazgos.

En ambos casos, el origen del problema también era el mismo: quienes debían llevar a cabo estos trabajos no estaban sensibilizados, por lo tanto tampoco cualificados. Y no se ejercía sobre ellos la debida función de control. ¿Cuántas miles de veces veces nos habrá sucedido lo mismo? ¿Cuántas veces la historia se ha escrito sobre supuestos infundados? En el caso de Canarias, ¿por qué la canaria Unelco dejó sin atender su departamento de Fondo Histórico que sí se conservó en filiales de Endesa en Cataluña, Andalucía, Aragón y Baleares? ¿Por qué se puso a dirigir la Filmoteca Canaria sus primeros doce años a alguien sin estudios ni trayectoria profesional? ¿Quiénes, con nombre y apellidos, han sido en ambos casos los responsables?

“La Memoria Encendida” aún sigue en marcha para aquellos empleados que quieran aportar materiales. Algún día transcribiré el artículo de dos dobles páginas publicado en el número de noviembre la revista interna -con difusión a 25.000 empleados de España y Latinoamérica- Actualidad Endesa que incluye los testimonios de más de veinte jubilados de la empresa y una selección de fotografías. Además, el proyecto ha sido tomado como modelo para una iniciativa puesta en marcha este mes de diciembre por compañeros de comunicación de Baleares. Su sombra es alargada. Estos últimos meses he estado trabajando en una aplicación del mismo para expositores, con la idea de trasladarlos a los principales centros de trabajo de Canarias. Espero que pronto pueda informar de una muy relevante noticia referida a nuevos hallazgos en el marco del mismo.

Detalles del proyecto

Un total de 2.297 materiales es el balance de documentos recibidos por el proyecto durante los tres meses que estuvo abierto el plazo de recepción de materiales, del 20 de octubre de 2010 al 20 de enero de 2011. Participaron un total de 70 empleados de Endesa en Canarias, unos a título particular y otros en nombre de su departamento. De éstas, 44 trabajan en Gran Canaria; 9 de Tenerife; 5 de La Palma; 5 de Fuerteventura y 4 de La Gomera; y 3 de Lanzarote. Por la isla de origen de los materiales, se recibieron 1.395 de Gran Canaria; 455 de La Palma; 96 de Tenerife; 64 de Lanzarote; 34 de Fuerteventura; y 8 de La Gomera. En cuanto a la tipología de materiales, la amplia mayoría (1.804) son fotografías. Los documentos de papel recuperados son 184; 54 los elementos de patrimonio tecnológico y 11 las películas o vídeos.

Todos los materiales recibidos son de gran valor, pero de forma especial destaca la fotografía más antigua. Es de la central hidroeléctrica palmera El Electrón, la primera central de Canarias, que data de 1893. También destaca la primera memoria de la compañía palmera Riegos y Fuerzas de La Palma (Rifu), de 1949; y la copia simple de la modificación de contrato de arrendamiento del servicio del alumbrado eléctrico de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, fechada el 24 de enero de 1900; y planos de 1929 de la central de Guanarteme de la Compañía Insular Colonial de Electricidad y Riegos (Cicer) de Las Palmas de Gran Canaria y la Fábrica de Gas de Santa Cruz de Tenerife de 1962; y reglamentos laborales de Unión Eléctrica de Canarias de los años 1930 y 1939; y Estatutos de la misma empresa de 1953 y su Reglamento de Régimen Interior de 1962. Entre los títulos de acciones, el más antiguo recuperado es de la Compañía Eléctrica Industrial de Tenerife (Ceit), de 1927.

«La Memoria Encendida» también recibió la donación de escaneados de una serie de fotografías únicas –el soporte original es placa sobre cristal- sobre la construcción de la central de Guanarteme por la Cicer a finales de los años 20 en Las Palmas de Gran Canaria. Entonces esta zona pertenecía al municipio de San Lorenzo. Asimismo, el proyecto recuperó la colección completa de revistas editadas en la década de los 70 del siglo pasado por el departamento de Dirección Social y Relaciones Públicas de Unelco, con información amplia sobre el papel y objetivos de la empresa en esa década. También salió a la luz pública el museo privado con equipos, máquinas y herramientas de gran antigüedad y valor que guarda en su casa el que fuera capataz de Unelco de la zona norte de Gran Canaria, Manuel Medina. Finalmente, se admitió para asegurar su conservación materiales que aunque no cumplían algunas de las condiciones del proyecto se consideraron de especial interés. Entre ellos, las valiosas maquetas realizadas por el tinerfeño Gregorio González, y la impresión sobre papel de un sello de Riegos y Fuerzas de La Palma.

«La Memoria Encendida» estaba dirigida a empleados -en activo, prejubilados y jubilados, ex empleados- y sus descendientes. Estos fueron los participantes, personas y departamentos, por orden alfabético: Juana Teresa Abellá Socorro; José Luis Araña Matos; Blas Artiles Toledo; Bartolomé Bonilla Santana; Beatriz Borges Fajardo; María Victoria Cabello Duchement; Andrés Manuel Cabrera Cabrera; José Alberto Campos Barreto; Fernando Capote Lavers; Luis Carrasco Araña; Pablo Casado Reboiro; Juan Ramón Cerdeña Rodríguez; Luis Cobiella Cuevas; José Manuel de la Cruz Arquero; Cristo del Castillo Melián; Francisco Juan Déniz Macías; José Ramón Déniz Ortega; Eduardo Díaz García; Juan Salvador Díaz Melián; José Manuel García Muñoz; Maria Del Carmen García Rodríguez; Carlos Escuela González; Gregorio González Hernández; José Gonzalo Marrero; Blas Hernández Carrillo; Lorenzo Hernández Mateo; Rafael Hernández Romero; Germán López Molina; Francisco Rubén López Pérez; Agustín López Rodríguez; Rogelio López Rodríguez; Salvador Marrero Marrero; David Martín Lemes; David Martín Santana; Anastasio Medina Conrado; Manuel Medina Marrero; Juan Melián Cabrera; Armado Melián Martínez; José Antonio Melián Reyes; Alonso Méndez Santana; Ignacio Ángel Ortega Ramírez; Juan Manuel Perdomo Ojeda; Inocencio Pérez Cejas; Juan Francisco Pérez Moreno; Mateo Gabriel Pérez Reina; Antonio Piñero Herrera; José María Plans Gómez ; José Luis Pulido Santana; Carlos Francisco Reguera Bonilla; Jesús Javier Rivero Santana; Luis Roca Arencibia; Fátima Rodríguez Afonso; Delfín Rodríguez Albornoz; Carlos Rodríguez Díaz; José Antonio Rodríguez Domínguez; José Manuel Rodríguez Jiménez; Ramón Rodríguez Mesa; Lidia Rodríguez Rodríguez; Ramón Rodríguez Tomás; Fermín Romero Bañolas; Manuel Sánchez Díaz; Javier Sánchez Paz; Carmelo Lorenzo Sánchez Sánchez; María Del Carmen Santana Ramírez; Adolfo Santana Santiago; Laureano Sosa Rodríguez; Lidia Fabiola Suárez Barrios; Manuel Suárez Bautista; Jesús Triana Pérez; Luis Varela Collazo; departamento de Gestión de la Medida Las Palmas de Gran Canaria; departamento de Nuevos Suministros de Fuerteventura; departamento de Servicios Generales; dirección provincial Santa Cruz de Tenerife.

Además de por los canales habituales de comunicación interna, el proyecto se promocionó con soportes físicos realizados ex profeso en todos los centros de trabajo. El trabajo de elaboración de la imagen del proyecto lo llevé a cabo codo con codo con la empresa canaria Daute. No sólo se utilizaron los carteles y expositores de pie habituales en este tipo de iniciativas. También se innovó con unos carteles colgantes que representaban la arqueta que simbolizó el proyecto y con el uso de postales electrónicas como medio de difusión por primera vez en Canarias. «La Memoria Encendida» ha tenido una importante repercusión en medios de comunicación, tanto en medios de prensa en papel e Internet, radios y televisiones. Desde aquí quiero agradecer el apoyo de las direcciones de Comunicación territorial y corporativa de Endesa, la dirección general de Endesa en Canarias, representantes sindicales, jefaturas de centrales, asociaciones de jubilados y delegados de Endesa en las islas.

Documental recuperado

A punto de finalizar el plazo de admisión de materiales, llegaron a mi mesa en la cuarta planta del edificio Woermann de Las Palmas de Gran Canaria dos latas de películas de procedencia y contenido desconocidos que incluían dos bobinas de distinta duración. Inicié entonces una colaboración con Filmoteca Canaria. La digitalización de los filmes desveló su contenido: un documental entre propagandístico y promocional sobre la electrificación de Canarias de 1976. La película, en soporte de celuloide de 16 milímetros y 20 minutos de duración, se titula “Las islas de la luz” y los especialistas creen que puede formar parte de una serie producida por el Instituto Nacional de Industria (INI) sobre el desarrollo de la electrificación en España, cuyo nombre genérico era “Los caminos del INI”. Con asesoría de Gustavo Brandstetter, dirigido por Juan Cobos y fotografía de Ramón Sempere la película muestra, tras una introducción genérica sobre el archipiélago y la pujanza de la industria turística, imágenes de la electrificación en las siete islas. Helicópteros depositando material en montañas de difícil acceso, el montaje de nuevos apoyos de alta tensión en la cresta de barrancos e imágenes de la instalación del primer cable submarino de la historia de Canarias, entre Lanzarote y Fuerteventura, son algunos de los documentos visuales que incluye el filme.

La colaboración de Filmoteca Canaria se ha extendido a la obtención de datos sobre el filme fuera de las islas. Así, Filmoteca Española, por su parte, tenía referencia de la película en sus archivos, aunque no conserva una copia. Esta entidad estatal había recibido el fondo documental de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI, heredera del INI) en 2000. Sus responsables piensan que entre los negativos de películas de cine realizadas por el INI en su poder puede estar el original de este filme ahora recuperado.

Final

Con la presentación del proyecto el 28 de junio de 2011 en la sede de la Obra Social de La Caja de Canarias (Cicca) de Las Palmas de Gran Canaria bajó el telón el proyecto. Al menos oficialmente. Anteriormente, había sido presentado por primera vez en el Palacio Salazar de Santa Cruz de La Palma, el 8 de junio. Quise que fuera esta isla por ser la primera de Canarias en recibir suministro eléctrico. También lo presentamos en la sede de la Obra Social de Cajacanarias de Santa Cruz de Tenerife, el 23 de junio. Estos actos se iniciaban siempre con la proyección de un vídeo recopilatorio del proyecto corealizado por El Viaje Producciones y concluían con la entrega de un diploma conmemorativo, el vídeo y otros regalos a las personas que aportaron materiales.

Quedé satisfecho con el vídeo conmemorativo, que se llevó a cabo con un presupuesto muy limitado. Entregué a José Ángel Alayón (El Viaje Producciones) una selección de 300 fotografías que había mejorado personalmente en la oficina con el Photoshop, unos textos para intertítulos, y el documental de 1976 recuperado. Él tuvo una propuesta muy acertada: añadirle en el montaje a cada una el sonido que esa imagen congelada y muda podría tener. Las fotos cobraron vida. El trabajo, de 15 minutos de duración, se puso después de verano a disposición de todos los empleados de Endesa en Canarias para su descarga. También, un resumen en 5 minutos del mismo editado por la productora madrileña Vivocom, se sigue distribuyendo en las 55 pantallas de televisión de Canal Endesa de España. Además de en Canarias, pudo verse en instalaciones de A Coruña, León, Ceuta, todas las provincias andaluzas, catalanas y aragonesas, Andorra y las islas baleares de Mallorca, Menorca e Ibiza. Otra versión de 6 minutos se proyectó en la Jornada Estratégica de Endesa en Canarias celebrada el 28 de noviembre en el Cicca. La proyección fue aplaudida por los más de 300 empleados presentes. Finalmente, el expositor principal rotará hasta julio de 2012 por los principales centros de trabajo y centrales de producción de Canarias.

Como se dice en los créditos del trabajo audiovisual, el propósito de «La Memoria Encendida» es que el proyecto sirva de inspiración para nuevas iniciativas a partir de ahora. Así está siendo.

Índice de imágenes:

1. 1927. Construcción de la central eléctrica de la CICER situada en el barrio de Guanarteme de Las Palmasde Gran Canaria. Entonces pertenecía al municipio de San Lorenzo. Fondo fotográfico Teodoro Maisch / Museo Canario. Imagen aportada por José Gonzalo.

2. Mientras las islas orientales recibían el suministro a cuentagotas por su falta de recursos naturales durante las primeras décadas del siglo XX, la frondosidad de las occidentales les permitía lograrlo gracias a pequeños ingenios hidroeléctricos. Interior de la central de Icod de Los Vinos (Tenerife). 1919 ca. Imagen aportada por Jesús Triana.

3. Construcción de la central eléctrica de El Palmar, en San Sebastián de La Gomera. Principio de la década de los 70. Imagen aportada por Carlos Escuela.

4. Cartel del proyecto.

5. La mayoría de los trabajadores del sector en Lanzarote en los años 70 habían sido antes marineros. La central de Punta Grande, en Arrecife, convivió durante esa década con la central flotante Nuestra Señora de la Luz, un antiguo barco de guerraalemán que ya había permanecido en el puerto de Santa Cruz deTenerife entre 1962 y 1969. Trabajadores en la central de Punta Grande. 1974 ca. Imagen aportada por Carlos Reguera.

6. Antonio Perdomo (en la foto) trabajaba en la central municipal de Puerto del Rosario (Fuerteventura). También vivía en ella, que disponía de dos habitaciones, cocina, baño y un molino de gofio. Pequeños grupos de producción al sur y norte de la isla suministraban energía eléctrica a otras localidades de la isla. Imagen de 1966 aportada por Carmelo Sánchez.

7. Varios fotogramas del documental «Las islas de la luz». Recuperado por la aportación de José Luis Pulido.

8. En la isla de La Palma había suministro eléctrico en la isla las 24 horas desde la adquisición de cuatro nuevos motores en la central de Bajamar de la capital en 1949, aunque en el oeste dos ingenios hidráulicos estaban desde los años veinte. La central hidroeléctrica de El Mulato, en el municipio de San Andrés y Sauces, fue puesta en marcha en 1955. Imagen de la construcción de El Mulato. 1954 ca. Imagen aportada por Carlos Rodríguez.

9. Postal electrónica que se envió a todos los empleados de Endesa en Canarias con el diseño del DVD oficial del proyecto, de 15 minutos de duración, para el visionado del mismo en streaming.

10 y 11. La idea de la arqueta sobre el asfalto (10) me inspiró el elemento principal del diseño del proyecto: la arqueta dorada con algunos de los logotipos que marcan el desarrollo del sector en las islas (11).

«Seis puntos sobre Emma», Aldeguer, Echegui, Pérez Toledo; Polanski, «Carnage»; Fassbender; sexo y cine negro; «Fuga de cerebros 2», cheeseburgers vs. donettes; «Puss in Boots»


Seis puntos sobre Emma es una película muy pequeña con un corazón muy grande. Llamo películas pequeñas a las que se hacen al límite de lo posible desde el punto de vista de su presupuesto sin ceder ante el compromiso con unos estándares básicos de calidad técnica y artística que agradece -y aprecia- el espectador. Tienen un enorme peligro: son como un corredor por un camino de barro en una noche lluviosa al borde de un precipicio. Pero en su primer largometraje Roberto Pérez Toledo es un heroico corredor de ultra trail que logra no despeñarse.

Seis puntos sobre Emma es una película muy pequeña con un corazón muy grande. Un dios salvaje un gran filme pequeño con un cerebro grande. Fuga de cerebros 2 sustituye la obsesión  por la cheeseburger por el donette (en la jerga, el sexo femenino por el ano). Los chicos se están haciendo mayores y empiezan a mirar hacia atrás sin ira.

Merece, pues, por talento, estar en las nominaciones de los Premios Goya este año, cuyo plazo para las votaciones arranca mañana jueves, 15 de diciembre. En apenas una hora. La comunicación de los finalistas será el 10 de enero. Por el alto nivel interpretativo de sus personajes principales y de -casi todos- sus secundarios (mención especial para Verónica Echegui –Emma- y Nacho Aldeguer –Ricky-) y, especialmente, por la complejidad psicológica de la historia, que no da nada por definitivo ni después del plano final. Como todo el cine de Rober, y según expresión que él mismo reivindica, Seis puntos sobre Emma también recuerda a “esas cursis dedicatorias que se escriben en las carpetas del instituto”. Navega entre el sentimentalismo y la verdad. Ganan la sensibilidad y la honestidad. Enhorabuena a todo el equipo por demostrar que productos profesionales y de calidad pueden hacerse también desde Canarias. Es por eso también que escribo, que estamos trabajando.

Otro film pequeño, aunque inconmensurablemente grande al lado del producido por La Mirada, es Un dios salvaje (Carnage, 2011), lo último del director de Repulsión (Repulsion, Roman Polanski, 1965), película que ha adquirido el status de clásico a sus 46 años y felizmente restaurada en fechas recientes para su pase en salas comerciales. Resulta insultante comparar los 25 millones de euros de presupuesto de Carnage con los de Seis puntos sobre Emma, que a duras penas ronda el 5% de esta cantidad. Podría decirse entonces que Un dios salvaje es un gran filme pequeño con un cerebro grande. Excepto dos secuencias muy sencillas en un parque -que abren y cierran el filme-, todo se desarrolla en esta coproducción -con una empresa española como uno de los socios, Versátil Cinema– en un decorado parisino transformado en pisito neoyorkino con vistas a Manhattan. Poderosas interpretaciones (mi favorito es el matrimonio Nowan formado por Christopher Waltz -Alan- y Kate Winslet -Nancy-, aunque tanto Jodie Foster –Penelope Longstreet- como John C. Reilly –Michael Longstreet- están igualmente a gran nivel) y, al final, una reflexión sobre lo absurdo de los ideales en las vidas opulentas al ocaso que tanto recuerdan a las tribulaciones de los personajes en los mismos estándares que retrata Woody Allen. Ideales especialmente al ocaso cuando se construyen en una sociedad que por superior en lo económico también se cree por encima en lo moral.

2011 ha sido el año del alemán Michael Fassbender. En cartel con la decepcionante Un método peligroso (A Dangerous Method, David Cronenberg) -acartonada y aburrida película de los noventa a la que le faltan más sesiones de spanking en el metraje y no sólo las dos que se intuyen en el trailer, vaya estafa- y la bonita, aunque algo larga y de ritmo plano, Jane Eyre, melodramón romántico también protagonizado por la Alicia de Tim Burton (Mia Wasikowska), filme este –Alicia en el País de las Maravillas (Alice in Wonderland, 2010)- que motivó un inusual comentario editorial nada menos que del diario El País donde lamentaba la supuesta deriva de su director como si de un asunto de interés general se tratara (a mí esa Alicia me encantó). Fassbender, actor nacido en Heidelberg tiene al menos otro filme pendiente, y este gustará especialmente a cinéfilos: Shame (2011), opera prima del publicista Steve McQueen que gustó más en Venecia que en San Sebastián y  donde interpreta a un neoyorkino treintañero adicto al sexo traumatizado por una relación incestuosa con su hermana.

Mucho sexo en ¿Ángel o diablo?, Shame, Un método peligroso, La última seducción y Fuga de Cerebros 2. ¿Menos que en El gato con botas?

Mucho sexo -aunque inducido, que es como debía ser obligatoriamente en el cine comercial casi hasta anteayer- hay en Ángel o diablo (Fallen Angel, Otto Preminger, 1945) donde el desesperado Dana Andrews (el publicista Eric Stanton) resuelve el crimen de su enamorada Linda Darnell (la camarera Stella) como única salida para no verse él mismo en la sombra. Filme de cine negro en blanco y negro –como debe ser-, de enorme fotografía y gran guión. Más sexo, aquí ya también explícito, ofrece la espléndida La última seducción (The Last Seduction, John Dahl, 1994), protagonizada por una inolvidable Linda Fiorentino en el papel de Bridget Gregory. Película de cine neonoir -diría un recursi- que responde sin margen para el malentendido a la pregunta: ¿qué es una femme fatale? Si te lo preguntan, ponles la película. Sigue la vida… Sexo con travesti y travestido de humor descerebrado, gamberro, soez, grueso, grosero, escatológico, inmaduro, infantil, casposo, juvenil, reprimido, hilarante, estúpido, desconchabante, insultante, explosivo es lo que ofrece Fuga de cerebros 2 (Carlos Therón, 2011), que da lo mismo que ya daba mejor el primer filme de la saga. La Universidad de Oxford se cambia aquí por la de Harvard, Mario Casas por Adrián Lastra, Amaia Salamanca por Patricia Montero y la obsesión febril por la cheeseburger por el recurso más a mano del donette (traduciendo la jerga, el sexo femenino por el ano). Los chicos se están haciendo mayores y empiezan a mirar hacia atrás sin ira. Canco Rodríguez (El Cabra) y Alberto Amarilla (Chuli) vuelven a destacar en el elenco. Sus personajes son los mejores de la saga.

No hay apenas sexo en El gato con botas (Puss in Boots, Chris Milles, 2011) divertidísima película de animación para niños que se pasa igual que como se olvida, en un suspiro. ¿O sí lo hay? El espectador lo pasa bien, pero no menos que, se adivina, debieron pasarlo Antonio Banderas y Salma Hayek para ponerles las voces a los intrépidos protagonistas, él oportunamente andaluz, ella oportunamente mejicana. Entre ambos, un huevo frito por su ambición. La sola presencia de ambos en el reparto de voces haciendo de dulces mininos es una invitación al público adulto para que dejen volar su imaginación más allá de donde les alcanza a los niños.

Se desaprobó el reglamento (de la ley Sinde)


Considerando las muchas opiniones que expresan hasta gozo por la no aprobación (la desaprobación) el viernes 2 de diciembre del reglamento de la llamada ley Sinde (ley antidescargas ilegales, antipiratería son nombres más adecuados) por parte de tuiteros de referencia (perdonen que no me levante -que se le ocurriría a Groucho Marx para su lápida– y opine solemnemente que tener 100.000 seguidores en Twitter es algo bien distinto a ser el Mesías de cien mil almas ni el empresario de otros tantos trabajadores, tampoco tener en Twitter 100.000 seguidores es ser un grupo musical y haber vendido o que te hayan pirateado cien mil discos).

Que la industria cultural nacional no se haya adaptado a una tecnología que rompe con desgarro las fronteras no es razón para no tenerla en cuenta. ¿El sector que impone tan rápido cambio vela por el Bien Supremo de la Humanidad o tiene también sus interesillos llamémosles, llanamente humanos?

Respetando que efectivamente hay –seguro- opciones más efectivas y brillantes (otra cosa sería la puesta en práctica de las mismas y la premisa irrenunciable que eso corresponde hacerlo a los Gobiernos, buenos o malos, hasta que cambiemos el sistema de gobernarnos, igual que los libios o de forma distinta a ellos), permítanseme estas líneas para volver a reivindicar sin acritud ni ambages el desarrollo de la dichosa ley por parte del Gobierno entrante y refrendarme en el calificativo que un muy prestigioso cineasta, Fernando Trueba –Mejor Película de Animación de la Academia del Cine Europeo 2011, ¿cuántos amigos en Facebook, cuántos seguidores en Twitter?-, ha dedicado al saliente: “cobardes impresentables”.

Perdonen que no me levante y opine que tener 100.000 seguidores en Twitter es algo bien distinto a ser el Mesías de cien mil almas. Permítaseme volver a reivindicar el desarrollo de la ley y refrendarme en el calificativo que un cineasta ha dedicado al gobierno saliente: “cobardes impresentables”.

El próximo viernes 16 hay una última oportunidad de aprobar in extremis el reglamento. Si no fuera así, como apuntan que va a suceder voces cualificadas, la papa caliente, es decir la PC, se la deja el PSOE al PP llegante. Sería una prueba más de la debacle moral y, fundamentalmente, organizacional del partido de los 100 años de honradez –“y cuarenta de vacaciones” que repetiría con sofoco mi abuelo comunista en la década de los ochenta del siglo pasado, la última de su vida-. Quizás, como muchos apuran, se trata para todos las fuerzas políticas de izquierda de aprovechar la debacle como oportunidad para refundarse, aunque para ello haya que pasar por el penoso trance de renunciar a privilegios, vicios adquiridos, prebendas. Superar traumas. A quitarse los muchos enquistes morales e intelectuales de encima. A pensar, siquiera, en asumir con inteligencia la necesidad de que quizás haya que adoptar entre tantas alguna política tradicionalmente ligada al corpus incorrupto de la derecha. ¿No hace la derecha lo mismo pero en sentido contrario? Hacerlo es, a mi juicio, la salida para no quedarnos en manos del capitalismo trasnacional. Del mundo gobernado por las empresas. En esa dirección sopla el viento sobre la Tierra.

Recapitulando, sí al cambio de modelo, sí consensuando los tiempos y plazos. Y sí con una ley (y un reglamento) que le diga a la ciudadanía que por encima de la tecnología existe un derecho establecido sobre un compromiso social que para anularlo primero procede cambiarlo.

Abrí este blog escribiendo que la mera formulación de la ley era una victoria del hombre sobre la jungla, poner puntos sobre las íes, y que ya solo por eso merecía la pena. A sabiendas de que la jungla en relación a los contenidos audiovisuales muchos consumidores la entienden como el paraíso para ellos por la siguiente mera certeza insuperable: “Me sale gratis”. Entiendo –quizás me equivoque- que ese no puede ser el razonamiento que hace avanzar las sociedades. No ha sido el razonamiento que me haya hecho avanzar ni a mí mismo ni a todas las personas que conozco a mi alrededor, sin excepción. Tampoco a los propietarios de las webs de descarga ni las operadoras. Nadie que aplaude las descargas gratuitas aplaudiría que le robaran el producto de su trabajo, sea presidente de una corporación, frutero, deportista, panadero, actriz o portero de discoteca. Por eso la ley, al margen de su aplicación más o menos exitosa (sobre eso hay teorías que seguirán siendo solo eso hasta que se ponga en marcha), separa con voz alta lo que está bien de lo que está mal en base a nuestra tradición y ordenamiento jurídicos. En base al modelo existente. Hay que recordar que hasta los debates iniciales que la propiciaron, la piratería no sólo se practicaba con fruición y descaro, sino además estaba socialmente muy bien vista. En el país de los pícaros, en el país de la crisis, el pirata era el machito, el espabilao, el líder de la manada. Ya no es así.

Refundar las fuerzas políticas de izquierda, renunciar a privilegios, vicios adquiridos, prebendas, quitarse enquistes morales e intelectuales de encima es la salida para no quedarnos en manos de un mundo gobernado por las empresas.

Que la industria cultural (nacional) no se haya adaptado a la velocidad del rayo a una tecnología extranjera que rompe con desgarro las fronteras no es razón para no tenerla en cuenta; podemos pensar lo mismo de los gobiernos nacionales, diputaciones, cabildos o ayuntamientos. Son lentos como tortugas respecto a la realidad. También los tribunales van con insoportable retraso respecto al avance social; lo vemos día a día y ahí los tenemos y respetamos. Nos aguantamos. ¿Es necesariamente la capacidad tecnológica lo que debe ordenar el modus vivendi? ¿Es imprescindible que ese modus desarrollandi cambie al ritmo que la capacidad tecnológica ordena, es decir, de hoy para ayer en los tiempos que corren? ¿El sector que impone tan rápido cambio vela por el Bien Supremo de la Humanidad o tiene también sus interesillos llamémosles, meramente humanos?

A pesar de que desde el lado de los que se proclaman “representantes de los internautas” se hayan destacado los insultos provenientes del otro extremo de la fuerza no es menos cierto que el territorio Internet si es rey de algo, también lo es del insulto, el exabrupto, muchas veces feroz, anónimo, cobarde.

No me siento capaz de responder a todo, pero sí de olfatear algunas respuestas. Para mirar alrededor y ver si el efecto del cambio es de verdad beneficioso para alguien, y en tal caso, para quién. De la ley antidescargas, con y sin reglamento, pienso que es aún poco valiente (o generosa) por no penalizar al consumidor como han hecho en otros países/civilizaciones más avanzados/as que el nuestro, entre otros/as en aquel de donde viene la tecnología. El miedo a la multa, como pasa al volante, evita que descarrilen muchos coches llevándose por delante -eso es lo peor- peatones inocentes. También que el futuro pasa de forma evidente por una evolución consensuada del sector de la industria cultural, como piden algunos tuiteros con muchos seguidores, pero no necesariamente al ritmo que éstos piden. Porque los actores del modelo existente no están obligados a ser tan inteligentes ni ágiles como popes e internautas; ellos no son nada más -y nada menos- que los dueños de los resultados que hacen existir y moverse al modelo. Así que el ritmo debe ser también consensuado. Con plazos necesariamente, pero plazos consensuados. Por otro lado, no creo que sea hilar fino demonizar a todo un sector por los cables de Wikileaks que hablaban de presiones de multinacionales USA sobre los legisladores españoles. Pertenezco al sector y no soy multinacional. Esas presiones las entiendo, pero no son parte de mi mundo. No me creo que González-Sinde sea la Johnny Terrori del capitalismo multinacional.

Hay que recordar que hasta los debates iniciales la piratería se practicaba con fruición y descaro. En el país de los pícaros, en el país de la crisis, el pirata era el machito, el espabilao, el líder de la manada. Ya no es así.

«Nosotros intentamos luchar contra la piratería con un nuevo modelo de negocio y no con una ley. Nuestro modelo intenta ser mucho más sencillo que piratear un libro y a un precio asequible. Si a un usuario se lo pones fácil va acudir a plataformas legales». Las palabras de Aitor Grandes, responsable de 24symbols, plataforma para leer libros digitales en Internet, en el especial de El País a propósito del tema, son de las más sensatas que he oído, aunque hay que aclarar que no estamos ante ningún editor de libros en papel, a alguien con currículo reconocido en la materia. Insultos y descalificaciones haberlos, hahabídolos desde ambas partes. A pesar de que desde el lado de los que se autoproclaman (falsedad) “representantes de los internautas” se hayan destacado los insultos provenientes del otro extremo de la fuerza (“ganapanes” y “cuatro tuiteros” se les vino a malllamar de forma despectiva) no es menos cierto que el territorio Internet si es rey de algo -que lo es de muchas cosas- también lo es del insulto, el exabrupto, muchas veces feroz, anónimo, cobarde. Si es cierto es que la palabra clave de la red es esta que ha dado pie (involuntario) a la polémica actual: compartir, no lo es menos que otra debería igualarla en importancia: respetar.

De la ley antidescargas pienso que es aún poco valiente (o generosa) por no penalizar al consumidor como han hecho en otros países/civilizaciones más avanzados/as que el nuestro. El miedo a la multa, como pasa al volante, evita que descarrilen muchos coches llevándose por delante -eso es lo peor- peatones inocentes.

Recapitulando, sí al cambio de modelo, sí consensuando los tiempos y plazos. Y sí con una ley (y un reglamento) que le diga a la ciudadanía que por encima de la tecnología ¿y acaso, intereses igualmente innombrables e igualmente transnacionales? existe un derecho establecido sobre un compromiso social que para anularlo primero procede cambiarlo. Y procede exigir cambiarlo. Pero es inadmisible decidir de forma unilateral su derogación espontánea con el argumento de que una tecnología inocente así nos lo ha impuesto.

Seis puntos sobre Roberto Pérez Toledo


Punto 1. Apoyar al sector audiovisual no es echar de comer a las palomas en el parque.

Seis puntos sobre Emma, primer largometraje del lanzaroteño Roberto Pérez Toledo (Arrecife, 1978), director, guionista, bloguero de referencia, es la esperanza blanca de los últimos siete años de política audiovisual del Gobierno de Canarias. Si sale bien, que nadie dude que servirá para justificar solemnes faltas de fundamento anteriores. Por supuesto que no sería justo, pero los gobiernos no suelen compartir la misma idea de justicia que los ciudadanos, al menos de éste que se sienta a las 08.06 de la mañana para escribir estas líneas cargado con la desazón que le supone haber visto tanto dinero público malempleadito, tan poco pie y tan poca cabeza en los años de vacas bulímicas para algunos.

Punto 2. Pero andando.

Lo que sigue a continuación es la entrevista que en mayo de 2005 le hice a Roberto Pérez Toledo en el periódico La Provincia a propósito del estreno de su primer –y único- corto en soporte de celuloide, Vuelco, producido por El Cielo Digital, una escisión de la productora La Mirada. Fue de mis esporádicas intervenciones en ese periódico durante la primera década del nuevo siglo por lo que consideraba una incompatibilidad con mi trabajo como director del Foro Canario del festival de Las Palmas. Pero de entrevistar a RPT no me pude sustraer. Vuelco está entre los diez mejores cortos rodados en la historia del cine de Canarias. Y Pérez Toledo es, y solamente debido a su trabajo, por calidad y cantidad, el principal exponente de los directores de las islas que erupcionaron después de 2000. Porque cantidad y calidad se demuestran primero andando y después otra vez andando, a pie o sobre una silla de ruedas, como es su caso. Buscando, estudiando, errando, perseverando, compartiendo, sorteando. Pero andando.

Punto 3. Lechugas en Groenlandia.

Seis puntos sobre Emma se estrenará en enero en salas españolas. Antes, el día 25 de noviembre, lo hará en Canarias. Así podrá optar a ser nominado en los Premios Goya de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España de este año. De la película había sabido de primera mano por Tommixito, foquero de honor, actualmente en Miami de paso a su barrio natal de La Víbora (La Habana). Supe por él que se rodó en diciembre de 2010 en Tenerife con la madrileña Verónica Echegi y el lagunero Álex García encabezando el reparto y que su último día de rodaje fue, si ahora no me falla la memoria, justo antes del día de Navidad. “Imposible tener en Canarias mejor aval si se quiere rodar un largo con profesionales de las islas que intentarlo con la productora La Mirada.” Así le dije a RPT años antes de Vuelco cuando quiso asesorarse para sus proyectos. El equipo que encabezan Ana Sánchez-Gijón y Juan Antonio Castaño (Mengue) remonta su origen a mediados de los ochenta, cuando pensar en desarrollar un cine en Canarias era como pretender hacer negocio con el cultivo de lechugas en Groenlandia.

Nuestro propio cielo, por su perversión naif, que da que pensar que cuando Rober de verdad explore esta vía puede dejar al mismísimo Haneke a la altura del oso Yogui.

Punto 4. “Yo sí”.

El talento de Roberto Pérez Toledo -de los directores canarios el de mayor sensibilidad que he conocido junto con el añorado Antonio José Betancor– sumado a los conocimientos de Ana y Mengue difícilmente puede tener mejor pasaporte para el éxito, hablando de hacer cine desde Canarias. Por eso estoy seguro (cruzo los dedos) de que Seis puntos sobre Emma no va a errar. Por eso y porque en el encuentro de canarios del Zinemaldia le pregunté entre queso y queso mirándole a los ojos si él estaba satisfecho con la película y Rober con la mayor tranquilidad del mundo me respondió: “Yo sí.” A pesar de esto, los que hemos hecho películas en lugares con nulo o escaso soporte industrial (respectivamente Canarias, España) sabemos que no errar es, justamente, el milagro. El éxito es la excepción. El puente que separa acertar de fallar está construido igual que los colgantes de las películas de aventuras en la jungla.

Punto 5. Fogonazos de poesía.

Entre la entrevista a propósito de Vuelco que transcribo a continuación y Seis puntos sobre Emma Roberto Pérez Toledo firmó seis trabajos más, si las cuentas no me fallan. Soy especialmente fan de Globos (2005). Nuestro propio cielo (2008); Manguitos (2010); y Los gritones (2010). Globos, codirigido con Carlos Lorenzo y Pedro A. Loma, por ese final a cuchillo con guiño preciso al cine español; Nuestro propio cielo, por su perversión naif, que da que pensar que cuando Rober explore esta vía de verdad puede dejar al mismísimo Michael Haneke (La cinta blanca, Funny Games) a la altura del oso Yogui. Manguitos por su inquietante dulzura. ¿Y “Los gritones”? ¿Cuál es el secreto del éxito de este filme de solo un minuto que ha llevado a Roberto al reconocimiento internacional y a su protagonista, la galdense Ruth Armas, a la portada de Interviú bajo el titular, cien veces desproporcionado, de “el último grito del cine español”? Que condensa todo su cine en 60 segundos: fogonazos de poesía en un relato de apariencia cándida con el que cualquiera puede sentirse identificado gracias también al conseguidísimo naturalismo de su puesta en escena. Gracias a la aparente invisibilidad de Pérez Toledo, que parece que no moja pero empapa igual que la lluvia que ahora mismo cae detrás de los cristales. Les dejo con la entrevista. Que hable Rober.

Punto 6. La entrevista.

Roberto Pérez Toledo: “Indago en la importancia de sucesos a priori intrascendentes en la vida”

Dice que la vida se ve “en plano contrapicado” desde la silla de ruedas que ocupa desde los 14 años debido a una enfermedad. “Mentiría si dijera que mi vida es plena y maravillosa. Pues no, es una mierda en muchísimos aspectos; es complicada, agotadora y muy frustrante, pero creo que de momento tengo las suficientes motivaciones como para tirar hacia adelante. Ya no me hago preguntas que sé que no tienen respuestas, así que simplemente intento que mi discapacidad repercuta lo menos posible en las metas que me propongo en cada momento.” Roberto Pérez Toledo (Arrecife, 1978), el más interesante director canario surgido después del cambio de siglo, acaba de estrenar su primer cortometraje realizado en cine, Vuelco, una historia de catorce minutos bella y melancólica como sus mejores trabajos anteriores.

¿Cuándo te nace tu vocación de hacer cine?

Es difícil responder a esta pregunta, porque creo que no existe un porqué para las cosas que no concibes de otra manera. No sé si creo en eso de las vocaciones, o si todo es mucho más sencillo y aquello a lo que nos dedicamos es simplemente el resultado de un proceso. Recuerdo que desde muy pequeño me apasiona el cine y ver películas, e imagino que esta fascinación da paso a un interés por lo que se cuece detrás de una cámara, y que este interés genera en tu cabeza mil historias que te gustaría contar a ti con las mismas herramientas. Nací y crecí en una isla, Lanzarote, donde no hay nada propicio para generar esta inquietud en un niño o en un adolescente, así que la única semilla está en las propias películas que me he tragado en cine, en vídeo, en la tele…

No me considero un ejemplo de superación ni de nada; no me gusta que me hagan aparecer como tal. Sólo soy alguien, con sus circunstancias, intentando hacer lo que quiere hacer, como todo el mundo.

Una de las constantes de tu cine es la ausencia de conflictos que hagan avanzar la historia, un mandamiento inviolable para muchos guionistas. ¿Qué beneficios crees que aporta esta elección?

No es una fórmula consciente. Los profesores de guión siempre te dicen que en un guión debes escribir sólo lo que se oye y se ve en pantalla, pero a mí me intriga demasiado lo que no se ve y no se oye. No sé si lo hago bien o mal, pero tiendo a escribir historias con un alto nivel introspectivo, con conflictos aparentemente nimios o triviales que, sin embargo, son los que se quedan dentro y marcan tu vida. Mis personajes se expresan y se comunican con sus palabras, con lo que dicen y también con lo que no dicen. Por ahora, no me interesa el tremendismo argumental ni las tramas rebuscadas. Me gusta indagar en la importancia que tienen en nuestras vidas sucesos a priori intrascendentes, y por ahí va encaminado lo que hago. Busco la identificación del espectador pero no me interesa la coloquialidad. De hecho, a veces me reprochan que escribo diálogos acartonados, no naturales, pero ciertamente me parece un elogio. No me interesa el lenguaje de la calle ni lo realista por encima de todo. Aspiro, sin que suene pedante, a crear un mundo aparte donde, aún así, el espectador encuentre historias en las que se reconozca fácilmente: historias que cambian vidas y que ocurren a la vuelta de la esquina, con personajes que hablan en voz baja, sin aspavientos ni estruendos.

El cine de Pérez Toledo recuerda a “esas cursis dedicatorias que se escriben en las carpetas del instituto”, expresión que él mismo reivindica.

Tus trabajos se centran siempre en una misma etapa de la vida, la frontera entre la adolescencia y la juventud.

Puede que sea por conocimiento de causa, pero también porque me parece una franja de edad riquísima, muy cinematográfica, repleta de contradicciones, de inestabilidad, de comecocos, de expectativas frustradas, de sentimientos que atormentan. Quizás es que me inspiro demasiado en lo que veo a mi alrededor, entre mi grupo de amigos, o por esa carga introspectiva que tiene lo que escribo, pero ahora mismo no me siento demasiado capaz de crear una historia sobre personajes mayores de cuarenta o cincuenta años, aunque todo se andará.

“Ahora tengo ganas de ampliar miras y géneros, de adentrarme en territorios argumentales más manifiestamente oscuros o de abrir una puerta a la comedia”

¿Tu discapacidad ha sido un hándicap a la hora de dedicarte a este oficio?

No, porque jamás se me ha ocurrido que pudiera ser un hándicap. El principal problema habría sido que yo mismo pensara que lo es. Recuerdo que hace años llamé a una escuela de cine para informarme de si sus instalaciones tenían barreras arquitectónicas, y el tipo que me contestó me enumeró problemas con los que me iba a encontrar al intentar dirigir cine en una silla de ruedas. Yo no le estaba pidiendo en absoluto su punto de vista sobre mi situación, sólo quería saber si el sitio estaba adaptado o no, pero él se sintió con la libertad de opinar. Por supuesto, no me matriculé en semejante escuela de cine, pero desde entonces no he vuelto a permitir que nadie opine sobre lo que puedo hacer o no. Lo hago y ya está. Y no me considero un ejemplo de superación ni de nada; no me gusta que me hagan aparecer como tal. Sólo soy alguien, con sus circunstancias, intentando hacer lo que quiere hacer, como todo el mundo.

Has hablado de culminación de una etapa con Vuelco. ¿Cuáles son tus intenciones a partir de ahora?

Todos cambiamos y crecemos, y Vuelco es un corto que escribí hace dos años y que ahora, inevitablemente, noto un poco lejos de mí y de lo que escribo actualmente. Cada historia es fruto de un momento particular y me cuesta reconocerme en guiones y cortos que escribí o dirigí hace años. Vuelco es la culminación de una etapa porque es el corto en 35 milímetros que tenía ganas de hacer desde que empecé en esto. De alguna forma, todo lo que he estado haciendo en vídeo digital antes de Vuelco han sido ensayos o pruebas para esta pequeña historia de catorce minutos. Ahora sí que tengo ganas de ampliar miras y géneros, de adentrarme en territorios argumentales más manifiestamente oscuros o de abrir una puerta a la comedia. Algunos objetivos ya los he empezado a poner en marcha en mi último corto en vídeo digital, Bailad para mí, que grabé en julio del año pasado, en plena preproducción de Vuelco. Ahora estoy con el guión de mi largometraje y en él reconozco aspectos nuevos y temas que ya he tocado. Supongo que resultará un híbrido a medio camino de muchas cosas, pero ahora sí que siento que materializar este guión y debutar en el metraje largo está entre mis objetivos a corto plazo.

“Aspiro a crear historias que cambian vidas y que ocurren a la vuelta de la esquina, con personajes que hablan en voz baja, sin aspavientos ni estruendos”

El cine de Pérez Toledo recuerda a “esas cursis dedicatorias que se escriben en las carpetas del instituto”, expresión que él mismo reivindica. Construye historias sencillas con los elementos mínimos y las inquietudes de sus personajes -siempre jóvenes o adolescentes- se revelan a través de profusos diálogos y prolongados silencios. Sus películas hablan de una edad idealizada por la sociedad, pero no por sus introspectivos protagonistas, con los cuales el director parece confundirse. En Vuelco un chico acude a un cruce de caminos para despedirse de una amiga sorda de la infancia de la que se siente enamorado, aunque todavía es incapaz de identificar el sentimiento. “Es, en definitiva, el relato de una primera y desoladora encrucijada, la primera de muchas que vendrán.”

¿De qué trabajos anteriores a “Vuelco” te sientes más satisfecho?

Es complicado decirlo, porque algunos de estos trabajos ahora los veo como si no tuvieran nada que ver conmigo, como si no los hubiera escrito y dirigido yo. A pesar de su precariedad técnica y de mi inexperiencia en el momento en que lo dirigí, creo que me siento satisfecho del devenir que ha tenido un corto como Lluvia, que con presupuesto cero ha tenido un camino largo y ha conseguido distribución hasta en Estados Unidos. Luego, mi corto En otra vida es de los que mayor desconcierto provoca en algunos espectadores, pero también sigue siendo la expresión de muchos de mis miedos y preocupaciones.

Índice de fotografías:

1) Roberto Pérez Toledo, en la imagen que en 2005 proporcionó para su entrevista en La Provincia.

2) Cartel de Seis puntos sobre Emma.

3) Portada de la revista Interviú con la canaria Ruth Armas como «chica de portada».

3) Viñeta de El Roto publicada este mes de noviembre en el diario El País, después de haber escrito el texto (v. Punto 1). La viñeta pareció predestinada para ser reflejada en el blog.

4) Imagen promocional de Vuelco.

5) La entrevista, tal y como fue publicada en 2005 en La Provincia.

Steven Spielberg / Óliver Laxe; «Tintín: El secreto del Unicornio» / «Todos vosotros sois capitanes»; atardecer / amanecer


Ojalá, uno a uno, todos los Gobiernos pongan herramientas para hacer cumplir la frase del ‘underground’ Jonas Mekas. También en Canarias, donde el Plan Audiovisual ha relegado a la Filmoteca Canaria a un segundo escalón que no merece.

No es solo apabullante el calificativo que merece un filme como Tintín: El secreto del Unicornio (The Adventures of Tintin, Steven Spielberg, 2011), último que dirige el Rey Midas de Hollywood, en este caso caso asociado con otro de los gordos más gordos del cine mundial desde El señor de los anillos (Lord of The Rings, 2001) , el neozelandés Peter Jackson. Tampoco vertiginoso sería el único calificativo. Ni brillante, o carísimo. Se podría formular así: Tintín: El secreto del Unicornio es un apabullante, vertiginoso y brillantísimo filme de Steven Spielberg que ha costado, salta a la vista, un ojo de la cara. Es, en cualquier caso, lo que un maketingnócrata redicho llamarían un must del cine de 2011. Un filme que hay que ver, en salas y, si es posible, en 3D. Así conoceremos de primera mano qué es lo último que ofrece hoy en día la tecnología aplicada a la creación de imágenes en movimiento, que no es poco conocer para quien disfrute viendo cine. Y de paso también asistiremos a uno de los mejores filmes de Spielberg desde que en 1975 tocara su techo -aún insuperado- con Tiburón (Jaws). Y desde E.T., como él mismo ha dicho -confío en que no es para la galería-, el filme con el que ha disfrutado más el de Cincinnati.

La dirección de arte de Tintín: El secreto del Unicornio, basada fielmente en el original de Hergé, deja el mismo sabor excelso que degustar un polvito uruguayo en El Novillo Precoz, el restaurante de la calle Portugal que creó el postre más pirateado en los últimos años de Gran Canaria. La animación por ordenador y el uso 3-D es especialmente brillante en la reproducción del agua y el mar, antes tan dificultosa. El filme tiene momentos de gran fuerza icónica. La lluvia de monedas sobre el agua en alta mar tras la explosión del Unicornio es uno de ellos. También la rotura del vidrio de la tercera maqueta por mor del imposible agudo de la Castafiore. Toda esa secuencia en la ciudad costera marroquí es un placer para los sentidos. Lo mismo que la persecucion al final de la misma, el momento del filme que deja al espectador (y al propio Tintín) más con la lengua fuera de todos sus 107 minutos de metraje.

La dirección de arte de Tintín: El secreto del Unicornio, deja el mismo sabor que degustar un polvito uruguayo en El Novillo Precoz de la calle Portugal, el restaurante que creó el postre más copiado en los últimos años de Gran Canaria: excelso.

Quizás esto sea lo único discutible del Tintín de Spielberg: que desde el encuentro del reportero con el capitán Haddock -o sea, a los veinte minutos de empezar- hasta el final sea una sucesión imparable y creciente de secuencias sin freno, un corre corre asfixiante e imparable que parece querer competir cuerpo a cuerpo con filmes recientes de similar run run, como Cars 2 (John Lasseter, 2011). ¿De qué sirve esa competición delirante por ser el más veloz de la clase? ¿Adónde llevará si precisamente lo que hace de Tiburón su mejor película es esa calmada secuencia nocturna previa a la caza final donde el excéntrico Quint (Robert Shaw) cuenta al sheriff Martin Brody (Roy Sheider) terribles experiencias sufridas en la guerra de Corea sentado alrededor de la mesa en la cabina del barco? Es ese punto de inflexión psicológica del excéntrico personaje al que le faltan menos de doce horas para ser salvajemente devorado desde los pies hasta el tronco por el monstruo lo que da aire a la narración y grandeza al filme. Lo que lo hace, además, imperecedero

Finalmente, los guiños en Tintín hacia el propio cine del director y productor son varios: Tiburón sin ir mas lejos y La guerra de los mundos (War of the worlds, 2005) son los más notorios. Más importante, sin embargo, es su fidelidad al espíritu de la obra de Hergé. Nadie dudaria en afirmar que este es el mejor Tintín adaptado al cine. Da gusto -produce sorpresa también- comprobar que el brutal alcoholismo del capitan Hadock se muestra sin tapujos y en positivo (como era en Hergé), sin filtros «para el publico familiar» que hubieran sido tan previsibles en Spielberg. Hadock, todo chispa y corazón, como en los comics originales es el reverso caliente al cerebral Tintín, inteligente y aburrido.

No podía terminar esta referencia sin mencionar el magnífico texto de Manuel Mora Lourido publicado en Canarias 7 que documenta el paso del periodista por Canarias en la primera edición de Tintín en el Congo, aunque -como explica el propio articulista- en la siguiente edición Hergé quitara la referencia al tener que reducir el número de páginas de la misma. Tintín pasó en sus aventuras por Canarias, y Canarias fue el único lugar de España presente en sus viñetas.

Cierto es que el filme de Spielberg representa lo mejor de un cine comercial para pantallas comerciales, mientras que el de Laxe representa un cine para minorías que deberá ser exhibido, lógicamente, en pantallas minoritarias, certámenes o festivales públicos (pagamos todos), y mostrado en esa enorme ventana de exhibición para este tipo de filmes menos comerciales que es Internet. Si alguien espera una valoración sobre lo que es mejor o peor, no obtendrá respuesta.

No nos deja el calor en Las Palmas hasta finales de octubre, cuando por fin comienzo a sentir frescor matutino en los viajes a eso de las siete a la fábrica de cristal de donde mes a mes saco para comer. En la muestra Ibértigo tuve la ocasión de ver una de las películas que perseguía desde que saltó en el pasado festival de Cannes por su premio Fipresci (el de ¡ay! los críticos) en la prestigiosa sección Quincena de Realizadores. Todos vosotros sois capitanes (Todos vós sodes capitáns), del gallego afincado en París Óliver Laxe, narra el intento del director de realizar en Tánger (Marruecos) una película usando chicos de una asociación de apoyo a jóvenes problemáticos para la que trabaja. Y es un bonito filme, casi íntegramente en blanco y negro, que a su vez reflexiona sobre el mismo sér -con acento por el sentido de plenitud césarvallejiano– del cine. Una reflexión que, cabe recordar para los que profesan una especie de devoción mística por este tipo de acercamientos, es tan vieja como el propio cine.

Más importante, el filme de Laxe, hablado en francés, árabe y español, es además un acercamiento honesto y modesto a los chicos desarraigados de retrata. No en vano, hace el filme que ellos quieren sin oponer resistencia, como si el propio cambio de rumbo de la idea inicial -forzada en realidad por profesores celosos-, formara parte de su premisa a la hora de abordarlo: hacer lo que se pueda, dejarse llevar. Así el director, que como profesor al inicio del filme riñe a sus alumnos por «mirar a la cámara», o lo que es lo mismo, romper la apariencia de neutralidad del sujeto que filma la película, base elemental de la narrativa clásica, al final rueda una especie de documental donde también tiene cabida la excursión de los chicos por montañas y riachuelos. Filma la naturaleza, que es lo que ellos quieren.

Más allá, una lectura profunda del filme nos habla de la necesidad de filmar, algo que lo acerca a una de las ideas del cineasta ‘underground’ Jonas Mekas expresadas estos días en El País durante su visita a España. No la principal expresada en la entrevista, que fue esta: «Dígalo, escríbalo. Todos los gobiernos tienen la obligación de salvaguardar esa memoria, la que está en todas las películas, de todos los tipos», fue la frase de Mekas a la periodista. Ojalá, uno a uno, todos los Gobiernos pongan herramientas para hacerla cumplir. También en Canarias, donde el ampuloso Plan Audiovisual ha relegado a la Filmoteca Canaria a un segundo escalón que no merece.

Finalmente, ¿pueden unirse filmes tan dispares como Tintín. El secreto del Unicornio y Todos vós sodes capitáns en una misma crítica? ¿Significa el primero una nueva muestra del ocaso del cine como pregonan críticos afrancesados de aquí, allá y maracuyá? ¿Significa el largo de Laxe el orto del cine del provenir, como algunos pesados de la versión española del Cahiers de Cinéma se afanan por pregonar? ¿Es Spielberg un monstruo que logra sus objetivos comerciales apoyado en una insultante campaña comercial que tiene como objetivo comer los tarros del sufrido personal, indefenso y en paro si forma parte de los 5.000.000 de récord anunciados en España el viernes 28 de octubre? ¿Es Laxe un ángel, un nuevo Che Guevara del cine como inspira su look, si interpretamos al Che como el hombre sin mácula que cayó en la selva boliviana para mejorarnos a todos como personas y el sistema en que vivimos?

Permítanme que ponga todas estas afirmaciones en duda. Cierto es que uno representa lo mejor de un cine comercial para pantallas comerciales, mientras que el otro representa un cine para minorías que deberá ser exhibido, lógicamente, en pantallas minoritarias, certámenes o festivales públicos (pagamos todos), y mostrado en esa enorme ventana de exhibición para este tipo de filmes menos comerciales que es Internet. Si alguien espera una valoración sobre lo que es mejor o peor, no obtendrá respuesta. Uno, el de Laxe, lo verán cientos de personas, miles con el paso de los años; y el otro, el de Spielberg, millones, decenas de millones con el paso de los meses. Si alguien quiere restar méritos a una u otra forma de remediar esa pulsión por hacer cine de la que hablaba Mekas es que no sabe de lo que está hablando.

Índice de fotos:

1) Tintín y Milú huyen del cartel de la película de Laxe.

2) Imagen del cartel de Tiburón (Jaws, Steven Spielberg, 1975)

3) Imagen promocional de Tintín: El secreto del Unicornio.

4) Viñeta alusiva a Canarias en la primera edición de Tintín en el Congo.

5) Collage de cuatro fotos promocionales de Todos vosotros sois capitanes sobre la imagen de Óliver Laxe en la misma película.

6) Tintín y Milú corren hacia el cartel de la película de Laxe. 

«Blackthorn», Weerasethakul, simios, «Super 8», Dardenne: el cine de unos meses de verano


Si el tailandés Weerasethakul supiera qué disfraces visten algunos de sus defensores cambiaba no de oficio sino de especie. Se haría simio, por nombrar una que tiene más futuro por lo que este verano pasado nos ha vuelto a recordar el cine.

Nada bueno ha traído casi nunca el verano para el buen cine de estreno. Solo sobrevive el filme que ya desde los cajones de salida partía como caballo ganador. Blackthorn, sin destino, el western de Mateo Gil, funcionaría mucho mejor en los fríos ambientes de salas de V.O. que cabalgando bajo el sol inclemente sobre la arena estival. Y así sucumbió en una taquilla para la cual nunca estuvo pensado. ¿Quién decidió que se expusiera al veredicto popular en plena alerta por temperaturas? El talento del canario Gil en cambio sí aguantó el tipo, y hoy, con Juan Carlos Fresnadillo, es de esos cineastas raros de producción lenta y prestigio creciente. Para Canarias es un hito sin precedentes que dos isleños sean referencia para el cine español de vocación más internacional. Este otoño Blackthorn mide sus fuerzas nada menos que en la taquilla USA. Ojalá la presencia de Sam Shepard -a quien descubrí también este verano haciendo de cornudo irresistible treinta años ha en la hermosísima Días del Cielo (Days of Heaven, 1978) de Terrence Malick- ayude a la película producida por Andrés Santana en su tránsito por esa otra vida que es el mercado norteamericano.

Una de las grandes apuestas de Hollywood para el verano que pasó, El origen del planeta de los simios (Rise of the Planet of the Apes, Rupert Wyatt, 2011), mata la magia de la inestable, técnicamente imperfecta, película inaugural de Franklin J. Schaffner (El planeta de los simios, Planet of the Apes, 1968) como parábola del destino de la Humanidad. La nueva de Hollywood solo ofrece una tecnología tan impecable como hortera, huera. Desde el título es pretenciosa y eso ya la hace lindar con el ridículo. Dicen los que saben de eso que los guiños a la protagonizada por Charlton Heston son muchos y reverenciales. No se trata de hacer leña de la secuoya caída. No es más que una película del montón, de las muchas que Hollywood ha venido produciendo para rentabilizarlas bajo la protección de una costosísima sombrilla promocional.

Algo mejor me fue con Super 8 (J.J. Abrams, 2011), aunque a uno le hubiera gustado más que en vez de inspirarse en el mejor cine comercial USA de la década de los 80 lo hubiera hecho en el cine de los 70, ó 60, 50, 40, 30, 20. Cualquiera de esas décadas fue mejor para el séptimo arte, también el entendido en su versión más comercial. La de los ochenta instauró gracias a Steven Spielberg en su faceta de productor –E.T. (1992), Poltergeist (1982), Gremlins (1982), En los límites de la realidad (Twilight Zone: The Movie, 1983), Los Goonies (The Goonies, 1985)- la moda de las tontorronas películas con protagonistas en la adolescencia o sus límites. Nada más que una estrategia de marketing para atraer a toda la familia a las salas. Estrategia que por suerte ha colapsado 30 años después.

Poderosos filmes técnicamente modestos pero narrativamente ambiciosos. Y hermosos. La indomable Rosetta y el fiel Igor ambos prematuramente adultos, viven sus conflictos con la cámara de los belgas detrás del hombro.

Mucho bueno -casi siempre- ha traído sin embargo el verano para el buen cine de reestreno. Rosetta (1999, Palma de Oro y Mejor Actriz en Cannes, Émilie Dequenne) y La promesa (La promesse, 1996, Premio Mejor Película Extranjera de la Asociación de Críticos USA), películas del último lustro de los noventa de Luc et Jean Pierre Dardenne, y El silencio de Lorna (Le silence de Lorna, 2008, Mejor Guión en Cannes), son justamente lo contrario. Poderosos filmes técnicamente modestos pero narrativamente ambiciosos. Y hermosos. La indomable Rosetta y el fiel Igor ambos prematuramente adultos, viven sus conflictos con la cámara de los belgas detrás del hombro. El compromiso de los directores es no separarse ni un momento de sus personajes. Lo cumplen literalmente. Cualquier propuesta que muestre las grietas de la opulenta Europa es un filme vencedor aunque sea ya solo por la apuesta, más si la historia se desarrolla en Bélgica como su propio aneurisma cerebral. Así es el caso de las tres. El hijo (Le fils, 2002, Mejor Actor en Cannes, Olivier Gourmet) no tiene nada que envidiar a las anteriores. Poderosas interpretaciones, personajes (per)seguidos en clave documental y un bello mensaje de perdón y superación de la tragedia personal e intrasnferible.

La ganadora del festival de Cannes de 2010, la tailandesa El tío Bomme recuerda sus vidas pasadas (Uncle Boonmee Who Can Recall His Past Lives; en thai: ลุงบุญมีระลึกชาติ) es una buena declaración de intenciones, pero su victoria en el certamen más importante del mundo lo explica -dicen- la baja calidad de los contendientes ese año. Yo añado: y esta crisis de la percepción en que vivimos desde que Internet llegara para quedarse. Es un cine, además, que aprovecha el atávico sentido de culpa del occidental con respecto al tercer mundo, además de nuestra inevitable vocación de turistas de parajes exóticos (Tailandia en este caso).

La tecnología digital ha posibilitado lograr productos de alta factura técnica, como este, sin necesidad de filtros industriales. Para quien entienda lo industrial como una rémora, la cuestión solo puede ser beneficiosa. La tecnología también ha cambiado en lo que se refiere a la distribución y exhibición de cine. Pero no, en cambio, la simplísima ecuación de que para que un filme sea rentable (o sea, no infle la deuda) es necesario que haya un número de gente suficiente dispuesta a pagar por verlo. Lo cierto es que la propuesta del joven tailandés Apichatpong Weerasethakul es imposible que vaya más lejos de algunas salas (públicas) festivaleras (y museos). A medio camino entre el cine narrativo inmóvil de silencios prolongados y el cine-ensayo de toda la vida es un cine condenado a ser ineficiente en lo económico desde su planteamiento. Casi una decena de productores multinacionales en este caso se asocian a la caza y captura de unas ayudas (públicas) para un filme que desde su concepción sabe que no ofrecerá retorno. Entre estos, el catalán Lluís Miñarro, a quien hemos visto pasearse de monje tibetano por la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y en cuyo festival, después de mimarlo años y años, lo condecoraron hace apenas seis meses (inflaron su currículo y la ciudadanía, ajena por supuesto a estos tejemanejes, respondió con el lógico vacío estrepitoso). Queremos pensar que si el tailandés supiera qué disfraces visten algunos de sus defensores (o de qué manera mudan las chaquetas en función del color político) cambiaba no de oficio sino de especie. Se haría simio, por nombrar una que tiene más futuro por lo que este verano pasado nos ha vuelto a recordar el cine.

Fotografías, de arriba a abajo:

1) Sam Sheppard en Días del cielo (arriba) y Blackthorn, sin destino.

2) El simio promocional de la original El planeta de los simios (izqda.) junto al digital de El origen del planeta de los simios.

3) Arta Dobroshi (Lorna) y Jérémie Renier (Claudy) en El silencio de Lorna.

4) Cartel promocional en alemán de El tío Boonmee recuerda sus vidas pasadas.

Isla de El Hierro: Raya de viento, agua y luz


«Raya de viento, agua y luz» fue mi propuesta de título, pero «La isla del tesoro renovable» fue el que eligieron finalmente mis compañeros de Endesa en Madrid para este reportaje que publiqué en el pasado mes de enero en el primer número de la nueva revista «Actualidad Endesa», y del cual se ofrece solo el texto principal, ya que también incluía una pequeña entrevista al director general de Endesa en Canarias y un despiece sobre el origen del proyecto El Hierro 100% Renovables. «Actualidad Endesa» es una publicación interna que llega, uno a uno, a los domicilios de los 25.000 empleados en Endesa en España y Latinoamérica.

El trabajo ocupaba las últimas seis páginas de ese primer número.  Fue destacado en portada. Para mí, suponía la oportunidad de volver a declararle el amor a una isla, El Hierro, que conocí de forma privilegiada en 1996 durante el rodaje de «La raya», cortometraje de Andrés M. Koppel y La Mirada que fue uno de los hitos cinematográficos del cine de Canarias de la década de los noventa. En los últimos siete años, mis colaboraciones con el suplemento El Viajero de El País me han permitido seguir profundizando en su conocimiento.

La preciosa isla de El Hierro está estas semanas de enhorabuena, bajo la amenaza de erupciones volcánicas a muy pocos kilómetros de su costa. Hoy un periódico local titula: «El magma sitia La Restinga y no se descarta erupción terrestre». Y de pronto parece que algo maravilloso puede ocurrir. Crucemos los dedos para que lo que tenga que pasar tampoco afecte a la construcción de la central hidroeólica, de cuyos detalles habla este texto. Las 10 imágenes que acompañan esta entrada son todas fotografías propias -menos la ortofoto del proyecto El Hierro 100% Renovable y la portada de la revista-. Se realizaron durante viajes a la isla entre 2005 y 2010. Al final se ofrece un índice de las mismas.

Existe una isla atlántica cercana a las costas del Sáhara que tiene forma de corazón y hasta el descubrimiento de América era el punto más occidental del mundo conocido. Es pequeña –mide lo que el barrio neoyorkino de Brooklyn- y el color como oxidado de sus montañas le dio su nombre. Ferro, en latín. Hierro.  Su origen está en la erupción de volcanes submarinos hace millones de años. El mismo principio que el resto del archipiélago al que pertenece, las islas Canarias. Por eso su costa es un sinfín de rocas cortantes de formas caprichosas. Así quedaron congeladas tras el furioso encuentro del fuego con la tierra, el mar y el aire.

Tres son los municipios de la isla de tonos rojizos. 10.700 sus habitantes. Al noreste, Valverde es la capital. Al sur, El Pinar es centro de buceo internacional por la particular belleza de sus fondos submarinos surcados por meros, barracudas y mantas diablo. La Frontera, al oeste, depara la visión más impactante. Un enorme cráter semicircular con viñedos y sol todo el año coronado por los grandes roques de Salmor, antigua guarida de lagartos gigantes.  Y en la cumbre, fosforescentes trigales dan paso sin tregua a un denso mar de nubes que esconde el bosque de laurisilva, originario de la era Terciaria. Es un humedal vibrante de helechos, hongos, musgos, plantas trepadoras y líquenes donde conviven una extensa variedad de insectos, lagartos, lagartijas, mirlos, gavilanes, lechuzas y murciélagos. Como pasear por el bosque encantado de un cuento infantil.

El Hierro, la más pequeña y occidental de las Canarias, fue el límite del mundo conocido desde el siglo II de nuestra era hasta el Descubrimiento. Al otro lado, sólo tinieblas y zozobra. Y durante 250 años, desde 1634 hasta 1884, depositaria del Meridiano Cero, “la raya” para los lugareños, la separación entre este y oeste en las representaciones cartográficas, que cruzaba el punto más occidental de la isla, Orchilla. Pero El Hierro perdió a finales del siglo XIX su “raya” por el poderío naval y económico británico, que la trasladó a Greenwich, norte de Londres, donde aún permanece. Con el Meridiano Cero El Hierro estaba en mapas y cartas de navegación de barcos de todo el mundo durante los siglos en que éstos eran el medio de transporte más avanzado del Planeta. Gracias al proyecto El Hierro 100% Renovable, la isla volverá a ser un referente mundial. La raya imaginaria que muchos herreños creían ver en el mar será ahora una raya energética sostenible compuesta por viento, agua y luz.

La fuerza del mismo viento que llevó a Cristóbal Colón a América -el viento alisio, que sopla durante todo el año en Canarias de norte a oeste-, será la que mueva las palas de los aerogeneradores cuya energía bombeará agua desde un embalse inferior a otro superior, ambos de nueva construcción. Los millones de litros de agua cayendo en un salto de 682 metros de altura harán girar los álabes de las turbinas de una central hidroeléctrica, que producirá la energía necesaria para abastecer la isla en su totalidad. La central diesel de Endesa, Llanos Blancos, inaugurada en 1970, se mantendrá como garantía de seguridad del suministro energético.

«El Hierro puede ser 120% renovable porque este modelo será exportado a islas mayores, en un camino inverso al que sucedió en el pasado: la vanguardia y el progreso, por primera vez, vendrán de una isla pequeña y lejana.»

Por su pequeñez y lejanía, El Hierro es tierra de emigrantes y desterrados. También lugar de forja de gigantes del deporte vernáculo, la lucha canaria. Es el caso de Francis Pérez («el pollito de La Frontera», cuyas asombrosas medidas (un atleta de 1,96 metros de alto y 150 kilos de peso) lo convirtieron en fotaleza inexpugnable durante diez años consecutivos. De Sabinosa, que son cuatro casas aisladas colgando de los riscos del golfo de Frontera, es Valentina, legendaria figura del folclore canario, cuyo runrún monótono y descuidado transmitía como nadie autenticidad y misterio.


En El Hierro los habitantes han aprendido a superar los obstáculos con las armas de la propia naturaleza. Un lugar naturalmente sostenible, siglos antes de que este concepto diera valor a una forma de enfrentar la vida y afrontar proyectos. Un ejemplo lo tenemos en el árbol del garoé, sagrado para el pueblo bimbache, los indígenas herreños hasta la conquista castellana en el siglo XV. El garoé era un árbol grande y frondoso de la familia de los tilos situado en la zona alta de la isla, donde es frecuente el fenómeno denominado lluvia horizontal. Por su frondosidad y la textura de sus hojas el árbol conservaba agua todo el año. Su goteo permanente lo recogían los aborígenes en un sistema de oquedades excavado a sus pies. La leyenda cuenta que un huracán destrozó el árbol en 1610. En 1957 se colocó un til en el emplazamiento original y en 2004 la arquitecta María Reyes Febles rehabilitó la zona con un acceso de caminos de piedra y barandales de madera. Febles, herreña afincada en Las Palmas de Gran Canaria, es también autora del nuevo auditorio de la isla, en fase de construcción. Para la joven arquitecta «El Hierro lleva muchos años planificando una estrategia global que permita a sus habitantes vivir del territorio sin sobreexplotarlo, encontrando el equilibrio con el medio. El Hierro puede ser 120% renovable porque este modelo será exportado a islas mayores, en un camino inverso al que sucedió en el pasado: la vanguardia y el progreso, por primera vez, vendrán de una isla pequeña y lejana.»

Para Tomás Padrón, jubilado de Endesa, ex delegado de la empresa en la isla y presidente del Cabildo herreño [n.d.autor: lo fue hasta las pasadas elecciones del 22 de mayo de 2011, donde renunció a presentarse] , máxima institución insular, El Hierro 100% Renovable es “ya una realidad que marcará un antes y un después en la historia de la isla. Un hito trascendental para El Hierro y Canarias en su conjunto”. Padrón, menudo, mirada clara y gesto amable, recuerda a la eurocomisaria Loyola de Palacio como gran valedora para el impulso final del proyecto. “En Unelco [antigua filial de Endesa en las islas] nació la idea cuando no existían los intrumentos para sacarla adelante. Años después el Cabildo tomó el testigo y esa visita a Bruselas en 2002 con el presidente del Gobierno canario, Adán Martín, lo resucitó.” El proyecto está en una espiral creciente de repercusión mundial. Las visitas para conocerlo se suceden. Los Reyes de España y el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ambos en 2006, y el eurocomisario de Energía Andris Piebalgs, en septiembre de 2009, se han contado entre los visitantes más ilustres. También ha atraído la atención de ingenieros y expertos en renovables. Se calcula que unas 1.000 islas en el mundo podrían albergar instalaciones similares. La expectación generada crece exponencialmente en medios de comunicación internacionales.

“Gorona de viento” se llama en El Hierro a los muros de piedra de forma semicircular que los ganaderos construyen para proteger a los rebaños del viento. Y Gorona del Viento, S.A., compuesta por el Cabildo de El Hierro (60%); Endesa (30%) y Gobierno de Canarias (10%) es la empresa encargada de gestionar este proyecto de 64,7 millones de euros de inversión, 35 de los cuales aportados por el Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético (IDAE) del Gobierno español. “Seremos un laboratorio experimental”, afirma Tomás Padrón, para quien la idea de El Hierro como isla sostenible se amplía a otros campos como la enseñanza -se ha creado un módulo de Formación Profesional en energías renovables que quiere ser referencia en el Archipiélago- y el turismo científico, una alternativa inteligente para un sector que debe diversificarse para sobrevivir. Y compatible con su punto fuerte tradicional, la tranquilidad, que en lugares de soledad absoluta como a los pies del faro del Orchilla llega a conmocionar.

De las siete islas Canarias El Hierro es la mejor que ha sabido contener la dimesión de su planta hotelera. Además de su red de casas rurales, el Parador de Turismo (en Las Playas, Valverde) es el principal lugar de alojamiento. En La Frontera se encuentra también el hotel Punta Grande, que durante años fue récord Guinness por ser el más pequeño del mundo. Destacan para el baño sus piscinas naturales y para los paseos su red de senderos, especialmente bellos en los prados comunales de La Dehesa. Con una planta ganadera (caballos, vacas y ovejas) que destaca por su densidad y belleza respecto al resto de las islas, en agricultura la isla se ha especializado en los últimos años en el cultivo de la piña tropical. En 2000, la isla fue declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco.

El proyecto en detalle

El objetivo del proyecto El Hierro 100% Renovable es el «diseño, desarrollo, construcción y puesta en servicio» de un sistema hidroeólico capaz de cubrir la demanda eléctrica en la isla (cuya punta máxima anual es 8 MW) convirtiendo esta isla en un territorio autoabastecido solamente por energías renovables. Ese es el objetivo final, porque la realidad tecnológica impone, según técnicos de Endesa, que en las primeras fases de implantación la energía renovable ocupe una cuota de entre el 50% y el 80% del total. El sistema estará compuesto por dos depósitos de agua, un parque eólico, una central hidroeléctrica, una central de bombeo y la central de motores diesel ya existente. El depósito de agua superior tendrá la dimensión de 5,6 campos de fútbol con la altura de un edificio de tres plantas. El otro, construido a pie de mar, ocuparía 2,3 campos de fútbol sobre un edificio de dos plantas. El parque eólico, de cinco aerogeneradores, tendrá 11,5 MW de potencia instalada. La central hidroeléctrica, con cuatro turbinas Pelton, sumará 11,3 MW. La central de bombeo 6 MW. La potencia instalada de la central de Llanos Blancos es de 12,7 MW. El cálculo de las conducciones de agua se ha estimado en base a la demanda prevista para 2030.

El Hierro 100% Renovable conseguirá transformar una fuente de energía intermitente en un suministro controlado y constante de electricidad, maximizando el aprovechamiento de energía eólica y facilitando su integración en el sistema. La mayor parte de la energía vertida a la red de distribución de la isla provendrá de la central hidroeléctrica. La energía eólica generada alimentará el sistema de bombeo. Su excedente se usará para la impulsión de agua a la red de abasto desde las dos plantas desaladoras que tiene la isla a nivel del mar. El ahorro anual calculado es de 18.700 toneladas de emisiones de CO2. Y 1,8 millones de euros por los 40.000 barriles de petróleo que dejarán de comprarse.

Índice de fotos:

1) Amanecer en Las Playas. Fotografía tomada desde una habitación del Parador de El Hierro.

2) El padre del fotógrafo frente a uno de los puentes de lava de la costa norte de la isla (i). La ladera del Julán desde la cala de Tacorón.

3) El bosque de Laurisilva en la cumbre de la isla.

4) Atardecer desde el sabinar de La Dehesa.

5) Prados comunales de La Dehesa (i). Los padres del fotógrafo posan en el Mirador de la Peña, con el golfo de La Frontera de fondo.

6) Verol en primer témino, en el mirador de Bascos (i). Dos viejos viendo pasar la vida en el pueblo de Tigaday (La Frontera).

7) Portón en el Sabinar.

7) Atardecer en La Frontera. El hotel Punta Grande en primer término. Al fondo, los roques de Salmor.

8) Ortofoto con gráfico explicativo del proyecto El Hierro 100% Renovables.

9) Portada del primer número de la nueva revista Actualidad Endesa.

Memorias del Zinemaldia: 59 edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián


(Al final de este texto se ofrece información de las 23 imágenes que lo acompañan)

16 de septiembre

Lluvia. Buenas impresiones el primer día por la programación de este año. Intruders (2011), lo nuevo del tinerfeño Juan Carlos Fresnadillo gusta a casi todos. Para El árbol de la vida (The Tree of Life, Terrence Malick, 2011, Palma de Oro en el festival de Cannes) no vale la pena ni intentarlo. Cena con ensalada, txuleta –traducido es chuletón de buey- y vino en Aldanondo. José Coronado y el equipo de “No hay paz para los malvados” (Enrique Urbizu, 2011) en la mesa de enfrente. Marta y Aída planean foto con el actor. Los hombres nos negamos en redondo. Demasiado pronto. Nada más levantarse dos mujeres de otra mesa le reclaman para lo mismo. El también protagonista del corto “El intruso” del tinerfeño David Cánovas (2005, nominado al Goya) acepta con mucha amabilidad.

17 de septiembre

Me estreno con el surcoreano de la ciudad de Boghwa Kim Ki Duk. Como homenaje a Librada Melo y Gabriel Trenzado -dos grandes ausentes este año- me sitúo en lo más alto del K-1, la sala grande del Auditorio Kursaal de Moneo. En el primer número del periódico del festivalJuan Carlos Fresnadillo habla de los miedos transmitidos de padres a hijos –también de su madre a él mismo- y Wim Wenders hace una encendida defensa de las posibilidades 3-D. Cierro el móvil donde apunto estas notas. Empieza mi Zinemadia.

Nada justificaría seleccionar la muy arisca Amen (Kim Ki duk, 2011) para ninguna cosa de provecho en un festival si no es el nombre de su director, autor de importantes filmes como El arco (2006), Hierro 3 (2004) y Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera (2003). A no ser que con el viva la pepa de los nuevos lenguajes del cine contemporáneo post-digital alguien quiera poner un huevo nuevo. Aquí, una chica que no tiene donde caerse muerta busca a un amigo pintor por distintas ciudades de Europa. Parece una excusa del director para darse un garbeo turístico por París, Venecia…. La chica recurre a la mendicidad y acaba siendo violada en un tren por un tipo enfundado en una mascara antigás. Quemarla –la película, no al personaje, menos a la actriz, tampoco al director- sería un bonito gesto que evitaría la superpoblación inflaccionista de este tipo de boberías que nacen para llegar a ningún sitio. Según el surcoreano en la revista del Festival, la hizo harto del sometimiento a los estándares industriales y para demostrar que cualquiera puede dirigir una película. Lo diría días más tarde en una entrevista el director de fotografía José Luis Alcaine: hay una amplísima mayoría de filmes que se ruedan sin casi presupuesto y con una calidad técnica pésima. El mismo día en el mismo periódico Ripstein lo apuntalaría: se ha perdido el valor de la paciencia. Yo añado: y ha crecido el del despilfarro de los recursos públicos a través de la simplonería. Aguanté “Amén”, mi primera película del festival, 40 heroicos minutos.

Los finales abruptos y abiertos son marcas del cine de hoy cuando éste quiere caminar de la mano de este mundo en que vivimos, ajeno a las certezas de antaño. Martha Marcy May Marlene (Sean Durkin, 2011), premiada en Sundance y aquí en Zabaltegui, la sección mas fiable del certamen, narra la historia de una chica que son varias –de ahí su título- tras su traumatizante paso por una secta. Cine norteamericano independiente pulcro en lo narrativo y estilístico (quizás demasiado), donde destaca la interpretación de su joven protagonista Elizabeth Olsen. Momentos turbadores y un desconcertante, aunque valiente, final.

Fugaz encuentro con Juan Carlos Fresnadillo en el hall del hotel María Cristina –refugio de invitados VIP del festival- antes del inicio del último pase de su Intruders (Intrusos), que inauguró el festival este año. Foto a las chicas con Clive Owen a las afueras del hotel. La estrella se muestra amable y profesional; ellas nerviosas, a solo un paso de la risilla (jijiji) histérica. ¡Qué momento! El filme es una de miedo más psicológico que de sustos que confirma el talento del tinerfeño, que no descuida oportunos requiebros en el relato que lo alejan de lo consabido. Intruders, basado en un relato de Nicolás Casariego, tiene como puntos mas fuertes: en lo productivo, haber logrado un filme 100% español que alcance sin pedir permiso la cima del exigentísimo mercado mundial de la distribución y exhibición de películas; en lo estilístico, apuntalar marcas propias del director desde Esposados, señal inequívoca de que estamos ante un cineasta no solo muy capaz –lo dejó claro sin lugar a dudas en 28 semanas después (2007)-, sino también con voz propia. Si Intacto recuperaba de aquel primer corto español nominado al Oscar la suerte como tema central, Intruders recupera el gusto de Fresnadillo por los adosados (Adosados era justamente el título provisional del histórico corto), la celebración de un cumpleaños con tarta y velas y la imagen de un rostro hundiéndose en lodo (en Esposados era el de Anabel Alonso que se hundía en la arena de la playa en el sueño/pesadilla del protagonista). En lo temático, la pesadilla recurrente sobrevuela todos los trabajos de Fresnadillo hasta hoy. Bonita noticia adicional es que el tinerfeño de Santa Cruz haya recuperado a la también tinerfeña Tatiana Hernández –Goya este año por Lope– para hacerse cargo del vestuario. Hernández ya había sido directora de arte de Esposados y vestuarista en Intacto.

En la fiesta del filme Mugaritz BSO, que inaugura la nueva sección Culinary Zinema en el Kursaal, una desconcertante banda de batucada formada íntegramente por txicarrones del norte irrumpe con un estruendo ensordecedor después de que Antonio intentara infructuosamente retratar a las txicas con Santiago Segura. Regalan gin-tonics de Beefeater en la barra y posavasos de Silestone a la salida. Parte del grupo nos retratamos de vuelta junto a la ría.

18 de septiembre

En Albert Nobbs (Rodrigo García, 2011), Glenn Close -Premio Donostia este año- interpreta a una mujer que para sobrevivir ha ocultado su verdadero sexo en la Irlanda del siglo XIX, haciéndose pasar por hombre. Y lo más sobresaliente de su sobresaliente interpretación es que en el momento del filme en que se quita su traje de camarero para vestirse con ropas de la mujer que en realidad es al espectador le da la sensación de que ¡¡la actriz es un hombre!! El pulcro Mr. Nobbs lleva un traje de waiter que se le ajusta tan bien al cuerpo como el filme a la actriz de Greenwich (Connecticut). No en vano Close es también coguionista y productora. El hijo de Gabriel García Márquez –interesantísima filmografía lejos de la imposible genialidad del padre- construye el filme con precisa y ribeteada caligrafía.

Caligrafía igualmente precisa aunque aquí con cero ornamentos es lo que ofrece la iraní Nader y Simin: una separación (Jodaeiye Nader az Simin, Asghar Farhadi, 2011). Poderosísima crónica de un divorcio anunciado desde el magnífico arranque del filme que deviene en auténtico drama familiar. La gran película -retrato de Irán a ras de suelo- se filma siempre en encuadres cerrados que transmiten el agobio de la telaraña en que sus personajes acaban. Si al principio los dos protagonistas se dirigían directamente a la cámara para convertir al espectador en el juez de su situación –ella quiere salir del país, él quedarse también para cuidar a su padre enfermo de alzheimer, los dos pugnan por quien se quedará con la niña- en el espléndido final Farhadi deja otra vez al espectador en la tesitura de reflexionar. ¿Quién de los dos merece más quedarse con la hija visto lo visto? Sin respuesta. Clap-clap-clap-clap (aplausos).

El revés justamente de la iraní, que fue Oso de Oro de en el pasado festival deBerlín, es The Deep Blue Sea (Terence Davies, 2011), de esas películas con elenco de alto caché que dan la sensación de haber caído en esta Sección Oficial después de haberlo intentado en vano en otros certámenes. La misteriosa Rachel Weisz protagoniza aquí un filme situado en Londres alrededor de 1950, de aire experimental, tedioso, lleno de lugares comunes, con fotografia en cursilísimo flou y decorados de inspiración teatral.


Shame, segundo filme del publicista Steve MacQueen, cuenta sosteniéndose en una fotografía de tonos fríos el vacío existencial de un adicto al sexo, enfermedad más que común que con la generalización de Internet ha encontrado picos históricos. En este caso un treintañero de éxito (Michael Fassbender) en la ciudad de Nueva York. El filme tiene un momento sublime cuando Carey Mulligan, que interpreta a su inestable y dependiente hermana -con la que se sugiere una relación incestuosa, acaso madre de todos los traumas del protagonista- interpreta casi a capela la canción New York, New York. A la semana de verla sigo sorprendiéndome silbando la famosa musiquilla (I wanna wake up in the city / that doesn´t sleep…) de John Kander y Fred Ebb popularizada por Frank Sinatra. Shame se estrenaba en España con el aval de haber sido la gran favorita del último festival de Venecia. Uno sale con la sospetxa de que más que al espectador el filme le ha servido de terapia personal al director.

19 de septiembre

La terrible primera visión del nuevo día ha sido coger in fraganti al director del festival de Las Palmas colándose para entrar en una película. Marca de la casa que repite año tras año y nos ridiculiza. El filme es Los pasos dobles lo último del interesante -y sobrevalorado- Isaki Lacuesta. En este caso un documental ficcionado sobre la búsqueda de unas pinturas ocultas bajo una duna en Mali, país que a nuestros ojos es como si nos dijeran el mismo corazón de África. Potente padrino (Miquel Barceló, el artista español vivo mejor pagado), bonita fotografía, brotes verdes de humor entre tanto desierto y una música con aire a spaguetti western que finalmente impone su tono despojando al irregular filme de buena parte de la trascendencia que en principio parecía tener. Llaman la atención los ojos abiertos en permanente movimiento del albino africano ciego. Como si con esa mirada desconcertada el catalán Lacuesta quisiera hacer una metáfora del cine actual. O de su propio cine.

Vergonzoso fue que al día siguiente la prensa informará que el director del festival de Las Palmas dijo sus palabras “ante unos 200 profesionales entre medios especializados, productores, distribuidores y actores.” A la cantidad le sobraban exactamente las tres cifras.

El encuentro de Canarias -mejor llamarlo el encuentro entre canarios en el Zinemaldia- volvió a presentar los éxitos (sic) del fragilísimo cine isleño tras siete años de apuesta decidida por parte del Gobierno de Canarias (importante inversión cuando las vacas eran gordas con más negros que blancos en el balance provisional). Aunque si algo zafio tuvo la jornada fueron las palabras del director del festival de Las Palmas, quien tras repetir la lección aprendida sobre ciclos y novedades de la próxima edición desmintió lo que aseguró «haber leído en algunos blogs: el rumor de que el año que viene no se iba a celebrar el festival». Una mentira -es otra de las marcas de la casa, en este caso aliñada con gotas de txulería pasada de fetxa- destinada a alimentar la falsa idea de que sin él muere el invento. Vergonzoso, patético, fue que después declarara a la prensa que “unos 200 profesionales entre medios especializados, productores, distribuidores y actores conocieron de manos del director del certamen los ciclos que… (bla bla bla)”. A la cantidad le sobraban exactamente las tres cifras teniendo en cuenta que habría que restar del total aproximado de 40 personas presentes -y en el Zinemaldia hay unos cuantos miles de acreditados- a técnicos institucionales, políticos, compromisos, personal del catering y conocidos, el 99,9% de ellos canarios, muchos de los cuales aguantaron esa oda al lugar común confiando en que las bandejas con queso y vino canarios empezaran a rular más pronto que tarde por la exigua sala. “El mal tiene el poder que queramos otorgarle”, reza la frase publicitaria del filme El monje (Dominik Möll, 2011) que puede leerse en uno de los grandes carteles que durante la semana llenan la ciudad.

Pina, de Wim Wenders, presidente de la Academia de Cine Europeo desde 1996, es un hermoso documental en 3-D homenaje del director de Düsseldorf a la prestigiosa coreógrafa y bailarina Pina Bausch, fallecida en 2009. Sus bailarines desnudan pensamientos en tres dimensiones a la cámara entre potentísimas coreografías rodadas lo mismo sobre la tarima de un escenario que en las calles y paisajes de Wuppertal (Renania del Norte, Alemania) donde reside la Compañía. Frente a los que solo ven en el desarrollo del 3-D una (fallida) fuente de ingresos de los grandes estudios multinacionales para hacer caja, Wenders demuestra que no cae en saco roto su encendida defensa de la nueva tecnología como materia fundamental de expresión artística para el documental del futuro. ¡Gracias, Wim!

Cuatro horas y media –se dice pronto- duró el menú degustación del chef Rubén Trincado en el restaurante El Mirador de Ulía (poseedor de una estrella Michelín), dentro de Culinary Zinema. Es un lugar con vistas impresionantes de la ciudad y desde el cual tiré mis primeras fotos. El plato denominado «Alfombra roja» nos llamó especialmente la atención por su presentación: daditos de foie y gelatina sobre una tira… de nabo. Así se lo hicimos saber a la reportera de la Sexta que iba de mesa en mesa cual rubia Betty Boop entrevistando a los comensales.

20 de septiembre

Día de sol radiante después de 3 dias de txubascos intermitentes. Kiseki (Milagro) del «maestro» japonés Hirokazu Kore-Eda (así reza la información de publicidad del filme; ignoro por qué Kaurismaki, Moretti o Almodóvar son «directores» finlandés, italiano y español, respectivamente, y el japonés en cambio es «maestro»); Kiseki, decía, es un bellísimo filme dirigido con maestría sobre dos hermanos que viven en ciudades diferentes (Kagoshima y Osaka) debido a la separación de sus padres. En Kagoshima un enorme volcán desprende amenazantes cenizas sobre la ciudad. Filmado con arrolladora ternura y continuos guiños de humor -aquí he sido testigo de la mayor carcajada del Festival-, los simpatiquísimos niños –los dos protagonistas son también hermanos en la vida real, Koki y Oshito Maeda- se adueñan de la narración, y son tratados de forma radicalmente opuesta a como lo hacen las películas USA. Respetándolos en su condición de niños, no como objeto de explotación para la venta de entradas. Comparto con Carlos Boyero en El País la impresión de que a veces parece que los niños están haciendo la película por su cuenta, tan naturales parecen. Difícil será encontrar un filme más merecedor de la Concha de Oro.

Life Without Principle (Johnnie To, 2011) es una muestra de ese cine chino realizado a la americana en Hong Kong -cine cantonés le llaman-. Gran factura técnica en el que convive un atractivo mejunje de ultraviolencia, mafias, humor amarillo y belleza. Aquí la crisis del euro motivada por la bancarrota de Grecia -dos películas en el Zinemaldia tienen por ahora a la crisis económica como telón de fondo- da al traste con las inversiones de muchos y sirve de catalizador para la evolución dramática de sus protagonistas, un policía heroico sin tiempo para atender como es debido a su novia y una empleada de banca dispuesta a cambiar de vida aunque para ello deba apañarse cinco millones que no son suyos. Tres días mas tarde, el viernes 23, el titular de El País rezará a cinco columnas: «Los mercados entran otra vez en caída libre». ¿De verdad lo perderemos todo?

De la mano otra vez de Antonio Pérez y Maestranza Films, el andaluz Benito Zambrano recupera su mejor pulso con La voz dormida y empuja a María León por la rampa de la candidatura para la Concha de Plata a la Mejor Actriz. La actriz, como el filme, divierte, emociona y estremece con su personaje Pepita a un paso del tópico andaluz, aunque León no llega a cruzar el umbral por un pelo… “del coño, mi niño», en milimétrica expresión de Manolo. Zambrano construye una película contundente, de guión muy sólido, cuya única rémora es cierto exceso de teatralidad en algunas interpretaciones y un no sé qué estético que recuerda a película-de-la-Guerra-Civil-de-toda-la-vida. Una convención que afecta a su dirección de arte y fotografía que ya ha sido superada por algunos filmes como El laberinto del fauno (Guillermo del Toro, 2006), Pa Negre (Agustí Villalonga, 2010) y Balada triste de trompeta (Alex de la Iglesia, 2010). Por cierto, del director bilbaíno, miembro de un jurado oficial este año presidido por la actriz Frances McDormand, me han txivado que tuitea incluso mientras rueda. Así parece que ocurrió en el rodaje de “La txispa de la vida”, aún por estrenar. Nosotros lo cazamos dos días antes de la llegada de su novia Bang (¡bang!) interrumpiendo su almuerzo en Aldanondo para darse al móvil.

21 de septiembre

Sería demasiado obvio vincular la austriaca Stillleben (Still Life, Sebastian Meise, 2011) con los terribles sucesos descubiertos en los últimos años en ese país centroeuropeo del tipo «monstruo de Amstetten». Pero las escopetas apuntan -y con mira telescópica- en esa dirección. En este caso, con estilo seco y conciso -el filme no llega a 80 minutos-, el descubrimiento por parte de toda la familia de las perversiones de una padre que desde hace veinte años se excita -y alivia- secretamente con su hija Lydia al compás de la famosa canción ochentera de Desireless “Voyage, voyage” (Au dessus des vieux volcans, / glisse des ailes sous les tapis du vent, / voyage, voyage, / eternellement. / de nuages en marécages, / de vent d’espagne en pluie d’équateur, / voyage, voyage, / vole dans les hauteurs / au dessus des capitales, / des idées fatales, / regarde l’océan… / Voyage, voyage / plus loin que la nuit et le jour, / voyage / dans l’espace inouï de l’amour / voyage, voyage…). A esta opera prima, inscrita en Nuevos Directores de la sección Zabaltegui, le sobra frialdad y falta profundidad. La cobardía del padre descubierto por su hijo tras un encuentro de aquel con una prostituta –a las putas les hace actuar como si fueran Lydia- le lleva a fingir un atraco a un banco para verse entre rejas antes que enfrentarse con los suyos.

Tiranosaurio (Tyranosaur, Paddy Considine, 2011), protagonizada por el ganador de la pasada edición del Zinemaldia, Peter Mullan, por Neds (2010), comienza con rudeza y una violencia que hace prever -y temer- picos de ultraviolencia. El filme es un duro y hermoso alegato sobre el mal y la redención gracias al amor en el suburbio de una ciudad inglesa habitada por ciudadanos vencidos. Hermoso cartel y perturbadora metáfora en el título del filme, que da a entender la causa del carácter fuertemente irascible, indomable, de su protagonista. Como destacado rasgo del cine contemporáneo, ejemplos que hemos visto en Martha Marcy May Marlene, Shame, Los pasos dobles o Stillleben, estas películas dejan numerosos huecos esperando a ser rellenados por el espectador. Tiranosaurio ganó el premio al Mejor Director y dos Premios Especiales del Jurado en el pasado festival de Sundance.

El japonés Kore-Eda vuelve a mostrarnos destellos de su sensibilidad en The Days After (Nochi-no-hi, 2011), película de terror sutil de 51 minutos de duración que forma parte de una serie fantástica de televisión japonesa sobre un joven matrimonio que recibe la visita de su hijo fallecido. Respecto a la hermosa Kiseki de la Sección Oficial esta destaca por su bella fotografía.

Rampart (Oren Moverman, 2011), protagoniza por Woody Harrelson, puede leerse como la cuota de cine USA de la Sección Oficial. Cuenta con dos participaciones destacadas: Sigourney Weaver en un papel secundario y el escritor James Ellroy como autor de la novela en que se inspira y, por primera vez, co-guionista de un filme. Rampart cuenta una historia sin happy end. La del inadaptado Rophynol Dave, policía en Los Angeles, ex veterano del Vietnam, lastrado por una estética y convicciones fuera de lugar y que durante el metraje se ve envuelto en circunstancias que le pondrán su capacidad de supervivencia cada vez más al límite.

22 de septiembre

En los festivales cada sesión es una entrega a lo desconocido. Así debe ser. Por eso quienes programan deben ser respetuosos con el público sin margen para la prepotencia y el capricho. Sin subestimarlo. Hoy el día ha vuelto a lucir plomizo. Está siendo el Zinemaldia con peor tiempo de los cuatro que he vivido, solo dos días de sol. En cambio el de mejor Sección Oficial.

La hispano-argentina Las acacias (Pablo Giorgelli, 2011), la película de las 9.30 horas, la única de la sección Horizontes Latinos que veré en esta edición -la número 17 desde que llegué a la ciudad- promete por su palmarés: Cámara de Oro a la mejor opera Prima y premio de la Crítica Joven en Cannes; Mejor Guión en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana… No defraudó. Es una historia sin música, silenciosa a pesar del permanente runrún del camión maderero donde se desarrolla todo el viaje de Asunción a Buenos Aires que es esta historia. Un filme de amor lleno de espejos retrovisores que emociona delicadamente y que cuenta con la actriz promesa más joven que he conocido, Nayra Calle Mamani, de solo cinco meses de edad. Su papel de Anahí, hija presente de la emigrante Jacinta (Hebe Duarte), futura de Jacinta y el camionero Rubén (Germán de Silva), rompe esquemas. Uno por su corta edad necesita entender que esos resultados han sido fruto de la pericia del equipo, pero eso no quita para no poder olvidar esos precisos bostezos, estornudos, sonrisas, llantos en su rostro redondo de india de enormes y expresivos ojos negros.

La portuguesa Sangre de mi sangre (Sangue do meu sangue), de Joao Canijo, destrona en mi ranking a Kiseki (Milagro) en la candidatura para la Concha de Oro. Melodramón urdido en el marginal barrio lisboeta de Padre Cruz en torno a una madre, cocinera de profesión, que convive con su hermana, hijo e hija y respectivos novios. Rita Blanco, que interpreta a esta madre coraje de registros almodovarianos -por momentos el filme recuerda a «¿Qué he hecho yo para merecer esto?» (1984)-, lleva a cabo un trabajo merecedor de gran premio, aunque no de mayor nivel que el resto de actrices y actores del elenco (Anabela Moreira, Cleia Almeida, Rafael Morais, Marcello Urgeghe, Nuno Lopes). Inolvidable secuencia en karaoke donde el film comienza a hacerse grande e historias de barrio, truculentas, tiernas, cotidianas, incestuosas, violentas, contadas con mucha veracidad y potencia cinematográfica de gama alta.

La francesa Amerikano (Mathieu Demy, 2011), sobre un joven que marcha de Francia a Estados Unidos y Méjico en busca de su madre fallecida, es el primer filme del hijo del director francés Jacques Demy. En ningún sitio está escrito que el talento sea asunto que se herede. El viaje de descubrimientode Martin (interpretado por el propio director) y su conocimiento final en Tijuana de Rosita/Lola (Salma Hayek) en un sórdido bar de strip-tease regentado por Luis (Carlos Bardem en un papel para el que le solicitan una y otra vez) a ti no te lleva a ningún sitio.

Sí te lleva en cambio a El Havre (Le Havre, Finlandia-Francia-Alemania, 2011) el finlandés Aki Kaurismäki en el filme del mismo nombre que transcurre casi íntegramente en esa ciudad portuaria de la Alta Normandía francesa a la altura del Canal de la Mancha. Premio FIPRESCI de los críticos en el pasado festival de Cannes, el filme es una mirada entre nostálgica e irónica al cine de los años 50 y al mundo del cómic comprometida con la inmigración ilegal como unos de las principales desgracias del presente. La generosidad de un limpiabotas sesentón (André Wilms) y la solidaridad entre vecinos permitirá al joven gaboniano Idrissa (Blondin Miguel) seguir rumbo a Londres para cumplir el deseo de encontrarse con su madre, “negra ilegal pero excelente trabajadora en una lavandería china”. El filme esta contado en tono de fábula, con divertidas interpretaciones gesticulantes y diálogos en staccato, persecuciones hilarantes por su falta de veracidad y silencios prolongados. Un película extraña y con un poso de mala leche, de esas por las cuales los críticos suspiran. Y una película hermosa, que contribuye a ensanchar los limites del cine. Alexandra, que había llegado al mediodía en coche desde Madrid -y que por la tarde ya había visionado la herrmosa “Kiseki”- la aguantó como una auténtica campeona berlinesa de resistencia a pesar de que la sesión en la sala pequeña del Kursaal comenzó a las 12 de la noche.

Justo antes de iniciarse el filme cruzaba el puente de la ría José Luis Rebordinos, director por primera vez del Festival, que tendrá el reto también de organizar la 60 edición. En esta la programación va superando a anteriores y algunas colas han rebosado el aforo, dejando a acreditados de prensa fuera. Esta cuestión imprevista ha obligado a hacer colas separadas para tranquilidad de la canallesca. Los puntos débiles de esta 59 edición: las cuotas euskaldunas en filmes de secciones importantes y la poca presencia de artisteo internacional.

23 de septiembre

Último día. Otra vez sol. A Aurora se le ha caído el televisor donde yo pensaba ver Match Point (Woody Allen, 2005) antes de irme. Quedó boca abajo, desplomado, como superado por las circunstancias.

La germano-griega Mundo injusto (Adikos Kosmos, Filippos Tsitos, 2011) tiene algo de «El Havre» por el minimalismo poético de la historia. Un policía maduro alcohólico harto de defender una justicia que perjudica a los ciudadanos (Antonis Kafetzopoulos) y una limpiadora inadaptada (Alexandra Boussiou) conviven en el mismo edificio, comparten el mismo parque y coinciden –también como los de Kaurismäki- en su amor por el rock. Bien tejida, algo procelosa en los tiempos, impertérrita en muchos rictus, el filme sobrevuela los tejados de un país que se ha quedado como nuestro televisor: boca abajo, desplomado, como superado por las circunstancias. En realidad Grecia es el iceberg más a la deriva de un sistema donde los beneficios sociales han dejado de ser sostenibles también porque fueron esquilmados, y no necesariamente por bancos y poderosos. Termina la película, mivecino de butaca, donostiarra en los cincuenta con cuatro hermanos en Chile en el negocio del vino, deja de dar cabezadas.

Sol y primer baño -histórico- en la playa de La Contxa. En medio de la calma, ratxas de olas grandes y preciosas que rompen como a cámara lenta. Mi última de este es francesa y se titula The Artist (Michael Hazanavicius, 2011). La dan a las 16.30 en el Principal. La veo con Manolo, los dos con el salitre del Cantábrico encima, que es el mismo salitre del Atlántico. ¿Es posible terminar mejor que con este bellísimo homenaje al cine mudo réplica casi exacta de filmes rodados a finales de la década de los 20 y principios de los 30 del siglo pasado? Manolo me mete un codazo que no entiendo. Me pide que no bostece, quizás por lo contagioso. En blanco y negro y con intertítulos, sin diálogos, cuenta la bonita historia de George Valentin, una estrella del mudo (Jean Dujardin, premio al Mejor Actor en Cannes) que no se adapta a la llegada del cine sonoro y una joven actriz, Peppy Miller (Bérénice Bejo) -con el nombre del personaje que interpreta María León en “La voz dormida” tenemos dos Pepitas en este Zinemaldia- que se abre paso en el nuevo medio. Si en Las Acacias, el bebé era el gran descubrimiento, aquí quien roba protagonismo es Uggy, el perrillo-actor de Valentin, auténtica estrella circense y a la postre verdadero héroe de la película que ganó en el pasado festival de Cannes el premio Palm Dog de los críticos. Un triángulo de tres estrellas (Valentin, Miller, Uggy) con momentos estelares durante todo el filme. El más divertido, la pesadilla con sonido de un Valentin en cambio incapaz de oir su propia voz. El más dulce, cuando George pinta con un lápiz de maquillaje junto a la boca a Peppy el falso lunar (“simplemente necesitas algo que te distinga de los demás”) gracias al cual será mundialmente conocida como estrella.

La despedida la celebramos con fiesta en Bataplán, bajo el mismo paseo de la playa. El local no de pintxos donde una vez al año pintxa David Guetta pone hoy rockabilly cincuentero. Está a reventar. A mi lado cruza Hello Kitty en forma de tatuaje sobre un omoplato desnudo. Fuera llueve a mares. Esperamos a que escampe para regresar. Mañana volaremos de vuelta. Conoceremos el palmarés. Aúpa, Real. Adiós, Donosti. Ciudad fantástica. Agur.

Descripción de las fotografías:

1) el Kursaal desde el margen opuesto de la ría (imagen propia).

2) Elisabeth Olsen (i) y Sarah Paulson, su hermana en el filme, en un momento de Martha Marcy May Marlene (Sean Durkin, 2011).

3) Entrada para el pase de Intruders en el Teatro Victoria Eugenia.

4) De izquierda a derecha: Aída, Clive Owen y Marta delante del hotel María Cristina. (foto propia).

5) Antonio, Fer, Manolo, el que suscribe y, delante, Rafa, después de la fiesta del filme Mugaritz BSO (foto de Aída Alvarado).

6) Glenn Close en un momento de Albert Nobbs.

7) Imagen del Oso de Oro, principal premio del Festival de Berlín.

8) Carey Mulligan interpretando el tema New York, New York en Shame (Steve McQueen, 2011)

9) Cartel de Los pasos dobles, de Isaki Lacuesta (2011), finalmente vencedora de la Concha de Oro del Festival (foto propia).

10) Imagen promocional de Pina (Wim Wenders, 2011).

11) Donosti desde el restaurante El Mirador de Ulía (foto propia).

12) Un momento de Kiseki (Hirokazu Kore-Eda, 2011) (foto propia).

13) Cartel de La voz dormida (Benito Zambano, 2011). María León obtendría finalmente la Concha de Plata a la Mejor Actriz.

14) Álex de la Iglesia dándose al móvil fuera del restaurante Aldanondo (foto propia).

15) Afiche de Tiranosaurio (Paddy Considine, 2011).

16) Woody Harrelson con Rophynol Dave en Rampart.

17) Fragmento del afiche de Las acacias (Pablo Giorgelli, 2011).

18) Imagen promocional de Sangre de mi sangre (Joao Canijo, 2011).

19) Imagen promocional de Le Havre (Akis Kaurismäki, 2011)

20) Fragmento de la revista del Zinemaldia con información de Un mundo injusto (Filippos Tsitos, 2011).

21) La playa de la Contxa, el viernes al mediodía (foto propia).

22) Fragmento del afiche de The Artist (Michael Hazanavicius, 2011).

23) De izquierda a derecha: Marta, Alexandra y Aurora, de fiesta final (foto propia).

Recuperar, divulgar, salvar (1): Tirma (Paolo Moffa, 1956) y Moby Dick (John Huston, 1956)


(Al final de este texto se ofrece información de las 18 imágenes que lo acompañan)

En los últimos 6 años he dirigido dos proyectos de recuperación de materiales históricos. Entre 2005 y 2007, “Salvar la Memoria: 50 años de Tirma y Moby Dick”, sobre las películas dirigipos por Paolo Moffa y John Huston, respectivamente, dos de los rodajes más importantes de la historia de Canarias, ambos en Gran Canaria y en 1954. En 2010 y 2011, “La Memoria Encendida”, proyecto de recuperación de materiales históricos de la eléctrica Endesa (antes Unelco) en las islas. La razón para ambos es la misma: necesidad de conocer en primera persona datos veraces sobre ambos acontecimientos. En ambos casos, también el mismo origen del problema: quien debía llevar a cabo estos trabajos desde la administración o la empresa pública no lo hacía por falta de cualificación. Y nadie ejercía sobre ellos la debida función de control.

Pero aquí toda esa responsabilidad la tiene quien la gestionó mal cuando Filmoteca Canaria era el principal referente del cine de las islas. Vació sus arcas, la despojó de prestigio, hipotecó su futuro.

En el caso del cine, al que voy a dedicarme hoy en esta entrada aprovechando la proyección de “Tirma” ayer en el Teatro Guiniguada, Filmoteca Canaria nadó desde su nacimiento en 1984 y durante casi veinte años en aguas estancadas. La decisión desde sus inicios de compartir la responsabilidad de la misma entre Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria benefició de forma justa a la primera ciudad, pues mientras en Gran Canaria todo el trabajo se orientaba a perpetuar la lógica del trepa -la vanidad del vividor-, Tenerife -que contaba en cambio con un coordinador con estudios y conocimientos del cine como actividad profesional y no solo como mero cinéfilo- se hizo cargo de la misión fundamental: velar por los fondos fílmicos históricos, buscarlos, catalogarlos, archivarlos.

Así ocurrió que con el paso del tiempo la dirección de la empresa pública SOCAEM (hoy Canarias Cultura en Red), dependiente de Cultura del Gobierno de Canarias, consiguió desprenderse del coordinador de Las Palmas y la dirección total de Filmoteca Canaria acabó en la isla donde se rodó el primer filme canario de la historia, “El ladrón de los guantes blancos” (José González Rivero, 1926). Isla donde también los estudios de Historia del Arte de la Universidad de La Laguna dirigidos por el catedrático Fernando Gabriel Martín imprimieron el hasta hoy principal haz de rigor histórico al cine isleño. Hoy dirige los destinos de Filmoteca Canaria una mujer nombraba en diciembre de 2004 extraída del propio personal de la institución en esta isla, María González-Calimano, con el foco puesto principalmente en la recuperación y archivo de fondos históricos. Obvio que esa debe ser la prioridad.

A nadie se le escapa que Filmoteca Canaria no cuenta hoy con los medios mínimos necesarios. Fue de las primeras regionales en nacer, pero la impresión es que hoy las demás le han tomado la delantera. Por desgracia, no es la única cosa en que Canarias ha acabado estando en el vagón de cola. Pero aquí toda esa responsabilidad la tiene quien no estuvo a la altura cuando era el principal referente del cine de las islas. Y los políticos que lo pusieron. Vació buena parte de sus arcas, la despojó de buena parte de su prestigio, hipotecó buena parte de su futuro. Su puesta al día sigue siendo una deuda pendiente fundamental del Gobierno de Canarias.

Un proyecto en varios frentes

Precisamente fue María González-Calimano la que en primavera de 2005 me comunicó (en los postres de un almuerzo tras una reunión de los Comités de Valoración de Ayudas del Gobierno de Canarias) que se había encontrado una copia de la película “Tirma” en un viejo búnker de los estudios Cinecittá de Roma (Italia). Al parecer una copia de la versión española en buen estado de conservación. Hasta ese momento, la única que circulaba en Canarias era una de calidad defectuosa, en italiano, con múltiples cortes y sin el color original. Dirigir el Foro Canario del festival de Las Palmas –oportunidad que tuve gracias a la cineasta María Miró- me facilitó la tarea de emprender al año siguiente el proyecto “Salvar la Memoria: 50 años de Tirma y Moby Dick”, una de las experiencias más emocionantes de mi vida. La edición reciente del DVD de “Tirma” por la distribuidora canaria Impulso con participación de Filmoteca Canaria según el máster de la copia encontrada en 2005 es hoy una feliz realidad. Y uno de los hitos principales de su historia de 27 años. Aquí se puede comprar online. Pero no olvidemos nunca por qué llegó con tan lamentable retraso.

El proyecto se abordó desde varios frentes: por un lado se hicieron entrevistas en vídeo digital con una selección de participantes que se habían sumado a una convocatoria pública –la mayoría realizada por un equipo de estudiantes del IES Politécnico Las Palmas encabezados por José Antonio Benítez y Carlos de la Peña-. Por otro se localizaron y recopilaron fotografías, recortes de prensa y otros materiales relacionados con los filmes aportados en su mayoría por los propios participantes. Por último, se transcribieron los testimonios de todos los participantes, según las conversaciones mantenidas telefónica o personalmente. También se incluyó el listado completo con los datos de contacto de todos para facilitar el acceso a los materiales originales.

El proyecto fue recibido con gran interés. Quedó demostrado con el alto índice de respuesta durante los primeros días después hacer la convocatoria pública. En la edicion de papel de El Mundo fue noticia a nivel nacional. Obtuvo resonancia en revistas internacionales de viaje. Lo apoyaron con entusiasmo los medios de comunicación locales.

El primer logro del proyecto fue la proyección de la copia de “Tirma” en color y en versión española, lo que se logró en el marco del séptimo festival de cine de Las Palmas en la Sala Sinfónica del Auditorio Alfredo Kraus, con el aforo completo y la presencia del actor protagonista Gustavo Rojo como invitado especial. Falló la estrella italiana Silvana Pampanini en el último momento por enfermedad, aunque ella insistió en entrar en directo por teléfono durante la presentación. Se trató de una proyección única, posible gracias a la tenacidad de Filmoteca Canaria, que constituyó el reestreno mundial absoluto en salas del filme cincuenta años después. El ayuntamiento de Tejeda, en el centro de la isla y pueblo principal de rodaje, desplazó a varios cientos vecinos en guaguas. Se da la circunstancia, además, de que muchos participantes en el rodaje –entre ellos el actor Gustavo Rojo- no habían tenido ocasión de verla hasta ese momento. Entre ellas, el actor aficionado canario Albino Graziani, quien fue acompañado por enfermeras desde la residencia de ancianos donde vivía. Graziani, aquejado de alzheimer, había sido actor en varias películas del director de cine español Jesús Franco, conocedor de «Tirma» por su amistad con lo actores Elvira Quintillá y José María Rodero y a cuyo rodaje dedicó varias páginas en su libro de memorias. Franco Manera, tres años después Goya de Honor de la Academia del Cine de España, estuvo presente también en la sala.

“Salvar la Memoria: 50 años de Tirma y Moby Dick”, realizado con el apoyo del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, Cabildo de Gran Canaria, Gobierno de Canarias, IES Politécnico Las Palmas y Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria localizó más de 400 documentos entre fotografías, recortes de prensa y otros materiales (como documentos acreditativos de participación). Destacado y generoso fue el esfuerzo de Filmoteca Canaria de recopilación y puesta al día de los materiales que guardan en sus fondos de las dos películas.

Detalle de lo recuperado

El proyecto estaba abierto a personas que habían participado en los rodajes de las películas y también a personas que los vivieron o guardaban recuerdos de los mismos. Se hicieron entrevistas a un total de 140 personas, 94 (67%) de “Tirma” y 46 (33%) de “Moby Dick”. Del total, un 43% habían trabajado en las películas (60). De éstos el 82% trabajaron en “Tirma”, y el 18% en “Moby Dick”. El 48% de participantes fue obtenido durante los 15 días siguientes a la presentación pública del proyecto. En vídeo se entrevistaron un total de 54 personas, el 86% habían trabajado en “Tirma” y el 14% en “Moby Dick”.

A continuación se ofrecen extractos de algunas entrevistas:

Gustavo Rojo – ACTOR. INTERPRETÓ EL PAPEL DE  BENTEJUÍ EN TIRMA – “A raíz de “Tirma” retomé mi carrera cinematográfica en España” – “Nunca vi la película. Ni siquiera proyecciones durante el rodaje” – “La película marcó una época en mi vida personal, porque mi madre [la escritora Mercedes Pinto] era canaria y me permitió conocer un lugar del que ella hablaba en Méjico con mucha nostalgia.” – “En ”Tirma” hice una amistad muy profunda y duradera con Marcello Mastroianni” – “Tirma empezó con mucha ambición y terminó con muchas dificultades ”

Jesús Franco (‘Jess’ Franco)  – DIRECTOR DE CINE. TRABAJABA EN EL CINE ESPAÑOL DE LA ÉPOCA. CONOCIÓ EN MADRID DATOS DE LA PREPARACIÓN Y RODAJE DE TIRMA  –  “Paolo Moffa era un ambicioso y un trepa de espanto, y consiguió hacerse con la dirección de la película de forma cruel e injusta, arrebatándosela a Carlos Serrano de Osma. La película ahí perdió toda grandeza poética, porque Carlos era un loco insensato con un sentido plástico bastante interesante y el otro era un vendedor de gallinas.”

Sergio Calvo  – DIRECTOR DE ESCENOGRAFÍA DE TIRMA – “Carlos Serrano de Osma llevaba una dirección de la película perfecta, pero negoció mal con los italianos y con el dinero de la subvención. Por eso tenía que viajar cada semana a Madrid a buscar más dinero.”

María Victoria Carballo –  ACTUÓ COMO DOBLE DE SILVANA PAMPANINI EN TIRMA DURANTE LOS MESES DE RODAJE – “La noche que me eligieron no pude dormir, yo tenía quince años. Trabajé desde el primer hasta el último día. Tras el rodaje mi padre no me dejó irme a otros rodajes fuera de Canarias con los italianos.”

Francisco Correa – TRABAJÓ EN MOBY DICK COMO TRADUCTOR DEL DIRECTOR DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA BALLENA –– “El trabajo de construcción lo iban a hacer especialistas ingleses venidos de fuera, pero aquí se dieron cuenta de que lo podían hacer los carpinteros canarios y mandaron a los ingleses de vuelta a Inglaterra.” – “Gregory Peck felicitó a un operario que se llamaba Sindo por sus maniobras en la escena en que estaba con el pie metido en la ballena. Le dijo que su vida había estado en sus manos.”

Juan Socorro  – EMPLEADO DE LA CASA MILLER, TRABAJÓ EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA BALLENA –– “La ballena se hizo sobre una chata o aljibe, que era como le decíamos a las barcas que suministraban agua a los barcos fondeados. Se tardó un mes en hacerla.”

Juan Antonio Carvallo – SU ABUELO, JOSÉ CARVALLO, FUE EL PATRÓN DEL REMOLCADOR DE LA BALLENA EN MOBY DICK – “Mi abuelo era el patrón del Fortunate, el barco que arrastraba a Moby Dick. La ballena subía o hundía la cabeza en el mar según la potencia con que la arrastrara el remolcador. John Huston daba orden de dar mucha potencia, para que la ballena levantara el morro. Después le hacían señas a mi abuelo para que parara y de esta forma la ballena hundía su cabeza en el mar.”

Manuel Márquez  – CON TRECE AÑOS FIGURANTE EN MOBY DICK, EN EL PAPEL DE GRUMETE DEL BARCO –  “Rodábamos fuera del Muelle Grande. A las ocho de la mañana nos venían a buscar y salíamos en una lancha a motor desde el muelle Santa Catalina hasta la gabarra donde se suponía que estaba la ballena”

Alfredo Martín  “El Palmero” – LUCHADOR. HIZO EL PAPEL DE BENAFRE EN TIRMA (FIGURANTE CON DIÁLOGO), RODÓ EN GRAN CANARIA Y EN MADRID – “Semanalmente cobraba 800 pesetas, pero había 200.000 que eran para el final, y esas no las cobré. Denuncié a la productora, pero el abogado que dijo defenderme resultó estar a favor de ellos. Cuando me enteré lo perseguí y se escondió en el Hotel Madrid hasta las tres de la madrugada. Después no lo vi más.”

Carmelo Ortega – SU PADRE, JOSÉ ORTEGA ESTUPIÑÁN, MAESTRO CARPINTERO DE RIBERA, CONSTRUYÓ LA CARABELA QUE APARECE EN TIRMA – “Asistí a la botadura de la carabela en el Muelle de Santa Catalina. Cuando pasó por la Comandancia de Marina le lanzaron una salva por lo bien que quedó todo. No llegó a dos meses lo que mi padre tardó en construirla.”

Manuel Pérez González –  HIJO DEL BOXEADOR “CARRETA”, FIGURANTE EN TIRMA. ÉL TAMBIÉN FUE FIGURANTE CON SIETE AÑOS – “En “Moby Dick” tenía unos amigos a los que encargaban comprar la carne que debían echar para atraer a las gaviotas, pero ellos se quedaban con la carne y lo que echaban al mar eran sobras de pescado. Entonces los precios de la carne eran prohibitivos para los pobres. Gracias a “Moby Dick” se pudo comer mucha.”

José Aurelio Rosas  – PARTICIPÓ DE NIÑO EN EL RODAJE DE TIRMA EN GÁLDAR – “En junio nos habían dado vacaciones en el colegio cuando nos enteramos de que se iba a rodar una película en El Agujero. Los niños y niñas participamos en el cortejo del entierro. A los niños nos pusieron unos taparrabillos y nos dieron unos palmitos, y a las niñas unos tamarcos de una piel muy fina. Ellas iban tirando pétalos de flores al paso del féretro.”

Flavio Velázquez  – AYUDANTE DE DECORADOS EN TIRMA – “En Gáldar íbamos a rodar en el túmulo verdadero, pero me pidieron colocar un tronco seco para dar un efecto más impresionante y cuando me puse a excavar la tierra arenosa me encontré restos humanos, por eso rodamos un poquito más allá. – A la batalla en Tejeda fueron invitados autoridades de Las Palmas. Creo que al final tuvo que intervenir la policía. ¡Aquello fue tremendo!”

Ilse Court – TRABAJÓ COMO TRADUCTORA PARA UN PERIODISTA ALEMÁN EN TIRMA – “¡No veas el follón que se armó, porque los canarios luchaban contra los castellanos y no se dejaban vencer! ¡Y el pobre director estaba que echaba chispas…!”

Antonio Rivero  – FIGURANTE EN TIRMA Y EN MOBY DICK – “Una vez casi mato a un tío de tan fuerte que le di con el hacha de goma en el casco. El director nos decía a [el boxeador] Carreta y a mí: “¡ustedes no ganan, ustedes pierden!”. Y nos mandaba a repetir la toma.”

Salvador Mujica –  FIGURANTE COMO SOLDADO CASTELLANO EN TIRMA – “El trabajo que yo hacía en la película era, según decían, de “pajullo”. Los guanches eran los que pelaron haciendo una cresta. Y nosotros en cambio nos vestimos de soldados “de antes”. Y los que trabajan en la película, menos siendo “el muchacho y la muchacha”, a los demás le llaman de “pajullo”. Es el nombre que ellos le dan.”

Claudio Díaz – FIGURANTE EN TIRMA, PARTICIPÓ DE TONSURADO DURANTE TODO EL RODAJE – “Por las noches, la Pampanini se acercaba al fuego de campamento que hacíamos en Tejeda a escuchar cantar canciones sudamericanas y mejicanas, que le gustaban mucho”

María Felisa del Valle  –  HIJA DEL MÉDICO DE TEJEDA EN 1954, FUE FIGURANTE EN EL PAPEL DE UNA DE LAS SEIS MAGUADAS DE LA PRINCESA GUAYARMINA – Eso de subir a los caballos, salir huyendo, ir a pasear con la princesa, fue tremendo, precioso. Una vivencia que no se nos ha olvidado nunca”

Porfirio Suárez  – VECINO DE TEJEDA. TRABAJÓ DURANTE TODO EL RODAJE DE TIRMA, EN LA CONSTRUCCIÓN DE DECORADOS Y COMO FIGURANTE “En el desembarco en Maspalomas se produjo una vía de agua en la barca que traía al franciscano que bendeciría la tierra. Los actores tuvieron que achicar agua con los cascos que llevaban, porque la barca se hundía. “¡Que se nos ahoga el padrito, que se nos ahoga el padrito” , gritaban”

 Juan Perera  – VECINO DE TEJEDA. TRABAJÓ DURANTE TODO EL RODAJE DE TIRMA, DE FIGURANTE Y CONDUCIENDO UN CAMIÓN – “Trabajaba con un señor que tenía un camión aquí en Tejeda. Empecé trayendo piedras para las casetas que se estaban haciendo, después trayendo del monte las retamas para techarlas y luego me quedé en la película hasta que se terminó” – “Don Juan del Río Ayala llegó a Tejeda unos días antes de empezar el rodaje, pero nosotros en aquella época no teníamos ni idea de lo que era una película, ni idea de cómo se iba a rodar, ni idea de lo que iban a hacer” – “Mi impresión era que aquello no tenía ni pies ni cabeza. Desde luego se gastó pero mucho, mucho, mucho dinero, ¡pero mucho!”

Fotografías

“Salvar la Memoria: 50 años de Tirma y Moby Dick” localizadó 285 fotografías aportadas por un total de 39 participantes. Además, hay que añadir el desglose exhaustivo que proporcionó Filmoteca Canaria de las fotografías de su archivo, con la incorporación al proyecto de algunos ejemplos.

De TIRMA se obtuvieron por primera vez los 30 cromos de la colección especial que editó la fábrica de chocolatinas del mismo nombre a partir de las aportaciones de tres participantes. Por el rango temático de las fotos, destacan sobre todo las aportaciones de Juana Teresa del Río, hija de Juan del Río Ayala, y Sergio Calvo, director artístico del filme, fallecido en octubre del pasado año. Ofrecen fotos en muchos imágenes desconocidas o inéditas como, en el caso de Juana Teresa del Río, las pruebas de cámara de Pastora Martín (quien inicialmente iba a interpretar el papel de Guayarmina), una fiesta en la casa del autor de la obra teatral con presencia de los actores del filme, fotos del rodaje o de visitas a las localizaciones. En el caso de Sergio Calvo, destacan las fotos de la construcción de los decorados del fortín de los conquistadores en Maspalomas o de la carabela en el Puerto de la Luz. Por la calidad de las fotografías destacan las aportaciones de Ilse Court, quien ejerció de traductora durante el rodaje para un periodista alemán. Estas fotografías fueron tomadas por el reportero que cubría la información. Por su cantidad destacan también las aportaciones de Fernando Morales –entonces concejal del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria- y Ricardo Reyes –entonces concejal del Ayuntamiento de Gáldar-. En ambos casos la imágenes se centran en el rodaje de la película en Gáldar. Igualmente destacan las 13 copias aportadas por Consuelo Rodríguez del Valle, quien participó junto a sus hermanas María Felisa y María del Pilar. Se trata de hijas del médico de Tejeda en el momento del rodaje, y las instantáneas se refieren a distintos momentos del rodaje en este pueblo de la cumbre de Gran Canaria. En lo que se refiere al resto de imágenes, la mayoría son fotos de extras en distintos emplazamientos de Gran Canaria, aportados por ellos mismos o por familiares, bien sean retratos individuales o en grupo. Por su calidad destaca la aportada por Juan Melián. También destaca la foto de casting de Narciso Peñate, quien finalmente sería doble de luces de Marcelo Mastroianni durante el rodaje.

De MOBY DICK, la foto aportada por Pedro González y en la cual vemos a Gregory Peck rodeado de isleños en algún lugar del Puerto de la Luz destaca sobre el resto. En la parte inferior de la foto destacan dos niños de piel negra. Ambos participaron como extras en el rodaje y se da la circunstancia de que uno de ellos es Manuel Márquez, propietario en la actualidad de una agencia de viajes, que también participó en el proyecto. Márquez no había visto nunca esa foto, en la que además aparece junto a su hermano, fallecido hace unos años. La mayor parte de las imágenes aportadas pertenecen a recepciones y fiestas a los actores y director de la película. En este sentido destacan las aportadas por Juana Bravo de Laguna Blandy, quien realizó el esfuerzo de enviar desde Madrid copias por correo de unas fotografías en las que aparece junto a un grupo de amigas en una fiesta organizada para los cineastas por la alta sociedad isleña de la época y en un acto organizado en el antiguo Estadio Insular de Las Palmas de Gran Canaria en el que participó Gregory Peck.

También destaca la imagen de los padres de Elena Jorge Padrón, propietarios del varadero donde se construyó la ballena, en la recepción del cónsul británico Gerardo Miller a John Huston y Gregory Peck y que en el reverso incluye la fecha de realización: 20 de enero de 1955. Aportada por Alejandro Ramos, una fotografía de Totoyo Millares junto a Gregory Peck coincide, según el timplista, con la llegada a Canarias del armador Aristóteles Onasis y su mujer, la cantante de ópera María Callas, a bordo del yate que fondeaba en el Puerto de la Luz. Entre las fotos de Moby Dick me he incluido como “participante” con unas fotos realizadas por mí cuando, coincidiendo con el fallecimiento en 2003 de Gregory Peck, me dirigí a una empresa consignataria canaria para fotografiar la maqueta (de unos 80 centímetros de largo, expuesta en una vitrina de cristal) de la ballena blanca, realizada durante su construcción en 1954. Esta maqueta es uno de los materiales originales más preciados que quedan del rodaje y su localización es incierta. Algunas fuentes apuntan a un conocido coleccionista (que sin embargo participó en el proyecto sin mencionar nada del asunto) y las de la propia consignataria ponen la pista en un marino mercante residente en Tenerife. Lamentablemente, la película más importante rodada nunca en Canarias ofrece menos cantidad de material. Esto coincide con lo que la Filmoteca Canaria posee en sus fondos y puede deberse a la menor participación de extras locales en el filme, además de su menor tiempo de rodaje en la isla (diciembre 1954-enero 1955). En lo que se refiere a la aportación de Filmoteca Canaria, hay que añadir el desglose exhaustivo que ha proporcionado de las fotografías de su archivo, con la incorporación al proyecto de algunos ejemplos.

 Recortes de prensa

El total de materiales de prensa recopilados y digitalizados fue 67, el 46% correspondiente a “Tirma” y el 54% correspondiente a “Moby Dick”.

De TIRMA destaca la aportación del coleccionista Luis Serrano, quien aportó entre otros recortes de la revista española Radiocinema con información sobre la presencia del filme en el segundo Festival Internacional de Cine de San Sebastián. “Tirma” fue la película elegida para clausurar el Festival. Una página publicitaria aparecida en la misma publicación marca el estreno en salas de la película en España en 1956. Los recortes también incluyen una entrevista con Paolo Moffa y otra con Carlos Serrano de Osma. Asimismo, destacan los recortes de prensa obtenidos de Delmira Fuentes sobre la visita que Silvana Pampanini realizó a Gran Canaria, en junio de 1988 y 1991, con visitas al municipio de Gáldar. En lo que se refiere a la aportación de Filmoteca Canaria, hay que añadir el desglose exhaustivo que ha proporcionado de los materiales de obtenidos de la prensa de sus archivos y la recopilación de todos los artículos aparecidos en la prensa de las provincias de Las Palmas y Tenerife, en total 127 inserciones, 99 inserciones en la prensa de Las Palmas y 28 inserciones en la prensa de Santa Cruz de Tenerife.

 De MOBY DICK destaca nuevamente la generosidad de Luis Serrano, quien aportó recortes que se hacían eco del paso por Madrid de Gregory Peck, previo al rodaje en Canarias. Destaca asimismo el coleccionable “Ídolos del Cine”, dedicado de forma monográfica a Gregory Peck y que incluye tanto fotos como textos de su recorrido vital y artístico, incluyendo imágenes de “Moby Dick”. De Francisco Correa destaca el recorte aparecido en marzo de 1989 sobre el proceso de construcción de la ballena, escrito por Felipe del Rosario Betancor, en el que aparece mencionado de manera destacada el nombre de Leonardo Cabrera como el constructor principal de la ballena. Del artículo publicado en 1996 en La Provincia por Mariano de Santa Ana pudieron escanearse las fotos de la construcción de la ballena cedidas en aquel caso por Leonardo Cabrera y que esta vez no pudieron localizarse. En lo que se refiere a la aportación de Filmoteca Canaria, hay que añadir el desglose exhaustivo que ha proporcionado de los materiales de obtenidos de la prensa de sus archivos y la recopilación de todos los artículos aparecidos en la prensa de las provincias de Las Palmas y Tenerife, un total de 87 inserciones, 60 en la prensa de Las Palmas y 27 inserciones en la prensa de Santa Cruz de Tenerife.

Otros materiales, otras películas

Destacan copias de los autógrafos aportados por Juana Bravo de Laguna Blandy con los nombres de John Huston y todos los actores de “Moby Dick” desplazados a Gran Canaria, Gregory Peck, Richard Basehart, Leo Genn, Harry Andrews, Bernard Milles, Edric Connor y Seamus Kelly. Asimismo destaca -también del rodaje de Moby Dick- la carta de recomendación realizada por la productora Elstree para Manuel Márquez, quien participó de extra como grumete en la misma. Finalmente, destaca el hecho de referencias de participantes a otras películas que no fueron “Tirma” y “Moby Dick”.

En este sentido, Amparo Santana aportó siete fotos de su marido Roque Castellano, ya fallecido, durante el rodaje de la película alemana “La Estrella de África” (Alfred Weidenmann, 1957) en el sur de Gran Canaria. Destacan también las referencias a rodajes de películas alemanas e inglesas en Gran Canaria por parte de Juana Teresa Roque y Anita Wernicke, incluido la referencia al rodaje en Gran Canaria de la película “One Million Years, B.C.” (Don Chaffey, 1966), hasta ahora desconocida. O el rodaje de este mismo filme en Lanzarote, por parte de Agustín García, quien asimismo participó en las películas “Ulises contra Hércules” (Mario Caiano, 1961), “Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra” (Val Guest, 1970) y “También los enanos nacieron pequeños” (Werner Herzog, 1971). De “One Million Years, B.C.” (Don Chaffey, 1966) habló también Violeta Sánchez por la participación de su marido, y el ex luchador Pepín Ruano, quien habló del papel de los luchadores como figurantes de los rodajes de muchas películas de los años 60 y 70 del siglo pasado.

 USO DE LOS MATERIALES DEL PROYECTO

El material de “Salvar la Memoria: 50 años de Tirma y Moby Dick” será cedido de forma gratuita para visionado a terceros sin solicitud de ninguna contrapartida económica. Para el uso de materiales expuestos en el proyecto los interesados deberán gestionar las autorizaciones con sus legítimos propietarios. Cada entidad colaboradora se compromete a comunicar la cesión de uso al director del proyecto y demás entidades. Las iniciativas que utilicen de forma directa o indirecta documentación obtenida del proyecto deberán mencionar de forma destacada en los títulos de crédito el proyecto, según la siguiente fórmula: “Con la ayuda del Proyecto “Salvar la Memoria: 50 años de Tirma y Moby Dick”, incluyendo asimismo el logotipo y créditos completos de los participantes del proyecto.

Descripción de las fotografías, de arriba a abajo:

1) detalle de la foto de grupo del personal de la casa Miller que trabajó en la construcción de la ballena, tomada una vez finalizados los trabajos;

2) En el centro de la imagen, Gustavo Rojo en una fiesta en casa de Juan del Río Ayala en Santa Brígida. A la derecha de la imagen, Marcelo Mastroianni (1d) y José María Lado (2d). Aportada por Juan Teresa del Río, hija del autor del poema  «Tirma» y coguionista del filme, Juan del Río Ayala; 

3) en 2006, año de proyección de «Tirma» en el Auditorio Alfredo Kraus, el premio del Foro Canario que dirigía lo quiso entregar el presidente del Gobierno canario, Adán Martín. Eran otros tiempos. Ganaron ex aequo David Cánovas (i) y Carlos Miranda, con los cortometrajes «El intruso» y «A mano»;

4) recorte de prensa de la edición nacional del diario El Mundo, con el artículo firmado por Teresa Cruz sobre el proyecto;

5) Ilse Court, traductora durante el rodaje de «Tirma» aportó las más bellas fotografías. Aquí, Mastroianni y Pampanini caracterizados del capitán Diego y la princesa Guayarmina;

6) Gustavo Rojo, en el centro de la imagen, momentos antes de la proyección de «Tirma» en el Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas de Gran Canaria, que constituyó el reestreno absoluto en salas del filme 52 años después de su rodaje. Rojo no había visto nunca la película. A su derecha, su hija; al fondo, la actriz cubana Mirtha Ibarra conversa con el artisita local Pepe Dámaso;

7) imagen aportada por Juana Teresa del Río, que muestra al director y productor Carlos Serrano de Osma (2i), al director de arte Sergio Calvo (tumbado), y a su ayudante Flavio Velázquez (1i, que también participó en el proyecto), junto a otras dos personas durante un descanso en una cueva;

8) documento aportado por Manuel Márquez que acredita su participación en el filme «Moby Dick»;

9) fotografía aportada por Fernando Morales que muestra las guaguas del rodaje de «Tirma» aparcadas en la zona de El Agujero de Gáldar; el figurante Juan Melián caracterizado de «tonsurado» en una fotografía aportada por el mismo;

10) Gustavo Rojo (4i) en el Lomo de las Moradas (Tejeda) entre vecinos y figurantes, a su derecha María Felisa del Valle, hija del médico de Tejeda, primera persona en ser entrevistada. La foto la aportó su hermana Consuelo;

11) prueba de cámara de Pastora Martín-Fernández, hija del arquitecto Miguel Martín-Fernández de la Torre, y sobrina del pintor Néstor, cuando ella iba a ser quien interpretara a la princesa Guayarmina en el filme antes de la entrega de los italianos en la producción. La foto fue aportada por Juana Teresa del Río; 

12) ficha de rodaje de Narciso Peñate, figurante que también trabajaría como doble de luces de Marcelo Mastroianni. Aportada por el propio Peñate;

13) aportada por Teresa Lleó, invitación personal impresa a nombre de Gregory Peck para una recepción en el hotel Santa Catalina de Las Palmas de Gran Canaria; fotografía aportada por Elena Jorge Padrón, que muestra a John Huston (2i) y Gregory Peck (1d) en la recepción del cónsul británico Gerardo Miller (2d) en el hotel Santa Catalina. Con ellos, los padres de Elena Jorge (1i y 3i), propietarios del varadero donde se construyó la ballena. En el reverso la foto incluye la fecha de realización: 20 de enero de 1955;

14) aportados por Luis Serrano, páginas publicitarias de los estrenos de «Moby Dick» y «Tirma» en el cine Lope de Vega de Madrid, publicadas en la revista Radiocinema en 1956;

15) autógrafos de John Huston y Gregory Peck firmados a Juana Bravo de Laguna Blandy, aportados por ella misma;

16) el figurante Roque Castellano delante de uno de los aviones utilizados para el rodaje de «La Estrella de África» en Maspalomas. Fotografía aportada por su viuda Amparo Santana;

17) collage con 29 de los 30 cromos coleccionable de «Tirma», que venían en los envoltorios de caramelos de la fábrica de chocolates «Tirma» de Las Palmas de Gran Canaria;

18) créditos del proyecto «Salvar la Memoria: 50 años de «Tirma» y «Moby Dick»

Almodóvar: El laberinto habitado


“La piel que habito” (Pedro Almodóvar, 2011). Hace treinta años Pedro Almodovar rodó “Laberinto de pasiones”, su primera película de hechura profesional, segundo largometraje de su carrera tras “Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón” (1980). La película sobre los traumatizados Riza Niro (Imanol Arias) y Sexilia (Cecilia Roth) en el Madrid de la movida fue la primera en la que el manchego trabajó con Antonio Banderas (en aquel caso terrorista tiraní) y la única de las del de Calzada de Calatrava en la que participó el canario Andrés Santana (jefe de producción). 30 años después, ahí sigue Banderas (Hollywood mediante), la cuota canaria del hoy productor de “Blackthorn” ha sido sustituida por el figurinista Paco Delgado en el diseño de vestuario (con agradecimiento en los créditos a Jean Paul Gaultier) y las constantes del laberinto estético y narrativo almodovariano siguen igual de vivas, solo que con millones más de espectadores y un prestigio que no conoce límites. “Laberinto de pasiones” entronca además de forma directa con “La piel que habito”, pues contiene la primera operación de cirujía plástica de su cine –rudimentaria pero decisiva, convierte a la hasta entonces apocada Queti (Marta Fernández Muro) en Sexilia, librando a ésta de las rémoras derivadas de su ninfomanía-. Es pues, claro aviso de la obsesión del manchego por el intercambio (de pieles, roles, sexos) que en su último filme acaba por convertirse, junto con el mal, en tema central.

No hay otro director español que despierte la misma expectación ante cada estreno. Por eso, la crítica del viernes pasado de Carlos Boyero en El País (siempre hubiera quedada mejor publicada en El Mundo) solo puede leerse como la del desgañitado en su laberinto de filias y fobias, aunque también pudiera ser un mensaje a sus jefes para acelerar la prejubilación. Si Boyero hubiera hecho daño a la recaudación de la película número 18 del manchego con su texto (hasta el momento de publicar este post contabilizaba 217.000 visitas) solamente sobre su conciencia y prestigio debería recaer el peso. Lástima que también recaiga sobre el prestigio del diario que le paga. Boyero vino a llenar el hueco de Ángel Fernández-Santos y constituye una evidencia más de que el periodismo (tampoco el de opinión) no es lo que era. “La piel que habito” es, mal que le pese al muy ególatra crítico, efectivamente una de las mejores obras del manchego. El tiempo lo dirá. Quizás el inicio de un nuevo giro, más introspectivo y profundo, en su carrera. Con ella, algo hace pensar que Almodóvar empieza a ver su propia muerte en el horizonte.

Da ternura ver al hermano y productor Agustín Almodóvar en “Laberinto de pasiones” como compinche de Banderas a la caza y captura del heredero al trono tiraní Riza Niro y treinta años después en “La piel que habito” vendiendo con su hijo las ropas de la esposa nuevamente huída. Lo mismo que se agradece ver reducidos a la expresión menos que cero los tics del actor español más internacional. Gracias a ello, Banderas sale airoso de un papel complicadísimo que otro actor de mayor enjundia hubiera llevado a cotas memorables. Pero son las rémoras del manchego, que bien haría ya por cumplir lo que ha prometido, lanzarse a una producción internacional de verdad, no con lo mejor del cine español, sino del cine mundial. Cuando lo haga, su cine alcanzaría alturas que ni él mismo imaginó.

“La piel que habito” es seguro la película más oscura de Almodóvar gracias también a los violines chirriantes, chorreantes, del oscarizado Alberto Iglesias y al fotógrafo José Luis Alcaine (su trabajo fue premio a la Mejor Fotografía en el Festival de Cannes), profesionales de quien cualquier cosa que se diga a estas alturas sobra. Sólo un pero, más achacable seguramente a Almodóvar que al fotógrafo nacido en Tánger: esos planos inclinados reforzando el expresionismo gótico de la historia están de más a mi juicio. Pero “La piel que habito” es también una película luminosa si la analizamos desde la perspectiva de las constantes que el manchego repite y desarrolla de forma machacona desde “Pepi, Luci, Bom…” y que apuntalan con contundencia de mortero el éxito de su cine: una arriesgada y acertada elección del elenco de actores; una enrevesada trama que va desvelándose hasta el inesperado final; la canción como momento de reposo sublime; personajes extravagantes y exóticos; una dirección de arte (decorados, atrezzo, vestuario, maquillaje, peluquería) personal y exigente; y sexo a mansalva con buenas dosis de morbo.

“La piel que habito” es una de las mejores obras del manchego. Quizás el inicio de un nuevo giro, más introspectivo y profundo, en su carrera. Algo hace pensar que Almodóvar empieza a ver su propia muerte en el horizonte.

Elena Anaya (Vera), Bárbara Lennie (Cristina), Blanca Suárez (Norma), Jan Cormet (Vicente) dan fe de la espléndida generación de actores españoles del cine actual, deudores de grandes cómicos históricos. Es una generación que en muchos casos se bate el cobre en series de televisión de escaso encaje cinéfilo y que se encuentra a nivel profesional décadas por delante de nuestros atrofiados políticos, algo similar a lo que ocurre con los deportistas. Brillan en “La piel que habito” a un nivel insuperable. De los de antes, Marisa Paredes (Marilia, ¿Alguien duda del paralelismo de este nombre con el de Sexilia de «Laberinto de pasiones»?) está en uno de sus papeles más sobrios y la falta de afectación la favorece. En cuanto a los personajes extravagantes y veraces, donde en “Laberinto de pasiones” brillaba Fabio McNamara desde la primera secuencia aquí lo hace el tigre Zeca (Roberto Álamo). Su acento e interpretación confunden al espectador hasta que el filme avanza. Sus frases (“¡al aire libre no! estoy harto de follar al aire libre”), tan esperadas en los filmes del manchego como las apariciones fugaces de Hitchcock en los suyos. Otra memorable de las muchísimas de Almodóvar es “¡Ay, Cristal, a veces pienso que solo tienes sensibilidad en el chocho!” que le dice Juani (Kiti Manver) a la prostituta Cristal (Verónica Forqué) en “¿Qué he hecho yo para merecer esto?” (1984).

La trama de “La piel que habito” es enrevesada y sin embargo nítida a pesar de las idas y vueltas en el tiempo. Y está llena de sombras que la favorecen. La más estremecedora, la propia confusión sobre la culpabilidad de Vicente (Jan Cormet) en la violación de Norma (Blanca Suárez), lo que impulsa su secuestro. Bien es cierto que Robert Ledgard (Antonio Banderas, ¿homenaje al gran Kiko?) solo necesitaba cualquier excusa, pero bueno hubiera sido que hubiera estado mejor justificada desde un punto de vista moral, pues Ledgard y Vicente son víctimas de sendos malentendidos. Nada en la historia es arbitrario salvo quizás el origen brasileiro de los protagonistas. Pero este exotismo estaba también en el origen tiraní de la reina Toraya y Riza Niro de “Laberinto de pasiones”. “La piel que habito” tiene por otra parte uno de los mejores finales del manchego con el de “Átame” (1991). En aquel caso irradiaba emoción ver y escuchar a Loles León, Victoria Abril y Antonio Banderas cantar el “Resistiré” del Dúo Dinámico en el coche carretera a través. En este caso, por lo imprecedible y también por la ambigüedad que plantea al espectador: ¿es más feliz para el/la protagonista el final con asesinato de su creador y reencuentro con su familia o asumiendo el rol y viviendo con su querido Frankenstein de por vida? ¿Si el final fuera la primera opción, acabaría Vicente/Vera (Jan Cormet/Elena Anaya) finalmente emparejado con Cristina (Bárbara Lennie), como había sido su deseo cuando era un chico y no tuvo opción por la homosexualidad de ésta?

“Por el amor de Amar” es el tema estelar del nuevo filme de Almodóvar, interpretado por Concha Buika. A nadie se le escapa que la elección de una intérprete negra en un filme sobre la piel como funda del alma no es accidental. El tiempo dirá si brillará a la altura de los interpretados por Miguel Bosé/Luz Casal en “Tacones Lejanos” (1991) o el “Volver” de Estrella Morente en el filme de 2006. Sus primeros versos son hermosos. En “Laberinto de pasiones”, en plena movida, el registro era bien distinto: “Gran Ganga” [calamares por aquí/boquerones por allá/ahhhhhhhhhh], interpretado en playback por Imanol Arias aunque cantado por el propio Almodóvar y McNamara. La elección de los temas musicales, central también en el éxito de sus películas, se ha ido depurando desde el punky-pop de “Pepi, Luci, Bom…” (solo pienso en ti, murciana/porque eres una marrana) y la canción española (“La bien pagá” de Miguel de Molina en “¿Qué he hecho yo para merecer esto?” (1984), interpretada en playback por el propio Almodóvar) hasta los boleros latinos (“Espérame en el cielo”, por Mina, en Matador (1985) y la música brasileña. En “Hable con ella” (2002) el “Currucucucú paloma” versionado por Caetano Veloso marca otra de sus cimas más estremecedoras.

Y finalmente, sexo. Mucho, sin tapujos y morboso como es costumbre en el antiguo empleado de Telefónica. Explícito, implícito, verbal y anal. Libre en todo caso.

En “Laberinto de pasiones” Almodóvar firmaba como decorador además de director y guionista. La dirección de arte es una de las marcas más distintivas de su universo. Su pasión por los colores básicos y el diseño extravagante o de tendencia, sea en objetos, peinados o maquillaje, son evidentes desde este filme y alcanza cotas máximas en “Mujeres al borde de un ataque de nervios” (1988) y “La flor de mi secreto” (1995). En “La piel que habito”, el maquiavelismo de Robert Ledgard invita a la contención cromática en la decoración de la lujosa residencia El Cigarral. La elección se centra en muebles, lámparas y cuadros. Aspecto directamente relacionado con el arte del filme es la elección del cartel. Finalmente, la productora El Deseo se ha decantado por el más americano (en el sentido de comercial) de las 18 películas hasta hoy del manchego, una imagen frontal de los dos personajes protagonistas, él levemente desenfocado en segundo término, ella enfundada en su máscara, que tiene antecedente solo en el de “Hable con ella” (2002), también la imagen de los dos rostros protagonistas, en este caso de perfil Leonor Watling y frontal Rosario Flores, pero fuertemente reforzados estéticamente con los colores rojo y azul. Contrasta el minimalismo del cartel de “La piel que habito” con aquel que diseñara el mítico Iván Zulueta para “Laberinto de pasiones”. Otras versiones de cartel anteriores al definitivo que se pueden rastrear en Internet se acercan más a una estética más identificada con ‘lo tradicional almodovariano’.

Y finalmente, sexo. Mucho, sin tapujos y morboso como es costumbre en el antiguo empleado de Telefónica. Explícito, implícito, verbal, anal. Libre, descarnado, descarado en todo caso, como en uno de los mejores momentos del filme, cuando el doctor Ledgard sale a buscar a su hija por el jardín del pazo donde se celebra una fiesta y se topa con los invitados más jóvenes de la celebración follando en grupo en el jardín. Pero sin duda la piel es razón poderosa que justifica perturbadoras imágenes. En “La piel que habito”, el momento más turbador se logra cuando Robert manipula la funda que es una reproducción realista a escala del cuerpo femenino sin cabeza. En un cine mundial donde el último tabú es mostrar planos explícitos de los genitales, tabú que poco a poco comienza a romperse y que el que suscribe este texto no le augura una década más, Almodóvar, como ya lo hiciera en “Hable con ella” –en aquel caso construyendo una vagina de cartón piedra gigante-, lo sortea de forma tan impúdica como elegante. Y es que a pesar de no dejar ser un maniquí en apariencia inocuo (la piel donde todo este tiempo ha estado habitando Vicente/Vera), Almodóvar sabe de muy buena tinta que buena parte de la audiencia –especialmente la masculina- concentrara su natural imaginación córvida en la repelada hendidura del personaje interpretado por Elena Anaya. Que es como decir en el sexo de la actriz misma.

(Las imágenes que acompañan este texto, de arriba a abajo: afiches de «Laberinto de pasiones» y «La piel que habito»; Antonio Banderas con Imanol Arias en «Laberinto de pasiones» y Banderas, de espaldas, delante de la prensa gráfica durante la presentación en el pasado Festival de Cannes de «La piel que habito»; Blanca Suárez (Norma) y Antonio Banderas (Robert Ledgard) en un momento de «La piel que habito»; Roberto Álamo (Zeca) y Marisa Paredes (Marilia) en un momento del filme; Banderas y Elena Anaya (Vera) en «La piel que habito»).

José Luis Delgado gana el concurso Cinexprés-filmotech.com y viajará en noviembre a Los Ángeles


Lo que sigue es la nota de prensa enviado el viernes 2 de septiembre informando del ganador del premio del concurso Filmotech.com-Cinexprés. La foto que lo acompaña es de José Luis Delgado, megáfono en mano, durante un rodaje . Al final del texto se incluye una foto del equipo de rodaje de ‘Death Pills’, dirigido por José Luis Delgado, el joven de la camiseta marrón en el centro de la fila inferior.
  • El joven estudiante de audiovisual de Gran Canaria, que logró 10.485 clicks en su corto “Death Pills”, compartirá experiencias en Hollywood durante una semana con profesionales españoles e iberoamericanos del sector.
  • Esta iniciativa ha sido impulsada por la Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales de España (Egeda) que correrá con los gastos de matrícula, estancia y desplazamiento desde Las Palmas a Los Ángeles
  • Cinexprés es un proyecto pionero en España que une tres centros de formación audiovisual en la producción de cortos.

Los cinco cortometrajes elaborados durante el curso 2010-2011, en la séptima edición del Taller CINEXPRÉS, realizados por jóvenes estudiantes de audiovisual de Gran Canaria, han participado durante los meses de julio y agosto en un concurso online promovido por EGEDA (Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales), con sede en Madrid, a través de su portal de cine filmotech.com.

Una interesante y novedosa iniciativa que da la oportunidad a su ganador, José Luis Delgado, director de Death Pills, de participar en el US Film Industry Inmersion Program, un programa, organizado por EGEDA en colaboración con LATC (Centro Latino-Americano de Entrenamiento y Asesoría Audiovisual), que congregará en la ciudad de Los Ángeles, desde el próximo 31 de octubre y hasta el 5 de noviembre, a alrededor de treinta cineastas latinoamericanos y españoles para conocer y profundizar en los aspectos artísticos y nuevos medios de comunicación de la industria de EEUU.

El director de Filmotech, Rafael Sánchez, se ha mostrado “muy satisfecho de poder reforzar y apoyar el tejido audiovisual canario a través de esta valiosa iniciativa. Sobre todo, su prometedora cantera. Nuestra obligación es apostar por los nuevos talentos del cine que son quienes, en definitiva, conforman el futuro de una industria vital para el desarrollo de nuestro país”.

Por su parte, Jaime López-Urrutia, delegado de Egeda en Canarias, considera que “Cinexprés es la apuesta más directa por la nueva generación que hemos apoyado en los años que lleva abierta la delegación regional dando apoyo a diversas acciones e iniciativas. Llama la atención la originalidad de la idea de los organizadores, que han coordinado a alumnos de varios centros y especialidades conformando virtuales productoras de cine, dando así a estos alumnos la oportunidad de vivir la experiencia completa de una producción desde su fase inicial hasta la comercialización de la obra. Nuestro granito de arena en este caso ha sido la publicación de la obra ganadora en el portal de los productores españoles «FILMOTECH», y como premio, su director participará en un curso de una semana en Beverly Hills (Los Ángeles). Además tendrá una acreditación para asistir a uno de los mercados de cine más importantes del mundo, donde se codeará con productores de reconocido prestigio.

El joven director ganador del concurso filmotech-Cinexprés, José Luis Delgado, considera Cinexprés como “una experiencia inigualable. Una iniciativa que además ayuda muchísimo a conocer gente de otras ramas que trabajan en el cine, como pueden ser actores, músicos, productores y en general, todos los oficios que participan en una película. Enseña lo maravilloso que es el cine. Recomiendo a todos que la prueben.”

A través de este curso, el participante tiene la oportunidad de familiarizarse con los aspectos académicos, comerciales y legales del sector audiovisual a través de un intenso programa de reuniones, presentaciones, mesas redondas y otras actividades de la industria. EGEDA correrá con los gastos de matrícula, desplazamiento y estancia.

El corto ganador obtuvo un total de 10.485 clicks. José Luis Delgado Alonso nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1990. Estudió Realización de Audiovisuales y Espectáculos en el Instituto Politécnico Las Palmas. Además de Death Pills en Cinexprés, ha dirigido el corto Sombras de Guerra. Actualmente sigue estudiando aunque lo compagina con el trabajo.

Antecedentes de Cinexprés

El Taller CINEXPRÉS consiste en la producción de cortometrajes realizados por los alumnos de los tres centros de formación reglada relacionados con este sector de la isla de Gran Canaria (IES Politécnico Las Palmas, la Escuela de Actores de Canarias y el Conservatorio Superior de Música de Canarias). La actividad está supervisada por sus profesores y coordinada por el experto Luis Roca Arencibia, desde hace dos años miembro de las comisiones de ayuda al cine en España del Ministerio de Cultura.

Como proyecto pionero en España, CINEXPRÉS reúne a estudiantes de diferentes centros pero de una misma generación que tienen la oportunidad, por primera vez, de poner en conocimiento mutuo el reto de trabajar en equipo en una experiencia compleja, en condiciones y niveles de exigencia similares a los que encontrarán en el mercado laboral.

CINEXPRÉS cuenta con el apoyo de los tres centros de formación, que avalan este proyecto como complemento de interés a la formación regular de los alumnos permitiéndoles afrontar la complejidad de una producción audiovisual profesional y beneficiándose de sus aspiraciones para introducirse en el sector.

En este curso lectivo 2010-2011 participaron 65 alumnos y ellos mismos fueron los que después de preparar los guiones, con temática y formato libre, seleccionaron los que consideraron mejores. En esta pasada edición los cortos participantes fueron: Para gustos colores (Georgina Gelos, 10 minutos); Lena (Joaquín Rodríguez, José Francisco González, 14mnts.); Death Pills (José Luis Delgado, 9mnts.); Hay que ser maraña de Telde (Arasaho Silva, 15mnts) y El marrón (Edray Peña, Diego Velázquez, 14 mnts.).

Un jurado compuesto por el presidente de ACEPA, Eduardo Araujo, la compositora Laura Vega, y la distribuidora Librada Melo, otorgó el premio al Mejor Cortometraje para El marrón, de Edray Peña y Diego Velázquez, estudiantes del IES Politécnico de Las Palmas; el premio a la Mejor Interpretación para Cindy Pérez, de la Escuela de Actores de Canarias, por su papel en Hay que ser maraña de Telde; y la Mejor Banda Sonora para Filiberto Díaz, alumno del Conservatorio Superior de Música de Canarias, por Lena.

Los galardonados han recibido como premio 1.000 euros para nuevos cursos de formación en sus respectivas especialidades fuera de Canarias. Además, la séptima edición del Taller estableció menciones especiales a la Mejor Producción, Mejor Fotografía y Mejor Sonido, que han recaído en Diana Navarrete (El marrón), Eduardo Camprubi (El marrón) y Gerardo Bonilla (Para gustos colores), respectivamente.

Durante las seis ediciones de CINEXPRÉS han participado alrededor de 500 estudiantes, con una media de veinte años, y se han producido 35 cortometrajes. Ni en Canarias ni en España existen precedentes de un proyecto como CINEXPRÉS. Su fortaleza reside en incentivar la creatividad de los jóvenes a través de un programa formativo gracias al cual se ponen en común y necesariamente riguroso para una actividad que involucra a estudiantes de distintos centros oficiales.

En 2011 Cinexprés ha contado con el apoyo de la Dirección General de Formación Profesional y Educación de Adultos del Gobierno de Canarias; la Viceconsejería de Cultura del Gobierno de Canarias; la Concejalía de Juventud e Igualdad del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria; Oficina de la Capitalidad Cultural Las Palmas de Gran Canaria 2016; Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico y Cultural del Cabildo de Gran Canaria; Gran Canaria Espacio Digital; CICCA; Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria y Egeda.

 

Juan Carlos Fresnadillo: Entrevista Intacta


Lo que sigue es una entrevista que publiqué en el periódico La Provincia en 2002. Juan Carlos Fresnadillo visitaba Las Palmas de Gran Canaria con motivo de la programación de su primer largometraje, ‘Intacto’, en el Foro Canario que dirigí desde 2001 hasta 2009. Fue el año también la proyección especial de ‘Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra’ (‘When Dinosaurs Ruled The Earth’, Val Guest, 1970) y de la llegada de la familia Izaguirre – Rodolfo, Boris y Belén Lobo- por el ciclo de cine venezolano que también incluyó la sección, cuando se había ideado dedicar cada año un ciclo a países que tuvieran vínculos especiales con Canarias (iniciativa seccionada de cuajo al año siguiente por su buena acogida). 20 cineastas y actrices de las islas y venezolanos participaron en los cuatro coloquios organizados. Estos éxitos, de forma que puede parecer paradójica para quien no conozca los entresijos, fueron minando las posibilidades de mi trabajo al frente de la sección de Canarias del Festival de Las Palmas donde aún así resistí nueve años sorteando las zancadillas del director. Una de las muchas se produjo ese mismo año, con la supuesta concesión de un premio de honor del Festival al joven director tinerfeño objeto de esta entrevista que resultó después ser una despreciable burla a su persona. Y también a la mía.
“Intacto” fue una película irregular en su guión, aunque su idea de partida era brillante: el hombre con más suerte del mundo. Su destacadísima personalidad visual ya anticipaba el desarrollo, lento pero firme, del cineasta tinerfeño en el ámbito internacional, consolidado con el gran éxito de ‘28 semanas después’ (‘28 Weeks Later’, 2007). Y también es el filme donde el paraje natural de Las Cañadas del Teide ha quedado mejor retratado. Juan Carlos Fresnadillo-que está a punto de inaugurar el 59 Festival Internacional de Cine de San Sebastián con ‘Intruders’ y que tiene previsto comenzar el octubre el rodaje de “El cuervo”- había logrado en 1996 un éxito descomunal: llegar a Hollywood desde Canarias sin escalas. Una conquista sin parangón hasta hoy no solo en el cine insular, sino en el de la cultura de Canarias en su totalidad. Nunca fue debidamente reconocido este mérito. La cultura oficial de Canarias siempre estuvo más orientada a destacar los méritos (nunca llegaron a este nivel) de músicos, teatreros o artistas plásticos. Y esto ocurría, fundamentalmente, por la dificultad de desarrollar un tejido industrial mínimo debido a su superior coste de producción y a la presencia en la gestión pública de vividores de largo recorrido y enchufados sin estudios ni preparación como el antes referido. Este es el único histórico que a día de hoy sigue, con el visto bueno lo mismo de supuestos prohombres de la cultura como Jerónimo Saavedra (sus actos estos últimos cuatro años lo han delatado para la historia) como de políticos de los restantes partidos, que confunden lo barato con lo ridículo y lo pernicioso con lo bueno y útil para la comunidad a la que sirven.
El titular de la entrevista se eligió de forma especialmente intencionada para un territorio como el canario, donde el desarrollo del sector audiovisual es aún precario a pesar de los muchos millones de euros invertidos en los últimos siete años. La suerte –tema de los dos trabajos del tinerfeño hasta ese momento- es talento, sí, y también formación y determinación. Los retratos los realicé en la azotea de mi casa. Las demás fotos son de promoción del filme. Y al final del texto se reproduce la entrevista tal y como fue publicada, sin la portada del suplemento. Espero que la disfruten.

Juan Carlos Fresnadillo: “La suerte no existe”

“‘Intacto’ es un thriller que esconde un drama romántico sobre el corazón como un lugar desde el cual podemos dominar al destino”

“Es cierto que mi inconsciente me lleva a Canarias. Y esto tiene que ver con que sé de la capacidad de contar historias que tiene el paisaje canario. Eso me ha condicionado y me seguirá condicionando”

“Me gustaría tener siempre la oportunidad de lograr que cada plano de mis películas tenga realmente sentido, que es la mejor manera de que la gente sienta que eso está contado para emocionarla, que te has dejado el corazón”

Acaba de regresar a Madrid de uno de los festivales de cine independiente más prestigiosos, Sundance (Utah, EEUU), donde Intacto, su primer largometraje, fue una de los dos únicas obras españolas seleccionadas. Este próximo sábado competirá en ocho categorías, entre ellas la de Mejor Director Novel, en la XVI edición de los Premios Goya, que se celebrará en el Palacio Municipal de Congresos del parque ferial Juan Carlos I de Madrid, en una ceremonia presentada y dirigida por Rosa María Sardà. “Fue curioso, porque me llamaron por teléfono y me dijeron: -Tienes seis nominaciones. A la media hora, me volvieron a llamar: -¡No, tienes siete! Y luego por la noche, me volvieron a llamar: -¡¡No, son ocho!!” Pero Juan Carlos Fresnadillo (Santa Cruz de Tenerife, 1967) no quiere hacerse ilusiones. Compite, entre otras, con películas como Los otros (Alejandro Aménabar); Lucía y el sexo (Julio Medem), con la que participó en Sundance; Juana la Loca (Vicente Aranda) o Sin noticias de Dios (Agustín Díaz Llanes). Para él, «haber sido ocho veces finalista entre películas de tanta altura ya es un privilegio”. Y no le falta razón. Ser propuesto para ocho Goyas en una opera prima es un dato que sitúa su película, en las estadísticas de la Academia española del Cine, muy cerca de films como Solas (Benito Zambrano, 1999) y‘Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto (Agustín Díaz Yanes, 1995), que sumaron en su día once y diez nominaciones, respectivamente, y a la misma altura de Tesis (Alejandro Aménabar, 1996), con también ocho candidaturas.

‘El niño’, como le llaman aún algunos de los que trabajaron con él en su cortometraje Esposados (1996), marchó a Madrid en 1985 para estudiar Sociología. “No me admitieron en Imagen y Sonido por dos décimas, y la sociología fue casi una excusa ante mi familia para quedarme allí.” En Madrid, se inscribe en la escuela Taller de Artes Imaginarias, donde finaliza sus estudios de cine con el trabajo El extraño pacto. Regresa a Canarias en 1991 y ese año produce el cortometraje Por los viejos tiempos, dirigido por Miguel Ángel Toledo. “Ahora tengo la sensación de que necesito contar historias y la manera que he encontrado para contarlas es a través del cine. Mi objetivo es, en primer lugar, seguir haciendo películas. En segundo lugar, me gustaría tener siempre la oportunidad de lograr que cada plano de mis películas tenga realmente sentido, que es la mejor manera de respetar al público, de que la gente, cuando lo vea, sienta que está contado para emocionarla, que te has dejado el corazón.»

¿Cuándo le nace la vocación de dirigir cine? Surgió de una noche que fue fundamental en mi vida: en la tele pasaban una película que se llamaba Encadenados (Notorious, 1946), de Alfred Hitchcock y, no sé por qué, sentí en ese momento que aquello era lo que yo quería hacer. Esa noche no pensaba salir, pero me sentía tan emocionado que al final lo hice. Pues bien, esa misma noche conocí a Eduardo García Rojas, guionista del primer cortometraje que produje, que a su vez me condujo a Miguel Ángel Toledo, productor de ‘Esposados’. Curiosamente, ‘Encadenados’ es también un thriller que esconde un drama romántico, como ‘Intacto’.

Después de ‘Esposados’, Vd. barajaba dos proyectos, ‘Un día de estos’ y ‘Hándicap’. Finalmente, se decidió por ‘Intacto’. ¿Por qué? Mi forma de trabajar es indagar e investigar en las historias, construirlas, sacarles los personajes, hacer prácticamente el guión y, cuando he acabado, si no siento al cien por cien que esa película es realmente la que quiero hacer, entonces empiezo a mirar para otro lado. Yo creo que la primera película tenía que ser algo muy personal, que fuera una película casi ‘de tripas’. Finalmente llegué a ‘Intacto’, que yo creo que insiste en las mismas claves que venía investigando desde hacía tiempo, no solamente con las dos citadas, sino también con ‘Esposados’: la suerte, la pérdida, el desamor… A partir de ahí surge un universo que me atrapa desde el principio, prácticamente me vampiriza, y que finaliza con un guión del que me siento satisfecho, animado y convencido para convertirlo en mi primera película.

¿Qué fue lo que le resultó más complicado de este primer largometraje? Sin duda, lo más complicado fue el rodaje propiamente dicho. No hubo absolutamente ningún momento donde poder bajar la guardia. Ha sido una gran lección y yo me siento casi como un superviviente de él. Pero la confección de la escritura fue también ardua y muy compleja, y creo el tratamiento final que se le dio no tiene precedentes en otras películas. Esto hace la historia apetecible y atractiva, pero a la vez muy complicado lograr que eso realmente tenga interés y sea entretenido, que creo que es uno de los mandamientos que hay que cumplir al hacer una historia para un público. Siempre digo que ‘Intacto’ es un thriller disfrazado porque, en el fondo, esconde un drama romántico que establece una conexión entre la suerte y el amor (o el desamor). O sobre cómo el corazón es, quizás, un lugar desde el cual se puede dominar al destino. En la película los personajes creen que pueden, como dioses, dominar la suerte, y la roban a las personas. Finalmente, se descubre que todos son víctimas de una pérdida anterior no asumida o redimida.

En ‘Esposados’, la suerte (o la desgracia), también era un elemento muy importante de la historia. Parece que es un tema que ejerce sobre usted una fascinación especial. La suerte es aquello contra lo que, aparentemente, no podemos luchar, el destino al que estamos sometidos, pero aplicado a una forma más cotidiana, más cercana. Todos nos hemos planteado alguna vez por qué la buena suerte nos sonríe, o bien todo lo contrario. ‘Intacto’ es una indagación sobre eso, y me apetecía sacarla de una manera más sugerida que explicativa.

Juan Carlos Fresnadillo ya pasó por los premios Goya en 1996 con ‘Esposados’, su primer cortometraje, producido y rodado íntegramente en Canarias. No lo ganó, pero apenas dos meses más tarde, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas norteamericana lo nominaba a los Oscar. Era la primera vez –única hasta hoy- que un cortometraje español recibía tal distinción. ‘El niño’, en compañía del productor Miguel Ángel Toledo y de su novia y directora de arte del corto, Tatiana Hernández, viajaban de Santa Cruz de Tenerife a la alfombra roja del Shrine Auditorium de Hollywood prácticamente sin pisar la Península Ibérica, y la prestigiosa compañía americana Miramax volvió los ojos hacia Tenerife, ofreciéndole un preacuerdo de distribución y producción entonces inédito en el cine español. Más de una cincuentena de premios y distinciones en los más prestigiosos foros nacionales e internacionales avalan un trabajo en el que se fusionaron los dos factores que él considera fundamentales para salir adelante como cineasta: el talento y la paciencia. Tan sólo dos trabajos y ya ha obtenido reconocimiento nacional e internacional.

¿La (buena) suerte es también un factor clave en la vida de Juan Carlos Fresnadillo? Yo me siento un hombre profundamente afortunado, pero la he buscado. Pienso que hay que saber interpretar y asumir los acontecimientos que, aparentemente, se nos presentan como de mala suerte. Realmente, la suerte es algo que no existe. Lo que existe es cómo colocarnos delante de lo que nos sucede día a día, sea bueno o malo.

En ‘Intacto’, la interpretación de los actores, la fotografía, el montaje y la dirección han sido elementos altamente valorados por los críticos. Sin embargo, ha sido en el guión donde se han encontrado las opiniones más reticentes. Se le ha achacado una excesiva frialdad a los personajes y que la historia, a medida que avanza, se enmaraña en sus propias trampas. La frialdad la asumo, pero la sentía como una apuesta que la película necesitaba para que la historia llegara al espectador de una manera más contundente. ‘Intacto’ es una película donde los personajes no se tocan, y es fría también en su atmósfera. Creo que había que ser frío y calculador para que en el último acto, cuando estalla la emoción, éste estallido tuviera la mayor fuerza posible, como un volcán que permanecía apagado.

El retorno a Canarias para su primer largometraje, en la utilización de los paisajes de Tenerife, en la participación de los canarios Andrés Koppel, como co-guionista, o Mónica López, como actriz protagonista, ¿quiso ser una reivindicación de las posiblidades del cine en Canarias? Fue algo inconsciente. Yo no sabía que Mónica era canaria hasta que traté con ella en la fase previa al rodaje. Como tampoco sabía que la cicatriz que tiene en la cara era producto de un accidente de tráfico, igual que su personaje en la película. Pero sí sentí que esa historia había que rodarla allí, y que esos lugares y esas personas eran los perfectos para la película. No sé si seguirá siendo así, pero es cierto que mi inconsciente me lleva a Canarias. Y esto tiene que ver con que, al haber nacido y crecido allí, he descubierto la capacidad de contar historias que tiene el paisaje canario. Eso creo que me ha condicionado y me seguirá condicionando.

“Madrid es la capital financiera del cine español, pero no la capital del talento”

¿Cómo valora el cine español actual, con la proliferación de nuevos realizadores y la creciente internacionalización de las obras? Este año ha sido magnífico para el cine español, pero fundamentalmente por el carro que han supuesto dos películas muy comerciales, Torrente 2 y Los otros, ambas, además, en extremos absolutamente opuestos. Esto muestra un abanico muy amplio y extremo que, se ha visto, conecta además con todo tipo de gente y está haciendo que el público español sienta la necesidad de ver su cine. Creo que esta globalización general en que vivimos, también en el ámbito de la cultura, es positiva. Y el mejor ejemplo lo ofrece ‘Los otros’, película que dibuja una jugada muy habilidosa: tiene el aparataje de una película norteamericana, pero propone una mirada que tiene mucho que ver con una película española y, de hecho, se ha rodado en España. Y yo creo que el cine español está abocado a eso.

Y, en este contexto, ¿qué papel juega o, en fin, puede jugar Canarias? He visto una noticia sobre que el Parlamento canario le ha pedido al Gobierno una ley que organice el sector audiovisual. Creo que Canarias tiene ahí una asignatura pendiente. Ya se ha dado muestra de que hay talento: ahora hay que apoyarlo para convertirlo en una industria que dé a conocer nuestra cultura, lugares e idiosincrasia. También opino que el canario no tiene interés por las películas o el audiovisual que se hace en Canarias, y eso tiene que ver con una mala promoción y un mal aprovechamiento de nuestros recursos mediáticos. Canarias puede convertirse en una plataforma de descubrimiento de talentos y de lanzamiento de películas, con una producción que evidentemente tendrá que ser acorde con sus recursos y límites, fundamentalmente los que se derivan de factores geográficos. Pero es una producción que podría competir a nivel mundial. Madrid es la capital financiera del cine español, pero no la capital del talento, ni mucho menos. Creo que es urgente, además de necesario, que haya una regularización de nuestra práctica audiovisual de cine, televisión y publicidad. La Televisión Autonómica es, lógicamente, algo más que podría ayudar, pero no veo aún que esté haciendo grandes cosas para conseguir la regularización y estabilidad necesarias en el sector. Evidentemente, está empezando y queda mucho por hacer. Hace dos años declaró: «Soy optimista respecto a la gente que hace cine en Canarias, pero muy pesimista respecto a la sensibilidad de las instituciones». ¿Hoy diría lo mismo? Exactamente lo mismo. No he visto hasta ahora ningún resultado. El desarrollo en los últimos años ha sido absolutamente individualizado y por iniciativa privada, producto de francotiradores. Las instituciones públicas han ayudado sólo esporádicamente. Y lo digo desde la perspectiva de alguien que ha rodado parte de su película en Canarias y que ha tenido el apoyo por parte del Cabildo de Tenerife, a través de su Film Commission. Yo tengo que agradecer en mi película ese apoyo, pero poco más.

Not this way, Mr. Lasseter! ¿Así no, Mr. Jobs?


Cars 2 (John Lasseter, Brad Lewis, 2011). SIDE A: Solo un momento de magia en hora y media de película ciertamente no es mucho, pero ¡qué momento en la recta final de este filme con centenas de coches y carreras como centellas! Un segundo sí, pero de los que hinchan el corazón. Esa opresión en el pecho significa vivir, escribía Mario Benedetti en La Tregua a propósito de los sentimientos que el viejo oficinista Martín Santomé experimentaba hacia su joven enamorada. Para los que somos fans declarados de Tom Mater, Mate para los amigos, la vieja grúa aparentemente boba de Radiator Springs, Sancho Panza viejo y paletudo de un secundario Rayo McQueen que por méritos propios no llega a Quijote (la habilidad al volante es casi nada a pesar del circo Ecclestone); para los que disfrutamos como enanos con sus cuentos de torero en España, astronauta en la luna, tuneado en Japón, rockero heavy metal en Las Vegas, bombero en el infierno; para, en fin, sus incondicionales, verlo seducir de verdad a una chica-coche son toneladas más de magia de las que el cuerpo pueda soportar. ¡VAYA TOALLA! Merece toda la película, aunque ésta sea no más que un mero ejercicio de virtuosismo técnico inapelable (debe de ser deslumbrante en 3D), construido sobre un guión lleno de guiños pero poco inspirado por ser el más previsible de todos los filmes de largometraje de la factoría Pixar hasta la fecha (que son 12 si no he contado mal, desde la inaugural Toy Story (1995). Un guión que de principio a fin sigue el ABC de la estructura de las películas de acción de Hollywood. Por ejemplo, el de Star Wars (1977). En eso Cars 2 es una película muy antigua.

SIDE B: Coincido con el crítico de El País, Carlos Boyero, en que del padre de todas las criaturas de Pixar, John Lasseter, se esperaba mucho más teniendo en cuenta que coestampa su prestigiosa firma en esta historia con el productor de Ratatouille (2007). ¿O que su nombre firme el filme es sólo una estrategia comercial para minimizar su previsible impacto negativo conocidos los antecedentes? Coincido también con el sentido común en que ya le vale al señor de las camisas hawaianas ir acercando su otrora espíritu liberal-demócrata cada vez más a la peligrosa linde del republicanismo USA. Así no, Mr. Lasseter. No es el mejor momento para enseñar a niños remedos de principados monegascos y viejas monarquías precisamente ahora que la deriva económica -cuyos culpables estaban precisamente en los codiciosos especuladores de la costa este de su país cada vez menos poderoso- avanza sin contemplaciones por la vieja Europa (Grecia, Portugal, España, Italia). El poder, la referencia de Pixar como herederos del trono de la animación mundial tras la muy conservadora y sin embargo revolucionariamente deliciosa Disney, hace exigible hoy otro acercamiento. ¿O fue precisamente la absorción por Disney en 2006 por 7,4 millones de dólares el punto de inflexión final de todas las esperanzas para una renovación también moral e intelectual en este sector tan influyente para el imaginario colectivo? Steve Jobs, mandamás de Apple y entonces principal accionista de Pixar, quedó entonces como el principal accionista individual de Disney, con el 7% de las acciones. Un hito que el milmillonario gurú del iPhone debería utilizar también para predicar con el ejemplo en estos tiempos de pánico económico.

(En la imagen superior, Mate charla de forma distendida durante un vuelo con la novata Holley Shiftwell en presencia del agente secreto Finn Mc Missile)

Egeda premia con un curso en Los Ángeles al corto de Cinexprés más visionado en la Red



Un joven estudiante de audiovisual de Gran Canaria compartirá experiencias en Hollywood durante una semana con profesionales españoles e iberoamericanos del sector. La Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales de España correrá con los gastos de matrícula, estancia y desplazamiento desde Las Palmas a Los Ángeles.

Trabajando, que sigue siendo gerundio, a pesar de la no obtención de la capitalidad cultural para la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria en 2016. Felicidades al extenuado equipo de trabajo de la candidatura, que apoyó también este proyecto modestísimo en recursos que hoy da el salto de esta capital del Atlántico a la capital del cine. Juan Cambreleng, Victor de la Nuez, Lara Perdomo, Fátima Morito y tantos otros: ¡gracias!

Toca pensar que esa bocanada de luz fresca que formaba una pequeña oficina con pequeños recursos –incomparables con San Sebastián, claro- no se quede en nada. Lo que sigue a continuación es la nota de prensa enviada hoy a medios informando de la noticia.

Los cinco cortometrajes elaborados en 2011 en la séptima edición del Taller CINEXPRÉS por jóvenes estudiantes de audiovisual de Gran Canaria participarán a partir del 1 de julio en el concurso online promovido por Egeda (Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales), con sede en Madrid, a través del portal de cine filmotech.com.

Los cortometrajes podrán verse a través de esta web hasta el 31 de agosto en una página especial dedicada a CINEXPRÉS. El director del corto que más visitas reciba tendrá la oportunidad de participar en el US Film Industry Inmersion Program, un programa, organizado por EGEDA en colaboración con LATC (Centro Latino-Americano de Entrenamiento y Asesoría Audiovisual), que congregará en la ciudad de Los Ángeles, desde el 31 de octubre y hasta el 5 de noviembre, a alrededor de treinta cineastas latinoamericanos y españoles para conocer y profundizar en los aspectos artísticos y nuevos medios de comunicación de la industria de EEUU.

Además, el ganador podrá familiarizarse con los aspectos académicos, comerciales y legales del sector audiovisual a través de un intenso programa de reuniones, presentaciones, mesas redondas y otras actividades de la industria. (EGEDA) correrá con los gastos de matrícula, desplazamiento y estancia del ganador.

El programa LATC está dirigido a incrementar la presencia de las nuevas generaciones de cineastas independientes en el mercado de EEUU y a promover la coproducción con el país. Los participantes tendrán la posibilidad, entre otras, de hacerse con una guía exclusiva de información privilegiada y tendrán acceso a los eventos seleccionados por la American Film Market, el mercado global de películas de estreno.

Este año 2011, además de la colaboración de EGEDA, CINEXPRÉS, proyecto dirigido por Luis Roca Arencibia, contó con el apoyo de la Concejalía de Juventud del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria; Viceconsejería de Educación y Cultura del Gobierno de Canarias; Oficina de la Capitalidad Cultural 2016; Cabildo de Gran Canaria; Gran Canaria Espacio Digital; CICCA; y Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria.

Actuación sin ánimo de lucro

Como sociedad de servicios para la defensa de los intereses de los productores audiovisuales, la actuación de EGEDA se realiza sin ánimo de lucro. Entre sus principios fundacionales, figura la vocación de servicio al productor y a la industria audiovisual. En este sentido, EGEDA ha puesto en marcha numerosas iniciativas de apoyo al sector. Entre ellas destacan sus últimos proyectos destinados a fomentar el uso de las nuevas tecnologías en la distribución de contenidos culturales.

Es el caso de filmotech.com, un completo portal de Internet dedicado a la distribución legal de cine a través de la Web y los entornos VEO, una serie de plataformas profesionales que facilitan a los productores la promoción, difusión y distribución de las obras audiovisuales.

Estos proyectos colocan a EGEDA a la cabeza de un movimiento que demuestra que el consumo de cine legal a través de Internet es posible y que el uso responsable de las nuevas tecnologías convierte a éstas en un aliado imprescindible de la industria audiovisual.

Iniciativa recibida con entusiasmo

La iniciativa de EGEDA –primera con este grado de implicación que lleva a cabo en España– ha sido recibida con gran entusiasmo por parte de los jóvenes cineastas que participaron en CINEXPRÉS, un proyecto pionero en España, avalado por sus seis ediciones anteriores, y en el que ya han participado alrededor de 500 estudiantes, con una media de veinte años, y se han producido 35 cortometrajes.

CINEXPRÉS consiste en la producción de cortometrajes realizados por los alumnos de los tres centros centros de formación reglada relacionados con este sector de la isla de Gran Canaria. Estos centros son el IES Politécnico Las Palmas, la Escuela de Actores de Canarias y el Conservatorio Superior de Música de Canarias. La actividad está supervisada por sus profesores y coordinada por un experto. Rodaje y edición de los trabajos se realizan a contrarreloj.

Gracias a CINEXPRÉS, una misma generación de estudiantes de centros diferentes se pone por primera vez en conocimiento mutuo y comparten el reto de trabajar en equipo en una experiencia compleja en condiciones y niveles de exigencia similares a los que encontrarán en el mercado laboral.

CINEXPRÉS cuenta con el decidido apoyo de tres centros de formación, que avalan este proyecto como complemento de interés a la formación regular de los alumnos permitiéndoles afrontar la complejidad de una producción audiovisual profesional y beneficiándose de sus aspiraciones para introducirse en el sector.

En este curso lectivo 2010-2011 participaron 65 alumnos y ellos mismos fueron los que después de preparar los guiones, con temática y formato libre, seleccionaron los que consideraron mejores.

En esta edición los cortos participantes han sido: Para gustos colores (Georgina Gelos, 10 minutos); Lena (Joaquín Rodríguez, José Francisco González, 14 mnts.); Death Pills (José Luis Delgado, 9 mnts.); Hay que ser maraña de Telde (Arasaho Silva, 15 mnts) y El marrón (Edray Peña, Diego Velázquez, 14 mnts.).

Ni en Canarias ni en España existen precedentes de un proyecto como CINEXPRÉS. Su fortaleza reside en incentivar la creatividad de los jóvenes a través de un programa formativo gracias al cual se ponen en común y necesariamente riguroso para una actividad que involucra a estudiantes de distintos centros oficiales.

Fichas de los cinco cortometrajes

HAY QUE SER MARAÑA DE TELDE

Dir.: Arasaho Silva; Prod.: Carolina Henríquez; Fotografía: Esteban Ojeda; Sonido: Jonathan Salinas, Iván Vega, Pablo Trujillo; Intérpretes: Leonor González, Cindy Pérez; Música: Giusseppe Lorenzoni; Dur.: 15 min.

Sinopsis: La mañana siguiente a la cabalgata de los carnavales de Telde, Arabia y Valeria, aun de fiesta, se dirigen a un after-hour en el barrio de San Francisco. En su camino irán descubriendo que las aventuras de esa noche de locura y ebriedad pueden repercutir en ilógicos sucesos mañaneros, pues apenas recuerdan nada de lo que pasó en la cabalgata, aunque llegarán al meollo del asunto justo a tiempo.

PARA GUSTOS COLORES

Dir.: Georgina Gelos; Prod.: Cel María Ruíz; Fotografía: Daniel Amador; Sonido: Gerardo Bonilla; Intérpretes: Cathy Pulido, Josepote Rodríguez; Música: Nauzet Pérez; Dur.: 10 min.

Sinopsis: Cada persona es un mundo y cada mundo es de un color… Algo tan común como una discusión de pareja puede hacerte ver la vida de otra manera. Lo malo está cuando empiezas a verla en blanco y negro.

LENA

Dir.: Joaquín Rodríguez, José Francisco González; Prod.: Iván Pérez; Fotografía: Airam Martín; Sonido: Gustavo Luna; Intérpretes: Carla León, Jenifer Artiles, Nicolás Barrera, Paco Sancho, Yania Talavera, Lucía Fernández, Pablo Molina; Música: Filiberto Díaz; Dur.: 14 min.

Sinopsis: Lena es una chica que desde pequeña sufre un trauma; tiene miedo al agua. De mayor le ocurre un accidente por el cual se encuentra ingresada en un psiquiatrico.

EL MARRÓN

Dir.: Edray Peña, Diego Velázquez; Prod.: Diana Navarrete; Fotografía: Eduardo Camprubí; Sonido: Alejandro Alonso; Intérpretes: Raquel García, Adriana Cabrera, Romina Vives, Gustavo Mendoza, José Luis Rubio, Airam Santana; Música: Marcos Pulido; Dur.: 14 min.

Sinopsis: Tres prostitutas se disponen a realizar una sesión sadomasoquista con un cliente que no sale del todo como esperaban y se ven envueltas en una trama cargada de acción, intriga y sangre.

DEATH PILLS

Dir.: José Luis Delgado; Prod.: Richard Roukoz; Fotografía: Sara Cruz; Sonido: Lorena Izjzerman; Intérpretes: Selenia Alvarado, Thania Gil, David López, Gianfranco Bermúdez, Cristian López; Música: Jacinto Valido; Dur.: 9 min.

Sinopsis: ¿Hasta donde serías capaz de llegar por los celos? La música, el alcohol y los celos hacen llegar a los protagonistas de una fiesta a hacer cosas que nunca hubieran hecho.

Werner Herzog o de lo útil que a veces es lo inútil


Pasar un barco por encima de una montaña en el Amazonas es el descomunal desafío que narra la película de Werner Herzog Fitzcarraldo (best director award at the 1982 Cannes Film Festival), uno de los logros-emblema del cine mundial en un tiempo que esas cosas todavía no podían resolverse con FX. Había que estar allí. El director alemán estuvo dos años y cinco meses en la linde de la selva peruana para filmar la osadía, de forma que el barco pudiera seguir su ruta desde el río Camisea por el Urubamba. Utilizó dos barcos gemelos, uno que trepara montaña arriba, otro que descendiera monte abajo.

Una conquista que Herzog califica al final del libro de “totalmente inútil” y cuyo día a día narra en este libro titulado Conquista de lo inútil, de 322 páginas como lianas, epílogo y anexo con nombres y lugares, editado en febrero de 2010 por Blackie Books.

No hay revelaciones en el libro que podrían llenar medio año de tertulias en las letrinas de la telebasura actual. Y nada nuevo bajo el sol en torno a los insufribles desvaríos del protagonista Klaus Kinski, brutal maltratador de mujeres en tiempos en los que el delito no lo era. Tampoco sobre otros nombres de ‘celebrities’ que salpican algunas de las páginas del libro (Claudia Cardinale, Francis Ford Coppola y Mick Jagger).

Lo valioso lo constituyen los miles de planos subjetivos (punto de vista netamente alemán), que cambian las escalas a las que estamos acostumbrados. Los ojos de Herzog se transforman en dedos que tejen apuntes de lo visto y vivido. A veces narraciones, más veces descripciones. Y el conjunto es un acercamiento privilegiado a la relación del genial director con la naturaleza -clave principal para comprender su obra- al tiempo que una descripción de las contradicciones inherentes a esa naturaleza suya tan germana, entre lúcida y obtusa.

Varios centenares de colaboradores –peruanos, brasileños, alemanes, norteamericanos, algunos enloquecieron durante el proceso, otros murieron, muchos desertaron- hicieron falta para culminar la proeza. De estos, tribus enteras de indígenas, lógicamente desconfiados, generosos. La selva es la protagonista, descrita por Herzog como un animal más odioso que deslumbrante, como un monstruo indomable de belleza terrible.

¿Inútil? También es actriz principal la escritura. No en vano, el libro se revela como una muestra del poderoso estilo literario del alemán que rodó en 1970 con el mismo director de fotografía, Thomas Mauch, También los enanos empezaron pequeños (Auch Zwerge sind klein geboren) en Lanzarote. Entre avionetas que aterrizan en pistas cubiertas por la maleza; crecidas y decrecidas de ríos (metros de altura en cuestión de horas); viajes relámpago a Nueva York o Los Ángeles para procurar financiación, moscas como loros, loros como sapos, sapos como ratas, ratas como serpientes, serpientes como tigres, tigres como hombres, Herzog nos regala párrafos de una belleza inolvidable. El que sigue ha sido escogido al azar al segundo intento. Está fechado en Camisea (lugar que se marca en la imagen aérea de Sudamérica que se acompaña al finalizar el texto) el 11 de febrero de 1981:

“Espera en un banco de arena que normalmente está firme pero que ahora está tan empapada que los bordes ceden al peso. El barco, con más de cien indios a bordo, aún no estaba en posición. En el walkie-talkie que me conecta con los leñadores al otro lado del río, donde cortan con motosierra una serie de árboles enormes para que caigan uno tras otro como ficas de dominó, o eso esperamos, he captado de pronto una comunicación de Estados Unidos, de Kansas City. Una mujer hablaba con su marido, que hacía una ruta con su camión, y la conversación sonaba extraña y artificial, sobre todo por la mujer, que hablaba como si estuviera en un anuncio de televisión, pero era una charla privada y yo la escuchaba desde lo más profundo de la selva. He pensado meterme y saludar, pero mi transmisor es demasiado débil para eso. Vignati ha llegado de la selva, el pelo enredado y lleno de moscas, dando manotazos a su alrededor, y le hemos quitado los bichos de las greñas.

Árboles cayendo todo el resto del día. El ruido de los gigantes al desplomarse es el verdadero acontecimiento. El más colosal de todos ha suspirado, después ha gritado, luego se ha tirado un pedo y por último ha crujido con una violencia monstruosa. Mucho más tarde seguían chasqueando ramas enormes, hasta que se han callado por completo. Una colonia de murciélagos ha salido volando, confundida, y también un enjambre de abejas, unos pájaros y una nube de pequeños insectos voladores. Unas oruguitas delgadas han salido huyendo combadas, estirando bien la parte superior hacia delante, apresurando el galope de oruga.

Un vapor se desprende ahora de la selva como después de mil años de lluvia. El río fluye ensimismado, sin plan. Una sombra se ha elevado de la selva y ha oscurecido el cielo. La luna, tímida, hoy no se anima a mirar desde el horizonte. Esta noche he amarrado mi barca a estrellas magras y vacilantes. Los frutos desconocidos de un árbol desconocido han caído como un restallido en el suelo húmedo fuera de mi choza cuando la oscuridad ha sido completa.”

Larga vida a El Viajero de El País


Mañana sábado, 18 de junio, El Viajero de El País dedicará su tema de portada a Las Palmas de Gran Canaria. Para mí ha sido una nueva oportunidad de colaborar con este suplemento que felizmente ha ido superando los embates de la crisis. En contraste con aquellas personas de pensamiento intelectual más profundo ( esa es algunas veces una profundidad muy superficial), siempre he defendido a El Viajero como uno de los mejores suplementos de los que edita este periódico. Y el que mejor vende, que no es ninguna tontería. El texto principal de mañana es de Vicente Molina Foix, mientras que las fotos y el texto de despiece son míos. Las colaboraciones con El País se iniciaron en 2003 gracias a una providencial conjunción de planetas, en la que casi todo tuvo que ver, como siempre, el amor de seres queridos.

La del sábado será también una jornada especial. La disfrutaré con amigos jugando a las raquetas en Playa del Inglés, sorteando esguinces. De las muchas colaboraciones realizadas durante estos más de siete años será mi tercera vez con tema de portada; esto incluye también la foto que ocupa ese luminoso objeto de deseo. La primera portada fue para el suplemento especial sobre Canarias (¿2006 quizás?); la segunda para un número de 2009 sobre Tenerife centrado en el Siam Park. Pero el fin de semana será especial también porque el domingo la revista El País Semanal dedica su portada a la película Blackthorn, dirigida por Mateo Gil y producida por Andrés Santana. Precisamente fue la concurrida presentación en Madrid de mi libro sobre el productor canario en octubre de 2003, Andrés Santana. El vuelo de la cometa, lo que encendió la mecha de estas colaboraciones. Durante este tiempo las siete islas Canarias y otros lugares como Belgrado, Funchal o Betanzos (A Coruña) han sido objeto de reportajes, casi siempre haciéndome cargo de textos y fotos.

Incesantes amoríos que fluyen como delicadas cascadas –no confundir con aventuras amorosas- permitieron nuevas colaboraciones en el ámbito del mismo grupo editorial. La guía de la provincia de Las Palmas en 2010; intervenciones en suplementos como El País de las Tentaciones (hoy EP3) y Tierra, en el periódico diario y, el más suculento, en El País Semanal desde 2007. Pero esa es otra (feliz) historia que merece un capítulo aparte (por ahora sólo dejo debajo una pequeña muestra de algunas portadas)

Estas colaboraciones han sido un auténtico máster en periodismo, enseñanzas de las que ojalá pueda seguir aprendiendo. Por eso a todos los amigos y compañeros que lo han hecho posible les debo un gigantesco agradecimiento. Como lector habitual del periódico desde la juventud, conocer también en primera persona como colaborador la calidad de su funcionamiento interno, de sus procesos y periodistas, me ha servido para entender mejor por qué está entre los más importantes medios de comunicación del mundo. Sentirme parte de esa familia bohemia y disciplinada, inquieta y exigente, es de las cosas más importantes que me han ocurrido en mi carrera profesional.

Cine de Canarias en Wroclaw (Polonia)




Acabamos la retrospectiva Cine para una década el domingo en el festival KAN de la ciudad polaca de Wroclaw con la proyección de Okulary (Las gafas en español, producción de Volcano dirigida por Alberto García). Han sido más de cinco horas de cine producido desde las islas o por canarios. Cine de Canarias.  Volver a repasar los filmes y exhibirlos ante un público nuevo y sensible a los nuevos lenguajes me ha servido para valorarlos en una más justa -y exigente- perspectiva. Acostumbramos a inflar nuestros éxitos, sí, pero esto tiene también que ver con la falta de autoestima entre nuestros cineastas producto de su inmerecida invisibilidad en el contexto cultural de Canarias. Esto se está superando, aunque todavía hay mucho por hacer. Lastres que soltar. Mucho por mejorar.

Por lo pronto los cortos seleccionados son trabajos honestos. Algunos de ellos realizados con un inconmensurable esfuerzo. La amplia mayoría fueron recibidos con aprobación en Polonia por un público, mayoritariamente femenino, que llenó durante los cinco días la sala.

A continuación reproduzco la nota enviada por la Oficina de la Candidatura a la Capitalidad Cultural en 2016 a medios de comunicación.

Las Palmas 2016 lleva al Festival Internacional de Cine KAN de Wroclaw (Polonia) una retrospectiva de cortometrajes canarios.

  • “Cine para una década”, comisariada por Luis Roca Arencibia, forma parte de las actividades de la Candidatura de Las Palmas de Gran Canaria a la Capitalidad Cultural en 2016.
  • Es la primera retrospectiva que se celebra sobre cine de Canarias de la primera década del siglo XXI.

Del 4 al 8 de mayo próximos el Festival Internacional de Cine Independiente KAN de Wroclaw (Polonia), programará en el marco de su 13 edición Cine para una década, una retrospectiva comisariada por Luis Roca Arencibia de lo más representativo del cine de Canarias de la primera década del siglo XXI. La iniciativa forma parte de las actividades de la Candidatura de Las Palmas de Gran Canaria a la Capitalidad Cultural en 2016.

La muestra reúne 24 obras de menos de 60 minutos de 18 directores canarios. Son obras de ficción, documentales, animación y experimentales, que se reparten en cinco bloques de 60 minutos cada uno. Conviven cineastas que comenzaron a trabajar después de 2000 (José Ángel Alayón, José Cabrera Betancort, David Cánovas, Saray Domínguez, Alberto García, Eduardo Martinón, Aarón Melián, Víctor Moreno, Roberto Pérez Toledo, Chedey Reyes, Guillermo Rios y Nayra Sanz) con otros que ya se habían estrenado profesionalmente en la década de los 90 del siglo pasado (Sebastián Álvarez, Pedro Felipe Acosta, Mateo Gil, Manuel González Mauricio, Elio Quiroga y Antonia San Juan).

Para el comisario de esta retrospectiva, la primera que se celebra sobre cine de Canarias de la primera década del siglo XXI, “esta suma de interesantísimos autores, muchos aún en ciernes, darán las mayores alegrías de su historia al cine de Canarias en esta nueva década que pisamos.” Roca Arencibia fue director del Foro Canario del Festival de Las Palmas, creador de su estructura y responsable de sus mayores éxitos entre público, prensa y cineastas durante los nueve años que dedicó a hacer crecer esta sección (2001-2009). Anteriormente había puesto en pie la primera Ley del Sector Audiovisual de Canarias y las primeras convocatorias públicas de ayuda. Actualmente es miembro de los comités de ayuda al cine español del ICAA (Ministerio de Cultura).

Programación Cine para una década

Bloque 1 – Documental

EL EXTRAÑO / Víctor Moreno, 2009, 2 min.

FELICES FIESTAS / Víctor Moreno, 2008, 5 min.

VERTIGO50 / José Cabrera Betancort, 2010, 14 min.

CHINIJO / Pedro Felipe Acosta, 2002, 52 min.

Bloque 2 – Ficción

VUELCO / Roberto Pérez Toledo, 2005,14 min.

NUESTRO PROPIO CIELO / Roberto Pérez Toledo, 2007, 8 min.

VIENTO DE CIUDAD / José Ángel Alayón, 2007, 37 min.

Bloque 3 – Ficción, Animación

EL PLAN / Eduardo Martinón, 2004, 16 min.

HOME DELIVERY / Elio Quiroga, 2005, 12 min.

LA NOCHE DE LOS FEOS / Manuel G. Mauricio, 2006, 14 min.

TIEMPO PARA CARLA / Saray Domínguez, 2007, 5 min.

JONAS Y EL DIENTE / Chedey Reyes, 2009, 5 min.

EN EL INSOMNIO / José Ángel Alayón, 2010, 5 min.

ME LLAMO MARÍA / Elio Quiroga, 2010, 4 min.

Bloque 4 – Ficción

DI ME QUE YO / Mateo Gil, 2008, 14 min.

YO TE PREFIERO / José Cabrera Betancort, 2008, 14 min.

EL CONTRATIEMPO / David Cánovas, 2009, 10 min.

ANNIVERSARY / Nayra Sanz, 2009, 10 min.

ANTE TUS OJOS / Aaron J. Melián, 2009, 25 min.

Bloque 5 – Ficción

EL INTRUSO / David Cánovas, 2005, 7 min.

LA CHINA / Antonia San Juan, Diego Postigo, 2005, 21 min.

NASIJA / Guillermo Ríos, 2006 , 9 min.

RUTINA / Sebastián Álvarez, 2007, 8 min.

LAS GAFAS / Alberto García, 2008, 12 min.

Luis Roca Arencibia es miembro de la Comisión Asesora  del Ministerio de Cultura español para las ayudas al cine en España. Colaborador de El País como periodista y fotógrafo, ha publicado sobre cine en El País Semanal. Con 21 años se licenció en Ciencias de las Información por la Universidad Complutense de Madrid, con estudios posteriores de Doctorado en Alemania y España y, actualmente, de Posgrado en Community Manager. Con 24 años dirigió el área Audiovisual del Gobierno de Canarias, donde fue responsable de la redacción de la primera Ley del Sector Audiovisual en la historia de Canarias, de organizar las primeras convocatorias públicas de ayuda y los primeros cursos de formación de guionistas, con la Unión Europea. Ha sido miembro de la Comisión Asesora de las Artes Audiovisuales del Gobierno de Canarias, formando parte de sus Comités de Valoración, así como de los Comités Asesor y de Selección del Festival de Las Palmas. Ha escrito sendas biografías sobre el productor Andrés Santana y sobre el distribuidor Francisco Melo Sansó, y es impulsor y responsable de sus primeros homenajes públicos. Ha sido conferenciante sobre cine y turismo en Canarias, dentro y fuera de las islas. En sus nueve años como director del Foro Canario, que consolidó para el cine de Canarias como una sección del Festival de Cine de Las Palmas, programó 300 películas; 8 ciclos; 9 proyecciones especiales; 4 homenajes; 21 mesas redondas; y 5 talleres de formación. Ciclos sobre cine y Canarias comisariados por él han sido exhibidos en Belgrado y Nueva Delhi. Ha trabajado en rodajes de largometrajes y cortometrajes, entre ellos Mararía (1997) la película de Canarias con más nominaciones a los Premios Goya (5). Codirigió la videocreación A Meager Canary Beach, que representó a Canarias en el Pabellón Español de la II Bienal Internacional de Arquitectura de Rótterdam. Es director del proyecto Salvar la memoria: 50 años de Tirma y Moby Dick, del Taller Cinexprés y del Área de Cine del Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria. Como realizador ganó el premio regional al Mejor Videoclip en 1996 y como guionista el premio Richard Leacock de Guiones Documentales del Cabildo insular.

Cinexprés 2011 entregó sus premios


Esta mañana, 14 de abril de 2011, se han dado a conocer en rueda de prensa los premios de la séptima edición de Cinexprés, una iniciativa en la que participan cortometrajes realizados por jóvenes alumnos de los tres centros relacionados con el sector audiovisual en Las Palmas de Gran Canaria, el IES Politécnico de Las Palmas, la Escuela de Actores de Canarias y el Conservatorio Superior de Música de Canarias. Los premios fueron entregados ayer en el CICCA, después de la primera proyección pública de los cortos, ante un aforo prácticamente lleno con presencia de alumnos, profesores y autoridades. Tras este acto se celebró un cóctel en el Gabinete Literario, donde se tomó la foto de grupo que encabeza esta información.

El premio al Mejor Cortometraje ha sido para El marrón, de Edray Peña y Diego Velázquez, estudiantes del IES Politécnico de Las Palmas; el premio a la Mejor Interpretación para Cindy Pérez, de la Escuela de Actores de Canarias, por su papel en Hay que ser maraña de Telde; y la Mejor Banda Sonora para Filiberto Díaz, alumno del Conservatorio Superior de Música de Canarias, por Lena. Todos los ganadores se mostraron entusiastas con esta iniciativa, que les ha brindado la oportunidad por primera vez de participar en un rodaje en condiciones asimilables a las producciones profesionales y conocer todo el entramado que rodea el mundo audiovisual. Los trofeos de esta edición han sido diseñados por la artista canaria Lurdes Bravo.

Los galardonados recibirán 1.000 euros para nuevos cursos de formación en sus respectivas especialidades fuera de Canarias. Además, este año se han establecido menciones especiales a la Mejor Producción, Mejor Fotografía y Mejor Sonido, que han recaído en Diana Navarrete (El marrón), Eduardo Camprubi (El marrón) y Gerardo Bonilla (Para gustos colores), respectivamente.

A la rueda de prensa celebrada en el Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria asistieron los cuatro ganadores de los premios, el presidente del jurado, Eduardo Araujo, y el director de Cinexprés Luis Roca Arencibia. En palabras de Araujo, “los participantes han desarrollado unos trabajos cuyo talento nada tiene que envidiar a los realizados por profesionales”. El presidente de Acepa destacó muy especialmente esta iniciativa porque “ayuda a vertebrar la industria audiovisual en Canarias y a sus futuros profesionales”. El jurado estaba formado además por la distribuidora Librada Melo y la compositora Laura Vega.

En esta edición los cinco cortos participantes son: Para gustos colores (Georgina Gelos, 10 min.); Lena (Joaquín Rodríguez, José Francisco González, 14 min.); Death Pills (José Luis Delgado, 9 min.); Hay que ser maraña de Telde(Arasaho Silva, 15 min.); El marrón (Edray Peña, Diego Velázquez, 14 min.).

En 2011 Cinexprés cuenta con el apoyo de la Dirección General de Formación Profesional y Educación de Adultos del Gobierno de Canarias; la Viceconsejería de Cultura del Gobierno de Canarias; la Concejalía de Juventud e Igualdad del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria; Oficina de la Capitalidad Cultural Las Palmas de Gran Canaria 2016; Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico y Cultural del Cabildo de Gran Canaria; Gran Canaria Espacio Digital; CICCA; Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria y Egeda.

«Tirma» (1956): Una conquista legendaria


El texto que se reproduce a continuación se incluye en el cuadernillo que acompaña la edición en DVD de la versión española y color de la película «Tirma», rodada entre mayo y septiembre de 1954 en Gran Canaria. Esta edición comercial de la distribuidora Impulso, gracias al apoyo de Filmoteca Canaria, permite -55 años después de su estreno en salas, 57 de su rodaje- cerrar un capítulo que se ha demorado demasiado tiempo. Desde principios de la década pasada, la Filmoteca concentró por fin sus exiguos recursos en una prioridad: la recuperación, conservación y difusión de películas y material relacionado con el cine en Canarias. Ahora podremos hacer lo que antes nos fue negado: ver  la película. Y por primera vez, con verdadero conocimiento de causa, juzgarla.

1954 fue el año de rodaje de la película que mayor rastro emocional dejó en Canarias. La de mayor participación, aquella donde la ilusión y expectativas por verla finalizada fue más grande. Tirma había nacido en la mente de un intelectual canario afín a la dictadura franquista, Juan del Río Ayala (1904-1969). Su pieza teatral de 1947 sobre la conquista de Gran Canaria explicada como la historia de amor entre una princesa indígena y un capitán del ejército castellano fue un éxito local. Los contactos del autor con las élites intelectual y, sobre todo, política le permitían apuntar a un objetivo más ambicioso.

La verdad sobre la producción de la película es confusa por la falta de estudios rigurosos. Iba a ser una producción española de la empresa Infies (Industrias Fílmicas Españolas) con parte del elenco formado por actores canarios no profesionales. Una actriz local, Pastora Martín-Fernández, sería la protagonista, como lo confirman las fotos de los castings que guarda en los álbumes familiares Juana Teresa del Río, hija del dramaturgo. La dirigiría Carlos Serrano de Osma, un “loco insensato con un proyecto inabordable” en cariñosas palabras del director Jesús Franco, cómplice de muchas vicisitudes por su amistad con el matrimonio que formó parte del elenco final, Elvira Quintillá y José María Rodero. En los corrillos profesionales del cine español –entonces en coma por el aislamiento y la censura- Tirma despertaba una inusitada expectación por su originalidad y magnitud. Demasiada ambición quizás. Los trabajos previos al rodaje –previsto para la primavera de 1954- no tardaron en verse interrumpidos ante la falta de recursos económicos.

Fue entonces cuando llegó al rescate el capital italiano a través de la productora Film Constellazione. Y con él las imposiciones. La película se convirtió en una de las primeras grandes coproducciones españolas de la historia, pero también relegó a Serrano de Osma a un papel secundario. Mientras el italiano Paolo Moffa -“un trepa de espanto, ¡un vendedor de gallinas!” en palabras de Jesús Franco- se hacía cargo de la dirección, el español iba y venía de Las Palmas a Madrid con la misión de obtener fondos para salvar el filme. La llegada de los italianos cambió radicalmente la propuesta consensuada entre los guionistas canarios (Juan del Río Ayala y Luis Martínez Carvajal) y Serrano de Osma. Y le arrebató toda intencionalidad poética. Dejó el camino expedito para un filme de vocación nada más que comercial en el marco de otras superproducciones italianas de los 50, a medio camino entre el western y el peplum.

Michelangelo Antonioni figura en los créditos como uno de los seis guionistas italianos que participaron en los trabajos de reescritura. La estrella italiana Silvana Pampanini y la joven promesa Marcello Mastroianni ocuparon los papeles principales de un rodaje que se desarrolló con múltiples dificultades, como ha testimoniado el mejicano Gustavo Rojo, el tercer actor protagonista. Félix de Pomés, José María Lado y Julio Riscal formaron parte del elenco de secundarios además de los mencionados Rodero y Quintillá. La dirección de arte estaba encomendada a Gil Parrondo, aunque finalmente se hicieron cargo de ella los canarios Sergio Calvo y Carlos Morón. La filmación empezó con los interiores de las cuevas indígenas en los estudios Sevilla de Madrid. Después, en exteriores de Gran Canaria durante casi tres meses, coincidiendo con el verano. Terminó de rodarse en la isla entre finales de agosto y principios de septiembre con las escenas del desembarco de los conquistadores españoles en la isla, recreadas en la playa de Maspalomas. Nuevas escenas de batalla se rodaron posteriormente en Italia.

(el final del texto puede leerse en el cuadernillo que acompaña al DVD)

Cinco cortos de jóvenes estudiantes optan a los premios del séptimo taller Cinexprés


 

Este taller que organizo e involucra a estudiantes de audiovisual de tres centros de Canarias cumple siete años superando los bandazos inevitables por desarrollarse en una Comunidad tan frágil en estructuras solventes de promoción y apoyo al sector audiovisual propio. El texto que se reproduce a continuación es la nota de prensa enviada estos días a medios de comunicación. Si quieres conocer los resultados, el miércoles 13 de abril, en el CICCA (Alameda de Colón, LPGC), con entrada libre, a partir de las 18.30 horas proyectaremos  los cinco trabajos y entregaremos los premios.

Con una media de edad de veinte años, sesenta y cinco estudiantes de los tres centros reglados de la provincia de Las Palmas relacionados con el sector audiovisual (el IES Politécnico de Las Palmas, la Escuela de Actores de Canarias y el Conservatorio Superior de Música de Canarias) han participado en la séptima edición del Taller Cinexprés, que comenzó con el curso lectivo; el taller –que estrena en esta edición imagen gráfica- se denominaba antes Exprés.

Esta iniciativa nació hace siete años con la intención de incentivar la creación audiovisual entre los futuros profesionales de Canarias. Son los propios alumnos de los tres centros los que realizan y producen sus propios cortometrajes supervisados por sus profesores y coordinados por un profesional.

De esta forma, Cinexprés introduce a los estudiantes por primera vez en la realidad del sector, pone en conocimiento mutuo a estudiantes de centros diferentes y les permite llevar a cabo una experiencia, para la mayoría la primera de su vida, en condiciones similares a las producciones profesionales. Cinexprés se desarrolla durante el año lectivo. El grueso de sus actividades se lleva a cabo entre enero y abril de cada año.

En esta séptima edición, de los 65 alumnos que han participado, 9 de la Escuela de Actores de Canarias, 5 de ellos del Conservatorio Superior de Música de Canarias y los restantes de las disciplinas de Realización, Producción, Sonido y Fotografía del IES Politécnico Las Palmas.

Cortos del 7º Taller Cinexprés

Los propios estudiantes son los que después de preparar sus guiones, de temática y formato libre, seleccionan los que consideran mejores. Y como el taller sigue el curso lectivo, en enero se suman los actores y actrices de la Escuela de Actores de Canarias y los músicos de la asignatura Música para Medios Audiovisuales del Conservatorio Superior de Música de Canarias. Durante una semana de marzo, los alumnos ruedan los cortometrajes, que se editan durante la semana siguiente a la finalización del rodaje.

En esta edición los cinco cortos participantes son: Para gustos colores (Georgina Gelos, 10 min.); Lena (Joaquín Rodríguez, José Francisco González, 14 min.); Death Pills (José Luis Delgado, 9 min.); Hay que ser maraña de Telde (Arasaho Silva, 15 min.); El marrón (Edray Peña, Diego Velázquez, 14 min.).

Otra de las novedades de la séptima entrega de Cinexprés son los premios. Además de los premios al Mejor Cortometraje, Mejor Banda Sonora y Mejor Interpretación, dotados con 1.000 euros cada uno para nuevos cursos de formación en las respectivas especialidades fuera de Canarias, se han establecido menciones a la Mejor Producción, Mejor Fotografía y Mejor Sonido. A mediados del próximo mes de abril, los cortometrajes serán presentados en el CICCA.

Cinexprés cuenta con el aval de seis ediciones previas en las que han participado cerca de 400 estudiantes y se han producido 30 cortometrajes. Cuenta además con el apoyo de los centros de formación, que ven en la iniciativa un complemento de gran interés a la formación regular de los alumnos.

No hay precedentes ni en Canarias ni en España de un proyecto como éste. Se da la circunstancia de que el corto ganador de la pasada edición, Popcorn, de Óscar Santamaría, ha sido seleccionado para participar en el festival de cine de Sant Joan (Alicante) para competir por los premios de su XI Certamen Nacional de Cortometrajes, que se desarrollará entre los días 9 y 15 de abril próximos.

En 2011 Cinexprés cuenta con el apoyo de las Viceconsejerías de Educación y Cultura del Gobierno de Canarias; Concejalía de Juventud del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria; Oficina de la Capitalidad Cultural Las Palmas de Gran Canaria 2016; Consejería de Cultura del Cabildo de Gran Canaria; Gran Canaria Espacio Digital; CICCA; Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria y Egeda.

Yolanda Barrasa, guionista: “Internet es el catalizador de la revolución del cine”


Hito en la formación audiovisual en Canarias ha sido la llegada del Centro de Estudios de Cine de Canarias (Cecan), que desde 2009 organiza cursos que reciben la titulación oficial de la Escuela de Cine y Televisión de Cuba (EICTV). En julio de 2010, Yolanda Barrasa, guionista, consultora de guiones y profesora de la EICTV, impartió un taller sobre guiones de cortometrajes en el Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria. Manchega residente en Madrid, soltera a punto de entrar en los 40, Barrasa dejó a los 30 años un puesto fijo en una importante multinacional de la cultura para dedicarse a lo que siempre soñó. Sus cortos han participado en festivales como los de Toronto, Clermont-Ferrand o Cinema Jove. En 2011 verá la luz Tenemos que hablar, largometraje compuesto por siete cortos dirigidos por mujeres europeas y americanas. Será su primera experiencia también como directora. Esta entrevista fue realizada con motivo de la estancia de Yolanda Barrasa en Las Palmas de Gran Canaria.

Hablamos de cine en diez minutos. ¿Qué le pides a una historia que tenga esa duración?

En primer lugar, un buen protagonista, construido íntegramente y con objetivos claros. Es decir que cuando la historia arranque el espectador identifique rápidamente sus características y necesidades. También, que la historia tenga un clímax y, por último, que el final sea imprescindible e impredecible. Si además muestra a un director con un universo propio, estaríamos ante un gran cortometraje.

¿El corto es un paso necesario para afrontar un largometraje?

El corto es la gran escuela y una carta de presentación de cara a la industria. Cuando has pasado por la experiencia de escribir y rodar cortos, empiezas a entender como funciona realmente el guión y cuál es su relación con los demás profesionales necesarios para hacer una película. Por eso haber obtenido esa experiencia es un valor añadido fundamental. Además, con el corto te puedes permitir el lujo de poder rodarlo y –muy importante- también de fallar. No creo que rodar cortos sea imprescindible, pero el bagaje de esas escrituras y esos rodajes te dará cintura para luego moverte en el mundo del largometraje, mucho más exigente. También ocurre que es un formato con sus propios códigos, su propia dramaturgia. Por eso a muchos directores de largometrajes consagrados les cuesta rodar un buen corto.

¿Qué cualidades son imprescindibles para ser un buen guionista?

La primera es disciplina, ser capaz de sentarte a escribir ocho horas. El talento sin eso son ideas en la cabeza, y esto es un oficio. Escribir es reescribir. Sólo en la reescritura se alcanzan versiones buenas. Además, en la escritura te enfrentas contigo mismo. Una cualidad fundamental por eso es tener un universo personal, que te identifique como autor y te posicione. Zambullirte en la vida, tener vivencias y capacidad de mimetización con lo que ocurre a tu alrededor, es lo que te hace tener ese universo personal, que también me parece imprescindible.

¿Internet está haciendo que el mundo del corto pueda tener una mejor salida económica y profesional?

Sin duda. Internet es una ventana de exhibición. Y el usuario demanda algo rápido, directo y climático. Condiciona las ventanas de exhibición, la dramaturgia del propio corto y por supuesto su duración. De hecho, más de veinte minutos hoy ya es mucho tiempo para un corto. Y proliferan cada vez más los certámenes que no admiten más de diez minutos. Internet está cambiando toda la concepción del cine. Es el catalizador de la revolución del cine que está por llegar.

¿Por qué proliferan los libros que enseñan a escribir largos y no cortos?

Para la industria, el corto se ha considerado tradicionalmente como un paso para el largo. El año que viene publicaré editado por la EICTV un libro sobre la dramaturgia del guión de cortometraje. No existen libros de textos así. Ni siquiera profesionales que hayan hecho una investigación acerca del mundo del cortometraje. Por eso este taller tiene tanto éxito. Es paradójico que se estudie guión para largo en las escuelas cuando el trabajo de tesis de fin de carrera es siempre un corto.

¿Cuál es hoy por hoy el cine más interesante que se está rodando?

Está en Latinoamérica. Allí se está haciendo el mejor cine del mundo, aunque Asia es un mercado también interesante que no conozco tanto como el europeo o el americano. Por historia, en Latinoamérica se han formado grandes profesionales que quisieron cambiar el curso de la historia del cine. Allí también hay mucho menos dinero y cuando hay que agudizar el ingenio se hace siempre desde el guión, que resuelve dramáticamente problemas de producción. Eso crea un ruptura en las estructuras clásicas en películas maravillosas, que transgreden como una bofetada los pilares básicos del cine.  Hablo de películas que han llenado salas, como, entre otros muchos otros, la peruana La teta asustada -que debió haber ganado este año el Oscar frente a El secreto de sus ojos-, la chilena Tony Manero o la mejicana Los bastardos.

¿Qué opinión te merece el cine español?

Creo que está siendo interesante en el cortometraje y en las películas pequeñas de cine independiente. La revolución que vive el mundo del guión no afecta tanto a la industria del cine como a las películas independientes, porque son las que te permiten hacer investigación sobre estructuras dramáticas e inventar soluciones nuevas que revitalicen, que oxigenen el cine. Las productoras grandes están condicionadas por el corsé de los modelos que han funcionado en taquilla. Pero la magia del cine es que nada está escrito, que no se sabe cuándo funcionará una película y que los modelos no son garantía de nada. El caso de la argentina El hijo de la novia es paradigmático. Su guionista, Fernando Castets, nunca previó el arrollador éxito que tuvo su historia.

¿Qué ha supuesto para ti la EICTV de Cuba?

Hay un antes y un después cuando uno pasa por allí como docente o alumno. Igual me sucedió a mí. Es un centro donde se vive el cine desde dentro. Es muy importante que los docentes sean siempre cineastas de prestigio en sus respectivas especialidades. No tiene precio tener la posibilidad de compartir un cerveza con Coppola, Spielberg, Costa-Gavras o Lucrecia Martel, por poner cuatro ejemplos destacados y muy opuestos a la vez. Por no hablar de gente menos conocida, como el cubano Eliseo Altunaga, uno de los dramaturgos de cine más importantes que existen en el mundo.  El intercambio con alumnos de los cinco continentes con similares inquietudes te hace entender que todo es posible. Además, la escuela es una gran lección de vida y tolerancia. Aprendes a vivir con mucho menos de lo que pensabas necesario y a darle a las relaciones personales la importancia que merecen.

¿Están los guionistas tan maltratados en la industria como se dice?

No lo creo. La queja sobre ese presunto maltrato suele venir de los que no son profesionales, que por otro lado es lo que realmente falta. Un guión no es una pieza literaria, es parte de la producción de una película. Si no hay película es un montón de papeles sin importancia. Por eso en el proceso de producción el guión puede cambiarse y el guionista debe ser lo suficientemente profesional para saber mantener la distancia y aceptarlo. Otra cosa es la remuneración. Es el último que cobra, la mitad cuando empiezas a escribir, otro tanto cuando se empieza rodar y el total cuando la película se estrena. Como sabemos, hay una alto porcentaje de películas españolas que no se estrenan. Así que puede pasar muchas veces que no cobres lo inicialmente previsto.

«Bicicleta, cuchara, manzana» (Carles Bosch, 2010)


El político socialista catalán Pasqual Maragall comunicó públicamente que padecía la enfermedad de Alzheimer en octubre de 2007. En esa comparecencia habló claro: después de lograr como alcalde los Juegos Olímpicos para Barcelona y como presidente de la Generalitat el refrendo del Estatut catalán, ahora tocaba “ir a por el Alzheimer”. Como ciudadano. La enfermedad se asume que irá a más en el político, pero hay esperanzas de que en quince años se encuentre la forma de matar a la proteína enquistada en el cerebro que la provoca. No en vano, como se dice en el filme, hoy vive el noventa por ciento de todos los científicos que ha dado la historia de la Humanidad. Es apasionante pensar en lo que ocurriría si la cura llega y personas afectadas por la enfermedad vuelven a recuperar progresivamente la memoria perdida.

De los cuatro filmes nominados al Goya al Mejor Documental en 2011 uno era más necesario (Ciudadano Negrín, Sigfrid Monelón, Carlos Álvarez, e Imanol Uribe); otro contó con mayor potencia de producción (¿Cuánto pesa su edificio, Sr. Foster?, Norberto López-Amado y Carlos Carcas), y otro era más delicado (María y yo, Félix Fernández de Castro). Y los tres vinculados con Canarias. Pero si finalmente el de Bosch se alzó con la estatuilla fue porque de los cuatro era el que mejor reunía de forma equilibrada parte de estos tres elementos. Bicicleta, cuchara, manzana es una producción de alto nivel técnico y presupuestario que traza una ruta por la enfermedad con paradas en Barcelona, Houston, Chicago, Rochester, Buenos Aires, Holanda y La India. Pero también es el retrato familiar de uno de los grandes políticos de la escena española contemporánea. El seguimiento a las mesas de especialistas y afectados por la enfermedad en el mundo -respectivamente, para señalar las características hoy de la enfermedad y dejar claro que el caso de Maragall no es más que uno entre millones- es lo más prescindible del filme; sin embargo, el viaje íntimo por una familia de la burguesía catalana le aporta momentos de emoción y poesía que distancia felizmente del reportaje televisivo a este filme que también participó en la Sección Oficial del pasado Festival de San Sebastián. Aunque muchos echaran en falta en la terna documentales más arriesgados, precisamente en ese riesgo está también la posibilidad de no optar a unos premios que favorecen la explotación comercial de los filmes.

Para el productor canario Andrés Santana, nominado este año doblemente con sus propuestas sobre Juan Negrín y Norman Foster, es la cuarta vez que el Goya al Mejor Documental se le escapa de las manos. La primera vez (¡Hay motivo!, 2004) frente a Fernando Trueba y su El milagro de Candeal. ¿Alguien se acuerda hoy de Carlihnos Brown? ¿Sigue en cambio vigente el atrevimiento de ¡Hay motivo! y su objeto de denuncia? Las tres veces siguientes con El último truco: Emilio Ruiz del Río, 2008; «¿Cuánto pesa su edificio, Sr. Foster?» y “Ciudadano Negrín”. Curiosamente, si dos de estas tres propuestas del canario tenían el altísimo valor de recuperar la memoria de dos personajes trascendentales para la política (Juan Negrín) y el trucaje de cine (Emilio Ruiz) han sido dos documentales catalanes sobre la enfermedad de la desmemoria los que le han impedido llevarse a casa la estatuilla. Hace dos años frente a Bucarest. La memoria perdida, de Albert Solé. No hay que subestimar la circunstancia -adicional- de que el voto catalán es desde hace varios años una piña difícil de roer en los premios de cine más populares de España.

«Cisne negro» (Darren Aronofsky, 2010)


La dimensión del cambio que los personajes protagonistas experimentan en el transcurso la narración -lo que los guionistas llaman el «arco de transformación» del personaje- determina en mucha medida el éxito de un filme desde la perspectiva de la escritura de la historia. Más si pensamos en cine comercial dirigido a las masas. Muy sagazmente, el filme de Darren Aronovsky aprovecha la circunstancia para plantar desde el propio arranque la semilla del engaño. Hace creer al espectador que asiste a la transformación del cisne blanco en negro a la vez que la bailarina Nina Sayers (portentosa Natalie Portman) para darle una muy pertinente vuelta de tuerca en su prolongadísimo, intensísimo clímax, mas de 15 minutos sostenidos de cine en estado puro, al final del cual descubrimos que Nina fue siempre la misma desde el principio: el arco de transformación se nos había dibujado tramposamente en nuestra cabeza. Todo lo visto había estado filtrado por su mirada fatalmente enferma.

Poderoso drama psicológico de los llamados “de atmósfera”, poco original en el arranque por la proliferación de lugares comunes, la (o)presión en la que vive la exigente, reprimida y solitaria Nina está presente en una fotografía sombría y granulada que convierte los ensayos para una próxima puesta en escena de El lago de los cisnes en una danza del terror. El ballet frente a espejos deformantes sugiere también una crítica a los estándares de la fama y el prestigio social, ridículos para esta población sobreinformada (y descreída). Dicen que, como buen hijo del cine actual, “Cisne negro” es la superposición de interfaces de varias películas a la vez, al modo de un mashup. A mí la escena de Portman entrando en el teatro me remitió de forma inmediata a Eva (Anne Baxter) dirigiéndose entre bambalinas a por Margo (Bette Davis) en Eva al desnudo.

Víctor Moreno y el Long Tail


Dos buenas noticias convergen estos días. Por un lado la creación en Filmin del Atlántida Film Fest, autodenominado “primer festival online de películas hispanas”, que se desarrolla hasta el 5 de marzo. Filmin es por ahora la más interesante ventana de cine de autor de pago en español. Y un ejemplo de lo que se ha venido en llamar economía del Long Tail (“larga cola” en español). A saber, a través de un catálogo tan ilimitado como se pueda que despierte el interés entre el mayor número posible de usuarios (la principal virtud de lo virtual es no saber de fronteras) obtener el mayor número posible de clicks, en este caso a través de un coste mínimo por visionado. Larga vida a la larga cola también en el cine. No sólo hace visible lo invisible; en territorios como Canarias nos salva además de la fatal inexistencia de salas comerciales en V.O.

La segunda noticia es que el cineasta canario Víctor Moreno participa en la sección oficial de Atlántida con Holidays (2010), su largo documental sobre turismo rodado en Lanzarote. Es una buena noticia para un cineasta cuyo cine documental es de lo más interesante de los producidos por canarios en los últimos tiempos. No por lo que descubre, que ahí han tenido más que decir trabajos más virtuosos técnicamente o necesarios (Pedro Felipe Acosta, Miguel G. Morales, David Baute, José Ángel Alayón), por hablar sólo de cineastas de la última década. Pero sí por estilo, algo que le ha bastado para alzar su voz también en foros internacionales. Con sus minicortos Fauna humana (2007), Fajas y corsés (2007), de apenas tres minutos, el tinerfeño ha retratado situaciones cotidianas con la cámara como un mueble invisible que asiste a los hechos dejando que sea la propia realidad la que se dé sentido en las mentes de cada espectador. Bajo una apariencia de neutralidad y distancia alimenta, pues, la participación del espectador como en ninguno de los casos de cineastas antes mencionados. Es el caso de su corto más laureado, El extraño (2009), apenas dos minutos cuya capacidad para tejer sentido a partir de la más absoluta simplicidad ha fascinado a muchos. Felices fiestas (2008, 6 min) es la excepción que confirma la regla, su trabajo más cerrado desde el punto de vista del sentido. Quizás por eso, el menos valorado.

De Holidays ya he hablado públicamente. Es la -primera- transposición a largometraje de sus experiencias anteriores. No es ofensivo decir que aburre hasta a las lapas, porque pienso que Moreno -fiel a su estilo- es plenamente consciente de ello. Tampoco el filme aporta vanguardia al tema que trata. Pero ambas cosas no son sinónimo de fracaso en el Long Tail, modelo permeable a todo tipo de exploraciones fílmicas por la enorme masa potencial de usuarios a la que se accede. Por lo pronto ha sabido posicionar a Moreno como documentalista de prestigio mejor que ningún otro cineasta de Canarias. Y es un claro indicio de que dotar de imágenes al espectador para que él mismo diseñe su reflexión sobre lo que enseñan es un valor en alza en el cine actual e Internet.

La foto superior corresponde a la  III edición del festival de Las Palmas de Gran Canaria, en marzo de 2002, segunda mía como director del Foro Canario. Muestra a una parte de los cortometrajistas durante su presentación pública. De izquierda a derecha, Nayra Bethencourt, Luis Adern, yo mismo, Víctor Moreno, Luna Escribano y Aarón Melián.

«Valor de ley» (Joel y Ethan Coen, 2010)



«Un viejo estúpido en una aventura absurda» es como se define  Reuben J. Rooster Cogburn (Jeff Bridges), un alguacil tuerto, alcohólico y con sobrepeso al calor de un fuego nocturno justo antes de iniciarse el desenlace del ultimo filme de los hermanos Coen, remake del homónimo de Henry Hathaway de 1969, con John Wayne en papel protagónico  -el único con el que ganó el Oscar-. La sentencia refuerza el carácter de antihéroe de su personaje, de cuyo pasado, como debe ser en todo western que se precie, poco mas sabemos. Y marca la diferencia con el filme precedente. Porque aquí es la niña Mattie Ross (Hailee Steinfeld) la verdadera heroína, capaz de unir las destrezas de dos hombres dispares (Cogburn y el ranger Le Boeuf) para vengar la muerte de su padre.

Valor de ley, nominada a diez Oscar, es un hermoso western de espléndida ambientación y delicada fotografía. La historia principal, lineal hasta la gran elipsis final, se embellece con la impronta de realidad que le da su acertado diseño de minitramas secundarias donde destacan niños indios tullidos, forajidos indigentes y saqueadores de cadáveres. No suele ser la sutil ironía recurso característico de los filmes de vaqueros, habitualmente rudos hasta en su sentido del humor. Por suerte aquí sí, también como marca de la casa habitual de Joel y Ethan Coen, dos hermanos que constituyen bajo una única impronta el director cine norteamericano más destacado de los últimos veinticinco años.

Se aprobó la Ley


Un cine (español) que debe mirarle a su misma altura al español de a pie.  Sin complejos ni arrogancias. Contar historias que descubran,  no de las que ciegan los ojos deslumbrando. Contra ese cine no se puede competir. Películas que respiren verdad, autenticidad. El futuro de la exhibición se ha abierto paso en la maleza a machetazos, decapitando al más débil.  No están pensadas las gradas de los cineplex para ver El sur, Los santos inocentes o El cant del ocell”.  Ni siquera Volver. El formato de exhibición es ampuloso y sólo admite películas así. El siguiente escalón son los festivales, la televisión y, masivamente, Internet. Ni en salas ampulosas, festivales, televisiones o Internet puede no existir regulación.  Ayer se aprobó una ley que es necesaria aunque sea de forma simbólica. Aunque no funcione. El Estado no puede consentir la indefensión. Ni permitir el cinismo de imponer un modelo de negocio a un sector al que no se pertenece con el argumento de que no hay puertas en Internet. Y al que se acusa de vago y maleante. Claro que hay puertas en Internet. Y ventanas. Y enormes rendijas. Y grietas. Otra cosa es que la distribución gratuita de cine por Internet es casi todo el futuro, como ocurre con la música. Pero nadie debería defender que sea presente ni futuro quien se lucra con el copia, pega y vende de contenidos que no son suyos. Y por los que no ha pagado. El modelo lo tendrá que consensuar el sector teniendo en cuenta la mentalidad que se extiende por el nuevo escenario. Pero sabiendo que la distribución en salas comerciales del cine español en salas es cosa del pasado y que hay una lluvia de meteoritos apuntándole por si se mueve con la agilidad de un dinosaurio. Algunos con una incomprensible voracidad por destruir.